Agradezco que se tomen la molestia de seguir este fic, sobre todo a los que comentan, de verdad ¡gracias!
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, todos los derechos sonde su autor, la historia es completamente de mi autoría
773 palabras
MADAME
III
FORCE
"Las personas fuertes crean sus acontecimientos; las débiles sufren lo que les impone el destino".
Alfred Víctor de Vigny
Esta nerviosa, sientes su brazo temblar contra el tuyo, afortunadamente no hay tantos invitados como esperabas, solo los más cercanos a la familia Namikaze. Ustedes no están ahí por ser amigos, los Inuzuka no han hablado con ellos desde lo ocurrido con Naruto, pero Hinata es un caso completamente diferente. Eres consiente que ella va a visitar a Kushina Namikaze cada que puede y no se lo has prohibido, eso solo significaría proyectar una mala imagen. También estas nervioso, antes de todo esto tú y Naruto eran buenos amigos, pero claro, debían enamorarse de la misma mujer. Creías que la tenías conquistada pero muy en el fondo siempre supiste que ella amaba a Naruto y que tú solo eras un buen amigo, pero aprovechaste la oportunidad cuando Naruto se marchó y ahora eres tú el que camina con ella y no él.
El salón esta pulcramente ordenado y lo cubre un ambiente cálido, aun a pesar de que todo mundo los mira, y sabes porque, después de todo en un pueblo chico es normal que las personas sepan todos los chismes. Eso no te hace sentir mal, incluso has llegado a acostumbrarte. Tan sumido estas en tus pensamientos que no te das cuenta que Hinata se ha parado en seco hasta que te ves obligado a detenerte, ha dejado de temblar pero su rostro esta pálido, no tienes que adivinar lo que pasa pues antes de verlo escuchas su voz. El simple sonido de su voz te recuerda al chico que se fue hace cinco años, pero cuando volteas la vista y lo observas sabes que en todos los sentidos no es el mismo. Quizá sea porque tiene rasgos más maduros o talvez es solo el uniforme que lo hace lucir diferente, pero cuando lo ves sonreír y caminar hasta ustedes sabes que no es solo eso, él ha vivido muchas más cosas de las que tú o cualquier hombre de Konoha puede presumir.
Hinata esta tan nerviosa que te sorprende que no se haya desmayado, pero sabes que quiere conversar con él y no se lo vas a impedir siempre y cuando estés presente. Llega junto a ustedes y toma la mano de Hinata dándole un suave beso, los dos se contemplan como si hubieran estado separados mucho tiempo pero al mismo tiempo solo hubiese sido un par de minutos, por un momento tienes la impresión de que la música se ha parado y todos a tu alrededor han contenido la respiración, tú también lo has hecho, solo reafirmas lo que ya sabias; ellos dos se aman. Carraspeas y el momento se pierde la música vuelve a sonar y los demás vuelven a sus conversaciones aunque aún hay miradas sobre ustedes.
— ¡Kiba! —Exclama en ese peculiar tono jocoso— Hace tanto tiempo que quería verlos, pero apenas este año extendieron un permiso, la guerra aun va a durar, es bueno ver Konoha después de tanto tiempo.
El silencio ahonda, no estás seguro que decir y sabes que Hinata no va a hablar, afortunadamente él es sociable por naturaleza y siempre tiene algo que decir, aunque no sea lo más adecuado para la ocasión.
—Así que ahora están casados.
Hinata a tu lado se ha sobresaltado, quizá para ella, como para ti, que Naruto diga algo así es como hacerlo realidad. Tu pecho se hincha de orgullo y quieres hablar y hablar de tu matrimonio pero ella solo agacha la mirada dejándote pocas opciones para presumirlo.
—Sí —atinas a contestar—, llevamos cuatro años juntos.
—Es increíble cómo pasan tantas cosas cuando uno se marcha —sonríe, lo conoces demasiado bien para saber que esta incomodo— incluso el teme está a punto de ser padre.
Sigue siendo Naruto, pero al mismo tiempo no lo es y ella lo sabe, quizá es por causa de la guerra o quizá porque la mujer que ama está casada contigo, pero lo que siempre le has admirado es su fortaleza, aquella virtud que desde niño ha tenido que incluso cuando su padre murió en la guerra tuvo. Sí, ese es Naruto Namikaze el hombre que ama tu esposa y que en lo más recóndito de tu ser admiras pues tú no has podido mantenerte entero en cuatro años de fallido matrimonio. Hinata también lo sabe porque ha levantado la mirada y ahora ve que él sigue siendo fuerte, y no es que él sea perfecto, pero en su humanidad ha sabido mantenerse, tú y ella en cambio se han dedicado a exponer su infelicidad a los cuatro vientos.
Hasta el próximo Lunes.
