CAPITULO 3: Sentimiento
Rachel estuvo varios minutos sin reaccionar porque su cabeza no acababa de asimilar lo que acababa de suceder. ¡Quinn la había besado! Se llevó los dedos a los labios, sintiendo algo que no sabía cómo descifrar. Miles de preguntas empezaron a agolparse en su cabeza. ¿Por qué la había besado? ¿Acaso no la odiaba? ¿Pero no se había vuelto macarra? Entonces ¿A qué venía ese trato tan cariñoso si ellas nunca habían sido amigas?...
Mientras, la pelirosa corría por los pasillos del instituto sin rumbo con la mano en la cara. Sentía vergüenza. No entendía que había pasado. ¿Por qué la había besado?, ya no solo era el beso, sino a quien. "He besado a Rachel" se decía una y otra vez. ¿Qué me está pasando? ¿Tan mal estoy que ya no sé ni lo que hago?
Rachel se marchó del instituto. Quería hablar con alguien de lo que le había pasado, pero ni siquiera sabía cómo iba a explicarlo, y lo más importante, a quien.
Sus pies la llevaron a casa de Kurt. Se hallaba ante la puerta indecisa, tenía miedo de hablar de ello y no acababa bien de entender porqué. Finalmente llamó.
-¿Rachel? ¿Qué haces aquí?-dijo el joven al abrir la puerta
-Yo…tengo que…contarte algo
-¿Has hablado con Quinn?
-Si
-Vamos pasa y me lo cuentas todo.
Ambos se sentaron en el sofá del salón. Rachel tenía la cabeza baja mientras Kurt la miraba esperando que hablara.
-¿Y bien?-dijo él de pronto
-No, no sé cómo empezar-dijo la morena sin levantar la cabeza
-Rachel, ¿te ha vuelto a tratar mal?
La joven negó con la cabeza, porque casi no era capaz de hablar.
-Me estas asustando, por Dios di algo
-Yo…ella….me, me besó
La cara de Kurt era un poema, no era capaz de asimilar lo que acababa de oír, era demasiado raro.
-¿Qué has dicho?
-Quinn me ha besado
-Espera un momento-dijo mientras se levantaba y daba vueltas por el salón pensando si no había oído mal.
-Me estas poniendo más nerviosa-dijo Rachel
-Vale, ahora seguimos voy a por dos tilas porque esto es muy fuerte
Tras varios minutos, Kurt regresó con dos tazas bien cargadas de tila, había unas cuatro en cada taza.
-Pero ¿cómo que te ha besado?
-No tengo ni idea
-Y ¿cómo ha pasado?
-No sé estábamos sentadas en el piano, yo le estaba curando unas heridas y de pronto…- La joven no pudo seguir porque se había puesto muy roja.
-¿Qué le estabas curando unas heridas?
-Si… tenía la cara llena de marcas y…
- Te ofreciste a curarla
-Si
-Qué raro ¿no?, lo digo porque me extraña que con la actitud que tiene Quinn ahora se halla dejado curar y más por ti.
-Yo tampoco lo entiendo, pero no se fue tan dul… digo que me trató bien
-Ya, Rachel esto es muy raro, no has pensado ¿qué puede ser una trampa?
-¡No!-negó rotundamente
-Imagina que ha podido planear con sus nuevas amigas el hacerte daño y no se le ha ocurrido algo mejor que intentar conquistarte para luego hacerte sufrir.
-Quinn nunca haría eso
-Y ¿cómo lo sabes?
-Simplemente lo sé Kurt
-Por favor Rachel, dime que ese beso no ha significado nada para ti- dijo el joven tras la anterior contestación de la morena.
-Por…por supuesto que no
-Has dudado
-No es sólo que, estoy confusa, me ha pillado muy desprevenida
-Si la verdad es que cuando pasan esas cosas no sabes cómo reaccionar-dijo Kurt recordando lo sucedido con Karofski, aunque aquello fue diferente- Y ¿qué vas a hacer ahora?
-No tengo ni idea Kurt
Durante los siguientes días la pelirosa evitó a Rachel. Por supuesto no volvió al Glee Club, y siguió frecuentando a sus nuevas compañías.
A la morena le dolía su actitud, en cierto modo entendía que la evitara por miedo a afrontar lo que había pasado, pero pensaba que aquello debían hablarlo, pero claro eso suena muy fácil, cuando en realidad no lo es. Si antes de aquello le costaba el hecho de estar cerca de ella por miedo a su reacción, ahora era peor, ya que ni si quiera podía prever como ella misma iba a actuar.
Quinn por su parte, se atormentaba por ello. No entendía nada, bueno en realidad hacía tiempo que no entendía el porqué hacia las cosas y que pretendía con ello. Se encontraba sumida en un caos mental, que no sabía cómo solucionar.
Se encontraba fuera, cerca de la valla metálica del campo donde entrenaban las animadoras, cuando alguien se le acercó por detrás.
-Hola Quinn- dijo Santana
-Hola-respondió sin darse la vuelta ni soltar el cigarro
-Lo echas de menos, ¿verdad?
-Qué más da
-Bueno, y ¿qué haces aquí?, porque hace varios días que vienes y te quedas mirando nuestros entrenamientos y no creo que sea porque te gustemos alguna- dijo la latina con una sonrisa
Al oír esto último Quinn se giró dedicando a la morena una mirada helada. La otra la miró extrañada por su actitud ante aquello, pero decidió dejarlo pasar.
-Te conozco y sé que quieres algo
-No quiero nada
-Ya, pues que sepas que no pienso ayudarte hasta que le pidas disculpas a Brittany
La pelirosa se quedó callada un buen rato meditando la respuesta, hasta que se dio la vuelta y se marchó por donde había venido, dejando a la latina allí plantada con cara preocupada.
Rachel caminaba por el pasillo en dirección a su taquilla dejó allí sus cosas y se marchó en dirección al auditorio. Era el lugar al que le gustaba ir para reflexionar.
Colocó la mano en el pomo y empujó la puerta cuando notó una fuerza que tiraba hacia esa dirección. Sin poder evitarlo se precipitó al interior.
-Menudo golpe-dijo
-¿Estás bien?
-Sí, yo lo… ¿Quinn?-preguntó la morena muy sorprendida
La pelirosa simplemente asintió, también algo sorprendida.
-Perdona-contestó Rachel quitándose de encima
-Tranquila, menos mal que has sido tú
Ante este comentario, la morena se puso colorada. Quinn al ver su reacción continuó hablando.
-Porque si me ve cualquier otra persona me hubieran expulsado de nuevo.
-¿Y eso?
-Tengo prohibido venir si no pertenezco al Glee Club
-Sabes que puedes volver, tienes las puertas abiertas
-A nadie le hace gracia que vuelva, Rachel-dijo levantándose y tendiendo la mano para ayudar a la morena.
-Gracias-contestó cogiendo la mano de la rubia.
Ninguna quería soltar la mano de la otra, pero sabían que no podían estar así mucho tiempo.
-Tengo que irme- dijo Quinn
-Si quieres quédate, estando conmigo no tienen porqué decirte nada-contestó Rachel tirando de ella en dirección al piano.
-No quiero meterte en un lío
-Ya lo has hecho-dijo dedicándole un larga mirada, para después girarse sorprendida por lo que acababa de decir.
La pelirosa la miró un buen rato, extrañada ante el comentario de la joven, hasta que decidió sentarse en la segunda fila de butacas.
Rachel se sentó en el borde del escenario mirando directamente a la pelirosa, que nerviosa evitaba mirarla, mientras las dudas y el conflicto de sentimientos la invadían de nuevo.
"¿Por qué me resulta más fácil hablar con ella que con los demás? ¿Qué es eso que siento cuando estoy con ella? ¿Simpatía? ¿Amistad? ¿Amor?...¡¿AMOR? no, es imposible, nunca me han gustado las mujeres, pero…¿entonces?, además Rachel tiene novio, ella está con…..¡CON FINN!. Es verdad como no me he dado cuenta, no puedo hacerle daño de nuevo a Finn, no me lo perdonaría, prometí que debía cambiar y que no dañaría a más personas. No puedo seguir como antes…"- se decía a sí misma.
-¿Te pasa algo?-preguntó Rachel preocupada
-Tengo que marcharme- dijo la rubia levantándose rápidamente
-¡Quinn espera!-gritó la morena mientras veía como se iba sin mirar atrás.
