Hola a Todos!

He, dije que lo traería pronto. Con ustedes, otro capitulo! Créanme que me costo, porque cada vez que pasaba una hermana añada mas cosas y para cuando lo había terminado me di cuenta que me falto una y dale para atrás... Quedo algo largo pero me gusto.

Espero les guste... realmente... en serio.

Loud House es de Savino y Nockelodeon.


Capítulo 3

Casa Loud

.

La casa de la familia realmente no había cambiado. El mismo color y problema en los picaportes, los mismos olvidados juguetes en el techo, el mismo árbol en el patio delantero y trasero, el mismo garaje. A primera vista el más notable cambio era la falta de juguetes y bicicletas desde afuera, así como su inusual y algo preocupante silencio con el que sus ocupantes solían luchar dejando música o la tele encendida. Claro, que esa mañana no se aplicaba ya que al momento de Lynn Sr. salir de su habitación, parecía que una horda de elefantes jugaba a saltar la cuerda en la sala por los fuertes ronquidos de la mayoría de sus hijos.

Habían movido el sillón a un lado, pero eso no evito que Leni se acostase en el junto a la pequeña Lily, ambas roncando en el mundo de los sueños. A los pies del sillón y roncando más que nadie estaba Lola despatarrada, un rio de saliva cruzándole la cara. Luna había dormido cerca de la chimenea, con Luan apoyada en su regazo y soltando un comentario dormida de vez en cuando. Lucy se había apoderado de la mesa de estar, solo que en lugar de un vampiro parecía el cadáver de la novia vestida de negro, su sombrilla reposando fiel a un lado. Lori había tomado el espacio enfrente del televisor, siendo la más callada de todas. Lana estaba en una esquina, rodeada de todas sus mascotas (las cuales parecían haber escapado en medio de la noche por alguna razón), roncando un poco mientras usaba a Cliff de almohada. Lynn estaba igual que Lola, solo que pateando de vez en cuando el aire al otro lado de la mesa de Lucy. Incluso Lisa estaba dormida cerca de la escalera, murmurando números en su sueño.

-Como extrañaba ese sonido. - comento el hombre de la casa tratando de avanzar a la cocina sin despertar a nadie. – Creo que les hare algo de desayunar… Espero que uno de mis emparedados les alegre la mañana. - comenzó a decir hasta que entro al área para sorprenderse. Lincoln ya estaba en la estufa preparando el desayuno, una jarra de jugo estaba en el pequeño desayunador y la cafetera al tope, ambos listos para servirse.

-Buenos días. - saludo el peliblanco con ánimo, separando otro panqueque de la sartén y añadiendo más masa. - Desperté temprano, así que decidí hacer el desayuno para todos.

-No tenías que. - comento el padre sentándose en una silla con cierta incomodidad y una decepción que trato no se le notase. Después de un rato incomodo decidió hablar. – No sabía que aun puedes cocinar…

-Después de que escapamos tenía que hacerlo. - bromeo el chico dándole la vuelta al panqueque. - Algunas veces las chicas se despertaban demasiado tarde, pero después de un inicio incomodo fue como manejar bicicleta.

-Me imagino. - rio el señor antes de mirarlo fijamente trabajar. Los movimientos de Lincoln no eran nada diferentes a los que hacía antes del incidente, cosa que le alivio un poco, pero la cara del chico seguía en la casi estoica expresión que mostraba el día anterior, apenas un poco más animado.

-Si quieres preguntar algo, puedes hacerlo. El contestar depende de mí. - señalo Lincoln sin mirarlo, alertando a su padre de que notó su insistente mirada.

-Lo siento. - se disculpó el mayor levantándose para hacer algo, tomar una taza de café, por ejemplo. Lincoln le miro un segundo antes de seguir con lo suyo. - ¿Y que tienes pensado hacer hoy?

-Creo que será reconocer la casa y sus cosas. Es probable que las chicas hagan lo mismo, creo. - indico Lincoln terminado otro panqueque. Un ligero gimoteo hizo a ambos mirar abajo, donde Charle parecía mirar a Lincoln con ojitos, claramente pidiéndole comida. - Ya te di uno, te vas a poner gordo, amigo.

-Charles. - comento Lynn Sr. tomando un sorbo al café y sorprendiéndose. Estaba en su punto. - El nombre del perro. -aclaro al ver la cara de su hijo.

- Ya veo. - comento Lincoln sonriéndole al animal antes de poner gesto serio. - Pero no más panqueques Charles. - el perro pareció bufar con ello, pero igual se dejó caer a los pies de Lincoln nuevamente. - Ha estado pegado a mi desde que desperté en la mañana.

-No me sorprende. Tú y el eran muy amigos, casi tanto como lo era con Lana. - señalo divertido el padre recordando. -Incluso le hablabas como si realmente fuera una persona. Recuerdo que nos constante esta loca historia en la que el hacía de tu conciencia después de que ayudaste a Lisa a romper algo.

- ¿En serio? - inquirió el niño alzando una ceja. El perro bufo y asintió, alzando una pata de juramento. Lincoln lo miro con los ojos abiertos alejándose un poco. -Ok… - El padre casi no aguanta la risa al ver la expresión del niño, pero ninguno dijo nada más porque cierta pequeña niña entro en la cocina junto a cierta otra rubia.

-Hola Lincky, Hola papá. -saludo Leni con una sonrisa acercándose al mayor para saludarle con un abrazo.

-Lincky! - saludo Lily corriendo a abrazarle las piernas de nuevo. El chico le revolvió el cabello y ella alzo los brazos para que la cargara. Leni se acercó rápido a tomarla, recibiendo una mirada de su hermano mientras seguía con sus cosas, ninguno de estos movimientos desapercibidos por su padre. - Eh… ¿Y que haces de desayuno?

-Panqueques. - señalo Lincoln colocando otro en el plato y apagando la sartén. - Tal vez deba despertar a todas para…

-Yo lo hago. -se ofreció Leni pasándole a Lily a su padre, saliendo de la cocina tarareando algo.

-Leni realmente no ha cambiado, ¿no? - bromeo el señor Loud con nostalgia.

-De cierta forma. - acepto Lincoln agarrando los platos antes de que su padre se los quitase de las manos con tranquilidad.

-Yo me encargo de esto, tu prepara las bebidas. - Lincoln asintió con media sonrisa antes de hacer su trabajo. Pronto prepararon el comedor justo a tiempo para ver a las recién despertadas Loud, que se sentaron en la mesa de la forma que siempre hacían de forma claramente inconsciente. Los padres solo pudieron sentarse a mirarlos comer en silencio, si bien extrañaban el ruido, ver esos asientos llenos y sus ocupantes disfrutando la comida era más que una alegría para ellos.

- ¿Entonces que haremos hoy, Taicho? - pregunto Lola tras terminarse su jugo.

-Pensaba que podemos explorar la casa, ya saben para reconocerla. - contesto Lincoln tomando, para sorpresa de sus padres, un sorbo de café.

-Pero yo quiero jugar con los animales. -se quejó Lana mirando a la entrada del área, donde todos los mencionados la miraban fijamente.

-Solo era una idea. - señalo el chico con calma.

-Puedes revisar tu cuarto primero y pasar el resto del día con tus mascotas. - señalo Lori revolviéndole el cabello. - Tal vez encuentres algo que te ayude arriba.

-Me pregunto cuál será el estado de mis pertenencias. - señalo Lucy con normalidad.

-Deben estar en la oscuridad por verte. - rio Luan divertida, ganando varias quejas en la mesa.

-Me preocupa más el polvo. - señalo Lynn con la boca llena.

-No tienen que preocuparse por la limpieza. - rio la señora Loud trayendo miradas curiosas sobre ella. - las limpiamos todo el tiempo. También afinamos los instrumentos de Luna, engrasamos las herramientas de Lana y la maquina de coser de Leni, inflamos los balones de Lynn y alimentamos tanto a las mascotas de Lana como a Fangs.

- ¿Fangs? - preguntaron varias voces.

-El murciélago de Lucy. -contesto Lori con calma.

-Genial. -acepto la niña con una sonrisa.

-Pueden ir después de desayunar y de paso llevar lo que trajeron arriba, si así quieren. - señalo el señor Loud con media sonrisa antes de poner cara seria. - Pero las armas de fuego se quedan en la sala hasta que encontremos donde ponerlos. – Lynn y Luna se miraron nada convencidas, antes de mirar a otros integrantes de la mesa, dejando a sus padres algo preocupados. - Eh…. Ese rifle y la escopeta eran los únicos, ¿no?

-No realmente…- acepto Lori algo apenada, ocupándose con la comida para no mirar a nadie.- Literalmente dejare mi Glock encima de la chimenea, no te preocupes papá

-Pues nosotros no tenemos para quemarnos. -señalo Luan con una sonrisa a sí misma y a Lucy, quien sonrió de acuerdo. - Pero no niego que Taicho puede ser algo Shockante.- el mencionado la miro algo molesto.

-No nos dejan. - se quejaron las gemelas a la vez.

-Realmente no soy muy buena disparando. - acepto Leni con una sonrisa avergonzada.

-Oh. - acepto su padre sin saber que decir.

-Bueno, no importa. - siguió su madre con sorpresiva calma. - Solo cojan sus cosas y vayan a sus habitaciones, ¿vale? - a pesar del ambiente incomodo todos dieron respuestas afirmativas a lo dicho y más pronto que ligero se acabó la comida. Mientras los hermanos eran guiados por Lori y Leni a sus cuartos, los padres se miraron preocupados. - Eso fue…

-Dejémoslo así, por ahora. - acepto Lynn Sr. sobándose los ojos. - Definitivamente esto tomara tiempo.

.

Lori estaba de pie en medio de la habitación con la bolsa que ella y Leni compartían en el suelo, mirando las camas con nostalgia, mientras Leni estaba de cabeza en su armario, buscando cosas. La mayor de las hermanas se acercó al escritorio y agarro un olvidado zapato que seguía allí, recordándole de sus reuniones de hermanos con ella como monitora.

- ¡Lo encontré! - festejo Leni llamando su atención. La segunda de las hermanas Salió del armario y se paró frente al espejo, llevando un conocido vestido en su perchero y probándoselo por encima para ver que tal le quedaba ahora. La zona del busto se veía algo apretada y la falda era… muy corta. Ambas cosas dejaron a Leni sorprendida. - Wao, si que crecí. Lástima que ahora me quede pequeño, me encantaba este vestido... Tal vez podría arreglarlo, pero el que llevo ahora también me gusta… Uhmm, ¿Tu que piensas Lori?

- Los dos te quedan bien. - acepto la mayor parándose detrás de ella, mirando el reflejo de ambas. Una memoria paso por su cabeza, de tiempo atrás en la misma posición, y sonrió. - Ha pasado tiempo desde que estuvimos aquí.

-Lo sé, como meses. - acepto Leni antes de suspirar. - Largos meses. - su hermana le puso una mano en el hombro, haciéndola sonreír. - Pero ahora estamos aquí y las cosas serán mucho mejor. -después de eso miro su reflejo, sonriendo de forma algo oscura que llamo la atención de Lori. - Y si esos hombres malos quieren meterse en medio tendrán muchos problemas. - afirmo haciendo un rápido movimiento con las manos.

-No lo dudo. -acepto Lori algo seria antes de notar el reflejo de algo en el gavetero que supo ayudaría a improvisar el ánimo del cuarto. - Eh Leni, mira.

- ¿Que cosa? - pregunto la chica de vuelta a su aire inocente. Lori sonrió y se acercó al mueble, tomando de su superficie un par de blancos anteojos de sol. Leni aspiro contenta y corrió a tomarlos para probárselos, mirando en el espejo como se veían con su nuevo conjunto mientras hacía algunas poses. - Nada mal.

-Pareces una modelo. - halago Lori antes de mirar las gavetas y fruncir el ceño. - Me imagino que la mayoría de la ropa que está aquí no nos quedara. Es decir, ahora eres casi de mi tamaño y… eso.

- ¡Entonces tenemos que ir al centro comercial! - festejo Leni girando antes de fruncir el ceño como su hermana. - Pero creo que tendremos que esperar un tiempo… No creo que los demás quieran salir por ahora.

-Cierto. -acepto Lori mirando a la puerta que estaba enfrente de la suya. - Espero que les vaya bien.

.

Tras tirar las bolsas al entrar a la habitación, Luan se puso a revisar los cajones y el armario como una posesa, sonriendo cada vez más con cada artilugio de bromas que encontraba, así como frunciendo el ceño en varias otras cosas, como su gaveta con coletas. Pronto llego a un cajón repleto de flores de broma rosa y sin dudarlo tomo una y se la coloco en el pecho, tardando dos segundos de deliberación en ponerse otras dos en sus botas.

Luna, en cambio, se había detenido en cuanto entro en la habitación mirando alrededor nostálgica antes de correr a revisar el armario con sus instrumentos, sacando de inmediato cada uno y dándoles una silenciosa dosis de cariño. Para cuando Luan le mostro su cambio de vestuario, la chica se encontraba revisando su guitarra favorita, aquella morada que siempre utilizaba.

Tras un segundo de deliberación la roquera conecto el amplificador y tras ponerlo en un nivel medio se dispuso a tocar una de sus canciones, asustando a Luan por el inesperado ruido… Aunque no duro mucho ya que no tardo en pisar la nota equivocada, deteniendo la canción en el acto. Luna se sonrojo y miro a Luan un segundo antes de que la menor reventase en una carcajada.

-Ah eso le llamo tocar notas altas. - bromeo la chica divertida, ganándose una mirada nada simpática de Luna. Luan se limpio una lagrima antes de sonreírle. -Pero no lo hiciste nada mal para estar meses sin tocar. Yo en cambio quiero ver algo, pero no recuerdo… ¡Aja! - Luan se metió debajo de la cama y saco un estuche, del que a su vez saco cierto muñeco con una gran sonrisa, muy contradictoria a su aspecto. - ¡Señor Cocos! ¿Como estás viejo amigo? - La sonrisa de Luan se transformó en un ceño fruncido mientras miraba al muñeco fijamente. -Ahora… si solo recordara como hacer ventriloquismo… - Luna le dio unas palmaditas en la espalda con una mirada burlona, acentuando la molestia de Luan. – Ha ha, muy graciosa Luna.

.

-Tu lado de la habitación me da escalofríos. - señalo Lynn sentada en la cama mientras miraba a Lucy revisar sus libros con interés. La castaña sintió otro escalofrío y tras mirar arriba se alejó un poco. – Es en serio. Siento que saldrá algo de allí. - tras decirlo unos ojos se abrieron en la oscuridad y se acercaron a su hermana, haciendo a Lynn tragar duro.

-Al parecer poseía grata amistad con el alma de aquellos que ya partieron. - señalo la niña gótica cerrando el libro y tomando otro, algo conocido que tardo un rato en reconocer mientras ignoraba la reacción de su compañera de cuarto. Lucy sonrió y lo abrió, sentándose más cómoda en su cama. - Y también que era versada en la lengua escrita, con un toque oscuro en el gusto literario. Fascinante.

-Lo que digas, Lucy. Oye… tienes un… eso. No creo que sea seguro tener un murciélago tan cerca de tu cabeza. -señalo la castaña mirando al animal que se había posad en la base del moño de Lucy mientras esta cerraba el libro y alzaba el rostro.

-A Fangs le alegra estar conmigo y no le quitare su dicha. - recrimino Lucy con algo de molestia. Poco después dejo el libro de lado y metió su paraguas debajo de la cama, sacando al rato algo interesante: un ataúd. -Genial.

-Ok. Yo era una deportista algo obsesionada con lo que hacía y tú eras una niña gótica casi inexpresiva que le gustaban cosas muuuy raras. - declaro Lynn mirándola entrar en el objeto y quedarse quieta como un muerto. -De acuerdo… Yo seguiré con mi lado. - Tras eso Lynn miro el resto de su habitación, acercándose al armario para abrirlo… y recibiendo de frente una maraña de equipo deportivo. - ¡Agh! ¡¿Que tanto deporte se puede hacer con trece años?! - se quejó saliendo del enredo solo para recibir un pelotazo en la cabeza.

- La actitud de obsesa deportista y posiblemente bravucona cae contigo. - señalo Lucy cerrando la tapa del ataúd antes de que la mayor procesara lo que acaba de decir.

- ¡Ey! - dijo levantándose contra ella, solo para resbalar con una pelota pasar por encima del ataúd y darse contra el gavetero, abriendo los cajones. -Auh… Hey… Recuerdo esto. - señalo al notar algo que sobresalía. La chica lo tomo y abrió la Camiseta de mangas rojas con el número uno en medio del centro blanco. - Es mi camiseta de la suerte!... o lo era… Rayos, ya no estoy segura. Esto de la amnesia te enreda la cabeza.

-La memoria es un mundo inmenso en la insignificante conciencia humana. - señalo Lucy abriendo su ataúd apenas, llamando su atención a otro de los cajones antes de abrirlo por completo. - ¿Que es eso?

-Medias creo… - señalo Lynn tomándolo y pasándoselo a su hermana. La niña los recibió y miro la tela a rayas negras fijamente antes de hacerlo en contra de su vestido.

-Necesitare mangas más cortas. - señalo con monotonía. Lynn la miro como si perdiese un tornillo.

.

-Muy… rosa. -señalo Lola mirando su lado de la habitación con la ceja alzada, centrando su mirada en la serie de fotos que estaban en la pared. - Taicho y Lori tenían razón… tenía un ego del tamaño de Texas.

-Naa… -trato de calmarla su gemela, la cual trataba de ver las fotos con ojos entrecerrados, como viendo algo profundo en ellas. -Tal vez solo de California.

-No ayudas Lana. - enfatizo Lola mientras caminaba a la cama rosa y se sentaba en ella, mirando hacia el armario abierto. - Esos son muchos vestidos… Y no creo que sean cómodos. - tras decir eso miro a un lado, donde en la mesita se veía una cinta rosa y una tiara. La niña las tomo, mirando ambas fijamente antes de tirar la tiara sobre el hombro y ponerse la cinta de concurso. Lola se levantó y se paró algo incomoda frente al espejo. – Bueno… Podría ser peor… Al menos los peluches son lindos.

-A mí me gusta lo que tengo. - comento Lana con algo de simpatía y yendo a su propia cama, su sequito de animales a corta distancia: literalmente no se habían separado más de tres metros de ella desde que llego, excepto Charles que estaba con Lincoln. Lana se trepo y dejo caer en la cama, solo para moverse un poco cuando se dio cuenta que se había acostado sobre algo: Una gorra roja. Los ojos de la niña se abrieron como platos y se levantó de inmediato, mirando la gorra fijamente.

- ¿Que sucede Lana? - pregunto Lola acercándose a su hermana tras notar el movimiento, alejando a la serpiente con la mirada para poder sentarse frente a ella. La mayor se quedó mirando la gorra otro rato antes de centrarse en su gemela.

-Yo siempre usaba una así. - revelo Lana algo perdida. - La…La usaba todo el tiempo…- Lola no sabía que decir, aso que solo se quedaron mirando. Lana tomo aire y miro a un lado - ¿Lola… crees que todo puede volver a lo que era? Yo… -la niña bajo la mirada. -Yo... realmente quiero eso. Quiero saber de mi familia, que seamos una, pero… aunque siento que todo me es familiar, yo…

-Realmente no sabes si lo es. -termino Lola tomando la gorra por la niña y sonriéndole con tristeza. - Yo también me siento así. Lo cual me preocupa, porque no quiero ser esa caprichosa. - termino fulminando su lado de la habitación con la mirada antes de retomarla a la gemela, que no pareció animarse.

-Tengo miedo. -acepto Lana abrazándose las rodillas y ahogando un sollozo. - ¿Que pasa si no lo logramos y nos tenemos que ir? ¿Que pasa si cambiamos y no nos aceptan? ¿A dónde iríamos? ¿Que pasa si nos encuentran y tenemos que volver? ¿Que pasa si nos alejan de Taicho y las demás? Que pasa si… - Lola le puso la gorra en la cabeza para callarla, sorprendiéndola lo suficiente para que alzase su mirada para ver a la gemela menor.

-Taicho ya lo dijo. - sentencio con seguridad. - No dejara que nos pase nada. Ninguna de las chicas lo hara. Ni…nuestros padres. Ahora sé que realmente nos quieren para dejarnos a un lado… - acepto algo avergonzada antes de sonreír de lado. - ¿Y crees que me alejaran de ti? Vinimos juntas y así nos iremos. - sentencio decidida, soltado unas lagrimitas para acompañar a las que Lana dejaba caer. - Además, no creo que tengas problemas en recordar. Eras una "Banda verde", como Taicho y Luna, y mira como son. Puedes lograrlo.

- ¿Lo dices en serio? - pregunto Lana limpiándose la nariz. Lola sonrió ampliamente, mostrando su dentadura completa, por lo que su gemela la abrazo. - Gracias Lola.

-No hay de que. -acepto separándose. - Ahora sigamos revisando ¿vale?

-Espera. - pidió Lana llevando su mano a un lado y tomando algo. - Si yo llevo algo en la cabeza, también tú.

- ¿Lo dices en serio? - pregunto Lola nada contenta.

-No creo que debas ser tan dura con "ella"- señalo Lana al otro lado del cuarto. –Algo me dice que no es tan mala como pinta allí. Puede que todo lo bueno de ella se quedase contigo, lo que significa que ambas tú. Solo dale una oportunidad, ¿sí? -Lana sonrió ampliamente ante su explicación, sacándole a Lola un suspiro. La menor miro el objeto con cierta molestia antes de asentir.

- Vale, pero solo por ti.

-Lo que digas, princesa. - bromeo Lana colocándole la tiara en la cabeza. Las dos se miraron un segundo antes de romper a reír.

.

Lincoln no pudo evitar una sonrisa al escuchar los distintos intercambios, especialmente el ultimo. Decidiendo con ello que ya podía continuar con su parte de la exploración, el chico se separó de la pared en que estaba recostado y se encamino a su cuarto, el que estaba casi al lado. Por si acaso se llevó una mano al bolsillo del pantalón mientras abría la puerta, pero no había nada al otro lado. Solo una habitación conocida, más pequeña de lo poco que podía recordar. Por su lado Charles termino de correr dentro, echándose en la cama como si fuese el dueño y sacándole una risita a Lincoln.

El peliblanco entro por completo, dejando la puerta abierta tras de si. Literalmente solo necesito un vistazo alrededor para cubrir todo el terreno, así que decidió arriesgarse y cerró la puerta, su atención tomada a lo que se encontraba pegada detrás de esta. Después de examinar el calendario pasado y los papeles viejos tomo una foto de todos los hermanos Loud, pasando sus ojos de cada una de las chicas hasta terminar consigo mismo.

-Suertudo. -murmuro por lo bajo antes de colocarla de nuevo en su lugar para continuar. El chico comenzó a revisar el escritorio, deteniéndose de vez en cuando para ojear un comic o un libro. Dejo de revisar y miro la otra parte del cuarto, sus ojos siendo atraídos a la cama donde estaba el perro, específicamente a algo, que contrario al resto de la habitación, no tenía ese aire de abandono. Lincoln agarro el peluche de conejo y se sentó en la cama mirándolo. -Te recuerdo… Era... ¿Bobo? No. ¿Bubu?... Tampoco… Doble b.. - comento dejándose acostar en la cama alzando el peluche sin aplastar a Charles. El perro ladro para darle ánimos. – Ya sé… Bun-Bun. ¿Ese es tu nombre no? Siempre hemos sido compañeros. - Lincoln miro a la única ventana con el ceño fruncido mientras bajaba los brazos. -Al menos tenías vista al sol. - El chico miro el peluche y bufo, dejándolo a un lado y mirando al techo, sintiéndose algo cansado. -Al menos no es blanco…

.

El peliblanco miraba la habitación fijamente, como llevaba haciendo durante toda la semana desde que despertó allí por un supuesto "Choque eléctrico". Realmente no podía refutar que lo que le habían dicho fuese falso, siendo sincero no tenía muchos recuerdos, pero algo en su interior le gritaba y le decía que aquel no era su lugar y por ende lo dicho era una completa mentira.

El chico giro la silla y miro la negra pantalla, antes de desviar ligeramente la mirada a un punto arriba del aparato, donde sabia, por alguna razón, que había una cámara vigilándolo. Para sorpresa del chico la puerta de la habitación se abrió en ese momento, y por ella entro uno de los asistentes del Dr. Retman; el Dr. Draig, uno de los agradables.

-Hola Doc, ¿que cuenta? -saludo por cortesía.

-Buenas tardes, YLL-1, mi visita es para informarte que el Dr. Retman ha decidido terminar tu periodo de preparación. - señalo con algo de empatía antes de mirar al chico. -Por ello se te ha permitido participar completamente en las pruebas de campo. Felicidades, no muchos lo logran a tu edad.

- ¿Pruebas de campo? - señalo el peliblanco sorprendido. - ¿Como salir, afuera?

-No exactamente. - acepto el Dr. Draig bajando sus notas. - Son pruebas que se dan dentro de un ambiente finamente controlado para calcular otros aspectos más exigentes, como reflejos y precisión. Comenzaran como pruebas individuales y después las harás con un compañero designado, el cual puede o no variar según su desempeño en conjunto. Repito, felicidades por tu logro.

-Gracias… creo. - termino el chico frunciendo el ceño.

-Bien. - acepto su interlocutor antes de mirar al escritorio del niño. - Veo que al fin encontraste como entretenerte. -dicho eso acerco la mano al mueble, no sin antes mirar al dueño. - ¿Puedo?

-Adelante. - acepto el peliblanco encogiéndose de hombros para restarle importancia. El doctor tomo las hojas de papel, notando con clara sorpresa los dibujos que había en ellos. Todos eran simples, pero con suficiente detalle y exactitud para reconocer a la persona que su autor buscaba representar.

-Estos son los niños del salón común 012, al que estas asignado. - reconoció el hombre pasando las paginas, deteniéndose en un dibujo algo más detallado de un par de niñas idénticas en casi todo menos el cabello para mirar al niño con fijeza. - ¿Has logrado avances en tu relación con los demás niños?

-Ya quisiera. - bufo el peliblanco molesto. - Siento que me tienen tanto miedo como a X2L-6.

-X2L-6… Es ella ¿no? - inquirió el doctor retrocediendo unas imágenes hasta la de una chica de pelo negro y aire solitario. El niño asintió- ¿Son amigos?

-Na, ella no habla con nadie. - acepto algo aburrido antes de tomar los dibujos de vuelta y acomodándolos de nuevo detrás de una hoja blanca. -Es rara... Habla sola todo el tiempo. Y eso que hace de aparecer de la nada da miedo.

-No puedo negarlo. -acepto el hombre con un claro escalofrió. - Bueno, no te preocupes por ello. Con las pruebas de campo al menos hablaras con alguien, en algún momento. -El niño le dedico una mirada nada divertida, haciéndole reír. – Ya, hablando enserio, pronto harás amigos aquí. - comento dándole una palmada antes de retirarse. - Comenzaras mañana a las novecientas horas, está listo para entonces.

-No hay problema. -sonrió el niño mientras las puertas se cerraban. Aun con esa sonrisa, su mirada cambio a una más seria y sin mudar el gesto reviso sus hojas de papel, antes de inclinarse disimuladamente y separar la de las dos niñas, arrugándola un segundo para revelar una hoja oculta, apenas detallada a Lápiz. Era un cuadro de once personas, en posiciones muy características, pero ninguna tenía nada que le ayudase a identificarlas. -Creo que esto tendrá que esperar… -acepto guardándolo de nuevo con sumo cuidado antes de retroceder al dibujo de X2L-6, donde hizo lo mismo, pero esta hoja en lugar de un dibujo tenía varios apuntes diferentes. -Ahora… ¿por dónde iba?

.

-Taicho… Taicho, despierta. - El mencionado abrió los ojos rápidamente y miro a un lado, donde Lola le miraba con una cálida sonrisa. - Siento despertarte, pero mamá tuvo la idea de sacar los viejos álbumes de fotos y todas pensamos que querrías verlos. También trajo helado de chocolate, si quieres.

-Oh… -acepto el niño levantándose y mirando a la ventana. Ya no era de mañana, pero al menos no era de noche. - ¿Que hora es?

-Son casi las tres. Te dejamos dormir porque te veías cansado. -señalo Lola mientras lo miraba levantarse. - Vas a venir, ¿verdad? - pregunto la niña entre esperanzada y nerviosa. Claramente quería ver los álbumes, pero no si su hermano no estaba cerca para eso. Lincoln suspiro y asintió, animándola de inmediato. - ¡Que bien! Oh, y la lista quiere que la veas un minuto antes de ir, ¿te espero?

-Voy en un segundo, adelántate. - pidió Lincoln estirándose para sacarse el sueño. La niña desapareció pronto, dejándolo con sus pensamientos, específicamente ese sueño-recuerdo. El peliblanco se puso en pie y miro la cama con fijeza. - Espero esto funcione. -comento antes de salir de la habitación, cerrando la puerta tras de él. Con calma entro en el cuarto de Lisa y Lily, encontrándose a la genio trasteando un poco en su computadora. - ¿Querías verme?

-Así es. - acepto Lisa dándose la vuelta para mirarlo con seriedad. -No andaré con rodeos Lincoln, encontré la conexión que mencionaste y extraje todos los datos antes de colapsar su sistema sin que pudiesen delatar nuestra posición. - dicho eso tecleo unas cosas y mostro la carpeta. - El problema…- accedió y mostro una pantalla vede con varios códigos.

-Ese no era el encriptado…- señalo Lincoln con algo de fastidio. - Me imagino que no funciona la clave que te envié. - acepto acercándose a la pantalla.

-Afirmativo. - secundo Lisa tecleando un poco para mostrarle otro programa. - He estado intentándolo con otros programas, pero… ¿Qué estás haciendo? - pregunto al ver que el chico comenzó a leer con un ojo tapado. Lincoln no contesto de inmediato, pero pronto sonrió, extrañando a su hermana. - ¿Descubriste algo?

-Permíteme un segundo. - pidió tomando el tecleado con una mano mientras se apoyaba de la maquina con la otra. Las luces fallaron un segundo en lo que tecleaba, pero pronto Lisa abrió los ojos con sorpresa total.

-Como…

-Algo que aprendí. - acepto Lincoln mirando como el programa comenzaba a desencriptar la información parte por parte, más no en orden. – Va a desencriptar los archivos sin permitir que algo intente colarse en tu computadora. Lo malo es que va a tomar tiempo.

-Por lo que puedo ver, escatimo al menos unas setenta y dos horas. - se sorprendió Lisa acomodándose los lentes antes de mirar a su hermano con la boca abierta. Unos segundos después la cerro y suspiro, bajándose de la silla. - Agradezco tu ayuda. Creo que pasare el resto del día con nuestros familiares disfrutando de las reminiscencias de nuestros álbumes fotográficos mientras degusto de… del helado de chocolate. ¿Nos acompañas?

-Ya tenía planeado ir después de nuestro encuentro. - se encogió de hombros Lincoln. - Vamos. - acepto saliendo ambos del cuarto mientras dejaban la maquina andando, revelando cosas poco a poco… como cierto título.

"Proyecto ESPER"


Je. A que no se esperaban esa ultima parte.

Realmente andaba algo dudosa de subir el capitulo porque llego y "Oh, mira... ni un review". Para ser sincera es la primera vez que me pasa, pero algo igual le sucedió a una de mis historias favoritas, e igual que ella seguiré con esta. Aunque no niego que un review se vería bonito... Da igual, ya tengo esto planeado y lo plasmare aquí de igual forma. Aun hay gente que lee en silencio, ¿no?

Espero les haya gustado el capitulo, ademas de notar las pequeñas cosas que deje aquí y allá.

Gracias por leer y Hasta Luego!