Skip Beat y todos sus personajes le pertenecen, yo solo los tomo prestados un rato.

Kanae Kotonami

"Fiesta familiar"

Para nadie es sorpresa saber que Kotonami Kanae tiene una familia grande. Grande. Muy grande.

Ella tiene cinco hermanos, y tres de esos hermanos tiene de dos a tres hijos cada uno, dando un total de ocho sobrinos. Además, Su padre tiene once hermanos, cada uno con un número de hijos entre dos a cinco. Su madre tiene siete hermanos, cada hermano con un número de hijos entre los dos y los tres. En total, son al rededor de unos de unas setenta personas, eso sin contar a novios, esposas, ex-esposas, padrinos, madrinas, comadres y demás gente que siempre termina colándose en la familia de uno aunque solo sea para ir a comer gratis en las cenas familiares.

Setenta personas es mucha gente. Por donde lo veas, es demasiada gente.

Por suerte, nunca habían estado todos juntos. Nunca habían tenido una ceremonia tan grande como para tener que juntarlos a todos. Bueno si, la boda de su hermano mayor los había reunido, aunque por ese entonces no era tanta persona. Y de eso ya hacían más de quince años.

Para la desgracia de nuestra querida señorita, alias Moko san, hacia un par de días le habían entregado un premio muy importante por su desempeño como mejor villana en un drama que había desbancado completamente a DarkMoon como mejor serie dramática de año. Kanae se había sentido tan realizada, tan viva, tan feliz de haberle ganado a Kyoko en algo por una vez.

El gusto le duro más bien poco cuando se entero que su madre estaba organizando una súper ultra mega fiesta del año con toda su familia incluida.

Los berrinches, lloriqueos y amenazas de irse de la casa le valieron a su madre, lo mismo que una lluviecita a la torre Eiffel. Absolutamente nada. Kanae podía pasarse la vida entera encerrada en su cuarto y no hablar con nadie ni el buenos días que la señora Kotonami de todas formas haría la fiesta, le gustara a ella o no.

Y como habían televisado el evento, aun en contra de todo lo que Kanae pudiera hacer, todo aquel que tuviera lazo de sangre con ella, la estaba presumiendo como si en vez de darle un reconocimiento de televisión, ella hubiera encontrado la cura del cáncer o algo así de trascendental.

"Sábado 08 de Agosto" era el día en el que toda la tribu de su familia estaría reunida por primera vez en la casa que le había regalado a su madre.

Pasaron los días en un abrir y cerrar de ojos y esa mañana era ocho de Agosto. Maldijo a todos los muertos de Cristo e intento por todos los medios despertarse de esa pesadilla en la que s e había metido por hacer lo que le gustaba. Se estuvo entreteniendo lo mas que pudo revisando libretos, mando emails, pintándose las uñas. No quería bajar y punto.

Trataría de pasar desapercibida, solo para darle gusto a su anciana madre y se iría de ahí lo más rápido que sus piernas pudieran. Ya tenía hasta la excusa que usaría en caso de que la descubrieran.

Se puso unos jeans desgastados que se amoldaban a cada una de las curvas de sus piernas y una blusa verde de algodón con detallitos en encaje que le había regalado Kyoko en su cumpleaños. Se calzo unas zapatillas deportivas y salió del cuarto sin haberse pasado el cepillo por la cabeza. "De todas formas quedara igual de lacio" se dijo a si misma.

Recorrió el único pasillo de la segunda planta, que comunicaba a todas las habitaciones que iniciaba en las escaleras y terminaba en un baño. Una de las paredes del corredor había sido coloreada recientemente por un par de sus sobrinos más pequeños en un intento de "ayudar" a decorar la nueva casa. Bajo sin prisas y lo más lento que pudo las escaleras, deteniéndose a ver cada uno de los cuadros con fotografías que su madre había puesto en esa pared. Fotografías de ella cuando era pequeña, de la boda de sus padres, de la fiesta de cumpleaños de su hermano pequeño, de la graduación de las gemelas de sus sobrinas.

Llego al ultimo escalón e intento hacerse una idea de lo que pasaría. Vendrían, la felicitarían, Bla Bla bla por aquí y Bla Bla Bla por allá, con un por favor y gracias de vez en cuando y en menos de media hora estaría fuera de esa casa de locos.

Las cosas no fueron como Kanae esperaba. Cuando salió de la casa, nadie prestó atención, todos estaban tan entretenidos en sus conversaciones que a lo último que pusieron atención fue a la chica que estaba a mitad de la puerta de la cocina.

Los niños más pequeños estaban corriendo otros tras otros en un vago intento por dar "cacería", igual que en ladrones y policías aunque ya después nadie sabía si era policía o ladrón y quien era contigo. Los niños un poco más grandes habían dejado el patio para irse a jugar en la computadora que estaba en la segunda planta. "Adolescentes" pensó Kanae.

Camino un poco mas y se dio cuenta de que la familia estaba separada por pequeños grupos de cinco o seis personas que hablaban alegremente, todos de personas de mas o menos las mismas edades.

Se acercó a un grupo, en ese estaba su madre con las tías de mayor edad. Todas le dieron sonoros besos en la mejilla y le dieron abrazos muy fuertes diciéndole que estaba haciendo un gran trabajo. Apenas Kanae hubo terminado de decir gracias, las mujeres la ignoraron y siguieron en su plática acerca de los cambios de humor que últimamente estaban teniendo por la menopausia y se aconsejaban entre ellas.

"¿que cuernos pinto yo aquí?" se dijo a si mismo y huyo a otro grupo.

Fue a un grupo neutral: el de su padre. Todos los hombres le dijeron lo hermosa que se veía y lo bien merecido que tenia su galardón, y al igual que con la vez anterior, volvieron a ignorarla después de que ella hubo agradecido. La habían cambiado cruelmente por la copa de futbol europeo que acababa de pasar hacia un par de meses y postulaban a sus candidatos para el próximo torneo.

Excluida, busco un grupo mas acorde con su edad, pero otra vez no sabia a cual irse, las primas de la secundaria con sus temas de moda y artistas internacionales no ayudaron mucho ya que se la pasaron preguntadle si conocía a Sho Fuwa o a Tsuruga Ren, la fastidiaron tan rápido que ella sola se fue de antes de que cayera la siguiente tanda de preguntas. Las primas que eran un poco mayor que ellas la a fastidiaron igualmente, todas hablaban sobre la universidad o sobre las futuras bodas en puerta. ¿Quien carajos piensa en bodas cuando eres así de joven?

¿Es que nadie sabía que ella era importante? ¿Es que ella no lo era?

Kanae siempre estaba excluida fuera al grupo que fuera. No había uno solo en el que hubiera durado mas de un par de minuto.

El plan inicial de fuga que había planeado esa mañana, se le antojaba ridículo ¿de quien huyes si nadie se da cuenta de que estas ahí? ¿Para que se iba? Para que no la acosara y la fastidiaran con sus preguntas tontas. El resultado no era lo que ella creía que debía ser, nadie le daba el papel de diva que ella creía que tenía. Para ellos solo era Kanae, nadie mas, la pequeña Kanae.

Por un momento no supo que hacer. Ella no encajaba de ninguna manera en ese lugar y con esas personas. Nunca había puesto el suficiente interés en su familia y ahora ellos no tenían interés por ella. ¿Porque habían llegado hasta esos extremos?

Sintió que alguien se escondió detrás de ella, utilizando sus piernas como escudo protector.

-¡Shh! No digas que estoy aquí- Le pidió un niño pequeño mientras se escondía un poco mas.

Ella nunca había sido muy afecta a pasar tiempo con sus sobrinos. Le cabreaba que se los dejaran por las tardes o lo fines de semana para que sus padres pudieran salir a divertirse. Preferiría arrancarse la lengua con los dientes antes que pasar tiempo con esos chiquillos y sin embargo ellos siempre la buscaban cuando tenían algún problema. No porque ella fuera famosa o por que tuviera dinero, sino porque era la tía mas pequeña, la que los podía entender.

Un par de niños empezaron a correr hasta donde ella estaba parada. Tres niños estaban corriendo en su dirección sin intenciones de detener su marcha.

-¡Corre!- le grito el niño desde el piso cuando este ya estaba corriendo.

Sin detenerse a pensar lo que estaba pasando, actuó por instinto y salió disparada en la misma dirección que el niño.

-Kanae chan, esta con ellos- Gritaron los niños que los venían siguiendo - ¡Atrápenla!

Ni tiempo le dieron de decir si estaba o no jugando cuando ya venían mas niños detrás de ella. Un montón de flechas con ventosas le pasaron volando.

Hacia tanto tiempo que no corría por su vida intentando protegerse de esa panda de salvajes que eran esos niños.

Diviso a lo lejos al niño que se había escondido detrás de ella escabulléndose detrás de unos arbustos. Apresuro el paso y entro a los arbustos también.

Nunca pensó que en su patio trasero pudiera haber una base de operaciones secretas mejor que la del FBI y la CIA y la Interpol juntos. Todos los hijos en edad de pertenecer a un ejército armado infantil de sus hermanos estaban ahí, armándose con pistolas y globos rellenos de agua.

Una de las niñas más grandes, la que parecía coordinarlos a los demás se le acerco.

-¿Estas con nosotros o estas con ellos?- No hablaba como si Kanae fuera una adulta, le hablaba como un General le hablara a un oficial, teniendo los pantalones bien puesto. Las cosas habían pasado de ser un simple jueguito de correr a dar cacería a los intrusos de la "otra" familia.

Todo se resumía a quieres vivir, atacar a los nuevos y probablemente morir en una emboscada o morir de una vez. Ni siquiera tuvo que responder cuando ya había agarrado una de las pistolas de plástico, esas que disparan palitos con ventosas y un par de globos de aguas a manera de granas, que se guardo en los bolsillos de la blusa y salir corriendo para despistar a sus, recién descubiertos, sobrinos. Los niños no dudarían en sacar las pistolas de juguete y dispararle entre las cejas si ella decía que no quería jugar. Estaba dentro de eso desde que empezó a correr, ya era demasiado tarde para abandonar a tu equipo.

No solo ella salió corriendo, muchos más salieron a defender sus vidas y a cortar la de los visitantes. Si ellos creían que podrían con los Kotonami, estaban muy equivocados.

Aquí no había de que eran niños, todos eran soldados que tenían la misión de salvaguardar la colonia y proteger a los adultos. Ella, junto con otros dos pequeños se encargaría de emboscar y tender trampas para capturar a los invasores.

La chica que los coordinaba acababa de informarles, mediante susurros cada que podía, que era momento de acorralarlos y terminar la guerra de una vez por todas, sacarían todos los globos y aniquilarían a la otra familia.

-¡Es una trampa!- Gritaron todos al mismo tiempo cuando estando en el lugar en el que aniquilarían al enemigo, les llovieron ráfagas de globos que explotaban al tocar el piso, mojando todo lo que estuviera a un metro a la redonda.

Al final, no se supo realmente quien gano por que todos estaban igual de empapados y llenos de ventosas. Todos clamando la victoria para su bando, gritando las hazañas de sus más valientes soldados y rindiendo tributo a todos aquellos que habían tenido que dejar la contienda por tener un codo raspado o una rodilla raspada. ¡Benditos sean porque habían defendido el honor de la familia!

No importa que cruzando la puerta seas una actriz internacional ganadora de premios. No importa que afuera seas la persona más rica y poderosa de la tierra, aquí, en tu casa siempre serás un soldado mas dispuesto a defender a los tuyos con las armas más mortíferas que el hombre pudiera inventar: globos de agua y palitos con ventosas.

O.O.O.O.O

¡Hola, señoritas!

Como se los prometí, traigo a Moko san en su aventura de fin de semana.

Ojala les guste, me divertí escribiendo.

Saludos para mis reinas de siempre, las adoro: Albii-chan, Izumi O.O, Kotoko-98 y un guest.

En el siguiente voy a escribir sobre Saena Mogami. Para mi es uno que ayudara a entender muchas cosas sobre la vida de Kyoko.