Un agradecimiento por lo comentarios a Neopercival, DanteSparda1959, Anakin Namizake. Y a todos que le dieron a favorito y follow.

DanteSparda1959: si hago harem vendrá de parte de Issei. En cuanto a Iori, él es un antipático de la vida xD. No sabría como manejarlo aun si es que haga algo. Puede que sea Murayama o que se yo Rossweise por decir alguna, además de que ella aun es humana. Inclusive hasta a Raynare a pesar de ser un angel caido ja. Pero tampoco afirmo nada aun, recién voy por el tercer capitulo y aun hay cosas que estoy pensando, como por ejemplo el destino Kyo y Chizuru. Lo que si puedo decir es que quizás no sea un Harem, se me da pésimo hacer eso.

(Cabe que decir esta historia esta basada en cierto sucesos del final de Kof 97 del three sacred treasure team. Creo que no lo había dejado claro)

Neopercival: La verdad que si. Iori tiene tolerancia cero en algunas ocasiones así que puede que lo pase mal Issei. xD

Anakin Namizake: Bueno, ese es unos de los puntos que tengo pensado para mas adelante. No quiero que Iori pierda su humanidad al unirse al clan sitri, gremory o cualquier otro. Al fin y al cabo esta historia tratara de los humanos con más poder. Por lo que es posible (no lo afirmo), que haga un facción conformado solo por humanos.

Como siempre cualquier recomendación o critica no duden en decírmelo. ¡Es todo saludos y ta luego!


Capítulo 3

Issei no podía estar más feliz. Unirse al Club de música fue sin lugar a dudas su más sabia decisión. Quejarse sería una tontería con la inmensa fortuna que tuvo. Y no lo decía por el hecho de encontrar un club que lo acepto, así como así, a pesar de sus tendencias pervertidas. Sino más bien porque ahora mismo estaba siendo acompañado por dos bellezas hacia el aula de música. Siendo una de ellas la mismísima Murayama. Si, aquella chica que siempre lo golpeó cuando descubría a sus amigos y a él espiando los baños femeninos.

Sinceramente podía afirmar que nunca hubiese esperado o imaginado que se uniría. Ella estaba en el Club de Kendo, no tenía necesidad de hacerlo, ni lo necesitaba. Además, la chica siempre hizo todo lo posible para mantenerlo lo más distante posible, como si fuera la peor cosa del mundo. Por motivo ya mencionados anteriormente. Así que, Issei quiso creer que había una buena razón para que ella dejara de lado esa regla autoimpuesta.

Y resultaba que la razón era Iori. Si, el líder del club de música.

Aparentemente se conocían y era amigo de ella, buena así lo definió Murayama. El castaño no afirmaría nada, hasta que no venga por propias palabras del sujeto de cabellos rojos, es que realmente él estaba muy al sur de lo normal. Parecía ser la persona más antisocial del mundo, exagerando un poco claro. Honestamente, dudaba que tengas amigos o considerara alguien de esa forma.

De todas formas, la cuestión es que ella le había dejado en claro sus razones, cuando aún estaban en el salón de Gimnasia, hace varios minutos atrás. Después de inscribirse, agarrarle bruscamente desde su brazo ante la curiosidad tanto de Pandora como Iori y arrastrarlo sin ningún tipo de amabilidad, hacia un lugar más "privado", lejos de todo el bullicio para brindarle una pequeña charla o más bien amenaza hacia su salud física.

En resumen, o lo que recordaba todavía sobre lo que le dijo. Era algo así, de mantenerse alejado del espeluznante líder del club de música, porque no quería que sea una mala influencia, ni que tampoco lo convirtiera en un pervertido con sus "caprichos", ya que, según ella, él era alguien decente. Otro dato que también lo ponía en duda. Y no era porque tenía algo en contra de Iori, sino porque siendo totalmente sincero, parecía más un asesino en serie que alguien decente. De todas maneras fueron advertencias o amenazas innecesaria para él, si se lo preguntaban claro.

Issei, entendía que sería muy estúpido acercársele al Yagami para hablar de Oppais, cuando se notaba a leguas que era alguien de pocas pulgas. Lo último que deseaba era recibir una paliza por fastidiarle. No tenia, ni debía preocuparse por ello Murayama. Además, había comenzado a escuchar varios rumores por los pasillos, sobre que tuvo un problema con una profesora y termino en la sala del director por eso.

Vaya uno a saber que hizo, pero preferiría quedarse con la incógnita. Con el solo hecho de saber que era alguien nuevo en la escuela y que encima de eso, terminó su primer día con una advertencia por parte del mismo director, no hablaba muy bien de él. Ya era una señal bastante clara que indicaba "mejor guardar distancias". –Y murayama le decía decente, vayas cosas de la vida-

La otra belleza era Pandora. ¿Qué podía decir de ella que ya no dijo? Bueno, solo una cosa, que al menos solo lo ignoraba y seguía en lo suyo, así sin más. Puede que le haya afirmado no agradarle, sin embargo, no le regalo ninguna mirada amenazante o algo que demostrara su desprecio hacia su persona, como sucedía con algunas –por no decir mayoría- de las chicas en la academia.

No fue tan malo y podía estar bien con eso. Quizás con el tiempo le caiga bien, como también arregle sus diferencias con Murayama. Sin embargo, para lograrlo, a partir ahora debía abstenerse a hacer cualquier cosa depravada, para mejorar sus relaciones con ambas. –o por lo menos en presencia de ambas- Sería lo mejor si quería mejorar su estadía en este Club.

—¡Este es el aula de música! — indico de un momento a otro Murayama a la más alta de entre los tres.

En respuesta, Pandora asintió con su cabeza. Así como el Yagami, era nueva en la academia pero estaba conociendo como aprendiendo muchas cosas gracias a la cortesía de Murayama. Por ejemplo, ahora entendía porque razón había muchas más mujeres que hombres en esta escuela. Resultaba que antes solo era accesible para el sexo femenino, hasta hace un par de años donde se cambió esa regla. Le resulto curioso ese dato, pero no le dio demasiadas vueltas al asunto. Probablemente más adelante sepa más de ese tema.

—¿Nos vamos a esperar a Yagami?— cuestiono Issei, rascándose la cabeza.

—No sé qué quería los del consejo estudiantil con él, pero dijo que entreguemos nuestras inscripciones a la profesora de música. Además, falta poco para que termine las clases—recordó la castaña. Y no fue necesario decir más. Caso contrario el club quedaría cerrado.

Y los tres ingresaron al aula.

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Se sabe que el consejo estudiantil tiene como función ayudar a compartir los intereses, ideas, preocupaciones de los estudiantes con los maestros, directores de las escuelas y viceversa. Como así también era sabido que realizan actividades con objetivos similares a los Club. Con el fin de recaudar fondos para la academia y/o para el aprendizaje de los estudiantes.

Lo que no se sabe, es que los miembros del Consejo estudiantil a pesar de su apariencia, son más que simples humanos. Desde la presidenta del consejo hasta el último miembro. Y esto era algo que Iori estaba a punto de saberlo, al acompañar a una bella mujer de cabello negro, lacio y largo, hasta un poco por debajo de su cintura, con un cuerpo exuberante, como curvilíneo que incluso se adaptaba a sus prendas escolares como un anillo al dedo.

¿Su nombre? Tsubaki Shinra o al menos así es que como se hacía llamar. Al fin y al cabo, le energía que fluía en ella, era tal como había sentido antes por parte de la mujer de cabellos rojos y la morena que la acompañaba. Ciertamente le hacía dudar al Yagami sobre quien era. Por ende, a estas alturas estaba con todos sus sentidos alertas, teniendo la ligera sospecha de que se iba a encontrar con más de lo mismo en el consejo estudiantil.

Aunque esperaba estar equivocado.

La pregunta ahora era ¿Qué quería de él? La mujer o lo que sea situado a su lado, no le dio ninguna explicación, ninguna pista. Solo que supuestamente querían charlar con él y nada más.

Ya lo entendería, eso seguro.

—Aquí es— expreso con seriedad la chica llamada Tsubaki, abriendo una puerta, antes de hacerse a un lado —pasa, por favor—

E Iori así lo hizo, apretando sus puños y formándose una sonrisa lado en su rostro al instante de poner un pie en el aula.

—(¿Por qué no me extraña?)— pensó al sentir otra fuente de energía similar pero no igual a los Hakkesshu. Proveniente de la linda mujer frente suyo de pelo corto negro hasta el hombro, ojos violetas, con unas gafas transparentes, sentada detrás de un escritorio. Observándolo seriamente.

La verdad, él ya se estaba cansando de esto, de la academia…de todo la verdad.

—Yagami Iori, ¿estoy en lo correcto? — cuestiono la mencionada frente al escritorio, mientras observaban unos documentos. Sin obtener ningún tipo de respuesta, provocando que alzara su vista curiosa. Para solo segundo después captar como finamente él asentía con aburrimiento o más bien con resignación, por lo que parecía ser —Mi nombre es Sona Sitri, soy la presidenta del consejo estudiantil y…—

—¿Qué quieres? — corto con sequedad. Estaba apurado por ver a la anciana con cara de niña y que supervisaba el Club de música, quizás sea el primer día, pero puede que le den alguna tarea para los próximos.

Tsubaki detrás suyo frunció el ceño ante lo grosero que fue con su amiga y estuvo a punto de ponerles los puntos al muchacho irrespetuoso. Si no fuera por ver al instante, como Sona alzo su palma en señal de que se detenga.

Para ella debían actuar con suma calma y prudencia. Pues la única razón por la que tenía al sujeto frente suyo, es porque estaban buscando aquella firma de energía que sintieron horas atrás en la escuela.

Ciertamente no contaba con la ventaja de su amiga y rival de la infancia, Rias Gremory que presencio y sintió al Yagami expulsar una pequeña porción de su poder. No obstante, contaba con la ventaja de ser la presidenta del consejo estudiantil y lo que ello brinda.

Información.

Teniendo en cuenta esto y su astucia. Solo debieron iniciar la investigación, si es que se podría decirse de esa forma, en búsqueda de aquella persona que las alerto, bajo cierta estructura o método que creían más adecuado para empezar.

Primero; teniendo en cuenta que era el primer día de clases, muchos alumnos/as nuevos suelen ingresar, por lo que sus primeros objetivos eran ellos. Dudaba que alguien lograra estar en la academia oculto durante todo el año pasado o más, sin que ella o Rias lo detectaran. Claro que podía pasar, sí, pero esa sería su última posibilidad. Por lo tanto, quería pensar que, la firma de energía que sintió horas atrás era de algún estudiante nuevo.

Segundo; como empezaban con los nuevos estudiantes que ingresaron este año. Debían obtener primero que nada sus datos. De donde vienen, su familia, nombre, es decir toda información relevante. En busca de cualquier cosa que pudiera captar su atención o levantar sospecha.

Tercero; seguir el comportamiento de cada uno de ellos/as. Sabía que por lo general aquellos con ciertas habilidades, si fuera en el mejor de los casos. O aquellos infiltrados, ya en el peor. Tratan de pasar desapercibidos, actuando como un humano común y corriente. Con el objetivo de evitar cualquier tipo de atención hacia su persona. Por esa razón enviaba a sus aliados a hacer una vigilancia prudente, no buscando que se enteren de que los seguían. Para luego llamar a quien más sospecha les creaba.

Quizás no era el mejor método. Pero era una manera de iniciar, cuando no tenían nada por dónde arrancar.

Sin embargo, ¿qué hacia Iori ante ambas? Bueno, eso se debía a sus datos en los registros escolares. Un nuevo estudiante, tal como los demás que investigaban, alumno de primer año a pesar de tener dieciochos años. Sin ningún tipo de información sobre sus padres, un aparente huérfano.

Nada sobre su lugar en donde vive actualmente, es decir algún domicilio o cualquier cosa. Ni tampoco cualquier otro dato que aclare de donde es precisamente. Lo único que sabían era su nombre, edad y nacionalidad, el cual era Japón. Pero datos importantes, como alguno que revele la escuela de donde viene, estaba totalmente ausente…

Y por si no fuera poco, también encontraron en su particular registro, unas hojas que databan de este mismo día, sobre un Club de música en proceso y su comportamiento. Siendo esta ultima una llamada de atención en su primer día en la academia, por parte del director.

Efectivamente en términos de comportamiento no cumplían con lo que buscaban, sin embargo, eso no quitaba el hecho de que era demasiado extraño el de cabellos rojos. Entre todos los registros de los alumnos que venía leyendo e investigando, el suyo era el más particular por la ausencia de varios datos.

Ahora, si era o no la persona que buscaban, no podría saberlo hasta que logren que liberara su energía, si es que tuviera alguna. Por lo tanto, debía continuar con lo que venía haciendo con cada nuevo alumno que trajeron ante su presencia en el aula del consejo.

—Solo deseamos presentarnos— respondió con su plan en mente —Así lo hacemos con todos los nuevos estudiantes. Ya que, como veras nuestra función es ayudar a los estudiantes ante cualquier problema que puedan tener en la academia, por la tanto queremos dejar en claro que puedes contar con nuestra colaboración o guía para lo que necesites— afirmo Sona, elevando su energía demoniaca de sobremanera y concentrándose en ver cualquier rastro de incomodidad en el rostro él. Sabía que humano normal, no lo sentiría. Pero no lo mismo podía decir de alguien que no lo fuera.

—Entiendo— se limitó a decir el Yagami, estoico a pesar de sentir la presión amenazante por parte de la chica detrás del escritorio.

Sin embargo, fue así hasta que la presión de energía demoniaca, también comenzó provenir a sus espaldas para su total molestia. Causando que se pusiera sumamente alerta ante cualquier inconveniente.

Obviamente se trataba de la segunda mujer presente en el aula, Tsubaki, quien ahora se acercaba en silencio al Yagami. Hasta quedar lo suficientemente cerca suyo, como para intentar colocar su mano en el hombro, en seguimiento del plan de su amiga. Siendo este el disparo para la reacción de él. Pues ferozmente Iori se giró y aferro su mano con tal fuerza sobre su muñeca, que ella debió contener un gemido de dolor ante su acción.

Siendo él demasiado veloz, demasiado para un humano ordinario.

Y Sona sonrió levemente ante ese hecho.

—Entonces eres tu…—murmuro la presidenta del consejo.

Le había llevado toda la mañana, pero al menos ahora sabía quién era el sujeto que buscaban. Y más porque sentía como su poder se comenzaba a igualar al de ellas. Incluso por alguna razón comenzaba a sentir como la temperatura aumentaba.

Un humano normal, no hubiese notado la amenaza en su espalda. Más porque el objetivo de Tsubaki solo era colocar su mano en su hombro, para continuar con el monologo de presentación del consejo de estudiantil. Aunque claro, con su poder lo suficientemente elevado para que la persona que buscaban, no vea eso, sino más bien un intento de ataque. Si es que lo encontraban.

Y había funcionado, para su total satisfacción. El problema es que las cosas ahora no estaban para nada calmas. La temperatura seguía elevándose y ya ahora su amiga forcejeaba con él, tratando de liberarse ante su potente agarre.

Eso, definitivamente no era bueno…lo último que deseaba es tener un enfrentamiento en la academia frente a todos los humanos.

—Suéltala, no buscamos tener una lucha innecesaria— aseguro Sona. O al menos no buscaba hacer eso en la academia.

Y finalmente Iori unos cuantos segundos después, algo renuente a hacerle caso, soltó a Tsubaki. Dándose ambos una mirada de muerte. Aunque ella no podía evitar sobarse su muñeca, sumamente colorada. No solo por su agarre, sino también porque él la había quemado. Sintiendo un dolor bastante molesto en su brazo, ahora un poco herido.

Efectivamente no sabría cómo explicarlo, porque, aunque no vio ningún tipo de llamas en su mano, esta aun así ardía de sobremanera. Quizás se deba al particular poder que emanaba y sentía en él.

—¿Quién eres en realidad y que estás buscando en la academia? — interrogo la presidenta del consejo, yendo directo al grano.

No podía asegurar que él sea un demonio como ella, tampoco un ángel. Pues Sona también detecto su poder, era esperable. Sin embargo, a diferencia de Tsubaki y por tener más experiencia, por así decirlo. Comprendía que aquella energía, la cual inundaba el aula, era netamente humana a pesar de ser demasiada potente. Inclusive ni si quiera se asemejaba a la magia.

—Por qué mejor no me responden ¿Qué hacen tantos como ustedes en la academia? ¡sé que no son humanas, puedo sentirlo! —respondió el de cabellos rojos haciendo el mejor uso de su paciencia.

Causando que Sona arqueara una ceja ante lo escuchado ¿acaso él había detectado a todos?

—Te lo diría, pero tu aun no me respondiste mi pregunta. Te convendría hacerlo— advirtió.

—Insolente ¿Acaso crees que me asustas? — aclaro el de cabellos rojos volviendo a elevar su poder, antes de girarse hacia ella de manera agresiva. Muy dispuesto a atacarla en cualquier momento, por lo que Tsubaki se puso en guardia.

—"sea lo que seas" ¿eh? — repitió curiosa Sona. Parecía que no tenía conocimiento sobre lo que eran —Bueno para dejarte en claro...Demonios, eso somos—

—¿Demonios? — interrogo el Yagami, incomodo ante esa información. Probablemente si tenían algo que ver con Orochi — Entonces ¿Son descendientes de Yamata no Orochi?—

—¿Quién demonios es Orochi?— bramo alterada Tsubaki a su espalda. Dejando ese mascara de tranquilidad en sus delicadas facciones de lado. Por el hecho de sentir como el poder del sujeto de cabellos rojos, seguía elevándose más y más, para su nerviosismo e incomodidad. Él era fuerte, demasiado. Y el pensamiento de que esto se le estaba saliendo de las manos era más notorio.

Sona por el contrario continúo manteniendo su calma, a pesar de la fea situación que se le estaba presentando. Admitiendo para sí misma que el poder del Iori, era más grande de lo que pensaba, no obstante, la esencia que desprendía a cuanto más crecía, le dejaba más en claro que él era un humano, con un potencial inmenso.

Incluso supo que no se trataba del poder conocido como "engranaje divino", claro que no. De hecho, se arriesgó a pensar que esto era una de las dos principales energías que el mismísimo Dios bíblico doto a los humanos, en su creación.

El poder de la defensa, conocida como la energía espiritual. Y el poder de la fuerza, conocida como energía vital o también llamado por muchos humanos que lograron a aproximarse en su uso como Qi, Ki o chi…

Si eso era cierto y el sujeto frente suyo controlaba tan solo una de ella, entonces significaba que tenía un potencial increíble. Siendo sin lugar a dudas una joya que ahora mismo lo tenía en frente suyo para su nobleza.

—No, no descendemos del que llamas "Yamata no Orochi". Es más, ni si quiera conozco de quien hablas— aseguro Sona, con total sinceridad. Mientras se ponía de pie y hacia que emergiera unas alas negras desde su espalda —pero estos somos, Yagami Iori—afirmo, detectando como el poder de él se reducía lentamente ante su muestra. Por lo que solo le restaba observar a su amiga detrás de él, en búsqueda de que las aguas se calmaran aun más—Están viniendo los demás, diles que esta todo bien—

—No creo que…—

—Por favor Tsubaki...solo confía en mi— interrumpió Sona a su amiga. Sorprendiéndola por esa orden. Que al final debió seguirla a regañadientes, sin atravesarse a quitar sus ojos sobre la espalda de él, en tanto retrocedía. No muy augusta con la idea de dejarla sola con aquel peligroso sujeto. Hasta retirarse finalmente del aula, dudosa de si esta era la decisión correcta.

—Muy valiente, pero estúpido. Veo que nos comprendes que podría matarte ahora mismo— advirtió el Yagami con su poder totalmente reducido.

—Quizás si, quizás no. No soy tan débil como piensas y tampoco es que estoy sola. Como dijiste hay muchos más como yo en la academia. ¿No pensaras que quedaran de brazos cruzados mientras haces lo que quieras o sí? — interrogo confiada a pesar de la mala mirada de él.

—Tsk— gruño el de cabellos rojo, para luego colocar sus manos en el bolsillo. Lo admitía, tanto tiempo con Murayama lo había hecho demasiado blando —¿Qué quieres de mí? —

—Que respondas mi pregunta. No lo hiciste aun— recordó con serenidad.

—Estoy aquí para estudiar. ¡Esa es la única estúpida razón por la que estoy en la academia!— respondió. Lo cual era cierto, no tenía ningún otro motivo. En su mundo él había terminado todo, tenía un título para hacerse con una vida, inclusive una banda de música, la cabeza de cierto Kusanagi que arrancar, inclusive tenia una novia aunque muchos no lo crean. Aquí en cambio no era nada. Si o si debía empezar de nuevo, no había otra razón especial por lo que estaba en la maldita escuela de nuevo. De hecho, ni si quiera buscaba tener problemas con nadie. Solo quería rehacer su vida, ni más, ni menos. Odiaba la violencia y solo la usaba cuando le sacaban de casillas. -Algo que era muy fácil de lograr-

—Ya veo ¿entonces eres humano? — cuestiono por las dudas.

—¿Acaso te parece que tengo unas alitas mágicas? — replico malhumorado, sacándole una pequeña sonrisa a la chica de cabello corto.

—¿Te gustaría tenerlas? —

—Me golpearía a mí mismo si las tuviera— se apresuró a decir con cierto disgusto ante esa idea.

Honestamente no fue la respuesta que hubiese deseado Sona, pero al menos había logrado algunos avances.

—Entiendo. De todas formas, no, nos vea como amenazas. Sé que para los humanos escuchar demonio, es sinónimo de maldad, pero la verdad es que no todo es como se piensa. Aunque no lo creas, la razón por la que estamos aquí es para proteger los humanos contra demonios descarrilados— afirmo alejándose de su escritorio directo hacia la ventana del aula. Para observar el exterior de brazos cruzados.

—¿pelean contra los suyos? —

—Bueno, no solo contra ellos, también con otras razas. Exceptuando algunas veces los humanos. Todo aquello que sean crímenes, robos, homicidios, de un humano contra otro, son cosas que solo ellos deben resolver. Sin embargo, cosas externas, lejos de su comprensión, es ahí cuando actuamos nosotros—

—Y yo que pensaba haberlo visto todo…—susurro el de cabellos rojizos, dándose vuelta hacia la salida del lugar. Sin darle demasiada importancia a lo escuchado.

Algo que Sona Sitri notó, pero no se inmuto.

Si dijera que no le interesaba el Yagami, sería una total mentira. Aquel sujeto era muy fuerte para ser un simple humano y tener alguien como él en sus piezas, sería algo muy bueno para incrementar sus fuerzas.

Pero comprendió que no era alguien a quien se podía tomar a la ligera, ni muchos menos un sujeto a quien podía convencerlo fácilmente de que lo sirviera, como un demonio, así como si nada. Por lo que a ella respecta, lo máximo a que podía aspirar en estos momentos, era en mantener una buena relación social con él. Y tratar de tenerlo como un potencial aliado. Nada más que eso.

Inclusive quizás sea conveniente enviar a su reina, Tsubaki Shinra para que se una a su Club de música. Recordaba perfectamente haber visto algo de eso en su registro. De paso liman asperezas y lo mantiene vigilado. Aunque ahora que lo pensaba quizás deba hablar con la simpática profesora de música para que lo permitiera. Dudaba de que aun tengan tiempo.

—¡¿Sona estas bien?!— grito sobresaltada Rias Gremory muy preocupada y con el ceño fruncido, de manera tan repentina que sorprendio a la aludida frente a la ventana, antes de ingresar bruscamente al aula o al menos intentarlo la demonio de cabellos rojos. Para solo chocar con un muro que la hizo trastabillar un par de pasos hacia atrás. Llevándola a sacudir un poco su cabeza, efectivamente algo aturdida. Mientras parpadeaba varias veces confusa. No esperando que, al momento de observar con más atención contra lo que chocó, se terminaría por encontrar con alguien de un metro ochenta y cuatro de alto, cabellos rojos como ella, ubicado detrás de la puerta del consejo estudiantil, con una mirada de fastidio hacia su ser, por atreverse a golpearlo —tu…— susurro muy conmocionada Rias, casi apuntándole con el dedo. Sin poder evitar acercarse a él lo suficiente o mas bien demasiado para el gusto personal del Yagami. Como para que su mirada terminara alzada hacia arriba, a diferencia de él que debió bajar la suya -Era mucho más alto que ella, después de todo- Denotando la demonio, sus claros deseos en bombardearle de interrogantes.

Y atenta a lo sucedido Sona hecho un largo suspiro con diversión a su, por momentos atolondrada amiga. Que parecía ya conocer a Iori de algún modo u otro. No obstante, teniendo en cuenta que él estaba por irse y de paso, porque quería ganar algunos puntos de su confianza se dirigió a la entrada del aula.

—Estoy bien, no te preocupes, pero por favor déjalo ir— comento Sona, con un pequeño tono de broma a su amiga, mientras le daba un asentimiento a él en despidida.

—Oh si— dijo Rias un tanto shockeada por el inesperado encuentro. Antes de hacerse un lado, permitiéndole el paso al de cabellos rojos. Que simplemente se fue para su total incredulidad, cayendo en cuenta sobre cierto detalle muy pero muy tarde —¡Espera! — aviso, pero él ya la ignoro y solo continúo alejándose para su desilusión y molestia.

—¿Se conocen? — pregunto Sona con ambas cejas alzadas.

—Tenemos que hablar— expreso rápidamente Rias en busca de respuestas.