Capítulo 3
No te haré daño.
Arthur Kirkland tomaba una taza de té en su jardín. Observaba las aves libres que cantaban con felicidad. Tragó saliva, él tenía su propia ave enjaulada. Ahora, todo le recordaba a Lili y eso le perturbaba.
Para ser sinceros no tengo un plan claro- Hablaba mentalmente con su otro yo- La tengo a mi disposición, pero el corazón se me oprime cada vez que…
Cada vez que está llorando- Le contestó aquella voz interior. Lanzó la taza sin romperla, sorprendentemente. Se levantó de su mesa y se dirigió a la cocina.
Ingresó con rapidez y ágilmente preparó un sándwich. Lo posó sobre un plato de porcelana con flores azules y luego abrió su refrigerador. Respiró profundamente y sacó jugo de naranja.
Se aventuró a tomar un vaso y lo depositó todo en una bandeja. Tragaba saliva y mordía su labio. Arthur no podía ser así de cruel con Lili, no después de lo que habían vivido.
Verificó que nadie estuviera cerca, tenía suerte, su gente había abandonado la casa unas horas. Caminó rápidamente hacia el sótano.
Una vez frente a la puerta, temblorosamente tomó una llave. Temía que Lili hubiese enfermado y muerto, ya habían sido dos días sin que él la volviera ver. Sin comida, sin un baño, sin atención… Lili había estado aislada por dos días que lo torturaban mentalmente cada noche. No podía más con esto.
La llave ingresó lentamente en la ranura, él tuvo que dejar sobre el suelo la bandeja para poder abrirla con facilidad. Una vez abierta él tomó la bandeja del suelo y con voz delicada la llamó.
Lili…-dijo suavemente- ¡Lili!-gritó angustiado, la chica estaba sobre el suelo y temblaba. Arthur posó su mano sobre la frente de la chica, tenía fiebre- ¡Santo cielo!-la tomó en brazos y la sacó de allí- Perdóname, Lili-no pudo evitar llorar mientras subía las escaleras con ella en brazos- No quiero hacerte daño, quería ayudarte a huir-pegó su frente a la de ella- Lili…-Sus lágrimas bañaron el rostro de la joven que instantáneamente entre abrió sus orbes verdes.
Señor Inglaterra…-Dijo con voz débil.
Calla, pequeña-sonrió un poco- No volverás al sótano.
¿Por qué hace esto?- Lili estaba confundida.
Ya te explicaré luego- Dijo gentilmente.
Amanecer
Arthur había estado en vela. Sentado al lado de la chica que reposaba sobre la cama de este. Las mejilla sonrojadas debido a la fiebre y ya estaba limpia. Arthur la había bañado para bajar la fiebre. Se sonrojó ante el recuerdo.
Tuvo que desnudarla completamente, jamás había visto a una mujer desnuda y ella le encantó. Suspiró pesadamente, en realidad era hermosa.
Se levantó de su silla y caminó por toda la habitación impacientemente. No quería retirarse del lado de la pequeña, esperaba verla abrir sus ojos y decir "Señor Inglaterra" con esa cálida voz característica.
Santa mierda- Pensó agarrando su cabello con una sola mano. Se giró un poco para ver la ventana de su cuarto que daba a la entrada- ¡Santa mierda! –gritó espantado al ver a Vash caminando hacia su puerta. Observó a Lili y luego la puerta. Comenzó a sudar ¿Debía decirle que ella estaba aquí? ¿Debía mantener el secreto hasta que se recuperara? ¡Si le cuenta que la tuvo aislada por dos días es capaz de matarlo! Pero, él no le tocó ni un pelo… Bueno, sólo para bañarle. Se sonrojó ante el recuerdo, luego sacudió su cabeza bruscamente y huyó de su cuarto. Mientras avanzaba debía pensar en qué hacer.
¿Nervioso?
Bajaba sus escaleras sudando. No sabía verdaderamente qué hacer. Si le decía que tenía a Lili, se vería obligado a contarle que él sabía toda la verdad desde el principio y lo mataría. Si decidía no decirle nada, la pequeña Lili se recuperaría, le contaría todo y ella comprendería su punto; así es Lili. Después, moriría asesinado por un disparo de Vash.
¡No debiste haberte entrometido!- Su subconsciente le gritaba igualmente espantado.
Vash tocó a la puerta y Arthur no dudó en abrirle. Aún estaba nervioso.
Hola Kirkland-dijo Vash fríamente- Necesito que me ayudes…
Hola Vash…-una gotita de sudor se deslizó por su frente- Claro, pasa- Hizo un ademán para invitarlo.
¿Hacías ejercicio?-Preguntó Vash curioso al verlo sudar en exceso.
Ehh… Si-respondió él sin verlo.
¿A las 4 de la madrugada? ¿Y con traje?-preguntó Vash viéndolo de reojo.
Ehh.. Si-volvió a responder el rubio con calma.
Te tramas algo, pero no me meteré en tú vida privada-Dijo finalmente Vash, por lo cual Arthur respiró profundamente en sus adentros.
Té hecho por el señor Nervioso
Arthur había servido té al joven rubio, el cual intentaba ser educado y lo tomaba lentamente. Odiaba el té, pero necesitaba de Arthur. Luego de unos largos minutos, incómodos para Arthur, Vash decidió hablar.
Necesito que uses tú tecnología de espionaje para encontrar a Lili- Dijo directamente.
¿Crees que arriesgaría tanto?-dijo tomando un sorbo, aparentando ser igual de agresivo que siempre. Si, le dijo su voz interior. Arthur se atragantó con el té ante la respuesta de aquella voz. Vash lo observaba confundido.
Como sea, Kirkland. No sé en qué rayos estés pensando. Solamente di "Si" o "No" Es todo lo que busco-Vash fruncía su ceño malhumorado.
Bueno, hombre. Relájate un poco-Respiró profundamente y lo observó fijamente- Te ayudaré…- Así lo distraeré mientras Lili se recupera y puedo razonar con ella ¡Soy tan brillante! Pensó sonriendo pícaramente. Vash arqueó una ceja.
¿Cuándo empezaremos?-preguntó depositando al taza de té a medio llenar.
Hoy mismo. Te informaré cualquier cosa. Así que… ¡Puedes irte!-Arthur lo obliga a levantarse de la silla y lo empuja hacia la sala.
¡Oye! ¡Yo puedo salir sólo!-se suelta del agarre y arregla su abrigo color verde. Le dirigió una mirada de odio y abrió la puerta- Gracias…-Dice con voz severa. Cierra la puerta tras él y comienza a caminar con tranquilidad. Arthur me ayudará… ¡Lili, ya pronto te veré!
Secretamente Vash le tenía mucha confianza a Arthur, con su ayuda Lili estaría en sus brazos… En sus brazos… Sacudió su cabeza fuertemente y miró hacia el horizonte.
Lili…- Su rostro se sonrojó- También te amo- Se dijo a sí mismo con la esperanza de ser escuchado por la joven.
Hermano…
Los rayos de sol se filtraban por la ventana. Sus ojos perezosos se abrieron de golpe y se sentó de igual forma.
¡Brüder!-gritó fuertemente y observó a todos lados. El no estaba. Agachó su rostro tristemente- Soñé que brüder estaba en casa… Aquí-tapó su rostro con sus manos y comenzó a llorar- Cuánto lo extraño-decía en voz baja.
La puerta se abrió. La chica dirigió su mirada cubierta de llanto esperanzada de que Vash entrara para llevarla en sus brazos… En sus brazos… La joven se sonrojó ante su pensamiento y luego detalló quién estaba en al entrada.
Hola, Lili- Arthur se acercaba salvajemente hacia ella. Se sentó en la silla que había dejado anteriormente. Lili notó un pequeño rastro de lágrimas y ojeras, además de sus ojos rojos ¿Habrá dormido bien?
Señor Inglaterra…-Susurró. Dirigió su mano hacia su rostro para secar sus lágrimas, pero fue interrumpida por el hombre. Lentamente le limpió el rostro con un pañuelo.
¿Cómo estás?-preguntó depositando el pañuelo en su bolsillo.
Mejor, aunque me duele la cabeza-Dijo Lili sujetando su cabeza delicadamente con una mano.
¿Tienes hambre?-preguntó acariciándole la mejilla, lo cual la hizo sonrojar. Ella asintió lentamente- ¡Muy bien! Te traeré el desayuno-se levantó de la silla rápidamente y salió del cuarto.
Lili sujetó su mejilla sonrojada ¿El señor Inglaterra la había cuidado toda la noche? ¡Pero si él era un cómplice de su secuestrador! Lentamente el odio creció en su interior. Frunció su ceño enfadada e intentó levantase.
Se quejó, le dolía todo su cuerpo. Ella cerró sus ojos reflexivamente. Todo este dolor era el peso de su alma, combinado con la falta de comida durante cuatro días, las sesiones de sexo, las cortadas, los golpes…
Se acostó de nuevo. Observaba el techo y repentinamente se giró hacia un lado. La almohada del señor Inglaterra… Se sonrojó. Sin duda esta debía ser la habitación de aquel hombre. Suspiró. Probablemente el tenía buenas intenciones y quería ayudarla, entonces ¿Por qué la aisló de esa manera? Sacudió su cabeza suavemente y cerró sus ojos descansando un poco.
