Capitulo 3
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Solo viendo esa maravillosa vista desperdiciada, se enfurecía.
No podía negar o pasar por alto el hecho de que frente a ella se encontraba una de las mejores vistas de todo Tokio siendo desperdiciada. ¿Por qué? Por ser desorganiazada y ocupar esa habitación como una bodega y ocasional gimnasio. Cualquiera que fuese a su casa y viera esa habitacion, estaria de acuerdo con que esa era una perdida de espacio, luminosidad e increíble vista sin lugar a dudas.
Bufo molesta mientras salia del lugar para examinar un nuevo recinto de su piso.
Su oficina: muy pequeña, su bodega: muy grande y su balcón, a pesar de contar con una agradable vista, no tenia pizca de vida. Su expresión de enfado no se hizo esperar ¡¿pero quien habia decorado su departamento?!...
«Cierto. Esa fui yo en mi peor momento»
Debia admitir que ordenar los espacios no era una de sus facultades, pero si debia reconocerse el buen gusto para la decoracion. Todo alli era elegante, funcional y decorado al mas puro estilo minimalista que se pueda encontrar. La mesa principal -que nunca usaba porque o bien comia fuera o en la barra de la cocina- era de vidrio con sillas negras, los sofas de la sala de cuero negro y muy comodos -sobre todo para esas noches que pasaba en compañia-. Algunos cuadros que le inspiraban relajación colgaban por aquí y por alla, unas finas lamparas de pie y de mesa, sumando un lindo separador de ambientes y su piso se volvia el mas hermoso ante sus ojos. Sin embargo, a pesar de el estilo pulcro y elegante del blanco y negro, su piso no dejaba de dar la sensacion de frialdad. Todo ese espacio y los panorámicos paisajes, todo por lo que ella había pagado, no estaba siendo aprovechado.
Suspiro con pesadez al pensar en todo lo malo que tenia su departamento en cuando a aprovechar sus ventajas se refería. Tendría que hacer cambios en el lugar.
Pero esos cambios tendrian que esperar, por lo menos un fin de semana mas, ya tenia otros planes y eran mas divertidos que pasarsela encerrada viendo y acomodando los muebles. Eso lo haría una vez estuviese de vuelta. Por el momento tenia mejores cosas que hacer, tales como tomar un vuelo a una isla paradisíaca con su modelo favorito.
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—Sasori-kun, eres tan divertido —dijo sonriendo a la vez que no dejaba de tocar su fuerte brazo.
—Eso o tu eres una mujer muy coqueta.
Ella ante el comentario solo pudo reír pensando «si, si lo soy».
Caminaban tranquilamente por la orilla de la playa Hatenohama, aquella playa de tersas arenas y de turquesas aguas ofrecidas por la remota y hermosa isla de Kumejima. Y si, Hinata no media gastos en cuanto a concretar citas y consentir a su nuevo novio, comprándole cosas y llevándolo a islas paradisíacas, se refería.
El día se lo habían pasaron riendo, coqueteando, paseando tomados de la mano cual pareja y dándose cortos besos, la mayoría iniciados por la oji perla, yendo de un lugar a otro como turistas de alta clase.
Con el atardecer ya encima de la isla, ambos cansados se encaminaban al hotel, llegando a la suite que compartían por el fin de semana. Espaciosa e iluminada, contaba con una discreta sala con luz tenue llenando todo el ambiente de un cálido color dorado, otorgándole cierto toque mágico a la estancia. La habitación que compartirían tenia al centro una enorme cama matrimonial adornada con un dosel color mármol, teniendo sobre la cabecera de esta, hermosas telas vaporosas que imitaban la sensación de un sueño hermoso.
Hinata sin preguntarle antes a su acompañante si le parecía bien el compartir cuarto, lo cual a ella le pareció ridículo preguntar, se acerca a su lado de la cama tomando una bolsa de compras escondida.
—Te compre esto. —dice entregándole la bolsa. El chico sin decir nada, la toma revelando una elegante camisa color negro con toques plateados, de la cual se podia ver claramente la etiqueta colgada con el nombre armani.
—Hinata, no se que decir —sonrió—. No te hubieses molestado.
—Pruebatela —ordeno.
Sin oposición, Sasori comienza a desabrocharse y quitarse la camisa, siendo ayudado por la mujer frente a él.
Dejando su trabajado torso al descubierto, siendo enmarcado nada mas que con la camisa negra desabotonada, Hinata callo encantada al ver lo estupendamente bien que le quedaba dicha pendra. Había dado en el blanco con la talla y el color, haciendo resaltar aun mas su atractivo, si eso era posible.
«Y pensar que es solo mio»
—¿Que tal? —pregunto él al ver a la mujer mirándolo lascivamente.
—Te ves —dijo lanzándose a sus brazos—. Estupendo —y sin previo aviso, lo besa apasionadamente.
En un principio, Sasori se quedo estático ante el inesperado beso, pero rápidamente actúa en respuesta sujetando y atrayendola mas a él. Hinata al sentir como el peli rojo rodea su cintura con sus fuertes brazos, decidió dar el siguiente paso. De un rápido movimiento se gira llevándose a su acompañante en el acto, para que asi este le diera la espalda a la cama, y avanzando segura de sus pasos, comienza a quitar la camisa recién regalada. El chico siente como sus piernas topan con la cama a su espalda, al mismo tiempo que unas ágiles y delicadas manos se paseaban por su torso dandole un ligero empujón para caer tendido en la cama con la mujer sentada a horcajadas de él. Sorprendido por lo rápido que avanzaba todo quiso disminuir la velocidad. En un acto repentino, sus labios son liberados solo para dar paso a la cosquillante sensación que le causaban los besos descendiendo por su cuello. Hinata sin esperar respuesta de parte de él, descendía acariciando sus pectorales y abdomen, dejando besos por cada centímetro de piel recorrida.
Estaba ya llegado a la hebilla del pantalón, dispuesta a deshacerse de ella, hasta que sintió como unas manos aprisionaban las delicadas suyas.
—Detente —escucho como dijo entrecortadamente, intentando normalizar su respiración. Sin comprender del todo, detuvo su cometido mirándolo expectante. Le habían tocado casos en los que era el hombre quien quería dominar la situación, ella no era así pero de vez en cuando sedia su puesto, sin embargo algo en el contrariado rostro del oji café le hacia pensar que no era aquello.
—¿Ocurre algo? —se atrevió a preguntar una vez que se quito de encima de él.
—No puedo hacer esto.
«Oh no» Pensó ella «Bien Hinata, que bien los escoges»
La angustia comenzó a apoderarse de ella, haciéndola llegar a solo una conclusión, una duda, que por mas que intento, no pudo contener para si misma.
—¡Ay no! —se quejo—. ¡No me digas que eres gay!
Sin pensar en otra posibilidad, vio como el rostro del chico de preocupado pasaba a estupefacto para luego soltar una risotada espontanea, dejándola a ella mas que dudosa.
—No Hinata, te equivocas —dijo tranquilamente—. No soy gay.
—¿Entonces? —se apresuro a decir, impaciente por saber la respuesta.
La risa se borro del rostro masculino—Veras, yo... no suelo tener relaciones en las primeras citas.
Hinata manteniendo su rostro los mas neutro posible, no podía creerse lo que el chico acababa de decir. Ya llevaban dos citas, ya se conocían bien ¿que mas necesitaban?, ¿que mas quería?
Pasando por alto el rostro exceptico de la mujer, el prosiguió—Se que puede sonar recatado y anticuado, pero creo que así conoces mejor a la persona con la que estas. Ya sabes, sin involucrar sexo por el momento.
La peli azul solo dejo caer sus hombros sintiendo como su deseo se esfumaba.
—Ah... entiendo —dijo sin mirarlo. No podía estar mas decepcionada, ella esperaba que esa noche fuese divertida e intima, pero el tenia que salir con todo eso del sentimentalismo y ese tipo de cosas, ¡¿desde cuando los hombres jóvenes eran así?!
—¡Hey! No te desanimes —dijo abrazándola—. Aun podemos ver una película juntos, ¿que dices?
Ella solo asintió mientras le sonreía de una manera falsa sin ser detectada por su acompañante.
«Mal-di-ción»
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Sentado en la pequeña mesa de madera, sentía como todos los presentes estaban expectantes y atentos a su persona. Por un momento disfruto de esa expectación. Se sentía muy querido y respetado en esa casa, a pesar de que la principal conexión con ella no lo hacia sentir de la misma manera.
—¡Dilo de una vez teme! —dijo el rubio algo cabreado.
Él solo se limito a sorber su té con suma calma y lentitud, sabiendo que con eso lograría enloquecer aun mas al rubio. Los otros dos presentes no se inmutaron ante este hecho, conocían bien al azabache, practicamente desde jardín de niños, como para saber que este se tomaba su tiempo para hacer enojar mas a su hijo. El peli negro mas por respeto al los señores Namikase, dejo de lado su bebida.
—Uchiha enterprises —comenzó—, Posee como asociada a la agencia constructora contrumas:agencia encargada de gestionar y mediar el trabajo de los contratistas, otorgando una cantidad fija de cotizaciones correspondiente a las distintas especialidades, regulando su trabajo y trato con las personas que solicitan arreglos en sus casas. Tengo un conocido dentro de la agencia, por lo que sera mas que pan comido que entres allí.
—¡Ni de chiste ´ttebayó! —dijo a todo pulmón—. Se lo que es trabajar como contratista y no quiero volver a eso.
Todos los presentes se le quedaron mirando como si acabara de decir la cosa mas estupida del mundo, mas bien, habia dicho la cosa mas estupida del mundo. Él, un hombre de familia y desempleado, estaba reusandose a trabajar simplemente porque "ser contratista era muy poca cosa".
Kushina fue la primera en romper el silencioso asombro, comenzando a discutir de inmediato con su hijo mientras Minato intentaba apasiguar los animos, como siempre hacia. El oji negro solo se limitaba a beber de su té, quedando al margen de todo el alboroto. Llebava ya varios años conociendo los animos de ambos Usumakis como para saber que cuando Kushina-san discutia con el dobe de su amigo, era cosa seria. Sin embargo los argumentos dados por su amigo eran tan estupidos, vagos y llenos de caprichos, que hicieron que le hirviera la sangre.
Él, apenas se entero que la empresa en donde el rubio trabajaba habia cerrado, habia cancelando una reunion importante inter empresas, ademas de darse la molestia de viajar desde Tokio hasta la casa a las orillas de la playa Onjuku, en la ciudad de Chiba, solo para visitar al dobe y darle la noticia de un nuevo trabajo en persona. ¿Y él en respuesta que hizo?, él solo podia decir "se lo que es trabajar como contratista y no quiero volver a eso". ¡Que agradeciera que le estaban ofreciendo trabajo, prácticamente, en las puertas de su casa! Si que era un mal agradecido el maldito.
̶—Ser parte de una agencia de contratistas en Tokio es mejor que nada. Mejor que estar desempleado al menos —dijo el rubio mayor, interviniendo en la discución.
—Gracias pero no. ¡No quiero destapar baños o pintar habitaciones ´ttebayó! —sentencio cruzandose de brazos cual niños.
«Es todo»
Cabreado de la situacion, el oji negro da un seco y duro golpe en la mesa, silenciando de paso los reclamos sin sentido del oji azul.
—¡Ya me hartaste usuratoncachi! —dijo en tono amenazante—. ¡Vengo aquí a ofrecerte trabajo en bandeja de plata y tu no haces mas que ser egoista y pensar solo en ti! Yo me largo. Acomodandose el traje se dirige hacia la salida —Solo te digo que no vengas lloriqueando cuando Shion se lleve a las niñas —dijo sin voltear a verle. Y con su altanería característica, cruza el umbral de la casa dirigiéndose a su BMW M6 color negro.
—Sasuke... espera —escucho la voz del dobe gritándole desde atrás.
El aludido sonrió de lado como siempre hacia cada vez que tenia la razón.
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Caminaba desanimada por la orilla de esa hermosa playa, sujetada del brazo de su acompañante pelirrojo, sintiendo como la indiferencia y la incomodidad estaban presentes en el paseo. El trayecto desde su hotel de lujo hasta la playa nunca le habia parecido tan largo. No tenian nada de lo que hablar, tampoco era que le importara demasiado la situacion a decir verdad, solo debia seguir con su vista fija en el sol ocultandose tras el horizonte, mientras que su resignado acompañante, solo se dedicaba a mantener la mano en su cintura simulado ser la feliz pareja.
Él, notaba que seguia estando enojada o al menos desanimada por lo de la pasada noche, presentia que esa era la razon de su repentino distanciamiento; pero aun asi no sabia que decir o como actuar para romper esa invisible pero firme barrera que habia edificado entre ambos. No la conocia del todo bien como para saber como actuar despues de todo, por lo que opto por seguir con sus cabilaciones mentales y mantenerse al margen esperando que su enojo se fuese.
De pronto sintio como su acompañante se detiene en seco. Él la quedo mirandola fijo.
—Debo volver al hotel. Tengo mucho trabajo que hacer —dijo sin verlo.
—Si quieres te acompaño.
—No es necesario —corto ella—. Tu quédate en la playa. Oscurecerá dentro de poco por lo que pediré servicio al cuarto cuando llegues.
—Esta bien. —dijo sin tener mas opción. Hinata beso sus labios en un casto beso para luego alejarse apresuradamente de alli, dejando al chico con un extraño sentimiento de culpa y angustia en su pecho.
Sin sentirse mal por haberle mentido a su "pareja", tomo un taxi en dirección al hotel; después de todo no era ciento por ciento falso el que tenia que adelantar algo de trabajo, aunque si habia exagerado en la cantidad. A decir verdad, solo debia revisar un par de empresas pendientes, leer y responder un par de mails y listo, eso habia sido todo el trabajo que se llevo para ese fin de semana.
Sin importarle demasiado el tiempo, tomo una refrescante ducha para despejar su mente de la incomoda -por no decir mala- tarde que habia pasado.
Con su mente mas fresca, la oji perla se dispone a encender su netbook y colocarse a trabajar. Escasas horas habían pasado y ella ya había finalizado con su trabajo, por lo que sin tener mas que hacer, se dedica a mirar la televisión. Pronto sintió como la puerta de su habitación era abierta, dejando ver a un pelirrojo apoyado en el umbral de su puerta, usando nada mas que la camisa negra regalada por ella. Hinata volviendo a sentirse incomoda, solo volteo su rostro para verle e ignorarlo nuevamente.
El chico pasando por alto ese gesto, se acerca tomandole de ambas manos para que se incorporara del sofá.
—Hoy fue nuestra tercera cita —dijo de manera socarrona con una galante sonrisa.
Hinata sonrió de la misma manera a la vez que inmediatamente se hacia poseedora de sus labios, enlazando sus brazos en el fibroso cuello. Pronto la ropa comenzó a ser estorbosa e innecesaria, por lo que bajando sus delicadas manos por los pectorales del hombre, comenzo a quitar la camisa a la vez que él hacia lo propio con su ropa.
Hinata sonrio sobre los masculinos labios al sentir las ansias reinar. Esa noche si habria diversion, justo del tipo que a ella mas le gustaba.
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Un lunes, la bulliciosa ciudad y él, no combinaban para nada.
En vez de estar preparando el almuerzo y despidiéndose de sus niñas para que fuesen a clases, se encontraba varado en la ciudad mas bulliciosa de Japón. Odiaba Tokio. Todas esas personas, los autos, los ruidos, la contaminación, todo le parecía molesto y sin comparación ante la tranquilidad de la playa de la que estaba tan acostumbrado a ver el cielo despejado y sentir la brisa marina... no a los edificios fríos sin fin.
Suspiro resignado intentado apaciguar su peligroso mal humor, ya estaba ahí y nada se le podía hacer.
Entro a la agencia de contratistas, un edificio de solo dos pisos, para nada comparable con las grandes empresas que habían a cada esquina, esperando sentado frente a frente del hombre que leía sus expedientes laborales y su hoja de vida con sumo interés.
Nunca le habían gustado las entrevistas de trabajo, lo ponían nervioso ademas de dejarlo casi sin palabras al pensar bien en que era lo apropiado para decir antes de hablar. Su pierna se movía hiperactivamente y el hombre del frente no parecía notarlo. Intentando calmarse y colocar su atención en otro lado, gira su vista hacia las afueras de la institución, arrepintiéndose apenas diviso el kiosko del frente observando las numerosas portadas de revistas que le hacían recordar su pasado.
Cada vez que visitaba Tokio se repetía la misma historia que, inevitablemente al recorrer las calles de la concurrida ciudad, parecía restregarle la imagen de la exitosa mujer. Posters publicitarios en metros, paradas de autobuses y algunos edificios, portadas de revistas y anuncios en general: "Nuevo rostro de la linea de maquillaje Lancôme", "Shion: modelando en las pasarelas de Victoria secret fashion show", "De promotora a modelo de alta costura: el ascenso de una estrella". Esos entre otros encabezados aparecían en distintas revistas haciendo alusión a la rubia de ojos violeta y, casi e inevitablemente como si de un reforzamiento condicionado se tratara, el recordaba todo el amor y dolor que paso estando a su lado.
Con Shion nunca había sido cercano en los años de escuela. La conocía, sabia su nombre pero nada mas allá de eso, nunca habían interaccionado mas de lo estrictamente necesario. Al llegar a la secundaria, no sabia como o por que razón pero comenzaron a entablar una especie de relación que podría etiquetarse como amistad, al ser él uno de los delanteros del equipo de fútbol y ella una animadora y tener que interactuar casi a diario entre practicas y campeonatos. Pronto comenzaron a salir como amigos y posteriores novios, después de todo las cosas casi debían ser así: uno de los mejores jugadores del equipo con la capitana de las porristas. Su relación era bastante buena en general. Ella a pesar de ser algo mandona, sabia ceder con él, mientras que el a su lado sabia controlaba su carácter hiperactivo y ruidoso. Ambos se amaban y no había duda de eso... o eso pensaba en aquel entonces.
Luego de la secundaria, ambos comenzaron a estudiar lo que mas los llenaba y consideraban vocación. A ella le gustaba la alta costura, llevando esto a que se convirtiera en una excelente diseñadora de moda; mientras que él siempre había sido bueno desarmando y arreglando cosas, por lo que se conformo con una carrera mas técnica y practica, dejando tiempo y espacio para su relación.
Sin embargo al cuarto año de haber comenzado la universidad, Shion quedo embarazada.
Negación, peleas, desacuerdo, llantos y por fin la aceptación. Naruto no dejaría que su novia cargara con semejante responsabilidad sola, y ella no daría a su hijo o hija en adopción, por lo que decidieron formar la nueva familia que ya venia en camino. El hecho de que el niño llegara antes no quería decir que no lo desearan, después de todo tenían contemplado comenzar una familia en algún momento, ¿por qué no hacerlo ahora que estaban jovenes, con tiempo y energia?
Los meses pasaron y ellos seguían manteniéndose firmes y en mutua coperacion para lograr que las cosas funcionaran. Naruto ya se habia recibido como tecnico cuando la pequeña Hanna nacio, por lo que mientras Shion cuidaba de la bebe, el trabajaba y ayudaba a sus padres con los gastos comunes de la casa, despues de todo no eran pocos los gastos que tenia un bebe como para dejarle el cargo solo a sus padres.
A medida que la pequeña Hanna fue creciendo, Shion volvio a retomar sus estudios para sacar su carrera y ser la diseñadora que siempre soño, mientras Kushina se encargada de cuidar a la pequeña. Dos años despues las cosas estaban mejor que nunca. La rubia de platinos cabellos ya ejercia como diseñadora y Naruto seguia manteniendose firme en su trabajo en la empresa, por lo que pronto pudieron mudarse a una casa propia.
Tres años despues de eso, y un nuevo fruto del amor comenzaba a hacerce notorio en el vientre de la rubia, tanto para la familia como para la empresa textil en la que trabajaba, logrando con esto obtener una oportunidad que nunca creyo posible en esas condiciones: ser modelo.
Ella era hermosa, de eso no habia duda, pero su nuevo embarazo hacia realzar y conseguir el tipo de belleza que el mercado dirigido a infantes y proximas madres deseaba. Posaba para revistas de maternidad, para cremas y lociones, incluso para ropa, mostrando su abultado y bien formado vientre. Naruto sin querer restringuir su anelado sueño, la acompañaba a cada sección fotografica y prueba de vestuario para controlar su estado y el del bebe. No dejaba de preocuparse por el cansancio, presión y estrés al que ella estaba siendo sometida a cambio de estar frente a una cámara.
Pronto el éxito la cego y nuevas discuciones se llevaron a cabo. Él alegaba lo egoista que estaba siendo al someterse al trabajo como modelo, sin importarle si el bebe recibia los nutrientes necesarios al dejar ella de comer, o si la criatura estaba siendo sometida a todo el estres que conllevaba trabajar como modelo. Pero ella era terca como una mula; no daria su brazo a torcer y mucho menos sacrificaría su sueño solo por un pequeño obstaculo y mas cuando tenia la posibilidad de seguir en el negocio una vez que la niña naciera. Después de todo una vez dentro de la industria del modelaje y pasarelas, nadie te sacaba.
Gracias al cielo, la pequeña Naruko nacio sin complicaciones ni repercuciones por la exigencia fisica a la que se sometio la madre durante su embarazo. Viendo esto, todos los problemas fueron olvidados... al menos durante el periodo que duro el post natal, ya que una vez que la pequeña cumplio los seis meses de vida, Shion rapidamente se puso a hacer deporte con estricta dieta para volver a las pistas del modelaje.
Sus horas de trabajo comenzaron a ser mas extensas, su presencia menos notoria y su humor cada vez mas frio y distante, tanto para con él como para sus propias hijas.
Naruto ya no sabia que hacer. Sabia que en las conversaciones que se tocaba el tema, casi inmediatamente se transformaban en discusiones y que, por mas que lo intentara, ella no daria su brazo a torcer argumentando que "no abandonaría su sueño".
Maldecia el dia en que ella comenzó a modelar. Shion, su Shion, su amor de secundaria ya no era la misma de antes. Algo debia cambiar si queria hacer las cosas bien... pero ese cambio llego y se hizo notar de la manera menos grata.
"¡Tu no lo entiendes pero este es mi sueño y no habrá nada que me haga renunciar a el! Ademas... no esta mal desear una vida mejor, llena de lujos y glamour, vida que se que no conseguiré aquí quedándome atascada a tu lado... Ya he tomado una decisión. Perdón Naruto"
Nunca olvidaría aquel discurso.
Posterior a eso sucedió lo típico: el alterado como estaba, comenzó a gritar y discutir en un vano intento por hacerla cambiar de opinión, cosa que nunca paso. Por mas que pidiera, implorara o llorara nunca paso. Ella estaba decidida a marcharse a cumplir con su sueño.
Sin tener opcion, lo acepto, acepto el hecho de terminar con su novia de toda la vida; no obstante la custodia de sus hijas era asunto aparte.
Pensando que tal vez, solo tal vez, ella queria la custodia de las niñas, comenzo a realizar las gestiones correspondientes para conseguir su custodia. Pero la ola siempre lo azotaba cuando él estaba mas desprevenido.
«Oh Shion, tu si que eres una caja de sorpresas»
Al tocar el tema de la custodia de las niñas, ella no se inmuto al respecto, simplemente dijo un "esta bien" cuando él le dio la noticia de que se quedaría con la custodia de las niñas, cosa que al contrario de relajarlo, lo enfureció aun mas. ¡¿Pero que tipo de mujer despreocupada e insensible había escogido como madre de sus hijas?! Estaba sorprendido ante la frialdad de esa mujer, por lo que dejandolo como unico responsable de las infantes, se le es otorgada la custodia dejandole como advertencia que si demostraba ser un padre incompetente para las pequeñas, la custodia pasaria a manos de la madre, a pesar de que a ella no le interesaba tenerla o no.
Pensaba que todo iba a estar bien a partir de ese momento. Pensaba que el tener a sus pequeñas cerca para protegerlas, amarlas y darle la feliz familia que él tuvo en sus niñez, bastaría... pero cuan equivocado estaba.
Nunca se detuvo a pensar en lo que opinaban sus hijas, solo vio lo mejor para ellas y nada mas.
Ver a Hanna mirar por la ventana esperando a que ella regresara era desgarrador. Intercambiar miradas culpables y angustiosas con su madre, cada vez que Naruko preguntaba por su mami, no lo hacía sentirse mejor, y el sentir en aquellas noches frías y largas, como los pequeños cuerpos de sus hijas convulsionaban de llanto y gritillos, le partían el alma, haciendo que una vaga lagrima acompañara su desgracia mientras con palabras de amor y un fuerte abrazo intentaba apaciguar el dolor de las pequeñas.
Quiso explicarles, montones de veces quiso hacerlo al saber que las vagas explicaciones y evasiones ya no eran suficiente, pero ¿como hacerlo? ¿como explicarles a tus hijas de seis y tres años que su madre no estaba con ellas porque decidió poner primero su carrera? ¡¿como explicar que su madre las visitaba en sus respectivos cumpleaños, navidad, y algunas semanas durante las vacaciones -si su carrera lo permitia-, solo para irse nuevamente?! Simplemente no se podia decir algo asi sin romper corazones en el intento. Solo se obtuvo de dar explicaciones tajantes como "su madre ya no las quiere". ¡No, eso nunca! Solo con ruegos y tiempo espero a que ambas se acostumbraran y que dejesen las cosas como estaban. Esa habia sido la esperanza a la que consiguio aferrarse durante esos cuatro años. Amor no les faltaría después de todo, una figura maternal tampoco. Sabia que su propia madre y abuela para ellas podría suplir ese espacio al menos momentáneamente.
Un sordo sonido de una carpeta cayendo fuertemente en el escritorio, hizo que se sobresaltase y que volviera al presente.
—Impresionante desempeño señor Namikase —dijo el hombre de bigote—. Veo que tiene mucha experiencia ademas de muy buenas referencias en cuanto a la construcción de interiores se refiere.
—Gracias señor.
—Muy bien. Sin mas que decir, le doy la bienvenida. Esta usted asociado—dijo colocando un timbre sobre los documentos—. Venga mañana y tendrá sus primeros trabajos, ¿entendido?
—Si —dijo el rubio algo sorprendido—. Muchas gracias señor.
—No hay de que. Lo que sea por Uchiha-san.
Naruto no supo que decir, por lo que solo le sonrió dando un asentimiento como despedida. Nunca se imagino que las cosas fuesen así de rápidas y fáciles cuando se tenia a un contacto de influencia.
Con una nueva y genuina sonrisa en el rostro despejando los turbulentos pensamientos de antes, se dirige a la calle pensando en todo lo bueno que estaba por venir, tanto a él como a su familia.
«Esperen a que se enteren las niñas»
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La escasa pero fría brisa costera de aquella mañana llegaba hasta su torso desnudo, haciendo que se encogiera sobre si mismo. Perezosamente gira a su costado derecho en busca del tan reconfortante calor humano para esos momentos. Sin embargo, y con sus sentidos aun adormilados, de un solo impulso despabila al sentir nada mas que las tibias sabanas bajo su palma. Obligándose a incorporarse de su cómodo y acogedor sitio, comenzó a examinar la habitación de lado a lado, obviando las prendas tendidas por doquier, posando su mirada en una peli azul que ya vestida comenzaba a ordenar sus pertenencias.
Sin emitir palabra alguna, ve como esta se percata de su mirada interrogante, acercándose en el acto a él.
—Que bueno que ya despertaste Sasori-kun —dijo con una sonrisa—. En una hora sale nuestro vuelo de vuelta a Tokio. Toma un baño y luego vienes a desayunar conmigo a la terraza —sin esperar respuesta de parte de él, une sus labios en un fugaz beso—. No tardes ¿si?
Y sin esperar gesto o palabra de parte del pelirrojo, Hinata se marcha de la habitación para continuar ordenando sus pertenencias. Sasori desganadamente se levanta de la cama para dirigirse a la ducha, sintiendo como todo perdia y carecia de significado en esos momentos.
«Si el cuerpo esta satisfecho, ya no importa el cortejo»
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Hola hola :D lamento la demora al subir el capitulo, lo tenia escrito y todo eso, pero cada vez que lo leia para pulirlo, nuevas ideas surguian por lo que nunca estaba completo, ¡Pero ahora si que si!
Se que no es mucho pero de aquí en adelante se comienza a colocar interesante ;) jejeje
Bueno, agradesco a FanFicMaticay a MaiVegeta (buen nickname, por cierto xD) por dar favorito a la historia :) se agradece la preferencia (?) xD
Bueno dejo de dar la lata.
Pasen un lindo año nuevo, sin coma etiloco eso si xD yo procurare no pasarme de mi limite :$
Cuidatense, chaito!
Reviews:
FanficMatica: Hola hola tu :D ahora es mi turno de responder tu review c: muchas gracias por las sugerencias. La verdad se nota como cambia la lectura con los guiones largos, se ve mas lindo sin duda xD aun me falta practica -ya que me sigo considerando una novata en esto- pero espero seguir mejorando porque tengo historia que escribir para rato ;) Bye, cuidate!
Son Of Time: Hola! Y si, la historia de Hinata es triste, por eso logro forjar el carácter que actualmente posee en la historia. Gracias por el apoyo :) ahora solo faltaria un capitulo mas -por lo que estimo- para que ambos se encuentre ;D. adios cuidate!
Hatake.k: Hola :D graica spor tus palabras, espero que este capi tambien te haya gustado. En cuanto a tu pregunta, temo que si te digo seria algo asi como spoiler aunque tampoco es tan taaaan primordial... no se, tu dime si quieres que te diga y te envio un PM xD saludos, cuidate c:
