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Chiefs and Queens
Capítulo tres
Esa mañana, Hiccup despertó de un excelente humor. El sol estaba brillante cosa inusual en Berk, podía oír claramente algunos Terribles Terrores cantar -por así decirlo- en su techo, todo apuntaba a ser un excelente día. Así que Hiccup se levantó de su cama, se puso su traje y bajó saboreando el delicioso desayuno que iba a tener y pensando que todo estaba marchando bien en el mundo cuando oyó la frase que más detestaba.
"Hijo, tenemos que hablar"
Hiccup no alcanzó siquiera a dar bocado de su comida cuando soltó un suspiro cansado. Su padre, Stoick el Vasto, normalmente usaba esa frase en dos diferentes escenarios: uno, cuando iba a regañarlo por algo que los dragones hicieron; y dos, cuando la conversación involucraba con algo de ser Jefe.
Luego de haber vivido por un año en la Orilla del Dragón, Hiccup y sus amigos finalmente habían regresado a Berk. La lucha con los tramperos había finalizado siendo ellos los victoriosos y logrando recuperar el oro de Berk. Ahora, Hiccup tenía muchos proyectos e ideas que deseaba hacer y que lamentablemente no se ha podido dar el tiempo debido a todas las responsabilidades que su padre le ha estado dando, responsabilidades que, a sus palabras, un Jefe tiene que hacerse cargo.
"Buenos días para ti también, papá" respondió Hiccup con cierto sarcasmo.
Stoick ignoró su comentario y se sentó frente a su hijo.
Toothless estaba recostado cómodamente cerca de la chimenea y mantenía sus ojos cerrados.
"Y, um, ¿de qué quieres hablar?" preguntó Hiccup sin realmente desearlo.
"Hijo, eres el Orgullo de Berk y estoy muy orgulloso"
Oh, no. Pensó Hiccup. No le estaba gustando hacia donde esto se estaba dirigiendo.
"Ya eres un hombre" prosiguió Stoick con esa actitud que Hiccup sabía que no le importaba lo que alguien más dijera en ese momento hasta que él terminara "Y ya que ningún Jefe podría pedir un mejor sucesor yo he decidido nombrarte Jefe de Berk"
La cara de Hiccup se puso en blanco y abrió sus ojos lo más que pudo, mientras que Stoick tenía esa sonrisa enorme en su rostro que Hiccup odiaba tener que quitársela. El Jefe esperaba por la respuesta o reacción de Hiccup con excitación, creyendo que iba a ser una buena.
"¡¿Tú, qué?!" gritó Hiccup finalmente horrorizado.
Toothless abrió sus ojos y alzó su cabeza con cierta alerta al oír a su jinete gritar de esa manera. Incluso los Terribles Terrores que estaban cantando en su techo salieron volando al oírlo.
"No seas dramático, Hiccup" dijo Stoick despreocupadamente y sin dejar de sonreír "Sabías que tarde o temprano este día iba a llegar"
"¡Pero no tan temprano!" argumentó su hijo sin dejar de sonar histérico "¡Todavía te falta mucho tiempo para retirarte!"
"Hiccup, es suficiente. Este es tu destino"
Hiccup se pasó una mano sobre su cabello y se puso de pie. El hambre se le había quitado y lo único que sentía en su estómago era un dolor terrible.
Por eso le estaba asignando cada vez más tareas y responsabilidades. Por esto es que su padre se desempeñaba tanto en que lo acompañara en cada trabajo y reunión que él estaba teniendo últimamente.
Stoick, ignorando completamente la actitud de su hijo, también se puso de pie y junto sus dos grandes manos.
"Bueno, una vez dicho esto tienes que ir a prepararte para la carrera de hoy. Ya ha pasado tiempo desde la última vez que participaste, alguien tiene que quitarle la victoria a Astrid"
Tan pronto como Stoick le dio la espalda, Hiccup se montó sobre Toothless y ambos salieron de la casa.
"A eso le llamo entusiasmo" dijo Stoick para sí mismo sonriendo y creyendo que todo había salido bien, al mismo tiempo que pensaba que su hijo se dirigía hacia la Arena.
Nadie se dio cuenta que Hiccup salió de Berk en uno de sus ataques de egoísmo, como su padre les llamaba, y él lo prefería de ese modo.
Berk era todo lo contrario a la libertad en esos momentos y sumándole esta noticia, todo se iba a poner peor.
Él no tenía problemas liderando a sus amigos o a los dragones cuando las circunstancias lo ameritaban, liderar la isla, a Berk, sin embargo, era un tema completamente diferente. Hiccup no se creía capaz de poder hacerlo, ni tampoco quería intentar averiguarlo si podía o no. En este momento, él solamente se estaba enfocando en que iba a ser un pésimo trabajo y en que ya no iba a tener tiempo para él mismo.
Volaron sin rumbo fijo cerca del océano, mirando a los dragones acuáticos; luego subían a gran altura para después girar y dejarse caer libremente. Hiccup amaba volar con su mejor amigo y así lograba olvidarse por un momento de los problemas que tenía.
Ninguno notó cómo el sol comenzaba a moverse dando el paso del tiempo, aunque casi nunca lo notaban cuando los dos volaban por diversión porque parecía que el tiempo se tenía ahí mismo y todo lo que conlleva.
"¡Más rápido, Toothless" gritó Hiccup.
Toothless obedeció felizmente. Ya casi no vuela con su jinete como antes, por lo que era bueno estar solamente los dos por diversión. No había tramperos que atrapar ni amigos que rescatar, sólo él y Hiccup...
"¿Qué te parece si lo intentamos de nuevo, amigo?"
...Y las locas ideas de Hiccup.
Toothless resopló y sin la necesidad de verlo, Hiccup supo que acababa de poner una mueca inconforme.
"Vamos, Toothless, será divertido"
Hace tiempo, Hiccup logró diseñarle una cola a Toothless para que pudiera volar sin la necesidad de que él estuviera presente. Sin embargo, el Furia Nocturna no le gustaba tanto esa idea y casi no utilizaba ese mecanismo salvo en momentos como este. Hiccup preparó todo y luego se quitó los protectores de su silla.
"¿Listo?"
Hiccup comenzó a irse de lado hasta dejarse caer por completo de Toothless. El vikingo comenzó a gritar pero no de miedo, sino de la emoción que jamás se cansaba de sentir, de ese vacío estomacal que era provocado al caer de gran altura.
¡Eso era a lo que él llamaba libertad!
No responsabilidades, no tareas de las cuales encargarse ni un padre que le dijera qué hacer.
Continuó cayendo hasta llegar a una altura considerable para abrir las alas de dragón que le hizo a su traje. Después de tantos intentos, finalmente había logrado conseguir que las alas funcionaran, teniendo un buen equilibrio cayendo y dándole la sensación de que en verdad estaba volando.
Y ahí estaban él y Toothless, deslizándose en el aire sin problema alguno. Hiccup pasó de volar entre las nubes para comenzar a descender y tener una mejor vista del hielo que...
"¿Hielo?" dijo Hiccup confuso.
Estaba totalmente seguro que el lugar sobre el cual volaban era el mar. ¿Por qué entonces había hielo en su lugar?
"¡Toothless!"
Hiccup iba perdiendo cada vez más altura y continuaba descendiendo, no es como si no lo hubiera hecho anteriormente sin la necesidad de que Toothless le ayudara, pero Hiccup estaba muy seguro que caer sobre hielo no era una buena idea. ¿Y si el hielo se rompe debido y cae en agua helada? Podría morirse de hipotermia.
"¡Toothless!" volvió a llamar.
Su dragón parecía haberse separado de él en algún momento y no se dio cuenta. Hiccup gruñó y no tuvo otra opción más que prepararse para caer sobre el hielo, rogándole a Thor que no se quebrara en su impacto. Agradecía haberse puesto su casco el día de hoy.
Una vez aterrizando, Hiccup rodó y rodó en el hielo sin control alguno debido a lo resbaladizo que estaba. No fue hasta que choco contra algo que finalmente dejó de rodar. Hiccup notó que había chocado contra Toothless, el cual había puesto su pata delantera para detenerlo.
"¿Y tú dónde te metiste?" le preguntó Hiccup no muy contento "Gracias, reptil inservible"
Toothless resopló.
"Ajá"
Apoyándose sobre Toothless, Hiccup logró ponerse de pie, logrando muy a penas mantener el equilibrio.
"Hielo" dijo Hiccup amargamente "Odio el hielo"
Hiccup pude tolerar la lluvia y el granizo en Berk, considerando que en su aldea el clima es de lo peor, pero cuando se trataba de la nieve y sobre todo el hielo, normalmente se pasaba esos días en su casa o andaba por la aldea montado sobre Toothless debido a que mantener el equilibro con su prótesis era todo un reto. Además, estaba el asunto en que él era todo un maestro en irse de cara contra el suelo cuando éste estaba congelado.
Una razón más para amar volar.
"¿Dónde estamos?"
Maldecía no haber puesto más atención en el rumbo que habían tomado, debía de dejar que su enojo bloqueara sus sentidos de orientación para añadir más lugares a su mapa.
Hiccup logró subirse en el lomo de Toothless y abrió la brújula que tenía en su brazo. Las coordenadas indicaban que estaban al norte, y si él estaba en lo correcto, este lugar debería ser mar. Todavía estaban alejados de aquellas costas congeladas las cuales aún no ha tenido tiempo de poder explorarlas.
El castaño soltó algo de aire y éste fue visible. Hiccup estaba impuesto al frío y era muy raro que lo sintiera, pero conforme Toothless continuaba avanzando, Hiccup sentía cada vez más frío. Incluso su dragón comenzaba a sentirlo.
"Lo sé, amigo" dijo Hiccup cuando Toothless gruñó "A mí tampoco me agrada esto. ¿Cómo es que es que el océano se congeló? Estoy casi seguro que no existe un dragón que sea capaz de hacer esto?"
Ha tenido encuentros con ciertos dragones que viven en lo frío, pero ninguno era capaz de hacer todo esto.
Hiccup abrió sus ojos al ver un enorme bulto de agua congelada.
"Woow" exclamó sorprendido. "Mira esto"
Aquel bulto tenía la forma de haber sido una ola chocando contra algo.
"Toothless, hay que acercarnos"
Toothless resopló y luego negó con su cabeza, para después retroceder un poco. Entonces el Furia Nocturna pisó algo. Hiccup, sin bajarse de Toothless, se agachó lo más que pudo y logró tomar el trozo de madera que Toothless pisó. De un árbol no era, de eso estaba seguro. La madera ya estaba trabajada y no parecía pertenecer de un arma ni mucho menos de una casa considerando que esto es el océano.
"¿Será un trozo de un barco?" dedujo Hiccup.
Finalmente, con un poco más de insistencia, Toothless comenzó a avanzar. Entre más se acercaban, Hiccup admitía que la ola congelada se veía hermosa, pues ésta lucía en el momento perfecto en que hizo impacto.
"Si esa ola chocó contra un barco, espero que no hubiera habido gente"
Y entonces la vio.
Debajo del impacto de la ola, notó una pierna sin zapato.
"¡Toothless!"
El dragón se dirigió hacia donde su jinete apuntó.
Tirada entre todo el hielo había una mujer. Ella estaba inconsciente y su piel lucía muy pálida así como también lucía herida. Hiccup se bajó de Toothless y sacó una manta que siempre cargaba en una de las bolsas colgadas en Tootless. Pidiendo que no se resbalara, Hiccup cubrió a la hermosa mujer con la manta y la cargó. Toothless se agachó e Hiccup la subió en él para después subirse él, quedando ella entre sus brazos.
"Amigo, tenemos que irnos. Ella está herida y sabrá cuánto tiempo ha estado aquí"
Toothless emprendió vuelo.
El tiempo le ha enseñado a Hiccup que a veces no es bueno llevar desconocidos a Berk. Pero el chico no podía dejarla ahí. Era un milagro que ella continuara viva entre tanto hielo.
La mujer hizo un ruido parecido a una respiración profunda. Hiccup agachó su mirada y la examinó con más detenimiento. En definitiva que ella era hermosa. Su cabello rubio platinado no era muy común de ver y eso que muchas mujeres en Berk eran rubias, a pesar de su piel pálida ella tenía un poco de sonrojo en sus mejillas. Por el vestido que estaba utilizando, Hiccup dedujo que no era del archipiélago.
¿Quién era esta mujer y qué hacía sola por estos rumbos?
Entre lo que continuaron volando, Hiccup notó algo increíble e hizo que Toothless se detuviera.
"Pero qué...?"
Justo en donde ellos estaban sobrevolando, había una división de mar congelado y mar no congelado. Era asombroso de ver y a la vez preocupante. Él acababa de pasar por este rumbo y el agua no lucía de esta manera.
"¿Qué está pasando?"
Asombrado, Hiccup notó como el hielo se acababa de expandir un poco más y jadeó preocupado. La cabeza de Hiccup comenzó a pensar y llegó a la conclusión de que si el hielo se estaba expandiendo, esto podría llegar hasta las costas de Berk, afectando la pesca y el comercio entre otras aldeas, así como también a los dragones marinos.
"Amigo, tenemos que continuar" dijo Hiccup avanzando nuevamente "Tengo que advertirle a mi padre sobre esto"
Elsa sentía un viento fresco rosar sus mejillas y su cabello moverse al compás del aire. Se sentía muy cómoda donde quiera que estuviera y no quería abrir sus ojos todavía, hace tiempo que no estaba así de relajada. Así que se movió un poco hacia el centro de ella misma para poder acomodar mejor su cabeza y tener un mejor sonido de esos latidos de corazón que- un momento. ¿Latidos?
Fue entonces que Elsa abrió sus ojos de golpe. Su respiración se agitó cuando notó que estaba recargada en el regazo de una persona, un hombre para ser más exactos. Con cuidado y sin intentar moverse más de lo que debía, Elsa alzó su mirada para verle en rostro solamente para encontrarse con que lo traía cubierto por un casco.
¿Quién era él y por qué ella estaba con él?
Sin pensarlo dos veces, Elsa se apartó de él empujándose a ella misma, esperando caer al suelo. Lo que no esperaba en ese momento, es que comenzara a caer al vacío.
Elsa comenzó a gritar aterrada. ¿Por qué ella estaba descendiendo? ¿Acaso estaba volando? Incluso siendo ella alguien nacida con la magia de controlar el hielo y la nieve, le era ilógico pensar en que alguien pudiera volar. Era imposible.
Su garganta comenzaba a dolerle y la sentía rasposa, pero ella no dejaba de gritar. No fue hasta que algo la garró del hombro izquierdo cuando finalmente guardó silencio. Giró su cabeza hacia su hombro izquierdo y vio una garra negra encajándole sus uñas provocando que su hombro comenzara a sangrar.
Presa del pánico, Elsa comenzó a pegarle a puño cerrado con su otra mano.
"¡Suéltame!" gritó ella.
"No creo que sea una buena idea" contestó una calmada voz a lo lejos.
Sin importarle su advertencia, ella continuó pegándole con la garra hasta que abrió su mano y cuando volvió a pegar, la garra se llenó de escarcha.
Algo chilló.
La garra la soltó y ella volvía a caer. Pensando las cosas un poco mejor, Elsa no sabía que era peor: caer hasta el suelo para partirse la cabeza o haberse esperado a ver qué era lo que la criatura le iba a hacer.
Entre lo que ella continuaba cayendo, algo mucho más grande y negro descendió más rápido que ella. Algo que parecían ser alas se extendieron debajo de ella y Elsa cayó justo en eso, regresando nuevamente en el regazo del hombre.
"Te advierto que si vuelves a dejarte caer, no habrá una tercera oportunidad" le dijo el hombre detrás de la máscara.
A pesar de sonar desesperado, su tono no desprendía hostilidad.
"Toothless, bajemos en ese risco"
Elsa bajó un poco su mano y tocó algo escamoso y frío. Rápidamente la retiró y vio unas escamas de un color negro intenso. ¿En qué cosa estaba exactamente?
Cuando la criatura descendió, Elsa intentó calmarse. Sentía revuelto su estómago y estaba algo mareada luego de haber caído dos veces. Se llevó una mano sobre su boca deseando que no sucediera lo que estaba sintiendo.
"Respira por la nariz" le dijo el hombre suavemente como si supiera lo que estaba sintiendo "Eso normalmente funciona"
A pesar de estar en el suelo, él continuaba sin quitarse el casco.
Elsa le hizo caso y respiró por su nariz varias veces hasta que esa sensación horrorosa comenzó a desaparecer. Desvió su mirada azul y vio que el hombre llevaba una espada. Rápidamente, ella tomó la espada y cayó de la criatura. No pasó ni un segundo cuando Elsa estaba de pie de nuevo y con la espada mal agarrada apuntando hacia enfrente.
"Hey, tienes que calmarte" le dijo el hombre bajando sin problema alguno de la negra criatura "No te recomiendo moverte mucho si no quieres que esa sensación de malestar regrese"
"¡Alto ahí!" le gritó ella cuando él dio un paso hacia enfrente.
Sus piernas le estaban temblando pero no precisamente por miedo. Elsa se sentía débil, como si no hubiera comido en días. Con suerte, el hombre no notaría que la mano que sostenía la espada también temblaba.
Elsa contuvo otro grito cuando le prestó más atención a la criatura. Era un animal que ella jamás había visto antes. De color negro con alas y unos dientes amenazantes. Lo que sea que fuera, lucía que estaba dispuesto a lanzarse contra ella.
"Toothless, tranquilo. Sólo está asustada" dijo el hombre calmando a la criatura.
"¿Quién eres?" le preguntó Elsa hostilmente.
Finalmente, el hombre se quitó su casco dejándose ver. Él no lucía mayor que ella, se trataba de un muchacho de cabello castaño, pecoso y de ojos verdes.
"Mi nombre es Hiccup" se presentó él "Y este es mi dragón Toothless"
"¿Dragón?" repitió Elsa confusa.
Los dragones eran criaturas mitológicas, no pueden ser reales.
"Imposible" susurró sorprendida. Hiccup quiso aprovechar ese momento para dar otro paso hacia ella, pero la mujer se puso en una mala guardia "¿Qué es lo que planeas hacer conmigo?"
A este punto, Elsa comenzaba a pensar en por qué no utilizaba sus poderes.
"Sinceramente, quiero llevarte a mi isla y que un sanador te vea. Estás herida, y como te dejaste caer le dije a Toothless que había que atraparte y no midió su fuerza. Me disculpo por eso, es sólo que me tomaste desprevenido"
Astrid se hubiera reído de su mala maniobra de salvamento que acababa de utilizar.
"¿Por qué debería confiar en ti?"
"Te encontré inconsciente, tengo un dragón" dijo Hiccup con cierta obviedad "Si hubiera querido dañarte ya lo pude haber hecho, ¿no crees?"
Hiccup utilizó su típico tono sarcástico que esperaba no haberla ofendido.
Mientras tanto, Elsa se estaba dando cuenta del mal aspecto. Solamente traía un zapato y el otro había perdido el tacón, no llevaba su capa puesta y su vestido estaba roto un poco más arriba de las rodillas además de que la parte de arriba de sus brazos también estaban desgarrados, sin mencionar el desastre que debía de ser su cabello ya que podía ver mechones en su rostro.
"N-no te creo" declaró ella finalmente
"¿Enserio?" dijo Hiccup algo ofendido "Te salvo de todo ese hielo y tú..."
"¿Hielo?" lo interrumpió Elsa confusa "¿Qué hielo?"
Hiccup alzó su cabeza hacia atrás de ella.
"Creo que lo puedes alcanzar a ver"
Sin dejar de apuntar la espada hacia enfrente, Elsa giró su cabeza lentamente. Abrió sus hermosos ojos azules con sorpresa y jadeó espantada, incluso bajó un poco la espada de la sorpresa.
"No..." masculló ella sin creerlo "El océano se está congelando"
La única vez que eso había ocurrido fue cuando huyó de Arendelle. ¿Acaso se estaba repitiendo la misma historia?
Un sentimiento de culpabilidad comenzó a invadirla. Sintió una opresión en su pecho provocando que soltara la espada.
Entonces recordó.
Su insistencia en ir a Berk. Piratas atacando su barco. El Comandante Reynolds salvándole la vida. La ola que arrasó con su barco.
"¿Había alguien más?" le preguntó ella al borde de las lágrimas "¿¡Había alguien más donde me encontraste?!"
Hiccup se limitó a negar con su cabeza.
Oh por Dios.
"Se supone que debí haber muerto"
"¿Perdón?" preguntó Hiccup confuso.
"Una ola impactó el barco en donde yo navegaba"
"Entonces sí era una ola"
"¿Disculpa?"
Hiccup revolvió su cabello.
"Como iba diciendo, te encontré inconsciente en el hielo y cerca de ti había lo que parecía ser una ola perfectamente congelada. Debo decir que estoy sorprendido de que continúes con vida. ¿Tendrás una idea de lo que pudo ocasionar el hielo?"
Elsa se mordió un poco el labio inferior.
"No"
"Lo supuse"
Elsa suspiró con tristeza. Estaba cansada, tanto física como mentalmente. Le rogaba a Dios que sus soldados la hubieran abandonado y que ellos se encontraran bien y a salvo. Bernabé no mató a todos, de eso estaba segura.
"Lamento mi mal comportamiento" dijo ella luego de un largo silencio.
"No pasa nada" sonrió Hiccup "Te sorprenderías de la cantidad de personas que han sido mucho más mal educadas que tú"
Elsa sonrió débilmente ante su comentario. Se abrazó a sí misma y volvió a suspirar
"Toma"
Ella no notó el momento en que Hiccup se había acercado hasta donde estaba. Hiccup le estaba extendiendo una sábana.
"No está muy limpia, pero te mantendrá caliente"
No tenía frío realmente, pero no quería mal-agradecer su gesto.
"Gracias"
Antes de tomar la sábana, Elsa se detuvo a centímetros de la mano de Hiccup.
¿Y si lo congelaba como lo hizo con la garra del dragón? La criatura lucía como si nada le hubiera pasado pero Elsa estaba segura de haberlo oído chillar.
"Adelante" alentó Hiccup "Era juego sobre que estaba sucia"
Con cierto miedo, Elsa tomó la sábana y afortunadamente nada malo sucedió.
"Y... ¿quién eres?" le preguntó Hiccup.
Elsa se sonrojó al notar que todavía no se ha presentado.
"Soy la Re- soy Elsa" corrigió ella antes de que Hiccup lo notara.
"Un placer conocerte Elsa"
