Aquí el siguiente capitulo espero que lo disfruten

Capítulo 2: una flor marchita

"la vida me condena con los días que debo ver pasar sin tu sonrisa"

Crecer como noble dentro de una aristocracia cambiante en un país arrasado por las guerras no es nada fácil, en un país peligroso donde un apellido importante era una sentencia a muerte y los enemigos salen escondidos de todas las esquinas. Se cuenta como una historia, un mito o quizás solo un rumor que dentro de una de las casas más antiguas del país del fuego, una familia noble fue asesinada sin compasión y que entre las llamas, escombros, cenizas y cuerpos sin vida se encontró a un niño llorando sobre el cadáver de su madre. Muchos lo maldijeron por augurar mala suerte otros al contario lo idolatraron como buen augurio y de entre tantas palabras habladas y escritas que relataba esa historia se volvió difícil distinguir la realidad de la mentira.

Las personas de su entorno decían que sobrevivió de milagro, pero él sabe que su vida esta maldita por el sacrificio, aun sus ojos pueden ver a su hermano y padre caer en batalla protegiéndolo junto con su madre o de como esta lo protegió de las llamas y los escombros. Sobrevivir nunca fue su intención pero lo hacía instintivamente algo útil cuando todos los que te rodean te quieren muerto, jamás le dejaron secar las lágrimas por sus seres queridos, paso de mano en mano sufriendo maltratos e intentos de asesinatos. Su vida nunca fue fácil pero a pesar de todo su pequeño cuerpo seguía levantándose una y otra vez y cuando siquiera podía levantar una espada lo mandaron al campo de batalla con la intención de que se convierta en una de las tangas tantas bajas que deja la guerra, pero después de cada batalla el regresaba, aunque en un principio se volvió experto en el escape poco a poco fue volviéndose más fuerte y con cada guerra volvía más triunfante, alimentándose de ella, cuando cumplió dieciséis años ya había logrado un puesto de importancia en la milicia y había probado el sabor de muchas victorias, acabando con todos los enemigos que se le ponían en frente. Pero para aquellos quienes se arrastran sobre el suelo de esta tierra nada es gratis y su inocencia fue el sacrificio que el dios de la guerra le exigió a cambio de su vida…muertes, violaciones, torturas y castigos era el pan de cada día para un niño que todos querían muerto.

A pesar de los años difíciles su sangre seguía siendo noble y su obligación como tal estaba pactada desde su nacimiento dentro de un matrimonio, su prometida era una mujer muy hermosa un año menor, con unos ojos jade que parecían casi divinos y un extraño cabello color rosa que solo parecía acentuaba más su procedencia divina.

Nunca espero casarse, tampoco sabía cómo hacerlo ni que esperar de un matrimonio, su vida siempre fue el campo de batalla, sus manos siempre estaban cubierta de sangre empuñando un arma, su espalda siempre llevaba consigo el dolor de quienes murieron por él y quienes murieron en sus manos, irse a una batalla sin saber si es la última era lo único que sus ojos veían y ver a quienes morían siguiéndolo se convirtió en una de sus cargas más grandes. Vivir en una lujosa, cómoda y calmada casa le era estresante y pensar en vivir acompañado por alguien le pareció molesto, mas no era tonto y conocía de sus deberes. Una boda hermosa y elegante y una novia que debía dejar de ser virgen para el día siguiente eran los planes para esa ceremonia, dos simples planes que debía cumplir, lo que ocurra después de eso lo dejaba a cargo de la vida.

Sentir sus labios sobre los suyos por primera vez fue extraño, sus ojos lo miraban con un brillo que hasta entonces el desconoció, nunca había experimentado cosa similar, sus labios tenían un sabor sin igual y desde entonces todo salió de su control, durante la noche de boda, el cuerpo de esa mujer desnudo su alma y sus instintos cobraron vida, sentir la calidez de su piel sobre el suyo, lo volvió loco, oír sus gemidos, despertó la lujuria que siempre reprimió y sentirla por completo solo suya, lo hiso pensar que jamás dejaría que esa mujer fuera de otro. Al final sus simples planes resultaron solo en una boda donde no sabía qué hacer y en una noche donde parecía el quien había perdido la virginidad, ahora solo debía esperar que la vida hiciera mejores planes.

Ella paso días y noche alado suyo intentando comprenderlo, sosegando la rabia que su corazón había guardado, intentando calmar esas pesadillas que no lo dejaban dormir y con el tiempo el empezó a tenerla más en sus pensamientos, a apreciarla de cerca, a sentir su calor, a desear su presencia a simplemente limitarse a escucharla sin entenderla - Sasuke te encuentras bien… - Sasuke tienes hambre… -Sasuke sabes que me enamore de ti … - Sasuke quieres dormir…. –Sasuke, quieres hacer el amor – repitió tantas veces su nombre que muy dentro de toda esa coraza de frialdad llego a sentir algo cálido – Sasuke… sabes estoy embarazada.

Su vida parecía perfecta, solo porque ella lo era, era un matrimonio de mentiras donde ella era la única que ponía esfuerzo y el solo era animal rabioso que lentamente estaba siendo domado, había escuchado tantas veces – te amo Sasuke– y él era simplemente incapaz de pronunciar esas palabras junto a el nombre que ahora tanto apreciaba.

Se sentía idiota frente a ella y frente a lo que sentía por esa mujer, el tiempo paso y él fue llamado nuevamente al campo de batalla y por primera vez sintió miedo de no regresar.

Victoria en el campo de batalla, festejos y alegría por todos lados e incluso un general que jamás mostraba emoción se encontraba riendo y celebrando por regresar a casa. Cuando llego a su hogar la encontró durmiendo plácidamente, la despertó con un beso que ella correspondió y se entregaron el uno al otro de una manera distintas a las anteriores – te amo Sakura – se escapó de sus labios con dificultad mientras su rostro no sabía que expresión usar, lagrimas escapaban de los ojos de ella - te encuentras bien… yo lo siento – ella solo lo beso – también te amo Sasuke - decía ante la mirada graciosa del joven que solo frente a ella parecía un idiota.

Los meses felices pasaron volando, el vientre de la mujer se hiso cada vez más abultado y así como si nada un milagro envuelto en tragedia, se convirtió en padre de una hermosa niña y momentos después en viudo.

- Sakura por favor no te vallas, no quiero estar solo, te amo, despierta te amo siempre te pones feliz cuando te digo esas palabras – actuaba como idiota por última vez frente a la mujer que tanto amo.