Mi destino: Tú.
P.O.V. Rei.
Sentí el aire fresco de la noche remover algunos mechones de mi cabello, mientras Seiya iba apartando sus labios de mí, me pregunté…¿Por qué lo hacía?…¿Acaso me besó por lástima?. Aún sentía su aliento dulce y ácido cerca de mí, tenía los ojos cerrados, no sé si porque tenía pena de verlo a los ojos o porque deseaba que me siguiera besando.
Puede sentir mis mejillas calientes, ardían como fuego, seguro estaba sonrojada…¿Estaba sonrojada yo? Rei Hino. Pocas veces en mi vida me había sonrojado. Si bien Darien ya me había besado antes y me había hecho vibrar, pero el beso de Seiya era diferente: dulce, caliente, exquisito, excitante.
Entreabrí los ojos un poco, porque deseaba mirarlo, pero no tanto porque me apenaba encontrarme con su mirada, noté que sus manos bajaron y tomaron las mías y se acercó de nuevo a mi rostro. Pude sentir su aliento dulce y cálido rozar mi frente, la punta de mi nariz, mis mejillas, hasta detenerse en mi labios... pero nada.
Fue entonces que cerré los ojos y sentí como con su dedo índice delineaba mis labios, segundos después, pude sentir de nuevo sus labios sobre los míos, primero como una suave y tierna caricia, pero a los pocos segundos pude sentir su lengua penetrando en mi interior…
P.O.V. Seiya.
Me había separado de sus labios con mucha dificultad, creo que sin duda eso fue una de las cosas mas difíciles de mi vida, pero temí incomodarla, hacerla enfadarse. Grande fue mi sorpresa cuando al separarme de sus labios miré sus ojos entreabiertos y sus mejillas sonrojadas, se miraba tan hermosa mi adorable miko, mi adorada chica de fuego.
Decidido a besarla nuevamente, me acerqué a Rei una vez más, sentí como ella me invitaba a posesionarme de sus labios otra vez, y así lo hice. Sentí como abrió su boca y me abrí paso en ella saboreando su interior, primero masajeando su lengua con la mía, para después enredarlas en una especie de danza que parecía no tener fin.
Ella enredaba sus frágiles y suaves manos por mi cabello, mientras yo tocaba su exquisito cuerpo por encima de su Chihaya de Miko. Cierto que esa indumentaria era muy holgada y no dejaba definir las curvas de su cuerpo…!Pero Gran Kami, con sólo tocarla sabía que era perfecta¡, he incluso el hecho de saberla así vestida me provocaba desearla más, sabía que detrás de esa Chihaya había una mujer ardiente y muy pasional.
Desgraciadamente llegó el momento en que el aire le hizo falta a nuestros pulmones y tuvimos que separarnos. Fue entonces que ahora si me encontré con sus dos ojos que mas bien parecían dos gemas preciosas: dos amatistas.
-Me encanta tu sabor.- Le susurré al oído para después volver a juntar sus labios con los míos, no en un beso ardiente como hace unos momentos, sino mas bien dulce y tierno.
P.O.V. Rei.
!No lo podía creer¡…!Seiya había dicho que le gustaba mi sabor¡…Me sentí maravillada, soñada, aquel momento era mágico y sólo para nosotros dos, solos él, yo, y la inmensa noche cubierta con su manto de estrellas y su luna llena.
La Luna, de pronto recordé la Luna y un pensamiento no muy grato vino a mi mente: Serena Tsukino.
Me atormentaba pensar en ella, en estos momentos, me daba rabia pensar que mientras Seiya me besaba quizá pensara en ella, en aquellos besos que seguro quiso darle y nunca pudo hacer. Fue entonces que me separé bruscamente de él y desviando su mirada me fui a mis aposentos, sin decir ni una sola palabra, supongo que él lo entendió, porque tampoco trató de detenerme…
P.O.V. Seiya.
Eran las 4:00 de la madrugada, desde que Rei se había alejado de mí, no había podido conciliar el sueño, le cambiaba de canal en canal al televisor, pero parecía que nada me haría dormir.
Deseaba tanto ir hasta su cuarto, meterme y hacerla mía, deseaba poseerla como nunca había deseado tanto a otra mujer. Cierto que en algún momento, cuando conocí a Serena, sentí estar enamorado de ella, sin duda con esa rubia había sentido cosas que nunca había sentido; pero con Rei Hino era diferente, lo que sentía por la hermosa sacerdotisa era una mezcla de deseo y ternura, sentía ansiedad de protegerla.
A diferencia de Rei y Serena, cuando supe que la rubia amaba a otro hombre, sí, cierto es que me dolió, pero con Rei he sentido la punzada de los celos, ganas de golpear a Darien Chiba por saber que ese imbécil alguna vez estuvo en su corazón. Fue entonces que me pregunté algunas cosas:
¿Habrá dicho Rei que sentía algo por mi sólo para darle celos a Darien? Sin duda pudiera ser, era lógico que ella quisiera hacer algo para demostrarle que no lo ama, aunque en realidad sintiera lo contrario.
¿Se habría molestado por el beso?. Sin duda sí. De otra manera no se hubiera separado tan bruscamente de mí sin decir nada. Y pensar que creí que estaba disfrutando de mis besos, tanto como yo de su exquisito sabor, del delicioso néctar de sus labios.
Sabía que si seguía en el templo Hikawa, viviendo día a día con ella, terminaría haciéndome daño a mi mismo. Ya había vivido alguna vez lo que es amar y no ser correspondido, así que esa misma noche hice mis maletas.
Instintivamente, antes de partir, caminé hacia el cuarto donde sabía, se encontraba durmiendo mi adorada chica de fuego, pero no tuve el valor de entrar, no tuve el valor de hablarle de mis sentimientos, mucho menos de despedirme. Sí, lo sé, soy un cobarde, y como un cobarde que teme ser lastimado tan solo le dejé una carta en la pequeña mesita donde solíamos comer todos los días.
Había empezado a ganar dinero de la venta de mi primer CD como solista, así que si podía rentar un apartamento donde vivir, incluso uno de lujo si quería; pero si antes no me había ido del templo, era porque disfrutaba de su compañía, de su presencia, me había enamorado de ella como un loco, pero sabía que no era correspondido y tenía que alejarme antes de que terminara haciéndome daño este sentimiento.
Siete meses después.
P.O.V. Rei.
Habían pasado siete meses desde que Seiya había abandonado el templo sin siquiera despedirse. Recuerdo que aquella mañana, me levanté temprano a pesar de que la noche anterior no había podido dormir.
Después de consultarlo con la almohada, había llegado a la conclusión de que tal vez si me había besado era porque sentía algo por mí; pero al llegar al cuarto donde él dormía y ver que estaba abandonado, y que sus cosas tampoco estaban, comprendí que estaba equivocada. Pensaba retirarme, pero entonces miré una carta sobre la cama que comencé a leer:
"Rei Hino:
Gracias por tu amistad, por haberme brindado tu apoyo y tu ayuda incondicional cuando más la necesité. Te tengo mucho aprecio y cariño, pero creo que ya es hora de irme. No quiero seguir siendo un estorbo en tu casa. Cualquier cosa que necesites, sabes que cuentas conmigo.
Te quiere: Seiya Kou."
Aquel día que me levanté dispuesta a confesarle mi amor, a jugármela y arriesgarlo todo por el, lloré como nunca lo había hecho. Había sido demasiado ilusa para creer que me amaba, cuando era obvio que se alejó porque no quería hacerme ilusiones, porque seguro en su corazón aun estaba Serena, mi amiga Serena, si es que podía llamarla todavía así.
Sé que estaba mal, pero no sabía que sentir por la rubia, después de su actuación egoísta, de molestarse porque Mako había encontrado el amor y se había embarazado, de reclamarle a Mina y Amy el querer hacer su vida, de reclamarme a mí por haber roto el voto de castidad. Sin duda sentí que su amistad para con nosotros no había sido sincera, como si todo ese tiempo hubiera estado con nosotras sólo para que la protegiéramos. Sabía que estaba mal, pero internamente sentía coraje contra Serena. Una vez me había resignado con dolor a que Darien, el primer hombre que amé, me dejara por ella; pero que Seiya también la amara termino por desgarrar mi corazón.
De pronto escuché la voz de Mako que me llamaba insistente:
-¿Te gustan los nombres?.- Me preguntó. Fue entonces que volví a la realidad.
Ese día me encontraba en casa de Makoto, mi amiga ya tenía siete meses de embarazo, su situación era de alto riesgo por lo que frecuentemente se encontraba en cama. Había tenido que suspender su semestre escolar, debido a que el medico le había recomendado que debía tener reposo absoluto, así que como me sentía sola en el templo sin Seiya, y debido a que Motoki pasaba largas horas en el hospital, trabajando, y los fines de semana estudiando la especialidad en pediatría, fue que me ofrecí a ir todos los días a casa de mi amiga, así podría cuidar de su embarazo y también olvidar por algunos momentos mi soledad.
-Rei, estamos hablando sobre los nombres del bebé de Mako…¿Qué no estas poniendo atención?.- Cuestionó Minako que me miraba mientras pestañeaba
-Yo le decía que si es niño, Kishiro es un nombre muy lindo, y pues si es niña, Sayuri está perfecto, es un nombre hermoso.- Dijo después la peliazul.
-Oh, si son hermosos.- Respondí.- Seguro tendrás una bebita preciosa, cabello castaño y facciones delicadas como su madre y ojos azules como su padre.- Dije sin pensar.
Recuerdo que Amy y Mina, sobre todo Makoto, que era la que esperaba el bebé, se me quedaron viendo. Cierto que no había puesto atención a la charla, mis sentidos estaban en otra parte, o mejor dicho en alguien mas, pero de lo que estaba segura es de que Makoto tendría una niña, aunque Motoki se aferraba a decir que los ultrasonidos dejaban claro que iba a ser un niño.
Curiosamente ese día, también se encontraban en casa de Mako, Amy y Mina, nuestra querida y estudiosa amiga, Amy Mizuno había venido a Tokio por tener algunos días de asueto en Berlin.
-Extraño a Dereck.- Dijo de pronto Amy.
-Pero si sólo tienes pocos días en Tokio.- Dijo Minako.- No cabe duda de que el amor cambió a nuestra Ami... ¿Quién pensaría que se fijaría en un chico como Dereck?
Y en efecto, nadie se esperaba que Ami terminara de novia con un chico como el que tenía por novio; pero para que negarlo, era muy atractivo; cabello largo hasta debajo de la oreja y color platinado, aproximadamente 1:90 de estatura, y con un cuerpo increíble, ese tipo era puro músculo. Lo extraño del caso es que contrario a nuestros pronósticos, incluido el mío que suelo ser muy perceptiva, Amy no encontró a su "príncipe azul" ideal, aquel hombre que tuviera la inteligencia de Einstein, pues este hombre era completamente lo opuesto de ella. Tatuajes por aquí y por allá, camisas negras y pantalones de mezclilla. Lo que sabiamos de él, es que era un enamorado del arte y un excelente pintor.
En lo que se refiere a Mina, la chica alegre del grupo, bueno, ella después de tanto trabajo se encontraba tomándose unas vacaciones, aún le quedaban dos meses de descanso y había decidido venir a pasar ese tiempo a Japón. Sin duda extrañaba su país natal, su comida, no he viajado mucho, pero sin duda nada como estar en casa. Frecuentemente venía a Japón Armand Rumsfeld, aquel chico del cual estuvo enamorada cuando vivió en Inglaterra y la había desdeñado por Katherine. Para su suerte, algunos meses atrás, ambos se habían reencontrado y habían iniciado un tórrido romance que ya era tema a tocarse en las revistas de chismes.
-¿Cómo sabes que será niña?.- Cuestionó Makoto de nuevo sacándome de mis pensamientos.
-Instinto de sacerdotisa.- Le respondí.
Sin duda las envidiaba a las tres, pero no era aquella envidia mala, pues me daba gusto que fueran felices y que hubieran encontrado el amor; pero por un lado me sentí triste de saber que yo no tenía a alguien que me amara, a alguien que me abrazara durante las noches, que me besara y que me dijera palabras dulces al oído. Cierto que tengo carácter fuerte y que soy muy independiente, pero también necesito alguien que me ame, recibir cariño, afecto, amor. Creo que mis amigas se dieron cuenta de lo que pasaba por mi mente, pues Amy fue la primera en interrogarme:
-¿Te sientes mal, Rei?…Es así…¿verdad?…Lo extrañas.- Dedujo mi amiga Amy. No lo pude negar, pues aunque mi corazón se había reprimido mantener ese sentimiento y mis ojos de llorarle, no pude evitar las lagrimas traicioneras, que dejaron claro todo.
-Rei, no es justo que estés sufriendo, pienso que ambos son unos orgullosos, yo sé que él también te ama.- Me animó Makoto.- Búscalo, sabes donde vive, dile que lo amas.
-Pero yo…-
-Pero nada señorita, tú eres Rei Hino, no eres cualquier chica, eres la fuerte, la valiente, eres una mujer que no se intimida ante nada ni nadie…¿Por qué habrías de temer demostrarle tu amor?.- Me dijo Amy.
-Ve ahora, buscar ahora mismo a Seiya. Por Mako no te preocupes, nosotras nos quedaremos con ella hasta que llegue Motoki.- Dijo Mina.
Como levantada por una fuerza mayor y llena de felicidad me levanté, al momento que iba saliendo del cuarto de Makoto, me encontré con Motoki que justo había llegado del hospital, detrás de él venia Darien. Su presencia me incomodó, hacía tiempo que no lo veía, no sentía ya nada por él, pero realmente me incomodaba.
Pero es que acaso soy idiota. ¿Cómo era posible que me sorprendiera ver a Darien en casa de Mako y Motoki?. Digo, Darien y Motoki eran amigos, fueron compañeros durante la carrera universitaria y ahora hasta trabajaban en el mismo hospital. ¿Qué tenia de raro entonces verlo en casa de ellos?. Nada. Pero incomodo si me pareció.
-Hola Chicas.- Saludó Motoki tratando de calmar la tensión. Makoto se había encargado de contarle todo en aquella reunión, incluido el hecho de que somos ex Sailor Scouts. Cierto que al principio no podía creerlo, ya lo había asimilado. Me imagino su cara cuando mi amiga, su mujercita, le dijo "Motoki, yo soy o más bien, fui Sailor Júpiter".
-Hola.- Respondimos todas al mismo tiempo.
-Motoki, cuida bien de mi amiga y mi futura ahijada.- Dije mirando al rubio.- Yo justo iba de salida.
Me despedí con un ademán de manos de todos los presentes y salí del departamento con la única idea en mente de ir a buscar a Seiya, mi adorado Seiya, la verdad que estaba segura de que valía la pena arriesgarlo todo por él. Si me rechazaba y me decía que amaba a Serena, al menos siempre sabría que lo intente, más por el contrario, si me correspondía, la felicidad no me cabría en el pecho.
Bajaba las escaleras del edificio de departamentos, hasta llegar al vestíbulo del edificio para después salir, cuando de pronto sentí que alguien me tomó del brazo con fuerza. Sabía quien era, pero de igual forma volteé para encararlo.
-¿Qué es lo que quieres, Darien?.
-Te quiero a ti.- Me dijo mientras llevaba una mano a mi mejilla.
Instintivamente moví mi cara para evitar su contacto.
-Eres casado.- Respondí.
-Serena y yo nos estamos divorciando. Nuestro matrimonio es un fracaso, nos casamos por un estúpido mandato. Pero no la amo.- Después mire como hizo una pausa y me miro suplicante.- Te amo Rei…Tan solo dame una oportunidad…No te quiero como amante. Te quiero como mi novia, como mi esposa.
-Demasiado tarde.- Respondí zafándome de su agarre.- En otras circunstancias habría estado feliz. Pero no te amo.
-Entonces…¿es verdad que amas a Seiya?.- Cuestió.
Mire como su mirada lucia entristecida y agachó la cabeza mirando hacia el suelo.
- Tenía la esperanza de que la última ve que te vi hubieras mentido, que todo fuera una mentira para darme celos.
No le guardaba rencor a Darien, cierto era que una amistad entre él y yo tampoco podía existir, lo único que sabía era que a pesar de todo le tenía aprecio, cariño, mas no amor, y que le deseaba que fuera feliz.
-Lo amo.- Respondí.- Lamento si te lastimo Darien. Pero para nosotros ya es tarde. De verdad deseo que seas muy feliz y que encuentres a una chica que te sepa amar.
-Fui muy estúpido, un tonto que no supo defender tu amor y oponerme a la idea arcaica de que mi destino era Serena. Tampoco ella me ama, sólo la hice infeliz, los dos nos hicimos infelices.- Lo escuché decir.
-Te deseo que seas feliz, Rei, te lo mereces.- Me dijo por último.
Tras unos segundos de mirarnos, no con amor de mi parte, nos dimos un fuerte abrazo. Era extraño, pero nunca imaginé poder abrazar a Darien sin sentir que se me saliera el corazón, sin sentir aquel dolor de saber que él era de otra, de mi amiga. Después nos separamos y lo miré rápidamente antes de irme del edificio.
Una hora después…
P.O.V. Seiya.
Me encontraba aburrido y solo en mi lujoso departamento, cambiando de canal en canal al televisor. Mirando todo a la vez, pero sin poner mucha atención.
Mi carrera iba en ascenso. Tenía muchos club de fans e incluso ya se me estaba empezando a conocer en Europa, América y Latinoamérica; pero dentro de todo, no me sentía completo, algo le faltaba a mi vida, esa chispa, y yo sabía que era: necesitaba de ella, necesitaba su amor.
Escuché como el timbre de la puerta sonó y me pare al instante. Supuse que era Toshiro, mi manager. No tenía ganas ni humor de verlo; pero bueno, si se trataba de trabajo tenia que abrir.
Cuando abrí la puerta me llevé una tremenda sorpresa, no era Toshiro quien había venido a buscarme; frente a míi estaba ella, esa hermosa mujer que jamás espere que me fuera a buscar, bueno, dentro de todo sabía que su corazón pertenecía a Darien Chiba, pero ya a estas alturas no me importaba.
-Hola Seiya.- Me dijo con su angelical voz. Cierto, aunque ya no estaba enamorado de ella y mi corazón no palpitaba al verla, aún su voz me parecía angelical, por no decir algo aniñada.
¿Por qué antes no me di cuenta de que Serena tenia la voz aniñada?.
-Hola Serena…¡Qué sorpresa verte¡.- Exclamée.- ¿Qué te trae por aquí?
-Yo…- La escuché tartamudear.-…me estoy divorciando de Darien.
No sabía que decirle cuando la escuché, tal vez en otro momento me hubiera dado un gusto enorme, una alegría inmensa, pero no sentí nada. Miré un destello de tristeza en sus ojos, lo cual me hizo sentirme mal por ella.
-Nuestro matrimonio fue una estupidez. Cometimos una estupidez.- Me dijo ella.- Jamás debimos casarnos, él no me amaba, siempre lo supe y sin embargo me case con él.
-Lo siento mucho.- Respondí.
-Lo peor de todo es que yo tampoco lo amaba. Aun el día de mi boda dudé en hacerlo. Estuve a punto de decir no acepto y salir corriendo de la iglesia; Pero bueno, el resto ya te lo podrás imaginar. Yo no era feliz, él tampoco.- Me dijo ella.- Darien terminó engañándome con una enfermera del hospital. No le guardo rencor, porque de alguna manera siempre supe que no me amaba.
Hizo una pausa y continuó hablando.
-Seiya, es difícil decírtelo…- Hizo una pausa.- Pero si hoy estoy aquí es por esto…- Dijo mientras me rodeaba con sus brazos para después darme un beso en los labios.
Mi mente aún no podía creer lo que estaba sucediendo, !Serena me estaba besando¡... Pero sin duda lo más extraño de todo fue que no sentí nada, tan solo sus labios sobre los míos, pero ninguna emoción. Nada. Tantas veces que había soñado con probar los labios de Serena, y ahora que los había probado no me inspiraban en absoluto ningún sentimiento…
P.O.V. Rei.
Después de haber salido del edificio de apartamentos donde vivían Makoto y Motoki, me dirigí a donde yo sabia que vivía Seiya. Mi Seiya, mi adorado Seiya. Odiaba las cursilerias y sabía que seguro sonaría patética si alguien me escuchara decirlo, pero en este momento no me importaba.
Había conducido hasta el lugar, sintiendo como a lo largo del trayecto mis manos temblaban de emoción frente al volante. Algo dentro de mí me decía que él sentía lo mismo que yo y que quizá se había ido del templo porque aquella vez yo me había portado distante con él.
Después de verme al espejo, para comprobar que lucia hermosa para él, bajé del auto, tratando de controlar mis nervios. Al final del cuentas yo soy Rei Hino, seguro que me correspondería, de eso no me cabía duda.
Caminé sintiendo el temblor de mis piernas y mis manos sudorosas, cada vez estaba mas cerca. Doble la pequeña esquina, y al mirar cierta escena amorosa, todo mi mundo y mis ilusiones se desmoronaron en pedazos: de nuevo Serena.
Me llevé una mano a la boca tratando de contener un sollozo. Yo no iba a llorar, que más daba, ya estaba acostumbrada a esto. Tan pronto como llegué, di la media vuelta y desaparecí. Pero que tonta había sido, si Darien y Serena se habían separado era lógico que ella tratara de conquistar a Seiya.
-¿Dije conquistarlo?. Por el Gran Kami, ella no necesitaba conquistarlo, siempre había sido suyo.
P.O.V. Seiya.
Después de unos segundos de besar a Serena, tratando de indagar de que dentro de mí ya no había más amor por ella, la separé de mi tratando de no ser brusco. A final de cuentas, ella era una mujer, dentro de todo le tenía aprecio y no quería lastimarla; pero también sabia que tenia que ser sincero.
-¿Qué sucede Seiya?.- Miré que me cuestionó con un dejo de tristeza en su voz.
-Lo siento Serena.
Parecía haberme entendido, pues de nuevo miré que agachó la mirada y esbozó una sonrisa forzada.
-No te preocupes. A final de cuentas yo fui la culpable, yo por no haber luchado por defender el amor que tú una vez sentiste por mí...- Me dijo.- ¿Sabes?. Estoy apenada por como me comporté en el templo la última vez. Sinceramente me da gusto que las chicas sean felices y que Makoto esté embarazada, que haya encontrado el amor en su vida. En realidad sentí celos de Rei, de cómo la mirabas, y descargué mi ira contra todas las chicas.
-Serena, seguro ellas sabrán perdonarte. Te quieren y no son rencorosas.
-Lo sé y les pediré perdón.- Hizo una pequeña pausa, pues sabia que quería preguntar algo.- ¿Amas a Rei?.
Por supuesto que la amaba, la amaba desde hace mucho tiempo, pero tampoco quería decírselo, no quería lastimarla. Sabía lo que era amar y no ser correspondido, así que no quería que ella también pasara por ese dolor.
-Tú silencio me lo confirma todo.- Adivinó ella mis pensamientos.- Rei es una gran chica, me porté muy mal con ella. Por favor búscala, hazla feliz. Ella se lo merece y tú también.
Después de decirme esas palabras la vi desaparecer, mientras recordaba sus últimas palabras: "Por favor búscala, hazla feliz. Ella se lo merece y tú también". Sonreí para mis adentros.
Lo correcto hubiera sido detener a Serena y consolarla, decirle que dentro de todo, aunque no podía ofrecerle mi amor, si le podía ofrecer mi amistad; pero me permití ser egoísta deleitándome el pensamiento, imaginándome a Rei, aquella hermosa chica de fuego.
La conquistaría, eso seguro que lo haría, mañana mismo me presentaría en el templo y le confesaría mi amor. En una semana tenia que irme de gira por un mes a Europa y no me iría sin aclararle a ella mis sentimientos. Pidiéndole que me esperara a mi regreso…
Un día después…
P.O.V. Rei.
Había salido muy temprano del templo. Precisamente a las 10:00 de la mañana había recibido una llamada de Amy. Al principio me pareció raro y hasta me molestó que mi amiga me hablara tan temprano en sábado. Realmente en la noche no había podido dormir, llorando, imaginándome que Seiya y Serena quizá estarían juntos.
Pero la razón por la que me había hablado Amy era importante. A Mako se le había adelantado el parto.
Al enterarme, rápidamente saqué de mi maleta unos jeans ajustados, una blusa de tirantes en color rojo, me puse mis zapatillas en el mismo tono, y salí cargando la enorme maleta hasta subirla en el auto.
Debo decir que la noche anterior había hecho mis maletas, aprovechando que me encontraba en periodo vacacional en la escuela, Aprovecharía para irme a Kyoto durante las vacaciones y entrenarme un poco. Una miko siempre necesita entrenamiento.
Habían pasado varias horas desde que había salido del templo, estuve dando vueltas en el hospital, hasta que supe que Mako y su bebé estaban bien y me permitieron verlos, o mas bien debería de decir verlas; porque como mi instinto siempre me lo dijo, era una niña.
-Mako tu bebé es hermosa.- Decía Minako acariciando los cabellos castaños de la pequeña.
-Ya tenemos la primera sobrinita del equipo.- Emocionada Amy.- Veremos quien quiere ser la segunda.- Me miró Rei.
Seguro las chicas pensaban que entre yo y Seiya se había iniciado algo, pero la verdad en ese momento no quería hablar de ello, si lo hacía seguramente terminaría echándome a llorar, así que traté de cambiar el tema.
-Bien…¿Qué nombre le vas a poner a tu bebita, Mako?.- Cuestioné acercándome a mi amiga y a su preciosa bebé.
-Mi pequeña, es tan linda, tan frágil.- Decía emocionada Makoto al tener a aquella criatura entre sus brazos, cubierta por una linda cobijita rosa que yo le había regalado, porque aunque Motoki dijera que era niño, yo sabía que seria niña y acerté.- Pues Sayuri, como había dicho que se llamaría si resultaba ser niña.
-Pobre Motoki y él que había comprado toda la ropita en color azul, ahora tendrá que volver a comprarle la ropita a la nena. Como siempre Rei y sus predicciones son acertadas.- Dijo Mina.
De pronto se abrió la puerta y miré entrar al feliz padre de Sayuri, si ya debía empezar a llamarla así, porque ese sería su nombre. Parecía que Motoki hubiera ido de compras, pues llegó cargado de bolsas.
Noté entonces como mi amiga lo miró y sus ojos se llenaron de felicidad. Pero aparentó estar enojada.
-¿Dónde te habías metido Motoki?.- Fingió enojarse Makoto con su marido.- Casi unas horas después de que nació Sayuri te largaste y hasta ahora vuelves.
Motoki se acercó d hasta donde se encontraba mi amiga, y se sentó en la camilla a un lado de ella pasándole un brazo por el hombro mientras acariciaba las manitas de su hija.
-!Gracias mi amor, me has dado una hija preciosa, ahora te amo mas que nunca¡.
-Ni creas que con eso me voy a contentar…¿Dónde estabas?.- Interrogó Makoto, como una esposa celosa, sin importarle que yo y las chicas estuviéramos ahí.
-Mi amor, no te enojes, aquí están tus amigas.- Dijo Motoki observando el ceño fruncido de su esposa.- Además, fui al centro comercial a…-
-Como se te ocurre largarte al centro comercial a unas horas de que tu hija acaba de nacer…¿En que estas pensando Motoki?.- Molesta mi amiga, mientras yo, Mina y Amy conteníamos una risita.
-Fui a comprarle ropa a nuestra pequeña Sayuri, no te enojes Mako, creo que nuestra lindura lo necesitaba. Durante todo el embarazo me la pase comprándole ropa de niño.- Dijo Motoki, para después hacer una pausa y observarme.- Sí, Rei, tenías razón, antes de que me digas "Te lo dije Motoki"... ya te pagaré el dinero que apostamos.
-Pues te lo dije Motoki. Aunque no te guste.- Dije burlonamente.- Además tu niña es hermosa.
-Sí que lo es, como su madre.- Dijo acariciándole una mejilla a mi amiga.- Creo que ahora tendremos que donar la ropa.
Observamos la mirada traviesa que Makoto le dedicó a su marido... ¡Por el kami que no quería saber que estaba pasando por su mente!
-Quizá no haga falta. Ya que hiciste tantas compras en ropita azul podríamos buscarle un hermanito a Sayuri.- Sugirió mi amiga humedeciéndose los labios.
No podía creerlo, era gracioso ver a Makoto así, habían pasado unas horas que había dado a luz y ya estaba pensando en su deseo carnal, en sexo. Yo y las chicas no pudimos evitar sonrojarnos ante el comentario.
-Mako, reservarte tus escenas de cachondeo para otra ocasión, no olvides que aquí estamos nosotras.- Sonrojada Amy.
-Además…¿Qué pensabas, que mi pequeña ahijada Sayuri, estará viendo pornografía desde pequeña?.- Cuestioné riéndome de lo ansiosa que estaba mi amiga.
Motoki se apenó ante el comentario de Makoto, pues miré como su rostro enrojecía. Sin duda si seguían así de ganosos, un día la pequeña Sayuri terminaría viendo escenas no aptas para su edad.
-Makoto... aquí no.- Dijo Andrew.
-Si no son unas chiquitas que no sepan nada.- Dijo Makoto.- Además bien que te gusta hacerlo en...
-Makoto... ¡Por favor!- Suplicó Motoki.
Algunos minutos después, me despedí de las chicas, haciéndoles saber que estaría fuera de la ciudad durante las vacaciones de verano. Al principio me preocupaba Mako, pero Amy y Mina se encargarían de cuidarla a los días siguientes, por lo menos hasta que pasara la cuarentena.
Así que sin mas, partí a Kyoto, con la idea fija de entrenarme y quizá, olvidar a Seiya, o por lo menos dejar de pensar en él aunque fuera sólo por momentos.
Algunos días después…
P.O.V. Seiya.
Habían pasado ya algunos días desde que había ido a buscar a Rei al templo sin haberla encontrado. Estaba loco de la desesperación, la sola idea de pensar que se hubiera ido del país sin avisarme, sin saber donde encontrarla me consumía.
Marcaba a cada hora a su teléfono de casa, a su número de celular y nada. El templo no podía estar cerrado, claro que no, pero solamente se encontraban dos chicas, aparentemente aprendices de Miko, que no me decían nada. Siempre lo mismo: "No podemos decirle nada".
Desesperado, le comenté a mi manager que no podría irme de gira a Europa, no sin antes saber donde se encontraba mi adorada Rei, a lo cual me dijo que estaba loco.
A veces me cruzaba por la mente la idea de que tal vez se hubiera reencontrado con Darien Chiba y se hubieran dado otra oportunidad, digo, a final de cuentas él fue su gran amor, su primer hombre, aunque me costara reconocerlo, y si estaba divorciándose de Serena, no había nada de malo en que se dieran una oportunidad.
Faltaban ya tres días para que tuviera que salir a Europa a la gira de mi concierto, y de pronto se me ocurrió algo que no se me había ocurrido: Ir a visitar a las chicas.
!Pero que Gran imbécil fui¡…¿Cómo no se me ocurrió eso antes?. Obviamente ellas tenían que saberlo. Eran las mejores amigas de Rei, y aunque tuviera que hincarme y suplicarles que me dijeran donde está, lo conseguiría, no me iría sin saber nada de Rei. Si era preciso iría a buscarla hasta el fin del mundo.
Ahora recuerdo las sabias palabras de Kakyuu cuando abandoné Kinmoku "Seiya, el amor de tu vida está en la tierra". Claro, tenía razón, aunque no se refería a Serena, Kakyuu tenia razón, y si estaba aquí era por eso: porque mi destino estaba atado al de una mujer terrestre cuyo nombre no era Serena Tsukino, como yo había creído, sino Rei Hino, la verdadera mujer de mis sueños.
Pensé en varias opciones, visitar a Mina, bueno ahora que ella también era una estrellita del modelaje seguro debería de sacar cita para poder verla. Makoto, bueno ella acaba de dar a luz, como que no era propio. En cuanto a Amy, tengo entendido que la peliazul estaba por unos días en Tokio antes de regresar a Berlin, así que fui a visitarla.
Al final me decidí por la última, fui a la casa de Amy y me encontré con su madre que me dijo que podría encontrarla en casa de Makoto. Ya decidido, fui rápidamente a la casa de la ex Sailor del trueno, donde para mi sorpresa encontré a las tres chicas... y pensar que me quebré la cabeza pensando a cual ir a buscar, para que al final resultara que las tres estaban juntas.
Después de rogarles por horas, implorarles, y escuchar sus reclamos sobre el hecho de que me había ido del templo sin despedirme de Rei, de que la lastimé, y hasta de que supuestamente yo había vuelto con Serena, me dijeron que mi amada Rei se encontraba en Kioto. Claro, no sin antes advertirme que si la lastimaba me las vería con ellas.
Una vez que salí de casa de Mako, sin más que decir, partí con rumbo a Kyoto, dispuesto a encontrar a Rei y decirle que la amaba, y que lo sentía mucho. No me iría a Europa sin hacerle saber que la amaba y que lo quería todo con ella…
P.O.V. Rei.
Si bien había venido a Kyoto con la idea de entrenarme,aún no había hecho nada de eso... vamos, ni siquiera me había tomado la molestia de pararme por un templo sintoísta. Las vacaciones de verano eran largas, así que bien podría tomarme unos días en el lujoso hotel, salir de compras, ver televisión, quizá ir a bailar, aunque eso no me gustaba mucho, y ya la siguiente semana entrenarme.
Se acababa de terminar la película de amor que estaba viendo, titulada "Koizara", por cierto termine llorando como una loca . Sí, era raro que yo llorara, pero el final había sido demasiado triste, además de que en esos días yo andaba demasiado susceptible. De pronto empezaron a salir los anuncios comerciales, uno tras otro, no les presté atención, hasta que de pronto apareció un video musical de mi adora Seiya, donde aparecía cantando su más reciente tema musical. Me quedé viendo como una idiota la pantalla. Si que era guapo.
Parecía tener mala suerte, me había alejado de Tokio para tratar de no pensar en Seiya, pero resulta que ya era tan famoso que me lo encontraba en la televisión, miraba su rostro en las portadas de revista, así que molesta apagué aquél aparato y decidí salir de mi habitación, que se encontraba en la planta alta para ir a donde sea, quizá de compras, tal vez a comer un helado, cualquier cosa que me distrajera.
P.O.V. Seiya.
Apenas acababa de llegar a Kioto, y en verdad no sabía por donde empezar a buscar a Rei, cansado y con algo de sueño, me dirigí hacia el lujoso hotel "Shimizu Ryokan", ya la mañana siguiente me encargaría de recorrer todos los templos sintoísta en búsqueda de ella.
Con mi pequeña maleta en mano, pulsé un botón del elevador el cual rápidamente se abrió para que yo entrara. Fue grande mi sorpresa al abrirse, pues justo lo que buscaba estaba antes mis ojos, mi adorada Rei Hino…
P.O.V. Rei.
Me quedé idiotizada observando al hombre que tenía frente a mí, el cual rápidamente entró al elevador y lo cerró. Se supone que yo tenia que bajar para ir a dar mi paseo pero no lo hice.
-Rei.- Balbuceó mi nombre dibujando una hermosa sonrisa en su rostro a la vez que pasó una mano por mi mejilla acariciándome, lo cual me hizo estremecerme.
Cerré los ojos pensando que todo era producto de mi imaginación, que todo era un sueño y que pronto volvería a despertar, pero al abrirlos, de nuevo él. Mi Seiya estaba aquí.
-¿Qué haces en Kyoto?…¿Tienes alguna entrevista pendiente, alguna firma de autógrafos, un concierto?.- Pregunté tratando de no parecer nerviosa.
-Estoy aquí por ti.- Me dijo al tiempo que soltaba su maleta y ponía sus dos brazos sobre mis hombros.
-Yo, por míi.- Repetí como tonta.
Por el Gran Kami, que demonios estaba pasando conmigo. Esa no era yo, yo nunca me pongo nerviosa ante nada ni ante nadie, y ahora estaba ahí sintiendo que las piernas se me derretían, que toda yo me derretía ante la mirada de Seiya Kou.
Estuve a punto de decirle algo, cualquier estupidez, cuando sentí su rostro cerca del mío, su cálido y dulce aliento golpeando mi cara, mezclándose con el mío. ¿Es que acaso pensaba besarme?.
Pues sí, sí pensaba besarme, porque inmediatamente acarició mis labios con los suyos y después se abrió paso entre mi boca masajeando mi lengua con la suya…
P.O.V. Seiya.
Después de separarme de ella debido a la falta de aire, vi el brillo en sus ojos, sí, sabía que me amaba, sus ojos me lo decían y no era necesario preguntárselo.
-¿Te he dicho ya que me encanta tu sabor?.- La cuestioné reflejándome en sus hermosos ojos amatistas.
Tan solo vi que se sonrojo, y tomando la iniciativa ahora ella, enredó sus brazos alrededor de mi cuello y comenzó a besarme, introduciendo su legua en mi boca.
Sin duda mi adorada Rei era todo una hoguera, si un solo beso de ella lograba que mi miembro se lograra excitar, seguro me pondría como loco si la tuviera en mi cama, desnuda, dispuesta para mí. Era justo ahí donde ahora mismo quería tenerla…
P.O.V. Rei.
Las palabras estaban por demás y no hacían falta, el saber que Seiya había ido hasta Kyoto buscándome a mí, me hizo darme cuenta de que él me amaba, que su corazón me pertenecía.
Cierto que días atrás lo miré besándose con Serena, pero eso no me importaba, ya después me daría una explicación, y sinceramente ahora no tenia ganas de pedirsela, no quería interrumpir aquel momento mágico.
Miré de pronto como el elevador se abrió, llegando de nuevo a la planta alta del edificio, sin dejar de besarme, tomó maleta con una mano y con la otra me rodeó por la cintura... Estuvimos besándonos, hasta que entramos a su habitación.
Después de haber entrado en la lujosa habitación, dejó caer la maleta, y en la oscuridad del cuarto, con sus brazos rodeó mi cintura mirándome a los ojos, con tanta intensidad que me hizo estremecer.
-Te amo.- Susurró en mi oído para después comenzar a lamerme el lóbulo de la oreja, mordisqueándome de vez en cuando.
Sentí como me empujó suavemente sobre la cama y después me abrió los muslos, acomodándose en medio de mí. La parte de abajo del vestido que llevaba puesto se me había levantado dejando a la vista mis panties.
Rápidamente localizó mi boca y comenzó a devorarme con ansiedad, mordiéndome los labios, recorriendo con su húmeda lengua mi interior. Su sabor era embriagante, delicioso, nunca nadie me había hecho sentir así, ni siquiera Darien…
P.O.V. Seiya.
Sin duda Rei era una mujer erotica, su sabor me hacía perder la cabeza; poco a poco sentí como la ropa empezaba a estorbarme...Mi miembro se encontraba erecto, deseando entrar dentro de su hermoso cuerpo de diosa, pero no, quería que fuera lento, quería hacerla disfrutar hasta que ella misma llegara a la locura y me pidiera que la poseyera.
Lentamente, mi legua fue recorriendo desde su boca, hasta llegar a su cuello y sus hombros, dejando unos cuantos mordiscos en su piel a mi paso, para después pasarle la legua por las marcas rojizas. Toda ella era deliciosa, como un exquisito néctar.
-Seiya….- La escuché de pronto que pronunció mi nombre jadeando.
Eso si que embriago mis sentidos, escucharla pronunciar mi nombre con tanto deseo, hacía que la sangre comenzara a hervirme; así que rápidamente le bajé el vestido hasta la altura de la cintura y le tomé sus senos entre mis manos a través de la tela del sostén... Sus pezones estaban duros, erectos, deseaba arrancarle el sostén y lamérselos…
P.O.V. Rei.
Sentir las manos de Seiya en mis senos, a través de mi sostén me hizo enloquecer, quería que me arrancara el sostén y que comenzara a lamerme y mordisquearme los senos. !Oh cielos, de verdad que lo necesitaba¡.
Parecía como si mi hombre hubiera entendido mis suplicas, porque de un jalón me abrió el sostén por en medio dejando a la vista mis senos. Sentí como acerco sus labios y lentamente comenzó a lamerme un pezón, mientras apretaba mi otro seno con una de sus manos.
-Mmm…Seiya.- Balbuceé su nombre acompañada de un gemido…
P.O.V. Seiya.
Los gemidos de Rei me hacían enloquecer, sin duda toda ella me tenía endiosado, era divina, y su cuerpo era una delicias para mis sentidos.
-!Eres deliciosa Rei Hino¡.- Susurré a la vez que lamía su pezón.
Quería saborearla toda ella, cada rincón de su piel, así que lentamente fui alejándome de sus senos hasta llegar a su estrecha y bien formada cintura, llenándola de besos, embriagándome de ella... Besé su vientre bajo, lamiéndola de vez en cuando, mordisqueándola, hasta que me di cuenta que estaba demasiado cerca de su sexo.
Con mucha dificultad me detuve, alejarme de ella fue una de las cosas mas difíciles que había hecho en mi vida. Rápidamente me quité la camisa y el pantalón, para después tirar completamente del vestido de ella y dejarla solamente con sus braguitas…
P.O.V. Rei.
Cuando lo vi separarse de mí, alejar sus labios de mi cuerpo, por un momento aquella punzada de decepción volvió a invadir mi corazón. Pero cuando lo vi despojándose de la ropa, para quedar solamente con su apretado boxer, me quedé maravillada, pude notar su miembro bastante excitado. Lo mejor fue cuando de un tirón me arrancó el vestido, esas acción suya me hizo suspirar.
Lo vi agacharse de nuevo, y ansioso comenzó a besar una vez mas mi vientre bajo. De pronto sentí como metió uno de sus dedos por entre mis bragas hasta encontrar mi sexo... Fui sintiendo como metía sus dedos, y no pude evitar dejar salir un gemido de placer.
-!Oh…Seiya¡.- Balbuceé jadeante.
Miré que entonces levantó su rostro, pude ver el sudor empapando su frente, todo él se miraba excitante, me mirócon una sonrisa y me susurró algo que me hizo sonrojarme.
-!Quiero besarte aquí¡.- Me dijo, a la vez que con sus dedos acariciaba mi sexo.
Me quedé muda y no supe que decir, obviamente lo deseaba, no pude mas que verlo con ojos de lujuria y deseo. De pronto sentí como me arrancó la última prenda que cubría mi cuerpo, agachó su cara y con la punta de su lengua comenzó a acariciar mi clítoris, haciéndome estallar de placer…
P.O.V. Seiya.
Me sentía satisfecho al saber que era capaz de complacer a mi mujer en la cama. Su sexo era delicioso, me encantaba sentir como se tensaban sus músculos y como sus gemidos iban transformándose en gritos que retumbaban por toda la habitación.
De pronto me detuve, quería ver como lucia su rostro extasiado de placer, sabía que ella estaba cerca de alcanzar su orgasmo y quería estar ya dentro de ella. Planeaba tomar sus labios salvajemente cuando ella me sorprendió invirtiendo las posiciones, y quedando ahora ella encima de mí.
-Si crees que solamente tú puedes tener el control del juego estas muy equivocado.- Susurró mientras empezaba a lamer mi pecho, a la vez que con sus manos tiró de mi boxer para después lanzarlo al suelo y comenzar a tallar mi falo de arriba abajo.
-¿Te gusta?.- Me cuestionaba ella, mientras yo sentía su lengua enredándose en mi falo, metiéndolo y sacándolo de su boca con fuerza…
P.O.V. Rei.
Le pregunté que si le gustaba y no me había contestado, pero escuchar sus gritos, sus gemidos, me habían confirmado que si le gustaba y yo me sentía completa, feliz y realizada al saber que yo, Rei Hino lograba satisfacer a mi hombre.
El sabor de su miembro era delicioso, sentir su miembro caliente y húmedo en mi boca, me hacía sentir mis piernas y mi sexo humedeciéndose... ¡Cómo ansiaba tenerlo dentro!
Lo escuché gritar, gemir, era perfecto y ya me imaginaba que terminaría en mi boca, pero de pronto sentí que se sentó y me tumbo de espaldas sobre la cama abriéndose paso entre mis muslos.
-!Te deseo Rei Hino, y te aseguro que no voy a detenerme¡.- Me dijo con voz seductora mirándome a los ojos.- ¿Estás segura de que quieres esto?.
-Completamente. Te necesito.- Le respondí.
Mientras nuestros labios se encontraban en un salvaje beso, sentí como su miembro grueso y viril se frotó contra mi monte de Venus para enterrarse dentro de mí, suave y despacio, para después volverse más rápido y salvaje.
Cierto que no era virgen, pero sin duda esta vez también me dolió un poco, sentí como algo me invadía, pero el dolor se fue convirtiendo en una sensación exquisitamente placentera…
P.O.V. Seiya.
Sabía que mi amada diosa de fuego no era virgen, eso no me importaba, pero en un momento noté con su cara reflejo una expresión de dolor, así que la besé con mas fuerza, introduciendo mi lengua dentro de su boca para que fuera mayor el placer.
-¿Te estoy lastimando?.- Le pregunté asustado. La amaba, no quería ocasionarle dolor.
-Ya no…!Más rápido por favor¡.- Suplicó jadeante, por lo que rápidamente comencé a entrar y salir dentro de ella, embriagándome de placer, sintiendo la calidez de su sexo…
P.O.V. Rei.
Sentí como Seiya empezó a moverse dentro de mí, a la vez que su boca se encontraba con la mía, besándome, lamiéndome y mordiéndome salvajemente.
Mis piernas se encontraban abiertas para él, rodeándolo mientras sentía como se apretaba cada vez con más fuerza dentro de mí. El momento de alcanzar el clímax estaba cerca, así que quería sentirlo muy profundamente... Parece que él leyó mis pensamientos, pues tomó mis piernas y las colocó alrededor de sus hombros.
Sentí como entraba y salía mas rápidamente, hasta que de un momento a otro escuché que emitió un grito de placer y se derramó dentro de mí, a la vez que los muslos de mi vientre se contraían haciendo que mi cuerpo estallara de placer. Sin duda, ese había sido el primer orgasmo en muchos años, y también el mejor orgasmo de mi vida…
P.O.V. Seiya.
Aquella noche sin duda había sido la más maravillosa de mi vida, y estaba seguro de que las siguientes así serian, pues estaba dispuesto a vivir para darle alegría y pasión a mi adorada Rei Hino.
Después de que ambos alcanzamos el clímax, me tumbé a un lado de ella, enredando mis brazos alrededor de su estrecha cintura.
-Te amo, Rei. Perdóname por no haber tenido el valor de hablarte de mis sentimientos.- Le dije esperando que me perdonara.
-Eso ya no importa, lo sé porque estás aquí, porque viniste por mí.- Me respondió mientras me miraba tiernamente y con una de sus manos acariciaba una de mis mejillas
-¿Quieres compartir tu vida conmigo?…¿Me permitirías ser parte de ti y estar a tu lado para siempre, desde ahora y por toda la eternidad?.- Le pregunté nervioso.
P.O.V. Rei.
Aquéllo que acababa de escuchar era maravilloso, yo que jamás pensé que pudiera encontrar el amor, yo que pensé que aquel sentimiento estaba prohibido para mí.
-¿Me estás pidiendo que sea tu esposa?
-Te estoy pidiendo que seas mi mujer, mi esposa, mi amante, mi todo, te quiero en mi vida para siempre.
Me acerqué a él, enredando mis brazos alrededor de su cuello y besé sus labios una vez más, con una mezcla de ternura, deseo y salvajismo, a lo cual él respondió enredando sus manos en mi cabello.
Después de que el aire nos faltara, nos separamos un poco, reflejándonos en las pupilas del otro.
-Espero que ese beso te confirme mi respuesta.- Le respondí.
Bien... este fue un fanfic que quise reeditar para que se lea mejor. Agradezco sus reviews a quienes me apoyaron entonces: Nanny, Mario, Marina, Naima-chan, Akeiko, Anita, Sailor Alluminen, Clarissa03, Ms Kou.
¿Qué les parece la historia, mis nuevos readers?
Saludos.
Atte:
Mademoiselle Rousseau.
Prometí que este año editaría todos mis FanFics y lo estoy haciendo.
