Hola! Perdón por la tardanza pero aquí esta jeje, tratare de subir el siguiente lo antes posible. Gracias por su apoyo :)
A la mañana siguiente, Link se levantó al alba del domingo para pescar algunos peces para el almuerzo. Llegando al lugar, sacó su confiable caña de pescar y con un fuerte movimiento lanzó el sebo perfectamente. Pasaron alrededor de 15 minutos cuando el primer pez picó el anzuelo, Link con entusiasmo jalo de la caña y lo atrapó. Estaba muy contento ya que el pez era tan grande que podría durar como para 6 raciones. Con una sonrisa en el rostro regresó a su cabaña con Zelda, ella estaba preparando el desayuno, unos champiñones refritos con huevos y frutas con un poco de miel. Al entrar Link a la casa colocó el pez en la mesa y fue de inmediato hacia Zelda abrazándola de la cintura y dándole un tierno beso en la mejilla.
-Buenos días- dijo Link.
-Buenos días, la pesca hoy estuvo muy buena no?
-Si, mira este monstruo jaja durará al menos 3 días.
En eso que tocan la puerta. Link se separa de Zelda y camina hacia la entrada, abre la puerta y ve a un pequeño goron con una mochilita en su espalda y una botella en su mano derecha. Se veía algo exaltado y preocupado.
-Rápido! Poción, curar! -Dijo el pequeño con una cara preocupada y a punto de derramar lagrimas.
-¿Qué paso? ¿Quién esta herido? Dijo Link, haciendo que Zelda se volteara y fuera a la puerta.
-Papá, papá, rápido! Dijo el goron apuntando hacia la parte mas profunda del bosque.
Link se apresuró y agarró otras botellas con elixir curativo y unos vendajes.
Zelda salió de la casa llevando una mochila para las botellas, que al mismo tiempo tenia un kit de emergencia, agarró al niño de la mano y lo llevó hacia la estatua de neburi. Link metió las botellas en la mochila de Zelda.
-Tu lleva al niño, yo llevo la mochila.- Le dijo Link a Zelda mientras le quitaba la mochila del hombro. Los tres se agarraron fuerte mientras sentían el viento debajo de sus cuerpos volverse más y más fuerte. Ya en el cielo Link soltó el manto, separándose de Zelda y el niño; ambos de prisa llaman a sus neburis que de prisa dejan que los 3 se suban en sus lomos.
-Gran árbol! Gran árbol! – Gritó el niño, rapidamente ambos neburis se dirigieron hacia el gigante árbol a la mitad del bosque de Farore. A la distancia pudieron ver a Marcogoro sentado con una mano en su abdomen. Ambos neburis descendieron en picada, y mientras más se acercaban pudieron ver que el no era el único herido. Vieron a varios kyus cerca del pequeño lago lavándose algunas pequeñas heridas también varios arbustos quemados y un par de bokoblins en el suelo. Aterrizaron y fueron de inmediato con Marcogoro para atender sus heridas.
-Papá! Papá!- gritó el niño mientras corría hacia su padre.
-Gorin! AACK!- Link y Zelda llegaron y empezaron a sacar los elixires y las vendas para tratar a Marcogoro. Zelda le dio de beber un buen sorbo de poción roja mientras Link trataba la herida en su abdomen y en su pecho. Pasaron unos 6 minutos cuando el Goron ya se podía levantar, aunque con apoyo de Link.
-Muchas gracias chicos, me siento mucho mejor ahora, ese elixir es increíble .Y gracias a ti también Gorin.
-Si, gracias Gorin, eres un autentico héroe.- dijo Zelda para poder aliviar al aún asustado goron. El pequeño, abrazando a su papá logro soltar una pequeña sonrisa.
-Pero ¿qué paso? ¿quién hizo esto? –Link pregunto
-Estaba de paseo con Gorin cuando de repente veo que un grupo de bokoblins se acercaban hacia el territorio de los kyus. Traté de detenerlos pero eran muchos para mi, así que mandé a Gorin a buscarlos.
-¿Había alguien liderando a los bokoblins?- preguntó Link.
-La verdad no vi a nadie en específico, pero si escuche una risa maliciosa en el viento.
-Tiene que ser Ghirahim, no me cabe duda. Pero ¿qué querrá ahora? El Heraldo de la muerte ya no existe.
-No lo se, pero no dudo que pronto oigamos otra vez de él.
El viento empezaba a soplar más fuerte a cada minuto, se veía que una tormenta se avecinaba, mientras los kyus buscaban refugio, Link y Zelda le entregaron un par de botellas de poción roja a Marcogoro y a Gorin para después adentrarse de nuevo al bosque de vuelta a su hogar. Desde lo lejos se podían escuchar algunas ramas caer y el sonido del viento chocando contra los troncos produciendo fuertes sonidos. La pareja logró llegar a salvo a la cabaña, cerraron rápidamente todas las puertas y ventanas, aseguraron el pequeño huerto, metieron la ropa tendida y finalmente aseguraron la puerta principal. Zelda encendió las velas dentro de la cabaña mientras Link sacaba las botellas de poción curativa ya vacías para lavarlas. Link estaba muy pensativo sobre el ataque de los bokoblins, temía por Zelda y por todos en el bosque. Sentía de nuevo la necesidad de aventurarse para cazar al señor de los demonios. Frunció el ceño y tensó sus labios, sentía mucha presión y a la vez una enorme preocupación. De repente sintió unos cálidos brazos abrazándolo por detrás y la cabeza de Zelda recostarse en su espalda, eso lo tranquilizaba un poco. Zelda lo voltea, haciendo que sus rostros se vean cara a cara, ella entrelaza sus manos con las de Link y pega su frente contra la de el. Ambos cierran los ojos pacíficamente para después darse un tierno beso.
-Todo va a salir bien, esta vez no estas solo.
-Gracias amor. Oír eso realmente me tranquiliza- Link le planta otro beso, esta vez un poco más apasionado. Siguieron así por unos minutos finalmente acabando con falta de aire.
-Uff- exclamó Zelda.- Empezó a hacer calor de repente ¿no?
-Si mucho jeje - Ambos se rieron mientras se abrazaban. Ya era medio día aunque las nubes hacían parecer que era mas tarde. Zelda prende el fuego para asar el pescado que Link pescó esta mañana.
Ya comidos, esperaron a que el viento fuerte cesara para poder ir al templo de la Diosa como es de costumbre todos los domingos después de comer. El viento cesó aunque dejó una sensación térmica baja. Ambos se alistaron para ir al templo. Link llevaba una camisa blanca de manga larga, una chaqueta marrón, unos pantalones verde obscuro y sus botas marrones. Zelda llevaba un vestido rosa tenue con un chaleco blanco, unas botas marrones claro y una bufanda del mismo color de sus botas. Los dos atravesaron el templo del Presidio y atravesaron la puerta hacia el templo de la Diosa Hylia. Link traía consigo un arreglo de flores que el mismo hizo, Zelda se sintió muy halagada, al fin y al cabo ella es la reencarnación de la Diosa Hylia. Se arrodillaron, cerraron sus ojos y rezaron a la gran estatua de la Diosa.
-Link… Maestro Link…
El joven se levantó exaltado, su corazón palpitaba rápido y su respiración era acelerada, Zelda lo voltó a ver con una cara de preocupación.
-Link! ¿Qué pasa?
-¿No Escuchaste?
-No.. ¿estas bien?
Link no respondió, empezó a buscar el origen de esa voz que le resultó muy familiar. No pudo encontrar nada pero ahora no le cabía la menor duda, algo malvado se avecinaba.
