Buenas! Ya sé que después de un mes entero me vais a odiar… No me burcheis pls Dx y es que hay una explicación, he suspendido matemáticas, y aunque en todo lo demás haya sacado buena nota, he suspendido matemáticas. Y pues cuando mi padre me dijo "¡Castigada 1 mes sin ordenador!" …No creí que iba en serio…

Así que aquí me tenéis, después de un mes entero sin coger el ordenador, a veces me iba a casa de algún amigo y me ponía a escribir lo que me daba tiempo xD y como este cap ha sido largo, he tardado bastante. Dentro de unos días me quitarán el castigo y podré seguir publicando cada semana (supongo) xD así que, seguidores, seguidoras, fans y fanas, por favor no dejen de leer este humilde fic T_T

Y por favor, díganme si me equivoco en algo, en algunos detalles, algo que no quede claro… Expresiones… etc =P

En este cap pasarán mucha cosas xD tantas ke hasta me sorprendí. Y con algunas escenas me reí mucho re-leyéndolo =) espero que lo disfruten tanto como yo C:


Capítulo 2: Un secreto revelado

Miku, muy apresurada, se quitó las "Oculus Rift 2x", gracias a ese maravilloso y tecnológico mecanismo, era capaz de entrar en cualquier realidad virtual. Consistía en unas gafas negras completamente lisas y curvadas que tapaban los ojos y rodeaban la cabeza, con una obertura detrás que se desplegaba hasta la nuca, en un sistema sensor de neurotransmisores, adheridos a ésta.

Con ese avanzado mecanismo, la gente de hoy en día era capaz de entrar en cualquier juego que fuera en 3d y vivirlo como si realmente fuera el protagonista. No hacía falta moverse en la vida real, simplemente como todo el aparato estaba conectado inalámbricamente al pc, cuando se abría el juego y la persona se logeaba, simplemente apretaba el botón "On" en la parte superior izquierda de las "Oculus Rift 2x" y se encendía el neurotransmisor que captaba los estímulos del cerebro y de todo el cuerpo y lo enviaba al ordenador en cuestión, por lo que con las gafas podías tener una visión dentro del juego y con el sistema te podías mover sin hacerlo en la vida real.

Cómodo, ¿Verdad? La tecnología avanzaba muy rápido, cada vez más. Miku ya creía que no quedaba mucho para que anunciaran el primer modelo de coche volador.

Se quitó el aparato de la cabeza, después de darle al botón "Off", dejando ver su largo cabello aguamarina, recogido en dos coletas que la hacían ver algo infantil y sus ojos, de la misma tonalidad que el pelo. Lo guardó y bajó rápidamente al piso de abajo.

Cuando vio la hora, palideció aún más de lo que ya estaba de por sí y se apresuró a coger una rebanada de pan, se la metió en la boca, cogió un cartón de leche y se lo echó en la mochila. Suerte que se había preparado la cartera ayer y ya estaba vestida.

-¡Miku, qué prisas son ésas!- Su madre, sentada en el sofá con una taza de leche en la mano, exclamó sin girarse, ya que estaba viendo la televisión.

-¡Lo siento, mamá! ¡Me he dormido!

-¡Que te vaya bien!

-¡Adiós!-Y después de decir eso, apresuradamente salió por la puerta, la cerró y se fue corriendo.

La rebanada de pan se la fue comiendo a medida que corría. Por suerte, una de las pocas cosas que a Miku se le daba bien era gimnasia.

No quería pensar en la incesante riña de Lily, la directora, si llegaba tarde el día de la ceremonia de entrada.

"La ceremonia de entrada... Mierda..."-Suspiró y dejó escapar un medio sollozo al darse cuenta de que la mochila no le hacía falta, que hoy sólo explicarían cosas básicas de la escuela, que pondrían el tablón las clases y se presentarían a sus nuevos compañeros, nada más. Oh, bueno y que iba a hacer el ridículo.

-¡Malfitha cogstumbhre!- Dijo, o al menos, lo intentó ya que la rebanada de pan aún se la estaba comiendo.

Se la terminó y ya estaba respirando agitadamente. Sólo quedaba doblar la esquina para entrar por la entrada principal, que era dónde tendría lugar la ceremonia. Al aire libre, con asientos preparados y una plataforma para que la directora y sus ayudantes hagan acto de su presencia.

Antes de darse cuenta, ya estaba a unos metros de su destino, por lo que giró la esquina pero no se esperaba encontrar con lo que se topó.

Iba tan apresurada que no pudo frenar a tiempo y al ver otra persona, que también iba con prisas, dirigiéndose hacia ella, se despistó y terminó tropezándose. Todo pareció relentizarse, Miku sintió como su cuerpo lentamente iba descendiendo, temiendo por estar a punto de estamparse contra el suelo, o por chocarse con la otra persona. Finalmente, a lo que a Miku extrañamente le parecieron bastantes segundos, sucedió en uno sólo. Se cayó y la peli-aqua comenzó a pensar en el dolor que sentía, pero...

-Eh... Espera... No siento nada... ¿Qu...?

Fue cuando se percató de que tenía la cara enterrada en algo blandito y otro cuerpo bajo ella había amortiguado el golpe. Se paralizó al momento y abrió los ojos, ya que los había cerrado debido al susto. Intentó disculparse pero de su boca sólo salieron palabras sin sentido, así que levantó la cabeza dispuesta a ayudar a la muchacha, así como disculparse debidamente pero cuando alzó la mirada unas manos le agarraron los brazos y segundos después Miku ya estaba otra vez en el suelo metros más allá, esta vez sentada y sobándose el trasero. La chica la había empujado, y a ella no le quedó más remedio que pensar en tres cosas:

Que era una bestia.

Que se había asustado.

Que tenía demasiada prisa.

...Y que estaba bien dotada.

"Vale... La cuarta opción está fuera de lugar..."-Se dijo Miku.

Decidió optar por la tercera, aunque tal vez se había pasado un poco, pero ella sabía que no toda la culpa la tenía la chica. No le dio tiempo a verle la cara pero se giró y pudo comprobar que, efectivamente, una mujer con una larga melena rosa corría en dirección hacia la entrada trasera de su instituto.

"¿Para qué...? Oh... ¡El instituto!"

Reaccionó y como si su vida dependiera de ello, se levantó rápidamente y se olvidó de lo que acababa de ocurrir.

Unos minutos después, al llegar a la academia por la entrada principal, que era donde en unos minutos iba a dar comienzo la ceremonia de entrada, Rin ya estaba allí.

Miku se detuvo delante de ella, respirando agitadamente y apoyando sus pequeñas y pálidas manos en las rodillas para retomar el aliento.

-Lo… Lo siento…

-Miku-chan, no te preocupes. ¡Y respira! Que aún no ha empezado.-Rin le dedicó una cálida sonrisa a su amiga de la infancia, la cual consiguió relajar a la peliaqua, aunque fuera un poco.

-Uf… Es que… He salido tarde y… Me he chocado por el camino… ¡Ey…! ¡No tiene gracia!

Rin estaba intentando reprimir la risa, pues se estaba imaginando a su mejor amiga estampándose contra una farola, como veces atrás había sucedido.

-Y bien, ¿Con qué te has chocado?

-Con una chica.

-Ah, bueno. Entonces es más normal.-Sonrió.

-Sigue sin ser muy normal…-Musitó Miku.

Escucharon sus nombres entre el jaleo provocado por la multitud de estudiantes que estaban ya incorporándose para el discurso, sentándose en las sillas al aire libre, perfectamente alineadas formando semirrectas paralelas.

La voz las volvió a llamar, más cerca, y esta vez un chico de metro setenta, tenía el cabello rubio y algunos de sus mechones que acababan en punta, peinados hacia arriba. Sus ojos no podían ser más azules. Era un chico de facciones finas y delicadas, exactamente igual a su hermana Rin. Dos gotas de agua. La diferencia era el uniforme ya que el de las chicas consistía en una camisa de botones blanca de cuello alto y una cazadora de una tonalidad gris, cuyas mangas se oscurecían dando lugar a un tono más oscuro, junto con una corbata aguamarina y una mini falda negra con los bordes bañados en turquesa y las medias oscuras. En cambio el de los chicos era exactamente igual pero con pantalones.

Y el peinado también, ya que Rin normalmente se recogía el pelo en una mini coleta, con el flequillo recogido a un lado con dos clips. Aunque otras veces lo llevaba suelto y tampoco había mucha diferencia, ya que le caía sobre los hombros.

-¡Onee-chan, Miku-chan! –Len corrió hacia ellas y sonrió mientras las saludaba.

-¡Cuánto tiempo, Len!-Miku se precipitó sobre él en un abrazo.

-No has cambiado nada.-Se rió Len. Espera, os hemos guardado sitio, vamos que empieza.

Len le tomó la mano a Rin y ella se sonrojó ligeramente pero sonrió feliz y ésta se la cogió a la peliaqua apresuradamente mientras el chico les llevaba hasta los demás.

Miku, al verlos, comprobó que, al contrario que Len, los demás sí habían cambiado.

En especial Gakupo, su pelo de un matiz más bien morado, había crecido con creces y ahora lo llevaba recogido en una coleta de caballo al estilo samurai. Tenía los mismos ojos penetrantes pero a la vez cálidos y amables de siempre.

Gumi estaba sentada junto a Gakupo, con el flequillo recogido hacia arriba y el pelo se lo había vuelto a cortar por los hombros y éste hacía juego con sus hermosos ojos color jade. Con esa sonrisa angelical que siempre le adornaba el rostro, podría fácilmente subir el ánimo de cualquiera y por eso Miku la apreciaba tanto.

La siguiente era Meiko, que llevaba el pelo corto, los ojos los tenía y siempre los tuvo marrones y era una persona muy bella, aunque con ese aire de madurez y seguridad a su alrededor, parecía mayor. Aunque Miku no tenía tanta relación con ella y con Gakupo como con el resto del grupo.

Kaito, al lado de Meiko, era un chico igual de alto que Gakupo, de un metro ochenta u ochenta y algo, él tenía un característico pelo azul, al igual que en sus ojos. Siempre era muy alegre y estaba dispuesto a ayudar a Miku sin ella pedírselo. Era uno de los chicos más guapos de la academia y había recibido varias cartas de amor. Miku nunca dijo nada sobre ese tema, pero se preguntaba porqué con las oportunidades que tuvo, nunca aceptó a nadie.

Llegaron cuando algunos aún no habían tomado asiento así que ellos se adelantaron.

Kaito le dedicó una sonrisa a Miku y ella le respondió de la misma manera. A continuación saludó a todos los demás y se disculpó por llegar tarde. Finalmente se sentó y poco después la directora Lily, una mujer rubia, de ojos azules, delgada, alta y bella, intervino para hacer callar a los estudiantes que aún estaban armando jaleo.

-Ejem…-Se aclaró la garganta para probar el micrófono, lo que provocó un chirrido agudo insoportable, tanto que algunos se tuvieron que tapar los oídos, y una vez terminó, todos los estudiantes ya estaban callados.

-Bien, hoy estamos aquí para dar la bienvenida al nuevo año, dar la bienvenida a todos los estudiantes que hoy empiezan un nuevo curso, una nueva etapa en sus vidas. Otro año para los que ya han estado aquí y una nueva experiencia para los que no. Pero no todos los días son iguales, ni es la misma rutina. Esa es una idea, que por alguna razón, la tenéis impresa en el cerebro. No quiero que penséis así, porque no lo es. Cada día será diferente, emocionante, lleno de nuevas experiencias, días para estar con vuestros amigos, seres queridos, familiares… Días en los que aprenderéis cosas nuevas y os prepararéis poco a poco para el día de mañana. Porque vosotros sois el futuro. La escuela es una etapa imprescindible en vuestras vidas, para formaros como todos os merecéis, para tener los estudios que es debido, para aprender. Pero no sólo inglés, historia, geografía o matemáticas… Aprender a crecer, a crecer como personas.

La directora Lily, al decir esto último, se aclaró la garganta y dijo unas últimas palabras para concluir el discurso, acto seguido se inclinó educadamente y el silencio se rompió por una oleada de aplausos. La directora Lily, con esa voz firme y segura, con ese aura de madurez que la envolvía y esa mirada penetrante imponía, y seguramente, no sólo a los estudiantes. Esa era una de las razones por la cual nadie la interrumpía y le prestaban atención, la otra pero no menos importante, era porque no querrían ver nunca a Lily enfadada. Una de sus virtudes era que tenía paciencia, pero cuando la perdía con alguien… Pobre de ese alguien…

Por todo esto, la directora era adorada por muchos, temida por otros y las dos cosas por algún que otro estudiante masoquista.

Dicho esto, continuaron con la ceremonia de entrada y Lily se limitó a leer el reglamento de la academia Sakurai, una breve explicación de cada asignatura… En resumen, una pequeña introducción.

Miku, ya había escuchado el mismo rollo miles de veces, desconectó el cerebro e inconscientemente dejó volar sus pensamientos, todo lo que había ocurrido aquella mañana, el primer día de clases. Primero, conoció a un chico en un juego online y se hicieron amigos. O al menos eso creía ella, ya que Luke nunca lo reconocería, demasiado estúpido y testarudo. Pero en el fondo, buena persona. La verdad era que ya tenía ganas de volver a jugar al llegar a casa, para poder verlo de nuevo y subir de nivel juntos… O mejor dicho, Luke la tendría que subir a ella. Y en cuánto a la chica de esta mañana…

…-Y éstas son la listas de las clases.-Concluyó la voz de la directora.

El cerebro de Miku se puso en modo "on" por sí solo y levantó la cabeza para poder ver la enorme pizarra de corcho en la cual estaban colgadas las listas, eso quería decir que podría saber si iría con alguno de sus amigos. Ella esperaba al menos ir con Rin o con Len, ya que eran amigos des de los tres años.

En cuánto Lily bajó de la plataforma después de despedirse, presentándose en el proceso y consiguiendo así otra ronda de aplausos, todos los estudiantes se abalanzaron hacia delante, prácticamente saltando de las sillas. La peliaqua sonrió pensando en lo divertido que iba a ser y cogió a Rin de la mano y ambas salieron corriendo metiéndose entre la multitud, utilizando como ventaja sus pequeños cuerpos. La desventaja era que si querían establecer una conversación, al no ser que fuera a gritos no daría resultado ya que los demás estudiantes estaban armando un buen follón.

-¡Miku-chan, no te vuelvas a chocar!-Rió la rubia.

-¡No te preocupes, chica lista, lo tengo todo controlado!-Le sacó la lengua.

Intentaron ver el tablón pero no pudieron debido a sus estaturas, así que optaron por agacharse y así conseguir pasar. Las estuvieron a punto de pisar unas cuantas veces pero ellas fueron más rápidas. Al llegar a primera línea, se levantaron y se buscaron a sí mismas entre los cientos de nombres que allí había. Rin fue la primera en leer el nombre de Miku, pero el suyo no estaba en esa misma clase, por lo que se apenó un poco pero luego vio que todos los del grupo estaban en su clase, en cuarto C. Todos menos Kaito y Miku.

-Bueno, no está tan mal. Me hubiese gustado ir contigo también pero… Qué se le va a hacer… -La peliaqua sonrió.

Rin se sintió mal por ella y por Kaito, pero no tuvo más remedio que animarla.

-Sé positiva, seguro que harás más amigos y fíjate, tu clase es la única con más alumnos nuevos. Tienes muchas oportunidades, además de que estoy segura que Kaito no te dejará sola. Además, vamos a continuar viéndonos en el patio, en el cambio de clases, en las optativas y siempre que quedemos.

Rin sonrió dulcemente, eso definitivamente consiguió subir el ánimo de Miku, que aunque no lo demostrase, antes se había sentido casi sola.

"Pero es verdad, además Kaito-nii estará conmigo…"

A Miku se le dibujó una sonrisa al darse cuenta de los buenos amigos que tenía: Rin, Len, Kaito… Lo había hecho bien, sin duda, eligiéndolos. Bueno, no es como si los hubiera escogido ella. Simplemente vinieron, como si hubiera sido el destino quien los juntó. La peliaqua siempre creyó que lo importante no era tener cien amigos que valgan por uno, sino tener un amigo que valga por cien.

En ese momento, recordó algo que su madre le dijo hace mucho tiempo:

"Para conseguir ser feliz en la vida son necesarios cinco factores esenciales: Salud, el calor, el amor y el cariño de una familia, tres personas en las que depositar toda tu confianza, una persona a la que confiar tu cuerpo, tu alma y tu corazón y finalmente dinero, por que tal y como van las cosas…"

-¡Cuidado!

Miku salió de sus profundos pensamientos y volvió a la realidad, cuando se dio cuenta todos los estudiantes estaban huyendo del lugar, el tablón se estaba cayendo… Por ser tanta gente, lo habrían empujado sin querer. ¡Pero ahora no era tiempo para pensar! Miku tenía que hacer algo. Era ya demasiado tarde porque precisamente estaban muy cerca pero lo único que se le ocurrió fue empujar a Rin, para que ella no sufriera las consecuencias de sus actos, ya que fue idea suya la de ir a ver las listas con toda la gente de por medio, aunque nunca hubiera imaginado que algo peligroso pudiese pasar…

Pero todo puede ocurrir.

-¡No!-Rin se asustó al ver cómo la pizarra de metal con el tablón de corcho caía encima de su mejor amiga.

Miku sintió un intenso pinchazo en la espina dorsal, un escalofrío por todo el cuerpo y un agudo dolor en la cabeza. No pudo gritar ya que sus pulmones aplastados no se lo permitían, se estaba quedando sin respiración y el dolor era incesante, más que en todo el cuerpo, en la cabeza.

Antes de perder el conocimiento pudo discernir una haz de luz en la oscuridad que invadía su subconsciente en ese momento.

Ante ella estaba la imagen distorsionada de Luke, con cara de preocupación y mirándola fijamente a los ojos mientras con sus fuertes pero delgados brazos levantaba el tablón.

-…!

-….a…!

La peliaqua tenía sueño. Estaba escuchando una voz a lo lejos… Como un eco que se repetía una y otra vez en su cabeza… ¡Su cabeza! ¿Se encontraba ya bien? Sí… Parece que no le dolía nada. No sabía de reír de lo estúpida que había sido al no darse cuenta a tiempo y de que ahora estaba bien o llorar por el susto y por poner en peligro a su mejor amiga…

-….chan!

-¡MIKU-CHAN!

Pero todo había pasado, lo pudo comprobar al escuchar aquella voz.

-Cinco minutos más…-Murmuró la chica durmiente.

-¡Ya has dormido mucho, que se van a acabar las clases!

-¡¿QUEEEEEEE?!

Miku se levantó de un salto de la camilla de hospital sin pensárselo dos veces y recordó que hoy era el primer día de clases.

-¡Espera, fiera! ¡No te precipites! Antes de que salgas de aquí, hay que avisar al doctor.-Advirtió Kaito, que acababa de entrar por la puerta cortándole el paso.

-Exacto, Miku-chan, te acabas de dar un golpe en la cabeza. Aunque los médicos hayan dicho que no ha sido nada, aún así…

Rin estaba de pie, de acercó también a Miku y la ayudó a sentarse aunque sea, en la camilla.

-Ricchan, ya estoy bien… No hace falta…

-Bueno, en eso tienes razón. Dice la enfermera del instituto que sólo ha sido un susto, que eres una chica con mucha suerte para que no haya ido a peor… Te ha puesto esa venda por el chichón pero puedes estar tranquila.-Sonrió.

-Ya… Veo…

Al instante se tocó la cabeza, nada. Prosiguió con la frente y se había hecho un pequeño chichón, que estaba tapado por la venda blanca. Hizo una mueca de dolor pero enseguida se le pasó y quedó sorprendida consigo misma. No podía creer que el inmenso dolor que sintió antes… No… había sido nada… Pensó que, tal vez, habría sido una ilusión creada por ella, una mala pasada de su imaginación, al estar tan asustada.

-Bueno, voy a buscar a la doctora y le preguntaré si puedes ir a clase.

-¿Qué hora es?-Preguntó Miku ansiosa y olvidándose de su cabeza.

-En realidad…-Rin estaba a punto de decir algo cuando sonó por todo el edificio un característico timbre, haciéndolos callar durante un par de segundos.

-Ya se ha acabado el instituto…-Sonrió Rin mientras juntaba las manos como signo de disculpa.

-La verdad es que había dicho eso antes para que despertases...

-Bueno, no pasa nada.-Le devolvió la sonrisa y le acarició el pelo.-Mira, estoy bien y además mañana es martes, puedo venir igualmente y hacer clases.

Su amiga asintió y comenzó a hablar.

-Kaito me ha dicho que se lo ha comentado a tu profesora, dice que no pasa nada.

-Vale…-Suspiró de alivio.

Había algo a lo que Miku no podía dejar de darle vueltas. Algo que la inquietaba.

-Oye… ¿Cómo me habéis sacado de ahí?

-Yo fui la primera en intentar levantarlo, ya que estaba muy cerca, luego inesperadamente vino corriendo Kaito algo desesperado y con mucho esfuerzo, me ayudó a levantar el tablón.

"¿Kaito…?"

Entonces Miku entendió que el dolor que sintió, al igual que la imagen de Luke salvándola, debieron haber sido una ilusión creada por su subconsciente.

-Bueno… ¿Y has dicho que mi profesora es una mujer?-Sonrió Miku.

-Sí … Pero… Yo si fuera tú no sabría si alegrarme o llorar por que esté esa mujer…

-¿Por qué?

-Es Lily.

Sentimientos contradictorios iban y venían a Miku, le gustaba porque así seguro que iba a aprender… Pero no sabía por qué le daba una mala sensación… Algún día perdería la paciencia y entonces… Pero había mucha gente que la admiraba, además era tan bella… Seguro que algunos estudiantes en vez de mirar la pizarra mirarán otras cosas… Repugnantes hombres y sus hormonas… Espera… Pero si pilla a alguno… Será el fin del mundo… Para ellos.

-Este año va a ser interesante.-Sonrió la peliaqua.

-Eso no te lo voy a negar.-Rió.

-Ey, chicas, la doctora dice que ella está bien, nos podemos marchar.

-Esperad… ¿Os habéis quedado todo el tiempo aquí conmigo? ¿¡Y vuestras clases!?-Miku saltó de la camilla.

-Yo no me he saltado nada, además he tenido que avisarle a Lily-san. Por eso me ha dejado salir antes.

Miku dirigió su mirada a Rin, quien la evitó mirando a otro lado, divertida.

-¡Ricchan!

-¿Qué? No hay problema, onii-chan me ha cubierto.-Y diciendo eto hizo una v de victoria con los dedos.

-Algún día tu onii-chan se cansará de ti.

-Y la gente y las farolas se cansarán de chocarse contigo.-Rió.

Kaito no pudo evitar reírse también, al verlas discutir.

-Eso no es muy normal… ¡Chocarse con una farola…!-Rió el peli azul.

-¡Yo soy normal!

Se rieron a carcajadas, era imposible contener la risa.

-Si, ya. Te chocas con todo lo que esté delante de ti, se te cae un tablón de metal encima y no te pasa nada…-Dijo Kaito.

-Si tú eres normal, Miku-chan, mi abuela que es discapacitada es Spiderman y por las noches le pone pegamento extra eficaz a las ruedas de su silla y sale a dar una vuelta por los cristales de los edificios, para que luego los limpie yo con mi limpia-cristales extra eficaz.

-…

-…

-…

-…Tu abuela no va en silla de ruedas…

-¡Ah…!-La peli-aqua se estaba desperezando en el sofá de su casa, tenía todo lo que quedaba de día libre.

Kaito, Rin y Len habían insistido a acompañarle hasta su casa, aunque ella ya había dicho que se encontraba bien. Para probarlo, se había dado unos golpes en la cabeza en frente de ellos y al ver que nada ocurría, se despidieron y se fueron.

Les estaba muy agradecida pero… Ya les había causado suficientes molestias. Y si había algo que Miku odiaba, era el ser una molestia para alguien a quién quería.

Se volvió a levantar, dejando el tema de la cabeza y todo eso a parte, hoy había sido un día definitivamente muy raro. Al llegar a la cocina se encontró una nota, como prácticamente siempre.

"Miku-chan, tienes la comida en la nevera. Cuando tu quieras comer, ya sabes, te la calientas y ya está. Espero que te guste, la he hecho con todo mi amor, como siempre. ¿Quién es la mejor mamáaaaaaa? ¡Yooooo! ¡Por supuesto!

Te quiero, cariño.

-Miki.

PD: Nos vemos por la noche cuando vuelva de trabajar. No hace falta que me esperes despierta."

Miku suspiró; pero qué madre más extraña tenía… Pero al fin y al cabo, era su madre. Se habían apoyado mutuamente cuando murió papá en aquél accidente de tráfico y la había cuidado y criado satisfactoriamente, por ello le estaría agradecida toda la vida. Al fin y al cabo, madre sólo se tiene una. Y para Miku, era lo único que le quedaba, ella y sus amigos.

Claro que también le quedaba el ordenador, los videojuegos, las consolas, el manga, el anime, los libros, el dibujo artístico, la música… Estaba tan agradecida por poder hacer todas esas cosas que tanto le apasionaban… Simplemente por haber nacido en este mundo.

La peliaqua decidió comer más tarde hoy, y ahora irse a jugar un rato. Aunque eran la una aún. Tenia pensado contarle a Luke todo lo que había sucedido aquél día, y también quería hacerse más fuerte, como él.

Sonrió con determinación y decidió subir a su cuarto.

Recogió lo que en esa mañana no le había dado tiempo y encendió su súper ordenador.

No era realmente un súper ordenador, pero sí que era muy bueno. Y con una pantalla enorme. Se lo compró su madre cuando tenía diez años, des de entonces siempre ha funcionado perfectamente.

Mirándolo, recordó el día en el que consiguió el tan esperado juego. El cual sucedió no hace mucho…

No es que fuese un día muy emocionante, pero ya lo había intentado conseguir antes, cuando anunciaron la beta. Fue un anuncio por todo lo alto, primero en las cadenas de televisión más famosas de Japón, hasta que llegaron a mostrarse los primeros gameplays en las enormes pantallas de los edificios. Para entonces, había que pagar y mucho, así que no pudo comprarlo. Fue un éxito porque fue el primer sistema de jugabilidad en 4D, pero incluso con más detalles gráficos, unas texturas y un tacto completamente real, como si te sumergieras dentro del juego en cuestión. Para ese sistema inventaron las Oculus Rift 2x, básicamente un sistema para conectar el cerebro con la máquina.

Para crear así una realidad virtual.

Para conseguir la beta, que es una copa del juego para probarlo y sin pagar, o trabajabas para la empresa que creó el juego o hacías cola durante un día entero. Pero no hacía mucho lo habían sacado oficialmente gratis, después de unos años de pago.

Aquél día, Miku lo vio por la televisión e inmediatamente se fue a la tienda más cercana de videojuegos, la cual le pillaba algo lejos de casa y no contó con que llovía, por lo que corrió y corrió empapándose por la lluvia y congelada del frío. Cuando llegó a dicha tienda, estaba completamente helada, tosía y se encontraba mal. Se acercó al mostrador y ni siquiera tuvo que hacer cola, la gente se apartaba de ella por las pintas que llevaba. Con sus últimas fuerzas se acercó al mostrador, se apoyó en él drásticamente y le suplicó que le vendiese el juego. El chico, asustado, se lo vendió y la peli-aqua enseguida volvió a casa con una sonrisa deslumbrante a casa, pero en cuánto llegó se cayó en el pasillo y se desmayó.

Una manera rápida de hacer las cosas.

Fue el peor resfriado de toda su vida, después de aquello se pasó días en cama, enferma.

Pero valió la pena, eso siempre pensó ella. Y ahora mismo iba a ponerse a jugar de nuevo.

Se sentó en la silla de su escritorio y encendió la máquina. Se escuchó el potente sonido de ventilación y enseguida se encendió. Miku cogió las Oculus Rift 2x del escritorio, ya que las había dejado ahí tiradas esa misma mañana y se las puso, luego se aseguró de que estuviera todo conectado correctamente, que la extensión de la nuca estuviera en su sitio, ya que era lo que captaba todos los estímulos y los transmitía al cerebro y finalmente se bajó las gafas, ya que eran flexibles porque se podían guardar dobladas hacia dentro del aparato y conectó el cable maestro a una ranura especial que habían inventado los científicos más prestigioso del mundo para poder usar aquél nuevo sistema, el sistema de realidad virtual.

Antes de darle al botón de encendido del aparato, puso el juego, esperó a que se cargase y de pronto, antes de salir la pantalla de inicio de sesión, apareció un aviso:

"Nueva actualización 2.0

Información:

Paquete sorpresa."

Miku quedó perpleja, nunca antes había habido ninguna actualización. Es que simplemente creyó que el juego era perfecto de por sí y que no le faltaba de nada. Y ahora se había quedado boquiabierta, leyendo además lo de paquete sorpresa. ¿Qué sería eso?

Ahora sí que estaba ansiosa por poder volver a aquél mundo virtual, instaló la actualización, la cual sólo duró unos minutos y al fin le dio al botón céntrico de la pantalla: Iniciar.

Entonces encendió el sistema.

-Ah…-Suspiró una chica con larga cabellera rosa.

-Qué día mas ajetreado… Estoy molesta por lo de esta mañana… Si no hubiera tenido tanta prisa antes le hubiera pegado un puñetazo a la persona que se chocó con ella esta mañana. Pero qué se le va a hacer… No iba pensando en otra coa que no fuera llegar a tiempo al examen de prueba, ya que si no lo aprobaba no lograría entrar en la academia. Es más, ya que se estaba mudando, ese instituto era el más cercano ahora para ella. Decidió olvidarse del estrés causado por la angustia de llegar tarde al examen de esta mañana y se dirigió al ordenador para jugar de nuevo, como antes. No sabía porqué pero extrañaba un poco a cierta persona, aunque ella no lo reconocía.

-Allá vamos…

Todo se volvió blanco y una luz cegadora invadió el lugar, después en un abrir y cerrar de ojos el paisaje se aclaraba cada vez más… Hasta dejar ver un hermoso cielo azul, una pradera verde inmensa con flores hermosas y húmedas. Hasta dejar ver aquel mundo que parecía tan real…

Se movió ligeramente para comprobar su movilidad, pero para su sorpresa el brazo derecho le pesaba, y era porque una joven de coletas negras y aspecto algo infantil estaba apoyada en su hombro.

Luke no hizo nada, no se movió.

No le molestaba que estuvieran así algún tiempo… Tampoco era tan malo. De hecho era cómodo sentir el calor de otra persona, aunque fuera virtual, a tu lado. Ya que él había estado casi siempre solo desde que iniciaron el juego. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto la sensación de tener cerca a alguien, Miku desprendía una calidez relajante y peligrosamente adictiva. Sentir su calmada y rítmica respiración en su brazo le causaba la sensación de que no estaba solo.

El peli rosado no pudo evitar preguntarse si en la vida real también emitiría ese tipo de calor.

La soledad... ¿Cómo definiría Luke ese término?

"La soledad es el sentimiento más horrible que puede albergar un ser humano. Por que el dolor de verdad es el de ser ignorado, el dolor de ser rechazado y el de rechazar, el dolor de no tener un lugar al cual volver, cuando sigues tu camino solo y nadie se preocupa por ti. "

"Todo estaba tan cerca… Pero tan lejos…"

Luke recordó algunas cosas de su infancia…Cosas que no quería recordar. Pero que tampoco podía olvidar. Cosas que a lo largo de su vida le fueron sucediendo, una y otra vez hasta volverse el tipo de persona que era ahora: Distante y frío.

Todo para no herir y no ser herido. Todo porque ya había sufrido bastante, todo porque había amado tanto a algunas personas, que terminó destruyéndolas.

Su pasado albergaba una fuente de recuerdos imborrables, tanto como de dolor y de tristeza como de alegría. Recuerdos que no podían flotar libremente, memorias que estarían para siempre en lo más profundo de su ser y él no podía dejar que nadie llegara hasta ahí.

Pensando en eso, sus ojos zafiros se perdieron en la línea inexistente del horizonte.

"Qué bello es este mundo…"

Inconscientemente, apoyó su barbilla en la cabeza de Miku, dejando así caer parte de su peso sobre ella.

Miku se removió en su lugar y abrió sus hermosos ojos azules, al ver a Luke sonrió.

Éste ya había vuelto a como estaba antes antes de que despertara, y sólo atinó a decir:

-Has tardado.

-Estaba en el baño… Gracias por esperarme.

-¿Qu…? I-Idiota, quien te iba a esperar a ti…-Se levantó, mirando hacia la gran explanada en frente de él.

La más pequeña dejó escapar una leve risa y enseguida le tomó la mano al chico y se fueron de ahí corriendo.

-¿Qué haces? ¡Espera!

-¡Vamos!

Al llegar a la calle principal, donde se hallaban todo tipo de tiendas, Miku habló:

-Oye, ¿Te has fijado en la información de la actualización?

-Sí, la verdad es que en todos estos años… Que no haya habido ni una actualización y ahora esto…

-Sí, lo del paquete sorpresa es lo que me llamó la atención a mí… Espera un momento, ¿Años?

Luke no cayó en cuenta de lo que acababa de decir y se reprendió a sí mismo por ser tan estúpido.

-… Yo… Jugaba también cuando era de pago.

-Ya veo… ¡Entonces debes de ser nivel alto! ¿Has estado mucho tiempo jugando?-Miku parecía emocionada.

-Sí… Bueno…

Luke recordó algo e hizo una mueca de dolor. Apretó el puño que tenía libre y bajó un poco la cabeza, suficiente para que traviesos mechones de pelo le cayeran en la cara.

Miku no sabía que había dicho que lo hubiera herido así y se sintió completamente mal.

-Luke…-Miku sonó muy apenada.

-No digas nada más.-La cortó el chico.

-Pero…

-No digas nada, por favor…

Pero eso hizo preocupar a Miku aún más. ¿Des de cuando ese crío malcriado decía la palabra "por favor"? No, no era sólo eso… Era obvio que algo le ocurría. Tal vez algo había pasado y estaba sensible…

-…

Pasaron algunos segundos, entonces Luke volvió a mirarla y esta vez con agradecimiento.

Y así lo sentía, si esa chica hubiera dicho una sola palabra de disculpa, se hubiera derrumbado ahí mismo por todos los sentimientos que lo invadían y por todo lo que había estado pensando antes.

-Ya estoy bien, gracias…-Sonrió algo apenado, cosa que hirió el corazón de Miku.

Pero no dijo nada más y se limitó a cambiar de tema.

-Pues eso, que hay un paquete sorpresa en algún lado, ¿Has mirado en tu inventario?

-Espera…

Luke deslizó el dedo y apareció una pantalla táctil.

-"Paquete sorpresa:

Info: Unknown"-Leyó el peli rosado.

Se quedaron callados durante uno segundos.

-No lo entiendo.-Declaró él.

-¿No entiendes inglés…?

Luke se llevó una mano a la frente y sólo par asegurarse, preguntó:

-Miku, en la vida real… ¿Eres rubia?

-¡Eh! ¡Racista de colores de pelos! ¡Dos de mis mejores amigos son rubios!

-…

-…

-Pues te está afectando.

-¡Oye!

-¿Qué?

-…

-…Nada, además si te dijera mi color de cabello real no te lo creerías…

Luke no pudo evitar reírse ante aquello, era irónico porque a él le pasaba exactamente lo mismo.

-¿Qué es tan gracioso?-Se molestó.

-Nada, nada… Pero créeme en que sí que te creeré.

-Pues yo no creo que tu creas que me vas a creer, seguro te vas a burlar.

-Créeme cuando digo que me creas en que te creeré aunque tu no lo creas. Te digo yo también mi color de pelo y seguro que no me crees…

-¡No! Yo si te creeré.

-Pues yo también a ti.

-¿De verdad?

-De verdad. No me reiré.-Sentenció Luke.

-Mi color de cabello de nacimiento es aguamarina… Antes la gente me miraba raro pero ahora ya se han acostumbrado a mí, recuerdo que incluso una vez el instituto me intentó expulsar del centro porque se pensaban que me había teñido el cabello… Aunque nunca me lo teñiré porque me gusta, dice mamá que he heredado el color de pelo de mi padre.

-¿Dice?

-Es que papá murió hace mucho.

Luke pudo entender que su infancia también fue dura. No se lo esperaba de una niña tan alegre, vivaz, fuerte y con tanta personalidad.

Completamente distinta a él.

-No te lo tiñas entonces. Lo importante no es lo que digan lo demás sino lo que tú crees que debes hacer.

-También pienso así.-Sonrió.

-Mi color de pelo es este que ves aquí.

Miku dejó escapar una exclamación de asombro.

-¿Rosa? ¿En serio?

-El tuyo tampoco es que sea muy normal…

-¡Yo soy normal!

-Ya claro, sobre todo con lo gafe que eres por haberte perdido en el bosque, lo estúpida que fuiste al seguirme y encima apareció el boss ese porque nos equivocamos de camino…

-Soy normal, no soy gafe…

-Ya claro, y mi abuela que es discapacitada…

-No, ¡Estoy segura de que tu abuela no es Spiderman ni le pone pegamento a las ruedas de su silla para ir por los cristales de los edificios para que luego los tengas que limpiar tú!

-No iba a…

-¡Pues tú tampoco eres muy normal!

-Yo ya lo tengo asumido, eres tú quien no lo acepta.

Miku gruñó con los dientes y se le acercó.

-Te odio.-Le dijo Miku, mirando hacia otro lado.

-El sentimiento es mutuo.

Pasados unos segundos, la más pequeña continuó:

-Si, te odio pero quiero averiguar lo de la caja esa sorpresa. ¿Por qué no pone información sobre ella?

-Quizás si vamos a una taberna lo averiguaremos, creo que ahí venden lupas.

-¿Lupas?-Miku sonó extrañada.-No me hacen falta para verlos de más cerca, seguiré igual que antes…

-A ver… Idiota, las lupas son items. Sirven para desbloquear la información de cualquier objeto, la parte mala es que pueden fallar. Aunque no si tienes la habilidad de inteligencia muy elevada.-Informó Luke.

-Oh… Ya veo. Cuánto sabes.-Sonrió.

-Vamos, a ver si vemos una.

Esta vez fue Luke quien tomó la iniciativa y se dispuso a caminar cuando se dio cuenta que aún tenía la mano de Miku aferrada a la suya.

Ambas miradas cristalinas se cruzaron. Fue un momento extraño, cuando esos penetrantes ojos azules de Luke se posaron en los suyos se sintió desarmada, vulnerable. Y comenzó a notar como sus mejillas comenzaban a calentarse. Miku tampoco se había percatado del agarre, ya que se fue acostumbrando. Además, pensó que Luke tenía una mano frágil y delgada, aunque un poco más grande que la de ella. Una mano bastante femenina.

Luke estaba algo sonrojado y sorprendido por la reacción de Miku, de alguna manera aquella pequeña estaba intentando derrumbar las murallas de su interior, cosa que no podía permitir.

El peli morado soltó la mano de Miku y evitó mirarle a los ojos.

-¡Vamos, o te quedas atrás!-Advirtió Luke a unos pasos delante ya de Miku.

La chica no entendía lo que acababa de suceder, se quedó algo estúpida y sin saber que hacer. Aunque al ver que realmente Luke se iba sin esperarla, la siguió y se le olvidó aquél sentimiento extraño de hace un momento para sustituirlo por enfado.

-¡Oye, espera!

Corrió hasta ponerse a su lado.

-Luke, ¿Por qué no hacemos un grupo por si acaso nos perdemos de vista?

-¿Contigo…?

-No, con mi abuela. Con quien va a ser…

-Lo siento pero no me interesa.

-¿Por qué?

-Por que soy un jugador solitario.

-¡Oh, vamos!

-No.

Miku se dio cuenta de que esa conversación no iba a llegar a ninguna parte, así que decidió cambiar de táctica.

-Entonces te petaré la bandeja de entrada de mensajes.

-…

Luke pareció pensárselo por un momento pero luego se retractó y dijo:

-Te borraré de mi lista de amigos.

-Cuánta crueldad alberga en tu ser… Desgraciado.

-Gracias, y ahora, entremos a esa taberna.

Luke señaló una enorme casa de ladrillos, decorada al estilo rústico y con chimenea. Miku la reconoció al instante, era la taberna municipal. Ahí iban y venían los viajeros más prestigiosos de todo el mundo, ya que ésa era la ciudad central. Guardaban sus cosas, compraban, vendían, pasaban el rato… Un lugar dónde se podía hacer de todo, más o menos. Para eso estaban las tabernas.

Entraron abriendo la puerta de madera, era una sala agradable. Al estilo rústico como era de esperar. Habían mesas y sillas, en las cuales habían muchas personas. Jugadores, por supuesto, hablando de negocios, de gremios, de productos… Simplemente, hablando. El único NPC o Non-Player Character, era el hombre de la tienda, obviamente.

Se acercaron a la barra y al tocarla a Luke le apareció una ventana con un texto que decía:

"Elige la opción que desees:

-Comprar

-Vender

-Intercambiar"

Tocó con el dedo donde ponía "Comprar", buscó una lupa y compró una.

Miku observó todo el proceso, hasta que vio el precio del ítem que acababa de comprar.

-¿¡Diez mil platinos!? ¡Pero si eso es mi cantidad de dinero multiplicada por cinco!

Miku se sobresaltó, pensando en que era una estafa. Por suerte nadie les hizo caso, ya que había bastante ruido formado por la cantidad de gente conversando.

-No es tanto… ¿De verdad sólo tienes dos mil platinos…?

-Sí… Bueno, me lo gasté todo ayer para poder comprar una katana, que por cierto, es muy buena.

-¿Cuál es?

Luke le envió una petición de comercio para que le enseñara el arma, a lo que Miku aceptó algo extrañada y así lo hizo.

-El valor de esa espada es de veinte mil, no está mal para tu nivel porque en general, es muy poco.

-¿Qué veinte mil es poco? Pero si la cantidad inicial de platinos es de cien… No sabes lo que me costó ahorrar ese dinero.

Miku retiró la katana de la ventanilla de comercio y se dispuso a cerrarla cuando Luke la interrumpió.

-Espera, ten… No puedes ir con tan poco dinero por aquí, si una simple poción de recuperación completa de la vida ya vale quinientos…

-No me importa. Ya con seguiré más platinos cazando monstruos… No hace falta que…

Miku abrió los ojos como si fueran platos, no se podía creer la cantidad que Luke le estaba ofreciendo a cambio de nada. No podía aceptarlo pero eso la hizo feliz porque pudo comprobar que, efectivamente al fin y al cabo era buena persona.

-Luke, no puedo aceptar un millón de…

-Créeme en que esto no es nada, cuando subas de nivel necesitarás cientos de millones…

La más pequeña quedó completamente impactada. Se le pasó por la cabeza abandonar, retirarse del juego. ¿Cómo había aguantado tanto este chico? Menudo espíritu…

-Pero…

-Cógelo antes de que me arrepienta. Además, tengo mucho más dinero.-Insistió él.

Luke le dio a aceptar pero para su sorpresa, Miku cerró la ventana de intercambio.

-No, no puedo… Es que quiero ganarme mi propio dinero por mi cuenta y no quiero deber dinero a la gente. Además, no quiero que pienses que estoy contigo por interés.-Miku al decir eso, le sonrió brillantemente.

Luke se sorprendió, nunca se habría esperado una reacción así. Esa chica estaba llena de sorpresas. Pero de alguna manera, aceptó su decisión y le pareció que Miku podría llegar lejos con esa actitud.

-Está bien… Probemos la lupa.

Luke usó la lupa con el ítem sobre sorpresa y en éste apareció nueva información.

-"Ábrelo y lo verás"-Leyó Miku acercándose al peli rosado.

-Pensaba que era de algún tipo de evento pero ya veo que no es nada de eso. Seguramente en el tuyo y en el de todos ponga lo mismo.

Miku pareció animarse aún más.

-¡Vamos a abrirlo!

-Espera, estúpida. Hay que sentarse antes, por si acaso.-Apuntó el chico.

Miku se dirigió rápidamente hacia una mesa libre y se sentó. Luego le hizo señas exageradas a Luke para que viniera.

-Yo no la conozco…-Susurraba por lo bajo mientras se acercaba suspirando.

Al llegar se sentó en frente de Miku y comenzó:

-Está bien, voy a intentar usar el ítem.

Se fue al inventario, tocó la bolsa sorpresa una vez y le dio a una de las pestañas que se abrió a la derecha donde ponía "usar".

De la nada, se virtualizó un vaso con un líquido color cielo dentro. Los dos se quedaron mirando aquello fijamente.

Entonces Miku hizo el mismo proceso con su sobre sorpresa, pero a ella le vino el vaso con un líquido morado.

-Des de luego tiene mejor pinta el tuyo…-Apuntó Miku.

-No te dejes engañar por las apariencias, idiota.

-¿Cuándo me vas a llamar por mi nombre, niño estúpido?

-Cuando me de la gana.

Otra vez esa actitud de tipo engreído y estúpido que conseguía sacar a Miku de sus casillas.

-¡Eres tan…! ¡Bah, da igual, no me quiero enfadar! Eres odioso.

- Ahora, si queremos descubrir lo que es cada uno, hay que probarlo un poco.

Miku pasó por alto el hecho de que la había ignorado e hizo lo que le pidió.

No estaba tan malo, después de todo.

-No sabe mal.-Dijo Luke.

Cuando Miku dejó el vaso en la mesa y lo levantó un poco para poder beberlo, Luke escuchó una tos muy fuerte proviniendo del asiento de atrás y unas voces:

-Ese líquido morado resultó ser veneno… El dolor era demasiado real, casi me quemaba la garganta… ¿A ti también te ha tocado? Vaya mierda de item…

Luke se sobresaltó, pero no se movió por precaución. Pensó en que en una zona de la ciudad, y más dentro de un edificio, si le quitaba un objeto a alguien de las manos aparecería una alerta de robo y no se podría acercar, si intentaba empujar a Miku para que no se lo bebiera, se consideraría violencia y saldría otra alerta…

Tenía pocos segundos… Y vio una caja de pajitas sobre esa misma mesa, como en todas las demás.

No le quedaba otra opción… Maldita niña estúpida.

La cogió rápidamente y se levantó para poder beber con ella el contenido del vaso, cosa que hizo en cinco segundos.

Miku no tuvo tiempo de reaccionar hasta que se dio cuenta de que no quedaba ya ni una gota en su vaso.

-¡Oye, deja de fastidiarme, quieres! ¡Tú tienes el tuyo! ¿Por qué…?

-¡Todo el mundo, no os bebáis el líquido púrpura de la nueva actualización, es veneno!-Alguien estaba anunciando con precaución.

¿Será posible que…? No, no. No podía ser… Que ese niño que tanto la odiaba hubiera hecho eso por ella… Pero, ¿Qué ganaría bebiéndose eso? Miku no daba crédito a lo que acababa de ocurrir. Pero reaccionó en cuánto Luke comenzó a respirar con dificultad.

-¡Luke! ¡¿Qué has hecho?!

-No creas… Que lo he hecho por ti… No lo malentiendas…

No era honesto, Miku sabía que le era difícil ser honesto con la gente, pero sólo por ésta vez, lo dejó pasar.

-Vale, sí. Pero sigues siendo un idiota…

-Tal… Vez…

Luke se cayó de la silla y se golpeó contra el suelo, a lo que Miku drásticamente se levantó de su asiento y lo intentó levantar.

-¡Ayuda, por favor!-Gritó la más pequeña sin saber qué hacer.

Se sentía estúpida de verdad, se sentía inservible, impotente. Pero algo en aquél momento le quedó claro: No le gustaba ver sufrir a ese niño consentido.

Vinieron dos hombres que consiguieron levantarlo ayudándolo por los hombros y se dirigieron a Miku, que estaba casi llorando.

-¿Qué le pasa…? ¿Es el veneno? ¿Le va a pasar algo malo a su personaje?

-No te preocupes, chica. Nosotros lo llevaremos al lavabo para que intente echarlo, de todas maneras si ha tenido la mala suerte de abrir el sobre y encontrarse con el veneno, su efecto es temporal. Se le pasará a los diez minutos.

Miku sintió un gran alivio en el pecho, que sustituyó a la opresión de antes.

La chica no quería separarse de él en ese momento pero era un hecho que no podía entrar al baño de hombres y que no tenía la fuerza suficiente para poder cargar a Luke ella sola.

Se giró para poder ver al peli rosado. Su cara era pálida, más de lo que ya era. Sus ojos se habían oscurecido, bajo ellos se podían observar ojeras. Tenía el ceño fruncido y parecía que intentaba soportar el dolor, intentando no cerrar los ojos.

Cuando llegaron a la puerta del baño de hombres, a Miku le pareció escuchar la voz de Luke negándose sobre entrar ahí. Los chicos no pudieron hacer otra cosa que entrar y ahí los perdió de vista.

Estuvo esperando uno, dos, tres, hasta cinco minutos. Se estaba empezando a impacientar. Se estaba pensando de verdad si entrar o no al lavabo con él hasta que escuchó un grito masculino y unas voces que indicaban sorpresa. Todo provenía del baño de hombres.

-¿¡Luke!?-Miku gritó y se escuchó en toda la taberna.

Sin pensárselo y sin importar las miradas de todos los demás, corrió hasta el baño donde se hallaba el peli rosado, pero inesperadamente se topó con una chica que estaba saliendo de él.

La pequeña se cayó al suelo por el inesperado choque y se levantó, sobándose el trasero.

-¿Pero q…?

Miku la miró. La observó atentamente, todos y cada uno de sus rasgos faciales eran exactamente iguales a los de Luke. Algo más de pestañas de lo normal pero igual de femenino que siempre.

Su pelo era hermoso. Una melena rosada que le caía elegantemente hasta la cadera, o incluso más que eso. Y acababa con algunos mechones ondulados. Sin duda, había tenido suerte al nacer con ese cabello. Su cuerpo… Era un poco más baja que Luke y aunque tenía mucho más pecho, caderas y curvas, Miku reconoció a su amigo. La miró por último a los ojos, unos ojos tan azules y hermosos como el mar, esa mirada característica de Luke que tanto le gustaba.

La chica estaba apoyada con un brazo en la puerta del lavabo y parecía que aún respiraba agitadamente. A Miku le pareció que en cualquier momento se iba a caer, por lo que se acercó a ella e intentó ayudarla.

-Estoy bien, no te preocupes.

A la más pequeña le pareció que le hablaba un ángel. Esa voz era parecida a la de Luke pero… No era la misma. Era algo más femenina.

La chica comenzó a caminar, los pantalones y las botas le iban bien pero el chaleco se le había quedado ajustado en algunas partes.

A la chica le falló un pie y por poco no se cayó. Suerte que estaba Miku delante de ella, porque la agarró justo a tiempo.

Quedaron de pie, muy cerca la una de la otra. Y entonces la pequeña le susurró al oído:

-No te fuerces, Luke.

Miku sonrió al decir aquello, se había dado cuenta de que siempre se sobre esforzaba haciendo las cosas. Ya sea por el bien de los demás o por el suyo propio.

-No lo hago.-La pequeña no lo vio, pero en ese momento Luke estaba sonriendo con los ojos cerrados.

-Por cierto...

-¿Hmm?-Miku estaba demasiado a gusto en ese momento, Luke estaba apoyando parte de su peso sobre ella y sentía su respiración e la nuca mientras ella la sujetaba por la cintura para que no se cayera.

En ese momento la chica deshizo el medio abrazo y volvió a su lugar, de pie para comprobar que no se caería otra vez, respiró hondo y con una mano se echó parte de flequillo hacia atrás, un gesto que Miku consideró muy femenino. Abrió los ojos y miró a la más pequeña gentilmente, sin quererlo también se le dibujó una media sonrisa.

-Luka, me llamo Luka.

Miku no había visto nunca a una persona tan bella en toda su vida. Esta vez le devolvió la mirada, una mirada tierna y cálida. Finalmente, sintió algo golpearle con fuerza en el pecho…

Se preguntó si sería el corazón.


Vuelvo a insistir, si hay algo que no se entienda, por favor díganme y aclaro las cosas xD

Bueno ¿Qué les pareció el capitulo? ¿Algo interesante? ¿Genial? ¿Gracioso?

Ya saben, dejen reviews para saber sus opiniones, y esta vez lo siento de verdad no haber podido publicar antes x el castigo pero ahora supongo que volveré a como siempre ^_^ contra mas reviews, mejor y mas rápido se publican las historias! ¡Obvio! xD

PD: La última escena me pareció tan… (/*o*)/ OMG xd


Respondo reviews! C:

Kotobuki Meiko: ¡Gracias! ¡Sigue esperando xq aquí no se acaba! xD Y te sorprenderás, tengo pensado hacer DRAMA… aunque lo mio es la comedia C:

Cheshire Megurine: Si verdad xD yo tmbn me rei :') por esodigo que disfrutad de la comedia ientras podais… okno no soy tan cruel :P gracias me motivaste mucho de nuevo =)

Kenat-sama: Desho? Luka tsundere es lo mejor de lo mejor pls xD en cambio Miku no sabria definir que tipo de personalidad tiene xD y bueno lo de amar a Miku aun no creo pero… esta entrando… En cambio no se si decir lo mismo de si Miku ama a Luka ya :P

Akira Grit Akaku: Gracias x tu idea :D esa como saber que Luka es chica, yo tmbn la habia pensado pero era demasiado parecida a sao y como que no me quiero copiar xD pero arigato igualmente ^_^ y si, el amigo de Luka en el juego es importante, aunque no tanto… Aun no se como será la historia entre esos 2 pero te aseguro que un romance no xD es que no me pudo imaginar a nadie que no sea Miku tocar el cuerpo de Luka y viceversa C:

Laabii262: Gracias tmbn, tu idea si la usé un poco xD porque ya todos saben ke la chica con la que se chocó esa mañana es Luka obviamente.. =) y pronto se conoceran, tel o aseguro.. je..je…je.. xD La segunda idea ke me diste me la planteé pero era dmasiado lioso, entonces pensé en hacer algo más simple como…¡Una poción! xD la verdad es que pensaba usar la pocion que Luka le da al inicio del juego pero preferí hacer esto por la parte en que "Luke" la salva ^_^

Marilinn:¿La reacción de Miku era como te esperabas? Yo creo que un poco, no? Porque sospechaba algo ya xD Espero que te haya gustado este capitulo, pronto me pondré a escribir el siguiente en cuanto me quiten el castigo =)

Emi: Gracias xD ya veo ke a mucha gente le gusta la comedia n_n Pues mira, el juego que digo es obvio que aun no existe pero yo y muchos tenemos la esperanza de que lo hagan xD y la idea de este fic salió al estar jugando el otro dia a un juego de rol que me recomendaron y a las oculus rift, que eso si existe xD lo demás ya salió de mi xq veo yuri hasta en las lentejas (¿) :D


Una vez más, gracias x pasarse por aquí y tomarse la molestia de leer, espero que os guste a todos este nuevo proyecto n_n