En marcha
- Muy bien –dijo Jiraiya a su equipo (formado por Sakura, Ino y TenTen)-, la misión consiste en evaluar y calificar los baños termales mixtos. ¡Vamos!
- ¿Qué? –hizo Sakura.
- Guarro cabrón, cerdo pervertido –hizo InnerSakura
- ¿Cómo? –preguntó Ino.
- Bueno –hizo TenTen-, si es la misión.
- Sí –dijo Jiraiya, muy serio, con las manos a la espalda-. Es una misión difícil, pero alguien tiene que hacerla.
- ¿Se...seguro? –dudó Sakura
- ¿Qué te pasa, Sakura? –Preguntó Ino, divertida- ¿Tienes miedo que te veamos desnuda?
- Un... un poco –afirmó, muy sonrojada.
- Por mí, nos lo quitamos todo aquí mismo –grito InnerSakura, arrancándose el vestido.
- Bueno –hizo TenTen-, si es la misión.
Jiraiya se encaminó hacia los baños termales mixtos con las tres chicas detrás.
- Maestro –dijo Kabuto, que junto con Sasuke y una piedra rocosa formaban el equipo de Orochimaru-, si nuestra ambición es destruir la…
Orochimaru le lanzó una de sus alpargatas, directa a la boca.
- Calla, calla... que hay moros en la costa –dijo, mirando con recelo a la piedra.
Avanzaban los dos detrás de Sasuke, que pensaba en su venganza.
- Uchiha –dijo Orochimaru-. Lleva tú un rato a la piedra.
Kabuto se la pasó. Siguieron andando.
- Mantén la boca cerrada, Kabuto. Las rocas son todo oídos.
- Entiendo, señor.
- No he renunciado a mi objetivo de destruir la villa de la Hoja –dijo Orochimaru, y se sacó con la lengua un papelito del bolsillo. Se lo pasó a Kabuto. En el papel se podía leer:
"Tareas por hacer: Comprar bicarbonato. Destruir la Hoja. Sacar la basura".
- Si me he rebajado a aceptar esta misión es para engañarles. Imagina la cara que pondrán cuando volvamos con las lonas…
Kabuto, se colocó bien las gafas y dijo:
- Señor, a mí no puede engañarme ni jugando al mus. Esta no es la verdadera razón…
- Bueno… -Orochimaru, que tenía un rostro pálido, enrojeció de pronto-, la verdad… ¡ay, qué vergüenza! Creo que a Sasuke le gustó. ¿No te fijaste cómo me miró antes?
- Eh… ¿se-seguro?
- Yo soy muy sensible a los designios del Amor. Y el joven Uchiha tiene un no-se-qué en los ojos, que me vuelve loca.
- ¡Venga! –dijo Tsunade a su equipo.- Somos los últimos en salir.
- Es Choji –dijo Lee-, se retrasa. ¡Eh Choji!
Con voz gutural, Neji dijo:
- Paparruchas.
Apareció entonces Naruto.
- Vamos –dijo, y se puso en marcha.
- Espera, espera –dijo Tsunade, agarrándolo por el pescuezo.- Tú no eres Choji.
- Pues si esperáis a Choji, no va a venir. Esta mañana he ido a su casa con un pastel.
Neji y Lee lo miraron sin comprender. Sí, Choji comía mucho, pero se zampaba un pastel en segundos.
- Le he puesto laxante –dijo Naruto, cruzando las manos tras la nuca.- Va a estar muy ocupado.
- Nota para mi –se dijo Lee-, no tomar nada que me ofrezca Naruto.
- ¿Es cierto eso que dices? –preguntó Tsunade.
Neji ejerció su técnica milenaria: poner los ojos en blanco. Y así, mirando a través de las paredes de hormigón, los árboles de madera, y de las ventanas de cristal, puedo ver a Choji leyendo el manga "Pretty Cure" sentado en la taza del váter.
- Es cierto –confirmó Neji.
- En este caso, se para la misión –dijo Tsunade.-, Lee, que venga Shikamaru.
- ¿QUÉ? Pero si YO estoy aquí –dijo Naruto-, ¿Por qué no puedo ir?
- Naruto, ya sabes que desde que naciste, decidimos ignorarte.
- No es justo.
- Shikamaru –dijo Neji, dirigiendo sus ojos en blanco hacia otro punto, a través de las casas de la calle-, está pensando.
- Eso le puede llevar horas –sentenció Lee.
- Entonces no nos queda más remedio que anular la misión –dijo Tsunade.
- ¿Por qué no le das una oportunidad?
Se giraron. Era Kakashi, el célebre jounin de ojo vago.
- ¡Kakashi! –hizo Tsunade- Cómo has crecido, ¡ya tienes canas!
- No, es mi color de pelo natural.
- Que te crees tu eso –hizo Naruto.
- Lo comprobaré –hizo Neji apuntando su mirada.
- Como quieras –dijo Kakashi-, ¿por qué no le das una oportunidad al chico?
- Es cierto, es su color natural. ¡Eh!, qué clase de libro es ese que esconde bajo el chaleco.
- Ya has visto bastante –Kakashi le tapo los ojos a Neji con la mano.
- Decidimos ignorarle –dijo Tsunade.
- ¿A quién? –preguntó Lee.
- Tiene buena voluntad, -dijo Kakashi. Naruto se emocionó. Era la primera vez que alguien le hacía un elogió-, y no tienes a nadie más.
- Pues vaya…
- Sí, es cierto –dijo Tsunade-, no tengo a nadie más. ¿Por qué no vienes tú? –y se le acercó-. Me confortaría tener a un ninja tan sexy como tú, en mi equipo.
- No puedo. Oficialmente estoy en una convención de botijos de decoración.
- Eso no es cierto –dijo Neji-, te veo aquí.
- Yo también lo veo –dijo Lee feliz- yo también le puedo ver.
- Estaba en la biblioteca, pidiendo unos libros. Llévate a Naruto. Además, Jiraiya y Orochimaru ya hace tiempo que salieron… ¿no traerá mala suerte salir la última?
- ¿QUÉ? –Tsunade se alarmó-. ¿Ya han salido? Vamos, vamos…
Agarro a Lee, a Neji y a Naruto y echó a correr.
- Bien –dijo Kakashi-. Y ahora a casita, a leer.
Jiraiya corría por el pasillo con una toallita que le cubría las partes, y de un saltó se echó al agua.
- ¡Ah, qué maravilla! Estas aguas termales son una maravilla.
Una voz sonó tras de sí:
- Vaya salto…
Era una morena guapísima. Jiraiya, que no se había percatado de ella al saltar, quedó fascinado. El agua cubría a la muchacha hasta el escote, pero traía consigo un par flotadores que hubieran podido levantar al Titanic. Y Jiraiya pensó que tras esos flotadores debía de haber unos pechos enormes. ¡Tenía que investigar!
- Disculpe, señorita –dijo Jiraiya-, no había percatado su admirable presencia, de haber sucedido, en ningún caso me hubiese lanzo de forma tan grosera al agua.
- No importa –repuso ella, con voz neutra-, parece que estamos solos, ¿verdad?
- Sí. Pero no se alarme, yo soy todo un caballero. Y de un momento a otro seremos acompañados por mis tres jóvenes alumnas.
- Oh –dijo con sensualidad de sirena, y voz de bombero-, quizás podrías enseñarme algunas lecciones. Vago por el mundo sin poder asistir a la escuela.
- Claro. ¡Submarinismo!
Y sin esperar respuesta, Jiraiya se hundió bajo el agua, y disfrutó de la visión de los flotadores de la chica. Un torbellino de burbujas asomaron por su boca abierta. Jiraiya descendió su mirada hacia las piernas de la chica cuando, de repente…
Jiraiya emergió a la superficie de repente.
- ¡Qué es eso! –dijo, chapoteando en el agua.
- Oh, -dijo ella- ¿y qué esperabas encontrar?
- ¿Qué? ¿Cómo? ¿Eres un hombre?
- Pues claro que soy un hombre.
Jiraiya se heló.
- ¿Ocurre algo, Haku?
Jiraiya se dio la vuelta, el que había hablado era un tipo alto y fortachón, que agarraba virilmente una espada enorme.
- Nada, maestro Zabuza. Creo que el señor se ha confundido.
Jiraiya salió corriendo del agua, de los baños, de la villa, del país, del fanfic.
¿A dónde irá corriendo Jiraiya?
¿Tendrá Choji papel higiénico en el lavabo?
¿Llegará Shikamaru a alguna conclusión de tanto pensar?
Estás y demás preguntas no serán resultas en el próximo capítulo: EL CUARTO EQUIPO.
Dentro de una semana en este mismo Narutolugar, a la misma Narutohora.
ADVERTENCIA: este fanfic se alimenta de reviews, ¡dadle de comer! Si no queréis dejar review, también podéis mandar dinero en efectivo al autor. Pulsar en Homepage del perfil para saber como.
