Ahora soy muy rápida para enviar mensajes.

Capítulo tres.

Edén.

Con la mirada fija en la ventana aprietas tus dientes sin sentir que te dañas a ti mismo, has estado mordiendote el interior del labio hasta dejarlo com espacios sin cuero, como una pantera escondida entre las plantas, lista para casar, tiene los músculos tensos y se prepara para matar alerta a todo momento, con cualquier leve soplido que mueve las plantas volteas, lo observas todo desde la oscuridad con la vista acostumbrada.

Entonces sucede, un auto color gris se estaciona frente a su casa, esta tan atento y en tanto silencio que cualquier pequeño ruido llega a sus oídos, incluso puede escuchar al viento suspirar, las plantas fuera de la ventana se mueven violentamente, algunas risillas suenan fuera, un amigo que intenta ayudarle.

La venta se recorre y la voz conocida murmura un "Gracias" antes de ser arrojado dentro con ayuda del otro chico, el cuerpo cae dentro de senton, sus piernas quedan en el filo, su cabello sobre la alfombra carne, ríe dentro recargado en la ventana, nuevamente se asoma y se despide torpemente "¿No merezco un beso de agradecimiento?" dice el chico recargado en el filo de la ventana.

"¡Mua!" suena luego de estampar sus labios contra alguna parte desconocida del rostro del joven don Juan, cierra la ventana y se desliza en el suelo. El auto suena fuera retirándose, apenas lanza un destello de luz a la hora de partir, se pierde saliendo de la recidencia por las calles llenas de reglas, llenas de letreros, llenas de fantasmas sobre franjas amarillas.

Se remueve un poco en su asiento preparándose, el otro se arrastra por el suelo, intenta ponerse de pie, pero fracasa, su voz suelta maldiciones intendibles y cuando por fin logra ponerse de pie, se dirige al interruptor entre risas sin razón que vuelan por todo el cuarto, se acerca al interruptor sosteniéndose del marco de la puerta del sanitario, pero antes de que lo toque el animal al asecho salta sobre el, lo estrella contra la pared, el menor se paraliza, sus sentidos se activan y todos los bellos de su piel se erizan.

—¿Donde estabas? —gruñe sobre su rostro con las facciones marcadas y el ceño fruncido con enojo, dentro de sus ojos se reflejo a sí mismo y estaba dentro del infierno, intento liberarse tirando del agarre en sus brazos, poco le ayudo resistirse, algunos jadeos salieron de su boca al intentar y no lograr soltarse, el mayor le estampo los brazos con fuerza a los costados de su rostro, su pecho subía y bajaba acelerado en un intento de que las palabras atoradas en su torso salieran por su garganta.

—P-papa...lo..siento— El alcohol en su cuerpo flaqueo frente al mayor, se escondió y intento ayudar a su portador bajando sus efectos. Levi apretó mas las muñecas hasta dejar los bordes que se alcanzaban a mirar de un tono rojo, no le dolía, tenía demasiado miedo para sentirlo, negó con la cabeza repetidas veces como si negara cualquier cosa, lo que fuera.

—¿Te divertiste? — el menor solto algunas lágrimas, mentirle a su padre seria peor, pero la verdad tampoco parecia la mejor, calló cualquier mentira descarada y cualquier verdad que sería de igual manera descarada, le aterraba tanto como para hacerse pipí en los pantalones. Los ojos le extinguen quemando su ser con enojo como el mismo diablo al gritar al cielo en caída libre. Estaba llorando, soltando el llanto contenido dentro de su cuerpo, pero no estaba seguro si era por la razón correcta, ya no estaba seguro de nada, era como si alguien hubiera pinchado una bolsa llena de lágrimas en su interior y las estaba soltando, cada una de ellas, cada gota tortuosa de sabor dulce y salado.

Y entonces se tiro a el, como un pequeño niño sollozando contra su pecho sujetando con fuerza su camisa blanca arrugando dentro de sus puños la tela, humedeciendola con el sudor de sus palmas, su llanto corto el aire dentro de la habitación — Lo siento...lo siento tanto, papa. —Eren sollozo contra su pecho, pidiendo perdón sin parar, rogando el perdón de todos, Levi se paralizó con el tacto y el cambio de escenarios, su corazón se enojo se calmo por el llanto.

La verdad es que ambos ya habían olvidado esa noche todo, entre el enojo, la lujuria, la flama, se olvidaron de todo y decidieron dejar de desilachar porque eso era muy tardado para su explosión, así que explotaron esa mierda de division y estallaron en guerra. Levi le beso con fuerza, lo cargo sobre su cadera y lo devoro.

Mordias tan duro sus labios hasta sacar sangre de tu sangre, chupando y lambiendo el color rojo de sabor sucio metálico, moviéndose al compás cada vez más salvaje, no te detenias y comías luego de hambruna como un animal. Sus dedos se sujetaban con fuerza a los fuertes brazos, las manos en los perfectos glúteos le atrapaba entre la pared y el, tenia la piel blanca ahora manchada de un tono rojizo bajo la camisa donde las uñas se enterraban, sus redondos glúteos se restregaron hacia ti, te jalo con fuerza de los cabellos azabache, soltaste un gruñido sobre sus labios,un rasposo y grueso gruñido, sus labios entreabiertos compartieron jadeos.

En medio de la noche, molesto como nunca se volvió adicto, el te rasguño casi con ira, luchando por no morir, molestos con todo, con la vida, con el tiempo, con dios, con el diablo, por verse envueltos en sus desacuerdos.

Sangre escurrió por tu espalda en delgados hilos rojos que corrieron lentamente por toda la espalda como si te acabarán de arrancar las alas. Pero el sabor en tu boca, sus movimientos y jadeos contra ti, te decían que estabas volando por encima de las nubes. Labios suaves con sabor agridulce, un poco de sabor a cereza y tal vez una pizca de sal con picante, la lengua paseo por todo el labio maltratado y sus ojos se encontraron ambos brillando en la oscuridad con la poca luz que Luna les daba para hacer sus travesuras. Estaban mirándose, peor que las miradas secretas que se dirigían cuando nadie los veía, la mirada de incomodidad en algunas cosas y la mirada de lujuria que aveces encontraban en el otro. Esa mirada que se dirigían era profunda y llena de fuego que quemaba los bordes de su alma atemorizada, su mirada flaquea un momento y puedes distinguir una chispa de devastación, su rostro se pinto de melancolía. Todo su interior se abatió.

"Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste criado, hasta que se halló en ti maldad"(Ezequiel 28:15)

—Báñate y ve a dormir — Levi se alejo arrepentido de sus acciones con la mirada en todos lados menos en el, parecía tener la mente despedazada, sus ojos tomaron un aspecto de reluciente cristal de gotas saladas, podía sentir las gotas temblar en su línea de agua en algún momento caerían por sus mejillas y se juntarian con las de Eren en algún punto de la alfombra. Todo eso era demasiado, el era demasiado ¿que estaba haciendo?

Eren era un niño, no sabía como el lo malo que era lo que hacían, se había prometido jamás cruzar la línea y ahora estaba pulverizada, sintió las delgadas manos, suaves y con algo de su piel en sus uñas posarse en sus mejillas y atraer su rostro hasta que sus ojos toparán, su hijo también lloraba preso del pecado irresistible, las gotas corrían por sus ojos escurriendo por su mentón, le habló con voz decidida, sin atisbo de duda —Estamos juntos en esto.

Y eso fue como un calmante, saber que Eren no hacía eso porque el le influenciaba, que no estaba en desagrado o que no era violado de alguna manera por el.

Lo cargaste de nuevo con suavidad y lo sentaste en tu regazo sobre la cama con sus brazos al rededor de tu cuello, su rostro se escondía con el mentón en tu hombro, ambas piernas sobre la falda callendo por su muslo izquierdo, estaba llorando sobre su camisa — Te amo, esta tan mal?

Lo apretarse más contra tu pecho y las lágrimas por fin cayeron de tus pestañas negras, las hicieron brillar un poco y rompiste en un llanto silencioso enterrando tu rostro en sus cabellos chocolates, oliendo su aroma a calle que aún tenía y ese perfume a flores tan natural en el, la primavera siempre viva en su cuello. —Tu no, Eren, soy yo el que está mal. —Voz rota y ronca. —Estoy mal, sera mejor que te alejes de mi, yo podría hacerte algo y tu eres un niño, eres mi hijo.

Eren negó en su cuello, antes era un niño, cuando lo observaba mientras trabajaba en planos desde una esquina en la oficina donde Levi le dejaba jugar, antes era un niño, pero aun de niño miraba a su padre sobar su entrecejo y la manera en que soplaba en su te antes de llevarlo a sus labios, su cabello negro apenas tocando sus pómulos, cuando se estresa lo jala hacia atras y el sol calienta su camisa a la hora en que la gran cortina se menea, ese olor tan característico en la oficina, siempre oliendo a libro viejo, té y a el. Lo recuerda, recuerda cada detalle en los graciles movimientos, elegantes y calmados. Sus ojos a veces viajaban a el y Eren entonces se levantaba feliz al entender su señal de que podía acercarse, sacudia su overol café con las palmas, los pequeños zapatos color guinda se deslizan con rapidez hasta debajo del escritorio para salir por entre las piernas de Levi, con las aun pequeñas manos en sus muslos, el mayor le tomaba de las axilas para sentarlo sobre su regazo hasta que pudiera ver los planos "¿Será asi de grande? " Levi aspiraba de su cabello el olor a infante, olió cada pétalo, pegando su nariz debajo de la última fila de cabello, justo donde los cabellos ya eran prácticamente inexistentes a excepción de pequeños cabellos delgados y de un tono más claro, cuando el sol daba en ellos y la cortina se menea lucen aún más lindos con destellos de sol en ellos "¿Si, te gusta?" le susurra en su pequeño oído abrazándolo, el castaño le sonreía con dulzura por encima de su hombro y sus ojos brillaban "¡Si! "

—No soy un niño, padre, ya no soy un niño. — el castaño busco sus labios, pero Levi giro su rostro.

—No, Eren, no lo entiendes, no sabes lo malo que es esto.

—Si lo hago, lo hago — el menor beso su cuello, sintiendo a Levi tragar saliva cuando su manzana de Adán se movió, beso sobre ella con delicadez, una pequeña gota de saliva quedó sobre ella cuando toco casi imperceptible su lengua con el delicado hueso, la mano de Eren bajo por el pecho de Levi hasta su entrepierna, estaba duro y la tela del delgado pans negro caliente, acaricio solo un poco por sobre la tela, podia sentir toda la extencion del caliente miembro inclinado a un costado por la presión de los boxers, Levi gimió ante el toque.

Lo sintió soltarse de sus brazos y deslizarse de sus piernas sin quitar el toque de su bulto, la palma aún seguía sobando y los dedos recorriendo la extensión fingiendo ser pasos, uno delante del otro, las yemas presionando la dureza, le había visto jugar a eso en la mesa desde niño, pero cuando abrió sus ojos soltó un fuerte suspiro. Aún en la oscuridad podía mirarlo, la lengua rosita con la textura suave cubierta por una delgada capa de saliva, sus labios inchados se adhirieron por encima de la tela al miembro, todo su cuerpo hormigueo ante el, un escalofrío le recorrió la columna y fue a parar al falo, sentía como la tela se mojaba por la saliva y el calor llegaba hasta el tronco, su garganta soltó un profundo gemido ronco, lo alejo antes de que siguiera. Su palma se poso en su rostro, acunando su mejilla en el centro de su palma, recorrió con lentitud las facciones delicadas de su rostro, tocando su tersa piel de seda, su dedo pulgar quedó en su barbilla. Levi le observaba como si fuera un tesoro perdido, un increíble paisaje, como si el fuera esa excepción de cuando los humanos dicen que nadie es perfecto, Eren era su Dulcinea, su Ganimedes, su Alicia, tan cautivador como Narciso, su fruto Prohibido. El era un peligro inminente que le obseciona como a Quijote, que lo enamoro tan rápido como Ganimedes a Zeus, reprimido como Carroll.

Quería verlo con su vestido echo de nada, pero no, no podía hacerle eso.

Solto su barbilla se levantó sobre sus piernas, vacilante, pobre indeciso, no volteo atrás cuando le dejó de rodillas al pie de la cama.

— ¿Y papa? —pregunto apenas sentándose en la silla frente a su madre en el comedor de madera de ébano, tomó con el tenedor un trozo de piña para llevarlo a su boca, su saco escolar Azul rey perfectamente acomodado, sin arrugas y la corbata roja amapola combinando con el logo en dorado.

—Se fue temprano, tenia que llegar antes para asegurarse que las medidas estuvieran correctas — Eren observo el plato de su madre, pero este no existía, solo un batido verde entre sus manos, sabía que su mama estaba a dieta y que iba a sus clases de ejercicio cuando el y su padre partían. Su madre siempre fue menuda, últimamente se le veía obsecionada con su peso, debía ser la edad. Eren se pensó lo dicho por su madre, eso era raro, Levi había estado saliendo antes del trabajo, pero su horario matutino no había cambiado, siempre desayunaban juntos.

—¿El no tenía a la tía Hanji para eso? —la fémina lo miró y pensó un poco la pregunta, el castaño se arrepintió de preguntar al notar la expresión preocupada de su madre.

—No lo se, Eren, quizá este proyecto es importante, ya sabes lo perfeccionista que es.

—Si, lo se.

El castaño salió de su casa al terminar de desayunar y se dirigió a la escuela. Tres días pasaron y no miraba a su padre para nada, como un fantasma al que intentaba encontrar, el azabache se iba muy temprano y volvía muy tarde, era obvio que le estaba evitando, ni siquiera se esforzaba por disimularlo.

Las risas de los jóvenes en el aire, los zapatos de piel y charol sonando al bajar las escaleras apresurados por salir de la escuela, sus uniformes que en la mañana lucian impecables, ahora arrugados a mitad del dia.

Lo miro despedirse de algunos compañeros, la sonrisa blanca en sus labios, sus brazos alzados aún cuando salió por la entrada del colegio, sacudía sus manos y gritaba algunos apodos. Presiono en claxon al mirar que tan distraído caminaba que ni siquiera había parado en la presencia de su auto, los ojos esmeraldas voltearon asustados por el repentino sonido, su cuerpo habia pegado un pequeño salto, se carcajeo en la acera de sí mismo, algunos chicos y chicas también por su reacción de gato asustado, camino apresurado y se subió al auto negro de Levi, aventando como siempre su mochila a la parte de atrás.

—Hola, me alegra que sigas con vida.

—He tenido mucho trabajo, no preguntes.

Eren se congelo, el azabache podía vestirse de un aura seca y fría cuando se lo proponía, el castaño se asombro al hallar esa clara barrera entre los dos, Eren se dio cuenta que había una enorme barrera que su padre no quería cruzar aunque está ya estuviera rota, era como si intentará reconstruirla, estaba bien darse miradas, algunos toqueteos y besos cortos, pero no estaba bien pasar más allá de eso, el oji esmeralda frunció el ceño y sus dientes se apretaron.

Ninguno hablo en todo el trayecto hasta que Levi pareció también bastante incómodo, seguía siendo humano. —¿Como vas en la escuela?

—Que te importa —el castaño lo dijo igual de seco que el antes.

—No me conteste así, Eren, no creas que se me ha olvidado tu escapada.

Cada una de sus respiraciones pesadas caían sobre el aire acondicionado dentro del auto, Levi sabía que el lo odiaba.

—¿Recuerdas solo eso de ese dia? Cobarde —mascullo entre dientes con su mirada directa a la calle.

—Estas castigado, Eren. Soy tu padre así que respeta.

Al castaño se le retorcieron las tripas de recordar su humillación.

—Uno que se masturba frente a mí.

Solto el castaño y escucho a Levi golpear el volante con fuerza, se sobresalto un poco con el corazón bombeando de prisa.

Ninguno hablo más hasta llegar a la casa, Eren se bajo rápido, tomo su mochila y se encaminó con rapidez a la puerta, le escucho gritar su nombre enojado, pero le ignoro.

Saludo a su madre y pasó de largo luego de decirle que no tenía hambre, necesitaba con urgencia un baño, siempre que estaba enojado eso le ayudaba, camino hasta su cuarto, al llegar corrió a abrir la llave para que la tina se llenará, el agua salió y golpeó contra la porcelana, se despojo del uniforme sin importarle dejarlo tirado en el suelo, tomó su toalla y la envolvió en su cuerpo solo porque tenía que esperar a que la tina se llenará y no le gustaba andar desnudo por el cuarto, tenía esa manía de que alguien le vería por la ventana.

La puerta de su cuarto se abrió sin aviso, Levi le miró molesto solo un segundo cuando su vista le recorrió, la pequeña toalla que le cubria no dejaba mucho a la imaginación, el castaño rodó sus ojos molesto, el azabache odiaba que hiciera eso.

—Fuera. — dicto su vástago, sus ojos subieron a su fino rostro, respiro profundo y humedecido su garganta.

—Cuando termines de bañarte ve a mi oficina. — antes le evitaba como si fuera una enfermedad, la peste del siglo XIV y ahora quería hablar con él.

—Fuera. —repitió y soltó la toalla que le cubria.

Su agraciado cuerpo quedó a la vista de Levi, podía admirar cada detalle al ser de día, sus delicadas curvas y sus torneadas piernas, se congelo casi al instante, le había robado el aire.

—¿No eras tu el que me regañaba todo el tiempo de niño por no tocar la puerta antes de entrar? — camino hacia el con un meneo de caderas provocador, lento y grácil hasta quedar frente a él, regalandole una vista más hermosa que un atardecer, vista más caliente que las flamas de una fogata, se sentía atraído y no podía quitar la vista de las flamantes curvas que podían prender fuego a su cuerpo en solo segundos, no podía evitar querer tocar solo un poco, cortaba el viento y le arrebata el oxígeno. Se alertó al escuchar a la femina mover algo en la cocina, algo cayó al suelo y creo un estruendo, pero sus ojos no se movieron ni un segundo de Eren en movimiento hacia el, el joven llegó frente a él con una sonrísa coqueta, la mirada en sus labios carnosos y gordos, pasó su lengua por sus propios labios, le hipnotizo con el pestañeo adormilado, su mano se posó en su hombro como una suave caricia, sus delgados dedos acariciando la zona —Fuera. — voz sedosa y armoniosa en un tono muy bajo contra su oído. Lo próximo que sintió fue un pequeño empujón y el estruendo de la puerta cerrándose frente a sus narices, un "click" que daba por sentado que cerró con seguro.

Recargo su cabeza en la puerta, respiro, el aire volvía a sus pulmones.

El grifo chilló un poco cuando lo cerró, tentó el agua con la punta de sus dedos, tiro las sales de baño y se metió en la tina, se labo el cabello y tiro de la regadera suelta para quitarse el shampoo sin que ensuciara el agua de la tina. El baño era iluminado por la ventana en la más alta esquina, podía escuchar a través del mosquitero el viento y los niños de la vecina reír a la lejanía como un susurro que se colaba por la ventana, los azulejos verde azulados pequeños y cuadrados reflejaban su figura borrosa empañados por el vapor. El jabón recorrió sus piernas alzadas sobre el filo de la tina, lo deslizó hasta sus muslos donde limpio su entrepierna, siguió el recorrido por su pecho, su respiración era lenta y calmada.

El aire apenas acariciaba su piel, un escalofrío le recorrió, soltó el jabón y su mano viajo por su pecho y abdomen, tocando su piel lentamente hasta llegar a la entrepierna, escuchaba su voz ronca dentro de su cabeza, jugo con el agua con el pie hasta separar sus piernas brillosas por el agua y la luz, se tocó su falo rosado y comenzó a masajear de arriba a abajo, soltando suspiros combinados con leves gemidos bajos, masturbandose hasta que se vino en el agua de la tina, salió rápidamente y quito el corcho para que el agua se fuera por la cañería.

El castaño no fue a su oficina y tampoco se le miro en la cena, según le informó Petra le dijo que tenía mucha tarea y que ya luego robaría algo de la nevera, el menor no le hablaba, no lo miraba ni siquiera en el desayuno, comida o cena, ya no era necesario evitarlo porque eso el lo hacía por el, a veces lo miraba pasear, queriendo dejaba su puerta de la oficina abierta, lo miraba caminar con sus short o mirar la televisión en la sala en compañía de Petra y su celular.

Recuerda en especial un día cuando paso detrás del sillón donde el castaño y su esposa devoraban algunas frutas. El solamente se había levantado a rellenar su tasa de té, no quiso interrumpir a Petra y el tenía pies como para pararse a rellenar una tasa, cuando regresaba paro un momento detrás de ellos, las piernas del castaño sobre los muslos de su madre, con sus dedos pelaba un platano justo en su punto de madurez, los pliegues de la cáscara amarilla calleron sobre el agarre de su mano formando una perfecta flor de cuatro pétalos, algo de platano quedó en sus uñas y huellas por lo cual chupo las puntas de sus dedos, puso la punta levemente punteada con esa manchita negra sobre sus labios antes de meterlo en su boca, sus corales labios se adhirieron solo un poco a la extensión, jugo un poco con el platano rasgando con sus dientes los bordes en el interior de su boca, mordió la punta y sacó el platano de su boca, algo de la carne del platano quedó justo en el labio inferior más gordo que el superior, entre esa pequeña rajita que dividía por la mitad muy sutilmente su labio de manera perfecta, sus labios se deslizaron de regreso al fruto, mordió por segunda vez un poco más en esta ocasión dejando su cachete relleno, su mente se lleno de imágenes indecentes, por último lo miro llevarse más del platano a su boca en un tercer mordisco, lambio su labio inferior manchado pasando repetidas veces la lengua dejándolo abrillantado. El desvío la mirada con temor a verse descubierto, aunque eso no sucedió pues tanto Petra como Eren estaban muy entretenidos viendo su serie preferida.

Así fue un tiempo, el castaño parecía haber perdido el interés de siquiera mirarlo, no sabría decir cuánto, para el parecieron años, pero estaba seguro que no fue así, aunque si pasó demasiado tiempo porque el edificio en el que trabajaba cuando Eren escapo ya estaba por poco menos de la mitad.

Hasta que un día el castaño fue el que entró a su oficina, fue el último domingo de vacaciones por la mañana cuando Petra asistía a su club de jardinería; Y esque la fémina se entretenía en todo lo que pudiera, gracias a ella el jardín era precioso y estaba repleto de flores coloridas. Entró muy normal hasta caminar a los estantes, Levi se preguntó que impulso a Eren ese día para que entrará de un momento a otro luego de ignorarlo por tanto tiempo solo para buscar entre sus libros, el chico recorría los libros de funda negra y carpetas en su estantería. —¿Que buscas, Eren?

El chico entonces le volteo a mirar por primera vez desde que ingreso al cuarto, y por primera vez luego de un tiempo, le sonrió casi tímido antes de regresar su mirada a los libros y a sus portadas.

—No se, estoy aburrido. —su voz era más suave que de costumbre, parecía en cierto aspecto bastante calmado, incluso casi desconocido.

—¿Quieres hablar? —le indicó con la mirada la silla frente a su escritorio cuando se volteo a mirarlo de nuevo, el chico asintió y se sentó frente a él.

—¿Como va el projecto? — su mirada recorrió los papeles sobre el escritorio.

—Más de la mitad está casi listo, en algunos meses el edificio estará terminado, ya no me ocupo de el más que para dar pequeñas revisiones.

—Mmm...— realmente parecía aburrido, era su último día de vacaciones y el castaño no tenía nada que hacer.

—¿Quieres salir, Eren? — el chico se iluminó, le sonrió divertido y risueño.

—¿Me llevaras a comprar un helado como de niño?

—Suena bien, hace calor y se que no has crecido nada en ese sentido. — el chico se levantó feliz para dar vuelta al escritorio y abrazarlo con fuerza del cuello, le dejó algunos besos sonoros en las mejillas.

Justo después salió corriendo diciendo que se pondría unos zapatos, volvió casi enseguida ahora apresurandolo, nada del chico calmado que ingreso quedaba en el, Levi decidió dejar su saco por la calor. El chico se subió corriendo al auto luego de escuchar que Levi quitaba el seguro a distancia con el control.

Eren no dejo de hablar todo el camino, luego de que el chico solo le contestara con obligación por tanto tiempo pensó que jamás volvería a hablar tan animadamente con el de cosas triviales.

—Una paleta de coco. —dijo el castaño una vez en la heladería a la chica del otro lado de los helados encerrados en vitrinas.

—¿No llevaras un helado?

—Se me ha antojado más una paleta, esta mal?

—No, claro que no ¿deberíamos llevarle un helado a tu madre? —el menor se lo pensó un momento.

—No lo se, el otro día le llevé unos chocolates y me regaño por ello, esta a dieta y no le gusta tener tentaciones. —dijo aún pensante, sonrió dando con una respuesta. —Llevemos y si no se lo come ella, lo haré yo.

—Y un helado de chocolate para llevar. —le dijo a la chica, pagaron por los helados y se fueron a sentar a la parte trasera del lugar, Levi no pidió nada, el no gustaba de las cosas tan dulces.

El castaño reía en su asiento mientras platicaba, era energético y lleno de vida, sus piernas jugaban debajo de la mesa hasta que una le tocó sin querer la pierna, el chico sonrió coqueto mordiendo la paleta que derramaba un poco del líquido blanco por sus labios. La pierna de Eren volvió a tocarle esta vez queriendo, restregandose contra la de el con descaro, sus miradas por encima de la mesa conectadas, el menor lamio uno de sus dedos por donde la paleta se derretía un poco, le dio todo un espectaculo de como jugaba con su dedo y lamia la blanca paleta introduciendola en su boca en ratos.

Levi no hacía nada por apartar su pierna, podía mirarlo dando lengüetadas juguetonas a la paleta. Pequeño niño coqueto y atrevido jugando con los bigotes de gran peligro.

Apenas llegaron el menor le ofreció el helado a Petra, pero ella se negó rotundamente a lo cual Eren terminó comiéndose.

La noche cayó sobre el país, Eren se levantó de su cama cuando ya era de madrugada un azote lo despertó, el ruido fue en la planta baja, salió de entre la comodidad de la cama con sus pequeños shorts de dormir y su camisa interior de tirantes, camino con lentitud en la oscuridad por el pasillo a la habitación mas escondida de la planta baja de donde vino el estruendo, paso a paso en medio de la oscuridad con los pies descalzos, tomó el pomo en sus manos y abrió la puerta a oscuras con algo de miedo, sus ojos se encontraron, solo la lámpara del escritorio les permitía ver, Levi gruñó sin dejar de mover su mano sobre su erecto falo.

Eren cerró con seguro la puerta, sin dirigirse palabra camino hasta el y al llegar frente al escritorio se arrodillo sobre la alfombra, gateo por el espacio entre las dos torres de cajones del escritorio, lo sintió meterse entre sus piernas, hasta que pudo ver su rostro frente al gordo falo, sus ojos encontrados ardiendo entre ellos, le retiro la mano que abrazaba al falo y le sonrió con líbido para posteriormente tomar en su palma el tronco ,no dudo ni un segundo cuando lamio la punta de arriba a abajo llevándose con eso el líquido blanqueo, la divina caricia de arriba a abajo en aumento sobre su miembro —Eres tan grande, papi... —gimió el sobre su polla. Excitado al máximo sintió como le besaba con sus carnosos labios la punta, gruñó con fuerza como un animal en plena temporada de celo, Eren bajo su rostro y lamio con lujuria desbordante los grandes y pesados testículos que salían por el bóxer ahora bajado hasta los muslos, Eren estaba igual de excitado que Levi, lamia y chupaba con fuerza los testículos sin dejar de mover la mano derecha en la verga. El bello púbico azabache chocando con su mano cuando bajaba con fuerza hasta la raíz del falo, el castaño jamás había hecho algo igual, pero entendía los principios y porno si había visto a montón como todo chico de edad, con un hambre bestial se bebía el lubricante natural que no dejaba de salir de la punta, lamio y lamio la exuberante glande. Levi estaba puesto al tope, apretaba los reposa brazos de la silla con fuerza, con sus ojos cerrados disfrutando de las maravillosas sensaciones que le entregaba Eren sintió como succionaba la punta hinchada en su boca, aspirando con fuerza, se sintió volver loco cuando la hundió más en su cavidad, sentía como se la tragaba hasta más de la mitad, su interior húmedo y caliente abrazando su miembro, cuando los centímetros salian de su boca el miembro estaba lleno de saliva en esas partes, su falo era unos tonos más oscuro que su piel y en esos momentos estaba de un tono rojo intenso con las venas salteadas y gruesas. Le llenaba de morbo mirarlo, se sentía sucio y eso lo hacía excitarse aún más, su bebé la sacaba y metía, salia y luego la hundía en su boca hasta donde podía, masturbaba lo restante del falo que no podía meter en su boca de arriba a abajo lubricando su mano con las gotas que caían de sus labios al estar mamando, Levi gruñia y le ayudaba moviendo sus caderas hacia el cada que Eren tomaba más de ella en su perfecta boca, sentía sus jadeos y espasmos al verse atragantado, las vibraciones en su falo le enviaban por encima de las nubes, sacó su miembro de sus labios brillozos —Quiero tu leche, papi.

Eren estaba muy caliente, todo su cuerpo ardía en lujuria, la venosa verga en su mano, los gruñidos y gemidos de Levi, el sabor a hombre en su boca, todo lo tenía en un grado de excitación superior a lo antes sentido—Sigue..bebe...sigue— su voz ronca y profunda hizo estremecer a Eren y soltar un jadeo sobre sus testículos, le tomo de la nuca sin llegar a ser brusco y le dirigió la boca de nuevo a su verga, el menor no dudo y la tomó en sus labios para succionar de nuevo soltando ruidos morbosos, sentía que en cualquier momento su verga dejaría salir su semilla. Se la chupaba de una manera exquisita, tragaba con fuerza y sentía como golpeaba su garganta hasta el fondo.

Sus testículos sonando contra la mano de Eren, no se dio cuenta cuando el castaño empezó a masturbarse también, hasta que lo sintió gemir con fuerza. Eren succiona con fuerza la cabeza gorda del miembro lleno de pre-semen salado, la mano se poso en sus cabellos y le tiro de la cabeza sin jalar con fuerza, le penetraba hasta la garganta disfrutando, algunas veces los dientes de Eren rozaban muy levemente con su piel y el se estremecía entre el dolor y el placer, entre lo sucio y lo prohibido. La lengua jugueteando con su miembro, mamando y mamando frenético, hasta que estalló con un gutural gemido, los primeros chorros de semen cayeron sobre su boca, pero cuando Eren se retiro tosiendo los siguientes le calleron sobre su hermoso rostro, el castaño los paso por su garganta, limpio con sus dedos los chorros de semen de su rostro, los tomó en sus delgados dedos llevándolos llenos de semen a su boca, con gula lamio cada gota escurriente del falo de Levi. —Gracias, papi...—jadeo con la respiración acelerada. Los ojos de Levi se enfocaron luego de nublarse tras el fuerte orgasmo, jamas sintió algo igual, sería porque amaba a Eren que se sintió mejor? ¿Por qué era excitante que fuera su hijo? ¿Un chico? ¿Que fuera prohibido o que fuera simplemente perverso? Lo tomo de las axilas como de niño y lo sentó sobre el, noto la propia dureza del castaño fuera de sus cortos shorts, acaricio sus muslos arrugando la delgada tela hacia arriba, subió por sus caderas y fina cintura, tomó los bordes blancos de su camisa y tiro de ella hasta sacarla por sus delgados brazos cuando le ayudó alzandolos, su hermoso pecho tan deseado, soñado, anhelado frente a sus morbosos ojos que por años mantuvo enjaulados y en un intento de ceguera.

Le chupo los pezones casi al instante sujetándolo de la cintura apretando con su otra mano las gordas nalgas, carnosas y tonificadas, mordió con fuerza succionando sus pezones sin piedad ó misericordia "Aah... Ah...mm..aah...papi" le había escuchado jadear en su oído cuando tomó su nuevamente erecto falo y lo junto con el suyo, masturbando ambos miembros uno contra otro, friccionando uno con el contrario entre fluidos compartidos, ambas pollas palpitantes y duras contra la otra, rozando sus venas y cabezas. El pene de Eren era más pequeño que el suyo, quizá por la edad o porque era simplemente más delicado, el mayor los envolvía en su palma sólo para mantenerlos juntos y en movimiento. Levi apretaba su nalga con fuerza, apretaba la carne en su mano libre, las manos del castaño en su cabellera tirando de ella,jadeando en su oído con la respiración cortada al compaz de sus caderas restregando contra su pierna en un intento de más contacto entre sus falos "¡Papi!...Ahh..¡Papi!... ¡Levi!" gimió su nombre y el se paralizó, jamás escucho sonar también su nombre, dicho por el suena como el canto de un ángel, dicho por el le gustaba más que nada, dicho de esa forma sollozante mientras deliraba de placer puro lleno de líbido y puro deseo sexual, dicho por ese ser tan lascivo y excitante su nombre era el mejor del mundo, le cayó a besos cuando sus gritos subieron más, no quería que los interrumpiera y si Petra escuchaba ó despertaba tendría que parar y eso era lo que menos quería, la silla chillaba un poco contra el suelo por el brusco movimiento, Eren derramó su esencia junto con la suya por segunda vez, juraron sentir una vida en el Edén en solo segundos.

Exhausto y ido en placer el chico se recargo en su pecho. —Me gusta, papi —susurro mirándole de frente, se imaginaba penetrandolo en algún futuro con ese bonito rostro que tenía, el sonrojo de Eren era de un rojo fresa, sus labios abusados brillosos, su cabello chocolate despeinado, el sudor cayendo por todo su pecho salado y sus enormes joyas que tenía por ojos brillando.

El cielo perdió su color negro fuera de las cortinas y ahora era de un azul acero, se escucho la alarma de Eren chillar y el castaño sobresaltado se levanto para tomar su camisa, regreso dejando un beso en sus labios cuando salió corriendo a apagar la alarma.

"Y nos volvimos ateos, Eren, sin siquiera serlo realmente, sin creer fielmente en la teoría de la evolución, escondiendo la cabeza en la arena para no escuchar, nos volvimos ateos y nos dejamos llevar, después de eso nos desatamos."

Fin del capitulo.

Bien, gracias por leer, espero les gustará.