Hey, aquí os traigo el segundo capítulo de este fic. Muchas gracias a todos por vuestros reviews.

La prisión

"La prisión me había robado la libertad pero no los recuerdos."

Nelson Mandela

La prisión de South Park era un gran recinto que según había oído antes había sido un pueblo, pero que gracias a la creciente delincuencia en el país, sobretodo en este área, habían redistribuido a los habitantes y usado el pueblo para construir la prisión más grande jamás conocida. El antiguo pueblo estaba completamente rodeado por verjas y las casas y tiendas habían sido destruidas en su gran mayoría para hacer los pabellones de presos.

El camión en el que era trasportado se detuvo ante las verjas y escuche como las rejas se abrían y alguien empezaba a hablar, al oir los pasos acercarse a la puerta del container retrocedí hasta que mi espalda tocó la frialdad del metal, no quería salir, por dios, ¡iba a acabar violado o algo peor! ¡Jesucristo, no quería bajar, no quería estar ahí! ¡yo no había hecho nada!. Las puertas se abrieron mostrando a un par de hombres de cabellos rojos, ojos verdes y muchas pecas repartidas por la cara. Me apegué más a la pared temblando, llevandome las manos al pelo, tirando de él, iba a acabar por arrancarmelo.

-Tú, ven aquí- dijo uno de ellos con la voz calmada- no hagas las cosas más difíciles. -pero yo no me podía mover, el otro pelirrojo de cabello repeinado soltó un suspiro y se internó en el contenedor.

-Venga, no tenemos todo el día-me dijo con voz amable, yo solo podía temblar soltando diversos grititos, al final fue él quien me levantó y junto a su compañero me llevaron fuera del camión.

Hacía un frío infernal fuera del camión, todo estaba cubierto de nieve, era un paisaje de película de terror, me revolví en brazos de los pelirrojos, no quería entrar a ese lugar.

-¡gyaaa! ¡déjenme, yo no hice nada, no quiero estar aquí! -empecé a gritar mientras me arrastraban hacia el edificio-¡ me van a violar y cogeré el Sida y mis padres me odiarán y no vendrán nunca a verme y moriré solo en una celda entre horribles sufrimientos! ¡Jesucristo piedad, no quiero morir!

-Este chico es divertido, ¿no crees Xavier? -dijo el que me arrastraba por la derecha con una sonrisa divertida.

-Y que lo digas Tom- aguantó una carcajada

Me arrastraron por un camino de nieve haciendo que esta se colara por el bajo de mi pantalón, si no moría violado lo haría congelado. Al final logramos llegar al pabellón principal, donde tras una mesa de escritorio de metal había un hombre extraño, de cuerpo muy fino cubierto por el uniforme azul de policía, pero con una cabeza enorme, que estaba rellenando lo que parecían unos formularios.

-Señor Mckay traemos al nuevo-dijo Tom soltándome junto con Xavier y posicionándose cada uno detrás de mi, no podía huir. El hombre alzó su gran cabeza y me miró de arriba a abajo.

-¿Tweek Tweak? -asentí- Mkay, ahora te voy a dar una bolsa para que dejes tus objetos personales y tu ropa ¿Mkay?, luego pasarás a la sala de allí -señaló una puerta de metal en un lateral de la sala- y esperarás ahí hasta que vengan a por tí y te den tu ropa de preso, ¿Mkay?-hurgó en un cajón y sacó una bolsa de basura que me tendío- ahora desnudate ¿Mkay?-le miré con pánico, debía estar bromeando, pero su mirada me decía que no era así. ¡De verdad querían que me desnudara ahí en medio! ¡y con él frío que hacía!- ¿puede hacerlo o le pido a los señores que le ayuden?-negué rápidamente con la cabeza, no quería que nadie me tocara.

Me quitaron las esposas para que pudiera desvestirme y llevé mis manos a la camisa mal abotonada, notando las miradas de todos clavadas en mi, temble el doble, ¡era demasiada presión estarme desnudando ahí en medio!, "aguanta Tweek" me dije tratando de desabotonar el botón de la camisa sin lograrlo por culpa de mi temblor.

-Ayudenle ¿Mkay? -pidió el cabezón a los dos pelirrojos, que se acercaron a mi, grité en cuanto me tocaron, haciendo que se alejaran de mi un paso, no me gustaba que me tocaran, lo odiaba, el contacto físico no era mi punto fuerte.

-Ngh, no me, ngh, Jesucrísto, no me toquen, yo puedo solo-pedí al borde de las lágrimas.

-Tranquilo- me calmó Tom- es solo para ayudarte.

Negué con la cabeza y tomando aire comencé a quitarme la ropa y a meterla en la bolsa de basura que el señor Mkay me había dado, no tenía objetos personales salvo una pulsera que me había regalado bebe con abalorios en forma de tacitas de café que ella misma me había hecho por mi cumpleaños, el primer regalo de alguien ajeno a mi familia, el primer regalo de una amiga, miré con pena la pulsera, quería quedármela, pero no podía, con gran dolor la dejé caer con cuidado en la bolsa junto con mis cosas.

-Bien, ahora, vete a la sala que te he dicho antes, ¿Mkay?, no tardarán mucho en atenderte.

Caminé tembloroso completamente desnudo, ni calzoncillos tenía,¡no era mi culpa, los malditos gnomos me robaron mi último par!, por lo menos uno de los pelirrojos se apiadó de mi y me puso su chaqueta por encima. Fuimos a la sala que había dicho Mkay, esta era de metal, y parecía el consultorio de un médico, tenía una camilla y una mesa con varios objetos que evité mirar para no entrar en una crisi de pánico. En el lado opuesto de por donde entré había otra puerta.

-Sientate en la camilla y espera-me indicó Xavier y yo le hice caso, tembloroso, antes de que ambos salieran de allí.

No pasó mucho tiempo antes de que la puerta se abriera y por ella entraran tres personas, un hombre mayor medio calvo con gafas y bata blanca sobre el uniforme policial, un chico de unos treinta años de cabellos rojos rizados y cortos, con pecas y cara de psicópata y otro chico de ojos verdes afables y el pelo cubierto por un ushanka verde aunque pude ver un mechón rojo, ¡dios ese lugar estaba infectado de pelirrojos!, temble en el asiento.

-Bien señor Tweak, soy el señor Garrison -dijo el anciano que me miraba arriba abajo con una mirada de depredador y pervertido que solo me hizo temblar más- y vamos a proceder a su registro.

-¿re ngh registro? -inquirí encogiéndome más en mi lugar.

-Por si has ocultado algo dentro de tu cuerpo-dijo el pelirrojo mayor que luego descubriría se llamaba Scott Ternoman. Empecé a temblar, eso significaba que el hombre de la bata me iba a tocar

-Relájate, no te pasará nada-dijo afablemente el de ojos verdes y yo negué, no quería que me tocaran.

-Póngase en pie y quítese el abrigo -ordenó Garrison mientras se ponía unos guantes de latex, yo solo me encogí más y me puse a temblar, no quería que me tocara y menos con eso, ¿ y que si era alérgico al latex? Uno no sabía si era alérgico a eso hasta que se moría por una reacción.¡Jesucristo, Dios no quería morir tan pronto!-vamos que no tenemos todo él día.

-No me hagas ir ahí y quitarte la ropa yo -me amenazó Scott haciéndome temblar más. Entonces el otro chico dio un paso alante y se acercó a mi.

-Venga, cuanto antes hagas caso, antes pasará.-muy a mi pesar asentí y me baje de la camilla quitandome el abrigo, todos me miraron raro al no verme la ropa interior.

-¿y su ropa interior? -inquirió Garrison acercándose a mi y empezando a palpar mi cuerpo, haciéndome separar las piernas, cerré los ojos echándome a temblar mientras notaba sus manos ascender por mis muslos.

-Me la ngh robaron los ¡Ahhh! Gnomos -respondí sincero notando ya su mano en la raja de entre mis nalgas, noté como alguien me tomaba la mano, y supe que era el policía amable.

-Ya veo -entonces metió su dedo en mi interior y grité mientras abría los ojos, dolía, era incómodo notarle hurgando en mi interior.- relájese- ¡¿qué me relajáse?! ¡¿quien demonios puede relajarse cuando tiene a un pervertido hurgándole el culo con los dedos?!- así dolerá menos- al final sacó los dedos y negó con la cabeza. -Señores Ternoman y Broflovski, tengo que pedirles que salgan, mi paciente parece muy nervioso por su presencia y no puedo examinarle bien en ese estado- ¡¿Nervioso por su presencia?!, ¡más bien aterrorizado por sus toques y la mirada que me mandaba!, mire a Broflovsky a los ojos, rogándole que no se fuera, que no me dejara solo con ese hombre, pero tanto él como Scott se marcharon de la sala dejándome solo con el pervertido, iba a violarme, yo lo sabía. -bien, acuestese en la camilla -me negué, no quería moverme- vamos, que no tengo todo el día.

Al final hice lo que me pedía, pensando en que los otros dos estaban al otro lado de la puerta y que si oían algo raro entrarían a salvarme, tenía que tener un poco de fe. Tragué duro cuando se volvió a acercar a mi y me miró de arriba a abajo, empezando a pasar sus manos por mi cuerpo, léntamente, temblé aún más, volvío a llegar a mis piernas y acercó su rostró al mio.

-Abre las piernas y flexionlas-me ordenó con una voz ronca que me hizo soltar un gritito, le obedecí y él me lamió el oído- así es, muy bien señor Tweak

Sus manos viajaron a mi vientre, ¡Me iba a violar!, empecé a revolverme y cerré las piernas para que no tocara mis partes más privadas.

-Venga señor Tweak, si colaborá lo pasaremos muy bien, siempre he tenido debilidad por los rubios jóvenes como usted -me confesó y yo solo pude gritar mientras él peleaba por hacerme abrir las piernas- venga, abra las piernas.

-¡No!-grité- ¡Jesucrito usted me quiere violar!, ¡Déjeme!

-Solo quiero que pasemos un buen rato.

-El buen rato lo vas a pasar en una celda si no te alejas de él ahora mismo -escuché entonces la voz de Kyle que había entrado al oir mis gritos junto con Scott, Garrison se alejó de mi entonces.

-No estaba haciendo nada-se defendió Garrison y yo solo atiné a coger el abrigo y correr al lado del Kyle, no quería estar cerca de ese hombre.

-No es la primera vez que esto pasa, ¿o tengo que recordarte los casos Pirrup o Stotch?-Scott se acercó al hombre-Esta sería tu tercera falta y ya sabes lo que el alcaide hace a los que cometen tres faltas.

-No, no por favor, juro que no lo he tocado-gritó presa del pánico el hombre mientras Scott se lo llevaba

-Encargate de esto Broflovsky-ordenó antes de salir de la sala con un Garrison que gritaba como si le fueran a matar, ¡Dios mio! ¡¿y si eso era lo que iban a hacer con él?!, ¡Iba a ser mi culpa su muerte, iba a ser un asesino indirecto y ahora si me pudriría en este lugar!

-Tweek, Tweek -me llamó el agente Broflovsky- cálmate, no va a pasar nada, ¿quieres algo?

-Café -pedí, era lo mejor para calmar mis nervios, él solo asintió.

Me dio ropa y una taza grande de café caliente, la cual deje a la mitad de un trago sin importarme abrasarme la boca, en cuanto ese líquido entró en mi organismo me calmé un poco y pude vestirme, gracias a Dios, el agente Broflovsky no me miraba.

-Lamento mucho lo de Garrison, creíamos que ya no hacía esas cosas-se disculpó

-Gah-gemí- gra ngh gracias por venir. -él negó

-Es mi trabajo ayudar -dijo con una leve sonrisa- me llamo Kyle.

-Un ¡Gya!, placer-dije dejando la taza de café vacía en la mesita donde estaban los útiles médicos.

-Bien, ahora tengo que explicarte algunas cosas, verás esta prisión tiene unas normas que tienen que cumplirse, es como un sistema de puntos, tienes tres puntos, si te portas mal tres veces los pierdes, es decir, si montas peleas, si tratas de suicidarte, si haces algo estúpido, o alguna cosa así pierdes un punto, uno por cada infracción.

-¿cómo Garrison?-pregunté y el asintió.

-Procura portarte bien y no te pasará lo que le va a pasar a él-me aconsejó- bien, las sirenas anuncian las horas de desayuno, comida y cena, durante el resto del tiempo puedes hacer lo que quieras, hay una biblioteca para los que quieren estudiar o talleres, todo estrechamente vigilado, así que no trates de robar nada o perderás puntos. ¿Lo has entendido?-asentí nuevamente y él me sonrió.-Pues entonces vamos, te llevaré a tu celda, voy a ver cual es -dijo acercándose a unos papees que había sobre una mesa con un lavabo-ugg

-¿que pasa? -pregunté repentínamente asustado, él se giró y me miró nervioso.

-Nada, tranquilo-dijo, aunque el tembló de su voz me indicó lo contrario- vamos, te presentaré a tu compañero

Trague duro antes de internarme en la prisión junto con Kyle, los pasillos eran largos y oscuros hasta llegar al bloque de celdas, había muchas personas en ese lugar y todas me miraban. Vi a un grupo de siete pelinegros recluidos en una esquina fumando, todos ellos salvo dos, uno jovencito de ojos azules y otro más mayor de colmillos afilados y cabellos negro algo largo con las puntas verdes que en su regazo tenía a un chico que fumaba, con parte del pelo tenido de rojo, como si le hubieran partido la cabeza y de ahí le brotara la sangre, entre todos ellos había uno que destacaba, tenía el pelo rubio a media melena y estaba sobre el regazo de quien era el líder que tenía los ojos rojos. Había otro grupo conformado por un negro, un chico de cabellos castaños y miada amable, otro de cabellos castaños echados hacia atrás, uno de cabellos castaños, barba de dos días y grandes ojeras, adem aás de un rubio repeinado de ojos azules. Kyle me condujo a través de las escaleras a una celda a la que llamó a pesar de que las rejas estaban abiertas.

-Bueno, esta es tu nueva celda Tweek -me dijo con tono leve- portate bien y no causes problemas.

Miré dentro de la celda, y en la litera pude ver a quien era mi compañero, estaba sentado en la cama, con las piernas colgándole, era alto y con el cuerpo bien formado con algunos músculos, su cabello negro estaba semioculto por un chullo azul con un pompón amarillo y sus ojos, sus ojos eran los azules más profundos que había visto en mi vida.

-¿quien eres?-me preguntó con su voz ronca, profunda y nasal.

- Tweek -respondí nervioso-¿y tú?

-Me llamo Craig, Craig Tucker


Bueno, hasta aquí por hoy, muchas gracias por leer Espero que les haya gustado. Nos vemos en dos días