Y aquí estoy de vuelta con el siguiente capítulo de Gris y Azul, disfrutadlo :D

Recordad que esta es una historia pre-tártaros, que ignora por completo todo lo que pudiese pasar en la saga y que sigue una línea completamente distinta.

Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece, solo esta historia y algunos personajes son míos.


CAPÍTULO 5

En algún lugar del reino de Fiore, o puede que hasta fuera de él, hay un pequeño pueblo, de no más de 100 habitantes y cerca de este, a las afueras, en la parte más alta de la montaña completamente nevada todo el año, hay una cabaña habitada por un pelinegro y sus pupilos.

Fuera de esta cabaña, en ese momento, se encontraban el adulto y dos niños de unos siete años. De repente, la niña, de un parecido impresionante al niño que la acompañaba en su lucha, cayó al suelo, soltando un pequeño gritito de sorpresa cuando el adulto le atacó con su magia de hielo.

Él paró, relajándose por un momento. El niño, de pelo castaño al igual que la niña, miró hacia ella un momento, que se estaba poniendo en pie. Asintió al que era su hermano, indicándole que no se preocupara y se puso en posición de ataque de nuevo.

Momentos después, el alquimista de hielo les hizo un gesto con la cabeza que ellos entendieron al momento. Sus ojos, de color verde, adoptaron un brillo de emoción por un instante. Entonces el chico bajó la mirada al suelo.

- Gray-san… No podemos hacer todavía el Unison Raid.- Se quejó el chico.

- ¡Jamie! ¡Yo estaba preparada!- Sollozó la chica.- Llevamos mucho tiempo sabiendo cómo se hace. ¿No crees que deberíamos intentarlo ya?

- Pero Astrid…

- ¿Astrid, qué? – Preguntó, enfadada.

- Astrid, Jamie. No pasa nada. Descansad ya.-Les interrumpió el mayor.- Llevamos bastante rato practicando.

La pequeña puso cara de enfado durante un momento. Entonces el mayor, que iba sin camiseta a pesar de estar en plena montaña nevada, le revolvió el pelo cariñosamente y ella rió con suavidad.

Los pequeños entraron corriendo a la cabaña y salieron de la misma forma un poco después con unas chaquetas bastante cálidas a pesar de que antes habían estado casi en manga corta.

Gray entró en la pequeña casa de madera y se encontró en el interior a sus otros dos pupilos. Una chica de pelo azul oscuro, cuyos mechones delanteros eran más largos que el resto de su cabellera, piel plateada, y que aparentaba unos 14 años. En su boca resaltaban unos pequeños colmillitos asomando por sus labios y tenía un ojo rojo como la sangre y otro blanco, tanto que casi se confundía el iris con la córnea.

El chico, de pelo de un color verde oscuro que según la chica mayor transmitía tranquilidad y fuerza, tenía los ojos de un marrón oscuro fácil de confundir con el negro y unos 12 años aunque a veces su mirada seria le hacía parecer mayor de lo que era, y la piel más morena de lo usual en alguien que vive en un clima tan frío pero pálida aún así.

El mayor los saludó a ambos con una sonrisa. La chica que estaba leyendo un libro sentada en un rincón le hizo un gesto con la cabeza.

- ¿Han terminado ya Astrid y Jamie de entrenar?- Preguntó el peliverde.

- Sí. Cuando quieras te toca a ti.- Le informó.

- Descansa un poco. En un rato estoy preparado.- Dijo dirigiéndose a su maestro. Entonces, le pidió a la chica.- Sora, termina de arreglar eso y deja de vaguear.

Ella puso cara de pocos amigos por un momento. Entonces cerró el libro que estaba leyendo y se dirigió a la pared de la cabaña que había estado arreglando el chico y continuó con la tarea del peliverde.

Él había salido afuera a, como él le solía decir, coger el ritmo, que era básicamente correr durante un rato en la nieve prácticamente sin ropa y como su maestro le había enseñado.

- Ya sabes que Dylan pronto va a unirse a un gremio, ¿verdad?- Le preguntó el pelinegro a Sora.

- ¿Se lo has dicho?- Cuestionó, sin mirar siquiera al mayor.

- Ahora se lo voy a decir.- El mayor dudó un momento y añadió.- Lleva ya 5 años entrenando conmigo. Está preparado.

- No lo dudo.- Contestó ella seriamente. Dejó su tarea y miró a Gray a la cara.- Supongo que no le sorprenderá. Él suele acordarse de este tipo de cosas… Ya sabes,- aclaró.- Las fechas importantes y todo eso.

- Lo sé.

- ¿Lo llevarás al que era tu gremio?-Dudó la chica.

- ¿Por qué no iba a llevarle allí? Estará bien.- Le respondió.

-No me gusta.

- Tranquila. Iremos todos.- Informó Gray.- Podrás verlo por ti misma, si te parece bien.- Ambos se mantuvieron en silencio durante un momento. Él suspiró.- Voy con Dylan.

Cuando salió afuera pudo escuchar los pasos del chico al pisar la nieve y, tras buscarlo con la mirada, lo vio no muy lejos volviendo a la casa. En cuanto el peliverde fue capaz de verlo se sorprendió un poco: Esperaba llamarle él mismo.

Gray le sonrió suavemente al verlo y Dylan aceleró el paso un poco más hasta llegar frente a él.

- He corrido lo de siempre.- Le informó.- Aunque he intentado ser más rápido de lo habitual.

- ¿Lo has sido?- Le interrogó el mago de hielo. Dylan dudó un momento antes de contestar.

- Creo que sí.

- Entonces, empecemos con el entrenamiento. ¿Te parece hacer un entrenamiento sólo de batalla?- El menor asintió en respuesta.

Ambos se pusieron en posición de ataque y no tardaron en comenzar su batalla: No necesitaban estudiar a su rival. Después de 5 años entrenando con una persona conoces perfectamente su forma de luchar.

Tal y como esperaba el mayor, Dylan empezó usando su ataque "3 ice arrows" (3 flechas de hielo) atacando por la izquierda, la derecha y por arriba. Gray retrocedió un paso y las tres flechas chocaron con el suelo, causando un gran estruendo. Entonces contraatacó usando sus propias flechas de hielo.

- Rounded arrow (Flecha redondeada)- Una gran flecha helada salió del suelo, justo delante de donde el peliverde había puesto sus manos y lo protegió del ataque de su maestro.- Underground arrow. Explosion- Una flecha de hielo más o menos pequeña salió del suelo, delante de su maestro. Entonces causó una explosión que hizo caer al mayor de espaldas.

Pero no tardó en ponerse en pie y usando su ataque "Ice make, lance" respondió a su ofensiva. El ataque del mayor salió del medio del humo causado por la explosión pero aún así el chico lo esquivó.

- Veo que hoy estás motivado.- Comentó.- No sueles usar tu hielo explosivo normalmente.

- Después de todo, hoy hace 5 años desde que me cogiste como alumno.- Ambos sonrieron y Gray se acordó de lo que antes había dicho Sora. Efectivamente, el chico se acordaba como ella había supuesto.- Big arrow.- Una gran flecha de hielo salió disparada en dirección al mayor, que se protegió con su propio escudo de hielo.

La magia de Dylan, consistía en flechas de hielo de todos los tamaños y formas. Pero, además de esa magia, el joven había conseguido controlar, de alguna forma, otros tipos de magias combinados con la suya propia. Era por eso por lo que Gray lo consideraba un mago excepcional, a pesar de que era su alumno.

La batalla duró bastante rato. Dylan se esforzó tanto como pudo y más de lo usual teniendo la sospecha de que algo a partir de ahí cambiaría. No estaba equivocado al pensar eso. La lucha hizo esforzarse a Gray más de lo que hubiera esperado cualquiera de un mago con sólo 5 años de experiencia y el pelinegro se sintió orgulloso de haber enseñado a alguien como él y de haberle ayudado a empezar a ser un mago.

Después de un largo rato, el entrenamiento del chico había llegando a su fin. Gray reafirmó su pensamiento de que el joven estaba bastante más avanzado de lo que se hubiera esperado de cualquier discípulo y de que el siguiente paso en su vida como mago era el de entrar en un gremio. Entonces, decidido, habló con Dylan.

- Dylan, ven un momento.- Le llamó, ya que él iba de camino a su cabaña. El chico se dio la vuelta y volvió junto a su maestro.- Puede que esto te sorprenda, pero tengo algo que decirte.- Gray buscaba las palabras para decirle aquello al peliverde. Después de todo, eso significaba en parte que había mejorado mucho, pero también quería decir que ese había sido su último entrenamiento.- Ya… ya tienes un nivel significativo. Y a mí no me queda nada por enseñarte, aunque eso no quiere decir que no te quede nada que aprender. Pero, el caso es que, lo que tienes que aprender ahora, que no es poco sino que es casi todo lo que forma a un mago, todo eso lo tienes que aprender en un gremio.- Finalizó. Los ojos oscuros del joven brillaron con emoción.

- ¿Eso significa que ya soy un mago?- Preguntó, inseguro.

- Desde que pudiste usar la magia por primera vez fuiste un mago. Lo que significa esto es que ya no necesitas la ayuda de un maestro para formarte, solo la experiencia de estar en un gremio.- Gray aclaró sus dudas. La mirada del chico se apagó un poco y miró al suelo. Su pelo tapó sus ojos cuando bajó la cabeza.

- Entonces tendré que irme a un gremio…- Suspiró. Lo había dicho como si no tuviera ganas de ir a uno. Y en parte era así. Aunque por otra parte, le emocionaba la idea de estar en un gremio de magos real.- ¿Has pensado alguno para mí?

- Sí. Fairy Tail.

CAPÍTULO 6

Minutos después, Gray, junto a Dylan, entró en la cabaña en la que se encontraban Sora, Astrid y Jamie. La mayor volvía a estar sentada, leyendo, habiendo arreglado la pared de la que Dylan se encargaba antes pero dejando dudas sobre su estado; los pequeños, estaban sentados y, por un momento, tranquilos junto al fuego. Al parecer haber estado corriendo fuera les había dejado agotados o al menos les había hecho pasar frío.

- Oye,- llamó la atención de los menores Gray.- Escuchadme.- Al mago de hielo todavía le parecía extraño liderar a los menores de esa forma. Todos a excepción de la chica le miraban atentamente.- Sora. Deja eso.- Finalmente le hizo caso.

- Vamos a salir de viaje. Iremos al lugar donde yo vivía años atrás, a Magnolia.- Los dos hermanos comentaron entre ellos lo que había anunciado su maestro, con algo de disgusto.- Vamos a ver un gremio de magos. El gremio más fuerte de Fiore.- Les dijo a los pequeños. Ambos sonrieron por la noticia, contentos.- Voy a salir fuera un rato al pueblo para comprar lo necesario para el viaje. Cuando venga saldremos, ¿os parece bien?

Todos asintieron, algunos más entusiasmados que otros, y el mayor salió de la cabaña caminando tranquilamente.

- Astrid, Jamie. Salid fuera a jugar. Yo prepararé vuestra parte.- Les dijo Dylan, sonriendo.

Los menores no lo dudaron un momento y salieron corriendo. ¿Había algo mejor que librarse de preparar cosas? El peliverde comenzó a hacer lo dicho intentando mantenerse ocupado.

Al cabo de un rato, Sora interrumpió su tarea.

- ¿No piensas decir nada?- Le preguntó.

- ¿Qué quieres que diga?- Dylan la miró, un poco molesto.- Sé que tú ya lo sabes.

- No me refiero a eso.- La chica suspiró.- Sabes que vas a ir a Fairy Tail, ¿verdad?

- Sí.

- ¿No has pensado ni por un momento que ese es el sitio del que se fue hace años? Nunca ha querido volver allí.- El peliverde la miró a los ojos, un poco nervioso.

- También es el sitio del que se fue porque no te quisieron allí. Sé que va a ser difícil para ti ir a ese lugar.- Ella apartó la mirada.- Pero él ha hablado bien de ese gremio siempre.- Ella se mantuvo en silencio durante un momento. Entonces le hizo una pregunta que él no quería escuchar.

- Te vas a quedar allí definitivamente, ¿estás nervioso?- Efectivamente, él no quería pensar en aquello. Toda su vida iba a cambiar. Sin embargo no contestó a la pregunta de la chica y continuó con su tarea. Después de todo, alguien debía ser responsable allí… Aunque si se iba no habría nadie que lo fuera. Apartó esos pensamientos de su mente. Cuanto más lo pensara, peor se sentiría.

Horas después Gray volvía a la cabaña, pero antes de que lo vieran decidió pasear un rato por el bosque que había cerca de la cabaña. Había estado pensando. Mucho. La decisión de llevar a Dylan a Fairy Tail la tomó unos dos días atrás. La decisión de llevarlo ese mismo día, la tomó la tarde anterior. Desde entonces, había estado pensando en el gremio y en la gente. En sus compañeros. ¿Habrían cambiado mucho? ¿Se notarían los años pasados en Natsu, Lucy o Erza? ¿Sería Wendy mucho mayor que antes? ¿Y Juvia? ¿Cómo estaría?

También le surgieron dudas sobre sí mismo. ¿Se notarían los años en él también? Estaba claro que había cambiado al menos un poco. Había ganado alguna cicatriz. Sus manos tenían la piel un poco más dura que antes, su cabello estaría diferente, a pesar de que había intentado mantenerlo presentable… Quizás hasta las ojeras fueran notables en él ya que estaba a cargo de dos pequeños y dos chicos… Habían pasado seis años después de todo, ¿no?

No estaba seguro de ninguna de las decisiones que había tomado, pero… ¿Podía arrepentirse de ellas?

No. Estaba decidido. Volvería a Fairy Tail. Y se llevaría consigo a los cuatro pequeños que cuidaba. Dylan se quedaría allí para seguir aprendiendo porque, aunque quisiera, no tenía nada más que enseñarle; Astrid y Jamie podrían ver por primera vez un gremio de magos y Sora… Sora sería la única que posiblemente no ganaría nada yendo a Fairy Tail.

A no ser que hubieran olvidado del demonio que atacó a dos de los miembros femeninos del gremio, hirió a Erza Scarlet y la criatura por la que Gray se marchó del gremio sin dejar rastro ninguno. A pesar de todo, Gray siempre la había llamado por su nombre y había confiado en ella. A pesar de todo y pasara lo que pasara.

Además, aunque aceptasen de alguna manera a Sora, él no volvería al gremio. No podría después de haberse ido de la forma en la que lo hizo. Quizás no debió haberlo hecho de esa manera, quizás debió haber esperado. Al menos hasta saber cómo estaban Erza o Juvia realmente. Pero no era momento para arrepentirse de eso, sino de pensar en su retorno a Fairy Tail. De todas formas, ¿lo aceptarían de nuevo? ¿Y a Sora? Al volver y llevarla consigo demostraría que no se había equivocado al creer en ella… ¿Admitirían el resto de magos del gremio que Sora no era peligrosa o al menos que Gray había hecho lo correcto al no abandonarla? ¿Dejarían de temerla?

Mientras el alquimista de hielo seguía sumido en sus pensamientos, una voz femenina le interrumpió:

- ¿Te has decidido?- Era Sora. Claramente, estaría preocupada.

- Sí. Desde el momento que dije que íbamos a Fairy Tail estaba decidido.- Contestó con seriedad.- ¿Estarás bien?

- ¿Por qué no iba a estarlo?- Preguntó. Sabía perfectamente el por qué no iba a estar bien. De hecho, no se encontraba demasiado cómoda con la idea. Sabía que, como cada vez que iban a algún sitio habitado por humanos, la tratarían diferente a los demás hiciera lo que hiciese. Estaba nerviosa. Gray esbozó una sonrisa débil en respuesta. Estuvieron en silencio durante unos minutos, un silencio tranquilo y reconfortante como ningún otro.

- Gray, ¿te puedo preguntar algo?- Sora miraba seriamente a Gray a los ojos.

- Lo que quieras.

- Anoche nombraste a una chica mientras dormías… Nunca antes la habías mencionado.- Dijo sin dejar de mirar los ojos grises del mago de hielo. Sin dejarle decir nada, continuó.- Su nombre era Juvia… ¿Quién es?

- ¿Juvia?- Gray recordó a la chica perfectamente, como si en lugar de seis años hubieran pasado apenas unos días desde la última vez que la vio. La chica delgada, de piel pálida, tanto que parecía hecha de porcelana, ojos azules como las profundidades de un océano y pelo de un azul inmensamente hermoso. Aparentemente frágil pero de una grandiosa fortaleza.

- ¿Gray?- Le llamó la chica. Se había quedado callado de golpe, otra vez sumido en sus pensamientos.

- Era una compañera del gremio.- Contestó simplemente.

- Nunca la has mencionado, ¿acaso no era cercana a ti?

Gray volvió a pensar su respuesta. ¿Qué podía decirle? De nuevo recordó su sonrisa sincera, la que lucía cada vez que le decía que lo quería; su forma de observarle discretamente desde las sombras; su manera tan peculiar de hablar en tercera persona…

- Sí, éramos algo cercanos. Luchamos mano a mano en varias ocasiones.- La respuesta no convenció del todo a Sora, pero decidió que lo mejor era no intentar sacarle más información, no si él no parecía querer hablar más del tema.

- Voy a ayudar a Dylan a preparar las cosas… Cuando se marche no sé quién se va a encargar de ser responsable por aquí.- Dijo sonriendo. Gray sonrió también.

- Voy en un rato. Estad preparados para que nos marchemos.- Sora se marchó a la pequeña cabaña que habitaban. Gray la observó marchar desde donde estaba.

Un rato después, cuando Gray volvió a su casa, estaba ya todo preparado para salir hacia Magnolia. Sí, volvería a Fairy Tail. Y enfrentaría lo que quiera que se encontrara allí, fuese lo que fuese.


Vaya, parece que las cosas han cambiado un poco. ¿Gray con discípulos? Bueno, espero que os haya gustado el capítulo 5. Gracias a los reviews y a los futuros reviews, que nunca vienen mal. Y por supuesto, gracias por leer! :D