El niño genio: Sacrificio….
Dos días antes, en una gran casa, hablaban dos personas, mientras veían a un niño con cabellos de fuego, atreves de un cristal doble. Ellos podían ver al niño pero este no podían verlo
-¿Como murieron sus padres? Watari-pregunto un muchacho de cabellos negros y con ojos como de panda, sentado de una forma rara en una silla.
-En un incendio-respondió watari
-¿Se sabe cómo se inicio?- pregunto el joven al anciano.
-Una fuga de gas de dudosa procedencia- contesto con exactitud
-Ummm, sus padres eran tan sorpréndete como él, lástima que hayan muerto.- dijo el más joven
-Me temo que si L…
Ya en la habitación contigua.
-¿Que hago aquí?- dije viendo hacia mi alrededor. Estaba rodeado de todas clases, de objetos y comida, pero ninguno de ellos me llamaba la atención- Un momento – balbucee, un aparato brillaba y era lo más moderno que todo lo demás. Camine despacio y lo tome de una gran mesa donde había toda cantidad de juguetes. Sabía lo que era, sabia cómo funcionaban y sin pensarlo dos veces los accione y como si estuviera en trance comencé a jugar con él. A la hora, ya no aguantaba estar de pie, así que me deje caer cruzando mis piernas e ignorando todo lo que pasaba a mí alrededor, aunque al principio no entendía muy bien de que se trataba el juego, pude entender cómo debía actuar en él.
-Mail- dijo watari.- ¿Te gusta tu nuevo regalo?
-Ujum- respondí sin dejar de ver la pantalla y fui incapaz de saber cuando mi protector había abandonado la habitación.
El juego era bastante interesante, había que usar mucha lógica para llegar a los niveles superiores, pero lo que más me había llamado la atención es que no era un juego que hubiese visto antes. La temática del mismo, era de asesinatos y yo encarnaba a un detective que debía resolverlos usando mi inteligencia, cada nivel era un caso distinto y no solo debía garantizar su resolución si no que debía mantener mi identidad oculta. En menos de dos horas ya había superado más de catorce niveles y no sabía hasta cuando debía seguir, así que lentamente este juego se convirtió en mi obsesión hasta llegar al último nivel en que se narraba un caso cuyo nombre era "KIRA". Se daba detalles muy exactos del mismo, pero me pareció escalofriante el caso y deje de jugarlo, no teniendo valor para seguirlo. Así que solo me limite a repetir los demás niveles hasta que me sintiera listo.
-Ohhh- dijo L al otro lado de la habitación- Tenemos un genio- llevo su pulgar hacia su boca y luego de meditar un momento agrego- Dile a roger que sea él, su compañero.
-¿Estás seguro?- pregunto watari.
-Si. Llévaselo a Mello- dijo L
Actualmente.
Corría detrás de Mello, tratando de llegar a mi segunda clase del día, me sentía adolorido, producto de la tunda que me había dado mello en el baño. Mello se desvió por una esquina de los pasillos, haciéndome resbalar y cayendo estrepitosamente en el piso, me levante, me sacudí y corrí para seguirlo hasta que vi su rubia melena cruzar por una puerta, lo seguí atravesé la puerta y lo que me encontré fue un gimnasio.
Todos los niños y niñas de wammy´s de mi curso estaban allí y parecían estar calentando para jugar algo, busque como desesperado la rubia cabellera hasta que la vi en una de las gradas del lugar. Corrí como un autómata, hacia él hasta que tropecé con alguien y caí al suelo.
-Lo siento- dije desde mi precaria posición en el piso.
-No te preocupes-respondió, sonriéndome y extendiendo su mano, para ayudarme a levantar- Soy linda- se presento.
-Matt- dije tomando impulso para levantarme
-Oh eres el chico nuevo, del que habla todo el mundo- La chica sonrió de nuevo- Incluyendo near y ya entiendo porque.-
-¿Near? –le pregunte, pero ella no pudo contestarme, pues el silbato del profesor sonó.
-Bien veo caras nuevas- dijo un hombre anciano y pensé que todo el mundo era viejo en este lugar. – Tu niño, ven- dijo llamándome.
Cuando llegue a su lado, me tomo por el hombro con mucha fuerza
-¿Tu nombre?- ordeno
-Matt- respondí con dudas.
-Bien clase, este es matt y es su enemigo, tome los balones y denle con todo.- grito el entrenador.
-¿Quee!!!?- grite
-Tranquilo- agrego el hombre- Puedes atrapar un balón y darle a cualquiera.-
-Se llama quemados matt- grito mello desde la grada- Esto será interesante- agrego mordiendo una tableta de su chocolate.
Sin darme cuenta el silbato volvió a sonar y cientos de balones en forma de bala comenzaron a seguirme y creo que mi cabello le facilitaban las cosas a mis atacantes.
Corrí en círculo, evadiendo los balones, pero ellos eran demasiados y mi forma física no era la mejor, asi que alguien lanzo un balón hacia mis pies y tropezando con el caí de bruces y raspe mi mejilla contra el piso pulido del gimnasio. No tuve mucho tiempo de reaccionar, pues al girarme y quedar boca arriba, vi una lluvia de balones, que me caerían encima si no me movía, así que me levante y comencé de nuevo a huir. Jadeaba, sudaba y sentía que el aire me faltaba hasta que pase justo por el frente donde mello estaba sentado, gire hacia atrás, para ver la cara de complacido que ponía, cuando me veía sufrir y allí lo note algo raro, Near había lanzado un balón, uno que no se dirigía directamente a mi, si no hacia mello. Me extrañaba tal movimiento de near pues él se había limitado a estar tumbado en el suelo, jugando con la circunferencia del balón. Frene haciendo que mis zapatillas rechinaran contra el suelo pulido del gimnasio y poniendo mi mano en el suelo para mantener el equilibrio tome impulso y devolví mis pasos hasta donde estaba mello y hacia donde se dirigía el balón.
Mello ya estaba de pie dispuesto a atraparlo, pero yo me interpuse y con mis dos manos lo capture y como si fueran resortes mis brazos devolvieron el balón con toda fuerza al lugar donde provenía. Near solo se arrastro un poco hacia atrás y el balón cayó directamente en sus pies, chocando sutilmente con ellos. El silencio se hizo, los balones cesaron de llover y un aire de expectativa se sintió en el gimnasio. Near inclino su cabeza y tomo un mechón de su cabello y comenzó hacer un bucle con su dedo. Una sonrisa tímida se asomo en su rostro, se agacho tomo el balón y mi acto reflejo fue abrir mis brazos de par en par para proteger la humanidad de Mello, lentamente el chico comenzó a caminar y cuando llego justamente a estar frente a mí, extendió el balón y me lo entrego en las manos.
-Eres hábil- dijo Near para luego girarse, para caminar y los niños comenzaron a murmurar, cuando de la nada sentí un golpe en la espalda que me hizo caer de rodillas. Allí en el suelo mello apoyo su pierna buena sobre mi espalda y le dirigió una mirada desafiante a near, que se había girado al escuchar el impacto.
Podía ver sus rostros y se veía que los dos se odiaban a muerte. La sangre que rodaba de mi mejilla, los golpes propinados por mello y los balones, comenzaban hacer mella en mi haciéndome apoyar mis manos sobre el suelo y quedar en una posición penitente frente a ambos.
-Ya basta ambos- grito una niña desde una de la esquina del gimnasio- Déjenlo en paz.
La niña me libero de prisión, es decir, de la mirada de ambos niños y del pie de mello.
-Matt ¿estás bien?- pregunto linda sosteniéndome como mi madre solía hacer.
-Mello!!- grito el entrenador
-Si si, voy hablar con roger- dijo mello, para luego caminar hacia la salida.
Sin pensar mucho, me zafe de los brazos de linda y tropezándome con near salí corriendo detrás de mello.
-Mello!!!- le grite
-¿Qué quieres matt?- se detuvo en seco y sin girarse a verme.
-Lo… siento- dije, el no me respondió nada y solo se limito a seguir su camino.
Eres un estúpido, pensé, ¿por qué le adulas?, pero si era completamente sincero sus golpes y sus cambios de humor era lo más parecido a cariño que había recibido en los últimos días.
La muerte de mis padres y ahora tener que vivir en un lugar que era completamente extraño, me deprimía mucho, así que decidí saltarme la hora del almuerzo, pues lo último que quería era comer.
Camine sin rumbo por los pasillos de wammy´s,, mi compañía era mi querido aparatito y el juego de los asesinatos. El caso "KIRA", para mí era imposible de resolver, aunque entendía como el asesino había logrado cometer sus asesinatos y mi principal sospechoso era un joven que se llamaba Light, no lograba obtener las prueba para inculparlo.
Suspire y vi el reloj que estaba en una de las paredes del pasillo donde me había lanzado en el suelo a jugar y pensé que era hora de ir a cumplir mi condena. Con mucha lentitud y a veces perdiéndome en los pasillos de wammy´s llegue al salón, roger me estaba esperando.
-Bien matt, has tus deberes y luego a tu habitación- ordeno él hombre. Hora tras hora resolví ejercicios de geometría, hasta que culmine mi sentencia, cuando ya era de noche. La oscuridad del lugar me rodeo y me sentí muy incomodo, al notar los pasillos vacios de wammy´s, baje mis gogles y comencé a caminar y mientras lo hacia mi mente deliberaba. En menos de un día, fui golpeado por mello unas diez veces, fui castigado una vez, acosado por un albino unas dos veces y deje de comer esa misma cantidad, si sigo así posiblemente me rencuentre con mis padres más pronto de lo que me imagine.
-Demonios otra vez me perdí- murmure, viendo que mis pensamientos habían sido más fuerte que mi precisión al ubicarme.- Tal vez sea por allá- pensé lográndome extraviar mucho mas.
-Maldición- dije, sentándome en el suelo con los brazos y las piernas cruzadas.
-Tal vez si subes un piso mas llegaras.- dijo alguien.
-Ahhhh!!- grite
-Tranquilo matt, no te hare daño- dijo un fantasma o no es peor, es near.
-Aléjate de mí- respondí, recordando la amenaza de mello
-¿Me temes?-pregunto él
-NO- respondí
-Entonces le temes a él. No deberías permitir que te trate así.- agrego él haciendo un bucle con un mechón de cabello y mostrándome dos muñecos parecidos a mello y a mi.
-Yo decido como me trata las personas.- dije levantándome en el acto para comenzar a correr, pero antes de hacerlo me gire y agregue- Gracias.
-Por nada matt- respondió near.
Corrí como loco, dándome cuenta que era la única cosa que hacía que desde que murieron mis padres y así llegue, a la puerta de la habitación. Cerré mis ojos y suspire tratando de preparar mi cuerpo para los golpes que me daría mello, tome el picaporte, lo gire y empuje la puerta, para encontrarme en la oscuridad y a mello completamente dormido.
El diablillo dormía como un ángel pensé, me quite la zapatillas para hacer el menor ruido posible, cerré la puerta y me dirigí a mi cama, pero antes que pudiera acostarme, note un pequeño plato sobre la mesa, en donde se encontraba la lámpara y que separaba la cama de mello y la mía. Una nota al lado del plato me llamo la atención, pues era como la envoltura de uno de los chocolates de mello. Subi mis gogles, para poder ver bien, tome la nota y leí lo siguiente
"Debes comer
Mello"
Un sándwich, con tomate, lechuga, mucho aderezo ranch, dos tipo de quesos y un poco de embutido de pavo, era lo que mello me había dejado en el pequeño plato, me senté y le di un mordisco al sándwich, pero ese mínimo sonido del pan tostado crujir contra mis dientes, despertó a mello.
-Ya regresaste- hablo mientras se estiraba en su cama y estrujaba sus ojos, para aclarar su visión.
-Ujum- conteste, masticando. Note como mello, se incorporaba, para sentarse en la cama y se me quedaba viendo fijo y supuse que el también tenía hambre. Tome el pequeño sándwich, lo partí por la mitad y le extendí un trozo a mello. El me vio extrañado como si no entendiera como alguien pudiera tener un gesto amable con él. Con desconfianza extendió su mano, tomo el trozo de sándwich y se lo llevo a su boca. Sin hablar mucho, terminamos de comer y mello chupaba sus dedos, como en señal de que había quedado insatisfecho.
Pensé que el había tenido un gesto conmigo tal vez yo pueda tener un gesto con él, hurgue dentro de mis bolsillos y encontré lo que estaba buscando. Una pequeña moneda de chocolate, la había tomado hace un par de días cuando Watari, me alojo en un lugar extraño, lleno de comida y juguetes.
-Toma- le dije extendiendo mi mano, mostrando el pequeño dulce envuelto de un papel dorado, y respirando profundo, en espera de cualquier golpe
Los ojos de mello se iluminaron y arranco de mi mano el pequeño chocolates. Como si se tratara de su última comida mello degusto cada milímetro del dulce y lentamente trago. Su mirada fija en mi después de comer el chocolate me asusto, hasta que se levanto de la cama y toco con sus finos dedos la magulladura que me había hecho en el gimnasio
-Debe dolerte- parpadee varias veces pues no podía creer lo que sucedía. Se levando de mi cama y con pasos torpes se dirigió al baño y saco un botiquín de primeros auxilios. Abrió la caja y saco un envase con un liquido de color rojizo que vertió en una mota de algodón. Lentamente fue acercando la mota a mi cortadura y comenzó a limpiarla rítmicamente.
-Auch!!!- dije cuando el liquido entro en contacto con mi cortada.
-Estúpida linda- dijo- debió llevarte a la enfermería. Ahora mírate, estas con ese horrible golpe allí.- Termino de limpiarme, desecho la mota de algodón y llevo el botiquín al baño. Yo estaba atónito, pensé que mello me golpearía tanto hasta que por mis ojos brotara sangre, pero eso no sucedió.
-Ahora trata de dormir- me ordeno mello- Mañana es un día importante.- se estiro de su forma habitual y se lanzo a su cama, en un tris mi bipolar compañero ya estaba dormido.
¿Dormir?¿Mañana un día importante?, pensé mientras me recostaba en mi cama, ralamente no me importaba, pues esa noche había sido la primera vez desde que murieron mis padres que alguien curaba mis heridas o era sinceramente amble.
-Gracias, Mello- murmure aunque el ya no podía oírme………Continuara
