Gracias a todas por sus comentarios, tratare de ser mas agil, este fic no es tan largo, espero que lo disfruten!
Información
[1]
Un aroma peculiar le pica la nariz, es harto familiar y parece que al reconocerlo, puede sentirse lo suficientemente seguro como para abrir los ojos.
- Uhm… - Levi parpadea un par de veces para enfocar su vista borrosa en las figuras sin forma que se presentan ante él.
El primer color que le provoca una bocanada de aire es verde. Verde del bosque, el verde de las esmeraldas que colgaban en los cuellos de las mujeres, verde como los lagos que conformaban la tundra.
- Al fin despiertas – una voz hueca le da la bienvenida. Entonces el verde toma forma; ojos verdes que brillan de algo que Levi no puede identificar a simple vista.
Pero no tiene tiempo para dedicarle a esa mirada cuando sus ojos se apresuran a escanear el lugar donde se encuentra.
Su cuerpo es protegido por una sabana de lino sucia y amarillenta, el colchón donde reposa es mullido, la habitación está escasa de muebles, tan solo una chimenea de ladrillo rojo adorna todo el habitáculo.
Finalmente la mirada grisácea de Levi se detiene en esos ojos que ahora han adoptado un brillo altanero. Levi entrecierra los ojos codificando al individuo frente a él.
Está sentado al filo de la cama por lo que no puede saber cuan alto es pero su piel morena contrasta con toda la blancura de sus dientes afilados, porque obviamente el sujeto está sosteniendo una sonrisa peligrosa, de esas que sólo los rufianes que planean hacerte daño son capaces de esbozar. Y Levi no está realmente seguro de las intenciones de ese tipo, sólo sabe que está en una habitación sin muebles, recostado en una cama ajena en una casa probablemente abandonada.
El hombre de verde mirar se pone de pie, y es en ese instante en el que Levi contiene el aliento de verdad.
«Madre mía, es tan alto como Erwin»
Los ojos de Levi escanean la figura altiva, imponente y atractiva del moreno. No sólo es alto, sino que sus rasgos de su cara se afilan con la luz de la pálida luna. Parece que ha sido esculpido por Dioses del Olimpo.
Nariz pequeña, mentón cuadrado, pómulos altos; cabellera a la altura del cuello, o un poco más.
Es un hombre muy guapo, quizá demasiado para su propia salud mental.
- ¿Dónde estoy? – pero Levi no tiene tiempo de perderse en las facciones del otro, sólo quiere largarse de ahí.
Su cuerpo duele por los golpes recibidos gracias a las ramas de los árboles, la caída de un peñasco cubierto de nieve y el choque de su cabeza contra una de las paredes de la cueva.
El sujeto de ojos bonitos ensancha su sonrisa.
- ¿No lo sabes aún? – pregunta fingiendo demencia. Levi puede entrever en sus gestos algo de burla.
- No, estoy perdido, nunca había realizado una expedición así de peligrosa. El maldito cejotas va a pagarlo caro en cuanto vuelva – eso ultimo sale de su boca sin reparo.
Levi escucha una carcajada armoniosa, de seda pura. Su atención se ve atraída nuevamente por ese magnífico espécimen.
- Estás en Trost, en el corazón del bosque.
- Ya, ¿hay alguna forma en la que pueda salir de aquí o un teléfono, algo? – Levi hace el amago de levantarse, sin embargo es detenido por unas manos duras que lo empujan de nuevo a la cama.
- No hay nadie que pueda ayudar, Levi Ackerman.
- ¿Eh? Espera, ¿Cómo sabes que me llamo así?
Levi está en extremo confundido ahora, con los ojos aceitunados del contrario clavados en él y en cada uno de sus movimientos.
- Tú mismo me lo has dicho cuando me permitiste mirarte a los ojos – dice el moreno con una voz que arrastra las silabas. Levi se pone tan pálido como la cera.
- ¿Qué has dicho? – buen intento si pensaba que eso iba a minar sus intentos de salir de aquella cama.
Una vez más hace el amago por abandonar las sábanas pero el cuerpo del otro se lo impide. Y en un acto osado, el de cabellos castaños se posa por completo sobre Levi. Las rodillas a cada lado de la cadera, con el rostro muy cerca del azabache. Levi traga saliva pesadamente.
No lo había notado antes pero el chico traía encima una cazadora desgastada del mismo tono que su cabellera, la cremallera abierta exponía orgullosamente un pecho fornido, trabajado. Sus piernas eran cubiertas por unos pantalones de mezclilla rotos de las rodillas, y lucía sereno a pesar de estar jugueteando con Levi.
- ¿Qué quieres de mí? ¿Acaso esto es un secuestro? ¿Te piensas que soy rico como para que valga la pena mantenerme encerrado en este cuchitril?
El otro deja escapar una risa socarrona.
- Mhm, yo no diría precisamente rico. Tienes mucho dinero si, tu trabajo te ha permitido bastantes lujos, aunque pensándolo bien…– el de ojos esmeralda acaricia el rostro macilento de Levi con la punta de los dedos, Levi intenta negarse a la caricia pero algo se lo impide, está completamente paralizado, por lo que ha permitido que su contrario lo someta con abrumadora facilidad.
Esos ojos algo de maldito han de tener.
- No lo repetiré una vez más, así que suéltame.
- Pensándolo bien – continúa el chico de piel morena con una sonrisa sarcástica en los labios de durazno – tal vez si eres rico, es sólo que no me permitiste ver los ceros en tu cuenta de banco, apenas pude obtener algo de información valiosa para mí.
A este punto, el Ackerman no entiende nada en absoluto, tan solo desea abandonar a ese tipo que le está erizando todos los vellos del cuerpo.
- ¿Quién carajos eres tú?
- Me llamo Eren Jaeger, Levi Ackerman: soy tu nueva pareja, un alfa.
- ¿Qué?
Ante lo dicho, Eren se abalanza sobre Levi impidiéndole levantar algún insulto hacia su persona, lo único que consigue es que el tal Eren introduzca su lengua dentro de su cavidad bucal.
[2]
- No hemos encontrado nada, señor – dice un guardia del bosque, joven y de ojos amarillos que había cubierto el turno de su compañero Marco, y a quien le tocó vivir aquella desaparición.
El hombre rubio de casi dos metros de altura llamado Erwin Smith se nota preocupado, pasándose las manos por el rostro constantemente.
- No puede ser, ¡carajo! Había lobos, seguro que alguno de ellos lo encontró y… - Erwin no quería ni pensar en las barbaridades a las que Levi se vio expuesto en su ausencia.
El pobrecillo no sabía usar ni una lanza a su favor, mucho menos tendría conocimiento de supervivencia en la hostilidad de la tunda que era el bosque de Trost, un lugar peligroso para exploradores con la experiencia necesaria para afrontar las penas que ahí se vivían.
Erwin había ido un par de veces a explorar el bosque Trost en compañía de su excéntrica amiga Hanji Zoe y de Mike Zacharius. No había invitado a Levi anteriormente porque le había dicho que no a la cara luego de un azote de puerta contra su nariz.
Levi no sabía nada de caza, ni de armar tiendas de campañas, cuando fueron chicos scout, Levi fue el último en aprender a encender una fogata, y casi quema a todos en las tiendas de campaña.
Pero Erwin había visto nacer una chispa de esperanza cuando una tarde, Levi lo llamó desesperado. Quería ir a una de esas excursiones que Erwin realizaba a Trost, todo con el fin de alimentarse para su próximo libro que se titulaba "Lobos en la noche", no sabía de qué iba a tratar, y con lo que estaba pasándole en esos momentos, quizá nunca lo llegaría a saber.
- Debemos esperar a que la tormenta cese para poder buscarle con el equipo de Reconocimiento – Connie Springer hace eco en el silencio con su voz de pajarito.
Erwin asiente totalmente resignado, extrae su celular de la chaqueta rasgada, los lobos lo habían perseguido pero él pudo entrar a la cabaña y pedir ayuda antes de que la tormenta de nieve cortara las telecomunicaciones del pueblo.
