Aquí el nuevo capitulo perdonen la tardanza y con respecto a la persona que preguntó que época era:

Chicago 1890


Cap.3 Pétalos

Cuando coloca el anillo en el dedo anular, la cara de mi hermana se pinta de rojo, sus ojos se humedecen y su boca se vuelve en sonrisa temblorosa, los presentes sonreímos gratamente aunque se sabe que, nuestra felicidad no es por mucho, comparable con la felicidad que los novios sienten. Archie llegó con su familia para la pedida de mano de mi hermana, ella había estado tan nerviosa que pensé que no querría salir del cuarto, pero aquí está, aquí estamos siendo testigos de este momento que se quedará grabado en mi memoria; veo a mi padre sonreír de manera ilusionada, su sonrisa no denota que esté feliz porque pueda sacar ventaja del matrimonio de mi hermana, él verdaderamente está feliz y orgulloso de ella, me alegro, yo me encuentro de la misma manera.

Quienes presenciamos esto son la familia de Archie: sus padres y hermano, no vino la señora Elroy ni el señor William, de nosotros mi padre y yo, en este momento tan importante de Annie, ambas pensamos que nuestra madre Margaret debe estar presente, sin embargo no es así, mi padre se opuso a que ella tuviera algo que ver desde la primera vez que Archie y Annie salieron, incluso estuvo muy al pendiente del correo, no quería que mi madre tuviese alguna opinión, él dice que perdió toda autoridad y derecho para dar un comentario cuando antepuso su egoísmo a su familia; a Annie le dolió que no ella no esté en este momento, aunque será tema de debate para la boda, mi madre es capaz de todo con tal de estar en la boda de su hija.

La hija que ama.

-¿Eres feliz, hijita?

-Claro que si padre.

-Prometo que cuidaré de Annie, le agradezco señor Britter que confiara en mí -Habló Archie dándole la mano a mi padre, habló educada y responsablemente, pensé por un momento que era otra persona.

-Señor Vincent, para celebrar el compromiso de nuestro hijo, mi tía Elroy gusta de organizar un baile en la mansión Ardley.

Annie se pone toda roja y mi padre impresionado, llevar a cabo un baile en esa mansión por dicho motivo, es un reafirme de que mi hermana ya es considerada de esa familia y digna de que en su honor se realicen fiestas, mi padre acepta agradeciéndoles su generoso gesto, mi hermana también, los dos están que no lo creen, yo me encuentro "Lúcida" desde mi lugar, limitándome a ver feliz a mi hermana.

Cuando pasamos al comedor a degustar la cena, Annie y yo vamos a la biblioteca un momento para hablar, apenas llegamos ella me abraza y yo le correspondo.

-¡Candy soy tan feliz!

-Lo sé, que bueno que no te desmayaste en el salón o el pobre de Archie se habría desbaratado.

-Siento que todo pasó tan rápido, hasta creo que estoy soñando y no quiero despertar.

-Claro que es el mundo real y aprovéchalo -Annie tomó mis manos entre las suyas.

-Gracias por estar conmigo siempre, a Archie le alegra que vayamos a ser una familia, hermana yo quiero que la misma alegría que siento, tú también la experimentes pronto.

-Gracias Annie.

-Yo estoy segura que sí y cuando eso pase nuestro padre también se alegrará por ti.

Asiento con la cabeza, sonriendo, queriendo creerme las buenas ilusiones que ella tiene, mi realidad es otra y sólo prefiero concentrarme en que nuestra familia ha crecido y de que me alegra considerar a Archie parte de nosotros.

Después de esa noche en el teatro no tuve más contacto con Terry, la obra es un éxito y la actuación de él es de asombrarse, por ello que esté ocupado y no haya vuelto sino a buscarme, a interceptar a mi hermana provocando que mi padre se dé cuenta. Respecto al señor Ardley que nos descubrió, porque encontrar a un chico y una chica en un lugar así es de pensarse mal, no lo he vuelto a ver, aunque no es algo que ansíe buscar, salvo que ahora puede pensar mal de nuestra familia o de mí, que en cualquier caso... yo no tengo porque explicarle, pero si le llega a contar a mi padre...

Eso es lo que me tiene nerviosa, hasta el momento parece que no ha buscado a mi padre para decirle lo que vio, ha regresado otras veces a la casa por asuntos del negocio, pero yo no estoy en casa, ¿Lo estoy evitando? No, ¿Temo que le cuente a mi padre? Completamente...

Tengo dudas de si lo ha comentado pero el comportamiento de mi padre hacía mí, es el mismo, es más, ha estado más ocupado con Annie por lo de su compromiso que otra cosa y atento a que en el correo no venga una sola carta de mi madre desde Francia, esos detalles me tranquilizan, pero me dejan en suspenso y dudas constantes, ¿Por qué no se lo ha dicho a mi padre?, Su sobrino se va a relacionar con mi familia, si encuentra a una de las señoritas de la casa en dicha situación sospechosa ¿No querrá gritarlo?, ¿Reclamar como lo haría cualquier hombre que se afane de tener una familia intachable en todos los sentidos? Cualquier hombre cabeza de familia y que proviene de una descendencia de prestigio de muchas décadas lo haría. Es extraño, es curioso, es desconcertante para mí, pero nada sé, sólo lo que he visto en los últimos días, pienso que el señor Ardley le comentará a mi padre en cualquier momento lo que vio, él querrá que le explique y yo... si me callo... sería automáticamente delatarme y me ganaré quizás ahora sí y con justa razón, el repudio de mi... amado padre.

Me indigna que todo sea por culpa de Terry, por su miserable insistencia y mi patética ingenuidad que creyó en las palabras de amor. Confirmo que uno mismo se busca sus problemas, no usar la cabeza te lleva a cometer los peores errores, si yo hubiese sido más lista, las palabras de Terry no me habrían convencido tan fácilmente, pero lo hicieron, yo quise creerlas, escuchar a alguien decir que me ama con toda su alma, que es en mí en quien piensa cuando despierta y lo último antes de dormir, fue el señuelo perfecto para una ilusa como yo.

Annie vuelve al comedor con los demás, yo la sigo después de traer las copas necesarias para el brindis, lo hago pensando en que esto que mi hermana vive, yo quería vivirlo con Terry, cuando me dijo que quería algo serio conmigo yo me imaginaba tan feliz como Annie y quizás a mi padre contento como lo está hoy, sin embargo, si él se entera de esa relación clandestina... esta vez habré ganado su odio.

Entrego las copas personalmente a los invitados y a mi familia, Dorothy sirve el champagne que mi padre cuidadosamente seleccionó y él mismo compró para este día, él dirige unas palabras de agradecimiento, aspiraciones para el futuro y da sus bendiciones a los novios, el señor Arthur también dirige unas palabras emotivas a los novios y presentes escuchándose luego el chocar de las copas, cuando degustamos la cena ésta se da muy amena, muy agradable para todos; yo paso la mayoría del tiempo hablando con la señora Clarice, es una dama que tiene los rasgos de Stear pero su cabello es tan negro como las alas de un cuervo, es una mujer bella, es agradable su conversación, disfruto este momento.

Más cuando veo a mi hermana junto a su prometido, como sonríen a los demás y como esa sonrisa se torna en una más especial y mágica cuando se miran entre ellos yo me conmuevo y también mi corazón se tambalea, quisiera que todo fuese felicidad en general para mí, pero no lo es, odio pensar en las comparaciones, en lo que yo no podía tener producto del engaño. Mi padre toma la mano de Annie con sumo cariño, le sonríe tierna y protectoramente, parece como si estuviese viendo a la Annie actual y a la Annie pequeña, a la que cargaba en sus brazos haciéndola reír.

Si... es un bello recuerdo para ellos.

Flash Back

Regreso a mi cuarto para descansar luego de tomar un vaso con agua, la fiebre me ha bajado pero me dijo el doctor Mateo que descansara, es medio día, camino por el pasillo tomando la muñeca que me acompaña a dormir, al llegar a la puerta que da al salón grande oigo risas, la risa de mi hermana y mi padre, veo por el espacio diminuto de la puerta entre abierta, Annie de cinco años está usando un nuevo vestido color amarillo con un lazo del mismo color en la cabeza, mi padre le da vueltas en el aire sosteniéndola.

-¿Soy bonita papi?

-Si hijita, tan hermosa como una princesa –La sienta en sus piernas y le da un beso en la cabeza, aparece mamá que se une a ellos en el sillón sonriendo igualmente.

-¡Vayamos al parque!

-Claro mi amor, a donde tú quieras –Dijo mi mamá tomando su mano, yo sonrío, me gusta ir al parque.

-Voy por Candy.

-Candice se queda en casa –Dijo mi padre en tono suave por ella, pero se escuchaba determinado.

-No papi...

-Hazle caso a tu padre, dejaremos a Candice descansar en cama, así lo dijo el doctor ¿Te acuerdas?

Annie pone un semblante desilusionado, sale del salón por la puerta que da al jardín, yo quiero ir al parque, estaba por entrar y decirles que estaba mejor, que no me afecta el sol, que quiero ir al parque de la mano de papá.

-O tú puedes quedarte con ella mientras yo voy con Annie al parque –Dijo mi padre levantándose para tomar su sombrero.

-Iré con Annie –Dijo mi madre levantándose del sillón.

Su tono era conclusivo levantándose del sillón, yo de niña no abro aún la puerta, los veo del otro lado dispuesta a acompañarlos, no hace falta que se quede uno para cuidarme, vayamos juntos al parque.

-Candice ya tiene ocho años puede cuidarse, su nana estará al pendiente, no me gustaría pescar un resfriado por cuidarla -Habló mi madre, lo último con un toque de desagrado, entonces alejo mi mano de la puerta que estaba tocando.

-Curioso querida, cuando Annie tuvo fiebre no podía despegarte de ella –Dijo mi padre de forma inquisidora.

-Tú tampoco te oyes entusiasmado por cuidar a tu hija.

Mis padres salen del salón por la otra puerta, yo callada doy media vuelta a mi habitación, ya vendrá mi nana con la medicina y mi merienda. Es cierto... casi no he visto a mi mamá por el resfriado y con Annie no se alejaba, no digo nada, abrazo mi muñeca, miro su vestido azul que se parece al que papá me compró... pero no me dijo que parecía una princesa ni me levantó para darme vueltas.

De hecho... yo no tengo recuerdo de que lo haya hecho alguna vez.

Fin del Flash Back

-Felicidades a los futuros novios.

Otro aplauso en el comedor, todos sonríen, yo también, me siento feliz de que Annie y Archie sean felices. Veo a Dorothy hacerme una señal, quiere hablar conmigo... parece algo privado, se fija de que mi padre no se dé cuenta... no me agrada.

-¿Qué ocurre? -La acompaño a la cocina escusándome de traer más postres.

-Señorita, un joven me pidió darle esto a usted y... pues... pensé que sería privado, me lo topé en la mañana cuando iba por las compras de la cena -Habló ella con vergüenza.

Saca de su delantal una carta... yo siento que algo se quebró dentro de mí.

-Miserable Terry.

Cuando la celebración terminó y todos nos encontrábamos en nuestras habitaciones para descansar, en la privacidad de mi habitación miro la carta con amargura, ¿Cómo se atrevió? Sigue siendo precavido, todo lo que fue conmigo era en "Privado", "Secreto". Desdoblo la carta, debería quemarla.

Querida Candy, si, mi querida:

Yo sé que lo que te hice fue imperdonable, estuvo mal que me acercara a ti en un principio teniendo el compromiso con Susana, yo no pude evitar embelesarme contigo, si... quizás al principio fue un juego, un juego cruel para ti al saber la verdad pero te vuelvo a decir que sentí algo verdadero por ti, sé que soy un desalmado por haberte engañado y más porque no me resigno a estar lejos de ti, extraño los días a tu lado.

Si no puedo estar contigo otra vez, te ruego me perdones.

En el preciso momento que leo la última palabra trozo la carta, pedazos tan pequeños que no den a entender que es algo importante, tan pequeños que ni una sola palabra se pueda leer, los tiro en el cesto de basura, me cubro toda con las cobijas, molesta, incómoda, triste, así es mi primavera.

…...

Luego de varios días la mansión Ardley en Lakewood ha sido decorada hermosamente para la fiesta, en todas partes hay arreglos florales que debieron ser muy caros, conformados por azucenas color amarillo, lisianthus color rosado y alcatraces blancos, cualquiera adornando abundante de esas flores que parece que reventarán, la casa se ha llenado, Annie y yo teníamos una idea de cómo la familia Ardley orquestaría esta fiesta, es todo muy lindo pero a las dos nos ha dejado sorprendidas, ha venido gente que conocemos y otras tantas que no, seguro son conocidos de la familia, el que uno de sus integrantes contraiga matrimonio, parece que es la noticia del año.

-No esperaba a tanta gente Candy, Archie me dijo que la señora Elroy y la señora Clarice se encargaron de todo, esto más parece la recepción de una boda que el anuncio de nuestro compromiso –Dijo Annie oculta tras una cortina, estaba nerviosa, no la culpo, es verdad que todo el arreglo y preparativos hacen pensar que es la fiesta de la boda y no por el compromiso.

-Supongo que así han de realizar las cosas en esta casa, a nuestro padre también le ha tomado desprevenido la cantidad de gente que se presentó, tenía un número en mente, sin embargo las señoras invitaron a más personas

-Quisiera no salir...

-No te preocupes, Archie estará contigo en todo momento.

Desde escaleras arriba tenemos vista de todo el salón y podemos ver a toda la gente que asiste y que sigue llegando, mi hermana trata de calmar sus nervios lo mejor que puede, yo trato de ayudarla pero de estar en su lugar estaría de igual manera, ella luce un vestido color turquesa que contrasta con su cabello recogido y perlas adornando su cabeza, luce muy linda, Archie quedará tan encantado de verla como quedó nuestro padre, yo usé un sencillo vestido lila de hombros ligeramente descubiertos y guantes blancos, mi cabello está peinado en una coleta de lado, con un lazo del mismo color. La señora Clarice se acerca a nosotras, le dice a Annie que espere a Archie un momento más para que juntos bajen las escaleras, el señor Arthur los presentará ante los invitados, Annie asintió, aunque sus nervios aumentaron, yo le doy un apretón de mano a forma de darle apoyo, bajo las escaleras para llegar a donde mi padre, es otro momento para hacer el papel de hija buena, es torpe... pero debo hacerlo, no quiero estropearle su noche a los novios.

-¿Todo está en orden? -Me pregunta mi padre en voz baja.

-Si, sólo un momento más y aparecerán -Mi padre da un vistazo a todo el salón para luego, mirarme a mí.

-Pon atención, éste es el mundo que tu hermana frecuentará a partir de ahora, tal vez nosotros también nos veamos involucrados, pero es tu hermana quien debe lidiar en todo esto, es una bendición que la familia Ardley fuese más comprensiva de lo esperado.

-Si padre.

-¿Sabes por qué le está ocurriendo a tu hermana todas estas cosas maravillosas?

-No.

-Porque es buena, porque es obediente, una educada y bella señorita que atrajo la atención de un muchacho perteneciente a una de las familias más importantes de la ciudad, si no es que del país, esto hija, debes tomarlo en cuenta y comportarte como ella.

-No he hecho nada malo, padre, no te he provocado una vergüenza -Me defiendo, mi tono es moderado por los invitados de alrededor, no obstante, mirando a mi padre.

-Candice... tú eres una buena hija, pero también eres imprudente y hasta despistada, si hubieras escuchado mis consejos te habrías comprometido desde hace mucho tiempo, todos los partidos que busqué para ti los rechazaste.

-No me atraían, además algunos no eran tan finos como tú pensabas... -Mi padre toma mi brazo en un movimiento rápido.

-Eso yo lo juzgaría antes que tú, Candice no quiero que me decepciones, si es tu destino quedar soltera, entonces selo de manera digna, no quiero nada de sorpresas.

Su última palabra la dijo con una carga de pesadez, ¿Mi padre me habría descubierto?, No... imposible, de ser así estallaría contra mí y no se contendría ni delante de Annie... ¿O es que el señor Ardley algo le comentó por fin?... Sabía que eso sucedería.

-Padre ¿Dudas de mí?

-De la imprudencia de tu juventud, bueno... quizás de tu carácter, Annie es más joven y ha actuado de manera sensata y pulcra –Suelta mi brazo colocando, sus manos por atrás, yo acomodo mi guante blanco.

-¿Por qué me dices todo eso en este momento? Deberíamos celebrar que Annie será feliz.

-Porque me molesta que sólo pueda celebrar una vez un momento como este, por causa de tu necedad.

-Padre yo... -Levanta su mano muy cerca de mí, debo callarme, eso es lo que significa ese gesto.

-Sólo no quiero decepciones.

Mi boca se queda semi abierta, quería reclamar, pero la llegada del señor Arthur lo corta todo, saluda a mi padre con familiaridad, a mí también cambiando mi semblante a una sonrisa educada, mi careta acostumbrada, en ese momento los novios bajan las escaleras tomados de la mano, todas las miradas se van a ellos, hay sonrisas y aplausos, comentarios de lo bien que se ven, que Archie luce impecable en ese traje gris obscuro y que mi hermana parece una princesa de cuento encarnada, su aparición también a mí me conmueve, olvidando por un momento la conversación con mi padre. Aplaudo como las demás personas, noto a mi padre sonreír con mucho orgullo, como si no me hubiera dicho nada hace sólo unos instantes; entonces mi mirada se pasea por entre los invitados encontrando al otro extremo del salón al señor Ardley y a la señora Elroy, ella con su semblante serio, casi es la pose como si estuviéramos en un acto que debe mucho respeto y silencio, el señor Ardley muestra una sonrisa cordial a los invitados, sin embargo al cruzar su mirada azul con la mía, ha desaparecido esa sonrisa, no muestra un semblante rígido como la señora Elroy, es un rostro sin sonrisa.

La pareja protagónica comienza el baile con un vals, desde mi lugar veo a mi hermana con las mejillas rosadas, Archie se muestra seguro, sus padres y Stear lucen contentos y orgullosos, a mi padre lo veo de la misma manera, en verdad parece como si no me hubiera dicho nada hace un momento, cuando mi hermana alcanza a vernos a mi padre y a mí sonríe, nosotros le correspondemos, ésta es su noche.

Al terminar el vals los aplausos estallan, Archie abraza a mi hermana que no puede tener sus mejillas a su tono natural, varias personas se le acercan para felicitarlos, desde mi lugar veo todo alegrándome por ellos. Y en ese instante mi sonrisa se curva para el lado contrario, a los novios se les acerca otra pareja de comprometidos, Susana Marlow y Terrence Grandchester, Archie sonríe a su amigo por sus felicitaciones, Annie trata de sonreír como puede, a ella también la sorprendió encontrarlos.

-Felicidades amigo.

-Terry me alegra que tuvieras tiempo de venir a la fiesta a pesar de estar tan ocupado en el teatro, te felicito por tu éxito.

Escucho su conversación... yo no sabía que él asistiría y menos con Susana, pensé que la obra le abarcaría mucho tiempo y no fue así, en un momento dado Terry voltea y da conmigo, él se sorprende de verme, yo no puedo sonreírle, Stear se acerca conmigo para bailar la siguiente pieza, yo lo acepto.

-Candy si no vienes con pareja, entonces me daré a la tarea de bailar contigo.

-De acuerdo.

-Mi madre dice que Archie es un buen bailarín, pero ella no me ha visto a mí y tú serás la afortunada en descubrirlo –Dice Stear guillándome el ojo.

Habría sido una velada un tanto agradable para mí, pero ahora que Terry está aquí con su novia, el señor Ardley que nos descubrió y estando los dos implicados en su "Noble" casa le debe ser desagradable, mi padre hablándome de una manera que me hace temer... el señor Ardley tiene la oportunidad perfecta para desenmascararme... desearía no estar aquí.

Mientras bailo al dar vueltas, doy con la pareja que me causa malestar, es injusto que estén en un lugar donde yo los pueda ver, trato de entretenerme en otra cosa, pues a cada que topo con ellos, Susana platica con unas chicas, mientras Terry me busca con la mirada. Canalla... si hace eso se delatará delante de su novia.

-¿Qué te parece la fiesta? ¿Verdad que mi tía exageró?

-...¿Eh?

-Archie quería personas más allegadas pero mi tía dijo que cuando un Ardley se compromete, la ciudad debe de saberlo y no hay manera de ganarle, pero no te angusties por tu hermana, la tía Elroy nunca la trataría mal.

-Me alegra escuchar eso.

Terry y su novia también se han puesto a bailar, quiero no darle importancia, pero parece que él varias veces intenta acercarse a nosotros... Cielo santo ¿Qué es lo que quiere? ¿No tiene recato delante de su prometida? Stear es ajeno, para él es un sano baile con una buena amiga, Terry lo está volviendo todo de la peor manera.

-Candy –Miro a Stear, es algo agotador tener que estar cuidando de no toparme con Terry -, quiero presentarte a algunos amigos –mi amigo me lleva fuera del centro de baile cuando termina la canción.

-Me gustaría bailar otra canción, amor –Escucho a Susana decirle a su prometido, con voz melosa.

La celebración por el compromiso de los novios, ha sido una experiencia que pueda catalogar como no grata, no quiero poner una cara diferente a una sonrisa porque le arruinaría su noche a Annie, quien es consciente de que la presencia de Terry me es perturbadora y más con su prometida a un lado, mi padre está entretenido hablando con los demás señores, en la mayoría junto al señor Arthur, Archie y mi hermana se pasean por el salón saludando a los invitados, es algo que los novios deben hacer, según les explicó la señora Clarice, por mi parte me paso la mayoría con Stear bailando y con algunas amigas que han asistido, eso sí, procurando no toparme con Terry para no cruzar palabra alguna.

El lugar es grande, no hay necesidad de toparnos, sin embargo a cada instante siento su mirada, es algo que presiento y yo quiero no hacerle caso, parece mentira que aquellos ojos que yo ansiaba ver cada tarde, ahora no quiera ni imaginarlos, cuando salíamos a pasear y algunas chicas lo divisaban, él las ignoraba olímpicamente por mí, haciéndome sentir especial.

-¿No sabes a donde irán de viaje de bodas?

-No lo han comentado, parece que aún no están de acuerdo, pero a Annie le gusta mucho el mar, así que Archie puede consentirla en ese sentido –Le contesto a mi amiga.

-Oh Annie fue tan afortunada, muchas chicas estaban detrás de Archibald, hasta yo... esa fiesta en la casa de los Conrwell fue decisiva para ella, y eso que Annie no quería asistir de no ser por ti amiga, de alguna manera tú le ayudaste a que se encontraran, Annie debería "Compensártelo" con Alistair.

-Wendy ¿Cómo crees?, Él y yo sólo somos amigos.

-¿Qué tiene de malo? Es posible, después de esta fiesta todo lo creo posible, me parece que quedarían muy bien como pareja de enamorados, cada hermana Britter con uno de los hijos Conrwell Ardley, esa familia es muy influyente.

-Lo sé, pero ésas no son mis intenciones, sólo celebrar la felicidad de mi hermana.

-¿Y cuándo te conoceremos un pretendiente? -Wendy una amiga mía de cabello rojizo y ojos azul muy claro, se acerca a mí, estábamos hablando sólo nosotras dos –Oye no quiero ser de malas noticias, pero... se rumorea por ahí que tú tuviste algo que ver con el hijo de los Grandchester.

Me habló en voz baja, un escalofrío recorre toda mi espalda, me puse tensa, nerviosa, tenía que hacer esfuerzos para controlarme... pero es tan difícil.

-No, eso no es...

-Shh... Candy es un rumor y te lo digo para que estés alerta, yo lo dudo, pero es algo que... digamos que se divulga entre las chicas –Ladeo la mirada, quiero negarlo... no quería que esto pasara, pero con chicas que lo divisaban cuando salíamos a escondidas, debían salir con el chisme a pesar de que caminábamos por lugares poco transitados.

-No es así Wendy.

-Amiga tú sabes que el chisme me gusta, pero no de este tipo y menos por ti que eres mi amiga, es algo que afectaría tu reputación, sin mencionar...

Las dos miramos a donde mi padre que sonríe encantadoramente delante de sus futuros consuegros.

-A tu padre no le gustaría.

-No es verdad –Digo con la mirada inclinada, incómoda, dolida.

-Entonces mantén la calma y deja que el chisme solo se apague, así pasa con los chismes sin fundamento, te lo digo yo como experta –Dice sonriéndome.

Ella se retira porque un chico la invitó a bailar, yo doy la espalda a la fiesta quedando de frente a la gran ventana que da al jardín de la mansión, estrujo una parte de mi vestido lila, esta fiesta no podía ser peor para mí, el que la gente se diera cuenta es algo que, en aquellos días poco me importaba sólo si a Terry le preocupaba, cuando me habló de tener algo serio conmigo igualmente me importaba si él quería callarlo un poco más, ya que al final se enterarían cuando él hablara de sus intenciones con mi padre.

Dios mío... que ingenua soy, no, ese no es el título... estúpida.

Flash Back

Dos chicas alcanzaron a distinguir a Terry, él tomándome de la mano, corremos por los callejones para perderlas pues los gritos se multiplicaron, llegamos a una callejuela, se ve muy tranquila, el sonido de los gritos ya no se escucha.

-Perdóname, en vez de pasear parece que vamos a un maratón -Reí y él también.

-Yo también correría a ti de estar en su lugar, aunque yo sería capaz de correr más rápido que todas ellas con tal de alcanzarte.

-Entonces que bueno que sólo te hago correr por callejones.

Tomados de la mano vamos al parque del centro, a una de las áreas poco transitadas, nos sentamos bajo un árbol recargados en él, más bien Terry porque yo descanso en él, quien me abraza pintándose un sonrojo en mi cara.

-Aquí estaremos más cómodos, muchas gracias por salir conmigo.

-Yo me alegro de estar contigo, soy yo la que agradece que pases tus tiempos libres conmigo, no debe ser fácil ser un próximo heredero y a la vez pulir tus dotes de actor, otros chicos sólo malgastan su tiempo en tonterías.

-Candy.

Volteo a verlo, un lapso de un segundo antes de que me bese con ternura y yo le corresponda de la misma manera, sólo siento sus labios y el viento que merodea el parque.

-Te amo, nunca lo dudes ni lo olvides.

-¿Cómo podría? -Cubre mis mejillas con sus manos, vuelve a besarme, me siento la chica más amada del mundo.

-Créeme, dentro de poco ya no tendremos que andar en lugares así, te llevaré igualmente de la mano, pero a la vista de todos y los jóvenes de Chicago se morirán de la envidia, porque yo seré el prometido de la chica más hermosa de todas.

-Terry eso lo piensas tú -Le digo sonrojándome.

-Claro que lo eres, yo sé que has llamado la atención de otros chicos y eso me molesta, pero muy pronto sabrán que sólo me amas a mí.

Vuelve a besarme, el viento sopla, el sonido de la naturaleza emana y yo siento que estoy en las nubes, cuánto lo amo.

Fin del Flash Back

Lágrimas quieren juntarse en mis ojos, las limpio con el dorso de mi mano, estos recuerdos ya no son el motor de mi vida, si no el recordatorio de mi ingenuidad, de la poca inteligencia que poseo para no oler las dobles intenciones de canallas como Terry Grandchester y que la vida fue bastante generosa conmigo, pues él no quiso algo más "Indebido", pensar en esa posibilidad me causa un tambaleo.

-Oh vaya.

Una voz femenina detrás de mí en son altanero, era Susana Marlow, volteo con ella, está sonriendo de forma ligeramente arrogante con su abanico cerca de su rostro, viste un bello vestido esponjado color coral y su cabello está peinado en dos coletas que adornan su rostro, ella es hermosa, eso se rumorea en todo Chicago.

-Señorita Marlow.

-Este tipo de fiestas reúnen a mucha gente de alto rango y... gente que no mucho –Dijo lo último a forma de ironía, lo supe bien -, debe ser para ti un lugar muy bello de visitar esta noche.

-Igualmente lo son otros lugares, aunque aquí lo que hay que admirarse es la felicidad de los comprometidos.

-Qué bueno que lo entiendes como mucha gente, si, cuando un joven y una señorita se comprometen hay que celebrarlo, hay que gritarlo a los cuatro vientos, para que terceros no se inmiscuyan.

Se a donde va, es evidente, no le huyo la mirada, esos rumores están por el aire, ella por ser la prometida del chico inmiscuido en cuestión, no va a hacerse de oídos sordos, además... ella me vio cuando llegué al camerino de Terry para sorprenderlo y la sorprendida fui yo, en ese momento no pensé si ella entendía a que fui o no, estaba abrumada e impactada al saber la gran mentira que el canalla me ocultó desde un principio. Susana Marlow da unos pasos cerca de mí, es una fortuna que estemos en un lugar donde no hay mucha gente y la que hay está entretenida en sus conversaciones sacando risas falsas y otras reales. Las dos nos miramos fijamente, ninguna va a ladear la mirada por la otra, enfrentarme a ella no es algo que pensaba, pero sí que presentía, sin embargo no esperaba que fuese en esta fiesta, donde todos celebran menos yo.

-Saliste con mi novio -Soltó de golpe, mantengo la postura, no por la afamada tradición de las buenas costumbres... es para que no me rompa, nada sale de mi boca, el sostenerle la mirada es respuesta concreta para ella -, que descaro...

-Si piensa reclamar, está en su derecho, sin embargo señorita Marlow debe saber que su prometido no es un santo, él ocultó en todo momento su compromiso.

-Es mentira... -Dijo en tono agudo, apretando su abanico.

-Así fue.

-¿Y tú no sabías de su compromiso? No fue algo que acordaron nuestros padres en secreto.

-Lo desconocía, no tengo tiempo para andar inmiscuyéndome en la vida de las personas.

-No tienes tiempo para saber de la gente, pero si para salir con chicos prohibidos –Agita su abanico delante de ella, la mirada que me da es de resentimiento y enojo.

-De haber sabido desde el principio que él estaba comprometido, me habría limitado al saludo formal.

-No te creo, no te creo capaz de ignorar un compromiso entre dos familias de renombre en la ciudad, puedes estar inventándolo todo y tú desde un principio acercarte a mi novio, a mi prometido con tal de disfrutar de su compañía, seguramente ansiabas más cosas con él.

-Jamás lo haría, Terrence me engañó siempre.

-¿Acaso eres tan ridícula que no pudiste investigar si él tenía un compromiso?

Callé y por primera vez mi mirada se ladeó, un golpe de verdad, mi poca inteligencia no me permitió averiguar si Terry tenía un compromiso, era tan feliz y yo le creí toda cosa que saliera de su boca.

-Eso pensé, tu silencio te delata, en verdad que Terry dio con la más tonta.

-Él tampoco hizo mucho por respetar su compromiso.

-Cállate descarada –Otro paso delante de mí, la distancia es pobre, sus ojos son tan filosos como navajas, el mundo es ajeno a dos chicas discutiendo en el salón, aguantando por no ser el blanco de las miradas, ella tampoco quiere que la gente se entere, ya es demasiado saber que su prometido a quien ama, la engañó el tiempo que estuvo fuera del país -, no vuelvas a acercártele o vas a conocerme de verdad, ¿Oíste?

-No tengo deseos de verlo otra vez.

-Me alegra, es conmigo con quien se casará y lo celebraremos más alto que esta fiesta de tu hermana, no esperes invitación alguna.

-No se moleste en gastar tinta y papel.

Extiende su abanico delante de mí, su mirada arrogante me traspasa.

-Aprende desde ahora tu lugar, que él te mirara fue sólo un golpe de suerte.

Se aleja del lugar adentrándose a la gente, me quedo ahí de pie cabizbaja, no quisimos hacer un escándalo, ella tenía derecho a reclamar y yo a defenderme, ella es la prometida genuina de Terry, yo la engañada; el ambiente del salón me agobia, no aguanto estar más tiempo aquí y me voy al jardín a respirar aire fresco, no creo que a los demás les moleste no encontrarme en tan elegante y bello salón. Cuando llego a los jardines me siento en una banca, la luna está en lo alto y se escucha la música del salón así como las risas y el murmullo de las conversaciones.

La tranquilidad general del jardín me ayuda, me pongo a pensar en lo que pasó hace unos momentos, mejor dicho, desde que mi padre me habló, Annie la está pasando bien junto a Archie, yo soy la que lo pasa mal y todo por culpa mía, Susana Marlow tenía razón y mi padre también, soy una chica ingenua, eso me llevó a esta situación incómoda, de poder disfrutar junto a mi hermana, me siento deplorable, es doloroso, me gustaría poder hablarlo con alguien, con Annie no, no es momento, hablarlo con mi madre... eso sí sería el colmo de mi estupidez.

Paso un largo rato en este lugar, no me llama volver al salón con los demás, mi padre está muy ocupado charlando con los nobles señores, mi hermana disfrutando de su noche con Archie, creo que no hace falta que esté con ellos, pienso en ello y de pronto siento una mano cálida tocar mi hombro, volteo y encuentro a Terry.

-¿Qué haces aquí? -Me levanto de golpe de la banca.

-Quería verte...

-¡Márchate! -Le digo incómoda, cerciorándome de que nadie más se encuentre -, Tu novia habló conmigo, ya sabe lo que pasó entre nosotros –Terry no pone cara de asombro, ¿Susana lo habrá hablado con él antes?

-Candy lo lamento.

-¡Es lo único que sabes decir!, Sólo sabes lamentarte por tu juego, es lo que fui para ti desde un principio, para ti no hay problema, eres un hombre y se les perdona este tipo de cosas, para ustedes son hazañas, para nosotras una mancha de deshonra, ¿No tuviste una pizca de piedad por la chica a la que querías timar?, ¿No te pusiste a pensar en el daño que haces a las personas por hacerle caso a tus "Atracciones"?

-Quiero compensarlo... demostrarte que de verdad te amo, me habría alejado de ti si lo que siento por ti fuese mentira.

Mis ojos ya no pueden conmoverse al verlo, ya no brillan por la ternura y el amor tierno, esta vez tiemblan y lágrimas se juntan en ellos.

-Candy escúchame, lo que fue una "Diversión" para mí se convirtió en algo real...

-Cállate -Digo en un suspiro agonizante, lágrimas se agruparon en mis ojos y ahora resbalan por mi cara.

-Tan real que soy capaz de dejar a Susana por ti.

No estoy para controlarme, mi mano le encesta una bofetada sonora en este sitio tan sereno y silencioso en general.

-¡Descarado! Tu prometida me restregó en la cara su compromiso, su seriedad y que lo celebrarán por todo lo alto del mundo, ¿Son las palabras de una mujer que será dejada por su prometido?

-Lo serán si me aceptas, renunciaré a mi compromiso con Susana por estar a tu lado.

-Ya no creo en los cuentos de un mentiroso –Sus manos sujetan mis muñecas, quiero liberarme -¡Suéltame!

-Candy no voy a renunciar a ti, no quiero darte un papel deshonroso así quiero hablar con tu padre para pedir tu mano –Mis ojos se abren del cinismo, mis lágrimas han humedecido completamente mis mejillas, estoy temblando del coraje y agobio.

-¿Has perdido la razón? ¿Cómo puedes decir lo mismo que en ese tiempo, como si fueses un hombre libre?

-¿No me crees capaz de hacerlo?

-Te creo capaz de cualquier cosa indigna, aunque lo hicieras, yo jamás te aceptaría después de descubrir el gran farsante que eres dentro y fuera del escenario, ¡Suéltame Terry!

-¡No lo haré! No voy a dejarte nunca, te quiero y me quedaré contigo.

-¡Son puras palabras muertas! Seguramente a tu padre le dará mucho gusto saber que dejas a una dama de la aristocracia estadounidense y australiana, por una chica de clase media alta, muy buena comparación le parecerá, ¡Tus padres no son ingenuos!

-Mis padres tendrán que entender y créeme que soy capaz de hablar, cuando quiero algo me lo propongo.

-Eso me queda muy claro, los estudios de actuación sirven fuera del teatro, ¡Terrence Gradchester... me arrepiento de haberte conocido!, ¡Me arrepiento de haberte querido como una tonta!, ¡Me arrepiento de cada instante que pasé a tu lado!

-¡Es mentira! -Me acerca mucho más a él de manera que puede abrazarme, yo me resisto, las lágrimas y el temblor no son obstáculo para rechazarlo, pero así como aplico fuerza para liberarme él también la ejerce para apresarme –¡Sigues queriéndome como yo a ti!, Aunque mi recuerdo ya no es grato para ti, me encargaré de que vuelva a serlo.

-… ¡Déjame en paz! -Entre más trato de liberarme, más me sujeta.

-¡Te amo con todas mis fuerzas y tú también! Aunque quieras negártelo a ti misma, no voy a dejarte, no dejaré que seas de alguien más -Sus ojos... nunca los vi así, ese tinte de posesividad.

-¡No te pertenezco!

-¡Eres sólo mía Candy! -Mi cara está humedecida, me estoy cansando de rechazar su agarre, si mi padre nos encontrase, entonces yo...

Inhóspitamente Terry me suelta, pero sólo porque alguien lo estrujó por atrás, con tal fuerza que se tambaleó para no caer, por el agarre en mí yo caí de rodillas, lloro tanto, sin embargo las lágrimas me permiten encontrar a la persona que llegó, al señor Ardley.

-…S-señor Ardley –Terry se queda petrificado, sus ojos se abren desmesuradamente.

El señor William me ayuda a levantarme con delicadeza, luego voltea con Terry.

-¿No entiendes una negativa? Ésa no es manera de tratar a una dama – el señor Ardley mira a Terry de una manera que no había visto, habían sido miradas educadas y encantadoras, no obstante... mira a Terry... como cuando los leones van a atacar.

-No es asunto suyo.

-Todo lo que ocurre en mi casa, es de mi interés, que suerte que no le diré a tus padres, vete de inmediato al lado de tu prometida.

-Señor yo no voy... -Lo desafió, al instante el señor Ardley cortó distancia con él, mirándolo aún más amenazante que le cortó el habla.

-¿No me oíste? Ésta es mi casa y aquí mando yo, vete al lado de la señorita Marlow ¿O necesitas que te escolte?

-Yo...

-Márchate de mí presencia y no quiero verte de nuevo cerca de la señorita Britter ¿Me entendiste?

Terry no dijo nada más, es como si todo el coraje que tenía contra el señor Ardley se lo hubiera tragado, se va del jardín a paso pausado y en todo momento vigilado por el señor William. Al quedarnos solos no es que me sienta mejor, todo lo contrario, las lágrimas emanan y emanan, mis sollozos no los evitan mis manos en mi boca, me volteo, siento mucha vergüenza de que nos hayan descubierto y precisamente el dueño de la casa donde se celebra el compromiso de Annie, mi padre... me odiará sin límites.

-¿La lastimó?

Abro los ojos, acerca a mí un pañuelo y su mirada ya no es temible como hace un rato, muestra preocupación, yo no puedo ni hablar, me volteo llorando con más angustia. Mi desosiego no me deja hablar, no puedo decir palabra alguna, las fuerzas se me van, bajo al suelo porque ni de pie puedo estar.

-Señorita Candice –El señor Ardley se acerca a mí y me toma de los brazos queriéndome ayudar a levantar, pero yo no puedo soportar ni su cercanía y mucho menos sus manos en mí.

Ladeo la cabeza negativamente, una mano deja mi boca para irse al pecho del señor Ardley queriendo que fuese como una barrera para alejarlo, pero sé que es ridículo.

-No tema, no pienso lastimarla, no sería capaz.

-...No... no... -Apenas puedo decirlo, negando con la cabeza repetidas veces, mi mano queriendo alejarlo, las lágrimas son un torrente.

-Venga conmigo por favor.

-...No... no... mi p-padre –Nervios atroces me invaden, todo me da vueltas, siento como si una gran tormenta estuviera cayéndome.

-Su padre no se enterará -Me ha abrigado con sus brazos y yo me siento decaer, mis lagrimas no paran, me resisto como con Terry.

-U-usted le... le dijo...

-¿Decir?... No es lo que usted cree, jamás le he dicho al señor Vincent...

Lamentos salen de mí, lágrimas salen de mí, el sonido del baile es ensordecedor, equiparable al dolor de las palabras de mi padre en el salón, las quejas y amenazas de Susana Marlow, la insistencia descarada de Terry, ese tono de posesividad que no le conocí, el ser descubierta nuevamente y de peor manera por el señor Ardley... quiero morir... quiero morirme de una vez...

Mis ojos estaban cerrados con fuerza mientras mis lágrimas caían cual dos cascadas abundantes, todo era ruido y mareo alrededor mío, deseos de morir y de pronto... todo fue silencio, un silencio después de la peor tormenta y una dulce sensación de pétalos de flor en mis labios, mis ojos se abrieron de sorpresa encontrando al señor Ardley tan cerca de mí y al siguiente minuto todo se volvió negro.

Continuará...