Disclaimer Nada me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es Ginny W31, yo solo hago la traducción.
Nota Traductora: Hola lamento empezar con esto el fic, pero estoy muy triste y enojada, me han plagiado la traducción de "Demasiado Tarde" y esto me entristece por que son muchas las horas que invertí en la traducción incluso hubieron veces que llegue a quedarme traduciendo toda la noche y me amanecía, solo me metía a bañar y me iba a trabajar como para que alguien la cuelgue en su pagina de Facebook sin permiso, y eso no quiere decir que a mi me quite nada, esto al fin y al cabo es un hobby que yo hago con mucho gusto. Hay dos grupos más que chicas me escribieron y me pidieron permiso para ponerlas en sus paginas y yo con todo gusto se los di. Lo que me molesta es que lo colgaron arbitradamente y lo único que me pueden ocasionar es un problema, por que yo les aviso a las autoras lo que hago con sus fics y si ellas se molestan pueden incluso pedirme que retire el trabajo que yo he hecho. Así que supongo que la chica que tomo la traducción sin mi permiso y que debe de estar leyendo esto, te pido que me escribas y quites el fic de tu pagina de Facebook, que se llama "Queremos los cuatro libros de Crepúsculo contados por Edward Cullen" incluso EricaCastello me ayudo a pedirles que se comunicaran conmigo para ponernos de acuerdo. Pero nos ignoraron. Por favor estoy apelando a tu sentido de respeto pidiéndote que retires el fic de tu página.
Y ahora si pasemos a lo nuestro, espero que disfruten el capitulo y hasta la próxima.
Ale Snape Li.
Capitulo 3
"Hacerlo sola"
El descubrir que estaba embarazada no fue muy útil. Todavía me sentía muy miserable y simplemente saber la razón no hacia nada para mejorar mi situación. Si algo hacia era añadir estrés, aumentar mi fatiga y llenarme de nauseas. Y ahora tenía una decisión que tomar. Kate continuamente me aseguraba que todo pronto estaría bien, tan pronto como decidiera que hacer, y en ese momento me empezaría a sentir un poco mejor, especialmente que ella pensaba que estaba llegando al término de primer trimestre y de cualquier forma físicamente me empezaría a sentirme mejor.
En este momento no estaba segura si quería permitir que continuara el siguiente trimestre. Yo era del tipo de personas que rumiaban una y otra vez una decisión importante. Necesitaba tiempo para tomar una decisión correcta, pero con más tiempo el feto se formaba cada vez más, y más humano se hacia. Pero ¿realmente esta lista para convertirme en madre? Especialmente considerando todos los cambios que tenía con mí nuevo trabajo. Me acababan de ascender. Trabajaba más de sesenta horas a la semana, que no incluían el tiempo extra de las tardes o los fines de semana, era muy dedicada a mi trabajo. Sin mencionar que era egoísta con mi individualidad y disfrutaba de mi libertad, que me encantaba dormir los fines de semana, y adoraba pasar mis tiempos libres en silencio con un buen libro.
Pero por el otro lado, prácticamente yo cuide de mi madre y se podría decir que de alguna forma yo ya sabía lo que era criar a un hijo. Y sabía que no era todo miel sobre hojuelas. No era como si fuera a tener un muñeco con el cual jugar a cambiarlo, sabia que estaría varias horas diarias en la guardería pero me haría sentirme amada al final del día.
Aunque sabía que la soledad no era una razón para tener un hijo, no podía evitar el admitir que la idea de no estar más sola era… definitivamente agradable.
El solo contemplar la idea me llevaba a la siguiente cuestión que el doctor Cullen me menciono brevemente. Se necesitaba dos para crear un niño, y una de esas personas faltaba en esta ecuación. Yo personalmente no tenía un problema con esto. Mi propio padre había estado ausente la mayoría de mi niñez, y sabía por experiencia propia que un padre no era indispensable para criar a un hijo sano. Joder si algo yo sabía es que tampoco se necesitaba una madre sobreprotectora. Renee tenía sus momentos. (Aunque tenia que recordarme muchas veces que mi propia y disfuncional familia no era mucha ayuda para tomar una decisión.)
Incluso si quería involucrar al padre, lo único que sabia de él era su nombre y que era un doctor que trabajaba en algún lugar de Seattle. Ninguna de esa información me ayudaba mucho que digamos. Pero no podía negar que si me quedaba con el bebe Edward tendría el derecho de saberlo.
Todo el problema era demasiado para pensarlo durante el todo el día cuando se supone que debería de estar enfocada en el trabajo. Aunque eso no me impedía que la idea asaltara mi mente cada minuto del día. Si no fuera por mi asistente, no creo que fuera capaz de enfocarme en mi trabajo.
Ángela era una santa, de eso no cabía ninguna duda. Esta mujer a la que conocía poco, hacia lo que sea que pudiera para que mi vida fuera más fácil. Me organizaba mí agenda. Y así cuando mi mente empezaba a divagar ella me ayudaba a volver a enfocarme en el trabajo. Sin mencionar que ella sabía del Ser indeseado que ocupaba mi útero, aunque ella no sabía nada sobre su concepción, y no decía su opinión sobre todo este asunto, simplemente me permitía reflexionar por mi propia cuenta, Ángela rápidamente se había convertido para mi en una tabla de salvación a la que podía aferrarme y era lo que tan desesperadamente necesitaba.
Kate era igual. No importaba que fuera lo que necesitaba, ella esta ahí. Las dos habían convertido mis próximos sábados en algo muy placentero. Solo el saber que había gente a la que podía hablar cuando mi apartamento se volvía completamente abrumador por el silencio. Si el mismo silencio que antes anhelaba, de repente se había convertido en aplastante. De vez en cuando solo era para compartir algún postre por la tarde o acompañar a Kate al parque para llevar a su hija en alguna calurosa tarde de verano. Eran suficientes para mantener el agujero negro que amenazaba con envolverme y tragarme.
Obviamente estaba deprimida. Pero no lograba saber si mi depresión era por las abrumadoras circunstancias que me rodeaban y que mi misma depresión me impedía tomar una decisión, ó si era que el no poder enfrentar a mi nueva realidad y no lograr tomar una decisión me causo depresión.
De cualquier manera, necesitaba resolver las cosas… y pronto.
*-*-*-*-*-*
El lunes por la mañana, después de pelear con mi guardarropa por más de cuarenta minutos, logre llegar a la oficina. Me había tomado más de tres semanas, pero cuando el botón de mi pantalón negro favorito y luego el de la falta azul marino no los logre cerrar, finalmente me había dado cuenta que llegue a la conclusión que había tratado de evitar tomar la decisión que ya era un hecho. Que probablemente en el fondo de mi ser ya sabia lo que haría.
Llegue a la oficina con una nueva determinación que me permitía actuar a la altura de lo que estaba sucediendo. El vivir dentro de una burbuja e ignorando los hechos no iba a resolver absolutamente nada. Cuando pase frente al escritorio de Ángela le sonreí calidamente cuando ella noto mi apariencia. Ya me había visto obligada a renunciar a mis habituales y ajustadas faldas en forma de tubo y mis pantalones ajustados. Ni siquiera me podía fajar una blusa, si quería evitar las miradas hacia mi nueva protuberancia en el vientre. Aunque fracase, debo de reconocer que de todas formas hubiera llamado la atención con lo que vestía.
Después de entrar a mi oficina y sentarme tras del escritorio y empecé a ver los papeles que me esperaban. Ángela entro atrás de mí, cerro la puerta me dejo vaso de cartón sobre el escritorio y se sentó frente a mí.
Tome el vaso que me dejo y le di un trago al liquido caliente, cerré mis ojos y relaje mi cabeza contra la silla. Ángela me había comprado un té de limón con miel cada mañana; ella menciono algo sobre que el limón ayudaba con las nauseas matutinas. Y el té sabia muy bien; me recordaba cuando vivía con la abuela cuando era chica.
"Gracias lo necesitaba." Le dije levantando el vaso.
"De nada." Hubo una pausa y después empezó con nuestra rutina normal diaria, yo abrí los ojos para que supiera que tenía mi completa atención. Ángela comenzó diciéndome los planes que Mike y su equipo tenían para este día, mis citas y las llamadas que necesitaban de mi atención. Mientras ella hablaba, yo prendí mi computadora y empecé a ver las hojas que Ángela me había entregado. Hoy era un día tranquilo, no tenía ninguna junta, solo una teleconferencia y algunas llamadas que tenia que regresar.
Cuando termino con mi agenda, Ángela se puso de pie y me vio por unos segundos.
"¿Qué?"
"Te ves…" Hizo una pausa. "Diferente."
Le sonreí. "Creo que me acabo de dar cuenta de que no importa si lo quieras o no, la vida tiene que seguir adelante."
"¿Quieres hablar sobre ello?"
"Gracias Ángela. Por que no pides algo de comida China a la hora del almuerzo y platicamos."
Asintió con la cabeza y salio de la oficina.
Una vez que salio, comencé a ver mis e-mails, a hacer llamadas. Y así empezó mi mañana.
Por la tarde mi amiga y yo estábamos sentadas alrededor de mi escritorio con recipientes de rollos primaveras y varios guisos más.
"Entonces ¿Vas a tener el bebe?" Ángela me pregunto después de que me sintió más tranquila, que en parte era por que yo ya había aceptado mi embarazo.
"Si." Sentí una sonrisa formarse en mi cara y como si un enorme peso se me hubiera quitado de los hombros cuando dije esa sencilla palabra en voz alta. Por supuesto que una palabra que también me hizo conocer otro tipo de temores y preocupaciones, pero de repente parecían tolerables. Todo comenzaba con hacer una cita con el doctor y ver si podía localizar al padre del bebe.
En una ciudad de mas de medio millón de personas, encontrar a una sola persona seria difícil ¿cierto?
"Sabes que Jessica ya empezó a hacer especulaciones con que es lo que te sucede." Ángela dijo sacándome de mis pensamientos.
"¿Ah si? ¿Y que es lo que la señorita Stanley dice sobre mí?"
Ángela tomo un sorbo de su agua antes de contestar. "Ella empieza a sospechar que tu… estas… ya sabes… embarazada, desde hace dos semanas lo sospecha. Hoy lo confirmo con tu ropa, al menos en su mente." Trago saliva y empezó a moverse nerviosa en su silla, dirigía su mirada por toda la oficina excepto a mi.
"Vamos, solo dilo."
Lentamente giro su cara hacia mí y me vio pidiéndome disculpas. "Solo que ella… esta empezando a hacer insinuaciones de que tu y Mike. Tu sabes… lo que realmente implica su relación."
Suspire y fije mi vista a mis manos que estaban sobre mi regazo. Era de esperarse. Todos sabían que Mike y yo venimos de Phoenix juntos. No tenían ni idea de nuestra historia juntos o en este caso la falta de ella. La mayor parte de la gente de la oficina no sabia nada sobre mi vida personal y asumieron lo peor de él.
Cuando volví a ver a Ángela en sus ojos había una pregunta silenciosa, suspire otra vez. "Y quieres saber si es verdad lo que esta diciendo Jessica." Declare
Ángela de nuevo empezó a moverse en su silla completamente nerviosa y de pronto se puso de pie. "Lo siento. No es de mi incumbencia. No tienes que decirme nada." Dijo mientras empezaba a recoger los envases vacíos del escritorio.
Puse mi mano sobre la de ella para detenerla. "Has sido una buena amiga Ángela, gracias por eso."
Me sonrío ligeramente y sus movimientos nerviosos se detuvieron.
Quite mis manos de las de ella y empecé a ayudarle a limpiar. "Odio admitir esto"
Ángela asintió con la cabeza cuando yo me detuve.
"Fueunligue-enunbar."
"Oh."
"Aja."
"Y ¿Qué hacías ahí?"
Me encogí de hombros. "Eso no tiene importancia. Tome una decisión. Voy a tratar de localizarlo, solo por que me sentiría culpable si no lo hiciera, pero…"
"Si necesitas cualquier ayuda, por favor solo pídemela."
Le sonreí. "Gracias. Por el momento, quiero hacerlo yo sola. No fue hasta esta mañana que me di cuenta que seria buena idea buscarlo."
"¿No tienes idea de donde empezar?"
¿La tenia? Lo pensé por un momento hasta que recordé algo con que empezar. "Si."
"Bien. ¿Puedo hacer algo mas por ti?" Puso los contenedores de comida en una bolsa, puso los platos y los cubiertos para llevarlos a la cocineta de la oficina y tirar ahí los envases para que no quedara el olor de comida en la oficina y me dieran ascos que normalmente me regresaban por la tarde.
"No. Solo voy a llamar a Kate y preguntarle sobre algún ginecólogo que me recomiende."
Ángela asintió y salio de mi oficina.
Gracias a Kate, conseguí la cita con el doctor para el viernes en la mañana. Mi próxima meta era encontrar al hombre. Mentalmente empecé a hacer una lista de lo que sabia de él. Tenía una hermana, pequeña, con el cabello corto y negro, un hermano que era enorme y musculoso. El hermano se iba a casar con la mujer rubia que parecía que era una modelo. La hermana se llamaba Alice, pero no creo que mencionara el nombre de su hermano o su cuñada. Y sabia que Edward era medico.
Y eso era todo; había literalmente más de mil médicos en el área de Seattle. Pero conocía a Kate que trabajaba para el doctor Cullen. Que se supone que era un doctor muy prestigiado según Kate, era muy conocido y tenía muchas conexiones. Tal vez si llegaba a estar totalmente desesperada le podría pedir ayuda a cualquiera de los dos, pero eso seria admitir mi pequeña y embarazosa historia a dos personas más.
Decidí que esa tendría que ser la ultima opción.
Me debatía entre ver la guía telefónica en médicos y buscar los que se llamaran Edward. No podría haber muchos ¿O si? En estos días no era un nombre muy común. Justo cuando estaba guardando la guía en mi escritorio me acorde de otra información; el hermano de Edward se iba a casar en el hotel.
O tal vez ya se caso en el hotel.
Así que tal vez el hotel era el mejor lugar por donde comenzar.
Decidí ignorar la vocecita en mi cabeza que me decía que el hermano de Edward pudo decidirse casarse en otro hotel. Ese tipo de pensamientos solo alteraban más mis ya alterados nervios.
*-*-*-*-*
Después de que el lunes tome mi decisión, decidí esperar hasta el viernes por la tarde para llamar a mi madre y decirle las noticias. Ella supo al instante que algo sucedía, nunca pude esconderle nada, y podía decir que ella me apoyaría cuando finalmente le dijera que se convertiría en abuela. Renee se podría decir que fue madre soltera la mayor parte del tiempo y aunque fue como si yo fuera el padre en nuestra relación, ella tuvo que lidiar con los problemas clásicos de criar a un hijo sola. Pero nuestras situaciones son muy diferentes. Mi madre tuvo que dejar a un lado la universidad para criarme y encontrar un trabajo y un ingreso estable. Yo ya tenía mi titulo, ya estaba bien establecido en mi carrera y tenia un trabajo bien pagado. Nunca pasaría por la misma situación que ella.
Sin embargo omití mencionar a mi madre que no sabia quien era el padre. Simplemente hice oídos sordos a sus averiguaciones, afirmando que no era importante. Renee no era tonta y sabia que el estaba ocultando algo, pero yo creo que ella sabia que no me sacaría nada… al menos en este momento.
Justo antes de colgar me pregunto, "¿Y ya has llamado a Charlie?"
Gemí. Por supuesto que todavía no había hablado con Charlie, ni sobre el embrazado y menos sobre el haberme mudado, y estoy completamente segura que mi madre ya lo sabia. "No."
"Tienes hasta el próximo fin de semana Bella y sino, yo llamare a tu padre y le diré todo. Tu sabes lo desilusionado que estará cuando sepa que su hija vive en Seattle y no se ha molestado en avisarle. Ah y no voy a ser responsable cuando se presente en la puerta de tu departamento con uniforme y pistola en mano demandando el nombre del tipo."
Y me colgó el teléfono.
Renee jamás me había colgado el teléfono. Suspire y sacudí la cabeza, intentando olvidar la conversación.
En mi cita con la doctora Swanson el viernes me había confirmado lo que yo ya sabía, tenía quince semanas de embarazo y todo parecía marchar con normalidad. Sin embargo me estremecí cuando la doctora me pregunto sobre la historia médica familiar y solo pude darle una parte de ella. En realidad no sabía si la mirada reprobatoria que me lanzo fue real o solo producto de mi imaginación, pero si me dijo que siempre existen riegos en cualquier embarazo y que es mejor tener todo el historial medico para cualquier anomalía genética.
Por lo tanto el sábado estaba otra vez motivada para encontrar a Edward.
Desafortunadamente Chris, el coordinador de eventos del hotel, se negó a darme cualquier detalle de las bodas que celebraban, ni siquiera cuando le mencione a Alice. Por lo que recordaba Edward me había dicho que ella estaría totalmente involucrada en la planeación de la boda, imaginaba que Chris difícilmente la olvidaría. Y desgraciadamente use esa carta con él por teléfono y no pude ver su cara. Con un suspiro derrotado renuncie a esa opción.
Eso me dejaba con única opción de estar revisando los anuncios del periódico sobre bodas y compromisos y también algunos sitios Web sobre lo mismo. Y por lo que pude ver el anunciar las bodas por el periódico ya no era tan popular como lo fue hace veinte años. Además necesitaba una foto de la feliz pareja ya que no sabia sus nombres y seguía confiando en el hecho que los reconocería cuando los viera.
No tuve suerte.
Después de pasar la mayor parte del sábado y el domingo en ello, levante mis manos frustrada y renuncie. Lo único que encontré fue un tremendo dolor de cabeza. Después pase lo que quedaba de mi domingo comprando alguna ropa que me quedara.
El lunes por la mañana fui con Ángela y le pedí que me consiguiera el número telefónico de la estación de policía de Forks y así podría borrar de mi lista llamar a mi padre. Mi plan era que si lo llamaba al trabajo, había menos probabilidad que se pusiera histérico. Ángela me trajo el numero poco depuse de que llegue y yo lo pegue en el monitor de la computadora como recordatorio de hacerlo, a pesar que yo quería posponerlo lo mas posible. Mientras tuviera la excusa del exceso de trabajo lo alargaría lo más que pudiera. El dolor de cabeza que empezó el domingo se negaba a dejarme en paz y no podía concentrarme en nada. Desesperada finalmente llame a la doctora el martes por la mañana y ella me receto algo para que pudiera tomar de vez en cuando en esos casos y no me afectara en nada. Pero por supuesto la medicina me ponía somnolienta.
No fue hasta el jueves por la mañana que me di cuenta que el tiempo que tenia para llamar a Charlie casi se agotaba. Si yo no lo hacia mi madre lo haría. El papel con su teléfono seguía pegado al monitor de mi computadora, así que después de mi primera conferencia telefónica terminara y que estaba totalmente segura que él estaba en el trabajo, marque el número. Impacientemente espere que la operadora de la estación encontrara a mi padre y me lo comunicara.
"¿Isabella?"
Apreté los dientes con fuerza. "Es Bella. Hola Char- Papa"
"¡Bella! ¿Como estas? No he hablado contigo en meses. Un momento, ¿Esta todo bien? Normalmente no me hablas en el día. ¿Qué es lo que sucede? Me necesitas para–"
"¡Papa! Detente. Estoy bien." Lo interrumpí. Por este tipo de reacción fue una de las razones por la que posponía esta llamada. "Te llame en el día por que he estado terriblemente ocupada en el trabajo. Apenas y tengo tiempo para respirar, ya no digamos para llamar."
"Oh. Bueno… esta bien. ¿Y como estas?"
"Pensé en decirte que me mude." Respire profundamente, preparándome para lo que tenía que decir. "Estoy viviendo en Seattle."
"¿Seattle? ¿En serio?"
Oh Dios suena emocionado. Gemí.
"Si. Esa es una de las razones por las que he estado tan ocupada. Tú sabes no solo fue mudarme, sino también abrir la nueva oficina. Y son muchas cosas que hacer."
"¿Cuándo llegaste? ¿Quieres ayuda con la mudanza? Yo creo que puedo ir el sábado. Solo necesito cancelar la ida a pescar-"
"No, papa, no hagas eso. Ya me mude. Ya tengo un tiempo. Además ya tengo planes para el sábado." Me estremecí.
"¿Un tiempo? ¿Cuándo llegaste Bells?"
Mordí mi lengua para evitar hacer un chasquido por el apodo que mi padre me decía. "Es Bella y de hecho me mude hace ocho semanas."
"Oh, ya veo."
La línea telefónica se quedo en silencio por un largo minuto antes de que volviera a hablar. "Bueno, creo que tengo que volver al trabajo otra vez."
"Charlie espera. Hay otra cosa." Respire profundamente, esta noticia seria la peor que le tendría que decir incluso peor que decirle que me mude a tres horas de él hace dos meses. "Creo que necesitas saber que… vas a ser abuelo."
"¿Qué?" Me pregunto confundido. "¿Me estas diciendo que estas embarazada?"
"Si."
"Ummm. Quiero decir… wow, eso es… algo. Ummm, bueno, me refiero ¿cuanto tienes?"
"Tengo quince semanas. El bebe nacerá en febrero."
"Oh. Entonces, conoceré al hombre con el que… tu sabes… estas involucrada."
"No hay hombre Charlie. Lo estoy haciendo yo sola."
"¿Qué? Bells eres muy joven para algo así. ¡No puedes pensar en la posibilidad de hacer algo así tu sola!" Casi le grito al teléfono.
La ira creciente que haba tratado de evitar, de repente se salio de control. Yo iba a pasar a la ofensiva con un ataque certero. "Es Bella." Le grite. "Y estoy segura que estaré bien. Soy diez años mayor de lo que fue mama cuando me tuvo y aun así ella se las arreglo para criarme ella sola."
De repente contuvo el aliento y eso me confirmó que había dado en el blanco con mi comentario.
Y me sentí culpable. ¡Maldita sea!
"Lo siento. No quería decirlo de esa forma."
"Esta bien. Estoy… estoy seguro que serás una madre excelente." Se tranquilizo.
"Gracias."
"Umm, de todas formas quiero saber quien es el padre. Tu sabes, no estaría cumpliendo mi deber como padre si no le grito y lo amenazo con la pistola para asegurarme que no es un tarado que embarazo a mi niñita."
Tuve que contenerme por soltar una carcajada amarga sobre las palabras de Charlie con 'deber de padre' y 'niñita'. Pero aquí seria donde entraría una mentira, por que él no seria tan fácil de persuadir como mi madre. Algo en el tono de voz de Charlie me decía que no pensaba dejar el tema muy fácilmente. Y ciertamente no estaría feliz con la verdad. "No es así. Es un hombre que conocí en Phoenix. Y antes de que preguntes, él lo sabe y me apoya en la decisión."
Muy bien eso era una enorme y absoluta mentira y mi voz chillo un poco al final.
Pero para mi sorpresa, mi padre contuvo su lengua. Termino la llamada diciendo que le alegraba que estuviera bien y que planeaba venir a verme en algunas semanas. Le dije que le llamaría cuando tuviera un sábado libre, y él sabiamente decidió no hacer más preguntas.
Colgué el teléfono y deje caer mi cabeza contra el escritorio mientras trataba de convencerme de que todo estaría bien.
*-*-*-*-*
El señor Jack Newton llego a la ciudad el viernes por la mañana y pase gran parte del día mostrándole las oficinas, presentándole a los empleados y por la tarde fuimos junto con Mike y dos de nuestros mayores clientes a cenar.
Al verme, inmediatamente el señor Newton me pidió una junta privada el sábado en la mañana, antes de que saliera su vuelo de regreso a Phoenix por la tarde.
Así que el sábado por la mañana me reuní con él en uno de los restaurantes del Hilton, donde me pregunto de forma nada delicada si estaba segura de que podría manejar la oficina con los rumores de mi condición. Y si todavía seguía cuidando a Mike. Ah y por supuesto ¿si había alguna necesidad de que el abogado de la familia preparara los papeles para el acuerdo de manutención del niño entre Mike y yo?
Me tomo todo el autocontrol de mis hormonas alteradas, el no gritarle a mi jefe. Necesitaba mi trabajo, pero odiaba la insinuación de que solo por estar embarazada, fuera como si mi cerebro dejara de funcionar y no podría llevar el trabajo. Ó que de pronto no pondría atención en mi trabajo y me uniría a la asociación de padre y maestros. Y peor aun el señor Newton estaba insinuando que después de todos estos años, finalmente había permitido que Mike se me acercara lo suficiente y me embarazara.
No estaba segura si Jack creyó algo de lo que le dije. Pero por primera vez desde que empecé a trabajar en la compañía, tuve el presentimiento de que mi trabajo no estaba asegurado como siempre lo había pensado.
Después de que el señor Newton hizo su salida del hotel y se dirigía hacia el aeropuerto, yo regrese hacia el lobby. Y fue cuando la vi.
Bueno, no la vi exactamente, pero vi a una mujer vestida de novia y con velo. El maquillaje era como si lo hubiera hecho un artista y el cabello rizado era el trabajo de un profesional, caminaba con un pequeño grupo vestidos de etiqueta y se encaminaban hacia el salón. Ella no me era familiar. Ni la conocía, pero me di cuenta que si el coordinador de bodas no me decía cuando era la boda del hermano de Edward, simplemente me podría sentar ahí y esperar a que fuera.
Después de todo ¿Cuántas bodas podría tenia un hotel como este?
La respuesta a mi anterior pregunta fue, aparentemente muchas.
El lobby y el bar del Hilton se convirtieron en mi nuevo lugar para ir. Todavía seguía viendo los periódicos para ver los compromisos y las bodas y trate de preguntarles a varios empleados del hotel sobre las bodas que el hotel organizaba, tratando de reunir toda la información que podía sonsacarles. Pero había una muy pequeña línea sobre estar rondando el hotel y que no me sacaran con seguridad. Así que todas mis reuniones las concertaba en el hotel para así poder tener una razón legítima para estar ahí siempre.
Podía decir que tanto Ángela como Kate se empezaban a preocupar más por mí, si embargo no es como si nosotros tres fuéramos muy cercanas, pero me di cuenta que ellas pensaban que estaba trabajando demasiado. Después de varios fines de semana que no pasaba tiempo con ellas, se preocupaban por que de repente todo mí tiempo libre estaba demasiado ocupada. Por supuesto no sabían lo que estaba tratando de hacer.
Más que nada me estaba desanimando. El viernes por la noche estaba tan frustrada con todo este lío que me dedique a llamar a los hospitales y le pedía a la operadora que me comunicara con los doctores que su nombre fuera Edward. Lo se era terriblemente patético. En un momento me sentía tan afligida que le había explicado todo mi problema a la operadora. Ella transfirió mi llamada… pero a la sala de psiquiatría.
Por cierto en Seattle no hay ningún psiquiatra con el nombre de Edward.
En este momento estaba sentada en el mismo maldito hotel, me daba cuenta que tal vez la mujer esta en lo cierto. Este era mi tercer sábado seguido que almorzaba en el Hilton, y en este momento ya ni siquiera sabia que diablos estaba haciendo. Todo lo que podía pensar era que era una estúpida idea. Tal vez lo que debería hacer era ir a casa y ver si Ángela estaba libre esta tarde. Sabía que Kate había dicho que estaría ocupada. Ya no importa el lunes iría con Kate y vería si me podría ayudar y tal vez también el doctor Cullen. Ya no importaba si eso no daba resultado seria lo ultimo que haría. Era todo lo que podía hacer. No era como si hubiera tratado de esconderme o de guardarle el secreto.
No, yo estaba tratando de ser franca y honesta… bueno con todos menos con mi padre.
Pague por mi almuerzo, fui hacia los elevadores para intentar llamar a Ángela. Me detuve frente al elevador y vi a un grupo grande del otro lado del vestíbulo, un grupo de una boda. Incluso si no lo quisiera no pude evitar darle un vistazo de cerca; la novia era alta y delgada, con cabello rubio.
"¿Bella?" Escuche que alguien me llamaba mientras caminaba.
Me detuve, gire y vi a Ángela acercándose a mí.
"¿Qué es lo que haces aquí?" Me pregunto.
Me encogí de hombros. "Almorzando. Aquí sirven un excelente pollo y una ensalada de nueces deliciosa."
"Oh" Me sonrío.
"De hecho estaba a punto de llamarte, pero supongo que estas ocupada."
"Solo es una boda. Mi cita me fallo; por que no te quedas."
"Ah, no. No me gustaría imponerme."
"No, no seria una imposición. Kate también esta aquí."
"¿En serio?" Ahora estaba intrigada. "¿Quien se casa?"
"El hijo del doctor Cullen."
"Oh." Entonces probablemente no era a quien yo buscaba. "En serio Ángela, debería de irme. Tal ves nos podamos ver mañana."
Ella sujeto mi brazo. "Por favor ven. Ya casi empieza. De hecho estoy llegando un poco tarde, pero es que odio venir a estas cosas yo sola. No es como si conociera a muchas personas y tampoco es como si quisiera pasar toda la tarde con mis padres."
"Muy bien." Le dije y permití que me arrastrara al salón. Un hombre rubio muy guapo nos llevo hacia el lado de los invitados del novio. Me sentí completamente fuera de lugar, vestía solamente unos pantalones negros y una camisa un poco floja azul marino que eventualmente enseñaría mas mi abultado vientre, pero en este momento lo escondía. Mi cabello lo llevaba suelto y mi maquillaje era muy sutil. Ni de chiste me veía como cualquiera de las mujeres que estaban ahí, que llevaban grandes galas y se veían como si fueran de la alta sociedad. Aunque si me fijaba bien, realmente eso era, un evento de la alta sociedad.
Tenia que irme inmediatamente después de que terminara la ceremonia.
El padre de Ángela era el que oficiaría la ceremonia, entro junto con el novio y su padrino. El novio me resultaba un poco familiar. Aunque no lo hubiera ubicado entre la multitud, pero el padrino era alguien que reconocería en cualquier lugar.
Era Edward.
Continuara…
El titulo original del capitulo es: Do it alone y es una canción del grupo Sugarcult
Espero que les gustara, nos leemos el proximo fin.
Ale Snape Li
