Disclaimer: todos los personajes son míos salvo Miss Swift, que como tampoco se la menciona mucho no creo que me cobre derechos y Doug, un driver encantador. Aviso, este fic tiene dos POV (de momento XD) dos historias que se entremezclan. No preocuparse si parece que no viene a cuento porque es verdad, no viene a cuento jajaja!
Chapter 3
It's not a perfect universe
Ainia POV
Es curioso lo que puede llegar a deprimir un aeropuerto en sí, con tanta gente reencontrándose con familiares y amigos... e incluso con algún desconocido. Sí, sí, desconocidos. ¿No me crees? Pues un hombre me ha dado un abrazo nada más salir por la puerta de embarque porque según él me parezco muchísimo a su hija. Ya... seguro que sí. Una de dos, o la hija tiene suerte, o debería haber llamado a la policía. Después de deshacerme del abrazo de oso busqué la salida más cercana y me largué lo más rápido que mis altísimos zapatos me permitieron. Si, ya lo sé, no es una gran idea andar corriendo por un aeropuerto con 10 cm más de altura, seguramente acabe con los pies destrozados si es que no me rompo un tobillo... pero la ocasión lo merece. Llevaba mucho tiempo esperándolo, imaginando este momento y quería causar buena impresión.
Taylor Swift empezó a cantar dentro del minibolso negro a juego con los zapatos justo cuando entraba en el taxi (o un cab, como los llaman allí). Era Ámber Hastings, lo sabía porque era la única a la que había puesto Love Story. No sabía porqué era, si porque estudiaba arte o porque le encantaban las novelas rosas, dónde los reyes son justos, los príncipes son valientes y las princesas dulces y encantadoras. Claro, que en su caso el cuento era muy diferente. Le di la dirección al taxista y respondí al teléfono.
-Ainiaaaaaa- se parecía más a un gritito que a mi propio nombre- no te lo vas a creer... Grace le está dando coba a Greg.
-¿Qué?- A pesar de todo no pude evitar sentir una punzada en el estómago.
-Pues que montes tu bolso D&G en un avión y te vengas a esquiar con nosotros o esa groupie de Nirvana va a quitarte el novio.
-Greg no es mi novio.
-Como si lo fuera, llevamos siglos esperando que dé el paso.
-Lo que significa que no va a darlo, Ámber.
-No hay que perder la esperanza, sois perfectos el uno para el otro y ella no tiene nada que hacer. Ni siquiera sabe combinar bien los zapatos...
-Ah, pero sabe la diferencia entre un bosón y un fermión- contesté como si eso lo explicara todo, pero el silencio de Ámber hablaba por si sólo- Son tipos de partículas. Los bosones tienen spin entero y los fermiones semientero.
-¿Y como demonios sabes tu eso?
-Wikipedia. El otro día les escuché discutiendo sobre física de partículas, y como de costumbre me metí en donde no me importa y dije algo inapropiado. Greg se rió y Grace puso su cara de 'si Tesla levantara la cabeza...' pero creo que gané esa batalla porque cree que soy graciosa.
-Los físicos son todos muy raros. Bueno, ¿cuando vienes?
-No voy a ir. De hecho, no puedo aunque quiera.
-Tu madre no tiene porqué enterarse, Ainia. Puedes coger un avión y volver en un par de horas...
-Creo que tardaría un poco más. No estoy en Estados Unidos, Ámber- contestó sonriendo. Le encantaba aquello.
-¿Has cruzado la frontera canadiense para comprar sirope de arce? Te dije que lo vendían en...
-Acabo de salir del Heathrow.
-¿Has ido a buscarle? ¡Ainia! Londres en muy grande ¿cómo vas a encontrarle? Y la más importante: ¿Lo sabe tu madre?
-Sí. Ya lo sé. Por las cartas de mi madre y no.
-¡No me lo puedo creer!
-Disculpe, caballero- interrumpió al conductor- ¿puede decirle a mi amiga donde estamos?
-Por supuesto, señorita. Ahora mismo estamos en Great W rd, cerca de Brentford.
-¿Y eso está en Inglaterra?
-Sí señorita, en la Gran Bretaña.
-Gracias... Doug- Leyó en la licencia y recuperó su teléfono con una sonrisa- ¿Ves? ¿Ámber?
No supo si Ámber se había desmayado del susto, o si se había quedado muda de la impresión. Lo único que la hizo pensar que no la habían raptado los GEOS fue que oyó un par de bips. ¿La había colgado? ¿se había atrevido a colgarla?Oh... tendría muchas explicaciones que dar... en cuanto pudiera conectarse a twitter. Ahora se arrepentía de no haber dejado que Asha trasteara con su móvil, probablemente se lo hubiera activado e incluso puede que le hubiera configurado un satélite para ella sola. Cuando guardó el teléfono se acomodó en el asiento, y se perdió en sus pensamientos que volaban muy alto y muy lejos de allí. Le vino a la memoria una conversación de hacía un par de años atrás, cuando empezó todo. Aún no habían entrado en Harvard, con lo que aún eran unos inocentes adolescentes cuya única preocupación eran los parciales. Claro, que para algunas los parciales no eran preocupantes ni ahora en la universidad. El caso es que no salía muy bien parada.
-Hey Grace... No te he visto en química...-Otra vez Greg volvía a revolotear en torno a ella, no podía creerlo.
-Si, eso es porque no he ido. De haberlo hecho me habrías visto.
-¡Grace!
-Lo siento, pero la culpa es suya por decir obviedades. Luego os veo, llego tarde a Español.
-¿Alguien sabe que le pasa?-preguntó incrédulo el muchacho.
-Por si no te has dado cuenta, Grace es así
-Nadie es así Anya. Tiene que haber una razón.
-¿Insinúas que no existe nadie que sea borde por naturaleza?
-Yo solo...
-Generalizar no es científico Greg. Además, no entiendo porqué intentas buscar una razón dónde no la hay, deja ya de justificarla.
-No la estoy justificando...
-No, claro que no... Mira, si hubiera sido Grace quien invadió Irak te subirías al carro de Bush con la vieja excusa de que tienen armas de destrucción masiva.
-¿Porqué iba Grace a invadir Irak?
-Tío, es una metáfora- Contestó Amber que al parecer sí que lo había pillado. Ainia comenzaba a desesperarse. Tal vez fuera cierto eso que dicen que el amor idiotiza, cosa que se negaba a creer. Primero, porque aunque se comportara como tal no creía que fuese estúpido. Y segundo, porque se engañaba a si misma pensando que no lo amaba realmente. ¿Quién era la estúpida ahora?
-Haznos un favor a todos ¿Quieres? Pídela una maldita cita porque entre los dos nos estáis volviendo locos a todos.
Le dio la espalda y entró en el primer aula que había a su derecha, con la estúpida esperanza de que no la hiciera caso. Se sentó en el cuarto pupitre de la última fila y sacó un cuaderno, un bolígrafo negro y el libro de historia. Cuando estuvo toda la clase sentada en sus respectivos sitios el profesor Paine apagó la luz y encendió el reproductor, invitando a sus alumnos a sumergirse en plena Guerra de la Independencia. Nada más comenzar el profesor a dar fechas y comentar hechos, la mano de Ámber se deslizó hacia atrás. Ainia recogió el pedazo de papel que le tendió su amiga.
Estoy contigo pero controla tus hormonas o se va a dar cuenta.
La mañana pasó lenta, entre notas de ánimo de Ámber y miradas lastimeras de Joanne . Odiaba aquello. La compadecían. Y lo peor de todo era la mirada de autosuficiencia de Grace, que no era exclusiva para ella pero que la hería casi más que si lo fuese. No entiendía que podía ver en Grace, de verdad que no. No era guapa, ni amable y a veces tenía un sentido del humor un poco raro. La mayoría de las veces era borde con él sin merecerlo, entonces porqué demonios... Greg es un chico majo, no se merece que le trate así.
-Miss Thorpe, levántese por favor... ¿Podría decirnos en que fase se encuentra la célula del microscopio?
-No lo sé.
-¿Acaso a abierto el libro, aunque solo sea para escribir su nombre?
-El problema no es que abra o no el libro Miss Grant, sino que aunque lo abra no entiendo lo que pone dentro.
-Por supuesto.. Mr. Williams, ilumínenos con su sabiduría y dominio de nuestra lengua y salve a su compañera de la ignorancia.
-Bueno... yo- La miró interrogándola por lo que acababa de pasar- Se encuentra claramente en la anafase, Miss Grant.
-Muy bien, Greg. Aunque yo esperaba una avalancha de información, al menos ha sabido responder.
Greg no apartó los ojos de mí en lo que quedó de clase, poniéndome tremendamente nerviosa, lo que derivó en un tic en la pierna derecha. La clase terminó con Miss Grant recordándonos la visita al día siguiente al Museo de Historia Natural. Tiempo atrás me habría hecho ilusión, pero sinceramente, ahora lo único que quería era desaparecer y no volver a verle en la vida.
-Anya! Hey!
-¿Qué?
-¿Quien es la borde ahora?
-Es que ahora no puedo... hablar contigo, ahora no, lo siento.- le dio de nuevo la espalda y caminó hacia la puerta de salida.
-Anya ¿Te apetece quedar luego para estudiar?
-Es Ainia. A-i-nia. No Anya.
-Lo siento... Yo sólo lo decía por lo de antes, no sé... nunca has fallado una sola pregunta y...
-¿Es que no lo entiendes?-retrocedió sobre sus pasos enfurecida para enfrentarse a aquello de una vez por todas. Iba a decirle porque no era capaz de dar una a derechas, porque las malditas preguntas no encontraban solución en su cabeza, porque en ella sólo había sitio para otra cosa. Fue en ese instante, en ese mismo segundo en el que estaba decidida a sincerarse cuando escuchó la voz. Era un error, lo sabía. Iba derecha a un acantilado hasta arriba de rocas afiladas como dagas y seguía adelante. No podía creer que finalmente hubiera accedido. Maldita voz...
¿Y a qué venía esto? Ah, sí... Greg... volvió a perderse en sus pensamientos, imaginándose sentada junto a él frente a la chimenea jugando con las nubes del chocolate caliente.
