Gracias por sus comentarios!, me gusta que agrade, este fic es en la mayoría de Patty, pero Candy tiene participaciones importantes que veremos unos capítulos más adelante. Sigamos soñando
CAPÍTULO III
-¡Buenos días Patricia!-, dijo con sonoridad Denis Smith, hijo de un magnate petrolero texano de cabello rubio, ojos verde esmeralda, de 1.80 m de estatura realmente alto comparado con Patty, no pasaba desapercibido por nadie, excepto por ella, que no tenía cabida para nadie más en su corazón.
-¡Buenos días Denis!-, dijo con voz casi imperceptible.
-¿Te pasa algo?, tu cara se ve algo desmejorada, tienes ¿ojeras?-
-No es nada, sólo no pude dormir bien anoche y siento un fuerte dolor de cabeza-. Dijo ella con voz ansiosa y se retiró. –Voy a mi clase, disculpa.-
En realidad se bebió toda la botella que le había dado Richard, no supo por qué lo hizo, pero gota por gota que bebió sólo pudo ver hermosas imágenes de su adorado Stear, los días en el colegio, su buzón secreto en aquel árbol del patio del San Pablo, los días cálidos y hermosos pasados en Chicago, todo, todo fue alegría y entonces se sintió por vez primera después de mucho tiempo feliz; pero esa felicidad es sólo espejismo y sólo se siente en el mareo del alcohol.
-Se te ve la resaca- dijo con voz burlona Richard.
-¡Hola!- dijo fastidiada.
-Si quieres otra tengo en mi cuarto pero esta vez te costará algunos dólares, ¿qué dices?
-¡No tengo tiempo!, voy a mi clase- dijo apresurada.
-¡Andaré por aquí!, - gritando- por si quieres más.
-Es un fastidio ese chico-, pensaba mientras entraba a su clase con un gran dolor de cabeza y una sed terrible.
Al atardecer en su cuarto tuvo una charla con Cloyde, ella quería que la acompañara a Broadway.
-Lo siento Cloyde, no tengo ánimos para ir a pasear a Broadway-
-¡Ánímate!, irá Denis también, sabes, tú a ese chico le gustas- dijo Cloyde guiñando el ojo.
-¡¿Qué cosas dices?!- fuertemente asentó,- no tengo vista para otros chicos.
-Pero, ¿por qué?, eres hermosa, me cuentas que t dejaste crecer el cabello y te luce muy bien, en estos meses siento que no me tienes la suficiente confianza para contarme lo que te pasa, siento que tienes un dolor muy grande, ya falta un mes para navidad y quiero divertirme un poco en Broadway y Manhattan antes de irnos a casa a vacaciones,¿ tú te irás de vacaciones?- preguntó curiosa.
-No creo, me la pasaré aquí, no tengo ánimos de ver a nadie y realmente no tengo nada que festejar, la vida muchas veces es injusta y no entiendo por qué pasan las cosas así, ¿por qué?- y una lágrima rodó por su mejilla.
-¿Qué es lo que te tiene siempre tan triste Patty?- preguntó con dulzura.
-Es algo duro, luego, cuando tenga la fuerza suficiente te contaré Cloyde, hoy no tengo ganas, saldé al jardín un rato, ¿quieres venir?- preguntó
-No Patty, gracias, tengo que ir a la biblioteca a hacer una investigación sobre los niños que tienen bajo rendimiento en la escuela y es para mañana.- dijo fastidiada.
-Está bien, nos vemos a la noche- tomó su violín y se retiró.
Ella estaba absorta en sus pensamientos, tocando esa triste melodía de nuevo, no podía salir nada de su alma más que esas tristes notas, a lo lejos la miraba con una tierna mirada Denis.
-¿Qué le habrá pasado a esa dulce chica que las notas que salen de su alma son de tanta tristeza? – pensaba , -no serán sus padres porque están vivos, se que tiene una abuela, al vino a ver hace poco, pero…. ¿será acaso un mal de amores?, mi pequeña princesa, lograré entrar a tu corazón. En eso fue interrumpido por una voz burlona.
-¿Contemplando a quien no te hace caso?, ja ja ja-
-¿Qué quieres Richard?, ¡deja de molestar!- se volteó Denis y lo miró retadoramente.
-Mira, es bonita, pero… creo que ella prefiere otro tipo de hombres, más como yo- dijo riéndose
-¡Sobre mi cadáver te dejaré que le hagas daño!, te la pasas jugando con las chicas, eres un cínico- lo aventó y se fue.
-¡Me las pagarás!, pensó y mirando hacia donde Patty, -con ese talento y… con mi receta esta chica hará lo que yo quiera.- se esbozó una sonrisa maligna en su cara y se dirigió hacia ella.
-¡Hola Patricia!-
-¿qué deseas?- lo miró sólo de reojo.
-¿Pensaste en lo que te dije?-
-Sí, pero….- dudaba, pero algo dentro de ella quería volver a recordar lo que sintió la noche anterior. – Está bien, quiero una.-
-Te costará-
-Tengo dinero suficiente-
-Eso me gusta, ten, no te preocupes, el fin de semana vendré a buscarte, sigue tocando, pero toca otras melodías más alegres no crees, tienes talento- sonrió provocativamente, ella se sonrojó y siguió tocando.
Así pasaron varias semanas, Patricia cada vez bebía más, empezó a faltar a uno u otra clase porque se sentía mal. Ya se sentían los olores del invierno y el alma de Patty seguía igual con las mismas pesadillas y sólo esos ratos de falsa felicidad que pasaba con el alcohol el cual bebía cuando Cloyde dormía, y uno de estos días…
-¿Qué es esto?, miró Cloyde por debajo de la cama, ¡Ah!, ¡es una botella de vino!, Patty, ¿será capaz?, en la tarde la confrontaré.- salió y fue a buscar a Denis.
-¡Amigo!, ¿cómo estás?, saludó efusivamente a Denis.
-Muy bien, ¿qué te pasa?-
-¿Has visto a Patty?, es que quiero preguntarle algo.
-La vi camino a la biblioteca, ¿le pasa algo a mi princesa?-
-¡Ohh!, ¿tu princesa?, ¿el heredero del imperio Smith al fin se ha enamorado?-
Sonrojado le contestó, -si, desde hace tiempo sólo pienso en ella, la observo a lo lejos cuando toca esa misma melodía de Tchaikovsky, platicamos largamente de su pasión por la enseñanza, el violín y sus amigas de la infancia, pero cuando quiero tocar el tema sentimental siempre me da la vuelta, creo que no le gusto- dijo con voz desolada.
-No creo, eres un chico muy atractivo y si no fuera porque tú y yo nos conocemos desde niños créeme que sería una de tus admiradoras- le guiñó el ojo.
-¡No juegues Cloyde!- sonriendo sonrojado, -mi corazón tiene dueña y se llama Patricia, por cierto, la he notado extraña en estos últimos meses, como que anda distraída y según sus compañeras ha faltado a algunas clases y su rendimiento ha bajado y eso me preocupa.
-Sí, yo pensé que es por esa tristeza que lleva y que no se ha atrevido a contarme por qué, pero esta mañana he encontrado una botella de alcohol y pienso que está tomando a escondidas-
-¿Qué dices Cloyde?- dijo preocupado, ¡maldito!, debe ser él quien le da el alcohol, ¡lo mataré!
-¿De quién hablas Denis?-, dijo Cloyde preocupada.
-Del maldito de Richard, él es quien vende clandestinamente alcohol en el campus, pero como es hijo de uno de los hombres más ricos del país no le dicen nada, pero, ¿cómo?, ¿cuándo?- Se tocó la cabeza en señal de preocupación.
-Convenceré a Patty de ir con nosotros a Broadway y estando allá en otro ambiente, creo que la podremos ayudar mejor, tú ¿qué opinas?-
-¡Patty con nosotros a Broadway!-, dibujó una sonrisa, -si, convéncela y espero poder en esos días entrar un poquito a su vida.- Pero mientras, ese granuja me las pagará, pensó y se despidió de Cloyde.
Ya al anochecer…
-Paty, necesito hablar contigo- dijo Cloyde con voz severa.
-Dime,¿ pasa algo?- dijo Patty interrogante.
-¿Sí, desde cuándo bebes a escondidas?-
-¡¿Qué?!- dijo con voz sorpresiva Patty- yo, yo, este… no-
-¿Y esta botella?- ¿qué es lo que quieres olvidar?- preguntó Cloyde
-¡Ay amiga!,- se fue sobre de ella sollozando, Cloyde la apartó un poco y le dijo, cuéntame lo que te pasó, te escucharé sin interrumpir; entonces Patty con voz temblorosa y en medio de lágrimas le contó todo sobre su relación con Stear.
-¡Oh Patty!, ¡qué tristeza!, dijo con lágrimas Cloyde,- no sabía el terrible dolor que llevas dentro, pero el alcohol no es un buen remedio-
-Es el único medio que he encontrado para tener algo de felicidad y Richard no es tan malo después de todo, me ayudó a encontrar algo de felicidad-
-¡No seas tonta!- la abofeteó – ¡eso es lo peor que pudiste haber hecho! le dijo enojada.
Ella se llevó su mano a la mejilla y no paraba de llorar sólo podía pensar en él.
-Sabes Patty, allá afuera hay una vida por delante que tienes que vivir, sabes, no estás sola, me tienes a mí y a Denis, a tus amigas Candy y Annie de las que hablas tanto y a tus padres y tu encantadora abuela, no te dejes vencer.-
Lo que no sabía Cloyde es que Patty ya había llegado al punto en que el alcohol ya era una necesidad.
-No sé qué decirte Cloyde-
-¿Sabes qué haremos?, ven con nosotros a Broadway, te hará bien respirar otros aires, ver personas diferentes y hacer muchas actividades, ¿te animas?
-Está bien, iré a Broadway contigo- dijo con una leve sonrisa.
-¡Qué bien amiga!, le contaré mañana a Denis-
-¿A Denis?, entonces ¿irá él también?, dijo interrogante.
-Sí, no iremos solas, aparte mi padre no me dejaría ir sola y a él lo conocemos desde niño entonces si él va mi padre me da permiso para ir a donde quiera.-
-Ok, entonces vamos a Broadway, ¿cuándo nos iremos?
-En quince días, así que ve preparando tu maleta, ¡nos iremos una semana!, nos la pasaremos muy bien y podrás reponerte un poco más de tus penas.
-De mis penas, como si fuera tan fácil- pensaba Patty.
Una semana antes de partir, ella estaba leyendo en el jardín del campus. –¿Así que irás a Broadway con Denis y Cloyde? preguntó con acento malicioso Richard.
-Sí, iré con ellos- asintió
-Mira querida Patty, ¿entonces? y ¿qué pasará con nuestro pequeño intercambio?-
-Mañana te compro una botella, allá en Broadway no podré tomar y espero recuperar un poco de felicidad- dijo con voz nostálgica.
-Mira mi querida Patricia- la miró a los ojos- no me gusta que vayas con Denis a Broadway, es un tipo petulante y presumido.
-¿Qué tiene de malo que vaya Denis?, es un buen chico y me agrada-
-Mira querida, - la miró retadoramente- no sé que tienes en tu mirada, algo especial que… - paró de hablar, - no quiero que vayas con él y punto.-
-Tú no eres nadie para reclamarme, sólo me provees de lo que necesito, ten tu paga y mañana me traes lo acordado, hasta mañana- se retiró.
-No sé qué me has hecho querida Patricia, pero he dejado de verte como una clienta más- pensó Richard y se recostó en la banca. –Pero no te escaparás de mí tan fácilmente- pensó.
Llegó el día de la partida a Broadway Cloyde iba de un lado hacia el otro de la habitación, no sabía si realmente llevaba todo lo que necesitaba.- Vamos Patricia, ¿nada más llevas eso?, gritaba emocionada Cloyde, -te ayudo a empacar algo más-
-Gracias, pero sólo llevo lo necesario- Asintió Patty
-¡Pero no llevas vestido de gala para la función de teatro!-
-Es que no me traje ninguno- dijo Patty con tranquilidad.
-Bueno, allá compraremos uno-
-¡¿Están listas?!- se oyó una voz masculina detrás de la puerta
-¡Es Denis!, dijo Cloyde- ¡ya vamos!, gritaba.
-¡Qué hermosas damas!, las ayudo con el equipaje-
¡Qué galante Denis!, asintió Cloyde, -vamos Patty- ella asintió y de fueron.
Ya en el tren de ida a Broadway Patty iba recordando lo que llevaba en la maleta, su violín, sus inseparables títeres y ahora su inseparable botella de vino.
-Me siento ansiosa, ¿qué me esperará allá?- pensaba Patty y se recostó.
Era ya al atardecer en Broadway y el tren arribó, bajaron todos y Patty miraba hacia el horizonte, respirando el aire gélido de la ciudad.
