Hola chicos y chicas!~

Para cierto disgusto mio hubo muy poca respuesta en el pasado capitulo -.-U

Bueno, supongo que todo fic tiene sus altas y bajas XD Quizas este lemmon AoKise los aliente a comentar un poco mas ewe, Naaa que la verdad hace rato que tenia ganas de escribir sepso gay XD

Quizas ustedes esperaban un lemmon KagaKuro pero para que eso pase aun falta, despues de todo esos dos aun no se conocen lo suficiente como para terminar en la misma cama (?) Este capitulo creo que ha sido el mas romantico que he escrito de los tres que ya van publicados y creo que la influencia del lemmon fue grande, osease si escribes sexo debes escribir cursilerias XD

Bueno, aqui un poco mas de explicaciones del porque Akashi quiere a Kuroko, estoy casi segura de que todos querran a Rafael muerto (su personajes sera un misterio hasta que llegue el momento ewe), aqui tambien se ven nombre de mas angeles y demonios, porque creanme aun faltan varios personajes, ademas de que se necesitan para que la batalla comience...

Ahora no se si se acuerdan del summary de este fic, bueno, aqui se revelera quien es ese angel de confianza al que Dios le dijo que seria el Apocalipsis...

La verdad es que ultimamente he estado con ganas de actualizar todos mis fics asi que perdonen si me llego a tardar en actualizar este -.-U

ADVERTENCIAS: Faltas de ortografia, aburrimiento por parte del lector, un lemmon dudoso (?), Kuroko con exceso de peso en sus hombros, un Murasakibara tierno y mas angeles por descubrir XD

Esta serie no me pertenece porque aun no puedo creer que todo el equipo de Rakuzan este en la zona O.O (Si no has leido el manga lo siento mucho)

Sha pueden leer mis amores...


Capítulo 2:

La calma antes de la tormenta

Kuroko observo la puerta con preocupación.

Kise se había desmayado de repente y nadie sabía el porqué. Después de eso Aomine se acercó y les dijo que todo eso debía ser su culpa. Al reconstruir el cuarto que Akashi había destruido, todo gracias al poder demoniaco dejaron al rubio descansando en un cuarto. Raziel insistió en quedarse allí así que le dejaron con él.

—Me pregunto si Kise-kun estará bien—Teppei sonrió al escucharle.

—El estará bien, por algo es la mano derecha de Kagami—El peli-rojo soltó un bufido que parecía afirmativo, aun así Kuroko no dejaba de estar preocupado.

—Aomine-kun...el también me preocupa—Hyuuga frunció el ceño, a el tampoco le gustaba que ese tipo estuviera allí pero ahora no era el momento de enojarse con los refuerzos.

—Esos dos tienen mucho de qué hablar—Lucifer miro a Kuroko y sus ojos rojos le transmitieron confianza al chico.

—Comprendo—

Aun así le incomodaba no saber muchas cosas al respecto.


Abrió los ojos lentamente, la luz del sol comenzaba a molestarle.

Soltó un suspiro cansado y se acostó en la cama mientras sentía como las sabanas se deslizaban por su abdomen desnudo. Entonces recordó cómo es que se había desmayado. Raziel, no, Aominecchi estaba allí. Giro su rostro a la izquierda y se encontró con esos ojos azules que no había visto en cientos de años.

Rápidamente se movió hacia una de las esquinas de la cama.

—Semyazza—La voz de Raziel le hizo estremecer. Había extrañado esa voz, la había extrañado demasiado—Escúchame, te lo ruego—Cerro los ojos y esas palabras de odio llegaron de nuevo a sus oídos.

Las últimas palabras que había escuchado antes de ser castigado por un crimen que no cometió.

—Tú no sabes...—Su voz quiso quebrarse pero Kise continuo a pesar de todo—Tú no sabes la impotencia que da cuando tus alas se hacen negras ¡No lo sabes!—Aomine se acercó a él y se sentó frente a él.

En la misma cama.

—Lo lamento tanto Kise—Sus ojos azules le vieron directamente y se quedó sin palabras. Estaba siendo realmente serio al respecto—No hay ni un día que no me arrepienta de ello—

—Te llame cuando caí, te llame una y otra vez hasta quedarme afónico—Se encogió un poco, pasando sus brazos por sus rodillas. Escena parecida a la de un niño pequeño que llora en silencio—Nunca fuiste a verme—

—Lo siento—Raziel le acaricio el cabello y Semyazza alzo su rostro. Sus ojos dorados estaban llenos de lágrimas, lágrimas de soledad.

La mano de Aomine bajo por sus cabellos hasta su rostro. Al poco tiempo su mano izquierda se le unió, el calor que sintió cuando sus dos mejillas se vieron rodeadas por la piel de Raziel fue increíble. Él se inclinó un poco y rozo sus labios antes de besarle. Sus labios se vieron apresados por el arcángel.

Fue allí cuando la barrera que había construido a través de los siglos se derrumbó.

Pronto se encontró abriendo su boca y dejando paso a la lengua que deseaba degustar su boca por completo. Su cuerpo tembló al darse cuenta de que una vez más estaba acostado, Aomine dejo sus labios y comenzó a besar su cuello con lentitud, como si tuvieran tiempo de sobra.

—De-Detente—Kise trato de detenerle pero Raziel ni siquiera le escucho y solo se concentró en deslizar su lengua por aquel abdomen ligeramente aperlado—Tus alas se volverán negras—Él se detuvo y le miro a los ojos.

—Eso dejo de importarme hace mucho—Entonces otra vez ataco sus labios y le dejo sin aire. Aquel acto era imperdonable para un ángel y el saber que a Raziel no le importaba lo más mínimo le hizo verdaderamente feliz.

Jadeo en cuanto aquellos dedos morenos comenzaron a jugar con sus tetillas. Aomine seguía lamiendo su pecho con detenimiento y eso le causaba ansiedad. Su respiración se volvió irregular y el otro aprovecho para empezar a morder su abdomen. Extrañamente esos dientes le hacían jadear de una manera que fácilmente se confundía con un gemido. Raziel no se detuvo y su lengua llego hasta su ombligo.

Kise decidió sujetarse de las sabanas, si no lo hacía estaba seguro de que perdería la cordura.

Cuando el rubio sintió que Aomine le despojaba de sus pantalones no supo si avergonzarse o golpearle por ser un aprovechado. Su miembro quedo al aire y ni siquiera tuvo tiempo de cubrirse con algo cuando esas manos comenzaron a masturbarle. Cerró sus piernas como reflejo y gimió de una manera que hizo sus mejillas arder. Su espalda se arqueo al sentir el continuo movimiento que sabía, no iba a parar.

—¡Raziel!—Grito su nombre cuando Aomine engullo su erección sin ningún problema. Su mano derecha sujeto los cabellos azules con fuerza, tratando de quitarlo, de que dejara de hacerlo, pues Kise nunca había sentido algo tan placentero como eso.

El ángel le ignoro por completo y siguió moviéndose aumentando el placer que ya sentía. Cerró sus ojos con fuerza, el aire se vaciaba y se llenaba de sus pulmones con una rapidez increíble. Supo que estuvo a punto de correrse pero ni siquiera pudo avisarle debido a su falta de aire constante. Una vez más intento alejarle pero no pudo.

Raziel se tragó hasta la última gota. Alzo la mirada y se encontró con una imagen que se le hizo muy excitante. Kise le miraba con ojos vidriosos, parecía seguir temblando por el orgasmo. No se arrepentía en lo más mínimo de perder su oportunidad de regresar al cielo. Pues ver ese rostro valía todas y cada una de sus plumas.

Semyazza levanto su mano intentando acariciar su rostro así que Aomine se acercó un poco más. Su sorpresa fue grande al darse cuenta de que le habían dejado acostado en aquella enorme cama, ahora el rubio estaba encima de sus caderas con una gran sonrisa. Por un momento quiso pensar que era alegría pero no, era diversión. A saber que estaba pensando.

—Necesitas mucho más que eso para que te perdone Aominecchi—Raziel trago saliva con dificultad, ver a un Semyazza desnudo sobre él era demasiado.

Kise se movió de adelante para atrás de una manera tortuosa. Podía sentir su miembro restregarse contra su miembro. A eso se referían en el cielo con que los demonios eran expertos en esas cosas. De pronto una oleada de celos le hizo retomar el control de la situación, dejando una vez más al rubio debajo de él.

Semyazza le sonrió aún más divertido, este tomo su mano derecha introduciendo tres de sus dedos dentro de su boca. Frunció el ceño al sentir esa lengua lamer con dedicación sus tres dedos, podía asegurar que estaba realmente excitado. Cuando su mano se vio liberada al fin decidió continuar con aquello.

Deslizo sus dedos por el trasero del rubio quien le miro insistente. Al llegar a su entrada de limito a rozarla una y otra vez. Kise le vio molesto, esperando a que empezara de una vez con todo eso. Disfruto su impaciencia hasta que supo que era el momento de comenzar. Introdujo su dedo índice con cuidado, a pesar de que un demonio tenía la capacidad de curarse temía lastimarlo.

Después siguió su dedo corazón y al escuchar un chasquido de lengua su mundo se detuvo.

—¿Estas bien?—Semyazza frunció el ceño, como si le molestara la pregunta.

—Si no sigues de una vez juro que te arranco las alas—Raziel solo asintió e introdujo el otro dedo, comenzó a hacer tijeras lo cual hizo que los jadeos constantes de Kise se volvieran gemidos.

Se sorprendió al ver como este buscaba más contacto. Le detuvo en su búsqueda y saco sus dedos. Se deshizo de la ropa humana que le vestía y tomo las piernas aperladas del rubio para ponerlas sobre sus hombros. Cuando volvió a verle a los ojos supo que no había vuelta atrás.

Poco a poco se introdujo en él, casi pierde las fuerzas al sentir como el interior del rubio le apretaba más y más. Las manos de Kise se sujetaron en su espalda, sus uñas comenzaron a enterrarse en su piel y aun así no se detuvo. No ahora que por fin estaba unido a Semyazza.

Este no se quejó, solo le animo a seguir con suaves susurros. Una vez dentro espero unos minutos para que el rubio se acostumbrara a la intromisión. Kise le sonrió acariciando sus mejillas, ambos se besaron con lentitud. Estar de esa manera el uno con el otro les hacía sentir completos.

Cuando ambos dejaron de besarse Raziel comenzó a moverse, al principio Semyazza gruñía un poco adolorido pero después eso se convirtió en gemidos de placer. Aomine soltaba uno que otro jadeo durante las embestidas, a cada golpe de su pelvis contra el trasero de Kise sentía que iba a correrse. Se inclinó una vez más a besarlo, sus lenguas se encontraron y su saliva comenzó a mezclarse por aquel beso tan atrevido.

—Kise...—Murmuro cuando no pudo más y se corrió dentro del rubio. Aomine tomo el miembro de Semyazza y le masturbo hasta que este se vino de la misma manera. Desbordando de placer.

—Raziel—Ambos se miraron y sonrieron antes de besarse.

Aquella batalla les había unido de nuevo.


Kagami miro al moreno que estaba frente a él. Su ropa parecía desarreglada así que ni se molestó en preguntar qué es lo que había pasado en el cuarto de Kise.

—Son muy ruidosos, si no hubiera levantado una barrera sus gritos se hubieran escuchado por toda la mansión—Aomine se sonrojo al escucharle pero después se hizo de oídos sordos, no quería discutir con Satanás.

—Como si tu no quisieras hacerle lo mismo al pobre de Tetsu—Lucifer pareció sufrir un ataque de vergüenza, pues sus mejillas nunca habían estado tan rojas—Aunque puedo ver que aún no le has dicho lo que sientes por el—

—Soy un demonio—Le contesto, si, lo era y no cualquier demonio. Era el mismísimo Rey del Infierno.

—Él es mitad demonio—Aun así no pudo convencerlo, pues los lazos familiares seguían siendo un problema mayor—Eso me recuerda...¿Ya se lo dijiste?—

—¿Crees que es fácil?—Raziel negó, sabía que ese tipo de noticias no eran muy fáciles de decir y menos a Kuroko—No tengo ni la menor idea de cómo decirle que él es el Apocalipsis—

—Sé que no es fácil pero tendrás que decírselo en algún momento—

—No te preocupes, lo he averiguado por mí mismo—Kuroko les miro a ambos con seriedad. Al parecer había escuchado toda la conversación.

No sabían si mostrarse apenados o sorprendidos.


Sariel le revisaba de arriba a abajo, lo hacía desde que Rafael le mandaba a misiones casi todos los días. Sonrió al ver la preocupación de Murasakibara, a pesar de que él era mayor siempre le trataba como si fuera un pequeño niño desolado. Se puso de puntillas y sus dedos se enredaron con los cabellos morados de Sariel.

Este le miro curioso antes de inclinarse y comenzar a rozar sus narices en un gesto demasiado infantil. Akashi no dejo de sonreír, no podía hacerlo cuando estaba cerca de él, a menos que se encontraran en plena batalla con Lucifer.

—Azrael, Rafael te espera—Uriel le hablo con tono aburrido mientras señalaba unas puertas completamente blancas.

Sariel le miro preocupado, como si no quisiera dejarle ir.

—No te preocupes, ya vuelvo—Haizaki bufo, esos dos siempre eran un par de cursis. Murasakibara le beso la frente y Azrael se fue sin mirar atrás.

—He oído que últimamente Akashi viaja demasiado—Uriel siguió hablando mientras comenzaba a bostezar de aburrimiento. Haizaki siempre era de esa forma.

—Aka-chin siempre cumple sus misiones—Exacto, las cosas que le encargaba Rafael. Ese desgraciado le estaba manipulando a su antojo.

Pero el siempre estaría allí para proteger a Azrael.


Antes de que siquiera pudieran responderle a Kuroko, Semyazza llego con preocupación llenando sus ojos. Parecía haber estado buscándolos durante un largo tiempo, nadie diría que acababa de tener sexo con un arcángel.

—¡Tienen que venir a la sala!—Los tres le miraron confundidos y al darse cuenta de que no le seguirían solo pudo gritarles—¡Ahora!—Así no les quedo de otra más que seguirle.

Al llegar se encontraron con Riko realmente herida. Las sirvientas daban vueltas por toda la sala curando a más de un demonio que había llegado pidiendo ayuda, era lógico que Azrael fuera a atacar sus dominios pero no creyó que lo hiciera tan pronto. Teppei estaba con Belial, la pobre apenas podía hablar sin que un poco de sangre saliera de su boca.

—¿Qué sucedió Riko?—Belial frunció el ceño y después desvió la mirada. Parecía avergonzada de haber perdido aquella pequeña batalla.

—Ese maldito de Akashi nos atacó por la espalda—Los ojos avellana de Riko comenzaron a derramar lágrimas de frustración, ella odiaba sentirse inútil.

—No fue tu culpa Riko-san—Kuroko le sonrió intentando animarla, la demonio se ruborizo un poco y después sonrió mostrando sus dientes. Al parecer había logrado tranquilizarla.

—Aun me preocupa algo, ¿Cómo es que Azrael está haciendo todo esto por su cuenta?—Hyuuga se mostró confundido por ello, no era normal que el arcángel de la muerte no tuviera a todos los demás a su espalda.

—Es porque los ángeles aún no saben qué hacer, tal es el caso de Gabriel, Jegudiel y unos cuantos más—Le contesto Aomine con seriedad. La verdad es que varios no estaban de acuerdo con la manera de actuar de Rafael. Aunque estaba seguro que el bastardo luego les obligaría a tomar un lado—Además de que Azrael no hace esto porque quiera, Rafael le lavo el cerebro—

—¿Qué quieres decir con eso?—Lucifer abrió los ojos sorprendido, estaba casi seguro de lo que este quería decir.

—Rafael es uno de los primeros arcángeles, es más fuerte que varios de nosotros, puede convertirnos en sus marionetas si eso desea—Semyazza apretó los puños con furia, ese maldito bastardo era el culpable de que le hubieran desterrado del cielo, por eso no le sorprendía que hubiera hecho eso con Akashi—Debemos salvar a Azrael, debemos hacer que se detenga—

—Y para eso deben usarme de carnada—Kuroko alzo la mirada, decidido a sacrificarse si era necesario. Aunque la mayoría parecía en desacuerdo—El vendrá a mi si estoy solo, debemos hacerlo, aun podemos salvarlo—

—Esta no es tu batalla—

—Claro que lo es Raziel—Aomine se quedó mudo al escuchar su nombre en los labios de aquel chico. Ahora entendía lo que Himuro quería decirle antes de morir, no habría poder que detuviera la determinación de su hijo—O díganme, ¿para qué me quiere Akashi? —

—Rafael es el arcángel que anunciara el Apocalipsis, él está más que dispuesto a que se lleve a cabo, en ese momento cielo e infierno entraran en batalla y toda la humanidad desaparecerá—Kagami le contesto con ese tono de voz peligroso que tenía cuando estaba a punto de pelear.

—Dios me dijo algo antes de desaparecer, el Apocalipsis se llevara a cabo por una combinación de razas—Raziel recordó las últimas palabras que le había confiado a él, el secreto de Dios—Pero su deseo es que esto no se lleve a cabo, es por eso que Raguel está con ustedes—Teppei abrió los ojos sorprendido, él era Raguel, el deseo de Dios.

—Perderás la cordura Kurokocchi, no ahora, pero lentamente lo harás y eso es lo que quiere Rafael—Kise le miro preocupado antes de tomar su mano. Kuroko se dio cuenta que él nunca había perdido a su familia, porque todos ellos estaban allí, apoyándole.

—Luchare con todas mis fuerzas, sé que podre hacerlo—Riko sonrió con arrogancia y se levantó a pesar de todas las heridas que tenía.

—Entonces déjenmelo a mí, su gran estratega Belial está dispuesta a dar su vida en esta guerra—Ella se acercó a Kuroko y le paso el brazo por los hombros en un gesto de amistad—Lo haremos, todos juntos, todos te protegeremos—

Allí los ojos celestes buscaron los rojos y al encontrarse una paz absoluta invadió aquel cuarto. Kuroko tenía un ancla para no perder la cordura y esa ancla era el Rey del Infierno, Lucifer o también conocido como Kagami Taiga. Ese chico era su luz y él estaba dispuesto a ser su sombra.

Justo en ese momento de alegría un susurro escalofriante hizo que su cabeza ardiera. El dolor le hizo arrodillarse y pronto todo el mundo le rodeaba. Sintió como los brazos de Kagami le tomaban en un abrazo desesperado. Le escuchaba murmurándole al oído palabras de aliento, pero todo eso se sentía lejano porque esa voz no dejaba de susurrar lo mismo una y otra vez.

Aquella voz escalofriante hizo que su mundo diera vueltas, su cabeza palpitaba y eso comenzaba a dolerle cada vez más. Se cubrió los oídos a pesar de que sabía que eso no iba a funcionar. Alzo la mirada y se encontró con los rubís de Lucifer, el reflejo de esos ojos sorprendidos le mostraron que los suyos eran de diferentes colores. Derecho era azul celeste, como si su ojo reflejara el cielo mismo. El izquierdo era rojo, como las llamas del Infierno.

Entonces esa voz le murmuro una vez más hasta dejarle inconsciente.

Todos morirán—Kuroko cerró sus ojos, sentía que el dolor le tumbaría y así fue. Se desmayó por tanto dolor, pero antes de hacerlo juro haber escuchado un grito, uno femenino, uno que gritaba su nombre.

Quiso pensar que su madre había venido para llevárselo de aquel lugar, de ese lugar que parecía una pesadilla.


Se~Kuroko es el Apocalipsis, loco no?, bueno, eso ya lo tenia pensado desde el principio, si el chico se descontrola o pierde la locura automaticamente se convierte en un arma nuclear XD

Ya descubriran despues quien es el maldito que controla a Azrael(osease Akashi), por si no quedo claro Riko es Belial, un angel caido, que tambien hizo sus gracias en el cielo, bueno, aqui solo son victimas de un chingon Rafael (sin ofender)...

Ahora respondere a los reviews:

sole3: Si, como viste si hubo lemmon, pero no KagaKuro sino AoKise, no se si haya mas adelante, como dije...si no me arruina la trama claro que lo escribo XD

conejato: Oshe~ te gustan los conejos?, naaa, no te creas, es culpa de mis raras ideas XP, bueno la razon del porque Aomine fue con ellos es parte Kise y parte que su mayor hermano le pidio cuidar a su peque (Kuroko), como recompensa aqui el lemmon AoKise...

Sayuki Yukimura: Lo se~ Kagami es un amor por proteger al lindo de Kuroko ewe, sha viste que se contentaron esos dos, mas que contentarse hubo sexo de por medio XD, lo del HimuroxAlex era necesario ya que yo no veo a esos dos con otro hombre u otra mujer (Bueno Hi-chan hace yaoi con Mura-kun pero eso es otra historia -.-U), como leiste aqui hay mas explicacion del porque Akashi quiere a Kuroko pues yo nunca dije que queria matarlo XP...

Ahora, espero que este cute lemmon los anime a dejar mas comentarios ya que en el pasado capi hubo una baja que me desanimo un poquis (fue mucho en realidad T^T)Naaa, ya me vengare algun dia, muajajaja!...

A las tres chicas que me dejaron review muchas gracias!, leer sus coment me animo musho, cuidense hermosuras (guiño)...

Sin mas Levia-chan se despide!~