Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to cynosure23. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de cynosure23, solo nos adjudicamos la traducción.
The Game
Autora: cynosure23
Traductora: luzalejatb
Beta: Flor Carrizo
Capítulo 3
Nos besamos tiernamente durante un largo momento y cuando Edward finalmente se apartó, me miró un poco tímido.
—No quiero despedirme todavía —dijo en voz baja.
—Entonces no lo hagas —contesté tímidamente, mirándolo a través de mis pestañas. Era la verdad, pero me sorprendió. Apenas nos conocíamos, pero de repente ansiaba su presencia y parecía que él se sentía de la misma manera—. Podrías llevarme de vuelta al hospital —sugerí—. Mi auto todavía está allí.
—Sería un honor —dijo Edward, inclinándose para besarme de nuevo.
Este beso fue breve, pero sentí la electricidad hasta los dedos de los pies.
—Estoy estacionado en esta calle —dijo, señalando hacia una calle lateral—. En Lindell. —Él no soltó mi mano y nos abrazamos mientras caminábamos por la calle. La conversación era ligera, pero mantenía la misma química que antes.
Llegamos a su carro y se aseguró de abrir la puerta del pasajero para mí y, muy pronto, él estaba entrando al estacionamiento donde estaba estacionado mi coche en el hospital.
—¿Cuándo te vas a Cincinnati? —pregunté, deseando prolongar nuestro tiempo juntos, pero también quería averiguar cuándo podría verlo de nuevo. Todavía estábamos tomados de la mano y realmente no quería soltarlo.
—Esta noche —dijo Edward tristemente, mirando la hora en el salpicadero—. En unas pocas horas de hecho, ¿puedo verte cuando regrese el domingo? Puede ser un poco tarde, pero...
—No me importa —afirmé rápidamente, sin importarme si sonaba demasiado ansiosa—. Eso sería genial.
Edward solo sonrió y llevó mi mano a sus labios, besándola suavemente.
—Bueno, no puedo esperar.
—Buena suerte en tu viaje —dije—. ¿Vas a ganar uno para mí?
—Por supuesto —respondió, inclinándose para besarme una vez más.
Él esperó hasta que estuve en mi coche y lo arranqué antes de saludarme e irse.
Me senté en mi coche por un minuto, mi corazón latía salvajemente. Llevé mis dedos a mis labios, que todavía estaban hormigueando por los dulces besos de Edward. Nunca en mi vida había actuado de esta forma. Apenas nos conocíamos, pero había algo entre nosotros que vibraba con electricidad y nos unía. Nunca antes había experimentado sentimientos como estos, especialmente no tan rápido. Me asustaba, pero también era emocionante.
El camino a casa fue largo, gracias al tráfico, pero no me importó. Edward estaba en mi mente, y eso fue más importante.
.
.
—¿Cómo te fue en la cita? —preguntó Tyler mientras se sentaba a mi lado en el sofá.
—Bien —dije, sin levantar la vista de mi papeleo—. Realmente bien.
—Bien por ti, Bee —dijo Tyler, revolviendo mi cabello—. Te lo mereces.
Levanté la vista de mi trabajo, sonriendo ligeramente.
—Gracias, Ty, eso significa mucho. —Él me sonrió y encendió la televisión mientras yo permanecía perdida en mis pensamientos.
Cuando Tyler y yo habíamos salido, era más como si fuéramos amigos. La parte platónica de nuestra relación era diez veces mejor que la parte romántica, a pesar de que nos había tomado a ambos un tiempo darnos cuenta de eso. Era casi como si nunca hubiéramos sido una pareja y como si siempre hubiésemos sido solo amigos. Nos iba mucho mejor de esa manera y éramos mucho más felices con otras personas.
Tyler había estado saliendo con Camille durante más de un año y nunca lo había visto más feliz. Y ahora que había empezado algo con Edward... tal vez también tendría esa suerte.
.
.
5 de agosto de 2015
Revisé mi reloj mientras salía del hospital, suspirando cuando vi que estaba llegando tarde. Eran casi las cinco de la tarde, demasiado tarde para llamar a Edward antes del partido de esta noche. Él me había llamado tarde anoche después de que había llegado a su habitación de hotel. Los Cardinals habían perdido y él había tenido un mal día bateando.
Había esperado salir del trabajo a las tres o cuatro para poder llamarlo y desearle buena suerte esta noche, pero me había quedado atrapada con los pacientes y el papeleo.
Apenas estábamos saliendo y ya estaba dándome cuenta de lo duro que iba a ser. No solo era una doctora tratando de terminar una exigente residencia en uno de los mejores hospitales del país, él era un jugador de béisbol de las grandes ligas tratando de sobresalir. St. Louis amaba el béisbol y ya amaban a Edward, pero la noche anterior me había dicho que sentía que todavía tenía mucho por probar y que estaba decepcionando a todo el mundo.
Por mucho que yo hubiera intentado asegurarle que él era solo un novato y que tendría tiempo de sobra para demostrarles a todos que era muy bueno, sabía que realmente no había ayudado. Había muchas cosas que podía decir y probablemente no cambiaría lo que él estaba sintiendo.
Llevé a casa una pizza para la cena y comí con Camille y Tyler en frente de la televisión, viendo el juego.
Los Cardinals terminaron ganando en los minutos extra, aunque Edward todavía parecía estar luchando un poco, terminaron 0-5 con ellos bateando y un strike.
—Felicidades por la victoria —dije cuando contesté—. Estaba viendo.
—Gracias —dijo Edward, pero no parecía demasiado feliz. De hecho, parecía molesto.
—¿Qué sucede? —pregunté, sentándome en la cama—. Redujiste tus strikes esta noche y lo hiciste muy bien en el campo.
—Lo sé —dijo Edward después de un momento—. Solo estoy frustrado. Lo siento, Bella, no quiero ser tan gruñón, dime algo sobre tu día.
Hablamos por casi una hora antes de que lamentablemente le tuviera que decir a Edward que tenía trabajo temprano en la mañana y tenía que ir a la cama.
—Desearía que no fuera así —dijo, todavía frustrado—. No puedo esperar a verte de nuevo.
—Lo sé, yo tampoco —dije honestamente—. ¿Pero te veré el domingo?
—Sí —dijo Edward rápidamente—. Te enviaré un mensaje de texto cuando llegue. Y tengo el día libre el lunes... tal vez podríamos pasarlo juntos, podrías mostrarme más de la ciudad.
Sonreí para mí misma, feliz de que Edward parecía tan desesperado por pasar tiempo juntos como yo.
—Eso suena genial.
.
.
9 de agosto de 2015
El día de hoy no podría haber llegado lo suficientemente rápido.
Mi semana estuvo ocupada en el trabajo, pero también estuve ocupada tratando de mantenerme al día con Edward. Fue un poco agotador, pero sentí que la recompensa valió la pena. Ahora él estaría de vuelta en St. Louis por más de una semana y esperaba que pudiéramos encontrar la forma de pasar un poco más de tiempo juntos.
Era tarde cuando el vuelo de Edward llegó, como él me había advertido, pero no me importó.
Me había pedido que me reuniera con él en un restaurante pequeño, pero bastante popular en Soulard y cuando entré él estaba a mi lado en un instante.
—Estoy tan contento de que pudieras venir —dijo Edward, abrazándome fuertemente—. Te he echado de menos.
Su franqueza podría haber sido considerada un poco irritante para algunos, pero era una de mis cosas favoritas de él.
—También te he echado de menos —dije en voz baja, poniéndome en puntas para besarlo brevemente en los labios.
Cuando me alejé, sus mejillas estaban un poco rojas, pero se inclinó para besarme de nuevo sin dudarlo. Nos besamos durante un largo momento antes de que un ruidoso woohoo nos trajera de vuelta a la tierra.
—Lo siento —dijo, meneando la cabeza—. Ellos son Emmett, Alec y Sam. —Edward me sostuvo cerca mientras me presentaba a algunos de sus compañeros de equipo, que parecían ya saber mucho sobre mí.
—Bella, que bueno es conocerte finalmente. —Emmett dio un paso adelante y me estrechó la mano. Él sonaba como el que había interrumpido nuestro beso, pero no le guardaría rencor.
—Es un placer conocerlos a todos —dije, estrechando las manos de los otros dos también—. Los felicito por su victoria en el viaje.
—Hubiéramos ganado más si me hubiesen tenido con ellos —dijo Emmett, burlándose. Los otros chicos rodaron los ojos y gruñeron ante su broma y recordé haber escuchado que Emmett, un muy buen bateador, había sido sometido a una cirugía a fin de temporada hace unos meses.
—Deberías haber venido, Bella —dijo Sam, un lanzador, en broma. Su acento español era un poco denso, pero tenía una voz muy melódica—. Quizás Edward hubiera hecho...
Edward lo interrumpió con un golpe juguetón en el hombro, rodando los ojos.
—Él piensa que es divertido —dijo, sacudiendo la cabeza—. Vamos, vamos a sentarnos, ¿tienes hambre?
—Un poco —le dije honestamente. Caminamos hasta la mesa y nos sentamos no muy lejos de donde Sam, Alec y Emmett estaban sentados en el bar—. Parecen muy agradables —dije, asintiendo hacia los chicos.
Edward asintió, escudriñando el menú.
—Lo son —dijo—. Alec y yo jugábamos juntos en la Clase AAA* y nos volvimos muy cercanos, nos alentamos unos a otros para ser mejores, pero también somos diferentes. Sam nos equilibra muy bien y Emmett... bueno, Emmett siempre es divertido.
Pedimos comida y bebidas, y me sorprendió cuando miré alrededor horas más tarde y vimos que el restaurante estaba prácticamente vacío. Incluso Alec, Sam y Emmett ya se habían ido.
—¿Están cerrando? —pregunté en voz baja, mirando alrededor.
Edward rió, revisando la hora de su iPhone.
—Es casi la una y media —dijo—. Sí, supongo que sí.
—¡No me di cuenta que era tan tarde! —dije, tomando mi bolso y mi chaqueta—. ¿Quieres salir?
—Sí. —Edward estuvo de acuerdo, dejando algo de dinero en la mesa para pagar nuestra cuenta.
Él tomó mi mano de nuevo cuando salimos del restaurante y nos dirigimos hacia el estacionamiento, y me encantó que él quisiera hacerlo. Se sentía romántico y muy dulce, igual que él.
—Supongo que aquí me quedo yo —dijo Edward, señalando su carro. Nuestros carros eran algunos de los únicos que quedaban en el estacionamiento, pero estaban estacionados en extremos separados—. Gracias por venir esta noche —murmuró, rozando sus labios contra los míos.
—Gracias por invitarme —respondí rodeando suavemente su cuello con los brazos.
Nos abrazamos durante un largo momento y decidí hablar antes de perder el valor.
—¿Quieres venir a mi casa?
*Clase AAA es el nivel más alto de juego en béisbol de ligas menores en los Estados Unidos y México.
Acá estamos con el tercer capítulo de esta historia… Y ellos no paran para nada, ya están súper metidos en esta relación. ¿Qué creen que conteste Edward?
¡Esperamos que nos cuenten todas sus opiniones en los comentarios!
Gracias por los comentarios a: Pili, krisr0405, debynoe, patymdn, Adriu, Noelia, carolaap, Pam Malfoy Black, saraipineda44, rosy canul, alejandra1987, rjnavajas, Yoliki, Lady Grigori, Tulgarita, bbluelilas, florcitacullen1, Ymsm, anmaray, Marie Sellory, Tata XOXO, Cary, aliceforever85 y freedom2604.
¡Hasta el próximo capítulo!
