Disclaimer: Rachel & Quinn, no me pertenecen.


Goodbye Nueva York

¨ Ya te llamaremos ¨, ¨ Lo sentimos, no encajas en el perfil ¨, ¨No has sido seleccionada¨. Esas eran las únicas frases que escuchaba desde hacia dos años. ¿Qué pasaba con el mundo? Era Rachel Berry. Había tenido que rechazar papeles a montones por falta de tiempo para más obras. Protagonizó dos obras a la vez en Broadway. ¿Y ahora? Nada. Ni un mísero papel.

Sus padres le repitieron una y otra vez que cuanto más alto se sube, más fuerte es la caída y llevaban razón. Debería haber pensado en el futuro. Desde que llegó a la gran ciudad todo fue rodado. Empezó sus estudios en NYADA, hizo casting, fueron saliendo papeles secundarios en distintas obras, y en su segundo años allí obtuvo su primer protagónico. El sueño de cualquiera ¿verdad? Pero eso acabó y volvieron los papeles menores. Y sus ganas se fueron apagando poco a poco hasta dejar de pelear. Entonces apareció ella, recordándole que nadie regala nada, que hay que trabajar por ello. Venía de Los Ángeles siguiendo a su novio, cambiando Hollywood por Broadway, por amor.

Aquella mañana iban a verse, como cada sábado, para desayunar. Llegaba tarde. Algo impensable en Rachel Berry a los dieciocho años pero algo común en la Rachel de veintiocho. Nueva York le había hecho adquirir malos hábitos, o eso le decían sus padres cada vez que la visitaban. Ellos no entendían la ajetreada vida en la Gran Manzana.

¡Diez minutos tarde! Nuevo record para la señorita Rachel Berry – exclamó emocionada al ver llegar a su amiga

Lo siento, vine caminando y…

Ya, ya, ya – le quitó importancia abrazándola y volviendo a tomar asiento – Un día de estos conseguiré que llegues a tiempo

Estas muy animada esta mañana ¿no?

Al contrario que tu ¿Qué pasa?

Rachel se sorprendió, no le hizo falta decir nada para que su amiga se diese cuenta que algo no iba bien. A veces odiaba eso, la chica tenia como un sexto sentido o algo así. Otras veces se sentía agradecida por ese ¨ don ¨, le ahorraba tener que fingir que todo iba bien.

Me voy – espeto alzando la vista

¿Qué? Si es una broma no tiene gracia

No es una broma Kensi. Me voy. Vuelvo a casa.

No puedes – Rachel alzó una ceja interrogante - ¿Por qué?

Ya lo sabes. Te dije que si no salía nada tendría que irme, no puedo seguir permitiéndome el alquiler del apartamento, ni todos los gastos que supone vivir aquí…

¿Y tu carrera? ¿Qué piensas hacer?

Voy a volver a Lima, ayudare a mi padre en la clínica dental – fue el turno de Kensi para alzar su ceja – puedo contestar las llamadas y llevar las citas – aclaró sus dudas – y cuando tenga algo de dinero ahorrado, volveré

No tienes por qué hacer eso, vente a casa. Te lo he dicho mil veces, tenemos una habitación de sobra y a Steve no le importa

Ya he tomado una decisión – afirmó sintiéndose tentada

Eres cabezota ¿sabes? ¡Y esto es una mierda!

No seas dramática, hablaremos por teléfono, mail…

¿Cuándo te vas? – preguntó resignada

El lunes – le informó dando un sorbo al café que hacia rato esperaba sobre la mesa

¿Tan pronto?

El móvil de la castaña sonó interrumpiendo el silencio en el que se habían sumergido.

¿Steve? – preguntó Rachel tras verla sonreír leyendo el mensaje recibido

No, una amiga. La que te conté que vive en Canadá ¿recuerdas? Pues esta aquí – le informó sin dejarla hablar – Llegó anoche

Que bien, ya no me iré con cargo de conciencia por abandonarte – intentó verle el lado bueno

No te hagas ilusiones Barbra – la cortó de inmediato – Solo va a estar en Nueva York el fin de semana. Mis dos mejores amigas me abandonan – se lamentó sacándole una sonrisa, a veces era más dramática que ella misma – Steve y yo comeremos con ella hoy, vente y la conoces… igual las dos decides quedaros después de ese encuentro – insinuó con sonrisa picara guiñándole un ojo

¡Oh, no, no! Ya se por donde vas y ya la recuerdo. Cada vez que ha venido has intentado que la conozca – la acusó descaradamente. Ella sonrió culpable

¡Oh, vamos! Sois almas gemelas y es preciosa – argumentó sin vacilar – Si yo fuese un tío y ellas hetero, no la dejaba escapar – continuó

¿Por qué tendrías que ser tío? Podrías seguir siendo tú y que te gustasen las chicas ¿no?

No. Chica-chica, demasiadas hormonas femeninas juntas para mi… pero gracias por la oferta – añadió con burla

Te pierdes tantas cosas…

Si tu lo dices – dudó - ¿Te vienes o no?

Lo lamento pero mi alma gemela va a tener que esperar – bromeó Rachel – Tengo que hacer las maletas

Chicas como ella no esperan Rachel – le advirtió viéndola levantarse dispuesta a irse

Te llamo y nos vemos antes de irme ¿vale?

No te olvides – dijo más seria devolviéndole el abrazo. Segundos después la vio partir con tristeza.

Llegó a casa. Era hora de empaquetar su vida en Nueva York y prepararse para volver a Ohio. Volver a Lima. Todavía reía de las palabras utilizadas por su amiga, almas gemelas ¡Ja! Creyó tantas veces haberla encontrado y al final, siempre la decepcionaban. O ella metió la pata, que mas da, ya no valía la pena recordarlo.

Estaba abandonando. Su corazón se lo repetía una y otra vez, aunque su cabeza se empeñaba en seguir haciéndole creer que solo seria por un tiempo. ¨ Volverás ¨, ¨ Solo hasta que consigas el dinero suficiente ¨ Y muchas cosas más se repitió a medida que iba llenando sus maletas. Ropa, zapatos, fotos, cd´s, libros, revistas… media vida. Diez años.


Muy buenas! Aquí el segundo capítulo y ya sí, con la presencia de Rachel jeje
Por si aun no ha quedado claro, con quien Quinn se encontró en el capítulo anterior no era la diva, sino Kensi, una amiga en común por lo que parece ¿no? ajaja

Por lo comentario parece que estáis algo confusas con la historia ¿no? Solo pido un poco de paciencia, poco a poco ira tomando forma o eso espero ajaja

GRACIAS por leer, comentar, favoritos, alertas... xD

Saludos y buen dia/tarde/noche jeje