Título: Deseo olvidar

Sinopsis: Cuando Harry asiste a una celebración del ministerio, lo que menos se espera es encontrarse con que alguien se esta haciendo pasar por él y dejándolo en ridículo, de paso. ¿Quién esta detrás de su propio rostro?. Futuro SLASH Harry/Draco.

Advertencias: Bueno, ya esta dicho en la sinopsis, pero lo repito. Este fic es SLASH, o sea relación chico-chico. Si no te gusta no leas.

A pesar del titulo que tiene este capitulo, no se emocionen.

Todo el universo Harry Potter le pertenece a J.K.R., aunque me pesé después de ese epilogo. Yo solo tomo a sus personajes por diversión, no lucro de ninguna forma con ello.

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Capítulo 03. Declaración

Declaración: Manifestación concluyente de un hecho o decisión. Manifestación de amor.

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Una ligera capa de saliva brillaba en su barbilla cuando un sutil toque en el hombro lo despertó. Parpadeo confundido mientras su vista enfocaba torpemente unos grandes ojos grises a unos centímetros de su cara.

Se echó rápidamente hacia atrás mientras reprimía un bostezo.

—Por un momento me recordaste a Dobby.

Draco se sintió insultado.

—Alguien debería ayudarte con los halagos. Me ofende que me compares con un elfo doméstico traidor.

Harry se tensó rápidamente.

—Él no era un traidor. Murió salvando mi vida.

Malfoy se removió incomodo mientras apartaba la mirada.

—¿Fue la ocasión en que estuvieron en la Mansión?

Por la forma en que lo dijo, a Harry le sonó como si se hubiera tratado de una visita de cortesía y no como si los hubieran llevado prisioneros a él y sus amigos.

—Bellatrix lo mato.

—Era mi tía, pero hasta yo sé que estaba loca. Aunque recordando lo que nos hizo 'Él', cuando llegó y habías desaparecido, la comprendo perfectamente.

El tono amargo que compartía la voz de Draco con los propios recuerdos de Harry, le hizo pensar al moreno que debía cambiar de tema rápidamente…

—Hum.

Aunque su cerebro no pudo articular una frase coherente con esa celeridad, pero el otro pareció apreciar el intento.

La mirada gris volvió a toparse con la montaña de libros que permanecían abiertos sobre la mesa.

—¡No seas tonto, Potter! No conseguirás nada quedándote a dormir en la biblioteca. Además de un dolor de espalda.

Su espalda le decía que Malfoy tenía razón.

Después de dos semanas de ardua investigación solo habían sacado algo en claro: prácticamente no había referencias a encantamientos antiguos que hablaran sobre sucesos como los que habían presenciado, así que cuando al fin encontró algo importante, se quedó tan relajado que había caído en un profundo sueño.

—Échale un vistazo a esto.

Señaló, frente a una mirada interrogante, un delgado libro de hojas amarillentas.

—¿Lugares encantados en Inglaterra? Potter, este es un libro muggle. No se puede confiar en algo así.

—Tal vez, pero hablan sobre un lugar donde cada 77 años desaparece gente de forma misteriosa.

—¿Y dónde está ese lugar?

—¡No lo sé!, solo dice que esta en las cercanías de Londres.

—Hay miles de lugares en las cercanías de Londres.

—Incluido el bosque Hampstead Heath.

Mientras Draco concedía un pequeño asentimiento y sus ojos se enfocaban en la lectura, Harry se permitió posar la mirada en la indumentaria del rubio, suponía que era debido a su porte aristocrático y a su figura que la túnica de auror luciera mejor en él que en el resto de sus compañeros. Notó, con satisfacción, que durante la lectura, su expresión se relajaba demostrando una gran concentración. Dio un pequeñísimo respingo, que nadie hubiera visto a menos que lo mirara fijamente, cuando Draco levanto la vista.

—Típica historia muggle, no dice la razón de las desapariciones.

—Al menos tenemos algo, ahora sabemos que esas desapariciones son periódicas, debido al gran periodo de tiempo entre una y otra, no se habían relacionado. Además que antes el pueblo tenía otro nombre.

—¿Has pensado en la cantidad de pergaminos que tendremos que revisar para encontrar sobre ese pueblo? ¿Además de los otros que tendremos que seguir revisando sobre el encantamiento?

Harry se encogió de hombros.

—Dijiste que te gustaba la investigación.

—¡Sí, bueno!... por algún sitio tendremos que empezar.

Mientras Draco se acercaba a revisar los anaqueles y volvía con un montón de pergaminos en los brazos, además de algunos libros que levitaban a su lado; Harry pensó que esa investigación les tomaría más tiempo del que creían.

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Cuando Draco se había declarado oficialmente harto y con intenciones de ir a su casa, mucho tiempo después de que el ministerio prácticamente se vaciará, Harry había descubierto, sorprendido, que la revisión de los montones y montones de información no resultaba tan interesante sin la presencia del rubio, que lanzaba cada cierto tiempo comentarios mordaces, pero ingeniosos, sobre lo que leía y que resultaban más graciosos que maliciosos.

Cada vez se descubría sonriendo y en ocasiones contestando algo que le ganaba una sonrisa traviesa en respuesta.

Todas las veces que había visto la forma en que interactuaba Lucius Malfoy con los demás, la adoración que los interlocutores le dedicaban, las sonrisas idiotas que mostraban, Harry había estado seguro que se debía a la posición social en que se encontraba la familia Malfoy, a las grandes cantidades de galeones que dispensaba en las manos adecuadas para obtener ciertos beneficios y tal vez al miedo que le tenían, a su influencia. Lo mismo, pero en menor medida sucedía con Narcissa y con Draco. Nunca se le había pasado por la cabeza que tal vez se debiera, en parte, al carisma y presencia de cada miembro de la familia. Carisma que había comprobado de propia mano al tener la compañía del menor de la familia, y a que ahora su mente se empeñaba en llamar "El encanto Malfoy".

Pensar que estaba fraternizando tan bien con su compañero, le había puesto un poco alerta. Prefería pensar que se debía al hecho de que no había tenido mucho contacto social últimamente y no a que el rubio fuera una compañía agradable.

Así que esa noche, por primera vez desde hacía mucho tiempo, se había decidido a hacer algo por su delirante vida social y había ido a un bar-restaurante que le quedaba de camino a su departamento.

Aunque la atención que atrajo en cuanto entró y casi rogó al mesero una mesa en algún rincón, le recordaron porqué no salía muy a menudo.

Mientras se enfocaba en el menú, y trataba de pasar más o menos desapercibido en la oscuridad de su rincón, el mesero se acerco con pasos deliberados y dejo un vaso en su mesa. Ante la mirada interrogante de Harry, aclaró con una voz un poco emocionada.

—De un admirador.

El vaso en cuestión, contenía una mezcla entre vodka, jugo de naranja y brandy. Era un "Toque de Veela".

Harry había escuchado que era tan potente, seductor e irresistible que te emborrachaba de inmediato si no tenías cuidado. Automáticamente se sintió incomodo y alcanzó a decir con su tono más amable.

—Agradezco mucho tu… —antes de que el camarero lo interrumpiera.

—Es del hombre de allá —aclaró.

El hombre de allá resultó ser Draco Malfoy, con su mejor sonrisa pretensiosa y una mirada penetrante en los ojos. Él o el sujeto mayor en la mesa de atrás.

Harry sintió que se quedaba sin aire cuando Draco le lanzó, o al menos así lo interpretó, un aleteo de pestañas bastante coqueto, eso o estaba teniendo un ataque.

Después de varios minutos en que ninguno de los dos hizo algún movimiento, Harry se decidió y se traslado con paso resuelto hasta la mesa del rubio, llevando consigo el vaso. Draco no había variado la expresión hasta que se sentó a su mesa.

—¡AGH, Potter! Si quisiera tener una cena desagradable habría ido a ese lugar de mariscos al otro lado de la calle.

El moreno lo ignoró.

—Si no quisieras una cena desagradable no me habrías mandado un trago.

—Yo no te mandé nada. Suficiente tengo con trabajar contigo.

—¡Sí, claro!

—A menos que haya sido bajo la influencia de un Imperus, yo NO TE MANDE NADA, Potter —aunque enfatizó sus palabras, Harry le siguió viendo con esa mirada de que no le creía ni una palabra.

—El mesero dijo que era de un admirador —soltó con suficiencia, como si eso lo explicará todo.

—¡Ah! Y por eso das por supuesto que fui yo. No seas idiota, Potter. Que yo recuerde, no me he afiliado a ningún club de fans tuyo. El mundo no gira alrededor de ti. ¿Te has enterado?

Harry estaba casi seguro que había sido él, pero con igual seguridad supo que no iba a conseguir que lo admitiera.

—Así que has salido.

—Me sorprende que tu poco desarrollo mental te permita llegar a cuestiones tan complicadas. Estoy aquí, ¿no? Y además eres tú el que estaba recluido, no yo.

—Yo no estaba recluido.

Draco desechó su argumento con un ademán cansado.

—Hace más de un mes que he vuelto y no te he visto ni una vez por aquí.

—Bueno, yo frecuento otro tipo de lugares.

—Como Cabeza de puerco, me imagino. Escuché que una vez en el quinto año hicieron una pequeña fiesta allí. Supongo que era lo mejor que podían permitirse.

Harry rodó los ojos.

—Cabeza de puerco esta muy lejos de aquí. Sería absurdo ir a comer hasta allá. Hace bastante que no voy a Hogsmeade. Y esa "fiesta" que mencionas, no fue tal. Se trato de una reunión importante.

—Ah, sobre esa organización en la que dabas clases, ¿no?

Aunque no exactamente daba clases, Harry asintió y evitó el tema.

—Así que… ¿vienes con frecuencia aquí? Es un sitio muy exclusivo.

Draco entrecerró los ojos, tal vez intentando dilucidar si el tono que había empleado era de rechazo o asombro.

—Permíteme poner en duda que conozcas de estos sitios.

—Es cierto, no salgo frecuentemente. Pero no imaginé encontrarte aquí.

—¿Creíste que estaría en casa? ¿Practicando algún hechizo oscuro? ¿Organizando alguna cacería de muggles? ¿Indicándole a mi elfo como lustrar mis zapatos? Gracias a mi personalidad desenvuelta e infinito atractivo, tengo cosas más interesantes que hacer.

Harry evitó hacer algún comentario sobre su diatriba, aunque le causo gracia. Enseguida el mesero se acercó a preguntarle si comería allí y aunque dudo un poco en dar una respuesta afirmativa pensó que a fin de cuentas había ido ahí a tener un poco de vida social, el que fuera precisamente Malfoy el que se la fuera a dar parecía inevitable. Cuando asintió, a Draco no pareció molestarle. Aunque no se podía deducir mucho cuando el susodicho estaba masticando su ensalada. Después de que el mesero le trajera su orden, Harry comió un poco de su sopa y se dijo que cualquier cosa sería un tema aceptable de conversación.

—¿Es muy diferente Francia?

Ambos se sorprendieron ante la pregunta personal, pues, en un acuerdo sobreentendido, sus conversaciones se habían limitado al caso en el que trabajaban.

A pesar de eso, Draco quiso responder con un grosero ¡Es otro país! Tiene que ser diferente. Pero el otro estaba siendo amable, una de las pocas personas que lo había sido durante el tiempo que llevaba ahí. Así que solo se encogió de hombros.

—Es agradable.

—¿Y es verdad que los franceses son más cándidos? Solo he conocido a Fleur y a otros pocos, así que no tengo buenas referencias.

—Si consideras cándido que te metan la lengua en la boca, a los 20 minutos de conocer a alguien, supongo que sí.

Ignoró el parpadeo perplejo de Potter y prosiguió.

—El país, en sí, tiene mucha historia, hay grandes fortificaciones y castillos de magos legendarios. Y los muggles son más abiertos ante la magia, no hay que andar escondiéndose tanto. Ahora que lo pienso, esos son otra clase de muggles, son más soportables.

—¿Te besaste con alguien a los minutos de conocerlo?

—Sí. No íbamos a esperar hasta el año para poder tener sexo. Aunque imagino que en tu caso si esperarías.

La mirada turbada de Harry pareció revelarle algo.

—¡Por los dioses! Potter, no me digas que eres virgen. Eso es casi peor que tu reputación por ahí sobre ser terrible en la cama.

—¡Claro que no soy virgen! Y te agradecería que no ventiles mi vida privada. Es decir, más de lo que ya lo has hecho. Y te recuerdo que esa reputación es algo que tú te inventaste.

Draco le dirigió una mirada incrédula.

—¿San Potter teniendo un encuentro sexual con la comadrejilla? No me lo imagino.

—No la llames así, y te ruego que no intentes imaginarme.

—Tienes razón, no quiero vomitar, este platillo es exquisito.

—Muy gracioso. Tú mismo dijiste que muchos me encontraban atractivo, no creo que fuera casualidad que tantas personas dirigieran su atención a mi anatomía.

—En alguna ocasión escuché a una muggle decir, no que les preste mucha atención, "La belleza física es cincuenta porciento lo que tienes y el otro cincuenta lo que los demás creen que tienes". En tu caso creo que el cien porciento es lo que creen que tienes; te sobreestiman. Muchas cosas pueden esconderse bajo esa túnica holgada. Una barriga enorme, tal vez.

—¿Eso que escucho en tu voz es envidia?

—¿Envidia de ti? No me hagas reír, a menos que quieras que escupa el vino sobre tu cara.

—Entonces… —Harry dudo— ¿Tienes mucha experiencia en ese campo?

Por su tono de voz Draco dedujo que él no.

—Hasta Longbottom tendrá mucha experiencia a esta edad.

—Neville no es esa clase de personas.

—¿Qué clase de personas?

—De las que se acuestan con cualquiera sin… —se calló antes de completar la frase.

—Espero que no fueras a decir "amor" o en serio vomitaré.

—Me refería a… ¿Cómo puedes estar con alguien a quien no conoces?

—Obviamente no te vas a acostar con el primer sujeto que se te cruce en el camino. Hay que ser selectivo. Pero tampoco vas a esperar hasta estar casado y en una habitación a oscuras, después de una romántica cena —fingió una arcada, mientras Harry arrugaba la frente.

—Pero, ¿No te sientes incómodo al mostrarte como eres?

—Si es que eres un Trol, seguramente deberías avergonzarte de tu apariencia, pero cuando se trata de alguien atractivo como yo, no puedes más que esperar la mirada de apreciación de tu compañero.

—O de burla.

—En tu caso, tal vez. No me digas que nunca organizaron un par de orgías en los dormitorios. Hasta los Hufflepuff las hacían.

La cara de sorpresa de Harry no podía ser más cómica, así que Draco rió abiertamente.

—¡No es verdad, Potter! Eres demasiado crédulo. Para esas cosas hay que ser discreto, de otra forma sería vulgar. Estoy seguro que de vez en cuando alguno de tus amiguitos se colaba a los dormitorios cuando los demás no estaban y no precisamente para dormir.

—Nadie hacia esas cosas —dijo más aliviado.

—Ese es el punto de ser discreto, que nadie se entere. Te apuesto a que había ocasiones en que no veías por ningún lado a Dean Thomas y Seamus Finnigan.

—Dean no es gay, él y Seamus son amigos.

—Thomas no es gay, ¿Pero Finnigan sí? ¿Como estás tan seguro de lo que hacían mientras estaban solos?

—No sé sobre Seamus, nunca le he conocido novia, pero a Dean sí. Insinuar algo entre ellos sería lo mismo como entre Ron y yo.

—Ah, claro. Recuerdo una ocasión en que él y la comad… Weasley se devoraban la cara mutuamente —inmediatamente puso cara de asco—. Potter, te agradecería que no pusieras imágenes tan desagradables en mi mente como las de tu amigo en acción —fingió un escalofrió.

—Tienes una imaginación muy activa —pareció meditar algo y luego sonrió—. Seguramente, en este momento, Ron y Hermione estarán haciéndolo.

Draco lanzó una exclamación de repugnancia y lo fulminó con la mirada.

—Cuando salga de aquí iré a hacerme un obliviate. No necesito imágenes de esos dos en plan sudoroso.

Harry se permitió una carcajada franca.

—Creí que había que ser desenvuelto con los temas eróticos.

—Si te agrada la idea de dos Trol en plan de apareamiento, entonces podrá parecerte erótica una relación sexual entre el Weasley y Granger.

—Prefiero no pensar en ellos de esa forma. Dudo que tú imagines a Goyle en el acto.

—Coincidimos. Así que… ¿Como fue tu primera vez con la Weasley?

—Eso, definitivamente, no es de tu incumbencia.

—Pero ya debes de estar bastante oxidado si es que tu ultima vez fue con ella. Más de tres años sin acción deben ser frustrantes, ¿no te sientes un poco desesperado? O es que estas saliendo con alguien —giró la cabeza como si su novia estuviera oculta por ahí.

—No creas los chismes sobre mí que cuenta Corazón de Bruja. En la vida, no todo es sexo.

—Eso es lo que dicen los que tienen mala suerte, o no tienen a nadie a quien llevarse a la cama.

—Por el momento prefiero no pensar en eso. Ginny y yo lo llevamos con calma.

—Retomar amores de hace años me suena muy aburrido, si no se dio en su tiempo, ya no se va a dar.

Cuando iba a lanzar una agria respuesta su mirada capto un movimiento a su izquierda. Un hombre mayor, vestido elegantemente lo miraba de forma indescifrable. Lo reconoció después de unos minutos como el hombre que había estado comiendo cerca de ellos.

—Disculpe que interrumpa su cena, señor Potter, pero soy un gran admirador suyo. No creí en mi suerte cuando lo vi entrar aquí y comprobar que es mucho más atractivo en persona que en las fotografías. Cuando la semana pasada me entere de su bisexualidad no pude dejar de pensar que no tenía todo perdido. Lo respeto mucho, así que excuse mi rudeza. Pero no he podido dejar de notar que no ha probado la bebida que le envié. ¿Acaso no le gusta?

Decir que Harry se había quedado sin palabras era poco. Había notado las miradas que enviaba de vez en cuando hacia su mesa, pero creyó que se debía a que estaba cenando con Draco Malfoy, y no porque lo considerara como una especie de ídolo.

—Si esa es una propuesta para que salga con usted, le diré que es bastante anticuada.

El hombre ni siquiera volteo a ver a Draco.

—Usted merece una compañía mas adecuada que alguien como él.

Extendió su mano y titubeo, como si quisiera posarla sobre la mano de Harry y el no pudo mas que sentirse profundamente turbado. Ante una seña de Draco, el camarero se había acercado con la cuenta.

—Gracias, pero estoy saliendo con alguien —aunque se sentía cohibido, logro imprimirle fuerza a su voz. Y cuando el hombre miró en dirección a Draco, su tono fue más decidido—. Y no es él.

Dejó al hombre ahí parado y avanzo hacia la salida. Draco ya estaba cruzando la puerta cuando Harry lo alcanzó, poco dispuesto a quedarse por más tiempo con ese sujeto.

—Este sitio ya no es tan exclusivo como antes, cualquiera puede entrar. Aunque ya debía suponerlo si habías entrado tú.

Draco parecía más bien divertido.

—De verdad creía que la bebida me la habías enviado tú-

—Ya te había dicho que no.

—Pero… bueno no importa. Debería estar molesto contigo. Tú has sido el causante de todo esto.

—Que un Malfoy te invite la cena sin nada a cambio es algo poco común, ¿entiendes? Yo debería estar molesto contigo. Además, no vi que te molestara mucho su declaración, parecías más bien desconcertado.

—Te lo pagaré.

—Ya me lo cobrare después, de otras formas —ante la mirada espantada de Harry, aclaro—. Y no involucra nada de sexo, ¿de acuerdo?

Cuando llegaron a una zona lejos de ojos curiosos, ambos se detuvieron y Draco chasqueó sus dedos frente a la cara de Harry.

—Deja esa cara de pez y olvida lo que te dijo ese hombre. Acostúmbrate. No tiene nada de malo que alguien se te insinué. Ahora ve a casa a abrazar a tus hipogrifos de felpa y duerme.

Lo último que vio Draco antes de desaparecerse fue la sonrisa que le dedicaba Harry y como articulaba en tono divertido:

—No olvides hacerte ese obliviate.

CONTINUARÁ...

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¡Hola de nuevo!

Releyendo el capítulo anterior, me di cuenta que no había puesto el nombre del lugar al que van Draco y Harry. Así que aquí no se me ha escapado. El bosque Hampstead Heath es uno de los parques más importantes del norte de Londrés, queda a 6 km de la capital. Más o menos cercano (no sé en distancia, pero según que tienes que ir en autobus) se encuentra el barrio de Hampstead, que es el "pueblo" que se divisa desde la zona que investigan nuestros protagonistas.

La verdad es que no sé mucho sobre la geografía de Inglaterra, así que si he cometido algún error pues espero me disculpen. Busque en internet un sitio que quedará bien para la historia, y decidí que sería éste. Aunque en las fotos satelitales no se ven flores en ninguno de los claros, pues tal vez en alguna época del año si existan, en caso de que no, permítanme ese desliz. Si posteriormente digo cosas que no queden con lo que se sabe del parque (un lugar muy visitado, de hecho) pues es con fines de la historia, porque después de todo esto es un fic, y si no puedo sacarme cosas de la manga aquí, ¿donde más?.

Aclarando de la bebida Toque de Veela, alguien me aclaro alguna cosilla sobre la mezcla de jugo de naranja y vodka, y aunque pensé en sustituirla por jugo de calabaza, me imagine que tal vez el resultado no fuera muy delicioso. Aunque a fin de cuentas Harry no se la tomo.

Agradezco sus comentarios a los que dejaron reviews. Contestare a las anónimas, en el próximo capitulo.

Ya saben que se aceptan todo tipo de reviews. Incluidas las correcciones, de hecho las agradeceré.

Hasta el próximo capitulo.