Capitulo 2: "Reencuentro"
Felicidades, Damien
¡Falsas! Así era como sonaron las palabras de Nadeshiko, felicitarlo por un proyecto que claramente ella deseaba encabezar. Que niña tan caprichosa y testaruda; aunque debía reconocer sus agallas para hacerle un berrinche a su tío Fuji.
Al parecer su madurez personal no tenía nada que ver son tu trabajo financiero. Por lo que había escuchado su trabajo en Alemania destacó muchísimo, muchas empresas que estaban a punto de quebrar fueron salvadas con un plan de negocios tan perfecto que el mismo Gobierno Alemán reconoció como "impecable".
Pero… en cuanto al desarrollo como mujer, sus expectativas no habían estado muy lejos. Aquella cabellera dorada seguía tan perfecta como antes, sus grandes ojos azules y la piel como el terciopelo… Pudo sentirla casi como un reloj que marca las horas lentamente. Se declaraba culpable de haber deseado besar aquellos labios que hace mucho lo abandonaron.
¡Maldita fuera!
Nunca había negado que era un romántico, por el contrario le encantaba el romanticismo, y si bien escuchaba géneros musicales como rock, metal y otros similares, tenía sus momentos para escuchar éxitos románticos del siglo pasado. Pero Nadeshiko le hacía sentir tantas cosas. Casi podía decir que la amaba. ¡NO! Eso no era cierto. Solo tenía un ego herido, un gran ego que la hija de papi había herido.
-¡Y claro, ahora vienes después de muchos años a querer exigir cosas que no te corresponden! Yo he trabajo muchos años en los…
¿Qué estaba haciendo? Soltó una carcajada y visitó a su padre en el estudio. Después de la fiesta, su madre había insistido tanto en terminar la noche en su casa que no le había quedado de otra más que acceder. No había cosa que pudiera negarle a Sakuno Echizen.
Dio dos golpecillos a la elegante y conservadora puerta de cedro, y su padre le abrió de inmediato, vió unas revistas de tenis japonesas sobre el escritorio y supo que la nostalgia lo había invidido de nuevo.
-¿Extrañas el tenis, papá?- se aventuró a preguntar.
-No tanto como tú a Nadeshiko.
-Touché.
Comenzó a recorrer el lugar y admiró el enorme cuadro que se alzaba sobre una de las paredes. Una pintura de sus padres abrazados, rodeados de sus 3 hijos. Sonrió y posó los dedos sobre ella, como si con eso fuera a obtener lo que deseaba.
-¿Te gusta mucho la pintura?- preguntó su padre.
-Sabes que siempre he admirado la valentía de su matrimonio, no creo que exista en este mundo pareja tan enamorada como mi madre y tú.
-Es interesante que digas eso cuando siempre has preferido relaciones cortas, por no decir aventuras.
-De nuevo: Touché.- Se giró sobre sus talones y posó la miarada en cada una de las medallas y trofeos de tenis que se hallaban en otra de las paredes, perfectamente protegidos por cristales y un marco de madera.- ¿Te dolió dejar el tenis? Es decir, ¿tardaste en superarlo?
Su padre se puso de pie y al igual que él comenzó a caminar por el estudio.
-No tardé mucho, digamos que solo un par de años.- respondió Ryoma.- Me sorprende que justamente esta noche hagas esa clase de preguntas. – lo rodeó mientas lo examinaba con la mirada- Tienes toda la cara de un hombre confundido. Aunque los arquitectos siempre parecen estarlo.- soltó una carcajada burlona y sonrió- te decía, todas las mujeres ven a los arquitectos como presas perfectas, no sé porque semejante titulo lo hace tan deseables…
-Papá…- lo interrumpió Damien.- no estamos hablando de mis ligues y mucho menos de tu despotismo hacía mi profesión.
-Oh cierto, estamos hablando de cuanto te ha afectado ver a Nadeshiko hoy. Te comprendo perfectamente, Damien.
-Tampoco es eso, estamos hablando de cuánto tiempo tardaste en superar el tenis.
-Tardé lo suficiente para aceptar que esos tiempos de torneos no regresarían, tu madre es una mujer muy persuasiva, una vez me tuvo enamorado se apoderó de mi voluntad y… así es como ahora dirijo mi empresa de inversiones e inmuebles.
-Me pregunto si todos los Echizen terminaremos así, la historia de mi abuelo no es muy diferente…- murmuró entre dientes.
Hablar con su padre siempre lo ponía de muy buen humor, siempre sacando al tema chistes de arquitectos y haciéndose parecer un hombre dominado. Aunque en lo último estaba muy de acuerdo.
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- -¿Por qué nunca me dijiste, padre?
Nadeshiko irrumpió en el estudio privado de su padre, y este ante tal impertinencia le mostró las más congelada de sus sonrisas.
-Pensé que tantos años en el extranjero habían refinado tus modales.- respondió el con frialdad.
-Lo-lo siento, padre.- murmuró.- Es solo que me gustaría que me explicaras lo sucedido hace tantos años. Aún no entiendo porque ninguno de los dos quiso darme explicaciones…
En ese momento la puerta del estudio volvió a abrirse y su madre irrumpió en él.
-No creo que aclarar lo sucedido hace ocho años merezca el tiempo de tu padre.- Keiko, una mujer tan amorosa como calculadora, deleitó cada una de sus palabras. Amaba a su hija más que a nada, pero ella debía aprender que los errores tenían consecuencias. Le partía el corazón hablarle así, pero era necesario para que ella entendiera que no siempre estaría su padre para arreglarle los problemas.- Ahora tú eres una prestigiosa financiera, y Damien un renombrado arquitecto, ¿qué importa lo que sucedió hace ocho, diez, veinte mil años?
-Tu madre tiene razón, lo sucedido no tiene mucha relevancia hoy día. Tal vez hace un par de años habría tenido algo que ver, pero ahora que tu novio quiere las cosas serias…
No terminó de escuchar lo que su padre decía, ¿su novio?, siempre había procurado tener cuidado con su vida sentimental, pero al parecer Syusuke Fuji no era tan sensible como parecía.
-…supongo que el tal Jaime estará esperando que le llames para decirle que estamos esperándolo a una grata y amistosa comida en una de nuestras villas, ¿cierto, hija?- concluyó su padre.
-Se llama James, y sí, él y yo estamos planteándonos una relación algo seria.- mintió.
-¡Fabuloso, hija!- se entusiasmo su madre.- ¿Qué te parece dentro de dos semanas? Me agradaría mucho conocer al chico que ha logrado enamorar a mi hija.
Ultimaron los detalles y finalmente decidieron irse a dormir. El día que venía a continuación sería más cansado de lo que había supuesto.
A la mañana siguiente se ducho y vistió adecuadamente, hablaría con James por teléfono y lo invitaría a comer con sus padres. Lo último que esperaba era que su madre cambiara de actitud tan fácilmente al saber que tenía un novio que estaba "tomando enserio".
Esperó dos tonos antes de que su novio le respondiera.
-¡Cariño, te he extrañado como un loco! ¿Todo bien en Seattle?
Cariño Detestaba esa palabra letra por letra, pero James insistía en llamarla así.
Todo bien, James; ¿sigues en casa de tus padres?- preguntó tratando de que la pregunta no sonará ofensiva.
Así es, hoy mi madre se ha puesto mal de la presión, lo mismo de siempre, pero mañana mismo estoy en Seattle sí así lo requiere mi amada.
De eso quería hablarte… mis padres quieren conocerte.
Nadeshiko no supo si el grito de James fue de terror o sorpresa; en muchas ocasiones su novio había mostrado mucho interés por conocer a su padre, siempre decía que "Syusuke Fuji era su ídolo más grande". Y justo ahora se preguntaba si eso era aliciente para que él la amara.
-¿Cuándo han puesto fecha tus padres, para conocerme, Nadi?
Nadi Otro de los diminutivos que odiaba.
-Dentro de exactamente dos semanas, mis padres han organizado una comida en una de sus villas y aprovecharan para presentarte a nuestras amistades.
-Excelente, pequeña. Prometo estar a la altura de tu familia.
-Te he repetido miles de veces que detesto ese complejo que tienes con mi familia.
Se disculparon con un te amo y terminaron la llamada. Ahora que lo pensaba olvidó advertirle que su descapotable rojo estaba pasado de moda hace mucho, y que con eso no lograría impresionar a los flamantes invitados de sus padres.
Bajó al comedor y encontró a sus padres desayunando tranquilamente.
-Hija, veo que ya estas lista para el día.- sonrió su madre.- ¿Has hablado ya con James?- preguntó con curiosidad.
-Sí, ha dicho que estará aquí puntual.
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Lunes por la mañana. El peor de los sacrificios. Damien salió de su departamento apurado como de costumbre, mientras conducía ultimaba datos con su asistente personal.
Desde que su tío lo había nombrado jefe del proyecto, en tan solo 72 horas le habían llovido cientos de propuestas de construcción. Al parecer el nombre de Syusuke Fuji y Ryoma Echizen aún tenía presencia en el mundo.
Aparcó el auto en el estacionamiento del conglomerado Fuji ubicado en una de las zonas más caras y prestigiosas de la ciudad. Bajó de su flamante Aston Martin, un auto que adoraba casi igual que a sus planos.
El carísimo DBS Ultimate del año, hipnotizaba todas las miradas, hombres y mujeres por igual; unas con admiración otras con envidia. Pero no le interesaba, se había logrado comprar semejante auto edición limitada con el sudor de su trabajo.
-Le encargo a nocturno.- le dijo al vigilante del estacionamiento refiriéndose al auto, bautizado con ese nombre por el intenso color negro del mismo.
Se dirigió a los elevadores ejecutivos y presionó uno de los botones, en cuestión de segundos se encontraba en el último piso del edificio. Se anunció con unas de las secretarias y esta lo guió al interior de la oficina.
-Damien, veo que has llegado.- lo recibió su tío.- He hablado con tu padre esta mañana y me ha dicho que han tenido un problema con la obra de Nevada.
-Buenos días, tío.- lo saludó antes de responder - Así es, pero ya ha quedado resuelto, esta misma mañana he enviado a unos de mis supervisores para controlar la situación y dialogar con los obreros.
Le contó los últimos detalles y finalmente preguntó el motivo de su llamado.
-Es para entregarte todo lo referente a la nueva construcción, quiero un fecha concreta de lanzamiento.
Su tío se puso de pie y supo que algo andaba mal, no lo había llamada meramente por asuntos de trabajo. Maldijo en silencio y esperó el favor que iba a pedirle.
-Me gustaría que trabajas directamente en este proyecto con mi pequeña Nadeshiko.- dijo Syusuke sin rodeos.- Ella se siente un poco aislada porque te puesto a cargo, algo así como celosa de tus méritos.
Damien sintió que el alma le caía a los pies. Si bien era cierto que necesitaba limar asperezas con Nadeshiko, meter a un proyecto tan importante a una chica caprichosa lo pondría en muchos apuros, siguió escuchando con atención las palabras de su tío y se pregunto y eso incluía hacerla de niñero.
-Sé que podrás manejar perfectamente su carácter… y más ahora que Nadeshiko traerá a casa a su novio…
Traerá a casa a su novio. A su novio. Novio.
Si pronunció aquellas palabras con el afán de ponerlo celoso, lo había logrado. Fingió no inmutarse y sonrió como de costumbre.
- Acepto el reto tío, trabajaremos de la mano… pero me pregunto si su conocimiento financiero podrá adaptarse a algo tan voluble como un proyecto hotelero.
El trabajo de Nadeshiko Fuji había sido altamente reconocido en Alemania, pero ser creativo era muy diferente a ser agente bursátil.
-Te ayudará en cálculos para expansiones y sus conocimientos en la materia servirán para minimizar costos - repuso Syusuke.- La necesito ocupada, así no podrá pensar en bodas.
-La pequeña se casa…- la voz de Damien se volvió un hilo grueso y poco divertido.
-Aún no es nada seguro, pero no quiero entregar a mi pequeña sin antes dar batalla a su… novio.
-No te agrada.- replicó Damien.- se nota.
-No tengo nada en su contra, pero hace algunos años le prometí la mano de mi hija a un chico.
Damien agachó la cabeza en señal de vergüenza recordando que había sido el quién había pedido la mano de Nadeshiko.
-Supongo que aún es pronto para preguntar directamente si tú, Damien, cumplirás tu promesa.
-Siempre será muy pronto, tío.
Agarró la carpeta de papeles y los dispositivos USB que le tendía su tío, y salió de la oficina, no sin antes despedirse cordialmente, como si aquella conversación no se hubiera dado.
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- -¡No lo haré, madre!
La réplica de Nadeshiko, fuera de sonar razonable se escuchaba infantil. Su madre, Keiko Fuji, no tuvo más remedio que conservar la calma. Sí el plan de su esposo funcionaba, entonces Nadeshiko maduraría rápidamente y todo el pasado quedaría en eso.
-Sí no quieres cooperar en los negocios de la familia, entonces no esperes tener mi aprobación y cariño, hija.- le dijo con dulzura.- Debes entender que todos estos años que estuviste fuera, tu padre ha manejado los negocios con ayuda de Damien, sería muy injusto que tú, quién recién regresas, tomarás las riendas.
-Pero no quiero cooperar con él, hay muchos proyectos en marcha, ¿Por qué precisamente ayudar con ese proyecto?- respondió Nadeshiko con seriedad.
-Porque justamente ese proyecto definirá nuestros ramos empresariales durante los próximos 50 años, todo lo que tu padre y yo tenemos será tuyo algún día, lo mínimo que deberías hacer es preocuparte por ello.
-Pero madre, no quiero ni siquiera verlo, me parece repugnante la idea.
-En ese caso… no vuelvas a dirigirme la palabra, la casa es lo suficientemente grande como para no toparnos; frente a tu padre actuaremos…
-¡Está bien, lo haré!- chilló ella al borde del llanto. Su madre estaba usando chantaje barato, pero le estaba funcionando.- Cooperaré con Damien.
-Espectacular, a tu padre le agradara.
Nadeshiko agradeció en silencio el que su madre de pronto se comportará tan considerada, como si no hubiera ningún tipo de problema entre ellas, pero ella sabía claramente que su madre nunca le perdonaría lo ocurrido hace ocho años.
-Te extrañe mucho estos ocho años, hija, nos hiciste mucha falta.
Aquellas palabras sonaron tan sinceras, que Nadeshiko decidió empezar de cero.
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Sentado en la ya no tan lujosa sala comedor de la residencia de sus padres, James Sullivan meditaba todo lo que le esperaba ahora que probablemente se casaría con Nadeshiko Fuji. Sí las cosas marchaban tal y como las había planeado por largos años, en muy poco tiempo tendría a todos los Fuji comiendo de su mano.
Su padre le chasqueó los dedos en la cara y regresó al mundo real.
Los Sullivan habían tenido su época dorada hace 30 años, pero un hombre de negocios despiadado y cruel les había arrebatado todo lo que tenían, fue ahí cuando decidió vengarse. Entró a la Universidad de Cambridge, y conoció "casualmente" a la heredera principal de Syusuke Fuji.
-Dices que te quieren conocer…- su padre deleitó aquellas palabras con malicia.- es el momento adecuado para engatusar a Nadeshiko, una pobre chica sin el amor de su madre puede ser la victima perfecta.
-Eso dalo por hecho, papá.- respondió distraído.
-Recuerda no dejarte intimidar, las personas que los rodean son algo pretenciosas, debes mostrarte cortés, para que tu noviecita crea que eres la víctima.
-Gracias por el consejo, pero me parece mejor mezclarme con sus amistades para que ellos crean que soy la mejor opción.
Justo iba a decir algo, su madre irrumpió en el comedor.
-¡Hijo! Haz crecido demasiado, me alegra tanto verte.- le dio un abrazo y lo miró embelesada.
Dejó el tema de Nadeshiko para después, su madre no debía sospechar nada, de lo contrario sus planes se vendrían abajo.
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Ya era jueves y la hija de papi aún no daba señales de vida. ¿Qué se creía, que la esperaría todo el tiempo que ella quisiera? Tal vez si le marcaba…
¡Y un carajo! No le marcaría a esa niña infantil de pocos modales y…
Se obligó a respirar para volver a sus cabales, hace tan solo unos minutos tenía muchas ideas en mente, pero tan solo pensar en ella le dejaba la mente en blanco.
Miró el papel mantequilla y comenzó a trazar líneas sin siquiera saber que hacía. Al darse cuenta de lo escrito, arrugo el papel y lo echó a la papelera.
なでしこ
Levantó el teléfono y le bastaron unos segundos para tener una cita esa misma noche. Necesitaba salir con sus amigos, jugar billar o salir de chicas con sus amigos colegas arquitectos.
El mundo financiero lo estaba volviendo loco, era por eso que no podía concentrarse.
Su asistente tocó a la puerta y le permitió entrar.
-Tienes una cita dentro de veinte minutos con uno de los inversionistas del complejo en nevada.- le informó ella mientras se agachaba para recoger el papel mantequilla.- ¡Qué bonitos garabatos japoneses!- lo alabó.- ¿Lo has hecho tú, Damien?
-No veo a nadie más aquí.- respondió con dureza.- Lo siento- se disculpó al instante.- es solo que tanta presión de parte de todos me tiene algo loco. Pero sí, lo he hecho yo.
-¿Qué dice?- preguntó Rachel intrigada.
-Algo que nunca debí escribir…- musitó.
-En ese caso lo conservaré.- sonrió ella.- Algún día aprenderé japonés y…
Pero Damien ya no escuchaba nada de lo que su asistente decía. Necesitaba salir, quería liberarse de todos los fantasmas.
-¡Inspiración!- exclamó de pronto.- cancela mis citas del día.- le dijo.
-Pero faltan solo…
-Inventa algo.- le dijo mientras tomaba sus cosas y se dirigía a la puerta.- cuento contigo, nos vemos mañana.
Y así tal cual se veía y vestía salió de las oficinas de su constructora y se tomó el día libre.
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Postergar trabajar con Damien solo haría las cosas más difíciles para ella, se vistió con una blusa de algodón color coral y unos jeans skinny, eligió unos tacones de vértigo del mismo color de su blusa y miró su reflejo en el espejo con aprobación.
Era lo suficientemente alta para no depender de los tacones, pero en comparación con Damien era solo una chica de estatura media mundial, eso sin tomar en cuenta su cuerpo atlético digno del legado Echizen, los impresionantes ojos caramelo podrían derretir a cualquier mujer con la mínima mirada, tal como el chocolate se fundía en su paladar.
¡Sus ojos se parecían al chocolate!
Aquél pensamiento la enojó ¿Cómo podía siquiera plantearse aquello?
Agarró su bolso y salió dispuesta a enfrentar la mayor de sus alergias de niñez: el chocolate.
Una hora más tarde, las palabras de su secretaria la hicieron enfurecer.
- -¿Ha cancelado sus citas del día, dice?
Nadeshiko disimuló su incredulidad ante el anuncio de la secretaria personal del patán.
-Así es, señorita Fuji; el Arquitecto ha tenido que salir por un asunto de extrema urgencia y...
-Muchas gracias, señorita.
Le regalo una sonrisa fingida a la secretaria y dio media vuelta para salir en busca de alguien con quién pudiera despotricar en contra de Damien Echizen.
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- -¿Entonces te has tomado el día libre y has venido a mi oficina a sonsacarme?
Paul, uno de sus mejores amigos, jugó con su estilógrafo entre los dedos un rato y resopló.
-No sé porque me hago del rogar, si me muero por salir de aquí; esto de las construcciones en navidad me está matando.
-Dímelo a mí, de la nada quedo a cargo de uno de los proyectos más importantes del mundo,- Damien bostezó con fingido cansancio y añadió:- y también de la hija de mi tío.
-¿De Nadeshiko?- preguntó Paul interesado.
-Sí, de esa niña rebelde y caprichosa.
-Pero bien podrías usar tus dotes de seductor y…- guardó silencio un momento y asimiló la información- Hasta donde tengo entendido Nadeshiko es una mujer muy atractiva, pero tú, el seductor empedernido no está interesado en ella ¿voy bien?
-Así es- asintió Damien con pesar.
-¿Ella no está interesada en ti?
-Lo dudo, el pasado nos aplasta como pequeñas hormigas.
-Sí es aquí donde viene el sentimentalismo barato del baile de graduación, prefiero que saltemos a la siguiente parte.- sentenció Paul.
-Para ser sincero también estoy cansado de toda esa historia, tan solo quiero desaparecer el mundo un par de horas mientras me olvido de mi hermoso y poderoso apellido.- bromeó Damien.
-Venga, mejor ayúdame con estos planos, te daré un par de créditos.
-¡Ni hablar! Solo me sentaré aquí y veré como sufres con esos pilares de tan mal gusto que colocaste en el extremo derecho.
Pasaron las horas bebiendo whisky, mientras recordaban que muy pocas veces habían tenido la oportunidad de diseñar casas por dos mil dólares; desde que se había graduado las oportunidades le habían tocado a la puerta, tanto por su talento como por apellido.
En más de una ocasión de había sentido sobrevalorado, en todas las entrevistas de trabajo le daban preferencia y el encargado de RH solo se remitía a preguntar como estaba su familia. Sobresalir era algo natural para él, solo había utilizado el apellido de su padre para ponerlo de aval en el banco, era así como fundó su propia constructora: "Quo ArtChitecs".
Todos en el medio se preguntaban porque la elección de ese nombre, pero el veía la arquitectura como un modo de vida, una salida a lo común, la oportunidad para hacer grandes cosas y a la vez beneficiarte de ello. Amaba la arquitectura más que a todo lo que había hecho en toda su vida, gozaba con cada línea que trazaba en papel.
Recordó con una sonrisa, la primera vez que un profesor lo había felicitado por tener la mejor maqueta de la clase, se sintió tan poderoso que comenzó a amar su profesión.
-¿Otra vez pensando en cuanto amas tu trabajo? – lo interrumpió Paul.- A veces creo que sigues atrapado en la época universitaria.
-Creo que como arquitecto podemos dar más oportunidades a becarios, ya sabes, abrirles puertas que a nosotros nunca se nos cerraron.
-Siempre te interesó hacer labor social, ¿has pensando en abrir un programa seminario con la universidad? Quizá podamos darles trabajo por ese medio.
-Suena interesante, tendremos que tener otra conversación como esta para afinar detalles.- alzó su copa y brindó en pro de los pilares grecos.
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Nadeshiko eligió un traje a juego color menta y zapatillas a juego para ir a trabajar en un proyecto que se supone ella debería dirigir, mientras peinada su cabello en una coleta alta practicó su falsa sonrisa para su patán favorito. Se maquilló naturalmente y bajó a desayunar con sus padres.
Mientras más lo pensaba, menos segura estaba de la visita de James la semana siguiente. En la universidad James era envidiado por su descapotable rojo y su rostro de modelo Armani, eso bastaba para cualquier mujer, pero no para ella.
La personalidad de James era lo que Nadeshiko admirada y apreciaba, la humildad era su fuerte y al mismo tiempo la manera ingenua de vivir la vida, adoraba el rostro de fingida sorpresa que ponía al ver los precios de sus prendas de diseñador.
Sí James no hubiera querido ser financiero, hubiera sido un diseñador reconocido y renombrado.
Condujo a las oficinas de Damien y se sorprendió al no ver a nadie el recepción, subió al despacho principal y escuchó voces discutiendo. Abrió la puerta sin preguntar y se encontró con una escena bastante divertida para cualquier, pero para ella incomoda.
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Damien amaba a las mujeres hermosas en general, pero aquella lo estaba sacando de quicio. Crystal era una mujer de cuerpo despampanante, apasionada, culta y refinada, pero todo esto tenía un enorme defecto: inmadurez.
Al parecer su conquista en turno no entendía que su relación no trascendería que lo que ya se había dado.
-Creí haberte dicho muchas veces que no me buscaras en mi oficina.- sentenció Damien sin dejar de ultimar detalles sobre una maqueta.
-También me dijiste que no podía salir con otros hombres, pero tú si puedes trabajar con una chiquilla malcriada, que por cierto es muy guapa.- dijo Crystal en tono burlón.- ¿o solo debo esperar sentada para ver cómo te enamoras de ella y me dejes?
No es necesario que esperes sentada.
Se acercó a ella lentamente, posó la mano detrás de su nuca y la atrajo hacía él. La besó lentamente y con la otra mano comenzó a acariciarle su feminidad por encima de los jeans vaqueros que traía llevaba puestos.
-Esto se terminó.- la alejó con brusquedad y se dio la vuelta.- Ya conoces la -salida.
Es por esa chiquilla ¿verdad?- inquirió ella mientras se acomodaba la ropa.
-Hace unos segundos, lo que hagas, piensas y todas esas pamplinas han dejado de importarme.
Le abrió la puerta para darle a entender que se fuera y se encontró con un par de ojos azules tan profundos como el océano.
-No es lo que parece…
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Su no es lo que parece era en realidad lo que parecía. Todo sucedió tan rápido que no tuvo tiempo de asimilarlo.
Damien la había tomado de la mano y la sentó en uno de los sillones de piel. La "mujer" se fue hecha una furia, y ella solo tuvo que mirar la escena fingiendo que no le afectaba.
-Antes de que comiences a decir nada, quiero informarte que no necesito ni quiero las explicaciones, solo estoy aquí por trabajo y solo eso.- sentenció Nadeshiko.
-Tampoco es que quisiera dártelas- mintió él.
Enfadada por su atrevimiento, sacó algunos papeles de su caro maletín de diseñador y comenzó a leerlos o al menos a fingir hacerlo.
-He visto que hay muchos problemas con el complejo de Las Vegas, y no hay fecha para resolverlo, eso nos está costando mucho dinero.- dijo mordaz.- ¿Sabes cuándo lo resolverás? Así podré tener cuanto antes los cálculos de…
-Dame unos segundos.- la interrumpió- Es casi como sí me estuvieras ordenando ir a Nevada y ya he enviado a alguien a resolver el asunto.
-¿Tienes noticias de ello? – Nadeshiko arqueó las cejas en señal de incredulidad.
-Claro, las operaciones se reanudaron ayer.
-En ese caso comencemos.- tomó uno de los informes y se lo tendió.- si todo marcha según lo pronosticado, tendremos ganancias mínimas de 78 millones de dólares en los primeros tres años, tomando en cuenta…
Terminaron de afinar detalles y Damien le mostró unos planos a mano que estaba realizando.
-Pensaba que los arquitectos ya habían dejado el papel atrás.
-Me gusta trazar las líneas para poder contemplar la obra completa, cuando creo que está todo bien lo paso a computadora y al pasarlo voy afinando detalles.
-¿Y cobras por esto?- preguntó burlona.
-Hasta el último céntimo.
Se pasaron la tarde hablando de asuntos del proyecto y Damien la persuadió de ir a cenar juntos.
-¿Nos vamos en tu coche o en el mío? – Preguntó él.
-Dime en donde es y nos vemos ahí.
Llegaron al restaurante y el jefe de meseros los instalo nada más ver a Damien. El lugar era muy clásico para su gusto, podría casi decir que tenía toques italianos por los manteles verdes y blancos y la forma en la que estaban dispuestas las mesas.
Examinó detalladamente las copas y logró entrever varios rayones, al parecer aquél lugar no era tan exclusivo para un Echizen.
-No es el más elegante de la ciudad pero la comida aquí es deliciosa.- le dijo Damien al ver que ella examinaba los detalles.
-Casi podría decir que es muy… tradicional.
-¿Cómo una fonda o comedor familiar?.
Si tuviera 18 años, podría pensar que era una conexión romántica como las de las telenovelas, pero aquello sonaba ridículo.
-¿Qué es exactamente lo que paso con las construcciones en Nevada?- preguntó con fingido interés.
-Espero no hayas pensado que te invite a cenar para hablar de trabajo- Damien soltó una seductora carcajada y la miró burlón.- Vamos Nadeshiko, quiero saber que has hecho todos estos años lejos de mí…
Damien acercó sorpresivamente su rostro al de ella y le murmuró en la oreja.
-Y de toda tu familia, por supuesto.
Sintió un escalofrío recorrerle la espina dorsal y la temperatura de su rostro comenzó a subir.
-Estudiar.- respondió cortante.
-¡Estudiar! – repitió Damien mientras se reincorporaba.
¡Estaba jugando con ella! Le seguiría el juego y no se dejaría intimidar.
-¿Y tú, Damien? ¿Te has dedicado de lleno a la construcción como era tu sueño?
-Desde luego, no hay nada mejor que hacer lo que amas y ganar dinero por ello.- Damien observó la carta y le hizo una recomendación del menú.- Podrías pedir cualquier otra cosa que te agrade, pero eso es lo más rico del menú.
Ordenaron la cena y comieron en silencio tratando temas de poco interés como la matricula de universidades.
-Sí mal no recuerdo, Nadeshiko, tenías tu lugar asegurado en Harvard ¿alguna razón en especial para renunciar a ello?
Touché. Damien había tocado su fibra sensible.
-Ninguna en especial.
-Fuiste el puntaje más alto de nuevo ingreso, te ofrecieron privilegios y renunciaste solo porqué sí…- repitió él más como afirmación que como pregunta.
-Solo elegí otro plan de estudios, en Europa las oportunidades siempre te triplican.
-Supongo que preguntar más sería desviarnos del tema.- sonrió con coquetería y suspiró.- Para serte sincero yo me la he pasado fenomenal entre los proyectos de finanzas y arquitectura, es como el balance en mi vida, me da tiempo para hacer mis cosas.
-Esas cosas son como la chica que me acusó de ser tu nueva conquista.- se rió ella.- ¿cierto?
-No lo negaré.- rió Damien- ¿Y tú? ¿Tienes tiempo para tus cosas?
-Siempre.- respondió cortante.- Aunque esas cosas se remiten a un solo nombre: James.
-Así que se llama James.
El tono de Damien fue burlón, como si lo supiera todo sobre James.
-¿Y a que se dedica James?- preguntó Damien antes de dar otro sorbo a su copa de vino.
-Es agente bursátil, y uno de los mejores.
-Tu trabajo en Alemania fue un boom en los medios, mi tío siempre alardeaba de ello, - dio un sorbo a su copa y sonrió de lado.- El tio Tezuka me sigue reclamando por mi rechazo laboral, ¿James y tú trabajaron juntos?
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Damien no se atrevería a subestimar a Nadeshiko, estaba al tanto de su capacidad y nunca se atrevería a negarla o ignorarla, pero necesitaba más información acerca del tal James. No eran celos, para nada, solo quería saber más de la misión que su tío le había encomendado.
-James y yo preferimos trabajar por separado. – sonrió ella.- es como un tipo de espacio.
-¿Ya conoces a sus padres, a los señores…? Disculpa, olvide su apellido, soy algo desidioso para estas cosas.
-Sullivan; y sí, los conozco, dos personas encantadoras.
-Creo que he escuchado de ellos, hace dos años realicé un proyecto para los Sullivan en California.- mintió, pero estaba casi seguro que así le sacaría toda la información a Nadeshiko.
-Oh no, para nada, la familia de James es de Nueva York.
-Entonces hablamos de Sullivan diferentes.
Mientras cenaban conversaron de temas banales como el clima en diferentes ciudades y sus últimos logros laborales. A Damien la sorprendió ver que en realidad ella no era tan infantil como parecía a simple vista; Nadesiko había hecho mucho en Alemania y en sus tiempos libres se dedicaba a la investigación de mercados.
-En el caso del conflicto en las Vegas, ¿se puede decir que todo esta bajo control? – preguntó ella sin miramientos.
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Nadeshiko llegó a casa ya pasada la media noche, pero no estaba cansada, sino llena de energía. La cena con Damien no le había dado tiempo de querer dormir o estresarse, al contrario, quería mantenerse en constante movimiento.
Se colocó el pijama y mientras se desmaquillaba frente al espejo rememoró toda la conversación una y otra vez. Su voz era suave y segura, justo como hace 8 años. Su mandíbula cuadrada y ojos profundos nunca la habían abandonado en el pasado.
Tenía que reconocer que se había mantenido al tanto de él por medio de periódicos y revistas de farándula; igual que una colegiala con su ídolo pop favorito. No iba a negar que había huido de Seattle por miedo a ser lastimada, pero un hombre debía mantener sus promesas así su propia madre estuviera agonizando en el hospital.
Sí. Era egoísta, quizá un poco ególatra; pero así eran los Fuji y no pensaba cambiar. Terminó su tratamiento fácil y se metió a la cama, lamentablemente sin poder conciliar el sueño.
A la mañana siguiente se arregló para ir a la oficina, al bajar al comedor se encontró con el objeto de su insomnio.
Tomo asiento y saludó a todos con cortesía.
-Nadeshiko- la saludó Damien.- le estaba comentando a tus padres que he recibido una llamada de las Vegas, al parecer uno de los obreros ha calculado mal el contrapeso en la grúa de elevación y bueno, el resto es historia.
-¿Pero está estable o…?
-Afortunadamente solo tiene fracturas multiples, nada de lo que no se pueda recuperar, pero necesito la autorización de tu padre para hacer los arreglos pertinentes.
-Tengo menos de un mes aquí y por lo que veo la construcción de las Vegas tiene muchos problemas- dijo ella mientras arqueaba las cejas.
Se debe a las nuevas legislaciones de construcción, los permisos se han vuelto complejos y los obreros tienen que trabajar bajo condiciones extremas debido a las mismas.- le explicó su padre.
-Antes de explicar màs allá los detalles.- irrumpió su madre, Keiko.- necesito saber si esto de alguna manera influye en mis pozos petroleros.
-Lo dudo mucho, tía.- la calmó Damien.- Todos los papeles salieron a nombre del complejo Benning bajo dirección del Grupo Fuji, y posteriormente a mi cargo. Pero sí es necesario que mi tío firme estos papeles para que tenga total libertad sobre las decisiones en la obra, no quiero que esto llegue a los medios.
Nadeshiko vió a sus padre firmar unos documentos en el comedor por primera en su vida, y no era necesario que le explicaran que la situación era urgente y critica.
-Le diré a mi piloto que se prepare cuánto antes.- Syusuke miró de reojo a unos de los empleados y este le entregó el teléfono ya marcando.- Necesito que programes un vuelo lo antes posible… en media hora estará Damien en la pista.
-Iré con él.- soltó Nadeshiko de repente, y se arrepintió en el mismo instante.
-Ese era el plan inicial.- sentenció Keiko.
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Bastante molesto por tener que cargar con Nadeshiko en una encomienda tan importante, Damien le sonrió con cortesía mientras se sentaba frente a ella. La azafata les indicó que se abrocharan los cinturones de seguridad para el despegue.
-No te vez muy contento de mi compañía
El hecho de que fuera ella quién pronunciara esas palabras lo ponía en evidencia, tenía que controlar sus facciones. El avance del complejo en las vegas lo estaba volviendo loco y pensar que tendría que explicarle a Nadeshiko paso a paso la arquitectura lo ponía eufórico.
-Para nada, solo hay muchas cosas en que pensar.
-Podría ayudarte a pensar si me explicarás un poco más de la obra, hay muchas cosas que no comprendo, se supone que este tipo de problemas no deberían darse a nuestro nivel.
Damien arqueó las cejas en señal de cinismo fingido. La niña de papi venía después de 8 años a meterse en los negocios y quería explicaciones; una cosa era jugar el papel de primito enamorado y otra que se metiera en su trabajo, o peor aún, que lo criticara.
-A nuestro nivel, Nadeshiko, tenemos que trabajar con la inversión inicial hasta estar en obra gris finalizada, y apenas vamos en obra gris inicial, nos hemos gastado en permisos y daños colaterales el treinta por ciento del restante inicial.
-Eso no deja con un setenta por ciento restantes que podríamos ocupar en contratar personal capacitado.
Iba a contar hasta diez y respiraría, pero si su querido amor de infancia insistía en seguir hablando del tema sin saber nada de construcciones, la cosa se iba a poner fea.
Uno, dos, tres
-… debemos proyectarnos a un maestro de obra certificado por la naciones europeas, tengo entendido que en Europa el nivel de construcción es..
Cuatro, cinco, seis
-Si tomamos en cuenta el costo porcentual de eso, podremos terminar incluso antes de la fecha estimada.
Ocho, nueve
Pero claro, aquí tu eres el genio de la construcción
Diez. Fin de la conversación.
-Vamos aclarando punto por punto, princesa.- los ojos helados de él se situaron sobre los de ella indicando que solo diría eso una vez.- Sí acepté que vinieras es porque nos guste o no, estamos juntos en esto; tomaré en cuenta tus opiniones, pero debes saber que la arquitectura es variable, y no lo digo yo, lo dicen todos mis premios y reconocimientos.
Nadeshiko abrió la boca en una perfecta O, más por ofensa que por sorpresa. La había llamado princesa; y no solo eso, la tachó de ignorante. Se suponía que en la cena de ayer habían hecho una tregua no tacita, y la actitud de él… bueno, dejaba mucho que desear.
-… puedo ser muy tolerante y aceptar tus sugerencias, pero esto es el mundo real, donde los números cambian y pocas veces importan. Tenemos un trabajador herido y tú piensas en tu presupuesto, debes aprender que el dinero no te da prestigio.
Dicho eso, ambos permanecieron en silencio durante el vuelo, al parecer la ciudad del pecado había convertido a Damien en el monstruoso arquitecto que las revistas de farándula decían que era.
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En cuanto aterrizaron un equipo de asistentes se pegaron a ellos como lapa, Nadeshiko observó como uno de ellos le entregaba las llaves de un auto a Damien y dado que no le había dirigido la palabra en todo el trayecto le pidió a uno de ellos una habitación de hotel y coche con chofer.
-No será necesario – interrumpió Damien con voz de acero.- yo te llevaré al hotel y luego a la obra para que puedes analizarla.
Lo miró con desdén mientras lo seguía al auto. Por lo que pudo escuchar, estaba a punto de desatarse una huelga laboral en la construcción, la cuál sería apoyada por varios sindicatos de trabajadores.
No se necesitaba ser experta para saber que si no se resolvía en las próxima 48 horas las cosas se iban a poner muy feas. Mientras se dirigían al hotel, observó la ciudad y le preguntó porque en lugar de la casa vacacional de la familia tenía que quedarse en un hotel.
-Es porque hemos hecho remodelaciones el año pasado y aún faltan detalles, pero no hay nada de qué preocuparse, todos los hoteles de la cadena tienen una suite en el último piso.
Digna de una princesa como yo, ¿cierto?
Era un alivio que los asistentes tomaran otro auto, porque se iba a desatar una batalla verbal, y no pensaba perder.
-No me voy a disculpar por mis palabras, no está en mi el arrepentimiento.- dijo él poniendo en evidencia que buscaba pelea.
-Es obvio que no, lo sé desde hace muchos años.- le sonrió con fingida dulzura y continúo- Y no sé por qué pero tengo la sensación de que me crees aburrida.
-Para nada, mi querida princesa; eres lo más divertido que pudo pasarme a mis 20 años.
Nadeshiko se sonrojó ante el recuerdo referido y ladeó la cabeza tratando de esconder el rostro.
-No hace falta que te escondas, recuerda que conozco cada rincón de tu principesco cuerpo.
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Fin del capitulo 2:
Me había prometido seguir la historia, no sé cuanto tiempo ha pasado exactamente u.u las pocas o muchas personas que sigan leyendo se los agradezco. Cabe mencionar que solo publico en fanfiction por completo.
Trataré de darle vuelta a todos mis problemas y terminar la historia. 3
