N/A: Tenía el fic ya un poco abandonado aquí, así que me he propuesto al menos subirlo terminado. Una de mis canciones favoritas, la cual comparten Extremoduro y Albert Plá, para uno de mis capítulos favoritos.
QUE SONRISA TAN RARA.
Tu mirada envasada
al vacío como una mermelada,
solamente necesito una tostá
que
me la encuentro por debajo de tus bragas
y si huele a quemao: soy
yo.
Adivina
¿Cuánto tiempo hace que no follaba?
me
abrazaste y se me puso dura,
yo ya empiezo a notar desbordarse:
los pantanos de toa extremadura.
Disimula
Que ha parado
la guardia civil
¿Y dónde coño he puesto el pantalón?
destrozaron nuestra intimidad
pa pedir la documentación
¡Tanta curva!
y las vueltas que nos dió el amor,
se
debió mover el Amonal
y al meter la napia en el camión
a
tomar por culo dos y dos.
Dejadme de hablar,
no me hace reir,
la gente normal se podía morir.
¡Qué sonrisa tan rara!
Cada mañana
bajo al infierno y el diablo me lee cuentos,
yo
solo canto y digo que son poesías
y al momento me levanto de la
cama
y al cuarto de hora no tengo ganas de ná.
Hago un
esfuerzo
pa respirar pa fuera y luego pa por dentro,
pa
reventar haciendo mucho ruido,
hay quien pensaba que era un nuevo
Dios naciendo
y era un peo de un exquisito cocido.
Dejadme de
hablar
no me hace reir,
la gente normal se podía morir.
¡Qué sonrisa tan rara
-¿A qué te refieres con una luna que alumbre mis noches?
Ella me regaló esa sonrisa que decía a gritos que era una chica especial; esa sonrisa enigmática que me hacía pensar, en mis momentos de delirio (los cuales últimamente se multiplicaban), que nunca sería capaz de entenderla como lo hacía con las demás. Algunas veces había oído a Longbotton decirle en una especia de juego "Que sonrisa tan rara".
-La luna es con quien te acuestas, a quien solo ves por las noches. Algunos la echan de menos por el día.
-¿Intentas compararte con la luna Weasley?- me burlé, o al menos lo intenté.
-No me refería a mí en especial- volvió a sonreír y giró, habíamos llegado al retrato de Gryffindor. Volví a oír su voz antes de que la puerta se cerrara- ¿Lo soy?
¿Lo era? Esa pregunta me descolocó. Puede que lo fuera, pero yo no era de los que buscaban la luna de día.
