Nos soy dueña de Frozen, ni del Origen de los Guardianes.

En esta historia también aparecerán personajes de otras películas y tampoco me pertenecen.

Sé que paso mucho tiempo y que muchos de ustedes me deben estar odiando porque me tardo y porque quizás este capítulo haya quedado muy corto. Pero estoy bastante complicada últimamente.

AVISO: Acabo de editar los primeros dos capítulos. Decidí cambiar el OC, Amanda, y puse otro de otra película de Disney, Vanessa.

Elsa Storm

Después de haber pasado tiempo con Kristoff, Rapunzel y Eugene luego de salir de la escuela, como era habito entre los cuatro, Anna se apresuró a regresar a su casa, más rápido de lo habitual. Dejo la mochila en el suelo al entrar a su casa y subió las escaleras pero fue detenida en medio del camino cuando escucho a alguien aclararse la garganta.

La pecosa refunfuño levemente y se giró para ver a su mayordomo, Kai.

-¿Qué le he dicho acerca de dejar su mochila en el suelo?

-Emm…yo…es…que estoy apurada y Elsa…es que desapareció otra vez y…

-Me pareció escuchar a Roger Waters en su cuarto- le interrumpió el sirviente con una sonrisa-. Ve con ella, yo llevare tu mochila luego.

Anna le agradeció con la mirada y continuo su camino a la habitación de Elsa. Kai significaba mucho tanto para Elsa como para Anna, ya que había estado con ellas la mayor parte de su vida y también era muy querido por sus padres. Kai siempre ayudaba en lo que podía y le tenía un enorme cariño a la familia.

Cuando Anna llego a la puerta que daba al cuarto de su hermana toco unas cuatro veces. Su mayordomo tenía razón, podía escuchar la música favorita de hermana desde ese lado de la puerta. Elsa abrió la puerta y cuestiono a su hermana menor con su fría mirada. En ese momento la mayor usaba una remera negra con los colmillos de Drácula chorreantes de sangre, un short azul y no llevaba nada en los pies.

-Hola- saludo Anna.

Elsa la siguió mirando, apoyo su cuerpo en el marco de la puerta, cruzándose de brazos, y espero a que su hermana le dijera lo que quería.

-¿Qué sucedió contigo? Te dije que nos acompañaras hoy después de la escuela y desapareciste.

La respuesta de su hermana fue un ligero movimiento en la cabeza. Anna la miro con el ceño fruncido.

-¿Por qué no viniste?

-Se me olvido, supongo- se dignó a decir la mayor.

-No es verdad, ignoraste lo que te pedí.

-¿Si ya sabes la respuesta porque me lo preguntas?

-Porque asshh…Lo estás haciendo apropósito.

Elsa soltó una carcajada. Anna decidió ignorar eso.

A diferencia de otros, Anna era inmune a la frialdad de su hermana mayor. Sabía que Elsa no era lo que parecía, sabía lo bondadosa que podía llegar a ser. Siempre compartieron muchas cosas, se contaban secretos, de pequeña jugaban juntas, hacían alguna actividad y se confiaban cualquier tipo de cosas. Pero últimamente Anna notaba que su hermana la esquivaba como a todos los demás, y eso le preocupaba.

-Ya enserio ¿Por qué no viniste?

-Anna, ya sabes la respuesta. No quería y punto ¿es tan difícil de entender?

-No, no entiendo ¿Por qué quieres estar sola?

-No es solo porque quiera estar sola, Anna- dijo Elsa con enojo-. Solo sería la quinta rueda del auto en su grupo y solo sería un estorbo.

-No es verdad, para mí no serias un estorbo.

-Exacto, no lo soy para ti pero para ellos sí.

Anna enmudeció, nunca se había puesto a pensar que pensaba su novio o Rapunzel o Eugene.

-Hazme un favor, sigue con tu vida y déjame en paz.

Antes de que Anna pudiera decirle algo más Elsa le había cerrado la puerta en la cara violentamente.

Hoy había sido un día tan agotador para ella, lo que menos quería Elsa en esos momentos era escuchar los reproches de su hermana. Lo único que la ponía de buen humor era por la idea de que era viernes por la noche.

Se dirigió hacia su estéreo para apagarlo y después tomo su celular para llamar a su amiga.

-Jump… ¿Hola?- hablo Beth del otro lado de la línea.

-Hola, soy yo- una de las cejas de Elsa disparo hacia arriba- ¿Qué estás haciendo?

-Maldi…Nada- respondió.

Mentía y Elsa lo sabía porque podía escuchar la música del Mortal Kombat, pero no iba a discutir sobre el tema.

-Como sea ¿Dónde te metiste hoy?

-Me desafiaron a un duelo de monstruos y cuando tu oponente ofrece el dragón polvo estrella como apuesta no puedes negarte.

Era la misma respuesta que le había dado Anna con la diferencia de que Elsa sabía lo que era el duelo de monstruos, aunque no lo jugaba.

-Por cierto, Anna te estaba buscando ¿ya hablaste con ella?

-Sí, ya hablamos, discutimos, una lástima- Elsa no sonaba nada sincera y aunque Beth no podía verla podía darse cuenta fácilmente de que estaba fastidiada.

Beth sabía que cuando Elsa se sentía de esa manera significaba que algo le había sucedido.

-¿Te ocurre algo?- pregunto.

-No he tenido un buen día.

-Nunca tienes un buen día.

-Pero hoy no fue como otros días.

-¿Por qué? Desde que enfrentaste a Vanessa que no eres el blanco de las porristas y de los demás idiotas.

-No estoy segura, un imbécil estuvo persiguiéndome en toda la mañana.

-¿Por…¡MUERE! ¡MUERE! ¡MUERE!

-Beth, pausa ese maldito juego y pon atención.

-Ya ya ya...Listo ¿Por qué un imbécil te estuvo persiguiendo?

-No tengo idea…"quería conocerme".

Beth tuvo que aguantar la risa. Pagaría lo que fuese con tal de ver el rubor del rostro de Elsa que tenía en ese momento. Fue una lástima no haber estado con ella esa mañana, también habría resultado divertido ver como reacciono el chico ante la frialdad de Elsa.

-Bien… ¿Y quién es este "imbécil" del que hablas?

Elsa se rasco la cabeza. No tenía ganas de hablar de esto, y mucho menos tenía ganas de hablar de chicos.

-Nadie de mucho interés- se dignó a responder.

Se escuchó un resoplido del otro lado de la línea. Beth no la dejaría en paz, la seguiría molestando hasta que le dijera más sobre el chico.

-Volviendo al tema de tu hermana- hablo la castaña con trenza-, Elsa debes tratarla un poco mejor. Sé que la aprecias tanto como ella a ti. ¿Qué es lo que te ocurre?

-No te lo diré por teléfono.

-¿Por qué?- pregunto sorprendida.

-Las paredes puedes oír.

-Eso es una de las cosas más estúpidas que he escuchado.

-Beth, olvídalo ya- dijo Elsa casi exasperada-. Solo te llamaba para confirmar lo de esta noche ¿vienes?

- Por supuesto, no podrás librarte de mí tan fácilmente.

-Bien, te veo ahí. Adiós.

-Adiós, dulcita- Beth colgó el teléfono.

La expresión de Elsa era de odio, porque obviamente no le gustaba que le dijera así, pero al rato una sonrisa apareció en su rostro. Beth podía ser una piedra en el zapato y había que tener mucha paciencia para aguantarla pero era una gran persona. En parte ella había conseguido lo que nadie había logrado hacer, la hacía reír, muy seguido, pero Beth solo podía verlo en pocas ocasiones porque Elsa siempre trataba de ocultarlo.

Elsa dejo su móvil a un lado y se dirigió al baño que tenía en su habitación, quitándose toda su ropa y desatándose el cabello. Una vez dentro abrió el grifo de la ducha dejando que las gotas de agua cayeran sobre ella. Se enjabono y enjuago su cabello. Al terminar salió de ahí, envolviendo su cuerpo con una toalla y pasó otra sobre su cabeza. Por último, se secó su cabello con el secador de pelo.

Ya salida del baño Elsa se dispuso a cambiarse. Se puso una remara verde marina algo escotada, encima llevo puesta una camisa de color beige con mangas largas con tonos en color gris oscuro, jean negro y unas botas sin tacos que hacían juego. Al final volvió a atarse su trenza, se colocó algo de perfume y se puso un collar con el dije, de plata, de una libélula que su hermana le había regalado par aun cumpleaños.

Elsa salió de su habitación cuando estuvo ya toda arreglada. Bajo las escaleras, antes de salir de la casa Kai la llamo. Ella volteo a mirarlo.

-¿La esperamos para la cena, señorita?- pregunto el mayordomo cortésmente.

-Nop, y vendré tarde así que no me esperen.

El hombre enarco una ceja hacia arriba.

-¿Soy yo, o me parece que usted esta saliendo todos los viernes por la noche más seguido?

Elsa se ruborizo levemente y trato de ocultar su incomodidad.

-Me alegra que lo esté haciendo- comento el hombre amablemente, recibiendo una sonrisa tímida de aquella chica que en ocasiones se mostraba indiferente y como una persona seria.

Kai sabía que Elsa era muy solitaria y no fue buena en conseguir amigos. Entonces apareció Beth y ahí fue cuando noto un gran cambio en la conducta de la joven. Elsa se mostraba más feliz, aunque no lo demostraba en frente de él o de sus padres o de su hermana y fue por ella que se iba los viernes por la noche. El mayordomo nunca le pregunto, tampoco pensaba en hacerlo, a donde es que iba siempre, ya que eso era parte de la privacidad de la muchacha. Él había visto a Beth en varias ocasiones, sabía que era una chica de noble corazón y dudaba mucho que estuviera llevando por mal camino a la joven Storm. Lo mismo pensaba el resto de la familia.

-Le deseo suerte- le dijo sonriente.

Elsa le contestó con una diminuta inclinación en la cabeza y salió de la casa.

En la escuela Elsa era conocida como la bruja de las nieves, una chica solitaria y fría a la que no le gustaba hablar con los de más. En su casa era una chica que se la pasaba encerrada en su habitación y se veía también como alguien frio, sobre todo con su hermana menor. Los viernes por la noche, era otra persona.

Bueno agradezco mucho sus cometarios, tratare de ver si puedo usar alguna de sus ideas. Estoy algo apurada así que no tengo mucho tiempo para contestarles. Gracias por darle la oportunidad y espero no decepcionarlos. Saludos.

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