Disclaimer: The Legend of Zelda no me pertenece, sólo escribo esto por puro entretenimiento. La franquicia pertenece a Nintendo.

Nota de Autor: Mezcla de nombres de personajes originales entre los de España y los ingleses.

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3. Algunas Complicaciones

El ambiente en las obras era bastante ajetreado, con todos trabajando duramente para reconstruir el castillo lo antes posible. Sólo habían pasado algunas semanas desde que comenzaron las obras, y aunque todavía no habían progresado mucho, el ritmo de construcción era bastante bueno. Y por si fuera poco, contaban con la ventaja de que la parte baja del castillo no estaba demasiado deteriorada, por lo menos en su mayoría, por lo que no haría falta detonarla del todo, como a los muros y otras zonas. Las mazmorras tampoco habrían sufrido daños, y aún se conservaban casi intactos los cimientos de la estructura interna del castillo, en las plantas bajas y los subterráneos.

Pasando de detalles técnicos, los trabajadores se dividían en grupos según su habilidad. Los había que trabajaban de obreros, arquitectos, promotores, jardineros, dinamiteros...habían trabajos para todos los gustos. Los obreros se distribuían en dos turnos a lo largo del día, con algunas paradas para comer y descansar, un día libre a la semana, e incluso un pequeño salario para los voluntarios. La convivencia en las obras era bastante buena, a excepción de algunos detalles...

Por ejemplo, las discusiones del equipo directivo con la anciana Impaz. Renado la invitó a que se mudara a Kakariko poco después de que terminara la Invasión del Crepúsculo, y cuando Telma vino a buscar gente a Kakariko, ella se ofreció para ser una de las personas que dirigieran las obras. Curiosamente, ella poseía planos del castillo original, decía que llevaba en su familia desde la época de la Guerra Civil de Hyrule. Y aunque Impaz solía ser una ancianita tranquila y serena, se ponía como una fiera si se le intentaba cuestionar o modificar algo referido a sus planos...

-¡Señora, por favor, cálmese! ¡Sólo intento añadir algunas modificaciones que nos harán ganar tiempo! -el pobre hombre era incapaz de calmarla.

-¡No me digas que me calme, jovencito! ¡Si parte del castillo sobrevivió a esa enorme explosión, fue gracias a las instrucciones de los planos originales! ¡Se pensó así para que adquiriera esa resistencia por si se iniciaba otra guerra! ¡Cualquier modificación podría afectar a toda la estructura! -ella respetaba mucho las tradiciones y si tenía que ver con algo perteneciente a la Familia Real o a sus antepasados...

Otra de las discusiones más comunes eran las de los promotores y distribuidores, en las que Lalo dejaba en ridículo a los demás empresarios...

-¡Ag! ¡¿Cómo es posible que un niño de 7 años nos esté dando lecciones de rentabilidad y valores comerciales? -esta era la décimo cuarta vez que le dejaban en ridículo a él y sus socios.

-En primer lugar, ya te he dicho que tengo 5 años y medio. Y segundo, déjate de tonterías y centrémonos en las negociaciones relacionadas con las mercancías que llegarán dentro de unos días. El tiempo es oro...-aunque no levantaba más de un palmo del suelo, se hacía respetar entre aquel gremio de "empresarios experimentados".

Otras veces, las discusiones se ponían algo más tensas. Como las que había entre Tobías y Don Mechas, los dinamiteros...

-¡¿Se puede saber que haces, idiota? ¡Estás colocando las cargas demasiado juntas! ¡Vas a cargarte todo el proyecto! -le gritó Tobías mientras cargaba pólvora en su cañón.

-¡Tú no me des órdenes! ¡Quién hace aquí las bombas soy yo! ¡Sé muy bien lo que hago, payaso circense! -Don Mechas y Tobías se miraron peligrosamente mientras a cada uno de ellos se le iban pasando por la cabeza algunas ideas un tanto disparatadas...

O cuando la torpeza de Yeto acababa enfadando a GoroKong...

-¡Aaagg! ¡Mira qué gorotorpe eres! ¡Has vuelto a derrumbar el goromuro! ¡Ahora habrá que gororeconstruirlo de nuevo! ¡Eres una goromasa gorda, sebosa e inútil! -GoroKong no controlaba su lenguaje debido a su enfado, y acabó hiriendo los sentimientos de Yeto. Ahora estaba lloriqueando como si fuera un niño.

-Cariño, no llores. No hagas caso a este Goron gruñón... -le dijo cariñosamente a su marido- Deberías ser algo más amable e intentar controlar ese mal genio -le dijo sin malos tonos a GoroKong.

-¡Cállate! ¡No sé cómo fuiste capaz de casarte con un goroidiota como este! ¡Ambos sois igual de gorotontos! -debería haberse mordido la lengua en vez de soltar esos comentarios...

-¡A MÍ MUJERCITA NO LE HABLA NADIE ASÍ! ¡TÚ VAS A SER EL "GOROTONTO" QUE LO VA A PASAR MUY MAL! -Yeto estaba furioso de que se hubiera atrevido a insultar a su querida mujercita, y se inició una pelea de titanes que hizo esperar lo peor a todos los que estaban trabajado por las proximidades.

Pero estas no eran las peleas que más temían los demás obreros, sino las que ocurrían los días en los que Otilia y Telma cocinaban juntas...

-¡Vengan, señoras y señores! ¡Prueben mi nueva "receta secreta", que deleitará sus paladares como si estuvieran comiendo el mismísimo alimento de las Diosas! -a Otilia le encantaba exagerarlo todo. Los pobres obreros lo único que querían era comer después de un trabajo tan duro.

-¡Ja! Te referirás a lo restos que tiran las Diosas a la basura ¿No? -le dijo con sarcasmo- El último de tus experimentos casi me cuesta la vida. Lo tuyo no es cocinar ¿Sabes? Mejor déjaselo a tu marido... ¡Uy, qué lástima! ¡Pero si lo dejaste abandonado en Ordon al pobrecito! ¡Ja, ja, ja! -esa burla no le gustó nada a Otilia, que empezaron a discutir de nuevo, muy cerca de la enorme cazuela...

-¡NOOO! ¡OTRA VEZ NO! -dijeron todos al unísono al ver derramarse el contenido de la cacerola, era la tercera vez en lo que llevaban de semana. Tendrían que esperar varias horas más para poder comer...

A parte de esto, el resto de la convivencia era "bastante más tranquila" y todos trabajaban arduamente, bueno, o casi todos. Tras la llegada de los Ucas, surgieron rumores sobre estas extrañas criaturas y pocos se atrevían a congeniar e incluso a acercarse a ellos, a excepción de Shad. Se dedicaba a acosar y observar detenidamente cada uno de los movimientos de los Ucas, mientras lo apuntaba todo en su libreta. Esto ponía nerviosos a los Ucas y no les dejaba realizar correctamente su función de transportistas aéreos, y más de una vez Shad recibió algún que otro arañazo o cabezazo por parte de los Ucas por no respetar "su espacio vital".

Sí, aunque ocurrieran todas estas "locuras" diarias, las obras siempre estaban bastante tranquilas gracias a los soldados recién reincorporados o reclutados, que mantenían siempre el orden allí y en la Ciudadela. La princesa, aconsejada por Auru, decidió incrementar la seguridad en la zona, ya que la Ciudadela entera estaba paralizada y centrada en la reconstrucción del castillo. Además, existían personas que aprovecharían la fragilidad actual de la capital para saquearla o peor...era mejor prevenir por si acaso. Aún así, ella no creía que pudiera ocurrir algo así con tanta vigilancia.

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Aquel día, mientras la mayoría de los obreros y otros trabajadores descansaban en la Ciudadela durante uno sus descansos, la princesa llamó a Link para que dieran uno de sus "paseos de inspección del avance de la construcción" a los que ya se habían acostumbrado, y de paso, disfrutaban de una buena conversación. Paseando por los jardines que estaban todavía en restauración, se pararon cerca de un gran árbol que llevaba plantado ahí desde hacía mucho tiempo. Estar cerca de aquel árbol producía una paz inexplicable...aunque era un tanto sospechoso. Llevaban un rato sin oír ni el más mínimo ruido, y estando gente merodeando por fuera y dentro del castillo, no parecía muy normal.

De pronto, notó que algo pasó a gran velocidad justo muy cerca de él, casi rozándolo, y al volverse para ver lo que era, vio una flecha clavada en el suelo. En ese momento se fijó en Zelda, que ahora se encontraba arrodillada en el suelo y agarrándose el abdomen, intentando aguantar el dolor. A su lado, había otra flecha, pero esta estaba ensangrentada. Le había alcanzado una de esas flechas, pero… ¿Quién era el osado que se había atrevido a atacarles?

Encontró su respuesta rápidamente, ya que al alzar la vista, vio como un par de encapuchados estaban subidos a los muros interiores del castillo, y otro se encontraba a algunos metros detrás de ellos.

-¿Quiénes sois? –preguntó furioso Link.

-Deberías mostrar un poco más de respeto a tus mayores, y cerrar esa bocaza –le contestó mordazmente- En vez de preocuparte tanto de quiénes somos, deberías preocuparte más del estado de la "princesita", y de tus amigos…

-¡¿Qué les habéis hecho?

-Para tu suerte, nada, por ahora…otros de los nuestros han cerrado las puertas de entrada al castillo, y los pocos que quedaban aquí dentro, los hemos encerrado en las mazmorras. Lo que nos quedaba era encontrarla a ella…

-¿Y para qué?

-Si tanto te interesa…la Familia Real de Hyrule posee uno de los tesoros más valiosos que existen, uno de los cuatro Anillos Reales, entre otros muchos tesoros de gran valor. Y dada la actual situación de fragilidad en la que vive este reino, era la oportunidad perfecta para cometer un asalto a este lugar. Me imagino que ya sabrás a lo que hemos venido…-le dijo fríamente y con algo de burla- Si ella no nos da el anillo, lo encontraremos por nuestra propia cuenta, y las consecuencias serán fatales para los que están en las mazmorras y para vosotros…

-¡Pues para conseguirlo tendréis que pasar por encima de mí! ¡No os dejaré saliros con la vuestra! -dijo mientras desenvainaba su espada, pues aunque no llevará puestas las ropas del héroe, siempre llevaba su espada como precaución.

-Vaya, vaya...con que quieres hacerte el chulito conmigo ¿Eh? -fue desenvainando la espada lentamente mientras hablaba- Esto va a ser divertido...-de repente, su tono pasó de ser pasivo a ser autoritario- ¡Muchachos, ocuparos del anillo! ¡Buscad en la cámara acorazada al fondo de las mazmorras! Yo me ocuparé del chaval...

Se oía como chocaba el metal de ambas espadas, y ambos contendientes medían su fuerza y su destreza. Zelda los observaba y resistía apoyada sobre un árbol, estaba perdiendo sangre. La destreza con la espada de aquel criminal era asombrosa, y la lucha estaba siendo muy igualada. A medida que pasaban los minutos, el cansancio hacía cada vez más efecto en Link, sobretodo después de estar todo el día trabajando al ardiente sol. Y para colmo, aquel misterioso hombre estaba constantemente provocándole.

-Bonito tatuaje, ¿Te gusta presumir de dibujito? Yo hubiera elegido algo con más clase, en vez de tatuarme tres triangulitos en la mano -le dijo burlonamente mientras peleaban.

-¡Cállate! ¡No es un tatuaje ni tampoco son triángulos! ¡Es el símbolo de la Trifuerza del Coraje!

-¡Ja! Coraje...eso es una invención de idiotas como tú. Si fueras listo, hubieras dejado que nos lleváramos a la princesa para interrogarla. Y quién sabe...seguro que nos pagarían una gran suma de dinero por ella.

Aquel comentario enfureció aún más a Link, y ahora estaba atacándole a bocajarro. Había perdido totalmente el control, y su adversario lo estaba usando a su favor. Mientras permanecía tranquilo esquivando y bloqueando sus ataques, Link estaba perdiendo cada vez más fuerzas. Tras un corto rato, Link acabó exhausto. Su enemigo aprovechó la ocasión para lanzar un rápido y potente golpe con la espada, que lo desarmó. El hombre golpeó con la pierna en su estómago y lo tiró al suelo, dejándolo inconsciente.

-Vas a morir, chico...

Pero antes de que pudiera ejecutar su golpe de gracia, una enorme bola de energía impactó contra él, y le causó un gran daño. El autor de aquel ataque había sido la princesa Zelda, que concentró todas sus fuerzas en aquel ataque, cayendo también inconsciente. Al bandido le costó horrores poder volver a reincorporarse, aquel hechizo fue devastador para él. Y las cosas no le iban a ir nada bien...

-¡Ey, señor! ¡Ni el anillo ni el tesoro están aquí! -le alertó uno de sus secuaces.

-¡¿Cómoo?

-¡Así es, señor! Y además, ¡Los prisioneros de las mazmorras se han amotinado y los habitantes de la Ciudadela han logrado derrumbar la puerta! ¡Debemos darnos en retirada, mi señor!

Muy molesto, dio la orden de retirarse a todos sus hombres y se escabulleron rápidamente antes de que llegaran los "refuerzos". Estos se encontraron malheridos a aquellos dos hylian, y no tardaron en llevarlos a la consulta del Doctor Borville.

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Se despertó con un profundo malestar en todo su cuerpo. Intentó ubicarse en aquel lugar, parecía ser una consulta médica. Tras un momento reflexionando, recordó lo ocurrido. Al parecer habían transcurrido varias horas de aquello, según el reloj de pared de la habitación.

-¡Vaya, chico! Por fin te has despertado...

-¡Aah! ¡Doctor Borville, me ha asustado! -no le había oído llegar y eso le asustó.

-Perdón, no quería hacer ruido. No eres el único que estaba durmiendo...-le dijo indicándole con la mirada una cama al fondo de la habitación.

Eso llamó su atención, acababa de acordarse de que a ella la habían herido con una flecha. Se levantó con algunas dificultades debido al dolor que sentía en todo el cuerpo, y avanzó lenta y algo torpe hacia la cama de ella, quería comprobar su estado de primera mano. Cuando por fin llegó, y se sentó bruscamente en una silla, pudo ver que dormía plácidamente. Llevaba vendas que le cubrían todo el torso, y podía notarse la ubicación de la herida debido a una pequeña mancha de sangre en el lado izquierdo de su abdomen.

-Cuando os trajeron, presentabas síntomas de sobre agotamiento físico y algunas contusiones, sobre todo en el estómago. Pero la princesa...había perdido algo de sangre; tenía una herida medianamente profunda en el lado izquierdo del vientre; y no sé como, presentaba quemaduras de primer grado en su mano derecha y se encontraba muy debilitada -le habló tras su espalda mientras se limpiaba las gafas- Mañana podrás irte de aquí tras un buen descanso, pero ella deberá quedarse algunos días más.

En ese momento paró su vista en la mano de la princesa, que también estaba vendada.

-Ah, por cierto...voy a salir un rato a pasear, ¿Te importaría quedarte a cuidar de mi consulta, joven? No creo que pase nada por dejarte solo aquí ¿Verdad?

El viejo doctor salió bastante alegre por aquella puerta, seguramente su "paseo" sería hacia el bar de Telma, quizás por eso estaba de tan buen humor. Mientras, él se quedó pensando en como Zelda podría haberse hecho esas quemaduras en la mano. La habitación se quedó en silencio un rato, aunque no duró mucho.

-¡Link! -salió corriendo hacia él en cuanto lo vio, al entrar ella a la consulta- ¡Estás bien! ¡Cuánto me alegro de que hayas despertado! -ahora lo abrazaba con gran alegría y cariño- ¡¿Se puede saber que intentabas hacer enfrentándote tú solo a una de las bandas criminales más buscadas y peligrosas de todo el reino? ¡¿En qué estabas pensando, eh? -lo que acabó empezando con un abrazo, terminó con un golpe en su cabeza. Los cambios de humor repentinos de esta chica le ponían bastante nervioso.

-Ilia, cálmate. He salido de situaciones peores...

-¡Me da igual! ¡Todos hemos estado muy preocupados por ti!

-¡Mírame, no me ha pasado nada!

-Bueno...creo que me he sobresaltado...entonces, ¿Cómo te sientes? -ahora hablaba más tranquila y con su típico tono de voz de siempre.

-Bien, aunque me duele todo el cuerpo. El médico dice que mañana podré irme, y hace un rato se fue a dar un paseo.

-¡Sí, iba de camino al bar de Telma! -los dos se rieron por aquella obviedad- Por cierto, tengo que contarte algo relacionado con los que os atacaron a ti y a la princesa -su tono cambió radicalmente- Algunos soldados intentaron perseguir a esos maleantes, pero son muy escurridizos y lograron escapar ¡Me da una rabia que esos tipos se hayan quedado impunes por lo que hicieron...!

-Cálmate, seguro que tarde o temprano los atraparán, y la justicia de Hyrule hará el resto.

-Ya...-no parecía muy convencida- Eh... ¿Y cómo está la princesa? -le preguntó un poco intimidada por estar cerca de ella.

-Pues...ella parece que salió más mal parada, pero no hay que preocuparse. Dentro de unos días estará lista para marcharse de aquí.

-Ah...Link, ¿Te molesta que me vaya ahora? Es que estar tan cerca de su majestad me pone un tanto nerviosa...Adiós -le dijo con cierta prisa y dirigiéndose hacia la puerta- ¡Les diré a los demás que vengan a verte más tarde!

Tras marcharse, una voz habló detrás de él...

-Es una buena chica...tienes suerte de tener tan buenos amigos -le habló Zelda acostada en la cama.

-¡Aaahh! ¡Pri-princesa! ¡Está despierta! -le había alterado el hecho de que estuviera despierta.

-Me desperté hace un rato, pero no quería molestaros ni "poner nerviosa" a tu amiga, aunque creo que me descubrió -le dijo con una ligera sonrisa por lo último. Después intentó reincorporarse sobre la cama, pero una intensa punzada de dolor la detuvo a medio camino, y no pudo moverse de esa posición.

-Alteza, no debería esforzarse tanto en su estado. Debe guardar reposo e intentar descansar bien.

En ese momento, como si fuera un acto reflejo, acostó nuevamente a Zelda en su cama. Y cuando esta volvió a su posición inicial, una de sus manos dio una ligera caricia sobre las vendas que se situaban justo por encima de la herida de ella. Zelda se quedó sorprendida y un poco sonrosada por la acción de Link, nunca se hubiera esperado una reacción así de él. Y este, al darse cuenta de lo que acababa de hacer, no le salían palabras para disculparse.

-Y-yo...lo siento, yo no quería... ¡Perdone mi atrevimiento, majestad! -estaba completamente avergonzado y muy nervioso por lo que acababa de hacer.

-Eh...no me ha molestado, no tienes que disculparte conmigo, Link -ella le hablaba como si no hubiera pasado nada, pero en el fondo también estaba un poco avergonzada.

-Bien...-puso su mirada en la mano vendada de ella- ¿Podría explicarme cómo se hirió en esa mano? El doctor dijo que tenía leves quemaduras en ella.

-¿Esto? -le preguntó mirándose la mano- Fue tras concentrar todas las fuerzas que me quedaban en ella para poder lanzar una de mis Bolas de Energía.

-Sí, pude ver su poder en el combate contra ust...quiero decir, contra Ganondorf. Pero, ¿Por qué requirió a usar su magia antes?

-Link, durante el combate con aquel hombre, te golpeó, y quedaste inconsciente. Cuando estabas indefenso, estuvo a punto de matarte con su espada. Yo no podía permitírselo, así que concentré toda mi fuerza y mi magia en aquel ataque para alejarlo de ti, y parece que dio resultado.

-Vaya...-todavía no se acababa de creer lo sucedido- muchas gracias. Empiezo a sentirme en deuda con usted, por todas las veces que me ha ayudado.

-Ya te dije, Link, que no tienes que deberme nada. Al contrario, yo te debo más a ti, y esto es lo mínimo que podría hacer para devolverte el inmenso favor que nos hicisteis al reino y a mí.

-Je, je...-se rascó el cuello nervioso- Ahora que pienso en todo lo ocurrido, es una pena que no hayan conseguido pillar a ninguno de esos criminales, ni siquiera sé quienes eran.

-Bueno...-carraspeo la garganta- Durante un corto instante, tras atacar a su jefe con mi magia, pude verle la cara. Lo reconocí enseguida: es Valtimore, el cabecilla de "Los Seguidores". Se dedican a cometer todo tipo de crímenes. Son buscados en varios reinos, y han puesto un alto precio a sus cabezas, sobre todo a la de Valtimore. Pero se sabe que él no es el verdadero líder de la banda, hay alguien más por encima de él, es quien los dirige. El problema es que en todos estos años, nadie ha averiguado su identidad, nunca sale de su escondrijo -aquella explicación dejó las dudas de Link resueltas- Mañana haré llamar al Comandante de la Guardia Real, para que se ponga a investigar lo ocurrido. Aunque para mí lo más raro, ha sido que atacaran en pleno día, jamás habían cometido un fallo así.

-¿Y por qué crees que podría ser?

-A juzgar por su intento desesperado de robar el Anillo Real, diría que no están muy bien económicamente. Deben de tener serios problemas para llegar al extremo de irrumpir en la Ciudadela y asaltar el castillo en pleno día.

-Por cierto, llevo con la duda desde hace rato... ¿Qué es el Anillo Real?

-Es una joya ancestral de gran valor, que perteneció a la Familia Real hace muchos siglos, pero desapareció misteriosamente. Existían otros tres además de ese, uno por cada miembro de la familia de aquella época: el rey, la reina, el príncipe, y la princesa. Hace unos 80 años, la Familia Real recuperó uno de los anillos, el del Rey, y algunas décadas más tarde, unos estudiosos y arqueólogos encontraron otro de los anillos, el de la Reina, pero este fue donado al Museo Nacional de Hyrule, que se encuentra en otra ciudad de nuestro reino. De los otros dos, nadie ha sabido nada desde hace siglos, aunque muchos cazatesoros tienen la esperanza de encontrarlos algún día.

Tras acabar su conversación, se oyeron provenir de fuera de la consulta las voces de los amigos de Link que venían a visitarlo.

-Le importa que...

-No, vete a ver a tus amigos, seguro que se pondrán muy alegres de verte.

Link se levantó de nuevo torpemente y fue lo más rápido que pudo a verlos, aún con cierto dolor en el cuerpo. Mientras, Zelda aún estaba pensando en lo ocurrido.

-"No lo comprendo, el anillo siempre ha estado guardado en la cámara acorazada que se encuentra en lo más profundo de las mazmorras, aunque ahora con las reformas, pienso que será mejor guardarlo en otro lugar. Menos mal que decidimos enviar todo el Tesoro Real al Museo Nacional y guardarlo allí mientras dure la reconstrucción, no creo que haya lugar más seguro que ese. Lo que me pregunto es... ¿Cómo podía saber Valtimore donde se encontraba el anillo y los demás tesoros, si sólo yo y tres personas de mi máxima confianza conocen su lugar exacto? Uhm...aquí hay algo que no encaja..."

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Mientras tanto, una figura misteriosa se movía ágilmente en la noche, en un remoto rincón de la Pradera de Hyrule. El hombre se apresuraba a llegar cuanto antes al campamento donde se habían instalado temporalmente él y el resto de su banda. Avanzaba cansado y algo dolorido, el asalto al castillo no había salido como él esperaba. Y lo peor...tendría que vérselas con su jefe, y darle conocimiento de lo ocurrido.

Ahora se encontraba justo enfrente de su tienda. Tragó saliva y se preparó mentalmente para ese indeseado encuentro. Entró, tras un momento de reflexión, pero nada más hacerlo, la mirada intimidatoria de su temible jefe y soberano se posó en él. Pocas cosas hacían sentir en él aquella sensación que le hacía perder su semblante frío y calculador, pero esta era sin dudas, la que más le atemorizaba. Nada más verlo, le dio la sensación de que su jefe sabía del fracaso en la misión, algo que no le gustaría ni lo más mínimo.

-Eh...-tragó saliva, nervioso- señor...traigo noticias de nuestra incursión al Castillo de Hyrule.

-¿Y? Déjate de tonterías y cuéntame lo ocurrido.

-Pues...verá...-respiró profundamente- Hemos fracasado...-le dijo con franqueza.

Toda la estancia se quedó en silencio. Su jefe no había dejado de darle la espalda desde que entró en su tienda. Él se encontraba de pie, con las manos puestas en una improvisada mesa.

Por otra parte, a su subordinado le tranquilizó un poco el hecho de que no hubiera reaccionado bruscamente, incluso aunque en este caso tendría muy buenos motivos para enfadarse. O por lo menos, eso es lo que creyó...

De repente, sin previo aviso, tiró la mesa y se volvió hacia él, arrollándole y agarrándole por el cuello, casi asfixiándolo.

-¡¿SE PUEDE SABER QUÉ HAS HECHO? ¡¿TE DAS CUENTA DE LA IMPORTANCIA QUE TENÍA PARA TODOS NOSOTROS EL QUE TÚ MISIÓN TUVIERA ÉXITO? ¡TE DIJE QUE ESPERARAS AL ANOCHECER, Y ME HAS DESOBEDECIDO! ¡¿CÓMO HAS OSADO FALLARME EN ESTA OCASIÓN? -la furia le dominaba, y cada vez más apretaba su agarre contra el cuello de su secuaz.

-Glgl...ag...señor...-casi no podía respirar.

-¡Nada de excusas! ¡Estamos con el agua al cuello! ¡Mañana vendrán aquellos tipejos a cobrar lo que es suyo! ¡Les debemos mucho dinero! -aunque se había tranquilizado ligeramente, aún estaba bastante alterado- ¡Dame una razón que justifique TÚ fracaso! -le gritó mientras aflojaba su agarre y liberarlo al fin, para que pudiera escuchar lo que tenía que decirle.

-Pues...resulta que el anillo no se encontraba en el lugar que nos indicó. Ni siquiera estaba en el castillo...-le dijo mientras se aquejaba de su cuello, recuperando su antigua frialdad.

-¡¿Cómoo? ¡Eso no es posible!

-Pues así es, además de que nos surgió un "pequeño imprevisto".

-¡Explícate!

-Al parecer, un muchacho de más o menos la edad de la princesa jugó a "hacerse el héroe" conmigo. Fue un combate bastante entretenido, aunque el chico resultó un tanto irascible y acabo siendo una decepción para mí. Pero logró hacerme perder el tiempo, y si no hubiera sido por él, me hubiera dado tiempo de raptar a la princesa antes de que esta me atacara con su magia.

-¡La culpa es tuya por no escucharme! Te dije que no debías subestimar a la princesa por su frágil apariencia, ella es una poderosa hechicera y tiene además un gran potencial que tú nunca serías capaz de comprender...

-¡Ya me he dado cuenta! De todas maneras, para mí el verdadero estorbo fue ese niñato llamado Link. Por sus ropas te diría que es un campesino o un obrero, pero por su forma de luchar, podría haber sido perfectamente el guardaespaldas de esa "princesita". Gracias a su incapacidad para controlarse a sí mismo, y que me parece que el "pobrecito" estuvo anteriormente trabajando como un imbécil en el castillo, pude ganarle con cierta facilidad. ¡Ag! Todavía recuerdo su patético careto y su maldita marca triangular en la mano...-recordar lo sucedido le revolvía el estómago.

De nuevo, el lugar se quedó en silencio. Esto puso bastante nervioso al subalterno, que no se esperó lo siguiente...

-¿Acabas de decir..."Link"? ¿Y decías que poseía una marca triangular en la mano? -le preguntó con un tono demasiado sereno para su costumbre.

-Eh...sí, se llamaba Link y tenía tatuados tres triángulos pequeños que juntos, formaban uno más grande. Recuerdo su aspecto a la perfección: un joven hylian, rubio, ojos azules, tez ligeramente tostada al sol...ojalá pudiera quitarme su imagen de la cabeza.

Tras esto, su jefe empezó a reír alegre y descontroladamente, parecía un loco... No entendía lo que estaba pasando, ¿Por qué se había puesto tan alegre de repente? ¿Qué tenía aquel chaval que causaba tanto interés y euforia en su superior? Esa risa maquiavélica sólo la había oído cuando a su jefe se le ocurría "el plan del siglo" o cuando sufría una revelación...

-¡Ja, ja, ja! ¡Increíble! ¡Está vivo! ¡ESTÁ VIVO! ¡JA, JA, JA! -estaba empezando a causar miedo con aquella risa- ¡No está todo perdido! ¡Aún puedo cumplir con mi destino! -miró hacia arriba, como si quisiera que alguien ahí arriba le escuchase- ¡¿Creías que tu patético intento de detenerme evitaría que pasase esto? ¡Es una pena que no haya valido de nada tú sacrificio! ¡Volveré a surgir de mis cenizas después de todos estos años de ocultarme como una rata! Aunque en parte es como tú querías... ¡Ahora está con la Princesa Zelda! ¡Esto me pondrá las cosas aún más fáciles! ¡Ja, ja, ja!

En verdad asustaba, y mucho. Ahora se ponía a hablar solo y seguía con esa risa de loco sin ninguna razón. Al pobre hombre le causaba más temor verle así, que cuando tuvo su ataque de furia.

-P-pero... ¿Por qué se pone así por un tipejo como ese? ¿No se supone que él ha sido uno de los factores que ha hecho que fracasásemos en nuestra misión? ¿Por qué se alegra de ese modo?

En ese momento, su jefe paró de reír y poco a poco, fue volviendo en sí.

-Sabes...me has alegrado el día. En condiciones normales, te hubiera destruido por haber fallado en el posiblemente más importante asalto de toda la historia de nuestra organización...pero esta vez has tenido suerte. -le dijo con cierto sarcasmo.

-Eh...no lo entiendo, ¿Qué haremos ahora con los hombres que vendrán a cobrar el dinero que les debemos? Estamos en números rojos, no nos queda nada de valor con que poder pagarles. No son gente de la que podamos librarnos tan fácilmente, y son muy peligrosos cuando se trata de su dinero -estaba muy confundido por la actitud de su jefe.

-No te preocupes, intentaré convencerles de que retrasen el pago total para más adelante... -miró de reojo a su secuaz y le habló fríamente- Supuse que algo podría salir mal en esta misión, así que confié en mi instinto, y envié a unos cuantos hombres a cometer pequeños pero múltiples robos en la Ciudadela y sus alrededores sin que nadie se percatase, por si fallabas en tu misión. Lo obtenido no llega ni a la décima parte de lo que valdría el Anillo Real, pero es suficiente para poder pagar al menos la cuarta parte de nuestra deuda. Me sorprende que todavía pienses en que pueda jugármelo todo a una sola carta...-a este comentario le siguió una ligera risa.

-Entonces, ¿Qué haremos ahora?

-Simple, hemos causado la alarma en todo el Reino de Hyrule, volveremos a nuestra base en cuanto les paguemos. Llevábamos bastante tiempo sin venir a esta región, pero creo que será mejor irnos. Además...mis prioridades han cambiado respecto a lo que haremos de ahora en adelante. He centrado mi atención en un objetivo, un objetivo que había abandonado hace años, y que fue uno de los motivos para formar este grupo...puede que tarde semanas, muy probablemente meses, en planificar e iniciar mi plan, pero no tengo prisa. Ahora más que nunca, debo permanecer con la cabeza fría y pensar detenidamente cada uno de mis movimientos...

-¿Me dirás de que se trata?

-Paciencia, Valtimore. Todo a su tiempo...

Continuará...

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Nota de Autor: Lamento el haberme retrasado en la publicación de este capítulo, he estado ocupada y me han surgido algunos imprevistos, a todos nos pasa ¿No? En fin, gracias a este retraso, he podido mejor el capítulo original y espero que sea de vuestro agrado. Creo que a partir de ahora empezaré a publicar los domingos, que es cuando mejor me viene. Me gustaría que dejaran sus comentarios, para saber que opinan y corregir errores.

¡Ah! Al final me he decidido por activar la función de "Review anónimos". He de recordar que a mí también me molestaba no poder dejar comentarios en algunos lugares por no tener una cuenta aquí, y no voy a dejar que pase eso. De todos formas, a los lectores habituales que no tengan cuenta...¡Les animo a que se la hagan! ¡Es lo mejor que hay si te gusta esta web! ¡Ni siquiera hay que pagar, sólo hace falta una dirección de correo electrónico y tener ganas de escribir o leer! Me marcho, que ya estoy empezando a hacer publicidad del sitio...