CAPÍTULO 2: BROKEN HEART
Caso de Takano Masamune (Recuerdo del pasado):
"Me engañaste...no, yo tuve la culpa, me dejé enamorar", nadaba en su tristeza el pelinegro mientras luchaba contra una tentadora lágrima que quería escapar. Ya tenía bastante con su descompuesta familia y ahora sería el turno de su corazón. Desde hace poco vivía prácticamente solo en casa, luego de unos análisis de sangre, su "padre" lo abandonó y su madre solo venía los fines de semana a dejarle dinero para sus gastos. "Los amigos...y el amor... ¡No existen!", perdió el duelo y rompió en llanto, aunque sabía que eran pensamientos producto de como se sentía en el momento.
*Ding Dong* - Sonó el timbre
"Por favor, que no sea ninguno de los dos", pensaba mientras ya se encontraba descendiendo las escaleras, ¿Inconscientemente era arrastrado a hacer eso? ¿O algo dentro de él aún quería verlo?
- ¿Quién es? - Preguntó disimulando su quebrada voz
- ¡Senpai! ¡Por favor abre! Tenemos que...
- ¡No tengo nada de que hablar contigo! - "Lo sabía, no debí decir nada", pensó el pelinegro retrocediendo y arrepintiendose de lo que había hecho.
- Uhm... Yo... no quise , solo... déjame explicarte... - Pudo escuchar a través de la puerta.
- Solo vete y no vuelvas por favor, tu sola presencia me hace daño. Y no tienes que explicar lo obvio. - Respondió el mayor mientras lentamente se alejaba de la entrada.
- ¡No! Por favor... - Golpearon la puerta desesperadamente esta vez
- ¡Vete! ¡Ya sé lo que vas a decirme, y créeme, no quiero oírlo!
- ¡Por favor-! ¡En verdad tengo que..! - El pelinegro se detuvo al oír un tono igual al suyo. Es curioso que uno sea a cierto grado masoquista, sabes que te hace daño, pero lo quieres; sabes que no hay oportunidad, pero insistes. Cuando abrió la puerta pudo ver al joven de 17 años nervioso y con los ojos cerrados (como de costumbre). - Senpai... - Dijo sorprendido, no se esperaba que de verdad le abriera y lo invitara a pasar.
Ya sentados en la sala, decidieron comenzar una "charla"
- ¿Por qué? Dímelo... ¡¿Por qué ustedes?! - Dijo el pelinegro mirando hacia el suelo
- Uh, mmm, es que yo... - el menor balbuceaba apretando los puños y con los ojos fuertemente cerrados; ambos estaban igual de confundidos en distintos aspectos. - Todo sucedió lentamente... y cuando me dí cuenta ya...
- ¡! - Se pudo oír un fuerte golpe que cortó las palabras de Ritsu, fue Takano golpeando la mesa - No sigas... - Susurró y lo tomó de las manos, se acercó lo suficiente como para que sus labios de rozaran. "Solo di que me amas...dilo y seré capaz de perdonártelo todo", el pelinegro temía sentirse completamente solo, a esta alturas ya había perdido demasiado y no se arriesgaría, en verdad amaba a esa persona.- Dí que me amas- Después de escuchar la respuesta, lo soltó lentamente de las manos no sin antes besarlo; parecía un sueño, uno malo. El castaño trató de liberarse del beso forzado, pero el mayor ante cada esfuerzo, produndizaba más la acción; no podía negar que se sentía bien.
"Yo...no sé que hacer...", la mente de Ritsu era un caos, quería decirle algo más pero le faltaban las palabras.
- Quédate esta noche - Propuso Takano, quizá con el roce de sus cuerpos, podría leer los verdaderos sentimientos del castaño; no se rendiría fácilmente.
- Eso...no creo que... - Contestaba alejándose - ¡Perdóname por favor! - Exclamó sin verlo a los ojos, pero el mayor pudo notar un brillo en esos ojos esmeralda.
Lo último que pudo escuchar Takano fueron los presurosos pasos de Ritsu y el sonido de la puerta cerrándose. "¿No te dí el tiempo necesario? aún así...solo por el hecho de haberme amado...¿Es tarde acaso? ", se quedó sentado en el suelo meditando por más de una hora hasta quedar dormido con la respuesta de Onodera flotando en sus pensamientos: "Perdón...no lo sé...todo es tan confuso".
Dos años después:
"¿Esto será amar o será sufrir?", se cuestionaba Takano mientras terminaba de vestirse y dejaba a Onodera dormido en la cama.
Caso de Hattori Yoshiyuki (Presente):
Luego de la decepción:
- Buenos días Hattori-san - Buenos días...
- ¿Oyó que están reduciendo personal? Parece que las cosas no van muy bien...
- Si... - Fue tan breve como siempre, su compañero continuó hablándole y solo pretendió oírlo. Por suerte, su celular sonó y lo salvó de esa aburrida plática. Sin pensarlo solo contestó deprisa, como motivo para detener la conversación.
- ¿Hola?
/ Oh, ¡Tori!/
"¡!", lo que Hattori menos quería oír en ese momento era la voz de la persona que no podría poseer, además de el hecho que su comunicación se había reducido considerablemente desde que dejó de ser su editor.
- Hola, ¿Qué sucede? - Preguntó disimulando un trato normal
/ ¿Eh? ¡No me digas que lo olvidaste! Dijiste que iríamos a la exposición de este domingo/
- Oh, cierto... Lo había olvidado, en verdad no creo que pueda ir
/ Pero... ¡Prometiste que iríamos juntos! Además fuiste tú quien compró las entradas.../
- Lo siento, pero no, tengo trabajo que hacer – Contestó algo frustrado, había reservado esos tickets con un mes de anticipación deseoso de ir con Chiaki.
/ ¡Pero es domingo! Aww, vamos /
- No es no, y punto- Dijo arrepintiéndose mientras articulaba esa frase, pero luego los celos regresaron- ¿Por qué no vas con alguien más? No sé... quizá con Yanase o .. - No podía creer que lo acababa de decir. "Solo, entiende que no debo verte ", pensaba ya preocupado de no poder controlarse.
/ Oh... No sé, a Yuu no le gustan ese tipo de cosas, pero vamos-/
"¡¿Yuu?!", esta vez perdió los estribos - ¡Ese no es mi problema! - Fue lo último que dijo antes de colgar. "Maldición... ¿Qué se supone que debo hacer?
Caso de Onodera Ritsu (Presente) :
Había estado descansando por más de 2 horas, cuando al fin sus fuerzas fueron totalmente renovadas y decidió levantarse, con la esperanza de que todo fuese como se suponía que debía ser. Abrió los ojos y de nuevo se encontró con la "realidad", "No puede ser...", pensó con los nervios de punta.
- ¡¿Donde rayos estoy?! - Gritó todo histerico, como de costumbre. - No, no, no... - Sacudió su cabeza y abrió la ventana y miró la avenida- ¿Hm? No recuerdo un lugar así...- Decidió salir a caminar un rato para calmarse, no sin antes cerciorarse de que el oso, o ex-oso, de Marukawa estuviera de intruso. "Gracias al cielo", agradeció infinitamente que ya no estuviera, sin más, tomó sus cosas y partió.
"¿Qué rayos le pasa?, como sea, en la noche iré por si acaso, no quiero problemas.", pensaba Yokozawa en la oficina de su empresa.
"Bien, estoy a solo 10 minutos de Marukawa", estaba aliviado de que al menos no se encontrara al otro extremo de Japón. "Pero... ¿Qué haré allá?", reformuló su mente. Cambió de planes y fue a casa de sus padres, donde se encontraba, para su mala o buena suerte, An-chan.
- Rit-chan, ¡Qué sorpresa verte por acá! - Dijo muy feliz la castaña
- Hola An-chan... - Contestó el saludo algo nervioso, "¿Ahora hay algo que no sepa aquí?", se encontraba con miedo de darse otro casi-infarto.
- Hijo, ¡Ahí estás! ¿Vienes a escribir tus votos matrimoniales?
"Vo-Vo- ¡¿Votos?!", definitivamente, lo que acababa de decir su madre, fue el segundo casi infarto.
