Capítulo 3.- I just wanna live

(Sakura)

Heme aquí, en el santuario más viejo de todos los santuarios de la historia, sentada esperando que tal vez mi estupidez sea perdonada, y aun a pesar de no haber estado bajo los influjos del alcohol no quiere decir que no haya arrepentimiento en todo mi ser.

Aquello que yo tanto criticaba a mis amigas había pasado a segundo término cuando un chico ebrio me abrazo y me dijo que me quería, chico al que por supuesto conozco poco y nada.

Nada más de pensarlo me da rabia, incluso puedo sentir la espuma de la vergüenza salir por mi boca.

Suspire.

No le digas a nadie lo que ha pasado.

Ordene al ponerme las zapatillas, la música y las luces continuaban tal cual como había llegado escasas tres horas atrás.

Ni de loco— dijo poniéndose la playera sin siquiera mirarme —, jamás había estado tan ebrio y esto fue un error además ni siquiera te conozco.

Para mí bien— dije cerrando la puerta.

Siempre quise que mi primera vez se tratara de una forma linda, tal vez jamás en Tomoeda encontraría mi príncipe azul pero puede que a una rana linda que estuviera dispuesta a ser transformada pasó a pasó o tal vez beso a beso.

No entregarme a un monstruo mal nacido que tras terminar con su novia se le ocurre hacerle eso a niñas como yo. Ni siquiera tenía que decirlo a nadie.

Suspire en cuanto mire a aquellos santos, de todas formas no soy católica.

— ¿Es que le vas a decir a Dios que ayer tú y yo nos perdimos el asco?

Agache la mirada para morderme la lengua, estaba a punto de maldecir, pero aunque no sea católica no quiero ir al infierno, tengo que comprar todos mis boletos para el cielo eterno.

— ¿Qué haces aquí?— pregunte levantándome del lugar para ir directo a la salida pero el mal nacido de Shaoran me estaba persiguiendo.

Sólo faltaba que me dijera que le había gustado. Me la pase llorando de dolor y él ni siquiera sabía qué hacer.

—Tenemos las mismas clases Kinomoto— dijo arrogantemente.

Me gustaba más cuando era serio.

—Te vi en la salida y decidí seguirte, debo admitir que me sorprendió verte entrar aquí— dijo moviendo sus ojos de un lado a otro de arriba abajo identificando el lugar —, no creí que las de por aquí tuvieran complejo de culpa.

Torcí los labios, compórtate Sakura aquí ante Dios no es bueno asesinar a nadie.

— ¿No sientes que te quemas?— pregunte.

—No— contestó extrañado —, ¿por?

—Es territorio sagrado— dije inclinando los hombros —, las criaturas del diablo como tú no son bienvenidas.

Dije como último saliendo del lugar pero él otra vez ya me estaba siguiendo.

¿Qué acaso no se iba a cansar de recordarme que había perdido en una noche de copas?

Ahora todos dirán que soy igual que las demás y con lo que me costó mantener una buena reputación. No sé cómo le hacen Rika y Tomoyo para no ser consumidas por cada chisme que sale de la boca de todos los de por aquí.

Están tan al pendiente de la vida del otro que se olvidan realmente de vivir.

—Tenían razón lo que dicen de Tomoeda— dijo aun sin mirarme a mí —, es tan dramático este lugar, te pinta demasiado bien— susurró haciendo detener mi andar —: hasta pareces virgen otra vez.

—Mal nacido— empuje para seguir caminando.

— ¡Ha vamos!— exclamó tomando mi ante brazo para detenerme y forzarme a mirarlo —, yo sé que te gustó.

— ¡Tú que puedes saber si me gustó o no!

—Porque presiento que debo pedirle a ¿sacerdotes?— me preguntó como si yo fuera católica a lo que negué rápidamente cruzando mis brazos —, que te hagan ciertas sesiones preferenciales para venir a confesarte más seguido.

—A ver— suspire —, Li—ahora escupí su nombre —; lo de anoche paso una sola vez…

Sonrió, mal nacido lo odio no lo conozco y ya lo odio pero eso me pasa por ser buena persona y estar de metiche, sí eso era ser chismosa y curiosa y miren que la lengua se la comió el gato y otra cosa.

Suspire nuevamente.

—No lo creo— dijo muy seguro —, debo confesarte que me gustó la idea de quitarle cierto cinturón de castigad a tu niñez.

¡Plaf!

Sí, nunca había golpeado a alguien en mi vida pero vaya que se sentía muy, muy bien.

Igual el maldito no se inmutó.

— ¿Por qué te empeñas en molestarme Li?, no fui yo la que termino tu relación de tantos años ni la que influyó a tu novia para acostarse con medio Hong Kong.

—No— contesto igual de tranquilo como siempre —, pero igual se dio la oportunidad y por mucho que no me haya gustado estar contigo del todo eres la primera y mientras eso dure…— se acercó tan sutil como un depredador acorralando a su presa —, cómprate la pastilla, no quiero problemas.

Entonces su andar se hizo primero que el mío metiendo las manos dentro de las bolsas de sus pantalones haciéndose por completo el hombre interesante. Sacudiendo su cabello con el movimiento del viento.

Más le valía no decir absolutamente nada por su situación de dolido.

(Shaoran)

—Si desea llamar a Ieran marque uno, si desea llamar a Meiling oprima dos, si desea llamar a Hiiragizawa…

En automático oprimí el numero dos mordiéndome las uñas con la esperanza de que no me contestara el teléfono, le había mentido a Eriol cuando le dije que yo la había citado para hablar esta noche, estaba claro que ella estaba muy nerviosa y ansiosa de hablar exactamente esta noche así que sabía a lo que iba.

Y tenía razón, no le había marcado en varias semanas bueno en días pero eso no quería decir que ya la había olvidado además tenía que darse cuenta de que debía adaptarme al nuevo sitio como si fuera Hong Kong y lo malo es que no me estaba costando nada de trabajo.

Subía fotos a la red pero mis amigos me decían que me había vuelto un plástico y todo ese tipo de cosas insultantes, Meiling alegaba que había cambiado que me había transformado en un hombre materialista y ese tipo de cosas.

Que ya no me gustaba lo de antes y que incluso estaba avergonzado de Hong Kong lo que suponía una vil mentira.

Xiaolang— dijo la voz del otro lado del auricular.

Cerré los ojos por instinto como si estuviera soportando un especie de dolor imaginario.

—Aquí me tienes— dije tratando de no sonar dolido ni mucho menos ansioso —, ¿de qué quieres hablar?

Suspire, me apreté el puente de la nariz.

Ham

Sólo habla, sólo dilo.

¿Recuerdas a Yamato?

Sí, es mi mejor amigo cómo olvidarlo si crecimos juntos, íbamos al jardín de niños juntos incluso aprendimos esgrima y por supuesto artes marciales.

—Sí— dije aún más temeroso sintiendo esas mariposas que revoloteaban por ella, poco a poco se iban ahogando y quemando con los jugos gástricos de la angustia generada y que mi cuerpo resentía.

No quiero que lo tomes a mal— sentenció —, tú has estado distante

—Dime que no es cierto— dije ahora chasqueando la lengua —, que no tuviste nada que ver con él…

Yamato Ishinobi, siempre competíamos en clase, en deportes, en las artes marciales que generalmente empatábamos y bueno en esgrima ni se diga. La competencia era parte de nuestra amistad, cuando me hice novio de Meiling entonces también quiso tenerla, la niña más linda de toda la preparatoria y dado que nunca pudo tener nada con mi hermana entonces decidió hacerme la lucha.

¡Estaba sola, no me llamabas, él estaba aquí conmigo y pasó!

¿Pasó?

Lo que yo jamás pude obtener por no presionarla lo había tomado otro de buenas a primeras.

— ¿Sabes y has escuchado de Tomoeda?— pregunte pero no me espere a que me contestara —, ¿tú crees que se me hubiera hecho difícil obtener eso? No lo sabes, no lo hice claro pero por respeto a ti…

Xiaolang yo…

—Ya no digas más— dije como último colgando el teléfono.

Entonces aquello fue mi perdición, espere a que Tomoyo y Eriol terminaban de hacer el amor, podía escuchar los gemidos desde mi habitación. Al escuchar la puerta salí y le pedí a Tomoyo que nos dejará solos lo cual sorprendentemente hizo, le conté todo y en la espera de una burla o el típico "te lo dije", recibí el consuelo del mal consejo. Con alcohol todo se solucionara, conseguir una cita y lo que llegará después el caso era no esperar mucho para obtenerlo.

Por supuesto el alcohol me ayudo a inhibirme mucho mejor de lo que yo pensaba y es que últimamente salía ebrio de casi todas las fiestas a las que íbamos y claro, ellos estaban más acostumbrados a este líquido que yo así que está de más decir que por supuesto me caí de borracho ante tal acto.

Y bien dicen que el alcohol y el teléfono no son buenos amigos. Se me ocurrió hablarle y decirle sarta de estupideces y groserías con las que jamás me había dirigido a ella. La trataba como una dama porque eso me demostraba, si quería que la tratara como cualquiera y que yo ya había cambiado entonces le daría el gusto.

Para mi mala suerte eso no fue lo peor del asunto cuando no soporte más y permití que todos me vieran haciendo el ridículo, Eriol y Yamasaki amablemente me ayudaron a ir a una habitación en donde como niño berrinchudo me puse a llorar.

No me había percatado de que alguien más estaba ahí en esa misma habitación, se recostó a mi lado.

Estaba dolido.

Estaba triste.

Me sentía solo y ella estaba ahí conmigo.

La bese y no me había dado cuenta de quién era, si se trataba de Tomoyo no pasaría nada y si se trataba de Rika sabría cómo actuar, lo haría por instinto, entonces me aleje para ver sus verdes ojos y es que no por nada el verde era mi color favorito.

Quise hacerme a un lado, dejarla ir pues después de todo estaba, me encontraba en un estado inconveniente pero me parece que a ella no le importó tampoco.

— ¿Estas segura?

Pregunte antes de volver a besarla y continuar con lo que seguramente pasaría y aunque no había planeado que sucediera así la primera vez.

Esas cosas cursis que un hombre piensa y no lo dice por vergüenza.

Ya estaba por pasar y no iba a dejar que la oportunidad se me fuera de las manos pero eso no significaba que tampoco me iba a aprovechar de ella.

Asintió en cuanto le acaricie el rostro y le iba dando cortos besos en sus labios.

— ¿Virgen?

Asintió por lo cual no me sentí tan avergonzado, aprenderíamos juntos aunque claro ella no debería saber nunca que yo también era virgen.

—Tranquila— le dije sutilmente metiendo la mano por debajo de su diminuto vestido azul, pasando mi mano por su entrepierna jalando delicadamente las medias para bajarlas.

Suspiró lo que me dio pauta a continuar con mi labor.

Entonces mi mano toque aquella zona que jamás había tocado en mi vida, nunca me imaginé siquiera hacerlo con Meiling. Suspire al suave tacto, lo húmedo y caliente que se sentía.

Me aleje para quitarle las medias a medida que iba besando sus piernas mientras ella se iba desabrochando el vestido dejándome ver que en efecto no llevaba sostén pero no le hacía falta tenía todo en su lugar.

Me dejo tocarle los pechos a medida que mis besos iban subiendo de sus rodillas hasta su muslo, la entrepierna y su vientre dejándome que el calor, las ganas y la excitación me fueran guiando lentamente.

Me mordí el labio inferior al sentir pezones duros, firmes, preparados para lo que fuera a pasar.

Bese su cuello como último a medida que las canciones de James Blunt iban llegando hasta nuestros oídos.

Si no iba a ser con amor al menos sería memorable y jodidamente romántico con el soundtrack.

Entonces entré en su cuerpo dejándome rasguñar la espalda, le dolía pero al mismo tiempo arqueaba la espalda de placer.

Se sentía tan bien y quise aguantar de verdad, no pude más que una canción de cinco minutos cuando termine, agotado, pude moverme lentamente pues eso ameritaba que así lo hiciera por mucho que deseara hacerlo fuerte sin sensibilidad para quitarme la frustración pero no había de otra.

Le bese el cuello justo antes de poder terminar, en ella o fuera. No tengo mucha experiencia tampoco.

— ¿Te duele?

—Un poco— confesó entre gemidos así que la bese nuevamente.

Entonces al terminar nos quedamos dormidos, no nos abrazamos, no dijimos nada.

Me gustó mucho y más hacerlo con ella, ya me la había imaginado en mis brazos al momento de verla desnuda pero también debía aguantar un poco y no decirle que me agradó.

En la mañana fingí que no había sido nada nuevo para mí al contrario me porte como todo un cabrón lo cual la molestó muchísimo pero se me hizo incluso ofensivo el hecho de que fuera a una iglesia a redimirse del supuesto pecado. En lugar de hablar con ella me burle y verla enojada era… increíble.

Con Sakura no tenía que ser tímido.

Con Sakura no tenía que contenerme.

Con Sakura había sido yo y nada más que yo sin fingimientos y al natural.

Pero ella no debe saber eso.

Me quede mirando la ventana como normalmente ella lo hacía para ver qué era lo interesante y salvo por las figuras que uno mentalmente va formando no había nada más, incluso hacía calor. El sol se veía más que considerablemente.

Me conecte al ipod tratando de escuchar discretamente con un auricular la canción que en automático comenzó you´re beautiful de James Blunt, justo la canción que sonó cuando ella y yo tuvimos… eso.

De eso a ya casi dos días y ella se limitaba a sentarse en el lugar de Yamasaki quien había aceptado el cambió porque nuevamente se había enojado con Chiharu, creo que olvido que cumplían dos o tres años más de relación.

Con Meiling jamás olvidaría eso.

Suspire.

— ¿En qué piensas?— preguntó Eriol quitándose la corbata y el saco reglamentario.

Todos estaban levantándose, caminando tranquilamente a la salida, esperando a sus amigos, Sakura corriendo para no encontrarse conmigo en los pasillos.

— ¡Sakura espera!— gritó Tomoyo tomando su mochila unas cuantas cosas del escritorio y salió corriendo en busca de su amiga.

Sonreí.

—En nada— conteste a mi amigo tan tranquilo que recogí la mochila del suelo y guarde el celular, el ipod y las libretas.

— ¿Cómo vas con lo de Meiling?

Incline los hombros.

—Saliendo— confesé, aun me dolía —, pero bastante bien.

—Disculpa por dejarte en casa de Rika— dijo Yamasaki.

Cierto fue el viernes ahora es martes y no los había visto.

—Entiendo— dije caminando por los pasillos siendo el centro de ellos dos —, cómo les fue.

—Magnifico— contesto Yamasaki —, aunque nefasto el día de ayer cuando me olvide de mi aniversario.

—Tomoyo ya es mi novia — rompió el hielo Eriol mostrando un poco esas mejillas coloradas.

A ver cuánto le dura. Sonreí.

—En hora buena— dije como último.

(Sakura)

Cuando llegue al instituto mi madre se había empeñado en seguirme porque aseguraba que había algo raro en mí, como siempre, parecía que la mujer tenía razón. Al salir de casa no tuve tiempo de desayunar prácticamente nada, bueno, salvo un vaso de jugo de naranja y unas galletas que encontré en la mesa sabor chocolate con nuez.

Me recosté en el frio césped mirando fijamente las nubes, formando figuras, imaginándome que lo mejor que le puede pasar a alguien por aquí es: nada de habladurías, vida tranquila y amigas con las que no sales más que por el café o un helado.

Suspire, eso en Tomoeda jamás pasará.

Mordí la manzana que mi madre me había dejado en las manos justo en el momento en que cruce por la entrada, rica, aún jugosa con la sensación de haber permanecido en el refrigerador un buen rato.

—Ah, con que aquí estas— dijo la misma voz que me sigue a todas partes últimamente.

Pareciera como si oliera que yo ya no era… que yo ya no era… eso.

Respire lo más tranquilamente que pude.

Alcé la cabeza un poco para encontrarme con que Tomoyo estaba parada frente a mí cruzando sus brazos a la espera de una respuesta de mi situación de niña rara últimamente. Su esbelta y bien formada figura daba contraste con la luz del sol que atravesaba apenas su cuerpo, su largo y negro cabello cual cascada, caía en bucles definidos y brillosos.

—Sí— respondí incorporándome para quedar sentada y esperar a que ella tomara asiento cerca de mi burbuja individual —, aquí estoy.

Entonces esa pose suya que había adoptado en donde suponía que algo malo o raro me estaba pasando dio pauta a no una sospecha sino más bien a una confirmación que aunque pobremente se notara ella ya estaba a la espera.

No podía hablar por supuesto, se suponía que aquello fue algo meramente de nosotros dos, lo cual, si me pongo a pensar un poco así deberían de ser todos. Acostarse con quienes les diera la gana pero quedarse callados, se limitarían a vivir sus vidas y se delatarían con las miradas.

Estoy plenamente segura de que Li no dirá absolutamente nada dado que… bueno, él se siente la posición de permanecer con el mismo legado que Eriol le ha otorgado. Como si se tratara de un reino o algo así con eso de las jerarquías en la escuela.

Me había prometido no hablar, no decir nada simplemente escuchar. Hasta que cometí está estupidez.

— ¿Te sientes bien?

Sí claro, muy bien salvo porque en la fiesta perdía esa pequeñita tela entre mis piernas que por lo general las mujeres cuidamos como si se tratara de la joya más preciada en el mundo.

Asentí.

—Pues no lo parece— dijo tratando de no dar pie con bola.

—Me ha llegado el periodo— dije levantándome con dificultad, aun me dolía bastante.

Entonces, aunque mi mejor amiga sabía que le estaba mintiendo prefirió dejarme un rato con mi mentira a seguir haciéndome sentir un poco incomoda, de días para acá estaba muy rara, con la llegada de la madre de Li y bueno además de él y su hermana ella ha parecido o tal vez ha querido ser la mejor anfitriona.

Eso si no es que él le gusta.

Me mordí la lengua nada más de pensarlo, ellos dos no haría buena pareja, la veo más bien al lado de alguien que pudiera soportar sus caprichos y no de él, además… ¡además a mí qué me importa!

— ¿No tienes coro justo a esta hora?

Ella negó mientras caminaba a mi lado, estábamos a nada de la última clase la cual sería precisamente música y bueno, por lo general la profesora nos hacía ensayar un poco del coro a su lado, tocar con los estúpidos instrumentos difíciles que se escucha bien en otras personas menos en mí.

No me quejo de escucharla a ella pues tiene la voz más encantadora seguramente de todo Japón, pues ha ganado muchos concursos pero… la clase me ponía al lado de Li, cuestiones de apellidos y ya bastante le…

—La profesora Izumi quiere tratar con un poco de inglés pero el coro se ha negado— habló mientras inclinaba los hombros —, supongo que no a todos les gusta la música en otro idioma y bueno, como ensayamos con la clase de música sería un tormento para todos ustedes.

Abrí los ojos como platos ante tal atrocidad, apenas y eso con su ayuda y con la de Eriol, pude por fin terminar sin equivocarme con la estúpida flauta la maldita canción de every heart, que aunque tenga título en inglés era en japonés, pero bueno, como sea; me había tardado más de un mes en aprenderla sin estar tomando aire y sin desafinar y ahora de buenas a primera la profesora quería intentar con algo en inglés ¡estaba loca!

—Maldita— logre decir, aunque la ofensa a la profesora hizo que bueno, me sonrojara un poco.

Tomoyo soltó una risita al notar mi sonrojo, por lo general no soy una chica de malas palabras.

—Me parece que se hará aunque nosotros no queramos— dijo suspirando —, pero yo te ayudare siempre y cuando no se me presente una cita con Eriol, ahora que estamos saliendo oficialmente.

Sí claro, con Eriol.

Agache un poco la mirada.

—Si los rumores son ciertos y él te gusta dímelo ahora y te juro…

— ¡No!

Grite en ipso facto deteniendo nuestro camino tomándola del antebrazo.

—Él a mí no me…

Entonces vi en Tomoyo aquel brillo en sus ojos que desde niñas no le había visto, esa mirada de ternura y llena de bondad.

En definitiva la vida de su madre le estaba cambiando, tal vez era un tanto rebelde y se comportaba así para llamar la atención de todos o porque siempre fue el pilar de su familia, tal vez le hacía falta una familia y en definitiva dicen por ahí que Ieran llegó para bien.

No lo dudo.

No con la nueva actitud de Tomoyo de días para acá.

—De acuerdo— dijo tranquilamente —, procurare no volver hacer el comentario siempre y cuando me digas la verdad.

Suspire.

—Fue algo del pasado— dije tranquilamente, de hecho de una manera muy tranquila para mi sorpresa —, un pequeño gusto cuando las hormonas llegaron pero hasta ahí, no pasara nada.

Y no conforme a la respuesta…

—Voy a fingir que te creo — dijo aun caminando así que la seguí —, pero si noto un cambio de actitud amiga te prometo que le dejare— suspiró —. Además, puede que te crea por un instante, dicen también por ahí las niñas de primero que, tú y Shaoran tuvieron un encuentro en la casa de Rika cuando él tuvo el episodio de su vida.

Me sonroje. Tenía que ser.

— ¿Qué están diciendo?

Serénate Sakura, no te conviene hablar de más si ella aun no te da la repuesta, no contestes hasta que te sientas plenamente rescatada de toda culpa.

—Tonterías— dijo en tono de querer restarle importancia al asunto y viniendo de ella era bueno y malo al mismo tiempo —, cosas sobre que ya están saliendo y que lo consolaste cuando estaba perdido por su novia de China, después dijeron que él te rechazo porque no se fueron juntos.

Rio.

—Ya sabes lo estúpidos que pueden resultar los menores— dijo suspirando —, el nuevo superior Li ha manejado bien la presa de las chicas de quince años así que seguramente te dará lugar puesto que estas en su mismo círculo de amigos.

Más aparte que no le conviene que se diga que se acostó conmigo.

(Shaoran)

—Fórmense, los quiero intercalados ya saben— dijo la profesora de música quien parecía que aún no tenía el tacto y la madera de verdadera profesora, creo que sólo le gustaba eso de tener grupos reducidos o alumnos escasos tres por aula.

Todos reímos puesto que nadie le hacía caso para desquiciarla un poco más.

—La canción… no podrán…

Más desesperación por parte de ella mientras que nosotros parecíamos cada vez más relajados y mucho menos estresados que ella. Aunque debo admitir que la música no se me da nada bien, odio sobre todo tocar algún instrumento soy un tanto torpe en cuanto a eso se refiere. Puedo estar hasta tres horas en una clase de cálculo, conocer historia universal y empaparme con libros de terror pero eso de la música… me es complicado.

Lamentablemente es una clase forzosa ya que en la matricula que mi madre eligió se empeñó en eso que en idiomas.

Entonces me acomode en mi sitio justo a Sakura Kinomoto quien por todos los medios trataba de no cruzar mirada conmigo, sonreí, esa niña se ha gastado más en lo que nos pasó y los demás ni en cuenta, aunque Yamasaki ya me había hecho el comentario de lo que se dice de nosotros dos en la casa de Rika.

Menos mal que ella se niega a creer que Sakura pueda hacer eso con un chico que apenas conoce, si se hubiera tratado de Tomoyo, por ejemplo, el chisme ya habría pasado los muros de Seijo y todos estaría más que enterados con pelos y señas.

Tomoyo se puso frente a nosotros, dándonos la espalda, seguramente comenzaría afinar y luego la profesora se sentaría al lado del piano mientras nosotros tocábamos torpemente con las flautas.

—Sigues empeñada en ponerte disfraz de monja— dije tratando de ocultar el movimiento de mis labios con la flauta.

Su cara, bueno, se puso más roja que otra cosa de coraje.

—Deja de querer ponerte como tema de conversación para todo— dijo imitándome.

—Tienes razón — dije tratando de contener la risa —, en realidad el tema de conversación aquí soy yo— puntualice aun si desear detener la discusión que ya había comenzado pero el día se había tornado aburrido.

—Termínala ya con esto de quien le quito la…

Nunca había sonreído tanto en un día, nunca me había divertido tanto con una persona y la sensación, el sabor que representa me parecen bastante agradables.

—Esto no se termina hasta que yo lo diga— suspire —, a menos claro que yo sea más caritativo que la madre Teresa e inclusive más indulgente que el propio Jesús.

Ver la expresión de fastidio de una persona a quien conoces poco y nada, esa sensación de pertenecer y ser pertenecido aun cuando no era la manera correcta te da grata satisfacción. En particular siento incluso que esta idea de haberlo hecho de esta manera puede resultar un poco…no sé sí motivadora porque no todos los días te pasa algo así, incluso, con Sakura Kinomoto a mi lado haciéndome recordar lo que paso entre nosotros y mejor dicho que yo me he empeñado en que se le olvide me ha hecho incluso que el rompimiento con Meiling pase a segundo terminó.

Ni siquiera me había dedicado a lamentarme la perdida de mi relación, estaba demasiado enfocado en molestar a Sakura.

— ¿Qué quieres para dejarme en paz?

Preguntó por fin fingiendo que estaba tocando la flauta, aunque algo torpe, supuse que ni siquiera se estaba enfocado en la música.

—Uno nuevo— dije suspirando mientras ponía la flauta en los labios —, digo, no puedes negarte.

Entonces, sus ojos se abrieron como platos al igual que los ojos de Chiharu Mihara quien se giró lo suficiente como para verme fijamente y luego a Sakura.


Little Strawberry Chan.

Espero les haya gustado el capítulo, a qué no se esperaban que de verdad ellos lo hubieran hecho verdad? Jejeje, pues sí… y a partir de ahora el tormento vendrá fuerte para la querida Cerezo porque el joven Shaoran (ha como lo amo, que me moleste a mí) ha descubiertos los deseos de tener a Sakurita a su lado! Los han escuchado!

Las espero en la siguiente entrega y no pido más que comentarios… quiero saber lo que piensan de esto!

Bye bye.