CAP. 3: VÍNCULO

A la mañana siguiente, se vieron con un Hank transformado. Percibió su rechazo hacia sí mismo, pero al mismo tiempo, ese respeto que le tenía a su hermana que ahora se aceptaba tal como era… tal vez habría futuro para ellos dos juntos.

Y la lucha empezó. Por primera vez vio todo el potencial de Erik, que fue capaz de levantar ese submarino y puso toda su fuerza en ayudarlo. Lo guió a donde debía estar Shaw y oyó la voz encolerizada y decepcionada de Erik, al no ver a su enemigo allí. Estaba mal, porque sentía su arrebato de rabia, estaba dejándose nublar por la ira, pero Charles confiaba en él… era su Erik, su amigo.

Sintió su corazón romperse cuando dejó de percibirlo mentalmente, pero entonces su marca ardía, como si sintiera otra vez a Erik en el campo de concentración; la preocupación y la impotencia hacían presa de su ser hasta que sintió una rendija y podía escucharlo otra vez, solo necesitaban quitarle el casco a Shaw y podría detenerlo. Ese tipo sabía exactamente qué decir y estaba dominando a Erik.

-Ahora Charles- lo oyó gritar, todo su poder dirigido a dominar a Shaw; era muy fuerte mentalmente, seguro que Emma lo había estado entrenando. Y oyó la voz de Erik, casi sonando como una despedida:

-Lo lamento Charles, no es que no confíe en ti- Charles vio a Erik coger el casco de Shaw, ¡se lo iba a poner! ¡no iba a poder sentir su mente otra vez y no podría ayudarlo!

-Erik por favor, no lo hagas- su voz se quebraba sin poder evitarlo, Erik era importante para él, quería ayudarlo y esa matanza iba a ser solo un peldaño para su separación definitiva. A través de Shaw, vio como Erik levantaba el casco para ponérselo-¡Erik, no! ¡Tienes que saber algo de mí, de nosotros! Erik nosotros…- y eso fue lo último que escuchó de Charles, pues ese casco lo protegía de su poder.

Y Erik tenía esa maldita moneda, Charles se sabía toda la historia, la sostenía delante suyo -en realidad delante de Shaw- y supo lo que haría, intentó llegar a él pero era inútil, con ese casco no podía siquiera percibirlo. Se planteó el soltar a Shaw, pero no serviría más que para poner en riesgo la vida de Erik y de todos. Siguió hablando, intentando convencerlo de detenerse, esperanzado en que su lazo pudiera hacer que sus palabras llegaran a él… ¿Creen alguna vez haber sentido un dolor inmenso? Nada se podía comparar con sentir una moneda atravesar tu cráneo, sentir que la vida se te escapa y luego seguir vivo, lo peor de un telépata era eso, poder sentir como la vida de una persona lo abandonaba para luego continuar con la suya. Lloró de dolor, de impotencia por no haber podido ayudar a Erik, entendía su dolor, pero esa muerte no iba a cambiar nada, solo mataría algo dentro de él.

Erik vio el cadáver de Shaw con repulsión, no sentía como si algo hubiera cambiado realmente, solo que ahora su madre podía descansar en paz. Sabía cuál era el siguiente paso. Esos humanos en las naves parecían estar dirigiendo sus armas hacia ellos. Siempre lo supo, al ser superiores iban a intentar detenerlos y Charles no lo veía así. Era necesario demostrarle a Charles que los humanos nunca los dejarían en paz y para eso estaba dispuesto a todo. Quería a Charles a su lado, quería poder protegerlo y haría todo lo que estuviera en sus manos para eso.

Vio la decepción en sus ojos ante su actitud al salir del submarino, pero había algo más, algo que no leía porque Charles no estaba en su mente y no podía hablarle. Explicó todo, Charles leyó a esos humanos y Erik vio el momento en que entendió la magnitud del problema. Podía detener ese ataque contra ellos y cuando el telépata notó sus intenciones intentó detenerlo, primero hablándole y al ver que no obtenía nada quiso quitarle el casco, al igual que todos esos niños, el error era que todos tenían algo consigo que llevaba metal y era fácil para él empujarlos lejos, lo mismo que a Charles. Lo golpeó, ya vería la forma de disculparse con él luego, pero ahora debía eliminar a esos humanos que querían matarlos.

Esa maldita humana empezó a dispararle ¡con balas! ¿Qué tan estúpida podía ser? ¿Aun conociendo su poder lo atacaba con balas? desvió todas las balas y de repente escuchó a Charles gritar de dolor, una bala incrustándose en su espalda. Sintió su corazón estrujarse, lo vio caer en cámara lenta y no podía creerlo. Poco le importó que los misiles explotaran en el aire al soltarlos. Corrió hacia él, sosteniéndolo en sus brazos e inmediatamente sacó la bala. La culpa empezaba a embargarlo, se disculpó con él y no dejó que nadie se acercara.

Miró a Moira y lo entendió.

-Tú lo hiciste- el odio que sentía por ella superaba con creces el que había sentido por Shaw. Empezó a ahogarla con sus cadenas militares, hasta que escuchó a Charles hablar.

-Erik, no fue ella- con todo el dolor de su corazón, Charles recordó la escena. La había visto a los diez años y pensó que la había evitado. Había sido tan ingenuo.- Erik tú lo hiciste.- Erik se detuvo al escucharlo, sentía el dolor de Charles como si fuera el suyo. Sus manos se posaron en los hombros de su amigo, de la persona que amaba.

-Esto es lo que querían, ponernos los unos contra los otros. Intenté advertirte Charles- se miraron fijamente, las lágrimas amenazaban con caer de los ojos de ambos- somos hermanos quiero más que eso- agradecía llevar el casco para que Charles no pudiera leer sus verdaderas emociones- te quiero a mi lado Charles, todos juntos, mutantes protegiéndonos los unos a los otros. Queremos lo mismo Charles. Te amo.

-Oh, Erik, no es lo mismo- y no se refería a la cuestión mutante, Charles quería todo de Erik, quería su amor, algo que nunca podría darle.

Sus miradas no se habían apartado. Erik no pudo resistir y se agachó para quedar a la misma altura que el rostro de Charles. Un único beso fue lo que robó de esos labios, las lágrimas saladas se mezclaban en el beso y luego de un rato se separó.

-Lo siento Charles, tienes razón con que no es lo mismo. Yo te amo- y estuvo a punto de soltarlo, había llamado a Moira para que lo sostuviera, pero Charles no lo soltó.

-Oh Erik- las lágrimas que corrían por sus mejillas tenían otro significado ahora- ¿por qué tenemos que ser tan complicados? Quédate conmigo Erik, por favor- había anhelo en su voz y Erik no pudo resistirse, Charles era capaz de convencerlo a pesar de no usar sus poderes. Se quitó el casco y lo arrojó lejos, dejando que todos sus pensamientos inundaran a Charles, mientras que este le mostraba una serie de recuerdos. Sus ojos se abrieron grandemente al observar en ellos la marca de Charles.

-¿Puedo verla?- por primera vez sintió que había algo más importante por lo que luchar.

Charles levantó el brazo y mostró su muñeca, las letras apenas se notaban ahora y no sabía por qué.

Al ver la frase, Erik delineó las letras con uno de sus dedos y habló:

-Zuzammen sind... Juntos somos- dijo traduciendo. Y miró su propia muñeca, el número cubriendo sus letras, pero al ponerla junto a la de Charles, comparando, algo extraño pasó, las letras en ambos se volvieron más claras, y en la suya ocultaron esos números tatuados.

-...wir stärker. … más fuertes-

Ambos se miraron, Charles tenía los ojos muy abiertos al saber el significado de su marca y más aún porque ahora ambos llevaban en la muñeca la misma marca.

-Juntos somos más fuertes... nunca esperé que mi marca llevara algo tan profundo en ella- Charles tocó su muñeca y sintió el dolor nuevamente en su espalda. Erik pareció notarlo también y después de lo que había visto en los recuerdos de Charles, entendió el por qué.

-No puedo hacer esto Charles, menos ahora. No puedo irme lejos de ti.

-Es como dice nuestra marca Erik, somos más fuertes si estamos juntos. Déjame mostrarte otro camino, aún podemos demostrarle al mundo que somos mejores.

-Lo dudo mucho Charles- Erik tenía tanto en la cabeza, que las ideas no podían ser leídas por Charles. La adivina le había mentido, la decisión final no estaba en sus manos, sino en las de Erik. El sanar, tanto física como mentalmente sería fácil si estaban los dos juntos.

-Creo que primero deberíamos ir a un hospital- Erik tenía mucho en que pensar y necesitaba tiempo. Sin líder, los mutantes que estaban al servicio de Shaw no sabían qué hacer. Una mirada de Erik bastó para que se pusieran bajo su mando, así de fuerte era su liderazgo. Eso y que ninguno de ellos ignoró lo que había pasado entre Charles y Erik; ellos se habían unido, una pareja de mutantes destinados, dos almas gemelas de los más poderosos mutantes… no querían estar fuera de ese especial acontecimiento ni en contra de ellos.

Azazel se encargó de trasladar a todos de allí y llevar a Charles al hospital. Aunque al inicio no podía sentir las piernas, luego de la revisión se determinó que podría volver a caminar, pero la recuperación sería lenta. Erik estuvo con él todo ese tiempo, pero ambos evitaron hablar de lo que había pasado en esa playa. Sin embargo, la marca parecía haberlos unido a otro nivel y podían percibir la presencia del otro.

Cuando Charles salió de recuperación, en silla de ruedas mientras sus piernas recuperaban algo de motilidad para empezar la rehabilitación, Erik mismo fue el que lo llevó de regreso a su mansión. Se encargó de borrarle la memoria a Moira y habló sobre su intención de crear una academia de mutantes, hablando con todos para saber si decidían quedarse o no. De todos ellos, solo Hank, Alex y Raven decidieron quedarse. Los demás decidieron irse. Pero la última persona, la que más importaba a Charles, aún no había dicho nada de su decisión.

Ya en su despacho, Charles al fin preguntó:

-¿Ya sabes que harás?- la verdad tenía esperanza en que Erik se quedara, todo ese tiempo en el hospital parecía haber reafirmado su vínculo.

-Sabes que no cambiaré mis ideales- Erik estaba firme ante la idea que los mutantes eran superiores a los humanos y que posiblemente serían perseguidos por ello.

-Lo sé- la resignación se hizo presente. Después de todo, Erik era demasiado para alguien como él; la marca se sintió caliente para ambos.

-No podría alejarme de ti Charles, aunque no supiera que éramos almas gemelas siempre sentí algo especial por ti. Me quedaré, puede que no pensemos igual, pero podríamos intentar algo intermedio- ambos sonrieron y sus manos se unieron.

-También me sentí igual por ti Erik, tenía miedo de arruinar lo que teníamos.

-Y estuvimos a punto de arruinarlo ¿verdad?-Erik se inclinó hacia Charles y tomó sus labios entre los suyos. Un suspiro se escapó de los labios de Charles, mientras Erik intentaba profundizar el beso.

-Espera-

-¿Qué? ¿Paso algo?- Erik miró preocupado a Charles, pensando que había hecho algo mal.

-No, solo pensaba… ¿somos pareja ahora verdad?

-Creo que sí, ¿por qué lo preguntas?

-Porque nunca me lo pediste- un puchero en el rostro de Charles hizo sonreír a Erik.

-¿Quieres que me arrodille y te lo pida con un anillo?

-Cuando salga de esta silla de ruedas, por ahora me basta con que lo digas en voz alta, y también ¿podrías repetir lo que dice nuestra marca, en alemán?

-Zusammen sind wir stärker. ¿Por qué lo pides ahora?

-No sé, simplemente siento que es una frase que encaja con nosotros como pareja… y es sexy escucharte hablar en alemán- Charles se mordió el labio inferior, mirando con lascivia a Erik. No era la primera vez que notaba el esculpido cuerpo de su ahora amante. Maldecía el penoso accidente que lo había dejado confinado a esa silla por un tiempo, sentía que se volvería loco si no volvía a caminar pronto.

-No me provoques Charles, que aún no estás recuperado del todo.

-Entonces me lo compensaras cuando esté recuperado y caminando- Charles sintió la culpa de Erik, por haber estado a punto de dejarlo sin poder caminar- No diré que no fue tu culpa Erik, pero si no hubiera sido por esto, te hubieras convertido en un asesino de inocentes y me alegro de no haber permitido eso.

-Aún soy un asesino, ¿maté a Shaw recuerdas?

-No podría olvidarlo, aunque quisiera- los ojos de Charles miraron fijo a un punto, perdiéndose en el recuerdo del dolor y la persona que lo causó, que ahora estaba delante suyo y era su pareja. Probablemente no entendiera la magnitud de lo que había hecho allí.

-Charles, mírame- y la vista de Charles se dirigió a los ojos de Erik- no te prometo que haré lo que tú quieras o que siempre estemos de acuerdo, pero te prometo amarte y estar a tu lado siempre- unió sus manos y luego besó la marca de Charles.

-Juntos somos más fuertes- mencionó Charles.

-Zusammen sind wir stärker- repitió Erik en alemán.

Nadie dijo que sería fácil la convivencia y más con ellos dos que tenían ideales tan diferentes, pero realmente intentaban al final del día estar juntos de nuevo. Los problemas vinieron uno tras otro, pero estando juntos, podrían afrontar todo lo que se les pusiera delante. Eso era para ellos lo que significaba estar juntos, ser almas gemelas y llevar la misma marca. Y después de haber visto cientos de niños graduarse de su academia, ver a su esposo -aunque no ante la ley porque no era legal aún- ir a la cárcel, abogar por él y lograr sacarlo sin ayuda de sus poderes, ver llegar gente del futuro, conocer un loco mutante que lo había dejado calvo -que por cierto Erik siempre terminaba bromeando sobre que se veía mucho más sexy así que cuando llevaba cabello-, enterarse que su pareja tenía un hijo -se llevó mejor con él que Erik- y verlo fundar una ciudad de mutantes, aún parecían tan enamorados como siempre. Cuando se retiró de la academia, dejó a Hank y Raven a cargo y fue con su esposo a París, algo que siempre habían querido hacer.

-No sé qué hubiera sido de nosotros si hubiera decidido irme aquella vez en Cuba.

-Se hubiera cumplido mi futuro. Gracias por cambiarlo Erik- ambos estaban en una cafetería, jugando ajedrez, el plan luego era ir a la torre Eiffel.

-¿No podríamos hacer un cambio de planes? No digo que no sea interesante ir a la torre Eiffel, pero podríamos hacer otras cosas-

-No volveré a confiar en ti para esos planes al azar, la última vez…

-La última vez te divertiste tanto como yo Charles, no lo niegues

-Y Hank nunca me perdonará haberle arruinado la cita con Raven.

-Se lo merecía por lo mucho que la hizo sufrir antes- Charles negó con la cabeza. Erik podía ser tan infantil a veces…

-¿Ya dije que te amo?- mencionó Charles con dulzura.

-Hoy no.

Un beso compartido fue interrumpido por la camarera que traía el pedido de ambos. Siguieron jugando hasta quedar empatados y luego siguieron con su visita. La vista desde lo alto de la torre Eiffel era la mejor.

-Mudémonos a Genosha- habló Erik de pronto. No habían conversado sobre donde vivirían ahora que Charles se había retirado. A Erik le hacía ilusión que su esposo viera lo que había logrado a pesar de su oposición inicial.

-No conozco a los mutantes de allí y puede que se sientan recelosos conmigo.

-Eres mi esposo así que, si alguien tiene algo en contra, deberán decírmelo.

-Erik- el tono de advertencia en la voz de Charles no lo disuadió. Al final Charles terminó aceptando.

Aunque en un inicio si hubo bastante gente que se opuso, Charles fue bien recibido en Genosha -tras la serie de advertencias de Erik, para las que Charles solo pudo negar con la cabeza- y continuaron su vida juntos, ayudando mutantes y salvando el mundo ocasionalmente. Su experiencia permitió saber cómo era la situación de las almas gemelas entre mutantes y más de ellos terminaban encontrándose… Habían logrado cambiar el mundo para mejor. Apenas pudieron, se casaron legalmente y ambos pasaron a llevar sus apellidos combinados. Y cuando fue la hora de partir de Charles, Erik lo siguió al poco tiempo. No podía vivir sin él.

El mundo siguió y las marcas empezaron a desaparecer, hasta que llegó una generación que no conocía de ellas más que lo que contaban las historias y lo tomaban como eso, historias. Sin embargo, el pequeño Charles, de tan solo 5 años, no pensaba que fueran cuentos, menos cuando conoció al chico nuevo del kinder, Erik. Erik ni siquiera hablaba bien el idioma pues acababa de llegar de Polonia, pero Charles juraba que cuando se habían visto a los ojos algo los había unido. Sin embargo, esto es parte de otra historia.

FIN


Y ese es el final, es el primer fic que escribo de esta parejita, realmente tienen algo que los hace super dramáticos, pero al fin tuvieron su final feliz en Dark Phoenix. ¡VIVA EL CHERIK!

Ojalá te haya gustado Verdi. Y sorry por no haber continuado la historia, un final abierto quedaba mejor con este tipo de historia :)