El motel estaba oscuro, se podia ver una recepcion lujosa (o que al menos lo fue), al lado unas escaleras que llevarian a las habitaciones.

- ¡Bellemere! ¡Nojiko!

- No grites, atraeras la atención. -advirtió Zoro.

Maria estaba detras de Zoro, le susurró.

- No se porque, pero creo que esas personas no siguen vi..

- No te atrevas a terminar tu oración. -dijo Nami.

- Perdon.

- Nami, calmate, todos buscaremos ¿vale?

- Vale.

- Yo pido buscar aqui. -dijo Ussop.

- Solo esta la recepción, no te hagas el gracioso.

- Pues busquemos en las habitaciones, en todas si es necesario. -sugirió Luffy.

Todos abrieron las puertas una por una, no habia rastros de un alma.

- Nami, no hay nadie aqui.

-...No hemos visto el techo.

- Vamos, no pueden estar ahi.

- Nada perdemos con ver.

- Ire yo solo, no es necesario mas gente. -anunció Zoro.

- Espera te acompaño. -dijo Maria.

- No, con mas gente estaras mas segura.

Zoro fue al techo, vio unos 7 caminantes de espaldas, y al lado una pequeña habitación.

- Debe ser la mas barata. -pensó.

Bajo a avisar.

- ¿No que podias solo?

- Callate Ussop, hay 7 de esas cosas arriba, y una última habitación.

- Subamos todos de una vez -dijo Luffy- yo cuidare a Maria.

- Esta bien, pero cuidado con ella.

En el techo, ya estaban los 5, Ussop, Nami y Zoro con sus armas, y Luffy delante de Maria por precaución.

- Yo les disparo a 3, y a los 4 ustedes se los cargan.

Nami les disparo a 3, el resto comenzo a voltear y dirigirse hacia ellos, Ussop y Zoro, los vencieron rapidamente, pero cuando Zoro iba a darle a una con pelo azul.

- ¡No lo hagas! -grito de repente Nami.

Zoro se distrajo por el grito de Nami, la criatura casi lo agarra, y estaba intentando morderlo. Zoro logró tumbarla al piso, le puso la pala encima, pero no para matarlo por el grito de Nami.

- ¡¿Que te pasa mujer?!

- Es...es mi hermana.

- Maldita sea, perdon... pero ahora es uno de ellos.

- No por favor, solo dejemosla aqui.

- Es un peligro para cualquiera que venga aqui. -dijo Ussop.

- Por favor.

- Yo digo que lo dejemos. -dijo Maria.

- No, es peligroso. -dijeron Luffy y Ussop.

- Zoro, apoyame. -suplico Nami.

- ...

- Zoro...

- Habian unas esposas en la recepcion. Ussop, traelas y lo dejamos. -dijo Zoro.

Ussop bajo a por las esposas.

- Gracias.

- Ni lo menciones.

- Oe Zoro, crees que sera lo mejor.

-Vamos Luffy, es su hermana, ¿tu tienes alguno?

- Dos, uno murió en un asalto cuando era niño y el otro murió hace tiempo en la ciudad de Marineford, Ussop es de ahi.

- Aun asi, imaginatelo ver a uno como caminante, ¿no te doleria verlo morir?

- Esta bien, se hara lo que pide Nami.

Ussop volvio con unas esposas.

- Encontre las esposas, y aparte muchas provisiones.

- Perfecto, le ponemos esto, vemos el cuarto, recogemos algo y nos vamos.

- ¿Y quien lo hará? -preguntó Maria.

- Entre todos, Luffy sujetale un brazo, Zoro el otro, yo le pongo las esposas.

- Me sorprende que seas tu el que se las ponga Ussop.

Luffy y Zoro le sujetaron los brazos, poniendola boca abajo, Ussop le puso las esposas.

- Ahora veamos el cuarto. -dijo Nami.

La puerta estaba abierta, habia una cama destendida, un pequeño escritorio, y una foto rota en el piso. Zoro recogio la foto, en lo que Maria estaba en la cama, Nami miraba el escritorio, y Ussop y Luffy vigilaban.

- Oye Nami, ¿tu hermana estaba en una relación?

- No, ¿porque?

Zoro le mostró la foto en la que estaba su hermana sonriendo al lado de un chico.

- ¿Conoces a este sujeto? -preguntó Zoro.

- No, ¿tu?

- Le disparaste hace un rato.

- Oh.

- Un mal fin para el amor ¿no crees?

- Si, lo es.

- Quiza no hubiera pasado si no fuera por el apocalipsis.

- Tal vez, nadie lo sabe, quiza el tipo es su amigo gay.

- Tal vez, tal vez no.

Los dos de nuevo hablaban muy cerca el uno al otro.

- ¡Hey! ¿Tu quien eres?

El grito de Luffy, los saco del momento, haciendolos ver afuera de la habitacion, donde habia un chico rubio, con una gran ceja.

- Eso les deberia preguntar yo a ustedes.

- Ay no, eres tu. -dijo Nami al verlo.

El rubio volteo, viendo a Nami.

- Mi dulce Namicilla, el destino nos vuelve a unir.

- Nami ¿quien es este tio? -dijo Ussop.

- Un...amigo del trabajo.

- ¿Y en que trabajabas? -preguntó Luffy.

- Pero algun dia seremos mas que amigos, ¿a que si? -interrumpió Sanji.

- Se me hace que no. -comentó Zoro.

- Callate marimo mierda.

- No digas groserias en frente de la niña.

- Oh, una dulce niña, perdon, ¿cuál es su nombre?

- ¿Nami, este tio es de fiar?

- Me llamo Sanji.

- Es una buena persona, pero esta enamorado de toda mujer hermosa.

- Vale, yo soy Zoro, esta pequeña niña es Maria, y estos dos son Luffy y Ussop.

- ¿Y como terminaste aqui Sanji? -preguntó Luffy.

- Solo huia de esas cosas en mi auto, pero me quede sin gasolina, asi que camine hasta aqui.

- Es una lastima que te hayas quedado sin gas. -dijo Maria.

- ¿Por que no te nos unes? -dijo Luffy.

- Estar en el mismo grupo que mi Nami, ¿como rechazarlo?

- Saben, creo que este motel podria ser un buen refugio temporal. -dijo Nami.

- Solo tenemos que arreglar un poco las cosas.

- Tengo provisiones en mi auto, vamos y las traigo.

- Voy contigo, el resto quedese vigilando.

- ¿Puedo ir contigo? -preguntó Maria.

- Te gustan los riegos, vale ven con nosotros..

Sanji, Maria y Zoro partieron hacia el auto. En el camino, Sanji estaba delante guiando, mientras que Zoro y Maria le seguian. Maria, se le acerco a Zoro.

- Este chico parece ser bueno.

- Nami tambien lo dijo, debe serlo.

- ¿Te gusta ella? ¿no?

- Por favor, no digas esas cosas.

- Vamos, les vi hablando juntos dos veces.

- Se llama en privado, nada mas.

- Pero si las dos veces, fue en público.

Llegaron hasta el auto.

- Bueno aca es, dejenme abrir la cajuela.

Sanji agarro una caja con algo de comida, y se la dio a Maria, la otra la cargó el.

- En caso de una de esas cosas, protegenos marimo.

- Claro cejitas.

- Al menos no van a los puños. -comentó Maria.

- No te preocupes, no le pegare a tu padre.

- Yo no soy su padre.

- Viendola bien, esta es una niña bonita de ojos verdes, tu de verde solo el pelo pintado.

- Natural, mi bisabuelo tambien lo tuvo asi.

Siguieron caminando un rato en silencio.

- ¿Y en que trabajaban tu y Nami?

- Eramos profesores en la misma universidad, ella de geografia y yo de cocina.

- Ya veo.

- ¿Tu que eras?

- Profesor de esgrima, y pediatra.

- ¿Enserio? Son casi opuestos.

- Pense que en el fin del mundo habrian menos profesores. -dijo Maria.

- No te dejaremos tarea. -dijo Zoro.

Llegaron al motel nuevamente.

- ¿Debemos hallar como cercar el lugar no crees?

- Estoy de acuerdo contigo.

Subieron al segundo piso, viendo a Luffy y Ussop limpiando una habitación, Nami les vigilaba.

- Los has mandado a limpiar.

- No nos quedaremos en un lugar sucio.

- Namicilla, aqui traigo provisiones.

Nami observo la cantidad en las cajas, mas la cantidad del motel.

- Si racionamos bien, sobreviviremos un mes...y 2 semanas.

- En ese tiempo, debemos conseguir mas, y cercar el lugar. -dijo Zoro.

- Hey chicos. hay una chica por alli. -dijo Ussop, viendo por la ventana.

Se asomaron todos, viendo a una chica rubia entrar a lo que parecia una farmacia.

- Aun que nos quedaremos aqui, sobran habitaciones, deberiamos ir a saludar. -dijo Maria.

- Nami ¿cuantas habitaciones quedan?

- Siendo individual, tres, contando la de arriba.

- Vale, Ussop acompañame. Sanji, Nami cuiden la casa.

- No recuerdo que alguien te haya nombrado lider. -se quejo Sanji.

- ¿Lider? Si quieres se tu.

- Pues yo soy el lider. Nosotros 3 vamos, Luffy cuida a Nami.

- Luffy no tiene arma. -informó Ussop.

- ¿Tu tienes una? -preguntó Zoro a Sanji.

- Pues si -saca un machete de su bolsillo- esto me sirve.

- ¿Porque yo no puedo ir? -replico Maria.

- Un supervivente desconocido es mas peligroso que un caminante.

- Solo vayan de una vez. -dijo Nami.

Zoro y Sanji bajaron, camino a la farmacia, una vez en la puerta.

- ¿Ahora que, lider?

- Tocamos la puerta.

- Pero ¿y el ruido?

- Solo tocala.

Zoro toco la puerta, no hubo respuesta, volvio a tocar la puerta, y desde el techo, la chica rubia les apuntaba con una escopeta.

- No aceptamos superviventes, larguense.

A pesar de sus palabras, le temblaba la mano que sujetaba la escopeta.

- ¿No aceptamos? -preguntó Zoro.