CAPÍTULO 3:

Observé a Molly inclinada levemente en el sofá, con la boca entreabierta y unos leves ronquidos saliendo de ella. Se había quedado dormida viendo el factor X, no se lo que la gente ve a ese programa, para mi era siempre la misma historia con diferentes nombres. Suspiré, ese era el programa favorito de John.

-No -me dije a mi mismo -no puedo seguir así, hace un rato casi me descubre, y no he estado tanto tiempo alejado de él para protegerlo como para ahora estropearlo todo por un estúpido capricho -miré hacia Molly otra vez -siento ser así contigo Molly, no puedo controlarme estando lejos de John... espero que sepas perdonarme algún día por comportarme como un idiota -la chica se removió en el sofá, haciendo que Sherlock se estremeciera solo por imaginar que ella hubiese escuchado todas las tonterías que decía cuando me ponía nostálgico.

Me levanté y fui a la cocina, echaba de menos mi desorden y mis experimento suicidas como los llamaba John, pero debía conformarme. "Pronto volveré a casa, cuando todo se solucione iré, John"

Mycroft se estaba encargando de borrar toda la organización de Moriarty, pero mientras lo hacía, no podía echar a perder todo el tiempo que llevaba apartado, no, yo no soy de la clase de personas que se dejan llevar por los sentimientos, haciendo las estupideces que demandaba el corazón.

-¿Sherlock? -escuchó la voz de Molly a su espalda -¿Qué haces parado en mitad de la cocina a estas horas? ¿Sigues teniendo hambre? Debe haber algo rápido de cocinar en la estantería, si quieres puedo prepararte algo.

-No, solo he venido a por algo de agua -cogí un vaso y lo llené, ella se dio la vuelta y se dirigió hacia el sofá, sentándose y viendo la tele con gran interés.

-Molly -le dije, pero ella pareció no escucharme -Molly -dije un poco más fuerte, sus ojos se posaron en los míos rápidamente -deberías irte a dormir, si te duermes en el sofá luego te dolerá todo el cuerpo -ella alzó ambas cejas y fue a preguntar algo pero me anticipé -simplemente digo que mañana debes ir a trabajar y...

-¿En serio? ¿El gran Sherlock Holmes, el único detective consultor del mundo, el hombre sin sentimientos, se preocupa por mí? -el sarcasmo se notaba a leguas, y yo, simplemente porque sabía que ella estaba cansada y porque me estaba "cuidando" por mis "actos irresponsables" según Mycroft, simplemente le contesté que sí, y tras una mirada de incredulidad, volvió a mirar a la dichosa tele -gracias... pero no estoy cansada.

Decidí que lo mejor era ignorarla, volví al mi sillón y observé que ya se estaba quedando dormida antes incluso de que yo me sentase. El programa se puso en publicidad, y Molly no tardó ni tres minutos en dormirse, en una postura realmente perjudicial para su columna.

-Mira que se lo dije -me levanté y me puse delante de ella, pensando como iba a hacer lo que estaba pensando -veamos... -se inclinó y agarró a Molly lo más cuidadosamente que pudo, la aupó y la llevó a la habitación, quitó las sábanas de la cama, la puso sobre ella y la arropó.

Cerré la puerta y miré el salón, ya no tenía nada que hacer allí. Cogí el sobre que Molly había dejado en el recibidor y poniéndose la chaqueta y la bufanda salió de la casa lo más rápido que pudo. Esa mañana, harían tres años desde que Sherlock había fingido su suicidio, y eso lo ponía muy histérico, porque recordaba la cara de dolor que puso John cuando lo vio caer, luego en el cementerio y luego cuando había estado parado en la puerta, durante varias horas murando cada uno de los taxis que pasaban, esperándome.

Una llamada me sacó de mis pensamientos. Miré quién me llamaba.

-Dime Mycroft.

-Tengo buenas noticias -dijo con voz realmente alegre.

-¿Has vuelto a ascender? -dije mirando como el sol salía, pintando el cielo.

-Puedes volver a casa, el problema de Moriarty está solucio... -no le dejé terminar, colgué. Empecé a correr hacia el 221b de la calle Baker.

Me paré en secó en la puerta, dudando sobre cual sería la reacción de John, esa noche lo había visto y estaba seguro de que si ahora aparecía, se alegraría, pero me daría un par de golpes antes de dejarme pasar.

Aún dudando llamé a la puerta varias veces, unos pasos torpes se escucharon al otro lado de la puerta. Un John Watson en pijama, con mi bata puesta, y una expresión de loco en la cara abrió la puerta.

-¡Yo te mato! -dijo casi echando espuma por la boca -¡anoche te vi, creía que estaba loco, pero eras tu de verdad!

-¿Puedo pasar? -dije, aun a sabiendas de que mi integridad física se vería afectada en cuanto cruzase la puerta. John se hizo a un lado, poniendo la expresión más normal que el momento le permitía.

-Estás en tu casa.

FIN CAPÍTULO 3.

Buenas! ¿Cómo habéis pasado la semana? Muchas gracias por los Reviews!

Por cierto muy gracioso el comentario PokerFace, me gustaría verte la cara algún día.

Antes de nada, se que esto no tiene nada que ver pero, aunque ella no lo admita. Agustina! Eres mi Watson personal!

Nada más, no olvidéis que no os morderé ni nada si dejáis Reviews.

Adios!