¡Bueno mis queridos lectores y/o/u Lectoras! He vuelto

Creo que me demoré menos que con el capitulo dos ¿verdad? al menos por días Jeje.

Aquí les dejo el tercer capitulo y digo yo que la "mitad" de la historia en si, espero que hasta ahora les haya gustado y que disfruten de este derroche de sentimentalismos y otras cosas, que con paciencia y gusto esperen los demás capítulos, se los agradezco.

Igualmente me siento un poco orgullosa por superar mi limite una vez más. ¡esta vez fueron más paginas! Aún cuando no quiero cansarlos con tanta narrativa siento que hay cosas que debo colocar juntas en un solo CAP y este fue el resultado.

Espero que les guste.

Advertencias: Con las advertencias de los capítulos anteriores debe bastar y sobrar. Aunque no creo que haya tantos feels o sentimentalismos como en los pasados, por si acaso prepare pañuelos. (también unas pequeñas insinuaciones y ... ¿Un beso?)

Nota: Las secciones en cursiva son los sueños de Alba, más que nada son recueros. Otras lineas son solo pensamientos

Disclaimer: Senyu no es mío…blah blah blah ¡eso ya lo sabemos! ¬_¬


Capitulo 3.

Ahora que lo pienso…–

¿Huh? –

El silencio de Ros se hizo un poco prolongado mientras continuaba colocando vendajes sobre la cabeza del héroe. –Nunca me dijo por qué decidió aceptar esto de ser héroe–

Ahhh–

Sentados sobre una roca en medio de aquel desierto luego de atravesar los bosques se encontraban el Héroe N°45 junto con su soldado real. Recién empezando su aventura fueron sorprendidos por un grupo numeroso de monstruos y, aun cuando pudieron "derrotar" a la mayoría (porque seamos sinceros, Ros hizo todo el trabajo), tuvieron que escapar. Para desgracia de ambos, Alba sufrió un par de heridas en el cuerpo dada su condición de novato y Ros se vio en la necesidad (léase obligación) de curarle.

Y allí estaban, el joven héroe dejándose atender por su soldado.

¿Necesito alguna otra razón aparte de simplemente querer luchar por la paz del mundo? – Mencionó Alba con orgulloso cual se vio mientras levantaba el pecho, recibiendo de respuesta un golpe en la cabeza. – ¡Auch! ¡Oye! ¡¿A qué viene eso si acaba de curarme?! –

La mirada de ironía y desaprobación de Ros no se hizo esperar. – ¿Quieres morir, verdad? –

Por alguna razón esa expresión da más miedo de lo que en verdad trata de decir…– Alba pensó y pensó, haciendo expresiones que demostraban estar metido en su consiente. –Bueno, si tuviera que escoger…–

Entre tanto pensar, se sorprendió de no haber encontrado con la respuesta antes y sonrió ante la tontería, pero al mismo tiempo se notó cierta nostalgia en ella

Mi mamá– respondió con sencillez.

¿Huh? –

¡Sí! Bueno– Alba hizo una pausa tratando de poner las razones en orden. – Desde hace mucho hemos sido solo mi madre y yo, además de que ella ha hecho muchas cosas por mí en todo este tiempo que pensé en hacer algo por ella también. – volvió a levantar el pecho con orgullo. – No solo quiero que se sienta orgullosa de mi, quiero hacer del mundo un lugar mejor en donde ella pueda vivir–

La sonrisa en el menor parecía más sincera de lo que imaginó y en verdad, la razón se veía más noble y más simple de lo que Ros había pensado. En sí, era un deseo tanto compuesto como egoísta, es decir "Salvar el mundo por el bien de una persona", no sonaba nada mal.

Pero obviamente, el soldado no iba a admitirlo ni por asomo, por lo que supo disimularlo bien.

¡Pfft! – Su intento de carcajada bastante convincente. –Sabía que eras un mocoso, pero no pensé que aparte de eso fueras mimado–

¡¿Qué?! ¡O-oye! ¡No te atrevas a burlarte de algo como eso! –

No me burlo, dije la verdad– Palmeó un par de veces la cabeza del héroe y desordenó su cabello. –Listo, ahora vámonos, señorito héroe mimado–

¡No me llames así! –

Sí, seguro–


El suspiro de parte de Crea no era para sorprenderse.

–Su fiebre no disminuye–

Y allí, postrado en cama y con los ojos cerrados, Alba no mostraba señales de despertar mientras que su propio cuerpo por inercia hacía esfuerzos por respirar naturalmente al tratar de combatir con una fiebre ocasionada por el agotamiento físico y mental.

Era una suerte que no todo lo que se hallaba en la cueva terminará destrozado por culpa de sus poderes.

–Sé que la pregunta es tonta pero– Comenzó Crea, dirigiendo la pregunta hacia la reina demonio– ¿Es en verdad tan grave su estado? –

–Grave no es– Respondió Ruki con rapidez para aclarar la duda. – Pero siendo poderes que aún no logra controlar, el usarlos como reacción a sus emociones fue algo que debió agotarlo bastante. Supo controlarse a tiempo, pero quien sabe que puede pasar si sigue inestable– la pequeña alzó sus brazos y los estiró un poco haciendo señas de lo grande que sería la gravedad del asunto.

–Ya veo, así que…Lo mejor es controlar sus emociones y luego su magia–

– ¡Sí! Creo que será algo difícil para Alba-san, pero ¡es por su bien! –

Una ligera pero agradable risa del primer héroe fue lo más alegre que invadió el ambiente. –Descuida Ruki, Alba-kun sabe de alguna forma que puede contar con nosotros. ¿O no? –

La pregunta fue dirigida al tercero, pero Crea no recibió más que silencio como respuesta. Ambos giraron su vista hacia el peli-negro para saber el porqué del silencio.

–… ¿Shii-tan? –

Pero no hubo respuesta, la mente de Sion parecía estar en otro mundo. Y de hecho lo estaba, el allí, sentado en una silla completamente recostado al espaldar y levantando la cabeza clavándole los ojos al techo como si este fuera la cosa más interesante de este mundo, no hacía otra cosa más que perderse en sus pensamientos. Todo lo que había pasado no le parecía confuso, más bien terriblemente irritante y molesto. Desde haber encontrado al héroe en un estado peor que el de un suicida hasta la intervención de Elf no fueron algo que le resultara agradable para la vista y ahora que lo recordaba, le dolían un poco los ojos, aunque a eso no le dio mucha atención.

"¡¿Cómo vas a saber lo que se siente perder a alguien importante para ti cuando dejaste morir a tu padre?!"

Bueno, quizás si le daba más atención de la que en realidad quisiera. No iba a negar que los insultos usados por Alba para este defenderse le afectaron bastante, pero eso no era algo que pudiera admitir en público…Al menos no por ahora.

Pero muy por encima de todo, había una cosa que también le molestaba…Era…

– ¡Ros-san! ¿Estás bien? –

– ¿Huh? –

Cuando al fin reaccionó bajó la mirada y tomo la compostura suficiente como para decir que el cuello le estaba comenzando a doler de tanto mirar al techo, observando con sorpresa a la pequeña demonio y su mejor amigo quienes le miraban con notable preocupación.

–Ah, no es nada, me duele un poco la cabeza–

Si había llorado, entonces era natural.

–Bueno…– Crea comenzó. –Estamos tratando de buscar una forma de ayudar a Alba a estabilizarse un poco–

–Tengo una, pero es un poco arriesgada–

–Por favor una que no implique golpearlo–

Tres segundos de silencio. –Rayos– Sion chasqueó los dientes.

–Jeje, te conozco más de lo que crees– El primer héroe se acercó a su amigo mostrando una sonrisa llena de complicidad. Pero se sorprendió de algo al verlo más de cerca. –¿Eh?..o-oye Shii-tan…Tú…–

Crea había notado el tenue rojizo alrededor de los ojos de Sion y este al ver la sorpresa del otro por hallarlo, solo desvió la mirada molesto. El semi (y lo digo porque su cabello no es del todo así) albino le vio por varios minutos. –Entiendo que estés preocupado, pero me gustaría que no trataras de cargar con esto tú solo–

–…– Sion suspiró. – Se volvió un poco más personal, perdona–

–También estoy en deuda con Alba ¿sabes?, el me salvó después de todo– Aún en la jovialidad de sus palabras, el tono de Crea era bastante serio. –Si hay algo que pueda hacer…No solo sería algo para ayudarte, a él también–

Apunto de decir algo más, ambos fueron alertados por un chillido por parte de Ruki y al voltear lo entendieron. Reaccionó en un espasmo cuando las expresiones de Alba se deformaron por un momento en medio de su sueño.

Estaba teniendo otra pesadilla.

–… ¡Perdón! – Se disculpó apenas vio que los dos se levantaron del lugar. –¡N-n-n-n-n-no quise! Pensé que lo de golpearlo iba en serio–

¿Mencioné que había tratado de darle un golpe en la cabeza para despertarlo?

Crea suspiró, queriendo ocultar con ello una nerviosa risa –Ruki, así no se trata a los enfermos, a los humanos no por lo menos–

La pequeña demonio hizo un puchero. –Aprenderé de eso luego–

Sion se acercó al inconsciente héroe y una de sus manos se posó con suavidad sobre su frente para comprobar y confirmar que, efectivamente, la fiebre era alta y no tenía intenciones por ahora de disminuir. Sin mencionar que el desorden en sus emociones lo llevaría a tener esas pesadillas constantemente. Su condición se veía mal, pero en cierta forma, había maneras de solucionarlo. El problema es que todo sería más rápido si este estuviera despierto y no dejando que su subconsciente jugará con él.

–Puede que despierte dentro de poco– Habló por fin, sin mirar a los otros dos. – Crea, haz algo por mí–

–Oh, ¡seguro! – El primer héroe tomó una posición cual soldado de la guerra y luego ladeó la cabeza confuso. – ¿Qué tengo que hacer? –

Ante la pregunta, el otro solo sonrió.


–… ¡Ah!

Alba despertó sobresaltado y quizás hasta intranquilo, estaba sorprendido de haberse quedado dormido sobre el escritorio en donde trabajaba desde hace ya varias horas. Se levantó para estirar sus brazos y lanzar con ello un prolongado y sonoro bostezo que pronto se perdió entre las paredes de aquella celda, para luego suspirar con cansancio aún y revisar los papeles y los libros que estaban sobre su lugar de estudios. Formulas y teorías bastante complicadas junto con manchones hechos a lápiz y borrador eran lo que adornaba los mismos papeles.

Ahhh rayos– Se dijo a sí mismo en voz alta mientras tomaba algunos de los papeles. – Ros siempre me deja cosas muy difíciles, ¿Cómo espera que entienda esto para cuando regrese? – Suspiró. –Aunque si tengo tiempo quizás pueda….Ah, otra vez estoy hablando solo–

Bajó la mirada un poco desanimado al caer en cuenta de su error. Desde hacía varios meses, de hecho un mes luego de que llegó obtuvo esa mala costumbre de decir sus pensamientos constantemente en voz alta, incluso hubo un par de veces en las que siendo ayudado por Sion en sus métodos de aprendizaje de magia le preguntó "¿Con quién se supone que hablas? ¿Ya te volviste loco?" para luego evidentemente reírse de la respuesta.

No era que en verdad necesitara hacerlo, pero era una cierta mala costumbre que no le desagradaba del todo. Aun cuando en realidad nadie le estuviera escuchando.

Fuera de eso, no dejaba de sentirse intranquilo. Suspiró de nuevo dejando los papeles por ahí y recostarse en una de las paredes que quedabas cerca de los barrotes, observando la salida como si fuera lo más impresionante del mundo. Bueno, para él lo era.

¿Por qué…no me siento bien? –

Se preguntó.

Si bien había tratado de esforzarse en sus estudios parecía haber algo que no lo dejaba en paz, un pequeño pensamiento, una ligera idea de que tal vez algo pasó…Y el, ignorante de la situación no podía hacer mucho por ellos. Pero no sentía nada alarmante que pasara en el mundo demoniaco y desde la última vez que Sion fue a verle, todo en el mundo humano estaba bien. Entonces ¿Qué era esa extraña presión en su pecho?, como arco reflejo su mano se posó sobre él mismo, justo en su corazón y cerró los ojos con fuerza, queriendo apartar esos pensamientos de su mente.

¡están bien! – Dijo convencido, dándose palmada en las mejillas para reprender su propio pesimismo. –Son solo cavilaciones mías… ¡Si eso debe ser!, Sion, mamá y los demás están bien! Además de que… ¡Ah! – hizo una pausa, volviendo a bajar la cabeza deprimido. – Otra vez estoy hablando solo…–

Suspiró un par de veces más para poder relajarse y regresar al trabajo, pero giró su cuerpo al instante al sentir una presencia poco común junto a él. La sorpresa llegó a sus ojos cuando, sabiendo quien era la persona más no sus intenciones, solo pudo decir su nombre con asombro. –… ¿Elf? ¿Qué haces a…–

El resto pasó en cámara lenta. La sonrisa amplia del demonio se borró por unos segundos y el susurró fue inaudible para el resto del mundo, solo Alba pudo escucharlo.

Pero hubiera querido no haberlo hecho. –….¿Qué?-


¡…!

Aun cuando fue con rapidez que el héroe abrió sus ojos, su vista seguía bastante difusa y borrosa por lo que le costó reconocer las dos caras que le veían de cerca. Pero luego de oír sus voces aliviadas por su despertar logró aclarar sus ideas y esperó a que sus ojos recuperaran nitidez. Trató de susurrar sus nombres pero fue un poco difícil. –… ¿Ruki-chan, Crea-san?...¿Que… Qué pasó? –

La pregunta fue seguida de un espasmo repentino de su parte, mientras las escenas de todo lo que había acontecido pasaron rápidamente en su mente diciéndole que no era una pesadilla como él deseaba que fuera. Se levantó apresurado soltando un repentino, rápido pero sonoro grito al tiempo en que sujetaba su cabeza con ambas manos por el insoportable dolor. Tan centrado estaba en querer hacer desparecer el dolor que no notó cuando Crea le tomó de los hombros.

– ¡Resiste!–El llamado pareció haber funcionado ya que Alba bajó las manos de su cabeza y las dejó caer junto a sus costados. Pero no se esperó con que también viera que las lágrimas se acumulaban en los ojos del héroe para dejarlas caer por su rostro. –…Alba-kun…o-oye…–

Cuando sintió las manos de Crea sobre sus mejillas, Alba se dio cuenta de que estaba llorando. – Ah…n-no…yo solo…yo…– Fue entonces cuando cubrió su rostro con ambas manos, queriendo que no le escuchar sollozar.

Aún se sentía triste, se sentía enojado, se sentía dolido y enormemente culpable. Pero sobre todo, aún se sentía solo…Y desconocía el por qué.

–…Mis condolencias…– Crea comenzó a hablar, desviando la mirada. –Sé que no es mejor momento para decirlo, tampoco puedo decir que sé cómo te sientes…Pero! – Tomó las manos del héroe y le vio con una sonrisa, aun cuando sus ojos también estuvieran algo llorosos. – ¡Haré lo que pueda para ayudarte, Alba-kun, no estás solo! ¡Como tu amigo, déjame ayudarte por favor! –

El héroe no reaccionó ante ello hasta que también sintió las manos de Ruki tomar las suyas. –¡Yo también ayudaré! –

–…c…chicos– Alba desvió la mirada por un momento y Sion y el cruzaron miradas. Se sorprendió de verle algo serio y recordó lo que le había dicho aun cuando él se había desquitado con él. Si, los ojos de Ros tenían un brillo que decía a diestra y siniestra "Te lo dije".

Pero el menor solo suspiró. –Gracias chicos…estaré bien, lo prometo. – Vil mentira.

Sion solo suspiró, comenzaba a hacérsele natural.

–Bueno señores, la hora de visitas terminó–

¿Eh? ¿Iban a irse? A irse y a…¿Dejarlo?. Alba suspiró y bajó la cabeza, quería decirlo pero sabía que no podía, que por todo lo que había hecho debía guardarse el egoísmo de querer hacer que se quedaran. Ellos tenían una vida allá a fuera a la que él aun no tenía derecho y…

–Shii-tan ¿Eres injusto sabes? ¡Justo cuando puedo hablar con Alba-kun me dices que me vaya! El que te quedes no te dice que puedes mandar…–

–Tú cierra el pico y largo. Ruki, tú también, tus padres han de estar preguntando por ti–

La demonio solo hizo un puchero. – Aww está bien–

…Espera…. ¡¿Qué?!

Alba tartamudeó señalando al pelinegro con un temblar notorio en su mano. – ¡¿T-t-t-t-t-te vas a quedar?! –

–Por supuesto– Respondió con simpleza. –Tengo que asegurarme que no te vuelvas loco o hagas otra rabieta, solo será por un tiempo por lo menos–

–P-pero yo creí que tu…conmigo…esta…– De la impresión, el héroe no supo articular palabras.

–Bueno, el señor ha hablado, nosotros nos vamos– El primer héroe habló y Alba grito otro "Que?!" incrédulo. –No te preocupes, volveremos en un tiempo, recupérate para cuando hayamos vuelto ¿sí? –

Ruki siguió al chico a la salida y se despidió de los dos sacudiendo sus brazos. – ¡Que te vaya bien con Ros-san! ¡Nos vemos Alba-san! –

–…¡Ah! Espe…–

Tarde, se habían ido…

Y ambos estaban ahora….Solos.

Por alguna razón la cara de Alba explotó en rojo cuando ese pensamiento se le pasó por la cabeza. "¡¿En qué estoy pensando?!" Se dijo a sí mismo. Le miró desde la cama y volvieron a crear miradas, la seriedad que tenían los orbes rojizos de Sion era evidente e incluso algo intimidante, pero quizás era de esperarse teniendo en cuenta que debía estar molesto con él, "Debe odiarme por lo que dije" Pensó, tenía que disculparse.

Le miró de nuevo, pero en el momento que notó que se habían quedado solos, tragó saliva, tratando de no mostrar un nerviosismo que era más que evidente. Por desgracia sus posibilidades de éxito fueron del 0%, y eso obviamente, fue algo que Sion notó.

– ¿Ahora qué sucede? – Preguntó.

– ¡A-Ah, e-esto!...yo... – Alba se vio forzado a bajar la cabeza, queriendo no encontrar miradas aún con quien compartía ahora "lugar de estadía". –Bueno yo... –

Su expresión se tornó un poco triste y eso también fue previsto por el mayor. Se estaba esperando algo que de seguro lo iba a enojar.

–Quería decirte que yo... – Hizo una gran pausa para armarse de valor y decirlo. –Lo sien...! –

Si, le iba a hacer enojar.

Cuando Alba había dicho apenas el segundo monosílabo, un sonido inesperado del aire siendo cortado le dejó en un shock del cual le tomó 10 segundos reaccionar y cuando lo hizo... ¡Sorpresa!

Encontró un cuchillo clavado justo a su lado en la pared.

– ¡WAH! ¡¿Q-Qué demonios te pasa?! – Gritó a todo pulmón cuando se apartó del rango del ataque estando aún sobre su cama, observándole con sorpresa y más aún con enojo, mostrando un reproche hacia él.

Ante la pregunta, Sion chasqueó los dientes –Tks...Fallé–

– ¡¿Como que "Fallé?! ¡No me vengas con eso pudiste haberme matado! –

–Si te sigues disculpando acabaré haciéndolo–

– ¿Eh? – Alba no supo reaccionar con respecto a eso. –Pero... –

–Ya te dije que lo dejaras...ya pasó–

– ¡P-pero yo...! ¡No entiendes! – Volvió a bajar la cabeza apretando los puños y reflejando dolor en sus ojos con solo recordarlo. –No supe medirme...te dije cosas muy crueles...no creo que pueda perdonármelo... –

¡Smack! Otro golpe, esta vez algo duro impactó contra la cabeza del héroe.

– ¡Auch! ¡Deja de hacer es...! ¿Eh? – el objeto cayó justo en las manos del héroe y su curiosidad despertó al darse cuenta de lo que era,

¿Una manzana?

–Crea trajo algunas, come, debes estar hambriento– Dijo Sion, sentándose a orillas de la cama para estar cerca del héroe. –Mira, mejor te respondo antes de que hagas otra estupidez que me haga golpearte. No, no estoy enojado contigo, ¿contento? Al menos no estoy molesto por eso–

–…Es que– Alba apenas y pudo dar un primer bocado. – Fue como dijiste, no es algo que se olvide tan fácil…Yo la verdad, no quería…me deje llevar y tú..e..estabas…–

¡Tsk! Volviendo a chasquear los dientes, Sion perdió lo poco que tenía de paciencia. Se apresuró a tomar del cuello de las ropas al menor y le empujó de pronto. Este reaccionó ante la sorpresa ya que no hubo dolor cuando su espalda rebotó unos milímetros al reposar sobre la cama, pero se quedó mudo al tener los ojos del otro mirándole fijamente, no sabía determinar que era exactamente lo que reflejaba su mirada, si enojo, reproche o…¿estaba siendo posesivo?

Dejando eso de lado ¡Estaba sobre él! Al darse cuenta de la posición evidentemente comprometedora en la que estaban, Alba volvió a sonrojarse…y no precisamente por la fiebre.

–Me vas a escuchar de una vez y que se te grabe en eso que tus llamas cerebro: No-estoy-enojado- contigo… ¡ya! Hazme el favor de reaccionar y dejar de hacerte el mártir…– Su seriedad fue acompañada de un tono por encima del amenazante, Alba solo volvió a tragar saliva. –Esa actitud de idiota me saca de quicio…Mira. Sé que dije que lo que ocurrió con tu madre no puedes olvidarlo tan pronto, pero deja de usarlo como una maldita excusa para llorar todo lo que no has hecho en años…es estúpido–

–…Ah…– No supo que decir, el héroe fue descubierto sin saber cómo. –…E…Es que…–

–Cállate, déjame terminar– Ordenó. –Lo único que en verdad me molesta, es tener que verte llorar todo el tiempo, eres desesperante–

– ¡¿Huh?! ¡Oye! ¿Cómo que te molesta? Es ridículo…–

Segundos de silencio inundaron el lugar antes de la respuesta de Ros. – Eso…Je, eso ya debería saberlo…"Señor Héroe" –

Alba no se sorprendió por el tono tan lleno de cinismo que vino con la respuesta, tampoco por la sonrisa pícara que se formó en el rostro del contrario. Se sorprendió por la repentina cercanía que estaba teniendo este hacia él. – ¿eh? E-espera… ¿qué vas a…?– La pegunta se vio incompleta por el mismo, sus propios suspiros se asombró no le dejaban continuar, solo sintió la tibia mano de Sion posarse junto su mejilla y cerró los ojos con fuerza y latentes nervios. –…e-esto no es gracioso…Sion, ¿Qué ha…?–

"Está muy cerca…"

Podía sentir la respiración del otro cerca suyo.

"Muy cerca"

Su exhalación le hacía incluso cosquillas en los labios…. ¡Sus labios!

"¡Muy Cerca!"

…¿eh? Alba se sorprendió de pronto al ver que no pasó nada, abrió los ojos con algo de paciencia solo para encontrarse, a centímetros de si, los ojos de su ex-soldado, viéndole de nuevo con seriedad. La mano que antes estaba en su mejilla ahora pasó a cubrir su frente. –Aún tienes fiebre– Dijo nada más, levantándose de la cama y alejándose un poco. –Duerme, necesitarás descansar al menos un poco más para que pueda ayudarte a controlar tus poderes–

Incrédulo, el héroe se levantó y le vio. – ¡P-pero yo no…!–

–No me refutes. Es una orden…. –

El tono sepulcral de esa frase le hizo temer por su vida. Alba se acostó y se cubrió de pies a cuello con las sabanas más cercanas que encontró.

–Bien–

Cuando se alejó, fue cuando el menor pudo respirar más tranquilo. Le siguió con la mirada por unos momentos y suspiró, ¡¿Qué le pasa?! Primero le golpea, luego le molesta y por ultimo viene con esa actitud de todo-me-vale y se acerca para tratar de…

De solo pensarlo, el rostro de Alba se llenó de mil y un colores. –Solo lo hace para molestarme…lo sé…–

No había forma de que Ros estuviera diciendo y haciendo todo eso porque…sintiera algo por el… ¿O sí? Con la idea en su mente volvió a sonrojarse e hizo lo imposible por dejar de pensarlo y tratar de dormir como el pelinegro le había dicho. Suspiró de nuevo, queriendo dejar de pensar en todo lo que había pasado. Quería olvidar la culpa, el dolor de duelo y la amargura de la soledad de antes, quería olvidar todas esas cosas que le daban y le siguen dando deseos de llorar.

Pero… ¿Quería olvidar también esa sensación tan cálida en su pecho? Aquella que sintió cuando Ros le dejó abrazarlo y cuando estuvo a punto de…

–… ¿En verdad iba a besarme? –

Continuará.


¡Quien me adivine por que Ros no le gusta ver llorar al señor héroe se lleva un premio! xD

...Ok no.

¡Aquí terminamos el capitulo tres y debo decirles que ya quiero comenzar con el cuarto. Tengo las ideas y estaré comenzando a escribir dentro de poco. Ya que en si la historia será corta pero habrá varias cosas. Por favor esperen con ansias.

Una vez más espero que les haya gustado y no olviden dejar algún comentario diciendo que les gustó y que no les gustó de la historia, estaría muy agradecida.

¡Gracias!