Universo alterno basado en Bishoujo senshi Sailor Moon cuya autora original es Naoko Takeuchi.

┊┊┊┊┊VESTIDO DE NOVIA┊┊┊┊┊

III

Pensamientos y deseos

"Un día borrarás su voz, su cara, su cabello y no importa cuántas veces lo hayas besado, olvidarás la forma exacta de sus labios y aunque te hayas perdido en su mirada muchas veces, no recordarás ni el color exacto de sus ojos. Entonces te darás cuenta que estás listo para volver a amar..."

Seguía caminando a la orilla de la pequeña playa a la que había decidido ir sin decirle a nadie sintiendo bajo sus pies la arena a veces seca, a veces húmeda colándose entre sus dedos; traía cargando los zapatos negros de tacón bajo que había usado en la cena, y su mente divagaba. Después de todo lo que se había enterado en las últimas horas era imposible conciliar el sueño. Se sentía tan rara, tan triste, tan confundida…

Los rayos del sol asomándose por el horizonte la hicieron caer en la cuenta del tiempo que había pasado ahí sin rumbo fijo. Se detuvo en su andar y después de visualizar el paisaje con dificultad y entrecerrando sus ojos por la luminosidad, decidió regresar a su auto compacto, necesitaba hablar con Andrew, él seguramente estaría vuelto loco buscándola y lo mejor era aclarar todo a solas.

Tomó las llaves de su auto y encendió la marcha, pisó el acelerador tranquilamente decidida a enfrentar la preocupación de su prometido. Mientras conducía iba recordando fragmentos fugaces de lo que había sido la noche anterior…

-FlashBack -

-Yaten…yo…- guardó silencio y respiró profundo para poder hablar y expresarse coherentemente- hubiera querido poder tomar esa decisión junto a ti, de haber sabido todo esto, el golpe y la tristeza tendría nombre y no me hubiera formado diez mil conjeturas alrededor de tu partida. Merecía saberlo todo desde el principio.

-Lo sé y no sabes cómo lamento el no haber sido sincero contigo.

-¿Y tu hermano como está?- quiso aligerar el ambiente.

-Hace un año salió del coma y desde entonces ha estado en recuperación. Ha sido muy arduo el trabajo que ha tenido que hacer para volver a la normalidad, apenas ahora pude dejarlo solo, su esposa Kaori ha sido un aliciente en todo este proceso.

-Me alegra escuchar eso-lo dijo sinceramente en un tono amable- Yaten, quiero decirte que te perdono; debes entender que lo que hiciste no estuvo mal, tu familia estaba antes que todo, incluyéndome, pero lo que repruebo fue la manera en la que decidiste irte. Durante ese tiempo mis amigas tuvieron que sacarme casi a rastras de mi alcoba debido a la depresión, lloré no sé cuantas noches y llamé reiteradas veces a todos tus amigos para saber de ti pero nadie pudo darme un indicio de tu paradero. Heriste mis sentimientos cruelmente y eso es un hecho que nada va a cambiar, pero algo bueno salió de todo esto… me hiciste una mujer más fuerte y más madura y ahora hay alguien que valora todo eso. Todo lo que tú un día dejaste ir…

Sus palabras… sus duras e inflexibles palabras hacían eco en la mente de Yaten, la tenía frente a él, mirándolo a los ojos y esa chispa que vio en ellos el primer día se había esfumado. La había perdido y no había otro culpable más que él y su manera tan egoísta de hacer las cosas.

-Es verdad- respiró profundamente y cerró los ojos dejando escapar una irónica sonrisa- No sé en qué estaba pensando al venir y regresar aquí. Discúlpame Amy, perdóname nuevamente.

-Agradezco el que regresaras…

-¿Eh?- volvió a captar su atención aquella frase lo que lo ató con un imán invisible a su asiento.

-Creo que tenía que sanar y expresarte muchas cosas que guardé en mi interior todo este tiempo. De alguna forma quería cerrar ese episodio de mi vida aún inconcluso porque nunca tuve la oportunidad que hoy me has brindado. Puedo verte a la cara y saber que…

-¿Qué?- la interrumpió…

-Que ya no siento nada más por ti. No es amor lo que en estos momentos emana de mí, es añoranza, tristeza por lo que pudo ser y nada más que eso… si regresaste a pedir perdón, créeme, te perdono, si volviste a esperar algo más de mí… lo lamento, no tengo nada más que brindarte.

La miró, en sus ojos verdes comenzaron a formarse lágrimas que no sabía exactamente de dónde provenían, se maldecía una y otra vez… ¡Si tan sólo pudiera regresar el tiempo!, ¡Si por un instante pudiera estar de nuevo a punto de tomar ese vuelo y haberla llamado como siempre quiso hacerlo…! Pero los hubiera ni los deseos temporales son posibles, todo estaba hecho y el camino estaba trazado, y lamentablemente para él, el destino no los quería juntos.

-Comprendo…- se levantó de la mesa- al menos déjame amarte a la distancia… siempre serás la mujer que le dio sentido a mis oscuros días, el recuerdo que evocaba cuando creía que mi espíritu se doblegaba, mi tabla de salvación, sin tu recuerdo yo… simplemente no estaría aquí.

-Yaten…-lo miró por primera vez con ese cariño que aún estaba albergado en su interior.

-Lee esto- le entregó una libreta negra- es mi diario.

-¿Qué?- se detuvo en seco y lo miró sorprendida.

-Sabes bien que no soy muy bueno hablando y durante este tiempo escribí algunas cosas para ti, quizás así tengas más respuestas a tus interrogantes. No planeo nada, sólo espero que de alguna manera esto te ayude a sanar mejor y a prepararte para tu nueva vida al lado de él. Cura todas esas heridas de tu corazón y sigue adelante. Te amo Amy Mizuno, siempre voy a amarte.

Se levantó de la mesa, ella quiso hacer lo mismo, pero él no la dejó. Simplemente se acercó y la besó en la frente depositando en ese acto el enorme cariño que le tenía. Ella inmóvil no sabía cómo actuar. ¿Lo seguía? No, eso sería darle espacio para que pensara algo más… ¿todo iba a terminar ahí?, ¿se resignaría tan fácil? Dentro de ella ansiaba que le dijera que iba a luchar por ella, por su amor, que a eso había regresado, pero… ¿acaso no lo estaba haciendo muy a su forma?...él era astuto y ella lo sabía.

Salieron del lugar y al ir al valet parking por el auto de Amy, ella se sintió menos presionada que al principio. Subió a su auto y después de verlo por última vez ese día, arrancó sin rumbo definido.

Toda su vida se había destacado por ser curiosa, y eso la llevó a querer leer el diario que minutos antes le había entregado su acompañante. Buscó en el GPS el lugar más tranquilo que pudo y pronto estaba en la playa, a la luz de la luna, leyendo el documento testigo del sufrimiento de un chico de sólo 16 años cuyas únicas preocupaciones, hasta ese momento, eran que su novia lo ayudara a estudiar para no reprobar Álgebra avanzada.

-Fin del flashback -

Llegó al edificio donde estaba su departamento y giró la llave de su auto para detener su marcha. Lo único que pudo hacer fue recargarse sobre el volante del automóvil y cerrar los ojos víctima del cansancio; afortunadamente no tenía guardia ese día, así que podría estar en casa pensando y tratando de tranquilizarse.

En cuestión de segundos escuchó unos toquecitos en su ventana y se sobresaltó un poco. Al incorporarse, vio lo que temía, era Andrew con una cara de evidente desvelo, respiró profundo y salió del vehículo.

-Amor anoche no llegaste a casa, lo sé porque llamé y me dijeron que no habías regresado… ¿Amy qué está pasando? He respetado tu silencio estos días pero estoy preocupado, por favor confía en mí, estamos a punto de casarnos y haciendo esto no sé… me confundes. ¿Es que acaso ya no quieres ser mi esposa?

Se detuvo en seco y lo vio a los ojos, ¡No! ¿Cómo podía pensar eso?, al sentir que lo estaba perdiendo de verdad en su corazón sintió una punzada mil veces peor que la que había sentido años atrás ante la partida de Yaten y ahí lo supo… No podría vivir sin él, no sin él. Atinó a abrazarlo víctima del miedo al sólo pensar que se iría para siempre.

-No Andrew no es eso.

-¿Entonces mi amor?- puso sus manos en su rostro y la obligó a mirarlo dulcemente- ¿Qué te tiene así?

-Lo mejor sería hablar adentro. Te lo diré todo.

-De acuerdo, vamos.

Subieron al ascensor del edificio y no se decían nada entre sí, ella por no saber cómo empezar y él, con el temor de enterarse de algo que no le gustara.

Abrió la puerta del departamento y entraron, afortunadamente su roomie no se encontraba ahí, él se ofreció a hacer té mientras ella se bañaba pues creyó prudente que lo hiciera para calmar sus nervios.

-Andrew…

-¿Sí?- la miró desconcertado.

-Te amo, muchísimo- la mirada que ella tenía era tan distinta, tan impregnada de amor que muy pocas veces podía resistirse a ella. No pudo controlarse y fue a su encuentro y la besó apasionadamente, ella le correspondió completamente, entrecortando la respiración en cada beso. Él comenzó a acariciar cada una de sus curvas y comenzaban a perderse en sus encantos escondidos.

-Andrew, espera… tenemos que hablar- Amy intentaba con todas sus fuerzas no ceder a sus deseos, al menos no en ese momento.

-Amy… te amo, te amo más que a nada en el mundo- no pudo más, ella se rindió en sus brazos, la cargó y se fueron a su habitación.

El amor y la pasión hicieron acto de presencia en aquél cuarto. La ropa estorbó y las hábiles manos de ambos despojaron uno al otro de sus vestimentas para poder corresponderse completamente.

Después de amarse un par de veces y fundirse en un solo ser, Amy colocó su cabeza en el torso fornido y desnudo de su pareja y él sólo acariciaba los azules cabellos de su amada planeando romper el hielo.

-¿Me dirás qué pasa ahora que estás más tranquila?- la besó en la frente esperando aclararlo todo.

-Andrew, tiene que ver con mi pasado.

-Ya me lo imaginaba, Mina me pidió que tuviera paciencia contigo estos días y que estuviera al pendiente de ti.

-¿Te dijo algo?- estaba algo molesta al respecto.

-No exactamente, no la juzgues mal, la noté muy preocupada.

-Quizás no sea el mejor momento para decirte esto y mucho menos después de lo que acaba de pasar pero… Anoche cené con Yaten, regresó.

El silencio, el nudo en la garganta apareció y sin ser consciente de ello su cuerpo se tensó al sólo escuchar ese nombre. Él sabía lo que ese hombre significaba en la vida de su prometida; incontables ocasiones la había visto llorar y sufrir por él, de hecho se acercó a ella en primer lugar debido a su tristeza y al afán de Mina de hacer que Amy saliera a distraerse entre amigos y conociera a más personas; él había sido su confidente en su proceso de recuperación naciendo entre ellos un amor silente y puro.

-¿Porqué no me lo habías dicho antes?- fue la primer pregunta que llegó a su mente, no sabía si estaba celoso, dolido, iracundo o era una mezcla de varios sentimientos, demasiados como para ponerles nombre o clasificarlos.

-No sabía cómo decírtelo, además quería terminar con toda esa historia por mí misma. No quería arrastrarte en esta novela absurda y triste.

-Me interesa, Amy la confianza es la base del matrimonio; si no confías en mí en cosas como ésta ¿qué nos espera más adelante?

-Sí, lo lamento… No pienses que pasé la noche con él ni nada parecido, me fui a la playa, sola, quería pensar…

-No, nunca lo creí y me lo acabas de demostrar, sé que no hubiéramos hecho el amor de ser lo contrario, pero ¿necesitabas pensar?... ¿Es que acaso…?

-No Andrew- adivinaba sus pensamientos- No he pensado en dejarte e irme con él o algo semejante. Entre otras cosas me explicó qué pasó en realidad, qué fue aquello que lo hizo irse tan intempestivamente. Fue un torbellino de viajas tristezas y mis antiguas heridas resurgieron del fondo de mi ser. Necesitaba mucho estar sola.

El chico la abrazó, de alguna manera entendía todo. Sabía mejor que nadie lo difícil que debió haber sido para ella ir a cenar con él y procesar su regreso. De alguna manera se sentía bien porque ahora estaba ahí con él diciéndole a los ojos lo que en verdad había ocurrido, pero aunque quiso quedarse lo más prudente que se le ocurrió hacer fue dejarla sola.

-¿Ya te vas?- inquirió la chica al notar el brusco movimiento de Andrew y su afán de salir de entre las sábanas satinadas- ¿Dije algo malo?

-No es eso amor, es sólo que debo irme. Quiero ir a supervisar al nuevo empleado y Darien me había citado para tratar algunos asuntos, nada serio, anda, no formes ideas tontitas en esa cabecita tuya. Regresaré por ti en la noche para ir a cenar… ¿te parece?

-De acuerdo. Por favor sólo recuerda que te amo- y se alzó a besarlo dejando al descubierto su cuerpo desnudo.

-Amy no hagas eso, por favor…- Dijo Andrew sosteniéndola de la cintura y juntándola más a su cuerpo.

-¿Hacer qué…?- sus besos fueron cambiando de profundidad y se juntó mucho más a él.

-Amy… llegaré tarde- sus manos comenzaron a recorrer su espalda, sus brazos; sus labios bajaron a su cuello y ella comenzó a soltar pequeños jadeos que lo volvieron loco nuevamente- cuando te conviertes en esto… me encantas.

-¿Convertirme?- le preguntó con una mirada seductora- ¿en qué exactamente?

-De acuerdo… no te dejaré descansar y te haré mía aquí y en la ducha, tú lo pediste… sabes que te deseo demasiado y me encantas, te dejaré exhausta Amy Mizuno…

-Eso anhelo; hazme el amor todo el día… toda la eternidad…

En esa cama comenzaba un nuevo el juego del amor entre esos dos amantes incontenibles mientras, desde la sala, en uno de los sillones que adornaba la habitación, reposaba inerte una libreta negra muy importante que guardaba miles de palabras, algunas de ellas encerraban tanto qué decir que quizás podrían cambiar la decisión que la chica había tomado, sólo quizás…

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La CoNeJa ReSpOnDe

¡Vaya! Realemente he pensado mucho si valdría la pena que Yaten fuera perdonado y el corazón de Andrew destrozado pero al final creo que no lo merecería… ¿No sería injusto hacerlo?, ¿Se puede perdonar, olvidar y comenzar de cero con alguien que una vez destruyó tus sueños sin mirar atrás? No, no lo creo; pero después de todo… esta historia aún no ha terminado y menos ahora que ese diario está en las manos de Amy. ¿Qué secretos develará?

Conebesitos!