No me importa esperar todos los días
Fuera en la esquina bajo la lluvia
Busca a la chica con la sonrisa rota
Pregúntale si quiere quedarse un rato
Y ella será amada
Ella será amada.

Draco aun estaba desconcertado, que era lo que le estaba pasando? El era un Slytherin, se comportaba como un imbécil, sabía que había cambiado, que no era el mismo rubio oxigenado pretensioso, el ahora era diferente, pero eso no justificaba que se comportara como un descerebrado con Granger, después de haberla odiado tanto no era posible que ahora se sintiera extrañamente atraído por la castaña de pelo enmarañado, era indudablemente hermosa eso tenía que admitirlo y verla le causo un extraño sentimiento, algo le decía que se mantuviera cerca de ella, que trata de saldar sus deudas, nunca había matado a nadie, todo lo que hizo fue por obligación, temor, por la pura protección de sus padres, le daba pudor lastimar a inocentes, asco ver como torturaban a los que no tenían nada que ver, estaba rodeado de gente mala y sádica que se dejaban guiar por el puro linaje de la sangre, pero… en donde estaba su sangre azul?

Hijos de Muggles, Mestizos, Sangres Puras, todos y absolutamente todos tenían el mismo color de sangre, que los hacía diferente? Nada, ahora que había crecido, comprendió que no importaba tu descendencia, mestizo o puro da lo mismo, lo importante es tu forma de ser de pensar, para ser un gran mago ni se necesita tener "sangre pura" se necesita inteligencia, y Hermione era el vivo ejemplo de sus nuevos pensamientos.

Ella era perfecta, una bruja exquisita, magnifica e impresionante, quien no la conociera dijera que va por la vida pavoneándose por haber ayudado al gran Harry Potter a vencer a Voldemort, pero no. Ella no era de esas personas, era una persona humilde, sincera, la más pura de las personas, tan serena a la vista.

Para Draco mirarla era Paz y al mismo tiempo Remordimiento, ella le hacía sentir la más vil de las personas, aunque se comporte con total amabilidad con él, en el fondo él creía que ella lo adiaba de verdad, se había tomado la molestia de cuidarlo esos días en la enfermería, y el era tan imbécil como para solo contestarle "Gracias" las únicas dos palabras que la ha dirigido, y en que estaba pensando en irla a buscar a su torre? Esta demente sin duda.

Pero seguiría su corazón, el que ahora si puede sentir con mayor fuerza, no podía mostrarse indefenso, después de todo el era un Malfoy y los Malfoy nunca muestra sus debilidades, aprendió eso a golpes. Tenía que liberarse, no estaría tranquilo hasta cumplir con su deber, y ese deber era sanar su corazón, y eso tenía que hacerlo consiguiendo el perdón de Granger.

Por otra parte, muy lejos de las mazmorras…

Hermione se encontraba junto a Harry en la sala común de Gryffindor, a su lado como siempre estaba Ginny la cual no le despegaba el ojo de encima a Harry, en ese preciso momento el pelinegro estaba tratando de estudiar un poco, pasaba las 24 horas con Ginny literalmente, y ya eso se estaba volviendo pesado, era un relación monótona muy agotadora, se estaba hartando de tener a Ginny pegada al brazo como un chicle, que exasperante!

Ella les miraba atentamente, era imposible prestarle atención a sus pergaminos cuando Ginny no paraba de atosigar a Harry tratando de llamar su atención para besarle, le incomodaba como su amigo se retorcía un poco tratando de alejarla un poco, casi podía leer sus pensamientos, estaba a punto de estallar.

-Hermione- llamo su atención el pelinegro- Podemos salir a dar una vuelta?-

Al principio abrió muchos los ojos, mientras veía como su amigo se paraba rápidamente de la silla y se soltaba un poco brusco del brazo de su novia.

-Pero para que estoy yo?-Le pregunto una Ginny un poco contrariada.

-Necesito estar un tiempo con Hermione, hace mucho que no hablamos ni salimos como amigos, en cambio contigo paso prácticamente las 24 horas, no es eso suficiente?- Le dijo arrastrando un poco las palabras.

Ginny se paró un poco descolocada, lagrimas surcaron sus ojos y salió corriendo hacia la habitación que ahora comparte con Hermione.

-Harry-Le hablo la castaña-deberías de ir…-

-No Hermione, estoy cansado de esto, siempre que trato de alejarla un poco de darme mi espacio, busca alguna excusa para ponerse a llorar, y siempre soy yo el que tiene que ir y consolarle sin contar que también debo de pedirle perdón, pero esta vez rebaso mis limites, ya no mas-

Prefirió callar y no decir más, su amigo de verdad estaba cansado y exasperado, no entendía muy bien como se sentía, pues nunca había estado en una relación concreta.

Salieron del retrato de la dama gorda, y Harry se calmo un poco. Hermione rodeo con una mano la cintura del moreno y él le puso el brazo sobre los hombros, ya si caminaron por los grandes pacillos que conformaban Hogwarts por un largo rato, sin decir absolutamente nada.

Realmente Hermione también lo necesitaba, necesitaba estar por un rato a solas con su mejor amigo, ese el cual la ha apoyado en todo, ese que la soporta, que la consuela cuando algo sale mal, el hermano que jamás tuvo y lo adoraba intensamente, y no soportaría perderlo. Mucho le costó sobrellevar el dolor que sentía cuando fue al bosque prohibido a enfrentarse al señor tenebroso…

Y muchos, muchos recuerdos empezaron a fluir por su mente como fotografías, y sin ser consiente empezó a reírse a carcajadas, no sabía el motivo, tal vez porque estaba feliz, feliz de estar juntos, vivos, poder recordar, era algo maravilloso, y no se había dado cuenta de lo mucho que le debía a la vida, por eso tenía que vivir cada día como si fuera el último, nunca se sabe cuando pueda ser el ultimo día de tu vida.

Harry la miro extrañado, por un momento quiso detenerla, pero su risa lo contagio y empezó a reír con ella, reír de verdad, un momento de locura no les caía mal en esos momentos.

-De que nos-Hermione no podía para de reír- estamos riendo?- Decía mientras se apretaba el estomago que estaba empezando a dolerle.

-No tengo ni idea-

Luego de un rato empezaron a calmarse, estaban adoloridos, pero muy felices.

-Que fue eso Hermione?- Le pregunto Harry mientras retomaban su caminata.

-no lo sé-Le dijo un poco nostálgica- Hace tiempo que no convivía contigo a solas, y eso me hizo recordar, todos esos momentos que hemos pasado juntos-

Harry sonrió al recordar el también, los muchos momentos que compartieron, siendo tan solo unos pequeños inocentes, indiferentes al peligro inminente del cual estaban rodeados.

-Sabes Harry-Le dijo la castaña captando su atención otra vez- No me arrepiento en absoluto ser tu amiga, no me arrepiento de haber entrado a ese vagón en busca de la rana de Neville, no me arrepiento de exponer mi vida para salvar al mundo mágico, no me arrepiento de nada, y… No sé qué haría si te perdiera como casi lo hago en la guerra, no lo sé.

El pelinegro no pudo evitar que una lagrima bajara por su mejilla, no se había detenido a hablar nunca de lo sucedido, habían seguido con sus vidas normales sin más, como si quisieran guardar para siempre en un baúl ese secreto oscuro, pero era imposible, aunque evitaban el tema estaba en sus mentes taladrándoles, todavía se sentía el dolor de los caídos.

-Yo tampoco sé que haría sin ti, gracias a ti es que ganamos la guerra, sin tu mente maquinando sin parar, tu inteligencia tan sutil, y nunca te lo he dicho ya que no sacamos nunca el tema, pero Gracias, gracias por estar a mi lado, y no arrepentirte de esa decisión, porque yo nunca me arrepentiría de ser tu amigo.- Culmino con una sonrisa-

Guardaron silencio, pensando y analizando, disfrutando del agradable momento que los invadía, era una paz infinita, que los rodeaba un aura completamente blanca. Empezaron a caminar como borrachos, causando nuevas risas, parecían vagos, pero estaban disfrutando el momento.

Sin ser consientes llegaron al gran salón, un olor a pastelillos rellenos de crema recién orneados los invadíos, y sus estómagos rugieron, era la hora de la merienda y el gran comedor estaba casi vacío, una que otro grupo de personas.

-Ven, hay esta Ron- Dijo Harry tomándole de la mano.

Efectivamente era Ron, pero no estaba solo estaba rodeado de un montón de chicas, y Hermione sabia lo insoportable que se ponía cuando estaba rodeado de ellas.

-Hey Ron- grito Harry a unos pocos pasos.

Toda la atención de las chicas se poso en el pelinegro, el chico que vivió, y la odiosa de su amiga Hermione Granger, todas sabían que ella había tenido algo con el Pelirrojo, y con Harry no se habían metido porque siempre estaba acompañado de la insufrible de su novia Ginny.

-Mira, hay viene tu ex novia-Le dijo con desprecio una de las chicas.

-Ella no es mi novia-Dijo con sorna.

Hermione podía escuchar muy bien las palabras, e incluso le estaban empezando a doler, la manera en que el chico pronuncio esas palabras.

-Pero fueron algo- Dijo otra.

-Ella no es más que una amiga, nadie de importancia como tu-Dijo el pelirrojo atrayendo a sus brazos a una de las chicas.

-Ya sabes rata de biblioteca, nada de nada el-Dijeron.

Hermione miro a Ron con desprecio, Harry estaba muy enojado y lo miraba igual, como podía siquiera permitir algo así? Se suponía que eran amigos.

Hermione no aguanto más y salió corriendo, sin importar que Harry le gritara y le gritaba también a Ron, que era un imbécil.

Pero nada de eso importaba, el era un imbécil, ya decía ella que tenia la sensibilidad de una roca, lo único que importaba ahora era el fuerte dolor que se acumulaba en su pecho, y los sollozos que cada vez se hacían más fuertes, corría sin rumbo, quería salir y respirar un poco de aire para calmarse.

Salió del castillo para llevarse la sorpresa de que estaba lloviendo a cantaros, no se había percatado de eso, pero agradecía el tiempo que se mezclaba con su estado de ánimo actual, era por algún motivo relajante sentir cada gota golpeando su piel ardiente de rabia.

Encadenamos nuestros corazones en vano

Saltamos, sin preguntarnos por qué?.

Te lleve a lo alto del cielo, y ahora…

Nunca volverás a tocar tierra.

Dejaste que me quemara.

Y ahora soy cenizas en el suelo.

Había entrado a la casa de las lechuzas, vio un lugar donde podía sentarse… más bien tirarse a llorar tranquila, estaba empapada de pies a cabeza y tiritando del frio, la rabia se había ido dando un lado al frio que cala los huesos, el dolor estaba allí y se iría en un largo tiempo.

-Maldito ron

y sus malditas pecas

y su pelo como el fuego

y sus labios rosados

y sus ojos resplandecientes

Maldito Ron te odio- Grito con todas sus fuerzas-

Ella pensaba estar sola, pero no era así…

Draco había ido primero a uno de los invernaderos, para recoger algunas flores preciosas y hacerlas un ramo, mañana era el cumpleaños de su madre, a pesar de que no lo demostraba el la quería muchísimo, luego había ido a la casa de las Lechuzas para coger una, mientras ataba al ramo a una lechuza grande y blanca, escucho desde el piso de arriba como alguien gritaba y maldecía a un tal "Don" o por lo menos eso fue lo que entendió.

El también estaba empapado para su mala suerte, ya estaba empezando a agarrar un leve resfriado. Bajo para ver quién era la condenada y se llevo una linda sorpresa.

-"Ay no no, acércate pero no te comportes como un descerebrado por lo que más quieres, FUERTE, eres un Sly"- Pensó.

Lentamente se acerco a la castaña, dejo la lechuza pasada en un ramita y saco una de sus tantas flores.

Hermione sintió como alguien se sentaba a su lado, no se había percatado de que no estaba sola, levanto la visa y vio que era Draco Malfoy, estaba junto a ella mirándole extrañado, tenía un expresión confusa en el rostro, como si se preguntara que estaba haciendo allí? Hasta ese punto no se había dado cuanto de que el también estaba empapado, y que le tendía una hermosa rosa blanca veteada con negro era grande y con un olor exótico. La tomo sin rodeos, podía ver en sus ojos sinceridad.

-Sabes-Atrevió a hablar el rubio- Se que no soy más que un maldito bastardo que te hizo la vida imposible, que me costara mucho que me perdones, pero… Quieres quedarte un rato y contarme que te molesta?-Pregunto.

Hablo demasiado rápido a Hermione le costó un poco entender, pero cuando termino de analizar las palabras se sorprendió mucho, pero pensó que en esos momentos Draco era una personas sincera, lo veía en sus ojos grises que tanto le gustaban.

Ella le conto lo sucedido con Ron, cada detalle desde la guerra y como la había hecho a un lado, también los humos que se le subieron a la cabeza. Y lo mal que se sentía porque nunca ha sido amada como ella lo ha soñado, y Viktor Krum no cuenta.

El había escuchado cada y una de sus palabras, sin quitarle la mirada de encima, especialmente de sus labios, eran finos y rosados pálido por el frio, el no tenía experiencia en el amor, Pansy Parkinson nunca le amo y era tampoco a ella, el único amor sincero era el que tenia por su madre y ese era muy diferente.

Solo le había dicho que ya llegaría tiempo, que no se preocupara, que era un persona exitosa, una bruja excelente y con mucha pena muy hermosa, ella seria amada.

A lo que ella respondió con una leve sonrisa mientras olía su rosa. Una sonrisa que se veía rota.

-Gracias Draco, gracias por escucharme, y no te preocupes se que lograras que te perdone, porque he notado que eres una persona diferente, pero sabes? Tienes que seguir siendo imponente, no digo que tengas que seguir siendo un maldito bastardo odioso, y discúlpame por las palabras pero en realidad si lo eras, solo que no te dejes dañar de nadie así como nadie se dejara dañar de ti nunca más-

-En serio? Pues si tienes razón, no sabes cuánto me arrepiento, lo que tú no sabes es que al último momento me eche para atrás, todo lo que hice en la guerra fue para pro…-Lo corto.

-Para proteger a sus padres, lo sé-Sonrió- Esas rosas para quien son?-se atrevió a indagar en su vida.

-Son para mi Madre, mañana es su cumpleaños y le encantan las rosas- Respondió apenado.

-Es muy lindo de tu parte Draco, en serio lo es, como tú me diste esta rosa, yo te daré un abrazo, puedo?-No estaba segura de que fuera buena idea pero tenía que pedir permiso.

El rubio no dijo nada y parpadeo, Hermione lo entendió como un Si, se abalanzo sobre el, solo por unos segundos.

Podían notar en la cara del otro el color rojo que invadía sus mejillas.

-Bueno-Dijo Draco levantándose- Me tengo que ir, nos vemos luego… ehmm, adiós Granger.

Se acerco a la lechuza que tenia las flores, y la hizo volar, la tormenta había escampado un poco, enviando la lechuza vio como otra venia, era de color marrón y negro, grande pero desnutrida, la lechuza entro por la ventana y aterrizo un gran paquete justo en el regazo de Granger, haciéndola sobresaltar.

Hermione miro el paquete atentamente, y encima tenia unas letras muy formadas que decían

"Albus Dumbledore no esta muerto"