Capítulo Tres¿Ángel Guardián?

La mañana entera estaba resultando ser una pesadilla, los negocios de las dos últimas semanas acababan de ser clausurados sin explicación alguna y las perdidas eran numerosas, a ese paso saldría del mercado muy pronto. No lograba entender como todo podía irse al caño tan repentinamente, lo peor de todo eran las razones, si es que había alguna, que acababa de recibir de parte de sus clientes e inversionistas. Era como si de repente se hubiera corrido el rumor de que era mal negocio trabajar con ella y los imbéciles corrían como ratas de un barco que se hunde.

¡Pero no se está hundiendo! – de un manotazo tiro todos los papeles de su escritorio

¿Qué? – la puerta se abrió permitiendo oír la risa de un muchacho consecuencia de la escena que tenía enfrente: la castaña con la cara roja y el cabello completamente alborotado con un montón de papeles tanto volando como en el piso.

Nada – se dejó caer molesta en su silla aunque seguía sin ver a su interlocutor.

Ya… claro y todo el desorden es por… nada – el tono era cínico y frío al igual que sus ojos, fríos y duros como el hielo

T… tu… ¿qué… - le costaba mucho trabajo articular palabra alguna, todos los momentos de la noche anterior pasaron en unos segundos por su mente haciendo que se diera cuenta de que ¡todo había sido real!

El ojiazul comenzó a acercarse cada vez más a ella aprovechando el shock en el que se encontraba, su persona no traía otra cosa más que desgracias para ella porque curiosamente después de su "pesadilla" su trabajo colapsaba al igual que su cerebro con una velocidad impresionante. Sin darse cuenta ya se encontraban a escasos centímetros de distancia y por la mirada que le brindaba se daba cuenta de que no se detendría hasta hacerla suya de nuevo y ella simplemente no tenía la suficiente fuerza como para alejarlo, después de todo recodaba que era muy bueno y su cuerpo parecía querer más a pesar de que su mente le gritaba que se alejara de Erial en ese preciso instante. Sus labios ya se estaban rozando cuando la puerta se abrió dejando a un castaño bastante impresionado al principio para después encolerizarse al encontrar al estúpido cazador de esa forma con SU presa.

Sakura ajena al roce que existía entre ellos aprovecho la situación para zafarse de aquella incómoda posición e irse a ocultar tras el cuerpo del ambarino lo cual pareció serle muy cómico al ojiazul.

No puedo creerlo jajaja – lagrimas comenzaron a salir de sus ojos – no creerás que estas a salvo con él jajaja

A salvo de ti – soltó desde su escondite - ¡sí!

¡Que hilarante! – se dejó caer en la silla revolcándose de la risa

¿Qué es lo que buscas Eriol? – Shaoran habló con tanto odio y frialdad que sorprendió a la castaña

No te sentirás invadido ¿o si? – lo veía con burla y todo el poder que poseía esperando ansiosamente un enfrentamiento

Estás en mi territorio idiota – le gustaría ponerlo en su lugar como se merecía pero si abría la boca perdería todo

Cuidado con lo que dices o tu gatita podría rebelarse – encontró una caja de chocolates que saboreo descaradamente

¡Te dije que no me llamaras así! Además eso es…

Lárgate antes de que pierda la poca paciencia que te tengo – tenía que terminar todo antes de que las verdaderas formas de ambos aparecieran ante la dulce Sakura y la mejor manera era dirigirle una mirada asesina que tenía toda la intención de llevar a cabo si lo desobedecía.

Me marchare pero… - en un parpadear ya estaba a lado de Sakura y miraba macabramente a Shaoran – no por mucho tiempo y lo sabes bien ¿verdad Saku?

El estúpido de Erial salió en el mismo segundo en el que una caja de madera se estrella en la puerta. Tenía que contener toda su furia para intentar calmar a la alterada de su jefa, que no paraba de aventar y romper cosas al grado de haberse hecho unos cuantos cortes en los brazos y manos. Si comenzara a gritar entonces el ataque estaría completo pero por alguna razón desconocida para él, sólo dejaba caer silenciosas y amargas lágrimas de sus ojos que se llevaban el color del lugar por el que pasaran.

El castaño la tomo de las manos abrazándola con todo el cariño que fue capaz de reunir, después de varios golpes e intentos por zafarse logró tranquilizarse. Al separarse su mirada reflejaba el agradecimiento y la vergüenza causada por el espectáculo que había armado, al observarse los brazos lo único que pudo hacer fue buscar una toalla con la cual limpiar la sangre que salía de sus heridas, tal vez no fueran graves pero si numerosas. Shaoran la ayudo a atenderse a pesar de sus protestas y también la convenció para que pasara la noche en su apartamento con el pretexto de protegerla de Eriol, ella no era tan ingenua como para creer que eso era todo lo que buscaba pero la verdad necesitaba alguien en quien confiar y no encontraba a nadie mejor que al ambarino.

Discúlpeme señorita pero… ¿qué le pasó?- la pregunta cambió radicalmente al ver el desorden en el que se encontraba la oficina y por extraño que parezca no había oído.

Nada¿qué me ibas a decir Chiharu? – se sentía muy cansada pero intuía que lo peor aún estaba por venir.

Que todos se han retirado y que…

Estoy arruinada – termino con un suspiro, la rabia que sentía por ese ser la volvió a invadir pero todavía no era tiempo de dejarla correr y menos con su secretaria enfrente - ¿ya te pague?... entonces déjame la llaves y puedes irte, gracias por todo.

Lo lamento – tras decir esto Chiharu se fue de esa oficina que se había hundido con tanta rapidez que nadie había podido hacer algo para salvarla.

¿Qué harás ahora?

No lo sé Shaoran, en serio que no lo sé – una gran tristeza se notaba en su voz y esa esmeraldas que lo había hecho dudar ahora estaban completamente opacas.

Vamonos… tiempo habrá para pensar después – la tomo suavemente del brazo guiándola a la salida.

Ambos sabían que si regresaban sería para recoger todo lo que alguna vez le había servido para rehacer su vida, la cual en tan sólo dos días había perdido completamente. El dolor que sentía en los brazos no era nada comparado con el dolor que le aquejaba el alma y el corazón, todo lo había tan rápido que todavía le costaba mucho asimilarlo y sabía que sería peor cuando intentara comprenderlo. Lo único que entendía y sin obtener alivio en ello, era que sus desgracias comenzaban cuando Eriol estaba cerca de ella. Años atrás se había confinado a la soledad por su culpa y ahora estaba arruinado por la misma razón, aunque en esta ocasión sentía que tenía un ángel guardián que la protegería de sus jugarretas y cualquier otra cosa que le pudiera hacer daño.

Sin saber como logró recargarse en él aferrándose con desesperación al brazo que tenía libre, las calles estaban lo suficientemente vacías como para que esa acción no les causara un accidente. Intentó manejar con tranquilidad mientras en su cabeza ideaba un plan para asesinar al Bastardo de Eriol no sólo por haberse metido en su territorio sino también por haber lastimado de esa manera a SU flor de cerezo….

Un momento MI flor de cerezo… creo que ya he perdido la cabeza completamente… ella sólo es un medio para alargar mi estadía… pero no puedo evitar enfurecerme.

La volteó a ver con detenimiento y se dio cuenta de que ya estaba profundamente dormida sin embargo por la manera en la que se aferraba lo veía a el como su protector y eso era algo que lo perturbaba profundamente puesto que ¡ese no era ni sería su papel!

Notas de autora: disculpen la tardanza pero me la he pasado de vaga y con falta de inspiración... espero que les guste este capítulo y si tienen alguna sugerencia sobre como les gustaría que siguiera la historia haganmela saber xq para el 4° cap estoy realmente atorada ("la inspiración decidio no trabajar"... y no hay almuerzo que me ayude :P)