Tiene una estructura un poco rara, pero me gusta como me ha quedado. Ya me contaréis.
Besos de desperpijo,
Kira
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03.- "En la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre". (Nietzsche)
Chuck Bass, pienso destrozarte la vida, pensó Blair Waldorf mientras abandonaba el Constance Billiard entre cuchicheos y miradas curiosas de las que ser diana.
Gossip Girl estaría muy contenta esta vez, hacía tiempo que no tenía ninguna primicia tan explosiva entre sus manos. Sus lectores podrían sentirse satisfechos, así como el resto de la población que la odiase abiertamente.
La misma B que ha mancillado sus sábanas con dos hombres en la misma semana…
Palabras hirientes, más que nada por venir de quien venían. Por mucho que se hubiese autoconvencido a sí misma de que no había sido un error, ahora ya no le quedaban más dudas: había sido otra de tantas entre las manos del joven Bass. Barro joven, maleable, al que dar forma entre caricias escondidas. Y pensar que había llegado a creerse que Chuck pudiera sentir algo por alguien… por ella…
Aquello ya era pasado, objeto de otro curso que, seguramente, ya había sido olvidado, se dijo, sin poder evitar una mueca mental de disconformidad. Detrás de aquello, que sólo había sido el comienzo de tanto, habían venido más y más palabras hirientes, peores que aquellas, sentimientos encontrados y momentos de pequeño descontrol que le habían pasado factura. Ella quería a Chuck Bass, mal que le doliese. Aunque él no la quisiese a ella lo suficiente como para dejar a un lado sus años de mujeriego bebedor y amante empedernido del ocio lleno de vicios y admitirlo en voz alta.
Había dado vueltas a aquella escena de final de verano mil veces en su mente. Sólo le había pedido ocho letras para creerle y quedarse a su lado, y él había sido incapaz de decírselas. Estaba cansada de depender de él, de lo que le inspiraba y el cosquilleo que despertaba en las palmas de sus manos cuando soñaba con su boca recorriendo todos los centímetros de su piel.
Como ahora.
¿Por qué no? Se había dicho al oír la voz de Carter a su lado.
Chuck odiaba a Carter Baizen. Ella odiaba a Chuck. Y Carter tenía un par de manos tan expertas o más que las de Chuck a la hora de acariciar su piel en los rincones más secretos. No la encendía de la misma manera, pero despertaba en ella algo más allá del mero placer. Satisfacción. La venganza llevada a cabo con éxito, se recuerda a sí misma mientras Chuck sale de su casa tocado y hundido.
La caliente mano de Carter aún descansa sobre su hombro desnudo, empezando a trazar un leve recorrido hacia su pecho.
No piensa en la expresión de decepción de su rostro, ni el los dedos crispados por la impotencia o el timbre de disgusto en su voz. No piensa en la chispa de lujuria que vio en sus ojos recorriendo las curvas que su ropa interior dejaba a la vista ni tampoco que lo que hace en realidad ya no tiene sentido, porque él se ha ido y ya no puede más que imaginárselo.
No piensa en nada.
No piensa en Chuck.
Carter la besa y la reclina sobre el sofá. Otra vez.
No quiere pensar en Chuck.
