Buenos días/tardes/noches
Antes de comenzar esta capítulo, hay una advertencia que debo hacer: Hay Lemon (contenido sexual explícito) en esta parte de la historia y aparentemente eso es un gran problema. Se recomienda discreción o algo así.
Espero que lo disfruten.
CAPÍTULO 03: Aventura
Pese a lo que le había dicho a Revy, Korra decidió no correr el riesgo de mandarle la información a Natsuki, ya que al no saber lo que hacía cuando no se encontraba con ellas o en un trabajo, ignoraba quién podría estar cerca de ella en el momento en el que le envíe cualquier archivo. Optó entonces por hacerle otra llamada una vez más, a ver si le respondía.
-Krueger- Se oyó al otro lado de la línea
-Soy yo, DiMartino- Dijo Korra -¿Qué diablos te pasa? Tú misma dijiste que seguramente no sería un día tranquilo, que nos darían un trabajo y de todas maneras te desapareces así-
-Korra, escúchame, no estoy de humor para eso ya mismo y seguro que ahora sería desperdiciar tiempo en explicaciones. ¿Podrías decirme de una buena vez para qué me estás llamando?- Determinó Natsuki
-Tienes razón, luego hablamos de tus jodidas costumbres- Acordó la morena –Ya sabes que se trata de un trabajo. En este caso: Secuestro. Objetivos: Viola y Sato Konietzkova. La información básica dada por Bai Lan te la estoy enviando ahora, ya sabes qué hacer-
-De acuerdo- Responde Krueger –Le echaré una mirada a los datos y veré primero si puedo averiguar algo por aquí antes de volver a casa para trazar el plan que pondremos en marcha-
-Me parece bien así entonces- Asiente DiMartino –Cuando estés aquí hablamos-
Cuelga Natsuki mientras mira a su lado a alguien con quien estaba hablando antes de atender la llamada. Se trata de un hombre maduro de cabello oscuro y trenzado, ojos marrones de mirada seria tras unos lentes redondos y piel ligeramente bronceada. El nombre de aquel tipo es desconocido, sólo se le conoce por el apellido Yamada, el cual tampoco se sabe si es verdaderamente el suyo.
-A juzgar por cómo y con quien hablaste, es seguro que se trata de trabajo- Dijo Yamada –Y por lo que dijiste antes de colgar, puedo suponer que piensas que sé algo sobre el objetivo-
-Delante de ti me resulta absurdo andarme con secretos respecto a este tipo de llamadas- Respondió Krueger –Y supones bien, eres una de mis mejores fuentes de información, así que pienso aprovechar que estás aquí-
Yamada es un hombre conocido tanto fuera como dentro de la ley por ser una fuente fidedigna de información, ya que es una persona muy talentosa en lo que refiere a la recolección de datos. Nadie sabe cómo lo hace o si trabaja solo, pero es sumamente confiable, su única condición es que la información que provee, dependiendo de la confidencialidad, tiene un costo económico.
-Ya conoces mis tarifas- Puntualiza Yamada –Lo que te dije, junto con lo que me vas a preguntar se añadirá a tu cuenta-
-Sí, ya lo sabía- Asintió Natsuki –Ahora dime sin rodeos ¿Qué sabes acerca de las familias Viola y Sato Konietzko?- Cuestionó inmediatamente
Mientras Yamada responde a Natsuki su pregunta en una sencilla cafetería, en el sitio recién inaugurado donde irónicamente se encuentran las chicas, de las cuales las mercenarias tienen que averiguar todo lo que puedan, Revy y Eda se encuentran en uno de los baños mirando la información enviada por Korra. Si bien la rubia no hace parte propiamente del equipo, de vez en cuando le ha dado a "Two Hands" datos útiles para sus trabajos, aparte de ayudarle con las armas, así que las mercenarias la consideran una aliada.
Bai Lan suele proveerles sólo la información básica de los objetivos y en esta ocasión eso no cambió. Sin embargo, cuando se trata de personas, los datos van acompañados de fotografías, así que Eda al verlas se sorprende un poco
-Mira lo que son las malditas casualidades- Dice la rubia
-¿Qué quieres decir?- Pregunta Revy
-¿Qué acaso no ves?- Cuestiona Eda –Claro que no. Si no hubieras hecho cara de culo desde que llegamos, sabrías igual que yo que esas chicas están aquí-
-¿Me estás tomando el pelo?- Dice "Two Hands"
-Tú si no sabes ni dónde estás parada, pedazo de tonta- la regaña –Sato Konietzkova estaba acompañada de una nena desconocida cuando llegamos y luego se acercaron a ella las dos Viola con un grupo de chicas. Desde entonces han sido asediadas por otra gente-
Revy al saber esto, no pierde el tiempo y llama a Korra inmediatamente
-DiMartino- Responde rápidamente la morena
-Soy yo, "Two Hands"- Dice Revy –Será mejor que tú y Jo traigan sus culos aquí ya mismo-
-¿Para qué nos quieres en el Yellow Flag ahora? Tenemos mucho qué hacer- Cuestiona Korra
-Primero: No estamos en el Yellow Flag- Puntualiza "Two Hands" –Segundo: Da la casualidad que Eda vio a nuestros blancos aquí-
-Parece que el viento sopla a nuestro favor- Sonríe DiMartino –Dime entonces ¿Dónde carajo están?-
-Este lugar se llama "La Bohemia"- Indica Revy –Se encuentra en el centro de la ciudad de Windbloom y hoy fue inaugurado-
Korra cuelga un poco irritada, necesitarían de más que suerte para llegar a Windbloom rápidamente ya que, si bien es la ciudad vecina, desconocían el sitio al que irían porque no suelen estar en esa zona.
-Jo ¿Sabes cómo llegar rápidamente al centro de Windbloom?- Pregunta Korra a su compañera
-Sí, estuve ahí hace un par de semanas con una chica- Responde Jo sin dejar de mirar su película
-Bien, tú conducirás- Indica la de ojos azules –Vístete porque tenemos que ir allí de inmediato-
Sabiendo que se trata de trabajo, Jo no tiene inconveniente alguno en detener la película e ir a buscar algo que usar para salir. Korra por su parte, había acabado de tomar una ducha, así que también fue a vestirse lo más rápido posible.
Alrededor de media hora más tarde, Korra y Jo se reúnen con Revy y Eda en "La Bohemia" como si fueran un grupo de amigas común y corriente.
-¿Llamaste a Natsuki?- Pregunta Korra a Revy
-Dijo que sabía dónde era y que llegaría en unos diez minutos- Respondió "Two Hands"
-Las chicas que vienen a buscar están a las tres en punto- Indica Eda dando una rápida mirada de reojo al punto en cuestión
-Vaya, pero si es Meg- Dice de repente Jo quien no miró los datos enviados por Bai Lan antes de salir de la vivienda
Las otras tres mujeres la miran, realmente Jo no es de mostrarse así con respecto a ninguna persona, ni siquiera tratándose de un blanco por el cual vayan a recibir una fuerte suma de dinero como en ese caso.
-¿Cómo?- Cuestiona Eda –No me digas que ya la conoces-
-No diría algo como conocerla- Responde Jo como si fuera algo sin demasiada importancia –Es una chica con la que tuve una aventura hace un par de semanas-
-No me digas que…- No alcanza Korra a preguntar
-Si- Interrumpe la peliplateada –Tuvimos sexo-
Antes de salirse más de lo que las llevó a encontrarse allí, llegó Natsuki. Ella no sólo vio inmediatamente a los objetivos, sino que ya tenía una idea para ocuparse de la misión sin levantar sospechas: infiltración.
Tras la recién confesión de Jo, Revy y Korra se ocuparon de mantenerla en un lado de la mesa en el que no fuera vista por Meg mientras escuchaban el plan de Natsuki, ya que por el momento no convenía que la menor de las Viola se acercara a ellas todavía. Eda, aunque no estaba incluida en la misión, decidió ayudarlas porque ya estaba ahí, además nada le costaba simplemente no perder de vista a los blancos aprovechando su capacidad de vigilancia de campo, que desarrolló tiempo antes de convertirse en traficante de armas.
-Aparte de lo que sabemos de ellas, cortesía de Bai Lan…- comenzó a decir Natsuki –No son personas a las que nos podamos acercar así de fácil-
-Eso dices tú- Intervino "Two Hands" –Pero a Jo no parece haberle costado mucho llevarse a la cama a Megumi Viola-
Natsuki se sorprendió, ya que como llegó al encuentro de ellas luego de que Jo hubiera hecho semejante revelación, no tenía idea de que la más joven de sus compañeras tuviera semejante cercanía con uno de sus objetivos.
FLASHBACK DE JO
Era una de esas pocas noches en las que Jo salía de la casa un fin de semana que no fuera en compañía de sus amigas para un trabajo o al cine a ver una película de terror. Sin ella misma terminar de entender por qué, su instinto la llevó a conectarse esa misma tarde a la red de internet y, se tratara de destino o suerte, la primera persona con quien habló resultó ser nada menos que Megumi Viola.
La más joven de las hermanas Viola, por razones desconocidas, evitó mencionar su apellido en todo momento, aunque fue algo que también hizo Jo, pero sólo porque no le pareció indispensable que la pelirroja lo supiera. La menor entre el grupo de mercenarias no se caracteriza por ser muy conversadora, pero con Meg se siente casi tan bien como son sus amigas, y el sentimiento es mutuo, así que sin muchos rodeos deciden concertar una cita esa misma noche.
Jo no se caracteriza por gustar de lugares con grandes concentraciones de gente y ruido, pero quiso dejarle a Meg la elección del lugar arriesgándose a que se tratase de una discoteca bulliciosa. Afortunadamente para ella, era un sitio discreto llamado Black System, cafetería de día y bar de noche donde se reúnen las personas para conversar y beber algo o comer algún postre con música ligera de fondo.
-Dices que sólo has salido con chicos, pero hoy decidiste entrar a un sitio en la red sólo para mujeres- Menciona Jo en medio de la conversación
-Bueno, es que los chicos son lindos y atentos, pero me terminan aburriendo en cuanto empiezan a acosarme para que me acueste con ellos- Explica Meg –Sólo a dos o tres les hice caso, aunque no fue lo bueno que esperaba.-
-No todos los hombres son así, además… ¿podrías estar segura de que yo no quiero eso de ti?- Pregunta la peliplateada sin perder su mirada casi inexpresiva
-¿Es una broma o una insinuación descarada?- Cuestiona la pelirroja
Jo se levanta de su asiento y, sin responder a la pregunta, toma a Meg de las mejillas y la besa apasionadamente de inmediato sin dar oportunidad a reacciones posibles. La pelirroja forcejea hasta soltarse, se para, le da una bofetada a su acompañante y sale del bar. La mercenaria, con la mejilla colorada, hace como si nada estuviera pasando, pone en la mesa el dinero que paga por lo que consumieron esa noche más la propina y sale tras su acompañante.
Meg es alcanzada por Jo en las cercanías de un callejón solitario, a esa hora la gente se encontraba en bares o discotecas y Windbloom se caracterizaba por ser una ciudad muy segura, así que la tasa de delincuencia era muy baja, de modo que tampoco se veían personas sospechosas por esa zona… estaban solas. La pelirroja es tomada del brazo.
-¡Déjame en paz!- Gritó la pelirroja –Eres peor que los chicos con los que he estado-
-Quería demostrarte que no bromeaba- Replicó Jo –Además ¿en qué soy peor? Sólo te hacía conocer inmediatamente mis intenciones-
La más joven de las hermanas Viola parece haberse quedado pensando en algo, aunque Jo sólo la suelta y la observa. Las miradas azul y roja se encuentran, la mercenaria no es muy buena leyendo a la gente, pero sigue sus instintos y besa a Meg, esta vez la abraza por la cintura para evitar que se escape, puede sentir esos pechos grandes sobre los propios a través de la ropa. La pelirroja volvió a resistirse, sin embargo por poco tiempo esta vez, de hecho abrazó por el cuello a la morena.
Ciertamente, no era la primera vez que Meg era besada por alguien, al igual que ya había recibido besos así de profundos antes. Sin embargo las sensaciones que experimentaba eran completamente nuevas en comparación a lo que vivió con chicos, supo lo que era la verdadera excitación al sentir el calor por todo el cuerpo y al mismo tiempo concentrándose en ciertas partes de su anatomía a través de sus labios. Jo lo notó porque, a diferencia de la pelirroja, ella ya había estado con otras mujeres antes y sabía reconocer las emociones que ocasionaba a partir de las reacciones.
Separaron sus rostros un poco y se miraron a los ojos sin deshacer el beso en absoluto. Meg tenía su cara casi tan roja como su cabello, mientras que Jo, quien pocas veces experimenta emociones, siente calientes sus mejillas. La pelirroja, presa de sus propias sensaciones, toma una decisión.
-¿Vives muy lejos?- Pregunta respirando levemente agitada
-Si- Responde Jo casi en un susurro
-¡Sígueme!- Ordena Meg
La menor de las hermanas Viola no tiene reparos en llevar a Jo a su casa aun con las negras intenciones que tiene, aquella impulsividad no la había visto la mercenaria nunca en nadie, ni en mujeres ni en sus más iracundos enemigos.
-¡Qué suerte tengo!- Exclama Meg al darse cuenta de que su hermana no se encuentra en casa –Shizuru seguramente pasará la noche en casa de Asami-
En aquel momento Jo no le dio importancia a esos nombres, no le interesaba saber quiénes eran, ella sólo había ido a una cosa y parecía ser que Meg se la daría sin hacerse rogar mucho. La pelirroja se deja llevar por su calentura y conduce a su acompañante directamente a su habitación, ambas tendrían una noche que no olvidarían.
Al momento de entrar, Jo se despoja de inmediato de su chaqueta de mezclilla y camiseta negra, Meg se sorprende por un instante al ver que no usa sostén. Se siguen besando y quitando la ropa hasta que caen en la cama desnudas, la morena queda sobre la pelirroja, quien por un momento detiene lo que están haciendo.
-Espera un poco- Dice Meg –Es nuestra primera cita ¿no estarás pensando que soy una chica fácil?-
-No me queda claro a qué te refieres exactamente con eso- Responde Jo –Si hacer esto en la primera cita es de chicas fáciles, también lo soy yo por venir a tu casa a hacerte el amor-
La propia Jo no sabe por qué utilizó esas palabras, en vez de "tener sexo" o "follar" aunque no se detuvo a pensarlo, no cuando esos azules ojos la estaban mirando así en medio de la penumbra, mostrándole una emoción que nunca halló en otras parejas sexuales antes. Volvió a besar a Meg ignorando todo eso para acallar cualquier duda en ambas, estaba allí por placer, además si como mercenaria no ha dudado al momento de quitar una vida en sus misiones, no se permitiría un titubeo con aquella mujer
La pelirroja demostró seguridad en lo que estaba haciendo, decidió olvidarse de que estaban allí tras una primera cita y se concentró en el gozo, ella también lo quería. Jo le besó y acarició el cuello con la lengua haciéndola estremecer, luego le dejó un húmedo camino desde ahí hasta aquellos grandes pechos tan deseados. Mientras más placer sentía Meg, más dispuesta estaba a permitir semejantes avances a la peliplateada, eso se notaba a través de los gemidos que lanzaba.
Jo se tomó su tiempo en los pechos de Meg, no podía desaprovechar semejante par de "dones" otorgados por la naturaleza. La pelirroja estaba extasiada por la experiencia, pero no quiso quedarse quieta, así que hizo que sus cuerpos giraran para quedar sobre la morena.
-Nunca he hecho esto- Dijo agitada –Déjame intentarlo, ¿sí?-
Sin esperar respuesta, se abalanza sobre los pechos de Jo, ciertamente más pequeños que los suyos propios, pero la curiosidad y el deseo la impulsan a explorar con la boca hasta llegar a ellos. Si algo aprendió de los chicos, es más o menos lo que hacen para estimular a una mujer, sólo que con ser una tenía la ventaja de que con conocer su propio cuerpo y contar con instinto femenino podía hacerlo mucho mejor que ellos. Descubrió rápidamente cómo tocar, acariciar y besar.
-Sigue así…- susurra Jo –vas muy bien…- agrega excitada
La mercenaria está acostumbrada a tomar la iniciativa en sus relaciones sexuales, pero está dispuesta a permitirle a Meg que experimente todo lo que quiera con su cuerpo. Aquella pelirroja era ardiente, mucho más de lo que se hubiera imaginado, así que estaba deseosa de saber qué tan lejos llegaba, especialmente cuando le comenzó a besar la cara interna de los muslos.
Meg ubicó sus piernas a los lados de la cabeza de Jo para darle total acceso a la zona más sensible de su anatomía, así ambas podrían estimular y disfrutar simultáneamente. Cada una emplea la boca y lengua para atender el sexo de la otra, la peliplateada como una experta, la pelirroja siguiendo sus lujuriosos instintos. La mercenaria, quien no se permitió del todo la pasividad, demostró lo que había aprendido tras varias "sesiones de práctica" haciendo exactamente lo que había descubierto que a su compañera le gustaba más, sólo que con mayor velocidad e intensidad.
-Ahhh…- Lanzó Meg un largo grito abandonándose al intenso orgasmo que alcanzó, el primero que logra durante un encuentro sexual.
Como compensación o porque a Meg no le gusta dejar las cosas inconclusas, así que continúa utilizando su boca en el sexo de Jo para hacerla gozar. Si bien la pelirroja no cuenta con la experiencia que han tenido sus anteriores amantes, a la mercenaria le excita y complace mucho lo sabiendo que la chica le pone cierto esmero a hacerlo lo mejor posible. En ese caso, la menor de las Viola no tiene nada que envidiar a otras mujeres en lo que a realizar un buen sexo oral se refiere.
Un gran gemido brota de la garganta de la morena indicando que ha llegado al clímax, algo que la satisface tanto a ella misma como a la pelirroja. Tras haberse abandonado a uno de los mejores orgasmos de su vida, Jo descansa un instante sólo para continuar la sesión amatoria, ya que cambia de posición, una en la que su sexo y el de Meg quedan prácticamente pegados.
-¿Qué… haces?- pregunta Meg un poco agitada
-No preguntes… sólo siente- Responde Jo también recuperando el aliento
Así, en la posición de las tijeras, Jo comienza a moverse ocasionando una sensación, más que agradable, placentera en ambas. Ante el gozo que sienten, los gemidos no se hacen esperar e inundan por completo la habitación con el sonido. Sus sexos de por sí ya estaban calientes y mojados, pero aquello aumentó a causa del efecto de la frotación. Para Meg todo eso era nuevo, no hacía mucho que había tenido un orgasmo, pero ya estaba cerca del segundo.
Tras unos minutos de moverse vigorosamente para estimularse de manera mutua con sus propios sexos, ambas mujeres llegan al clímax casi al mismo tiempo. Meg cae sobre las sábanas y Jo se acomoda a su lado muy cerca de ella para poder besarla. Luego de descansar por un rato prudente volvieron a calentarse y continuaron, fue una sesión de sexo intenso que terminó durando toda la noche.
Para ambas fue la primera vez en algo: Meg estuvo con una mujer con la que tuvo orgasmos en el encuentro sexual y Jo pasó la noche entera con ella.
-Conozco el juego- Dijo Meg entre los brazos de Jo –Aun así ¿Te volveré a ver?-
-Si- Respondió Jo sin haberse detenido a pensarlo –Lo pasamos demasiado bien juntas-
Jo hizo y dijo cosas que por ninguna otra mujer habría dicho o hecho, es más, su casi nula capacidad de sorprenderse surgió con Meg. Sin embargo no pretendía establecer una relación seria con ella. A pesar de eso, se despidieron como si fueran una pareja de recién casadas y, aunque no hablaban a diario, mantuvieron el contacto. Desde entonces, la pelirroja no ha tenido mucho tiempo libre y la morena había estado trabajando, así que no habían vuelto a verse.
FIN DE FLASHBACK DE JO
Natsuki, Korra, Revy y Eda no pudieron evitar el sonrojo que les causó el hecho de que Jo les contase desde su punto de vista con tanto detalle. Podrían haberse sorprendido de que la más joven y callada de su grupo hubiera hablado tanto, pero no, su atención en todo momento se centralizó en lo que la chica les había contado.
-Pues yo si diría que la conoces- Dijo finalmente Natsuki –El que hallas hecho "esto y aquello" con ella no es poca cosa-
-Jajajajajaja- Rió con ganas Eda y abrazó por los hombros a Krueger -¡Qué ternura la forma en la que lo dices! "Esto y aquello" jajajajajaja-
-¡Deja de reírte!- Replica alterada la de ojos verdes
-Pero Eda tiene razón, Natsuki- Admite Revy –Ellas follaron y ya, somos adultas-
-Sí, bueno, Jo tuvo sexo con uno de los objetivos- Agregó Korra aun con las mejillas algo coloradas y mirando a otra parte –Natsuki ¿Crees que es un hecho que favorezca a la realización del plan que se te ocurrió?-
-La verdad… es que si- Respondió la aludida –Es más, al parecer se saltó varios pasos de él-
-De acuerdo- Interviene "Two Hands" –Explícanos de qué se trata de una vez por todas a ver si lo llevamos a cabo. Sabes que cuando el caso es de secuestro, es una situación que me saca de casillas-
-Algo que no resulta muy difícil, Dos Manos- Comenta Eda.
Ojalá les haya gustado. Agradezco su lectura y no me quejo si me dejan un review con cualquier tipo de observación
