¡Holitaaa! Disculpen la demora, pero tenía un buen ideas y no sabía muy bien como acomodarlas todas. e_e Jeje, sin tanto palabreo, la primera parte de la tercera entrega de "Si es destino..."

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Si es destino

III.

Sufrimiento ~ Molestia

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Caminaba distraída, aquella feria de comercio era muy interesante. Vendían tinta, hojas especiales para escribir, exhibían preciosos kimonos, las espadas se alzaban imponentes, esperando que alguien las escogiera.

Ella había prometido colaborar con la guerra, todo aquello aún le parecía increíble. Pero, si necesitaban su ayuda, haría todo lo que estuviese en sus manos. Pasó cerca de un espejo, y se observó disimuladamente, a ella nunca le había gustado llevar ropa tradicional, y sin embargo, estaba allí. Esperaba haber escuchado algún murmullo sobre ella, pero la gente allí era muy reservada con sus comentarios. Era mejor así.

El lugar era precioso, tranquilo, la pelirrosa optó por ir a bosque, que se separaba de la ciudad para descansar un poco y pensar mejor. Se echó sobre el pasto y dirigió su mirada al cielo, en Tokio nunca había sentido tanta calma.

Su rutina siempre había sido tan ajetreada, que nunca tuvo tiempo para descansar o detenerse a pensar. Siempre vivía de un lado para el otro, ¿qué pensarían de su ausencia en el hospital? ¿Qué pensaría Ino o su madre cuándo se dieran cuenta que no estaba? Ah, ella solía irse por esas fechas a Malawi a pasar un buen rato, y nunca daba cuentas de eso a nadie, quizás no se extrañarían…

Suspiró, ya hablaría con Tsunade de eso. Seguramente, en su trabajo si se extrañarían de su ausencia, no quería crear problemas por gusto. Se puso de pie con tranquilidad y siguió su camino, observando la ciudad.

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Pasaron algunas horas y se detuvo en un puesto de takoyaki, no había comido desde la mañana —si se le podía considerar a un simple café una comida decente—. Se sentó, y espero pacientemente a que la atendieran. Una muchacha de cabello negro se le acercó humildemente.

—Una porción y dos onirigiris, por favor —pidió con educación.

La chica hizo una pequeña reverencia y se fue. Mientras esperaba, se incomodó al sentirse observada por algunas muchachas de las mesas contiguas, que murmuraban a sus espaldas, sin mencionar los gestos extraños que hacían unos muchachos que se hallaban un poco más lejos.

Cuando la muchacha volvió, deposito los alimentos en la mesa e hizo una pequeña reverencia para retirarse, pero la pelirrosa la detuvo.

—Espera, ¿podría hablar un momento contigo? Acabo de llegar y no estoy del todo familiarizada…

—Claro, si no le incomoda —accedió la chica, con una pequeña sonrisa, se sentó en frente de la de ojos verdes —. Me llamo Hanako.

—Sakura —se presentó—. Yo… me preguntaba por qué me observan de esa manera…

—Es que usted llama la atención —rió un poco—. Su cabello y sus ojos son curiosos, de colores que no se ven aquí. El yukata que lleva es hermoso.

—Vaya —murmuró la pelirrosa—. No pensé que sería de esta manera.

—No se sienta incómoda, Sakura-san, pronto pasará —dijo la joven—. Algunas personas siguen recelosas por la última guerra, como aquellas jóvenes —mencionó, señalando a las chicas que murmuraban—. Ellas perdieron a sus prometidos en la guerra.

—Ha habido muchas pérdidas —susurró la Haruno—. ¿Tan fatal ha sido?

—Sí… fue terrible. Gracias a la bondad del emperador, nuestro pueblo se ha ido recuperando, no tuvimos que pasar hambruna ni frío. Nuestros corazones están sanando, yo sé que muchos no opinan cómo yo, pero creo que la nobleza también ha sufrido.

—¿A qué te refieres, Hanako? —preguntó.

—Bueno, el emperador y los nobles han sido muy buenos. Pero hay quienes creen que ellos iniciaron la guerra por poder, cuando no es así. Buscan motivos para aplacar su dolor, no son capaces de entender que todos hemos sufrido —culminó con molestia.

—¿Podrías contarme un poco más? ¿Los nobles la han pasado peor?

—Sí, señorita —afirmó la pelinegra—. El hijo de Minato-sama, Naruto-sama perdió a su prometida, ella fue raptada.

—¿No era un compromiso por obligación? —cuestionó Sakura, imaginando que aquello sería bastante común.

—Oh, no —negó la chica—. Ellos dos se amaban. Naruto-sama y Hinata-sama solían venir aquí algunas veces —dijo, con un deje de orgullo—. Dicen que cuándo las cosas se tornaron difíciles para los enemigos, por eso la secuestraron cuando Naruto-sama estaba en el frente.

La de ojos verdes asintió, comprendiendo. Al parecer todos habían acaparado dolorosas consecuencias.

—La peor parte se la llevó la familia Uchiha —siguió Hanako, con voz triste—. El general Fugaku Uchiha, su esposa y… su hijo mayor, Itachi, murieron.

—¿T-Toda la familia?

—Así fue… todos cargan con el dolor, y poco a poco lo estamos intentando superar —culminó, sonriendo.

—¿A ti… te ha pasado algo? —preguntó la pelirrosa, cuidadosamente.

La bella pelinegra suspiró y mientras se ponía de pie, miró con añoranza el cielo —de matices anaranjados y amarillos— que se podía visualizar desde la tienda.

—Perdí a prometido… me iba a casar con Itachi Uchiha.

Ante la revelación, Sakura abrió los ojos sorprendida.

—Él me hizo jurar que no lloraría su muerte, que seguiría adelante, por los dos —dijo, con una triste resignación impresa en sus ojos.

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Sakura había permanecido acostada el resto de la tarde, había entrado silenciosamente a la casa Senjü y prácticamente se había dejado caer sobre el tatami de la que era —por ahora— su habitación.

Tantas personas habían sufrido… y ella había sido tan egoísta. No sólo Ten Ten y Hanako, sino también el tal Naruto. Ella sabía que lo conocería muy pronto, Tsunade le había dicho que el círculo más cercano del emperador quería conocerla, seguramente él estaría allí. La tragedia de los Uchiha, una familia entera había perecido.

—Sakura, ellos ya han llegado —habló la Senjü, mientras daba unos leves golpes a la puerta de papel y madera.

—Ahora voy —murmuró.

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—¿Dónde está? —cuestionó un hombre de cabellos negros con aburrimiento. Él habría preferido quedarse en casa durmiendo, pero su padre lo había arrastro a aquella molesta reunión.

—Vendrá pronto, Shikamaru —bufó la rubia.

—Menuda lata, vieja —dijo Naruto, ganándose un golpe por parte de Tsunade.

Minato Namikaze observó con aprensión a su hijo. Naruto estaba tratando de volver a ser el mismo de siempre, con sus constantes bromas y sonrisas. Sabía que lo estaba pasando terriblemente mal desde que secuestraron a la que sería su esposa, pero él estaba intentando ser el mismo de siempre. Naruto tenía un corazón muy fuerte.

—Hmp, qué tanto hará esa mujer —soltó el Uchiha menor, con evidente fastidio. No entendía que tenía que hacer allí, él se dedicaría a armar la estrategia con Shikamaru, pero estaban allí, perdiendo tiempo valioso por conocer a una simple mujer que "supuestamente" los ayudaría.

Sasuke no sabía de forma podría aportar aquella desconocida. La sola idea de que ella, que venía de más de cinco siglos en el futuro, ya era descabellada. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando los demás callaron y dirigieron sus miradas a la entrada.

—Disculpen mi retraso.

Él no pudo evitar observarla detenidamente, sus ojos negros la recorrieron profundamente. Ella era alta, pero seguramente le rozaría el hombro, tenía el cabello largo y era ¿rosa? qué clase de color era ese… ¿sería natural? sus ojos eran grandes y de un extraño color verde, de nariz respingada, sus labios eran rosados y pequeños. Tenía buena figura… era guapa.

Un momento, ¿él la había catalogado como guapa? ¿Por qué la había analizado de tal forma? Se suponía que estaba enfadado, no debía estar pensando en cosas tan estúpidas y sin sentido.

El pelinegro frunció el ceño, alejando cualquier pensamiento innecesario.

Tsunade había notado el análisis que había hecho el Uchiha menor, así también, la mueca de contrariedad en su rostro.

—Ya está en esa edad —pensó—. Pensé que se sumergiría en un mar de decepción y odio con la muerte de todos… —le dirigió una mirada melancólica—. Supongo que todos debemos afrontar nuestros pesares.

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Continuará...

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Ok, siempre quise poner eso. xD ¿Comentarios? Ya saben, click en el botoncito de abajo. Pásense, por mi otro Fic. "Blind" Mi primer NaruHina con algo de SasuSaku, como debe ser.

Besos. ;*