Notas iniciales: X-men no me pertenece, etc., etc. Sólo deciros que en las notas finales hay una pequeña sorpresilla... insertar risa diabólica xD

ULTIMATE X-MEN

"Mutants Freedom Now"

3º Capítulo

La desgraciada historia del farolillo hundido y otras cosas

Después de pasar prácticamente toda la tarde en la biblioteca, volvieron a juntarse las chicas y los chicos para ir a cenar. Kitty miraba algo temerosa las caras de sus compañeras de cuarto, preguntándose por qué demonios había aceptado la invitación de Spider de ayudarla con los deberes cuando, en realidad, no lo necesitaba. Aunque se lo había pasado bien, con ese chico siempre soltaba más de una carcajada.

Los chicos por su parte estaban tan distanciados como antes, aunque seguían yendo los cinco juntos a todas partes; quizá por no molestarse en intentar hacer amigos fuera del grupo que compartía habitación.

Las féminas llegaron al comedor a tiempo de sentarse en una mesa que acababa de quedar libre. Esa vez, Pícara se sentó con ellas. Kitty sonrió, quizá al final sí empezaban a llevarse bien.

En una mesa cercana, Logan intentaba abrir una lata de cerveza (que él había comprado, pues estaba harto de sobrevivir a base de refrescos y batidos), mientras Tormenta conversaba con Bestia sobre unos papeles que tenía ésta, en los que figuraban los nombres de los posibles nuevos docentes de la Academia.

Y los chicos… bueno, los chicos se sentaron. Tampoco tenían nada de qué hablar (a no ser que se cuente como conversación las quejas de James sobre la poca salsa que había en cada ración para mojar los cachitos de pollo).

Una vez acomodadas en su mesa, Júbilo se inclinó hacía GataSombra con expresión pícara.

"A ver, a ver… ¿qué tal con Einstein?"

Kitty se hizo la ofendida.

"Qué malpensadas sois, no ha pasado nada…"

"Claro, claro… ¿de qué habéis hablado?" –preguntó Aqua esta vez.

"De las partículas atómicas, protones, neutrones, ese rollo. Muy romántico todo" –dijo Kitty, sarcástica.

Kitty cogió el tenedor y comenzó a comer, esperando que hubiese terminado el interrogatorio. Nada más lejos de la realidad: las demás ya estaban preparando una nueva tanda de preguntas.

"Venga hombre, no te enfades. Además, yo creo que le gustas a él… fíjate en cómo te mira"

Las cinco inconscientemente miraron hacia la mesa de los chicos. Coloso comía tranquilamente, Ángel estaba apartando alguna cosa del plato, Dash miraba la comida y la revolvía con el tenedor, Bobby enfriaba su bebida y James cogía un palito de pollo con los dedos, lo mojaba en la salsa y decía con voz de pito: "¡Oh no, voy a morir!", luego cambiaba el tono de voz por uno grave y soltaba: "La muerte es tu destino. Ha llegado tu final", seguido de una risa malvada y se lo comía.

Aqua miró a Kitty extrañada.

"Ya podías haberte fijado en otro menos payaso, porque…"

"¡Pero cómo os tengo que decir que NO me gusta!" –dijo Sombra, enfadada.

Pícara sonrió.

"Bueno, venga, no te enf…" –la frase de Pícara quedó a media porque un proyectil cayó en ese momento sobre la salsa de Kathleen, quien soltó un grito del susto.

El proyectil no era otra cosa que un cachito de pollo.

"¡Lo siento!" –gritó James, al tiempo que pensaba en lo buena que era su puntería-. "Es que sus últimas palabras fueron: 'quiero volar, era el sueño de mi vida'. Y entonces claro, como soy un malvado pero a la vez piadoso rey del mundo del pollo, le he montado en la catapulta (es decir, el tenedor) para que cumpliera su sueño al tiempo que moría dolorosamente. Lo que pasa que tenía que caer en la salsa del greñas este… pero es que me he pasado, le he dado con demasiada fuerza y ha ido a parar a la salsa de la curandera…"

Ante tal parrafada, todo el comedor quedó sumido en un silencio en el que nadie sabía muy bien si reírse, llevarle al manicomio, pegarle una colleja o seguir comiendo sus palitos de pollo.

OooOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Ya en la habitación, volvieron al problema de la noche anterior: se aburrían. Coloso seguía con su libro, y Ángel acababa de dormirse. Spider de nuevo parecía ser el único que no tenía nada que hacer, así que se levantó de un salto y soltó:

"Me voy a fuera, a dar una vuelta"

"Te acompaño" –dijo Bobby, al tiempo que se levantaba.

Dash se quedó mirando, pensando si quedarse en la habitación o seguir a los otros dos. Al final decidió irse fuera.

"Me salgo a fumar"

Coloso hizo un ademán con la mano como que les había oído y los tres salieron. Mientras bajaban, pesando cómo comenzar una conversación decente (en realidad, Dash trazaba un plan para deshacerse de ellos y poder fumar tranquilo), oyeron un sonoros ronquidos que provenían de los terrenos, concretamente de la zona donde estaba la piscina.

Cuando salieron, James se adelantó y vio al sujeto del que salían los ronquidos: era Bestia, que dormía profundamente en una hamaca, con las gafas aún puestas y un libro abierto en el regazo. Con una risilla, el arácnido se acercó despacio para comprobar que no iba a despertarse. Pasó la mano por delante de la cara y, cuando comprobó que no reaccionaba, llamó a los otros dos. Bobby se acercó con una media sonrisa y Dash, más pendiente de sacar el pitillo que de seguir a los otros, avanzó unos pasos con la vista fija en la cajetilla que acababa de extraer de su bolsillo.

"Está frito del todo" –dijo, más para Bobby, que en realidad era el único que le prestaba atención.

"Un poco más y despierta a toda la Academia" –susurró éste a su vez, acercándose.

Los dos soltaron una carcajada que intentaron disimular para no despertar al azulado. Al fondo, Dash seguía peleándose con el mechero sin enterarse de la conversación.

"Ey, Wash" –susurró James. Cuando éste giró la cabeza en señal de que le había oído, siguió- "No te escaquees. ¿Te atreves a hacer alguna tontería delante de él a ver si se despierta?"

Algo parecido a un bufido salió de labios de Dash.

"Vaya estupidez"

Y se dio la vuelta de nuevo.

"¿Ves? No se atreve. Mucha pinta de tipo duro, pero luego es un cobarde…"

"No creo que le convenzas con eso" –dijo Bobby alzando una ceja. Se giró para ver la reacción del susodicho, pero cuando miró, Dash ya se había acercado a Bestia-. "No me lo creo…"

"Sé como tratar a la gente" –se mofó James con una sonrisa de suficiencia.

Dash, por su parte, estaba en frente de Bestia. Carraspeó, y para sorpresa de Bobby y Spider, comenzó a pasar por delante agitando los brazos y poniendo caras raras. El azulado apreció despertarse un par de veces, cuando Dash fingió tener alitas y cuando puso la palma de la mano encima de la cabeza simulando ser una cresta.

Cuando terminó, volvió a carraspear, se colocó el cuello de la chaqueta, cogió el pitillo, lo encendió y al ponérselo en la boca dijo: "Chupaos esa". Se alejó hacia una zona apartada, no sin antes echar todo el humo en la cara del arácnido.

Bobby se esforzaba por aguantarse la risa, mientras que James seguía anonadado por el cambio de personalidad. Al momento se recuperó y se acercó a Bestia, dispuesto a hacer más chorradas que Dash. Delante de Bobby, que temía que llegara su turno, James pasó por delante del azulado andando como un cangrejo usando las manos como pinzas.

Dash se volvió a acercar a los otros dos y James y él se pusieron a poner caras delante de Bestia. Bobby, que lo observaba todo desde un segundo plano, miraba a los otros dos preguntándose cómo habían llegado a ese punto tan rápidamente, y se unió a ellos. Cualquiera que saliera al patio de la piscina en ese momento encontraría a tres payasos de diez y tantos años poniendo caras estúpidas delante de un mutante azul.

De repente Bobby se alejó de la zona en la que estaban los otros dos y, al rato, les llamó la atención chistándoles. Cuando se volvieron, éste había cogido uno de los farolillos que se encendían cuando no les llegaba la luz del sol y lo alzaba con la mano derecha, mientras que con la otra simulaba coger unos libros debajo de la axila y se colocaba en el borde de la piscina, comentando:

"¿Quién soy?"

Ante esto, los otros dos soltaron una fuerte carcajada y corrieron a taparse la boca con las manos para evitar hacer ruido y que se despertase.

Bobby también intentaba ocultar su risa y continuó con el farolillo, esta vez, usándolo como carraca. ¿Qué pasó? Pues lo que tenía que pasar: en una de las sacudidas la parte superior se desprendió y se cayó al agua. Bobby se quedó mirando el palito que lo había sujetado con una mirada que claramente decía "La he cagado" y los otros, después de haberse reunido con él segundos antes, se quedaron en shock. Dash le arrebató el palito a Bobby, se agachó en el borde de la piscina, e intentó, con el palito, alcanzarlo, como si tuviera efecto de imán; y lo golpeaba varias veces con la punta. Todos se pusieron en movimiento, llevándose las manos a la cabeza, cuando unas misteriosas burbujas emergieron desde debajo de la parte superior del farolillo y comenzaba a hundirse en la zona de mayor profundidad de la piscina.

A partir de ese momento, empezaron a despreocuparse de alzar la voz y miraron desesperadamente alrededor para buscar algo que les pudiese servir, y encontraron la red que se utilizaba para limpiar la superficie de la piscina de los insectos. Cuando James intentó atraparlo sonó el teléfono dentro de la academia, y éste corrió indeciso a contestarlo, dudando entre ayudar a los otros con el pequeño problema o alejar a los demás del lugar. Tormenta bajaba por las escaleras con el mismo propósito, y el arácnido, pensando rápidamente, le dijo, intentando aparentar toda la tranquilidad del mundo:

"Ehh…suena el teléfono…" - señaló el aparato con una mirada de absoluta seguridad, asintiendo. Tormenta le miró, asintiendo también con una frase que sonó algo así como "…Sí, lo iba a coger…". El chico la miró un momento mientras contestaba y luego salió de la habitación al tiempo que pensaba que había sido una respuesta muy tonta.

A la vez que Spider hacía gala de su inteligencia señalándole a Tormenta que sonaba el teléfono, fuera se seguía librando una dura batalla por recuperar la parte superior del farolillo, ahora completamente hundida.

Cuando James entró en la Academia, Bobby retomó la red caza-bichos e intentó hacer subir farolillo, pero pesaba mucho y lo único que consiguió fue dejarlo en la parte de menos profundidad de la piscina. Mientras Dash vigilaba que Bestia no se despertase (cosa extraña que siguiera durmiendo, después de todo el ruido que habían hecho); Bobby se medio tumbó en el borde, apoyando el abdomen y alargando el brazo para cogerlo. Como no llegaba y veía que James no salía, lo cual era mala señal, intentó acercarlo a las escaleras con la mano, chapoteando. Pensó en helar toda el agua, pero el farolillo no sobresalía y hubiese sido imposible sacarlo.

Cuando estuvo, según Bobby, lo suficientemente cerca, intentó cogerlo de nuevo. Con cuidado apoyó un pie en el primer escalón, que apenas tenía agua; pero que tenía la suficiente como para que se le escurriera el pie y acabase dentro de la piscina, mojado prácticamente de cuello para abajo; pero con el farolillo en la mano.

Al oír la salpicadura, Dash se volvió rápidamente. Cuando vio el panorama, no sabía si reír o llorar. Optó por lo primero.

Al final, Bobby salió a duras penas de la piscina, con cuidado de no volver a escurrirse y pasándole el farolillo a Dash para que lo colocara en su sitio, mientras éste último se sujetaba la tripa y se esforzaba por no reírse demasiado alto. Rápidamente unió la parte superior al palo, que había quedado olvidado hacía rato; y empezó a agitarlo con fuerza intentando que soltara toda el agua y volviera a encenderse.

En ese momento apareció James de nuevo, mirando extrañado a Bobby, quien estrujaba la camiseta para escurrirla y que acabó por ponerse una toalla que estaba colgada cerca; y a Dash, que seguía agitando el farolillo. Al fin, volvió a encenderse. Sólo ellos tres se dieron cuenta de las múltiples gotitas que adornaban el cristal que rodeaba a la bombilla. Después de colocarlo de nuevo en su sitio y poder suspirar aliviados, Tormenta salió de la academia y se dirigió a Spider.

"James, está al teléfono tu hermano Christian. Te has ido tan rápido que no he podido decírtelo…" -el susodicho asintió tras levantar la cabeza y entró a la academia a cogerlo. En esto, Tormenta se fijó en la toalla que llevaba Bobby encima y preguntó, extrañada: -"¿Qué haces con una toalla?"

"Es queeeee…" - miró a Dash- "…Tengo frío."

Con sonrisas nerviosas, se dirigieron a la Academia para ir a su habitación; no sin que antes Dash pisara y apagara el cigarro que se había encendido al salir y que aún estaba en el suelo.

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Cuando subió James, Bobby ya tenía puesta ropa seca, Dash se fumaba un cigarro y Coloso y Ángel dormían plácidamente, sin haberse enterado de nada de lo que había pasado abajo. Sin esperarse pregunta alguna, empezó a hablar de lo que le había contado su hermano.

-"Nada, que es el cumpleaños de mi hermano y va a hacer una fiesta y me dice que vaya. La verdad es que no me entusiasma, pero por lo menos iré para ver a mi familia…creo que voy a secuestrar a alguien para no aburrirme allí." –Bobby le miraba con una cara que decía "¿A mí qué me cuentas?" y Dash hacía como que no le escuchaba y seguía en el balcón fumando.

OooOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

A la mañana siguiente continuó la rutina matutina. Dash aún estaba en el baño lavándose los dientes y afeitándose, y los demás terminaban de arreglarse. Mientras James terminaba de vestirse, le comentaba a un medio dormido Bobby que intentaba meter la cabeza por la manga de su camiseta su plan para no asistir solo a la fiesta de cumpleaños de su hermano Christian. Cuando éste consiguió colocarse la camiseta correctamente, bostezó.

"¿Y a quién te vas a llevar? Si no conoces a nadie"

Spider hizo un gesto con la mano como restando importancia a ese pequeño detalle.

"Lo ideal sería alguna chica" –dijo pensativo-. "Pero claro, hay que elegir bien. Yo tengo muy buen ojo, pero aún así me vendría bien que me ayudases… ya sabes, para decirme los pros y los contras de cada una"

Bobby nunca sabía si James bromeaba o no. Alzó una ceja mientras cogía la mochila.

"¿Y qué, don Juan, ya tienes alguna pensada?"

"Para serte sincero, sí. Pero como tampoco sé si hay mejores… por eso necesito tu ayuda, Cubito de Hielo"

Bobby puso los ojos en blanco.

"¿Y quién es la "afortunada"?"

"Garganta Profunda. Quien, por cierto, ya no tiene la voz ronca… tendré que llamarla de otra manera. Ella atraviesa las paredes, como los fantasmas… podría decirle Casper" –dijo al tiempo que comenzaba a reírse.

A Bobby no le gustó nada que hubiese elegido a Kitty, y frunció el ceño sin darse cuenta. Coloso, que estaba detrás de él, le dio una palmadita en el hombro al tiempo que soltaba una risilla.

"No sé si Kitty…" –comenzó Bobby, pero James le cortó.

"Mira, a tu novia no me la voy a llevar. La morena de las chispas está loca, y yo sólo me basto para sacar a mis padres de quicio. La curandera saldría corriendo antes de que pudiese decírselo…"

"Es por tu mutación" –interrumpió Ángel.

James le miró confundido.

"¿Eh?"

"Tiene aracnofobia, no es su culpa"

"¿Y tú cómo sabes que tiene de eso?"

Ángel enrojeció.

"Me lo dijo ayer…"

La sonrisa de Spider se ensanchó. Estaba a punto de decir cualquier cosa, pero Coloso se adelantó.

"Anda, déjale en paz. Si la chica le gusta, mejor para él"

"Yo… yo no he dicho que me guste…"

Con paso rápido, Warren se colocó la mochila al hombro y salió del cuarto rojo como un tomate. James retomó la palabra cuando Dash salía del baño.

"Bueno, ¿por dónde iba? Ah, sí. Pues eso, que la curandera no… la hermana del greñas… bueno, ella no estaría mal…"

"Ni se te ocurra" –dijo Dash con voz de ultratumba.

"Está bien, está bien… en fin, que sólo queda la fantasmilla"

A Coloso, que había seguido el culebrón Bobby – Pícara – Kitty desde el principio, le pareció un modo muy divertido de continuarlo. Ante la mirada indecisa del Hombre de Hielo, que no quería volver a protestar y no paraba de repetirse mentalmente que su novia era Pícara y no Kitty; Pete le decía a James que GataSombra era la mejor elección.

Llegaron a clase al cabo de unos minutos. James escudriñó el aula en cuanto estuvo dentro, buscando a Kitty. Se pasó la mano por el pelo, supuestamente en un intento de peinarlo hacia atrás; pero que lo único que consiguió fue despeinarlo aún más. Se acercó a su mesa, no sin antes dedicarle un "Buenos días" a Sombra cuando pasó a su lado.

Dash, que era quien se sentaba con él, alzó una ceja.

"¿No se lo ibas a decir a ella?"

"Vamos, hay que tener un poco de mano. Si se lo digo ahora me va a decir que no... durante el día de hoy tengo que portarme bien con ella, para que baje la guardia" –dijo James, como dándose aires de saber mucho de esto.

"Estás loco" –murmuró Dash, sentándose.

Spider entonces se fijó en Kathleen, que estaba sentada al lado de Aqua con la misma expresión de timidez que cuando llegó. Así que aracnofobia... eso era un dato muy interesante. Decidió probarlo. Sin perder más tiempo, lanzó una telaraña finita al otro extremo de la clase, concretamente al cierre de una ventana; pasando por supuesto delante de la cara de Kath. Ésta, con un grito, se encogió en su asiento; mirando muy roja a todos los que se habían dado la vuelta para mirar al oírla.

"Perdón, perdón... ¿pero has visto qué puntería tengo? Directo al blanco" –se mofó James, esperando algún "Cállate", o incluso un "Vete a la mierda".

Pero eso no llegó. Despacio, Medusa volvió a colocarse bien en la silla, apoyando la cabeza en la mano y evitando en todo lo posible mirar a Spider. James frunció el ceño. ¿Por qué no reaccionaba? La gente tan tímida le crispaba los nervios. Decidió que, antes de que acabara la clase, tendría a Kath gritándole que era imbécil.

Al poco rato entró Tormenta. Con paso firme dejó unos libros que llevaba en la mesa y se acercó a la pizarra. Con un "Buenos días a todos", se dispuso a comenzar la clase, que no era otra que biología.

Spider aprovechaba cada momento que tenía para chinchar a Medusa sin que Tormenta se enterara. Se ganó unos cuantos "estate quieto" de Dylan, de Kitty, de Júbilo (que eran las que estaban más cerca), de Warren e incluso uno de Dash, que estaba harto de que no parara de moverse del asiento. Pero ninguno de Kathleen.

Cuando casi se había dado por vencido, Tormenta le dijo a Kath que saliera a la pizarra. Medio temblorosa por tener que hablar delante de todos, se colocó.

"Bien, Kath. Tus compañeros elegirán un animal, y tú tendrás que intentar decirme su hábitat, su alimentación y su clasificación. Tranquila, si es uno muy difícil yo te ayudaré"

Medusa asintió nerviosa. Ya era tímida hablando cara a cara con la gente, pero hacerlo delante de un público hacía que le temblasen las piernas. Tragó saliva, mientras observaba cómo sus compañeros pensaban algún animal. Antes de que ninguno pudiese siquiera abrir la boca, ya estaba James gritando:

"¡Una tarántula!"

Kathleen maldijo por lo bajo rezando porque Tormenta decidiera que ese no valía, pero ésta asintió despacio y se giró hacia ella.

"Bien. Kath, puedes empezar" –Tormenta intentaba que Medusa se abriese un poco, y por eso la había sacado.

"Vislumbra la araña, dibújala en tu mente..." –decía Spider en tono místico.

"James, silencio" –le riñó Tormenta.

Kath era un manojo de nervios. Todas las miradas se centraban en ella que, sin resultado, intentaba comenzar su exposición. Para colmo no paraba de pensar en arañas, cortesía del señor Kudrow. Levantó la cabeza para mirar a sus compañeros: unos observaban atentos y otros miraban aburridos. Tormenta esperaba, y Kath seguía en silencio. ¿Por qué tenían que mirarla todos a ella?

A Kathleen le daba la impresión de que estaban riéndose de ella. Pensando que era una tonta por no responder a algo tan fácil. Tormenta seguramente estaría enfadada... ¿y de quién era la culpa? Suya, seguramente...

O quizá no. No, la verdad es que la culpa no era de ella...

La culpa era de James. Por supuesto. Era él quien le había lanzado una telaraña nada más llegar a la Academia, era él quien le había lanzado un palito de pescado al plato haciendo que todos se quedaran mirando, era él quien la estaba dejando en evidencia delante de toda la clase. Kath sintió una especie espasmo y se llevó las manos a la cabeza con grito.

"No... ahora no, por favor... ahora no..." –murmurando estas palabras se arrodilló en el suelo, haciéndose un ovillo y con las manos aún agarrándose la cabeza.

Tormenta se acercó a ella rápidamente, poniéndole una mano en el hombro. En cuanto lo tocó, Medua le dio un puñetazo y la tiró contra la pizarra. Toda la clase estaba en shock. James, que no sabía muy bien qué pasaba pero que se sentía culpable, se acercó. A una distancia prudencial, intentó hablar con ella.

"Oye... escucha, ¿qué te pasa?..."

El pelo de Kath había empezado a cambiar. La pinza que llevaba cayó al suelo cuando algunos mechones comenzaron a formar una pequeña serpiente de ojos brillantes. Y a esa le siguió otra, y otra, hasta que todo el pelo se hubo convertido. Spider intentó escapar, pero Medusa le cogió de la muñeca con una fuerza inusual en alguien de su tamaño.

Despacio levantó la cabeza, dejando al descubierto unos ojos plateados que sólo James pudo ver antes de quedar completamente petrificado. Al momento, sus ojos volvieron a la normalidad, al igual que su cabello, para acabar desmayada.

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Pyros y Gambito estaban en el linde del bosque, hacía poco que había anochecido. Remy parecía contento, habían avanzado bastante rápido y esa noche llegarían a su destino.

"No deben quedar más de cinco o seis kilómetros"

"Bien..." –murmuró Pyros-.

Siguieron caminando sin adentrarse en la metrópoli hasta que fue noche cerrada. Al cabo de unas horas, llegaron a su destino. El edificio no estaba en la mejor zona de la ciudad, es más; era bastante ruinoso y Pyros pudo comprobar que la gente que había por allí no parecía precisamente de confianza, pero eso era lo que necesitaba. Con la capucha puesta para tapar el rostro de la luz de las farolas, Gambito le condujo hacia su nuevo "hogar".

Pasaron cerca de un restaurante con un cartel de luces de neón donde se podía leer "Midnight Café", que aún estaba abierto y de donde salía mucho ruido. En un callejón unos cuantos hombres trapicheaban con cualquier cosa, y cerca de un cubo de basura donde se apoyaba un hombre para dormir estaba el edificio donde viviría a partir de ahora.

"3 planta, puerta A" –dijo, lanzándole las llaves. Pyros las cogió al vuelo.

"OK"

"Maintenant, dime cómo llegar a la Mansión" –dijo Gambito apoyándose en la pared-. "Yo ya he cumplido mi parte del trato"

"Sí, sí... " –Pyros se pasó una mano por el pelo-. "Coje el tren hasta Westchester Country. Una vez allí, vete a Salem Center; la Mansión está en el 1407 del Camino Graymalkin"

Remy apuntaba en un papel los datos.

"Très bien. Bueno, me voy, estaremos en contacto... y ya que estás, limpia un poco el piso; que no he tenido mucho tiempo de limpiar últimamente... Au revoir!"

Antes de que Pyros pudiera protestar, Gambito ya se había ido. Con un suspiro entró en el portal y subió las escaleras, pensando que por fin dormiría en una cama después de varios meses. Abrió la puerta del piso y entró, tirando la mochila que hacía de maleta en cualquier sitio; para comprobar que Remy tenía toda la razón: ese lugar necesitaba una buena ronda de limpieza.

Esquivando la ropa tirada y los envoltorios de alimentos que estaban tirados por el suelo se fue al dormitorio y se tiró en la cama sin más miramientos. Aún no se fiaba mucho del francés, y pensó que aquello podría ser una trampa; pero se quedó dormido a los pocos minutos y ese pensamiento abandonó su cabeza por el momento.

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La Academia estaba en silencio. Después del incidente de la mañana, James y Kathleen habían sido llevados a la enfermería de inmediato. Tormenta tenía moratón debajo del cuello, producido por el puñetazo de Kath, y algún corte en la espalda; pero nada más grave. Medusa había despertado de su desmayo ya debía de ser de noche, porque fuera estaba muy oscuro y no se oía a nadie; seguramente estarían todos en sus habitaciones.

Se sentó a los pies de la cama para encontrarse cara a cara con Bestia. Dio un respingo y al momento se acordó de lo que había pasado. Avergonzada, miró hacia otro lado, pero Hank le sujetó suavemente del brazo y la hizo girarse.

"Lo siento" –dijo bajando la cabeza y girándola de nuevo, solo para ver el cuerpo petrificado de su compañero en una camilla cercana-. "Y-yo no... quería..." –logró articular entre sollozos.

Bestia asintió.

"Lo sé. Tranquila, tranquila... ¿te había pasado esto antes?" –preguntó, tendiéndole un klínex para que se secara las lágrimas.

"Sólo una vez..."

"Ya veo. Escucha, Kathleen, cuando llegasteis, os pregunté en qué consistían vuestros poderes, ¿recuerdas?"

"¡No se lo dije porque pensé que no volvería a pasar!" –dijo, temiendo que la echaran de la Academia-. "Pensé que podría llegar a controlarlo..."

"Comprendo que no lo dijeras, no iba a preguntarte por eso" –contestó sin enfadarse-. "Pero, cuando me dijiste tus poderes, dijiste que podrías llegar a curar algo indeterminado, ya que no terminaste la frase. ¿Te referías a esto?"

Medusa asintió levemente.

"Bien. Y, ¿crees que podrías devolver a James a su estado normal?" –dijo señalando al susodicho.

"N-no lo sé... tardé cuatro días en lograr curar a mi hermano, y él era más pequeño..." –murmuró esperando una regañina, y secándose los ojos de nuevo.

Está bien. Mira, será mejor que hoy descanses, así que tienes permiso para ir a dormir a tu habitación si no quieres quedarte aquí. Mañana vendrás conmigo e intentaremos curarle. No te preocupes si no te sale a la primera, lo fundamental es la concentración, ¿de acuerdo?"

"Sí..."

Bestia sonrió y se levantó bostezando. Salió cerrando la puerta con cuidado, y Kath se quedó aún sentada y con los pañuelos de papel en la mano, mojados. Odiaba ser tan llorona, pero no lo podía evitar. Sin mirar a James, como si temiera una mirada reprobatoria por parte de éste; salió ella también de la enfermería, no sin antes mirar la hora: eran las 11 y cuarto. Estaba algo mareada, pero al rato se le pasó.

Se acercó a los dormitorios femeninos. Más bien se quedó plantada allí en medio, porque no se atrevía a subir. Seguro que después de lo que había pasado le tendrían miedo, o no querrían saber nada de ella. Estarían enfadadas, también.

Desvió la mirada hasta el suelo, se giró y fue hacia la habitación de la televisión. Se sentó en el sofá sin siquiera encenderla, y se acomodó.

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En la habitación de los chicos se notaba la ausencia de Spider por el silencio que allí reinaba. Ángel había visto todo lo sucedido en la clase con la misma sorpresa de todos, aunque ahora entendía porqué Kath se había ido en medio de su conversación el otro día.

Aquel día se habían acostado pronto, y a esas horas el único que quedaba despierto era Dash; que tenía mono de nicotina debido a que al final no se había podido fumar tranquilo el cigarro de la noche anterior. Con una sonrisa recordó que Logan había dejado un cenicero en la sala de la televisión, así que salió sin cuidado de no hacer ruido al cerrar la puerta y se dirigió allí.

Las cortinas estaban echadas, así que tuvo que tantear para encontrar el maldito cenicero. Una vez lo tuvo en las manos se sentó, notando al momento que había alguien más en el sofá. Sin que se notara mucho la sorpresa miró a la silueta que estaba sentada, con las piernas dobladas y juntas. Así que era la petrificadora-de-arañas.

"¿Qué haces aquí?" –dijo bruscamente, sin molestarse en preguntar cómo estaba o señalar que ya había despertado.

"No quiero ir a mi habitación" –dijo ella, apoyando la cabeza en las rodillas.

"¿Te da miedo el monstruo de debajo de la cama?" –dijo entre risas, encendiendo el cigarro que acababa de sacar.

Medusa se quedó en silencio un rato.

"¿No has visto lo de esta mañana?" –preguntó en bajo.

"¿Tu transformación en la Mujer de los Pelos de Serpiente? Sí, claro. No es que preste mucha atención a clase, pero eso fue algo inusual"

"¿Y no... estás enfadado? ¿O asustado?"

"¿Me crees un cobarde?" –Medusa negó-. "Y no creo que nadie esté enfadado realmente, le has hecho un favor al mundo librándolo por un tiempo de ese tío"

Dash le dio la primera calada al cigarro mientras Kath seguía en silencio con la mirada perdida. Al rato, habló de nuevo

"¿Y tú qué haces aquí?"

"Tenía ganas de fumar" –dijo secamente.

Kathleen se apoyó en el respaldo. Para una vez que intentaba ser más sociable, se encontraba con un borde. Cerró los ojos, tenía sueño.

Dash dudaba si encender la TV o no. Cuando se decidió a coger el mando, notó que algo se apoyaba en su hombro. Con ademanes bruscos fue a decirle a Kath que se apartara, pero vio que estaba dormida. Se sonrojó sin saber porqué y miró a la televisión de nuevo, que seguía apagada.

"Mierda..."

La cogió en brazos, sorprendiéndose de su propia fuerza. O quizá es que ella pesaba muy poco. En todo caso, se dirigió a la zona de las chicas.

Anduvo por los oscuros pasillos dando gracias de no chocarse con nada. Cuando llegó a la puerta correspondiente, fue a llamar, hasta que se dio cuenta de que tenía las dos manos ocupadas. Demonios...

Apoyándose en la pared consiguió tocar a la puerta con el pie, lo suficientemente alto como para que lo oyeran y abrieran. Su hermana salió a su encuentro, con un pijama azul que le quedaba algo grande.

"¿Dash? ¿Qué haces?"

"Que se ha quedado dormida... y la traigo..." –dijo sin saber cómo explicarse, porque tampoco tenía mucha idea de qué hacía él llevando a Kath en brazos a su habitación.

"Ah..." –contestó Dylan sin saber muy bien qué decir-. "Eh, bueno, pasa..."

Dash entró intentando huir de las miradas interrogatorias de las cinco chicas. Dejó a Medusa en la cama que le indicaron que era la suya y salió de la habitación lo más rápido que pudo, pensando en lo mucho que le molestaba que le mirasen fijamente.

Con el mismo paso rápido llegó a su habitación, entró y se tumbó, con los mismos pantalones y la misma camiseta que había llevado durante el día. Ya se cambiaría mañana. Una vez que estuvo tumbado y casi dormido, sólo un pensamiento recorría su mente:

"Me he dejado abajo el mechero y el tabaco... mierda"

Bueno, otra noche que se había quedado sin fumar.

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Notas finales: ¡Bueno! Ya sabéis cuáles son los verdaderos poderes de Kath, que por otra parte eras bastante obvios ¬ ¬U... en fin. ¿Se despertará James? ¿Dejará Dash de fumar? ¿Llegará pronto Gambit a la Academia? ¿Sobrevivirá Pyros en una casa como la de Remy? La respuesta estas preguntas... ¡en el próximo capítulo! XD

Y ahora la sorpresa que he prometido al principio del capítulo... ¡ATENCIÓN! Si tenéis curiosidad por saber cómo son Dash, Aqua, James y Kath; o ver dibujos de los protagonistas en general, me lo decís en un review y yo os responderé con un mail (dadme vuestra dirección) diciéndoos los dibujos que tengo. Elegís los que queráis, y yo os los envío por mail .

Este capi va dedicado a Gilraen y Eámanë, y a mí misma xD; por demostrar que es posible que en medio de la noche se te caiga un farolillo a la piscina, que suene el teléfono justo en ese momento, que una se caiga dentro y que luego al rescatar el farolillo te des cuenta de que está lleno de agua y no funciona. Y todo ello, sin despertar al hombre que dormía en una hamaca... xDD

Bueno, pues dicho esto... ¡a contestar los reviews!

.Maredikaos: Jeje, con que te gusta James... pues lo siento, pero le ha tocado quedarse en la enfermería por un tiempo xD. Ya ves que al final, los poderes de Kath sí eran los de la mitología... ¿Sólo eres menor que yo por 5 días? ¡Qué coincidencia! XDD Pues nada, espero que te haya gustado el capi .

Lizirien: Me alegro de que te guste el fic . Pues la verdad no sé qué demonios voy a hacer con Pícara y Bobby, pero ten en cuenta que Gambito va a revolucionar toda la Escuela, o sea que cualquier cosa puede pasar... xD ¡Espero que te haya gustado el capi!

Gilraen y Eámane: Mari Kameji Juani... ¿Pero me queréis hundir en la miseria o qué? XD Ajá, con que Remy es une merde... xDD Tenéis razón, mas que ánimo necesito inspiración... Be inspired my friend!!! XD Bueno, pues nada, a ver si empiezo el 5º capi y me dejo de estas paridas absurdas...

Os veo en el próximo capítulo! (Cosa que, por otra parte, es completamente imposible... en fin, dejémoslo en que es una despedida hasta el siguiente capi...)