Hola! Feliz anno 2012, gracias por leer y que disfruten

Niña buena

"Santana esta triste" dijo Brittany a mi lado haciendo un puchero mientras yo sacaba mis libro de Biología del casillero y guardaba en el mismo lugar el de Historia, que no necesitaría mas aquel día, hasta al final del día, que debía sacarlo para hacer el ensayo de 10 páginas que el Sr. Humphrey nos habia dejado para el día siguiente.

No le conteste a la chica, ni siquiera la mire de nuevo mientras terminaba de sacar y guardar las cosas en mi casillero, pero sabía que estaba allí, mirándome con aquellos ojos azules profundos y misteriosos como el mar, y con aquel puchero que mantenía en sus labios y con la cabeza gacha.

Aquella era mi segunda semana en McKinley y apenas y habia hablado con alguien más que Santana y Brittany, y uno que otro chico de los distintos equipos que me invitaban a salir después de clases a los que yo nunca aceptaba, ni siquiera cuando Santana me ordenaba que lo hiciera para incrementar mi estatus hasta el momento inexistente.

El cómo comencé a juntarme con Britt y Santana es aun un misterio, mas aun el porqué la latina a la que todos temían, capitana del equipo de porristas estaba en vías de aceptarme en su pequeño y exclusivo circulo ser yo una porrista como ellas, solo se que todo comenzó aquella tarde en la clase de Algebra de la Sra. Kyle.

Brittany compartía escritorio conmigo, pero yo nunca le habia hablado mas que para responder las extrañas preguntas que me hacía, como que si yo también habia sido traída por los extraterrestres como ella o si sabía de algún brujo que hiciera que su gato dejara de fumar.

Hubiese sido fácil para mi antes burlarme de ella, pero sus ojos azules como el mar y su sonrisa de niña hacían casi imposible el mofarse de ella sin sentir una puñalada en el pecho, como cuando le tiras una piedra a un animal indefenso.

Britt nunca me pregunto mi nombre, en realidad nadie lo hizo nunca, todos los fenómenos de McKinley lo sabían, porque yo era la novedad allí, pero cuando la rubia me miraba era distinto a cuando eran otros ojos que me observaban, ella no me miraba como si fuese un bicho raro, solo con la curiosidad que puedes sentir hacia alguien que quieres conocer.

La primera vez que comí con Santana y Brittany en las mesas del comedor, fue una mañana del viernes, cuatro días después de entrar a la escuela, horas después de la única clase que compartía con la rubia hubiese acabado y yo la hubiese dejado abiertamente copiar todo mi examen sin que la profesora se diese cuenta.

Sus uniformes rojo y blanco aun me producían recelo, y me demostraban que no importaba cuantas risas o conversaciones compartiéramos juntas, yo aun no era una de ellas, bastaba ver como Santana tomaba a Britt del meñique al intercambiar un secreto, mientras que yo me quedaba en un rincón, mirándolas.

"¿Por qué?" pregunte mientras que caminaba por los pasillos alisando mi falda, Brittany caminaba a mi lado, aun con la cabeza gacha observando sus zapatillas deportivas apenas y levantando los pies para dar pequeños pasos sin dejar de verse como una princesa, pero así era Brittany, podía usar traje de payaso todo el día y aun todos pensarían que es magnífica, y una semana después, todas las chicas de la secundaria vestirían uno igual al suyo.

"La entrenadora Sylvester se dio cuenta de su operación y ya no es capitana" dijo frunciendo el entrecejo, como pocas veces hacían. La relación de Santana y Brittany era por poco extraña, la manera en la que se miraban, como reían juntas, como se tocaban sutilmente cuando pensaban que nadie las miraba, era desconcertante, pero tal vez así eran las mejores amigas.

"Que mal" dije suavemente, el quien fuese capitana del equipo de animadoras de McKinley me traía sin cuidado, mas aun quien estuviese en lo más alto de la pirámide.

"Ha estado todo el día llorando en el baño" dijo con esa misma cara lastimera que te dedica un perro atropellado, a la que es difícil negarle algo "Habla con ella" dijo sonriendo tímidamente, balanceándose sobre sus propios pies al tiempo que yo me detenía en seco, antes de entrar al comedor donde siempre comíamos y donde ellas habían compartido miles de almuerzos mas antes de que yo llegase allí.

"¿Con Santana?" pregunte confundida acomodando mi cabello, la latina y yo no éramos precisamente mejores amigas, y la relación con Brittany era más llevadera, asi como el propio carácter de la chica de ascendencia holandesa y facciones felinas.

"Si, a ti te escuchara" dijo la chica sonriendo mientras sorbía de su cartón de leche "Así Santana será feliz y yo también, y si nosotras somos felices tu lo eres ¿no" pregunto ladeando la cabeza.

"¿Por qué?" cuestione frunciendo el entrecejo. "Porque es lo que las mejores amigas hacen" se encogió de hombros ofreciéndome el meñique erguido como solía hacer Santana con ella antes de arribar en algún lugar.

"Claro" dije aun no muy convencida, estrechando su cuarto dedo de igual forma, y se sintió bien, por primera vez tenía la sensación de que pertenencia a su grupo, al oírla decir 'mejores amigas'.

Brittany se quedo a la mitad del pasillo hablando con un chico en silla de ruedas y lentes gruesos, ya que ella y Santana además de estar con las porristas estaban en un grupo de canto, llamado 'New Directions' y estaban próximos a competir en las eliminatorias sectoriales junto con un grupo de ancianos y otro de solo varones, como Santana habia dicho el dia anterior en el desayuno.

Por esa misma razón de sus actividades extracurriculares tan demandantes, nuestra amistad terminaba ese día al salir yo por la puerta de entrada y pisar el acelerador de mi coche, y era reanudada el día siguiente, al entrar de nuevo.

Santana tenía mala reputación en la escuela, o una muy buena, según el ángulo del que se mire, lo tenía todo, belleza, inteligencia, popularidad, la cúspide de la pirámide tanto social como en las animadoras y como novio, a uno de los chicos más populares (y también temidos del instituto), Noah Puckerman, aunque todos incluida yo que a grandes rasgos comenzaba a integrarme a aquel circulo, le llamaban Puck.

Pocas cosas lograban mover los sentimientos de la latina, a menos de que estos fuesen el odio y la superioridad, así que el hecho de encontrarla en uno de los cubículos del baño de las chicas con la cabeza entre sus piernas y sus manos aferrándose a su cola de caballo era una visión casi apocalíptica.

A Santana nada mas le importaban tres cosas en la vida, una, su belleza, la cual a sus ojos era el pilar de toda su vida, por ser bella habia llegado a las Cheerios, las cuales todavía horas antes comandaba, la segunda, Brittany, quien habia sido su mejor amiga siempre y la tercera pero no menos importante, su popularidad, y de una forma u otra, todas estaban ligadas por un hilo invisible, de manera que si una era arrancada, las otras dos se irían también.

Y aquella mañana en el retrete la vi despojada de las tres, sin Brittany a su lado, se miraba insignificante, como una florecilla a la que se le ha negado el sol y el agua. Con los ojos llorosos y el maquillaje corrido, no parecía bella en absoluto, si no simplemente otra mortal como las que eran objeto de sus burlas constantemente.

Completamente sola como una reina a la cual han obligado a abandonar el trono.

Creerán que exagero, al comparar a los deportistas y animadoras a la realeza, pero en McKinley así era, solo importaba si llevabas faldas roji-blancas y chaquetas con una M en el pecho. Nada más.

"San" llame lentamente, dándome cuenta de que ella aun no me veía, aunque llevaba ya un par de minutos al lado suyo, escuchándola llorar y gimotear sin parar.

"Vete, Fabray" dijo levantando la cabeza, su cabello estaba despeinado en la coronilla, producto de los constantes tirones que se daba para opacar el dolor de su corazón, y el rímel y la máscara que enmarcaban sus ojos habían desaparecido de sus parpados, dejando una sombra que se extendía desde sus lagrimales hasta sus pómulos.

"Brittany quería que…hablara contigo" dije en un susurro, ella me aterraba, debia confesarlo, pero la rubia habia dicho que era mi amiga, así que supongo que eso me convertía en amiga de Santana también ¿no?

"Ahórratelo, Quinn" dijo en voz más baja, levantándose débilmente y esquivándose, para mirarse en el espejo que yo le obstruía, que devolvía el reflejo de una rubia intentando consolar a una latina, al tiempo que intentaba ser su amiga, sin éxito alguno. "No lo entenderías" agrego solo para si, abriendo el grifo y dejando correr el agua sobre sus manos, mirando con lastima su maquillaje corrido y las ojeras bajo sus ojos.

"Si lo hago" dije con un ápice de valor renovado. "Tu perdiste todo lo que creías importante" dije alzando la voz, sabiéndonos solas, ella cerró el paso del agua, y me miro a través del espejo, y por un instante, me pude ver reflejada en sus ojos color chocolate. Santana López era solo una niña asustada, como habia sido yo cuatro años antes al divorciarse mis padres.

"Y ahora no tienes idea de que vas a hacer con tu vida, porque eso ha desparecido" Santana me contemplo, estudiándome con la mirada mientras yo intentaba adivinar sus sentimientos en base a los míos, y supe que di en el clavo cuando por un par de segundos, no me quito la vista de encima, esperando a que siguiera. "Crees que es el fin" agregue acercándome más. "Pero es solo el principio" dije suavemente y ella me miro de frente, dejando el intermediario de lado.

"Vas a estar bien" mantuve la distancia, esperando el momento en el que ella diese su visto bueno para que me acercara, momento que no llego, más bien su cuerpo se tenso mas y dio dos pasos atrás.

"¿Cómo lo sabes?" pregunto en un hilo de voz, pero Santana López es una reina, y aun en tres partes, su voz sigue siendo ecuánime y su porte altivo.

"Porque yo estuve ahí" dije encogiéndome de hombros, aferrándome a mi bolso "Pensé que moriría" dije despacio "Y no podía hacer más que preguntarme que habia hecho mal, porque el ya no quería estar conmigo, porque nos dejaba, y por mucho tiempo pensé que era yo el problema" Apenas y note que mis ojos se llenaban de lagrimas mientras la latina se acercaba mas y mas, como un león que acecha a su presa antes de saltar encima suyo. "Pero eso solo me hizo más fuerte" dije al final triunfante, recordando como el adiós de Russell significo un nuevo inicio para mi madre y para mi, como habíamos podido volver a empezar.

"Tengo…miedo" confeso la latina acercándose más y yo asentí, yo también tenía miedo, miedo de volver a sentir todo aquello que sentí cuando nos fuimos de Chicago hace ya tantos años, pero Santana se veía más devastada que yo.

"A esta edad todo parece que va a ser el fin del mundo, pero no lo es" dije suavemente, acercándome un poco mas hasta que la envolví entre mis brazos, ella correspondió, apoyando su cabeza suavemente en mi hombro, sollozando por una ultima vez, mientras yo acomodaba su cola de caballo en su lugar.

"Hablas como si fueses de otra era. Fabray" dijo rodando los ojos y yo rei, Judy me lo decía todo el tiempo, asi que en parte ya lo creía, la latina me imito y reímos juntas un par de veces mas, mientras lentamente ella limpiaba su rostro y bebía más agua, retocando su maquillaje hasta convertirse en una reina innata de nuevo.

"Gracias Quinn" dijo un segundo después, sujetando el pomo de la puerta antes de darle vuelta y enfrentarse al mundo de nuevo.

"No fue nada" dije restándole importancia con la mano mientras acomodaba también mi cabello y retocaba mi maquillaje al espejo. "¿Para qué están las amigas?" me encogí de hombros lentamente, esperando que aquella fuera una tregua entre la latina y yo.

"Mejores amigas" dijo dedicándome una sonrisa cómplice al punto que sus ojos brillaron como los de un infante en Navidad y yo sonreí. "Pero te juro que si le dices a alguien de esto, incluida Britt golpeare tu pequeño trasero y te hare desear nunca haber nacido, ¿entendido?" dijo alzando las cejas y señalándome con su índice. "Claro" dije intentando no sonar asustada y ella rio. "Ya vámonos de aquí, rubia" dijo sonriendo, dejándose mostrar al mundo de nuevo.

"López" escuche decir a alguien detrás de nosotros, y Santana y yo volteamos al mismo tiempo, mirando a su novio, Puck, rascando su característico mohicano al tiempo que se acercaba a nosotras, con la mochila al hombro y aspecto de haberse levantado recién.

"Puckerman" dijo ella mirando de soslayo al chico, nadie que los viera fuera de la escuela creería que aquellos chicos salían, pero como Brittany me habia dicho muchas veces, era algo mucho menos serio que eso, solo que para todos el McKinley, eran la pareja más popular, incluso tenían un apodo tonto como suelen verse en las películas: Puckatana.

"Hola Fabray" dijo el mirándome de arriba abajo, aquella mirada lasciva obviamente no molestaba en nada a su novia, que solo se miraba las unnas, esperando recuperar la atención del moreno, pero a mi me incomodaba mucho, el que los chicos me mirasen de aquella forma al pasar, al principio pensé que se debía a caminar con Santana y Brittany y sus faldas cortas, pero a mí también me miraban así.

"¿Breadsticks a las ocho?" pregunto mirando a la morena que le devolvió la mirada por un instante, fingiendo no estar interesada en absoluto. "Tengo planes con Britt" dijo remojándose los labios y Puck rodo los ojos bufando molesto.

"¿Tu también tienes planes?" pregunto mirándome otra vez de arriba abajo y yo enmudecí, pero antes de poder inventar una excusa, Santana respondió por mi "Ella está incluida en nuestros planes" dijo ladeando la cabeza, visiblemente molesta de que el chico la reemplazara tan pronto.

"Qué te parece si tu y yo, López" dijo el caminando un poco más, para estar más cerca suyo, la respiración de Santana y la mia también se entrecorto, Puck era muy apuesto y misterioso, y su rostro estaba muy cerca del de ella, peligrosamente cerca "Vamos a Breadsticks" entreabrieron un poco los labios al mismo tiempo, amenazando con besarse al frente mío "Con Britt y Artie y Fabray y…." hizo una pausa, analizando mentalmente con quien podría completar el grupo, pero yo sentía nauseas de miedo y excitación de solo pensar salir en una cita doble con un chico y mis dos nuevas mejores amigas junto con sus propias citas, mientras que Santana solo estaba esperando ansiosa que Puck la besara. "Y Sam" dijo al final triunfante y yo enmudecí, intentando conectar nombre con rostro de entre mis escasos conocidos en McKinley, sin éxito alguno.

"Como te dije, Puckerman" dijo ella alejándose lentamente, dejándolo con los ojos entrecerrados y los labios muy abiertos en su antigua posición. "Britt, Q y yo tenemos planes" se encogió de hombros fingiendo pena, aunque los dos presentes sabíamos que era algo muy propio de Santana eso de fingir desinterés. "Pero tal vez Ruedas, Trouty Mouth y tu quieran hacer algo mañana" levanto la ceja de forma coqueta y se dio vuelta, sin esperar respuesta, dejándonos a mi y a Puck a un par de pasos detrás de ella y con los ojos y oídos clavados en ella, esperando otro comentario o si quiera una despedida.

"Si para mañana a esta hora no tenemos mejores chicas con las cuales salir allí estaremos" dijo guiñándole un ojo, comentario que a mí me pareció despectivo pareció ser encantador en Santana quien sonrió lanzándole un beso en el aire, y diciéndome a mi adiós con la mano mientras se perdía entre los pasillos concurridos.

"¿Qué tienes ahora? Pregunto mirándome de nuevo, esta vez, se mantuvo solo en mis ojos, cosa que agradecí. "Biología" dije levantando débilmente el libro que aun tenía en mi antebrazo presionado contra mi pecho y el frunció la nariz débilmente.

"Yo también" agrego después y no supe si habia hecho esa mueca de asco por la materia o por saber que tenía que seguir viéndome por al menos otras dos horas hasta que suavemente paso su brazo izquierdo por mis hombros y sujeto con fuerza mi brazo, dejándome aspirar la mezcla de su olor, sudor y perfume, una deliciosa combinación que quedo impregnada en mi memoria de inmediato

"Entonces déjame acompañarte, Fabray" dijo mirando hacia ambas direcciones del pasillo, como si esperara cruzar la calle, y de repente, me sentí protegida al estar entre sus brazos y ver como los pasillos llenos de gente se abrían como el Mar Rojo ante nuestro paso.

"Quinn" dije lentamente y el me miro, bajando la mirada un poco para mirarme a los ojos con confusión "Me llamo Quinn" dije sonriendo, sus ojos verdes parecían sonreír mientras me miraba con curiosidad.

"Lo se, pero Quinn suena a nombre de niña buena" se encogió de hombros, acomodando su mejilla y acercándome más a su cuerpo "Fabray te queda más"

"Pero yo soy una niña buena" dije con confusión, tal vez el pensó que estaba coqueteándole, puesto que me miro distinto, como si antes fuese una chica pequeña y ahora ante sus ojos, me viese convertida en una mujer.

"Ya no Fabray" dijo negando con la cabeza, abriendo la puerta del salón de Biología de un empujón y dejándome entrar primero "Ya no" dijo débilmente, solo para el antes de dejar escapar una risa por entre las comisuras de su boca.

Espero les haya gustado buenooo aquí hay de todo! Hay amistad quinntana, Puckatana y quick! Pero bueno, como saben el fic no se centra en ninguno de los tres! Si no en FABREVANS! Y se que aquí apenas y se menciono pero en el siguiente capi va a salir ya al fin! Besos y feliz anno nuevo, besos