Ohayo!! De nuevo, ¡hontoni arigato a todos por las review!, y me alegro muchísimo de que os guste el fic!

Y pedir perdón por la demora en este capitulo… demo, me fui de vacaciones, y no pude escribir…

Disclaimer: Los personajes de Bleach no me pertenecen, son propiedad de Tite Kubo…

Aquí vamos con el siguiente capi de esta parejita :)

Capitulo anterior:

Allí estaba su chico misterioso.

- ¿¡Toushirou?! – gritó Karin sorprendida. Al parecer, gritar su nombre se había vuelto parte de su rutina diaria…

¤÷(¤ TSUKI NO YUME ¤´)÷¤—

Karin observaba a Toushirou con los ojos abiertos de par en par, sin creer lo que veía. Abría y cerraba la boca continuamente, sin producir ningún sonido.

Toushirou la miraba con una mueca divertida; sería interesante ver que pasaba entre ellos durante toda su estancia en el mundo humano.

Se mantuvieron así durante unos segundos, hasta que Toushirou decidió seguir divirtiéndose un poco más.

- Nee, Karin… - murmuró mientras la miraba fijamente a los ojos, - ¿no me vas a presentar a tu amigo? – la muchacha pareció volver a la realidad, y sacudió la cabeza.

- ¿A quién? – preguntó sin entender.

- A Chappy – Hitsugaya sonrió mientras esquivaba uno a uno los objetos que Karin le lanzaba de mala hostia. Siguió riendo hasta que una prenda de ropa que no pudo esquivar, le dio de lleno en el rostro, y permaneció allí.

- ¡Urusai, baka! – gritó Karin roja de la vergüenza, - ¡voy a patearte el culo pervertido! – Karin levantó el puño amenazante y dio un paso hacia el chico.

- Oe, Karin… - habló Toushirou con una extraña sonrisa, y alzó el brazo con algo entre sus dedos.

La chica observo atentamente, y al reconocer unas braguitas de color naranja, con el pato Yuki bordado en negro, no pudo sino ponerse más roja de lo que ya estaba, sin saber si era por la vergüenza o por el cabreo que tenía.

- Te mataré… - susurró mientras cerraba los ojos y respiraba profundamente.

- ¿Puedo quedármelas? – Karin le miró amenazadoramente, con los ojos entrecerrados, y él tuvo que hacer un gran esfuerzo por no caerse al esquivar una patada de la chica, - oe, oe, no seas tan agresiva…

- ¡Urusai, teme! – Karin pegó su frente a la de Toushirou, que se sorprendió al sentir su cercanía, sus ojos le miraban seriamente, - ¡eres un pervertido!, ¡un idiota pervertido!, - paró durante unos segundos, y luego puso una mueca divertida, - …enano

El rostro de Toushirou enrojeció, frunció el ceño y un tic se apoderó de su ceja.

- ¡A quién llamas enano, Kurosa…! – unos golpecitos en la puerta interrumpieron su disputa. Toushirou calló al instante, y Karin se giró entre sorprendida y alarmada.

- Ano…Karin… - la voz de Yuzu se oía al otro lado de la puerta, - ¿puedo pasar?

- Yuzu, no es el mejor momen… - pero su hermana no había esperado su respuesta, y ya había girado el pomo de la puerta.

Alarmada, la mente de Karin se quedó en blanco por completo. Miró a Toushirou, y luego volvió la vista a la puerta con temor; ya estaba medio abierta.

Corrió hacia el chico; sin saber muy bien por qué, y este la miró interrogante. Una idea se paseo por la mente de Karin, y está sonrió de forma extraña al llegar hasta el muchacho.

- Ale, para abajo - dijo ella decidida. Toushirou abrió con exageración los ojos; apunto de replicar, cuando el pie descalzo de Karin le golpeó en la cara con algo de fuerza, y éste cayó hacia atrás por la ventana.

- No le dolerá – se dijo así misma la muchacha, luego suspiró, - espero que no sea muy rencoroso…

La puerta de la habitación se abrió del todo, y Yuzu entró despacio, con las manos entrelazadas a modo de niña buena.

- Karin… - dijo su hermana con dulzura, - la cena ya está lista, - Karin hizo un gesto de afirmación, sonriendo de manera forzada – Ano… ¿sucede algo, Karin?

- ¿Eh?, - intentó disimular su nerviosismo, - no digas tonterías Yuzu - empezó a reír de manera forzada.

- ¿Seguro? – dijo observando detenidamente toda la habitación, como si esperase encontrar algo fuera de lugar, o quizás a alguien - creí haber oído otra voz hablando conti…

- ¡Son imaginaciones tuyas! – gritó Karin interrumpiéndola. Se rascó la nuca y sonrió ampliamente, - enseguida bajo, - agregó para intentar convencerla del todo.

- Uhmm… claro – Yuzu sonrió y, antes de salir, echó un último vistazo a la ventana abierta, por la que entraba una pequeña brisa de aire. Karin tragó saliva – no tardes, que se enfría, - dijo suavemente, y salió de la habitación tarareando una alegre melodía.

Cuando la puerta se hubo cerrado, la joven se desplomó en la cama con los brazos y piernas estirados y suspiró.

- Por poco… - susurró en voz baja. Esperó unos segundos para estar segura de que ya no había nadie que pudiera oírla, y giró el rostro hacia la ventana – ya puedes entrar, Toushirou - le dijo tranquilamente.

Las claras cortinas de la ventana se menearon al sentir una brisa traicionera, y unas hojas secas bailaron con el viento.

Una figura apareció de entre la noche, y se apoyó con gesto descuidado en la repisa de la ventana, intentando mantener el poco orgullo que le quedaba.

Toushirou observó a Karin; tumbada en la cama, mirándole con atención y con una sonrisa traviesa en el rostro.

- Hey – saludó ella divertida.

- Nada de "hey", - le contestó el muchacho sacudiéndose las hojas del pelo, la miró seriamente, - ¿a que narices ha venido eso, Kurosaki?

- ¿El qué? – preguntó inocentemente Karin -¿Kurosaki? ¿Qué ha pasado con el "Karin", pequeña?- le dijo una voz en su interior. Karin la ignoro.

- ¡Me has tirado por la ventana! – el chico estaba dolido, si bien no por el golpe, por el echo de haber visto su dignidad pisoteada de esa forma.

- ¡Oh, vamos! – hizo un gesto con la mano quitándole importancia al asunto, - fue lo primero que me vino en mente, - al ver la cara interrogante del chico, suspiró de nuevo, - ya sabes - agregó, - si mi hermana te hubiera visto, tendría que haber dado muchas explicaciones, y no tenía ganas. Eso es todo.

- ¡Oh…Kurosaki, la chica de las grandes ideas! – ironizó Toushirou, y luego añadió con gritos furiosos, - ¡Soy un shinigami, baka! ¡No pueden verme! – Karin abrió los ojos y se maldijo por haber olvidado algo tan obvio como eso.

- Ups, jeje… - sonrió mientras se rascaba la nuca, - gommen, gommen… un pequeño fallo sin importancia, - dijo algo avergonzada mientras sacaba la lengua.

- ¡Pero si me has tirado por la ventana! – repitió el chico escandalizado, - ¿Qué es eso de "sin importancia"? – la miró furioso

- Si, si, lo que tú digas… - dijo sin hacerle mucho caso, se levantó y se dirigió hacia la puerta, - vuelvo en un segundo, estate quietecito y no armes jaleo Toushirou – se burló como si fuera un niño pequeño.

- ¡Es Hitsugaya-taichou! – gritó enrojecido, pero la muchacha ya había cerrado dando un portazo, y le había ignorado completamente.

- Insoportable… - susurró de mala gana mientras entraba en el dormitorio.


Residencia Orihime…

Una joven estaba en la cocina; bastante acogedora y decorada con un gusto bastante…personal.

Su cabello estaba recogido por comodidad, y una pequeña orquilla azul celeste que recogía un mechón, brillaba de vez en cuando; como si fuera magia.

Estaba cocinando con gran habilidad, mientras tarareaba una canción con voz suave, sumida en su tarea.

- ¡Inoue-chan, estoy en casa! – se oyó una voz desde la entrada, luego, la puerta al cerrarse.

- Bienvenida, Rangiku-san – contestó la joven desde la cocina, y luego asomó la cabeza sonriente, - ¿Are? ¿Dónde está Hitsugaya-kun? – preguntó sorprendida

- No te preocupes - dijo con una sonrisa maliciosa en el rostro, al ver la cara de incomprensión de la chica, sonrió con mayor amplitud, - es una historia divertida, ¡me ducho y te la cuento en la cena! – y salió corriendo hacia el baño.

Inoue se quedó ahí plantada en la sala, mirando embobada por donde se había marchado Matsumoto

- Cuanto antes hagas la cena…. – oyó su propia voz en la cabeza, - antes averiguarás que trama

Inoue sonrió y salió pitada a terminar de preparar la cena, desbordando un nuevo entusiasmo por donde pisaba.

Al fin y al cabo, un cotilleo es un cotilleo, aunque… si es sobre el "frió e indiferente" Hitsugaya Toushirou… se podría desembocar una catástrofe natural.

Con este nuevo pensamiento, Orihime no sabía si estaba intrigada, o si temía por la seguridad de su casa.

- Espero que Rangiku-san no se haya pasado – suspiró mientras una gotita resbalaba por su nuca, - seguro que esto es cosa suya…

Residencia Kurosaki…

Toushirou se encontraba de pie en medio de la habitación, dando pequeños paseos por ella.

No tenía nada mejor que hacer, y no sabía cuanto tardaría la chica en volver, así que se dedicaba a matar el tiempo como podía.

Observaba la habitación de Karin con cierto interés; aunque nunca lo llegaría a admitir.

Pegada a la pared, había una estantería de madera, de un color claro y veteado. En las baldas, casi todo lo que había eran libros; muchos libros.

En la estantería inferior, estaban lo que él suponía que eran los libros de la escuela; bastante cuidados, aunque algo arrugados. No llamaban mucho la atención.

En el resto de la estantería, ocupando casi todas las baldas, seguía habiendo libros, solo que mezclados.

Podían verse libros de…fantasía, sí, eso. Tenía varios del género de fantasía, y de estos que al verlos piensas "¿son eternos o acabarán?; pues eran de tamaño considerable.

También tenía una cantidad llamativa de tomos de manga; aunque sinceramente él no conocía ninguno, aunque había oído que eran muy famosos en el mundo humano.

Algo menos cuidadas estaban unas revistas de deportes; sobre todo de fútbol, que tenía amontonadas en una torre, algunas aparentemente bastante viejas.

Pero por lo demás, la estantería mantenía todo su contenido en un perfecto estado, al parecer le gustaba bastante leer.

La cama estaba revuelta, ya que momentos antes Karin había estado espatarrada ahí, burlándose de él, cabía recordad.

En una esquina de la habitación, tirada en el suelo, estaba la ropa con la que había visto a la joven en el campo de fútbol aquella misma tarde.

En su escritorio, una lamparita enfocaba directamente a un libro de Historia, abierto por una página cualquiera, y un lápiz junto a él.

Y en la silla…estaba la ropa interior del pato Yuki que le había lanzado Karin a la cara. Se sonrojó involuntariamente. Y también alguna que otra camiseta interior para dormir.

Una papelera llena de papeles arrugados, y alguna que otra cosa más.

En su opinión, no es que el dormitorio estuviera muy ordenado, pero tampoco era la representación del caos ni nada por el estilo.

El sonido de la puerta al abrirse interrumpió su pequeña curiosidad, y se volvió.

- ¿Qué entiendes por "vuelvo en un segundo", Kurosaki? – le dijo al ver entrar a la muchacha - ¿Tanto la has echado de menos, chico? – Toushirou hizo como que no había oído nada.

Karin cerró la puerta e ignoró el comentario del chico. Se sentó en la cama con las piernas cruzadas, y dejó una bandeja sobre la cama. Hizo ademán de decir algo, pero se quedo mirando a Toushirou.

-¿Qué? – preguntó el chico al sentirse observado

- Bueno… yo quería saber sí… - era algo difícil de preguntar.

- ¿Qué sucede? – le apremió el muchacho. Después de todo, puede que fuera algo importante

- Ya sabes… - dijo mientras hacía gestos sin sentido con las manos, - me preguntaba si los shinigamis… coméis, y esas cosas… - agregó

Durante unos segundos todo permaneció en silencio. Toushirou se había quedado mirándola, embobado por la pregunta, mientras que una gotita resbaló por su frente.

- ¿Y bien? – preguntó Karin que había recobrado un poco la presencia, - No tengo todo el día Toushirou, ¿coméis o no?

- En realidad… - pensó que era mejor optar por la versión corta y que no llevaba a molestas preguntas, - si, claro que comemos, si.

- Me alegro de oírlo – Karin sonrió y destapó dos platos de comida que había en la bandeja; estaban recién hechos, - he traído también para ti, espero que te guste – añadió haciéndole un gesto para que se sentase en la cama.

Toushirou pareció dudar unos instantes, y luego empezó a preocuparse.

- Uhmm, no les habrás dicho que….

- No te preocupes – añadió rápidamente la niña, - les dije que había sido un entrenamiento duro y que tenía hambre – saboreó el olor que ascendía de su plato, - además, últimamente estoy llena de exámenes, así que no es raro que coma en mi habitación

- Supongo que está bien… - el joven se sentó enfrente de ella, cruzó las piernas y observó la cena. Desde luego, tenía mejor aspecto que la "comida" que preparaba Inoue – Gracias – Karin le sonrió.

- ¡Delicioso! – dijo de pronto Karin pegando un bote en la cama. Toushirou se sobresaltó - ¡auch!, quema… - añadió a continuación la chica mientras bebía agua.

El joven suspiró con pesadez y después lo probó. Asintió con la cabeza y miro a la chica.

- Está bastante bueno – dijo mientras se llevaba los palillos a la boca; a él no le quemaba, - ¿lo has hecho tú?

- ¿El ramen? – el chico asintió, - Iie, no me gusta cocinar, y dudo mucho que se me de bien, - sopló un trozo de carne para que se enfriara, y después se lo llevo a la boca, - Yuzu se encarga de cocinar, a ella se le da bien todo lo relacionado con la casa – Karin se encogió de hombros y siguió comiendo.

El chico la miró y volvió a asentir.

No hablaron mucho durante la cena, de hecho, prácticamente estuvieron en silencio todo el tiempo, cada uno metido en sus propios pensamientos.

De repente, Karin pareció acordarse de algo, y habló de nuevo.

- Ne, Toufhigou (Ne, Toushirou) – dijo con la boca llena de fideos y caldo, - ¿Forfé eztaf api? (¿Por qué estás aquí) – un fideo le salía por la comisura de la boca, lo sorbió- ¿mo debefíaz eztar mapango fifos? (¿no deberías estar matando bichos?)

Una venita apareció en la frente del peliblanco – Vaya, es un encanto ¿no crees? Toushirou suspiró sin escuchar la vocecita, y hasta él mismo se asombró de haber entendido algo de lo que había dicho la chica.

- Estoy aquí por ti, Kurosaki Karin – el chico cerró los ojos y concluyó, - y voy a alojarme en tu casa durante el tiempo que sea necesario.

Entonces todo ocurrió a cámara lenta.

Toushirou abrió los ojos y Karin; sobresaltada por la información, echó como un chorro a propulsión todo el ramen sobre el rostro de Toushirou.

- ¿¡Nani?! – gritó Karin parpadeando a gran velocidad.

El caldo empapaba la cara y el pelo del muchacho, y los fideos se escurrían por su piel.

Y entonces, la venita explotó.

Residencia Orihime…

Cuando Matsumoto acabó de darse una ducha; habiendo tardado alrededor de treinta minutos, lavándose con mimo la larga y ondulada cabellera, se dirigió al piso de abajo.

Bajó las escaleras con una toalla en la cabeza, frotando suavemente para secarse el pelo.

Se había puesto el pijama. Una camiseta de tirantes de color amarillo pálido, con una flor naranja en el lado derecho del pecho, y un pantalón corto del mismo color.

La mesa estaba ya puesta, e Inoue estaba sentada en un cojín esperándola, mientras observaba con hambre la comida.

Matsumoto iba descalza y no hacía ruido, por lo que Inoue no se dio cuenta de que estaba allí hasta que ésta habló.

- ¡Tiene una pinta deliciosa, Inoue-chan! – dijo la mayor con entusiasmo, dejando la toalla en el suelo. Se sentó enfrente de Inoue - ¡Eres una artista en la cocina!

- Arigato, Rangiku-san – dijo la joven medio sonrojada. La observo con una sonrisa de admiración. - Es tan guapa… - pensó, - me pregunto si algún día llegaré a ser como ella…

- ¡Itadakimasu! – gritó alegremente Matsumoto observando todo con ojitos brillantes, y luego separó los palillos para comer. Se percató en que Inoue la miraba sin probar bocado, - ¿Sucede algo, Inoue-chan? ¿No tienes hambre? – dijo con un puchero

- N...no, no…no es nada – negó con la cabeza Inoue, sonriendo forzadamente. Luego probó su plato, - ¡Delicioso! – gritó con estrellitas en los ojos.

A Matsumoto le cayó una gotita por la cabeza y la miró con dudas, pero luego pareció recordar algo y lo dejó pasar.

- ¡Ah, claro! Se me olvidaba… – dijo de pronto dejando de comer, y sonrió con malicia – hay algo que tengo que contarte…

Inoue dejó también los palillos encima del cuenco y la miró profundamente, pidiéndole con ojos de cordero que le contase todo con pelos y señales. Tragó saliva.

- El capitán… - dijo despacio Matsumoto, apoyando las manos en la mesa e inclinándose hacia Inoue.

- ¿Si? – habló bajito. La joven cada vez estaba más cerca de ella, e Inoue se moría de ganas por saber que era lo que sucedía con Hitsugaya.

Permanecieron en silencio unos segundos, y entonces, Rangiku sonrió ampliamente. Se veía que disfrutaba con esto.

- El capitán… - dijo de nuevo, - ¡tiene novia!

Inoue cayó de espaldas y se golpeó la cabeza con el suelo.

- Hitsugaya Toushirou…- tenía los ojos abiertos de par en par, - ¡¿tiene novia?!

Se había imaginado algo un poco distinto. Algo así como, "es de otro planeta", o "es un superhéroe que salva el mundo cada fin de semana", o incluso llegó a pensar "es un extraterrestre que llegó a la Tierra en una pompa de jabón gigante, y que luego falleció por causas desconocidas".

En su opinión, eran cosas más lógicas que el hecho de que el capitán de la décima división, pudiera tener novia.

Se esperaba cualquier cosa menos eso.

- ¿Are? – Matsumoto asomó la cabeza por encima de la mesa, - ¿estás bien, Orihime-chan?

- Itaeee… - dijo mientras se frotaba un pequeño chichón que le había salido en la cabeza, hizo una ligera presión y lo metió para dentro de nuevo – eso creo…

Orihime se incorporó sobre el cojín y se sentó correctamente. Matsumoto la miró y no pudo evitar soltar una carcajada sincera. Inoue se contagió y sonrió.

- Ha sido una reacción divertida – dijo secándose las lágrimas que se le escapaban de la risa, - en fin… - la miró con malicia, - ¿quieres saber los detalles de mi magnífico; y no por ello menos diabólico, plan?

Inoue miró nerviosa a todos los lados de la habitación, jugando con los dedos índices de ambas manos.

En el fondo, tenía un gran respeto por el capitán Hitsugaya. Eso, y que le deba bastante miedo, para que mentir.

- Yo… Rangiku-san… - dijo débilmente, - no creo que sea una bue…

- ¡Oh, está bien, está bien! – le interrumpió la joven, - ya que insistes tanto, no puedo negarme, -dijo mientras jugueteaba con su pelo, - soy demasiado buena… - suspiró

Una risita nerviosa se le escapó a la joven, - No me está escuchando… - se dijo – me lo va a contar sea como sea. Inoue no tuvo más remedio que seguirle la corriente y rendirse.

- Hai, Rangiku-san… - dijo rendida Inoue

- Buena chica – sonrió Matsumoto, - ya entraremos en detalles más adelante, ahora te hago un resumen de lo primordial

Inoue asintió con la cabeza y tragó saliva. Estaba impaciente. Matsumoto se aclaró la voz y puso una expresión seria; aunque a simple vista muy forzada.

- Taichou tiene novia – le recordó. Inoue asintió. – Es más joven que él… - dudó unos segundos, - si, bastante más joven…

- ¿¡Es más joven que él?! – dijo Inoue parpadeando lentamente. Matsumoto asintió.

- Es una niña del mundo humano – siguió Matsumoto

-¿¡Una niña del mundo humano?! – dijo la chica asombrada

- Se conocieron aproximadamente hace cinco años - continuó

-¿¡Hace cinco años?! – gritó perpleja

- Está enamorado de ella – siguió ignorando a Inoue , - pero él es tan…tan él, que no lo sabe

-¿¡Está enamorado?! – gritó, - ¿¡Y no lo sabe?! – Matsumoto empezaba a cansarse

- Y es posible que ella le corresponda

-¿¡Le corresponde?! – A Matsumoto le empezó a crecer una venita en la cabeza; raro en ella

- Y taichou ha decidido "voluntariamente" quedarse en casa de la joven durante la misión – miró a Inoue que parecía que iba a volver a gritar, - y posiblemente ahora mismo estén en su casa…durmiendo…juntos - finalizó

-¿¡En su casa?! – gritó. Matsumoto estaba apunto de explotar del estrés ¿¡Durmiendo juntos?!

Y algo explotó

- ¡Joder Inoue, eso he dicho, sí! – estalló Rangiku haciendo exagerados gestos con los brazos , - ¡deja de repetirlo todo! – al ver los ojos llorosos de la chica, se sintió culpable, - lo siento cariño, no era mi intención gritarte – la dijo sonriendo dulcemente

- N…no es justo – dijo aguantando las lagrimas, - ¡Mi ramen con pescado hervido!

Matsumoto abrió los ojos sorprendida - ¿Era eso por lo que parecía apunto de echarse a llorar? – se preguntó a si misma.

El cuenco de ramen estaba volcado en la mesa, manchándolo todo. Seguramente había ocurrido en el momento en que Inoue se había caído hacia atrás, solo que no se parecía haberse percatado hasta ahora.

- Tu…por un cuenco de ramen…- su voz parecía de ultratumba, pero de pronto, se tiró a los brazos de la chica, - ¡lo siento tanto Inoue-chan! Si quieres podemos compartir el mío ¿eh? –dijo con voz dulce mientras le estrechaba en sus brazos, apunto de ahogarla.

- Hai… - Inoue se limpió las lagrimas y sonrió, - ¡arigato, Rangiku-san!

- Bueno… - dijo Matsumoto pasado un rato, - ¿entiendes mi plan?

- Hai… - respondió algo insegura, - básicamente, ¿tenemos que hacer que se den cuenta de sus sentimientos, y que acaben juntos? – Matsumoto asintió, feliz de que lo hubiese entendido al fin, - demo… ¿no dices que ya son novios?

- Ehhh…si, bueno, en realidad no – le contestó rascándose la nuca, - solo he adornado un poco las cosas, - rió nerviosamente – pero hay un problema, - su expresión se volvió seria de repente.

-¿Un problema? – preguntó sin entender. Matsumoto asintió

- En la sociedad de almas… - se notaba un poco de tristeza, - una relación entre un shinigami y un humano… - la miró fijamente, - está totalmente prohibido.

- Ya veo… - Inoue se deprimió. Le gustaban los finales felices como en los cuentos; por muy infantil que pareciese, - ¿no podemos hacer nada?

- ¡Claro que podemos!, - dijo más alegre, - ese es el por qué de mi plan, - se la veía muy orgullosa, - pero ya hablaremos mañana de todo con calma, es tarde.

Inoue asintió y ambas se levantaron para recoger la mesa. En medio del camino, la muchacha sintió curiosidad por algo y no pudo evitarlo.

- Ano…Rangiku-san – dijo con una sonrisa, - ¿y quién es ella?

- Karin… - contestó de forma simple, - Kurosaki Karin

Y entonces se oyó un estruendo, seguido de un "clash"; muchos platos y vasos cayeron al suelo, rompiéndose en el acto en mil pedazos.

- ¿¡Toushirou está enamorado de la hermana de Kurosaki-kun?!

Al parecer, el día de hoy estaba lleno de sorpresas.

Residencia Kurosaki…

La escasa luz que iluminaba la habitación, era luz artificial procedente de la lámpara de su escritorio; y no del exterior.

En el negruzco cielo de la noche, la luna brillaba solitaria e imponente; dejando a sus estrellas cercanas sin protagonismo.

En el interior de la habitación, se veían dos siluetas sentadas en la cama. El silencio se hacía hueco entre aquellas paredes.

El joven se frotaba el pelo con una toalla blanca, con suavidad, y se quitaba los restos del ramen que permanecían aun en su rostro.

- ¡Achus! – Parece que alguien está hablando de ti, muchacho – Toushirou asintió inconscientemente, sin percatarse de que era una voz de su interior.

- Ne, Toushirou – dijo Karin divertida, - no te vayas a resfriar por el ramen

- Cállate – contestó sin mirarla. Karin sonrió al ver los esfuerzos exagerados del muchacho por intentar quitarse todos los restos de su blanco cabello.

- Tenías que haber visto la cara que has pues…

- Kurosaki – el joven la miró seriamente; directamente a los ojos, y ella se sintió algo culpable, - cállate

Karin bajo la mirada, observando sus pies, como si fueran lo más interesante en aquel momento. Suspiró y se encogió de hombros.

- Ven, date la vuelta – el chico la miró con desconfianza, - ¡tan solo hazlo! – dijo un poco irritada.

Dubitativo, el muchacho acabó cediendo y se pudo de espaldas a ella, mientras refunfuñaba en su contra.

Karin cogió la toalla y la colocó en el pelo del chico, mientras le revolvía el pelo suavemente; para dejárselo perfecto.

Al principio, el contacto le sobresaltó y estuvo apunto de protestar, pero después; casi por instinto, se dejó llevar por las suaves caricias y toda la tensión se esfumó.

Permanecieron en silencio, mientras Karin se perdía en el olor de su pelo y su suavidad, y Toushirou en aquella relajante situación.

Cuando Karin hubo terminado, Toushirou tuvo que reprimir un pequeño gruñido de protesta, y el muchacho tardó unos segundos en girarse; intentando ocultar su sonrojo de cualquier forma.

No era el único que se había sonrojado.

- Gracias… - susurró el chico mirándola fijamente. Ella le sonrió.

- No tiene importancia – la sonrisa fue desapareciendo, y su rostro reflejó algo de inquietud

- ¿Qué pasa, Kurosaki? – le preguntó el chico con algo de preocupación

- Es solo que… - la joven desvió la mirada, - antes has dicho que estabas aquí por mi - el chico asintió, - ¿a qué te referías?

- No te preocupes – contestó sin darle importancia, - de momento, olvídalo

-¡Pero quiero saberlo! – respondió cabezota

- Kurosaki – por alguna razón, la chica empezaba a odiar que no la llamara por su nombre, - mañana te contaré todo, no te preocupes

- Si te vas a quedar aquí creo que tengo derecho a saber por qué… - murmuró a regañadientes la chica. Toushirou no tenía ganas de discutir

- No me han pedido que permanezca en tu casa – le comentó, - si quieres puedo irme a otro sitio – se le formaba un pequeño nudo al hablar.

- ¡No! – dijo Karin de inmediato, y luego se maldijo por ello, - quiero decir… si está relacionado conmigo, será mejor que te quedes aquí…¿no? - Karin le miró con algo de nerviosismo, y él se limitó a asentir.

El nudo desapareció del estómago de Toushirou, y Karin suspiró aliviada; ninguno de ellos sabía por qué.

En ese momento, Karin se puso pálida y se llevó una mano a la frente, dándose un pequeño golpecito.

- Oh no, mierda… - dijo mientras observaba abatida el reloj - ¡Son la una de la mañana ya!

- ¿Tienes sueño? – preguntó confuso el chico

- No es eso… - respondió con lagrimitas en los ojos Karin, - es que mañana me va a costar horrores levantarme…. – suspiró , - que pereza…

Toushirou no pudo evitar reírse, y Karin le miró con reproche.

- No te rías – La joven se cruzó de brazos, - al fin y al cabo, es tu culpa, teme

- Lo que tu digas… - Toushirou la ignoró y se levantó de la cama, - será mejor que nos vayamos a dormir ya – Karin asintió mientras sonreía

- Ne, Toushirou… - dijo de pronto, - ¿Dónde vas a dormir tú?

- En el armario – contestó. Karin abrió la boca de forma exagerada

- ¿¡En el armario?!

- Eso he dicho, si – afirmó él como si fuera lo más lógico del mundo

- Ah…claro, el armario – la chica prefirió no discutir

Karin se asomó a la ventana, observó la luna y sintió la fresca brisa del exterior.

Se acercó a la cama, y se tumbó bajo las sábanas que la arropaban dándole calor. Extendió un brazo y apagó la luz de la lámpara; y todo quedó oscuro.

Pudo sentir un aliento golpeándole el rostro, y luego unos labios se posaron en su frente; despacio y dulcemente. Se estremeció ante ese contacto.

- Buenas noches, Karin – murmuró la voz de Toushirou

- Buenas noches, Toushirou – le susurró Karin con una pequeña sonrisa.

En el exterior, la copa del árbol más cercano se mecía con el viento, y una silueta; oculta entre las hojas y las ramas, observaba todo a través de la ventana.

- Capitán Hitsugaya… - susurró con palabras vacías, sonriendo con malicia, - quien iba a pensar que caerías tan pronto…

Y el sueño envolvió a la noche…

A la mañana siguiente, cuando los primeros rayos del sol impactaron con calidez en su rostro, y el azul del cielo estaba claro y tranquilo; no pudo evitar despertarse a pesar del cansancio que tenía.

Karin abrió los ojos lentamente, parpadeando suavemente mientras estiraba todo el cuerpo, para desentumecerse.

Se levantó de la cama y al apoyarse, se encogió un poco al sentir el frió suelo en sus pies descalzos.

Avanzó despacio en dirección del armario, mientras se frotaba los ojos aun medio dormida, para espabilarse.

Colocó la mano en la puerta y la deslizó para abrirla; justo al mismo tiempo en que Toushirou pretendía abrirla desde dentro.

Por inercia, Toushirou cayó hacia delante llevándose consigo a Karin; que no sabía si seguía soñando aun. Se oyó un gran golpe.

Karin estaba tumbada en el suelo, con los ojos cerrados fuertemente, y Toushirou se encontraba encima de ella, con las rodillas a ambos lados de su cuerpo y las manos apoyadas al lado de su cara.

Sus rostros estaban a escasos centímetros; podían sentir la respiración del otro y perderse en la intensidad de sus ojos. Ambos se ruborizaron.

Toushirou se incorporó despacio, y le tendió una mano a la chica para ayudarla a levantarse.

- Lo siento – dijo el chico, - pensé que si querías algo llamarías antes

- En realidad…ah, gracias – agarró la mano y se levantó del todo, - en realidad, estaba todavía tan adormecida que no recordé que estabas ahí… - hizo una mueca divertida para ocultar el sonrojo, - lo siento

- Hnnn… – respondió simplemente el muchacho, - de cualquier modo, tengo algo que hacer – se sacudió un poco la ropa y saltó hacia la ventana, - te veré luego

- ¿A dónde vas, Toushirou? – preguntó con curiosidad

- No te preocupes – Toushirou la miró con una pequeña sonrisa, - estaré cerca por si me necesitas...

- ¡No me preocupo! – gritó ruborizada, pero Toushirou ya había desaparecido entre el cielo y las calles de la ciudad.

En las calles…

El muchacho de pelo blanco caminaba por las calles con gesto indiferente. Era verdad que no tenía ni idea de donde estaba en ese momento; pero sabía encontrar un riatsu de cualquier forma, por lo que no le daba importancia.

Caminaba con las manos en los bolsillos, mientras miraba el cielo distraídamente. Por alguna razón, la imagen de Karin vino a su mente.

Vaya, muchacho –habló una voz de su interior, ¿te ha calado hondo eh?

Urusai – le respondió en su mente

"Buenas noches, Karin" – dijo la voz mientras le mostraba las imágenes de la noche anterior. Toushirou se ruborizó ante el beso.

Hnnn… piérdete – le respondió con una mueca de enfado, y la voz se marchó entre risas

Se detuvo ante un pequeño comercio, de aspecto antiguo y rudimentario. A un lado había una furgoneta; tal vez de reparto, y alguna que otra tabla de madera apoyada en la fachada. Al margen de todo, parecía un sitio acogedor.

Avanzó hasta la entrada, donde pudo ver a dos jóvenes charlando animadamente

Una joven de pelo negro, recogido en dos coletas y unos grandes y hermosos ojos azules, barría la entrada con expresión tranquila.

A su lado, un joven pelirrojo y de ojos negros, y un poco más alto que la muchacha, tenía un bate de béisbol entre sus manos.

- Jinta-kun…si no te pones a barrer de una vez, Tessai se enfadará contigo… - dijo tímidamente

-¡Tú a callar, Ururu! – le contestó el muchacho, - ¿crees que estaría limpiando si le tuviera miedo?

- Barres por qué si se lo tienes, ¿no?

-¡Pero qué dices, yo no tengo miedo! – el chico cogió la escoba y le empezó a dar golpecitos en la cabeza

En ese instante, alguien le arrebató la escoba de las manos, y él se giro de golpe

- ¿Quién demonios anda ahí? – gritó enfadado

- Veo que a pesar de los años, seguís como siempre, ¿eh, pequeñajos? – dijo Toushirou indiferente, - ¿decidme, está el dueño? – preguntó

- Ah, eres tú… -dijo Jinta molesto, pero luego sonrió – claro, ven

Entraron en el pequeño kiosco; se descalzó y se despidió de los chicos, que salieron de nuevo a fuera.

En la sala, había un hombre sentando en un cojín, sonriendo abiertamente. Iba con una especie de kimono, de color verde, y por encima una chaqueta de un marrón oscuro, con unos rombos blancos dibujados en la parte inferior. En su cabeza llevaba un peculiar sombrero, de rayas verdes y blancas.

- Bienvenido capitán Hitsugaya – le saludó, - ¿qué puedo hacer por ti?

- Urahara-san – le devolvió el saludo, - he venido a buscar un gigai

- Claro, no hay problema – asintió y fue hacia el almacén, mientras hablaba con el chico - ¿cuánto tiempo piensas quedarte?

- En realidad no lo sé – suspiró. Urahara regresó y el chico le sonrió, - gracias

Pasaron un tiempo hablando en la sala, sentados sobre los cojines, tomando té y haciendo algo de tiempo hasta que Toushirou se acostumbrará.

- Se adapta a la perfección – comentó Toushirou, - gracias Urahara

- Ha sido un placer – respondió éste, - por curiosidad… ¿qué es exactamente lo que has venido a hacer aquí?

- Al parecer, la división de Mayuri descubrió un potente poder espiritual en esta ciudad hace cosa de unas semanas, y como consecuente estaba atrayendo a varios Hollow de gran poder – le narró el muchacho, - así que me enviaron junto con Matsumoto a protegerla.

- ¿Solo a protegerla? – preguntó con ironía

- Y a descubrir más acerca de ella, claro – respondió de mala gana, - creo que trama algo…

- Lo suponía – rió Urahara, - ese hombre siempre se trae algo entre manos… - Toushirou asintió con una sonrisa, - ¿alguna idea, capitán?

- Se acerca la guerra de invierno, y necesitamos estar preparados… - frunció el ceño mientras observaba el té, - quizás pretenda que ella este preparada para luchar con nosotros

-¿Y quien es esa misteriosa chica? – preguntó directamente

- Kurosaki Karin… - Urahara se sorprendió levemente, - la hermana pequeña de Ichigo

- Tiene sentido…- murmuró el del sombrero, - y te ha enviado a ti porque ya la conocías, ¿me equivoco? – el chico asintió

- Por el momento ella no sabe nada de por qué estoy aquí, aunque sabe que tiene algo que ver con ella – siguió el muchacho con algo de desgana, - supongo que en estos días avanzaré con el tema

- ¿Qué estará tramando el viejo Yamamoto? – murmuró para sí Urahara, y Toushirou sonrió por la forma en que se refería a él

- Quién sabe… - se levantó de la mesa, - se me hacer tarde, Urahara

- Claro – el hombre se levantó y le despidió con una sonrisa, - vuelve cuando quieras

- Te mantendré al día de esto, así que te haré visitas pronto – Urahara se puso las sandalias, - puede que pronto necesite que me hagas un favor…

- Estoy a tu entera disposición, capitán – hizo una inclinación de cabeza, y ambos se sonrieron, - no mueras por ahí

El joven asintió, y se marchó mientras alzaba la mano y se despedía.

Paso de nuevo al lado de los muchachos; Jinta dejo en paz a Ururu al instante, y rió de forma nerviosa.

Toushirou puso la mano sobre la cabeza de la chica, y le revolvió el pelo en un gesto agradable, y ella se sonrojó notablemente.

Se marchó de allí, mientras le daba vueltas al asunto, con un deje de preocupación.

Escuela Karakura…

El cielo seguía claro y despejado, y el azul brillaba con intensidad. Al mirarlo, se sumía en una profunda tranquilidad, y por una vez podía sentirse relajada.

En cambio, en la sala en la que estaba, las cosas eran ligeramente distintas. Toda era un completo caos.

Por un lado, sus amigos discutían alrededor de ella, sobre el campeonato de fútbol. Llevaban días y días así, y a la única conclusión a la que llegaban era; "no lo conseguiremos". Y por mucho que la fastidiase, era en lo único que parecían ponerse de acuerdo esos cabezotas.

Claro que, en comparación al grupo de niñas sin cerebro que había al frente de la clase, casi agradecía el barullo de sus compañeros. Eran las típicas chicas que se preocupaban más del aspecto de las personas y de estar "perfectas", antes que de utilizar la inteligencia.

Karin estaba hundida en el escritorio, con la cara entre los brazos, ignorando todo a su alrededor.

Por alguna razón, el día de hoy se había vuelto bastante irritante, por el hecho de que no paraba de pensar en Toushirou.

Recuerdo el cosquilleo que me producía la calidez de sus labios en mi frente… - pensó mientras se dejaba llevar por el recuerdo, cerró los ojos, - y la suavidad de sus palabras…

La profesora entró en clase con un humor de perros, al ver la que tenían armada.

- ¡Sois unos salvajes! ¡Sentaos y callad! – gritó, - ¡por el amor de dios, Gennai…¡deja de intentar empujar a Akihisa por la ventana! – suspiró derrotada, - un día acabaréis conmigo…

Una gota general cayó por la cabeza de toda la clase.

- Bueno chicos, a partir de hoy se incorpora un nuevo estudiante a la clase – dijo con un ánimo renovado, - espero que aprendáis algo con este joven encantador, pequeños salvajes

Un murmullo general se extendió por toda la clase, que se imaginaban impacientes el aspecto de aquel nuevo muchacho.

- Ya puedes pasar – habló en voz alta la profesora.

La puerta se abrió y dejo paso al nuevo estudiante. El murmullo se hizo mas intenso, con alguna exclamación de asombro por parte de las chicas.

Karin levantó la vista intrigada, pero no se esperaba ver aquello.

El muchacho tenía el pelo blanco como la nieve, y unos ojos que te hipnotizaban como el mar. Llevaba el uniforme con un toque de rebeldía, y las manos en los bolsillos del pantalón.

- Mi nombre es Hitsugaya Toushirou, - esa voz era tan familiar para ella…, - encantado de conoceros

Las chicas soltaron un suspiró de admiración, y soltaron risitas tontas embobadas, mientras algunos chicos sentían celos de aquel nuevo estudiante.

- ¡Es el chico misterioso! – gritó alguien de pronto, - ¡Es el chico misterioso de Karin!

Toushirou dirigió su vista a Karin de forma interrogante, la cual no pudo evitar sonrojarse, sin saber qué decir.

Toda la clase dirigió su vista a ambos chicos, y por una vez, Karin tuvo verdaderos deseos de matar a alguien.