Capítulo 3: Complejos por falta de confianza.
Erza estaba junto a su sequito, probándose el vestido de novia y los vestidos para las damas. Mirajean, Lisanna, Levy, Kana, Laki, Juvia, Kinana, Ultear, Meredy, Evergreen y Wendy, estaban sentadas, esperando ver aparecer a la pelirroja con el primer vestido. Sonrieron al verla de blanco, con un vestido de corte sirena, se veía hermosa, pero, no era su vestido. El segundo vestido era casi hecho completamente de encaje, color crema, casi amarillo, no se veía mal, pero a ninguna de las chicas, ni a la misma novia le gustó, después se probó el tercer vestido, con escote en forma de corazón y corsé en la parte de atrás, con una falda no tan ancha y hecho de un material muy suave y brillante que fascinó a todas, Erza sonrió, ese era su vestido, sacó el ramo que había mandado a hacer, con encajes, cintas, flores de género, y en el medio, una pequeña espada que ella quedó mirando sonrojada y animada, mientras las otras ponían cara de terror.
― ¡Qué lindo! ― La apoyó Mirajean tomándose la cara.
― Ya, no… ¿Erza, como arrojarás el ramo si es que tiene esa espada en el medio? ― Preguntó apenada Lisanna.
― Bueno… ― La miró ― Solo tienen que tomarla del mango. ¡Resuelto!
Después se fueron a probarse los vestidos las damas y la madrina. Mirajean usaría un lindo vestido rojo con encajes del mismo color y largo, porque sería la madrina. Las damas eran Ultear, Meredy y Wendy, escogidas por Jellal, y usarían un vestido sin tiras, sin escote con la cintura pronunciada y la falda sería hasta un poco sobre las rodillas, con muchos pliegues, también en color rojo.
Para mientras, los chicos estaban viendo los trajes, junto con Lucy, Erza confiaba en la buena elección por parte de la rubia para los padrinos, y de la misma forma, una buena elección para Jellal, los pobrecitos se hubieran puesto lo primero que un vendedor les dijera, por eso, la Heartfilia había sido enviada como la asesora y ella escogería los trajes.
― ¿Qué te parece color café? ― Preguntó Elfman sosteniendo una camisa.
― ¡Corbata verde! ― Natsu tomó una corbata verde.
― ¡Y un frac blanco! ― Dijo Gray.
― Supongo que está bien… ― Dijo Jellal sacando su billetera.
― ¡De ningún modo! ― Alegó Lucy.
Ella les hizo sentarse mientras primero escogerían un traje para Jellal, traje negro, de un material brillante, que al lado del blanco, quedaría genial y ambos podrían notarse en una foto, camisa blanca y una corbata azul, con un bolero que sería azul también, pero azul metálico y marino, para que la corbata no se viera del mismo color. Cuando salió vestido, la rubia le miró y lo aprobó, Jellal se vio en un espejo, y agradecía que la rubia hubiera ido con ellos, porque había hecho un gran trabajo con el traje.
Luego les tocó a los padrinos. Eran 3 que Erza había escogido y uno que lo había hecho Jellal, así como la pelirroja había escogido a la madrina. Natsu se puso un traje blanco, se sentía incómodo porque andaba sin bufanda, Gajeell uno negro, y Gray uno gris. Para el padrino principal, Natsu, si, la persona que mejor podía ser era él, le tocó ponerse un pantalón negro, camisa negra, y bolero negro con una corbata de color rojo eléctrico, a él le importó un comino, pagó y se fue a jugar con Happy. Para los demás, que eran: Gray, Gajeell y Gildartz, si era un problema, un traje que le gustaba a uno, no le gustaba al otro, y así estaban. Pero Lucy no tenía ni el tiempo, ni la paciencia para estar perdiendo entre esos tontos que no sabían siquiera lo que querían y que parecían estar estresando a Jellal, así que hizo algo muy simple, eligió ella. Traje negro, bolero blanco sobre camisa blanca y unos pañuelos blancos que parecían corbatas anchas, muy de moda, y se tuvieron que conformar, pagaron, y fin de la discusión, eso era democracia al estilo Lucy Heartfilia.
― Lucy quiero que el día de la boda… ― Y la rubia apenas sintió a sus espaldas el sonido de la voz de Natsu, escapó de allí.
― ¡Jellal! ― Dijo haciendo oídos sordos ― Yo me voy ahora, quiero alcanzar a ver el vestido. No compren algo más ¿Entendido?
― Cla-claro Lucy ― Dijo animado el novio ― Dile a Erza que no se deprima si no encuentra el vestido perfecto, porque me interesa ella y no el vestido.
― ¡He, Jellal, que el vestido ayuda! ― Le dijo Gajeell sonriendo ― Solo viéndola de blanco podrás decir "Si".
La rubia aprovechó la oportunidad y salió increíblemente rápido, todos la quedaron mirando, ella había ignorado a Natsu, tal vez solo porque era una chica, y a las chicas les fascinaban esas cosas, bodas, vestidos, y seguramente estaba tan emocionada que solo pensaba en el vestido de novia, por lo que no había escuchado hablar a Natsu, si, seguramente era eso, así que no decidieron indagar más.
― Deberías comprar una corbata de repuesto ― Dijo Gray desviando el tema a propósito.
― ¿Tú crees? Pero Lucy dijo que… ― El chico no se sorprendió.
― ¡Pero Lucy no es la jefa! ― Gajeell sonrió ― Una corbata de repuesto te haría mejor, imagínate que le caes vino u otra cosa…
― Ya… ¿Entonces que debería comprar? ― Preguntó suspirando, rendido ante los demás.
La rubia corría hacia la tienda de vestidos en donde sabía, estaba la escarlata con las demás chicas. Su pulso estaba acelerado, y su cara muy roja ¿Pero qué rayos le pasaba? Desde que había tenido el encuentro con Lisanna actuaba rara, no se había percatado realmente, lo hacía inconsciente, realmente no era su intención huir del Dragneel, realmente, realmente.
Y la tarde transcurrió normal, obviamente no le pasó algo cuando vio a Lisanna, o cuando le habló, el altercado no era realmente con ella. Olvidando el tema, amó el vestido de Erza, fue magnífico, aunque como comprobarían después las demás, la rubia era propensa a amar cualquier estilo y cualquier vestido sin razón aparente, también le gustaron mucho los vestidos de las damas, y pensaba que habían hecho buena elección con los trajes, todo combinaría en esa boda, y se alegraba tanto de haber formado parte en todo ello.
Por otro lado, él que siempre había estado muy pendiente de ella, la estaba esperando en la entrada de la tienda, afirmado en el muro de concreto, solo, sin Happy. Se escondió un poco cuando salieron todas, y como había pensado, la última en salir, había sido Lucy, sonriendo ante la felicidad de Erza, por alguna razón le pareció adorable, y él se enterneció, y con la mirada más amable se dirigió a ella, ya sin peligro que las demás se voltearan o la llamaran.
― ¡Hola! ― La saludó con la mano ― Te vine a buscar.
― Hola ― Giró la mirada ― ¿Y Happy? ― Preguntó sin mirarle.
― Se quedó… ¿Ocurre algo? ― Preguntó acercando su rostro al de ella.
― ¡Na-nada! ― Ella lo alejó, sin siquiera verlo.
Luego él la llevó a su casa. Pasaron días antes que se volvieran a ver, en la floristería, por casualidad le tocó acompañar a Lisanna, y a Natsu le tocaba la labor de cargar todo lo que compraran. Hasta la albina se dio cuenta que la rubia ignoraba olímpicamente al pelirrosa, pero como le vio afectado, no dijo algo. Happy estaba intentando animar el ambiente, y sinceramente, si no hubiera sido por él, todo el viaje hubiera sido muy incómodo.
― Lucy, te voy a dejar a tu casa ― Dijo con autoridad.
― ¡Happy, necesito que me ayudes! ― Exclamó de la nada Lisanna ― Yo le enviaré en Taxi a tu casa, Natsu, no te preocupes. Bueno, nos vemos chicos.
Por supuesto que la situación se volvió confusa para él, ella siempre había sido muy extrovertida, nada tímida, nunca había retrocedido ante el contacto directo entre ellos, es decir, él antes le tomaba las mejillas mientras movía su cabeza en afirmación, antes bien podían chocar narices cuando alegaban un asunto y aún más allá, pero ella… ¿Por qué ella se alejaba? Algo le ocurría, pero pensó, que sería menos complicado cuando ella misma se lo dijera, él se ahorraba la complicación de pensar, conocía de gente que se sentía débil al pensar, y él, por mera superstición creía que realmente algo así pudiera llegar pasarle.
― ¿Vamos? ― Él le índico la calle, mientras ella afirmó en silencio.
Se suponía que iban a la casa de la rubia, pero terminaron caminando más, y en ese momento se encontraban probablemente a una cuadra de la casa del Dragneel. Él suspiró y se sintió cansado, los viajes en silencio eran horribles. Y cuando Lucy se quedaba mucho tiempo callada, era porque algo malo sucedía, si no presumía su belleza, su inteligencia o cualquier otra cosa, era porque estaba triste. Pero que no hablara, era realmente difícil.
― ¿Estás segura que todo está bien? ― Preguntó sin caminar.
― Si ― Su vista era difícil de ver, pero estaba seguro que no le estaba viendo a él.
Él entró a su casa, dejó la puerta abierta, dejó las llaves en la entrada, se quitó la chaqueta, y no estaba prestando mucha atención a Lucy, hasta que se giró, y la quedó viendo, pues estaba en el mismo lugar que la había visto, en la entrada de la puerta, sin pasar, como esperando que él la invitase, pero su paciencia estaba lejos de aguantar esta crisis de baja autoestima, así que la miró enojado.
― ¿Vas a entrar o te dejo fuera? ― Ella no contesto, ni se movió ― ¡Con un demonio, Lucy!
Él la jalo de la manga de la chaqueta y ella estaba dentro. Pero todo comenzó a ir de mal en peor. Natsu caminaba de un lugar a otro, maldiciendo con los peores insultos que serían censurados inmediatamente en cualquier canal de televisión, ¿La Razón? Bueno, hacía ese tipo de cosas cuando ella le decía que se había enamorado, las respuestas a sus propios actos eran obvios. Lucy no era de las que se enamoran de cada persona que ve, dudaba que amara alguna vez, pero esta vez era diferente, había actuado mucho más rara que cuando actúa rara porque se ha enamorado, pero con los síntomas, no había algo que hacer. Por eso el Dragneel maldecía, porque, aunque nunca le dijese a la chica que la amaba o intentara que ella lo viera a él, aún le dolía saber que ella nunca se fijaría en él por casualidad. La probabilidad que la bella, estupenda y maravillosa Lucy quedara con su mejor amigo, era 1 en 1billon de billones, casi imposible.
― ¿Quién es? ― Preguntó ya más relajado ― ¡Lucy, dime quién demonios es! Voy a matarlo…
― Cálmate…
― ¿Cómo quieres que me calme? ― Nuevamente ella desvió la mirada ― ¡¿Y por qué rayos no te atreves a mirarme a la cara, eh?!
― Todo está…
― Bien ¡Si, siempre dices lo mismo! "Todo está bien" ¿Qué todo está bien? ¡Tus estúpidas mentiras son predecibles! ¿Crees que soy imbécil?
― No creo eso, bien lo sabes, Natsu.
― ¡Con un carajo! ¿Podrías mirarme cuando me hablas? Como yo soy el tarado, puedo creer que le hablas a la pared que estas mirando.
― Te hablo… eres el único que está aquí.
― Mírame a la cara… ― Le pidió él suspirando.
― No. ― Cerró los ojos.
― Lucy, mírame ahora ― Le ordenó más golpeado ― ¡Mírame!
― Y-yo… ― Ella intentó mirarlo, pero sus mejillas se pusieron rojas, y comenzó a desviar la mirada.
― ¿Qué sucede? ― Preguntó confundido ― ¿Qué no siempre hemos sido los mejores amigos? ¿Por qué no puedes mirarme? ¿Acaso te hice algo? Y si es así, realmente lo siento ¿Qué sucede?
De alguna forma extraña, Lucy pescó todas sus cosas, y salió huyendo de allí, ante el desconcierto de él, y el que recién llegaba, Happy. ¿Cómo podía preguntar qué le sucedía? Cuando era ella misma quien no lo sabía, no podía explicarlo, y no le mentiría, eso no, Natsu no era de las personas que se creen una mentira, o si, pero no viniendo de ella, pues probablemente, la única persona que se acercaba a conocerle por completo, era ese tipo de cabello rosado.
― ¿Qué le hiciste a Lucy, Natsu? ― Preguntó Happy asustado.
― ¡Nada! ¡Está actuando rara! ― Gruñó enojado ― Como cuando se enamora ¡Pero peor! Ni siquiera es capaz de mirarme ― Suspiró ― Si la miro, se sonroja, y no me mantiene los ojos encima por más de 5 segundos, tartamudea, y cada vez que hablo y estamos con otras personas, me ignora, ¡Como si lo hiciera al fin! ― Gritó él, el niño solo suspiró.
― Aye Natsu… ― Dijo cansado.
― ¿Qué cosa? ― Preguntó interesado.
― ¿Nunca te has puesto a pensar… que a Lucy puedes gustarle? Aye… ― Suspiró nuevamente ― Que tú podrías llegar a gustarle.
― ¿Tú crees que…?
― ¡Aye Sir!
Esa noche lloró como hace mucho tiempo no lloraba ¿Qué le ocurría? No sabía. Y tampoco supo en qué momento se quedó dormida. Pero estaba allí, despierta, era de noche, y abrió la ventana, mirando hacia el hermoso cielo estrellado, no se dio cuenta que todo estaba demasiado brillante para ser realidad, era un sueño, pero ella no lo sabía.
Una sombra se acercó a ella, y de a poco comenzó a materializarse, y apenas tomó forma, ella sonrió, relajada. Era "esa" persona, esa persona por la que su corazón había palpitado tantas veces, la miraba con cara agradable, como siempre había sido, estaba vestido comúnmente, como siempre estaba vestido, con esa sonrisa inocente asentada en su rostro prácticamente para siempre, y con el rubio cabello desbordándole desde la cabeza, porque no había perdido su encanto.
― Siempre estás mirando el cielo estrellado, rubia tonta.
― Sting… ― Ella sonrió, y rápidamente una lágrima cayó desde su rostro ― No esperaba volverte a ver…
― Oh, tranquila ― Él se acercó ― Vine a verte… Estás extraña y quería saber porque… ¡Últimamente Natsu ya no puede entenderte! Y las chicas comienzan a sospecharlo.
― ¿Qué… sospechan? ― Preguntó extrañada.
― ¿Es que no lo sabes? ― Él sonrió, y luego comenzó a reír en burla ― Lo siento, lo siento, es que había olvidado lo inocente que eres…
― ¡Hey! ― Exclamó algo enojada.
― Lucy, ¿Nunca te diste cuenta? ― Preguntó viéndola, con una cara extraña y sin entender, la inocencia en persona ― ¿Nunca te diste cuenta que siempre amaste a Natsu-san?
― ¡Dios! ¿Pero qué dices? ― Preguntó asustada, comenzando a ponerse nerviosa ― ¡Eso no puede ser pues te amaba! ¿Ya lo olvidaste?
― Lo que yo recuerdo… ¡Nunca me amaste! ― Sonrió ― Pero yo te amaba, y al parecer te gustaba lo suficiente como para pasar tu vida conmigo, si no hubiera muerto, nos hubiéramos casado, y hubiéramos sido felices muchos años, hasta que Natsu-san hubiera encontrado novia y se hubiera alejado de ti, entonces te hubieras dado cuenta que no me amabas, si no a él… Y todo esto, lo sabes.
― ¡Por supuesto que no! Si hubieras permanecido conmigo…
― Lucy, lo sabes ― Él suspiró un poco más serio ― Incluso si no eres consciente, siempre lo has sabido. Tu mente lo sabe, tu cuerpo lo sabe, y tu corazón lo sabe, pues le pertenece a él…
― Pero tú… ― Ella cerró los ojos, llorando ― Yo te quería tanto… Lo suficiente como para…
― ¡Lo dijiste! ― Exclamó alegre ― "Te quiero" siempre dijiste que me querías, pero nunca dijiste que me amabas… ¿Te das cuenta? Era algo que sabías sin darte cuenta, porque los humanos aprendemos de esa manera, sin darnos cuenta, simplemente lo sabemos. Y tú lo sabes.
― Pero Natsu es mi mejor amigo… ― Ella se secó las lágrimas ― Él está con Lisanna, ellos se quieren, y… Él nunca me vería como algo más… ¡No es tan sencillo! Porqué al final, yo seré para siempre su amiga… ¿Verdad?
― Amas a Natsu… ― Afirmó.
― No ― Cerró sus ojos en negación.
― Amas a Natsu, deberías decírselo, o si no…
― ¿Qué sucederá?
― Sería malo que algo sucediera ― Dijo cerrando los ojos.
― ¿Algo? ¿Qué quieres decir?
― Que podría pasarle… ― Abrió los parpados y clavó su mirada en ella ― Lo mismo que me pasó a mí, ¿No crees? Posiblemente el día del matrimonio, justo antes de la boda… Sería malo que no se lo dijeras antes… ¿Verdad?
― ¡No ocurrirá algo! ― Gritó, luego sólo se calmó ― ¿Verdad?
La sombra se hiso brillos, y antes de desaparecer, pudo verle sonreír, y en su mente resonó, una y otra vez la palabra maldita desde hace mucho… "Muerte". Haber perdido a Sting había sido malo, tanto que no tuvo ganas de levantarse en un tiempo… ¿Pero se imaginaba perdiendo a Natsu? Y la respuesta se le venía rápidamente: "Natsu no puede morir" Pensando eso, se despertó, estaba llorando realmente, y recordaba el sueño como si hubiera sido muy real. Era el día, se despertó, y vio su ventana abierta, un papel arrugado en la ventana, justamente donde había estado Sting, su ex-prometido. Y el papel decía con una letra casi transparente: "Dile la verdad".
Hola! Y que les parece? Quedan dos capitulos más.
Cariños, besos y abrasos.
Atte: Reino Inquieto.
