Hola de Nuevo :D, bien ya terminé de escribir mi nuevo cap (he estado medio enfermo, pero ayuda bastante abstraerse en ese estado, casi ni lo sientes jeje), hace poco me entere(creo que con mucha tardanza) que se hara un remake de FSN lo cual me ha puesto contento y encima sera ufotable, ojala lo haga bastante notable como el Zero seria lo mejor(y que la ruta sea Heaven's Feel como cereza al pastel), bueno espero disfruten mi nuevo cap.


Al día siguiente volvió a realizar su ruta habitual, fue a hacer las compras, se preparó la comida, se vistió y salió, camino por las calles preguntando de vez en cuando a algún transeúnte inocente sobre lo que buscaba indicándole alguna pista, lógicamente él no le iba a decir enseguida el nombre, ¡ni que estuviera tan desesperado!, era todo un secreto, muchas veces lo tomaron por loco y otras como un filósofo perfecto, ¡rayos que hablar en metáforas nunca fue su fuerte!, pero ¿Qué se le podía hacer?, el preguntarle directamente no ayudaría en lo más mínimo, luego de los interrogatorios aburridos emprendía la marcha, "!rayos que aún no puedo hallar nada!, ¿Dónde podrá estar?" Reflexionaba para sus adentros.

Ya entrada la tarde volvió al colegio Gakuen el cual le sirvió de guía para llegar a la casa del anciano Shirou.

-Buenas tardes – Leo saludó tranquilamente. En su segundo día, ya casi se sentía como en casa.

-¡Hola muchacho!, no pensé que estuvieras tan puntual.

-Intente llegar un poco más tarde pero no había nada interesante allá afuera.

-¿En serio?, bueno aun si fuera así, prefiero mil veces esta ciudad como es ahora, de lo que fue hace 60 años.

-¿Hace 60 años?

-Una larga historia muchacho, muy larga te puedes aburrir.

-Bueno si es historia, estoy encantado de conocerla.

-Tal vez no necesites conocerla muy pronto chico, porque te puede pasar a ti también..., tal vez dentro de poco.

-¿Oh, en serio?- Leo abrió un poco más los ojos, demostrando interés desmesurado.-Mayor razón para oír el relato.

-Jejeje, si tanto lo deseas te lo contare pero primero necesito que traigas algo de agua de afuera, en la parte trasera hay un pequeño riachuelo, no—el anciano sonrió levemente- no pongas esa cara, el agua siempre ha estado limpia, todo lo que viene del monte Fuji es puro. Me traes un poco y conversamos.

Leo se levantó lentamente y fue a la parte trasera, una pequña parte del monte Fuji se mostraba tras la casa aunque en si no vivia en la falda de este, "Un excelente lugar" se decía para sus adentros, "me pregunto si el viejo me alquilaría la casa, al ser tan grande".

No tuvo ninguna dificultad para hallar el riachuelo, se dispuso a llenarlo cuando vio algo que lo sorprendió.

Al lado de la puerta trasera y acomodados cuidadosamente, habían dos espadas, en realidad parecían más alfanjes, porque eran curvos, uno era blanco y otro era negro, algo más fuera de lo ordinario que descubría, "Este viejo tiene guardados objetos realmente increíbles en su casa".

El otro objeto no era menos sorprendente que el resto, más bien no era un objeto sino un traje, rojo en su totalidad y tanto en la espalda como en el frente era negro formando un triángulo, un traje fuera de lo común, pero le dio un gesto de aprobación, "Extraña pero llamativa" pensó.

Rápidamente llevo el agua solicitada dentro de la casa.

-Aquí esta lo que me pidió viejo.

-Excelente-exclamo, ahora te contaré lo que pasó mientras me haces él te.

-¿No que usted me esperaría con él te?

-Oh chico, ya solo soy un pobre anciano, no sirvo para estas cosas, ayúdame esta vez por favor.

-Si me va contando todo lo iré preparando.

Se dirigieron a la cocina a realizar la preparación de té verde.

-Hace muchos años-empezó el anciano- cuando era joven, estudie en la escuela Gankeou, como un chico común y corriente….

Leo calentaba la tetera mientras deshojaba algunas ramas verdes que yacían en una bolsa y las iba echando dentro.

-… realmente la escuela era una maravilla, un lugar tranquilo y acogedor, solo uno se preocupaba del estudio, y luego tenía un montón de tiempo libre para hacer lo que quiera, en ese tiempo me dedicaba a la reparación de algunos equipos electrónicos que habían en la escuela.

-¿Los reparaba con magia?— preguntoó de pronto Leo mientras movía con una pequeña cuchara las hojas.

- Si los reparaba con magia, es decir no, lo que hacía era revisarlos con magia y determinar el punto en que no existía la energía—explicaba Shirou tranquilamente—además era lo único bueno que podía hacer, ya te dije que era un mago pésimo.

-Ajá – Leo lo miraba de reojo, estaba concentrado mirando la tetera, las hojas verdes botaban su líquido nutritivo y se despegó un dolor agradable, tal vez en 1 minuto después de que hierva el agua estaría lista.

-Bueno en ese entonces de momento solo tenía un par de amigos, uno de ellos era Shinji que a pesar de haber sido un poco desagradable en comportamiento tuvimos una relación amical normal. Pero en realidad mi gran compañero fue Issei el cual siempre me apoyaba en muchas cosas, me salvó varias veces de un regaño en la escuela. Cuando llegaba a casa siempre me encontraba con la amiga de mi padre, Taiga que era también una profesora de Gankeou.

-¿Oh, vivías con una señora madura?—a pesar de la extrema seriedad que mostraba el rostro de Leo, claramente sus palabras denotaban "algo más".

-¡Jojojo!—Shirou rió de buena gana—nada de eso muchacho, ella era amiga de mi padre, sería como mi madrasta. No te confundas.

-No dudaba viejo, pero realmente vivir con una mujer sin nadie más en casa, puede prestarse a muchas interpretaciones.

-Tal vez…- Shirou se puso algo serio- ¡Hey!, pero aun no me has dejado terminar, niño tonto, respeta a tus mayores y déjame hablar, ¿Te cuento la historia sí o no?.

-Siga contando, serviré el té que ya está listo—Leo levanto la tetera y la vertió en un par de tazas de vidrio azulado, le entregó una a Shirou.

-Bueno, sigo entonces. Un día llegando a la escuela, una de mis amigas Ayaka se percató que tenía una herida profunda en mi brazo y me lo hizo notar. Cuando la mire no tenía ningún aspecto de herida, y lo raro es que ni siquiera dolía.

Leo no hablaba esta vez, lo miraba fijamente, como un niño a quien le cuentan su primer cuento antes de dormir.

-Seque la sangre o lo que era con un trapo y me dirigí a la escuela, de salida el goteo de sangre había desaparecido y en su lugar se veía un símbolo extraño, al menos para mí en ese momento, ya que no entendía lo que pasaba.

Shirou miro hacia el techo por un momento, como intentando recordar algo.

-¿Ya se olvidó de algo, anciano?.

-Me encantaría que me llamaras Shirou.

-Ok si lo dice usted, tal vez le haga parecer más joven si le hablo así.

-Respeta a tus mayores Leo, respétalos.- el rostro del anciano se puso sombrío de pronto.

-Es una broma nada mas –Leo mostró una leve sonrisa—continúe por favor.

-Bueno resumiendo algo esto, gracias a ese símbolo conocí nuevas personas, amigos y enemigos que nunca hubiera imaginado tener, y estuve con ellos tan compenetrado que prácticamente había olvidado por completo mi antigua vida. Nada fue igual después de eso.

-Después de que.

-De la quinta Guerra del Grial.

-¿Guerra del Grial? –Las pupilas de Leo se dilataron un poco, y sus ojos azules parecían vislumbrar algo que ya conocía aunque aún no podía descubrirlo.

-La Guerra del Santo Grial que solo ocurre a intervalos de 60 años se desató ese día fatídico, y yo por su puesto estaba en ella, sin ninguna razón aparente—Shirou arrugó la frente y parecía pensativo, llevándose una mano a la barbilla y dando otro sorbo de té.

-Lo dice por el símbolo extraño de su mano ¿no?.

-Por eso y también por algo que me sorprendió, un día en la escuela me quede hasta tarde haciendo la limpieza del dojo de Shinji, ya que el tenia cosas que hacer, lo cierto es que cuando acabé ya el sol se había puesto y no quedaba ningún alma que me hiciera compañía de camino a mi casa. Mientras salía por la puerta trasera de la escuela, claramente oí como sonidos de metal chocándose entre ellos—bebió otro poco de te—al acercarme tras una rejas vi a un par de sujetos peleando, uno llevaba espadas, y el otro una lanza, la velocidad de pelea era brutal y casi no los podía seguir con la vista…

-¿Pelea de espadas?, para su época Shirou, ese tipo de armas no se usaban.

-Si tienes razón, pero aun no término, bien resulta que el haber visto este pequeño espectáculo lo pagaría con una herida de muerte de aquel personaje con lanza, sino hubiera sido por Rin, de seguro hubiera muerto ahí mismo.

-Rin era una especie de amiga también ¿no?

-Si una gran amiga, aunque en ese momento no lo era, sin embargo luego de que me salvara, me advirtió que estaría aun en peligro y que mi asesino me volvería a buscar para asegurarse de que estuviera muerto. Y así fue, no paso mucho desde que llegue a mi casa cuando volvió a aparecer.

Shirou empezó a toser un poco, al parecer trago un buen trozo de hierba verde.

-Bueno luchar contra aquel ser o asesino estaba fuera de mis posibilidades, hubiera perdido de no ser que llego mi amada.

-¿La chica de la escultura de piedra?

-Ella misma, por medio de magia extraña ella apareció y me salvo, luego se autoproclamo como el "Rey de los Caballeros" y me pidió que la llamase Saber, además me dijo que yo era su master.

-¿Rey de los caballeros, master?, ¿Qué rayos son esas cosas?

-Esas cosas son parte de todo el juego de la guerra del santo grial, donde hay una competencia a muerte entre 7 magos que se le llaman masters con sus respectivos servants, un servant es una entidad heroica de cualquier época, y es invocada por un master para que luche a su lado contra el resto de magos, son 7 clases de servants diferentes, "Assasin,Lancer, Archer, Berseker,Caster,Rider y Saber".

Leo termino el té de un porrazo.

-Es muy interesante lo que cuenta viejo, o quiero decir Shirou. Usted entonces era un master.

-Así es lo era, aunque luego sería ya algo mas—sonrió un poco.

Leo haciendo caso omiso a la frase, reflexionó por un momento y luego se acordó de lo que había visto atrás hacia poco.

-Me olvidaba de decirle algo, ¿Qué eran esas dos espadas que estaban a….?

-Kanshou y Bakuya.

-¿Perdón?

-Kanshou y Bakuya—repitió nuevamente Shirou—son espadas proyectadas por mí y las cuales use varias veces a lo largo de la guerra.

-Ya veo viejo, bien creo que es hora de irme, lo veré mañana tal vez me cuente más- se incorporó lentamente, y dejo la taza de té sobre una mesa de madera.

-Claro que si—sonrió Shirou—hasta mañana entonces.

Hizo una seña de adiós con la mano y salió de la casa.

"La Guerra del Santo Grial suena muy interesante, mañana le preguntare sobre el premiopara el ganador y tal vez algo más, de momento no estoy aburrido, al menos no todo es tan monóto en Japon", pensaba mientras caminaba en pleno anochecer.

Ya no faltaba mucho por llegar a su casa, mirando maquinalmente a su alrededor, descubrió algo del cual no se había percatado antes o lo había visto solo de reojo, un gran puente rojo.

Este comunicaba a la pequeña colina con la gran ciudad, aún no había llegado hasta allí, pero viendo que nadie le esperaría en casa, sería un buen momento para echarle un vistazo.

El puente rojo permitía el paso de vehículos de todo tipo, no era tan grande como el puente de San Francisco en Estados Unidos, pero no por eso dejaba de ser llamativo, varias luces iluminaban cada parte de su recorrido, estaban puestas allí para que los barcos que iban por el mar tuvieran luz y no ocurriera choques, no se sostenía por cables gruesos, en su lugar tenia dos grandes arcos en sus extremos, todo de metal lo cual le daba apariencia de un carril inmenso de tranvía.

Bajó lentamente a través de las calles angostas y cada vez más atestadas de gente, esto era debido a que se acercaba a la gran ciudad de Fuyuki, es decir a la legítima donde prácticamente no había sino edificios inmensos y altas torres de luz, se sentía un poco incómodo, a él no le gustaban las grandes ciudades, prefería mil veces vivir en una montaña a eso, la tranquilidad era para él una obsesión.

Poco a poco fue aproximándose al puente, una pequeña brisa de viento empezó a sentirse, era la brisa del mar que se extendía hacia el infinito y que lo hizo sentirse un poco nostálgico.

Llego a la mitad del puente y se detuvo, apoyo sus brazos frente a uno de los extremos de él para poder visualizar la puesta de sol, las puestas de sol siempre le fascinaban, había algo de mágico en ello que le daba una tranquilidad inmensa, el puente generaba una brisa de viento bastante agradable, sentía como su cabello se relajaba y ondeaba a su vez, el agua que yacía bajo el puente le hacía sentir bien, poco a poco el sol se iba hundiendo y súbitamente le envolvió una punzada de tristeza, entonces se sumió en sus pensamientos.

Había algo que no encajaba en el perfectamente, algo deseaba, un sentimiento muy fuerte interno lo hacía sentirse desdichado, habían muchas cosas que le habían sucedido, desgracias y alegrías, triunfos y derrotas, todo a lo largo de su vida, pero esta sensación no pertenecía a ninguno de los dos bandos, era algo difícil de comprender y definir, simplemente lo dejaba como un "no encaja", el ocaso le hacía acordar eso, entonces su rostro cambiaba de expresión muy ínfimamente y deseaba que nada de "eso" hubiera pasado, tal vez entonces estaría feliz, con alguien y realmente gozando de la vida y sino al menos una aceptable vida común sin muchos giros y problemas ya que no le gustaban, ¿acaso era difícil eso?, ¿no tenía derecho de vivir así?, ¿Por qué siempre debía andar de un lado a otro deshaciendo amistades que ganó solo para cumplir su deber?, ¿Cuándo tendría una vida normal?, estas eran las cuestiones que siempre rondaban su cabeza y lo hacían sentirse furioso y melancólico.

Cuando volvió en sí se dio cuenta que ya había anochecido, la brisa débil de hace un momento se había vuelto un ventarrón y el aire era helado y nada bueno para la salud, lo mejor era volver a casa y dormir, si, eso era lo mejor, desconectarse del mundo por un momento le haría bastante bien.

Durante algún buen tiempo fue a la casa del viejo a seguir conversando, pero también volvía al puente a mirar las puestas del sol, al parecer le gustaba herirse a sí mismo con el mismo sentimiento que despertaba en el allí. Muchas personas lo conocían ya y casi siempre lo miraban de soslayo y con algo de lástima, tal vez preguntándose por qué siempre paraba allí, solo y triste, una vez se le acerco una joven a preguntarle la hora, cuando él se volvió lo vio con una cara tan pálida y desencajada que al instante se le erizaron los cabellos pensado que era un ser espectral y salió huyendo despavorida, desde ese momento las miradas cambiaron de compasión a temor, nadie se le acercaba, nadie le hablaba, le tenían miedo.

"Eso es lo mejor"-se decía a sí mismo-"es mejor estar solo, que tener a alguien y dejarlo después, se sufre menos"—era su razonamiento eterno.

Fue una de esas tantas conversaciones que tuvo con Shirou que se animó a decir:

-¿Viejo que tal era su comunicación con Saber?

Shirou estaba limpiando algunas de sus reliquias con ayuda de Leo, la pregunta lo tomó por sorpresa.

-Eh… bien… veamos, al principio—explico Shirou—era una relación extremadamente formal, como de sirviente a esclavo, poco a poco fuimos intimando más, era una testaruda extrema, siempre me decía que yo en papel de master no debería luchar, para mí eso no tenía lógica, yo deseaba salvar personas y estar parado sin hacer nada era casi imposible para mí.

-Bueno lo importante es que se relacionó bien con ella a fin de cuentas—inquirió Leo dando un suspiro. Además tenía a Rin y Sakura.

-Rin era más madura en ese sentido y Sakura…. Bueno ella cocinaba bien—Shirou hizo una mueca en ton de broma y luego hablo en serio—Sakura era un poco triste en realidad.

-¿Triste y porque?

-Era una chica solitaria—Shirou estaba limpiando sus dos queridas espadas Kansou y Bakuya, las había sacado de afuera hace poco—no se sociabilizaba bien, al parecer creo que más se comunicaba conmigo y con Taiga.

-Sola….

-Si sola, realmente estar solo es horrible, tu sabes que toda persona debe comunicarse, es una necesidad tan importante como el comer o beber…

-Sola… - Leo mantenía esa palabra en su cabeza.

-¿Hijo, estas bien?—Shirou lo miro de reojo, luego sacudió lo mano a través de sus pupilas, no había reacción.

De pronto Leo volvió en sí, su tranquilidad habitual regreso, sus pupilas en ese momento apagadas volvieron a la vida…

-Nadie está solo en el mundo viejo, siempre hay alguien que nos acompaña en toda la vida.

-Si tú lo dices—Shirou volvió a su principal preocupación, limpiar sus espadas—pero aun así si la vi sonreír después de la guerra, creo que fue una de las cosas que me alegro más.

Leo sonrió para sus adentros, la frase que acabó de decir hace un momento realmente no fue pensada, ¿Acaso lo dijo el?, hasta hace poco él se sentía solo y triste, hasta que se dio cuenta de algo muy importante, él no estaba solo, ¡tenia a varias personas que se sentían como el, solas!

Leo regreso a su casa rápidamente, por ese día no pensó más en sus desdichas y tristezas, no pensó en la soledad, incluso no fue a ver la puesta del sol en el gran puente, algo había cambiado dentro de él, al menos mínimamente, seguía siendo el tranquilo y calculador de siempre, pero había algo más, en vez de estar lamentándose del pasado debía solo hacer algo, seguir adelante y olvidar todo, eso era lo mejor. Es increíble como un simple comentario puede cambiar a una persona ¿verdad?

Esa noche tuvo un sueño extraño, estaba solo frente a un campo abierto, grandes montañas se vislumbraban hacia el horizonte, y hacía un sol fortísimo, el piso era de piedra dura y se extendía hasta el infinito, grandes rocas se veían a su alrededor y tenían realmente formas caprichosas y que parecían haber sido talladas por algo o alguien y con inscripciones raras de comprender, Leo estaba en medio de todo y al principio un poco extrañado por el paisaje que se abría a sus ojos, pero luego poco a poco empezó a recordar…

"Oh, ya veo, así que esto es"-se decía—"¿Por qué siempre sueño con esto?, lo he visto muchas veces y siempre he pensado que hay algo más detrás de esta imagen".

Caminaba lentamente por el paisaje y a medida que avanzaba el terreno se hacía más hermoso, la dura piedra se iba convirtiendo en pasto y diferentes tipos de flores que decoraban aún más el ambiente, el lugar era relajante y bello, salvo por las rocas que yacían detrás de el a no mucha distancia.

Leo volteo y miró de soslayo las piedras, sabía que hacían y para que servían, pero aún le faltaba lo más importante, ¿Cómo funcionaba?, una pregunta para el que hasta ahora no ha tenido respuesta y tal vez no la tenga en un futuro cercano. Presa de curiosidad volvió a acercase para observarlas mejor, fue cuando tuvo una punzada de dolor.

Este se extendía por todo su brazo, "¡estoy sangrando!"-pensó preocupado—"la sangre sale desde mi hombro derecho y chorrea hasta el codo". El dolor era real a pesar de estar en un sueño, la sangre iba formando a medida que goteaba una figura en su hombro que aún no se hacía notoria.

Fue entonces que despertó.

Fue la primera vez que soñó algo así, ese dolor fue demasiado real, se restregó fuertemente los ojos y trato de enfocar. Todo en su cuarto estaba bien, todo en su sitio.

Las cobijas por el piso y el brazo adormilado, piernas y pies entumecidos.

Se levantó como un rayo y fue directamente al baño, prendió la luz y se arremangó el polo de dormir intentando buscar alguna señal de la sangre por si se lo había hecho en pleno sueño.

"No hay nada, menos mal"—pensó—"jajajaja, estúpido, claro que no haya nada, este no era el hombro, sino el otro…".

Se arremango el otro, y no pudo evitar un silbido de sorpresa seguido de un "!Caray!, ¡Que rayo…!"

No pudo ordenar sus pensamientos al ver la sangre reseca que se extendía a lo largo de su hombro, pero ahora formando un símbolo extraño, compuesto de 3 crucifijos pequeños unidos por una diadema, estaba muy bien dibujado y daba algo de miedo.

Leo no se preocupó, estaba interesado, no impresionado ya que este tipo de sucesos raros los había experimentado mucho antes, aunque de diferentes maneras, apostaba a 100 a que el viejo Shirou sabía algo al respecto, esa noche no pudo dormir esperando que llegue la hora de verlo nuevamente.


Bueno, ah ver si tengo algo de tiempo y puedo seguir escribiendo el fin de semana, cuidense y nos vemos en el siguiente cap.