Disclaimer: Si fueran mis los personajes, posiblemente haría que Nico y Leo fueran felices... :'(
~Annabeth se hace pipí~
Estoy seguro que en este momento Annabeth se estaba haciendo pipí...
La habitación a la que entró Nico no era grande ni enorme, era lo que le seguía y más, no podías ver el fondo. Este lugar era un biblioteca con papelería integrada.
Seis o siete esqueletos se arrodillaron frente a Nico. El Rey de los Fantasmas no dijo ni pio pero por alguna razón creo que él puede comunicarse con los muertos a través de telekinesis. Prometeo rápidamente explicó que Nico les había pedido que le trajeran todos los libros que hablaran del Tártaro y de Las Puertas de la Muerte.
Seguimos al italiano hacia tres mesas que estaban entre varios estantes. Al cabo de media hora, las mesas estaban llenas de pilas y pilas de libros. Nico tomó un libro, se sentó en un elegante sillón que estaba a un lado y empezó a leer.
Durante el transcurso de los que Prometeo dijo que eran tres días, Nico se dedicó a leer; no dormía ni comía, ¡NADA! Solo leía... Que paciencia...
Cuando terminó el último libro, aparecieron los esqueletos otra vez y empezaron a ordenar todo. Mientras tanto di Angelo se dirigió a la parte de la papelería, tomó un lápiz del número dos, una goma, un sacapuntas y una cartulina enorme, quizás incluso del tamaño de una cama matrimonial.
Se dio media vuelta y avanzó hacia una pequeña mesa que al momento se ajusto al tamaño del papel. Nico se puso a dibujar frenéticamente. Como no podíamos leerle la mente, Prometeo nos dijo que los libros mencionaban algunos lugares del Tártaro con una muy vaga idea de donde estaban ubicados, estos lugares incluían las Puertas de la Muerte, también mencionaban sus funciones pero lo que no mencionaban era como cerrarlas. Así que Nico se dedicó a la dura tarea de poner todas las ideas de todos los libros juntas y hacer un mapa.
Dirigí mi mirada al hijo de Hades al tiempo que terminaba. Debía de darle crédito, el chico dibujaba muy bien. El Mapa era perfecto, todos los lugares que recuerdo estaban ubicados correctamente.
Nico le dio un toque a la mesa y ésta se convirtió en un caballete gigantesco. Nico lo estudió por quince minutos, acto seguido se fue corriendo.
El chico subía y bajaba escaleras, serpenteaba entre los pasillos, esquivaba sirvientes y prácticamente derrapaba en cada vuelta que daba. Y se detuvo. Nuevamente estábamos enfrente de unas puertas dobles que Nico no se detuvo a admirar, las abrió con un violento empujón y entró por un pasillo...
Nota: Si ya lo se, nuevamente entra a otra habitación, pero decidí parar aquí porque la descripción de la habitación a la que acaban de entrar es algo extensa y da pie a otro evento así que...
