La luz de la ventana estaba dando directamente a la cama haciéndolo despertar, se removió un poco mientras intentaba abrir sus ojos cegado un poco ante la luz, al ver la habitación se enderezó rápido y sus ojos se abrieron completos, ¿por qué seguía en el cuerpo de Lovino? Giró la cabeza para ver la hora, eran las 6:20 a.m. Aún era temprano, se sorprendía que Lovino estuviera acostumbrado a levantarse temprano, pues no parecía ser la clase de chico que se despertaba temprano, aunque bueno, como tomaba el autobús tal vez su cuerpo se había acostumbrado.

No era momento para pensar en eso. "¡¿POR QUÉ SIGO EN EL CUERPO DE ESTE NIÑATO?!". Se dijo a sí mismo viendo la habitación y "su" cuerpo, se llevó ambas manos alborotando el cabello, tenía que hacer algo ya.
Tomó el celular, tenía que avisarle de esto a Lovino, sabía que seguiría dormido pero no le importaba, ambos estaban en esto y ambos tenían que salir de esto. Era raro marcar su propio número desde otro celular; Lovino no contestaba pero no colgaría, tenía que hablar con él. Finalmente contestó después de dos minutos insistiendo.

— ¿... Qué? —Escuchó por la otra línea con voz claramente soñolienta, era obvio que la llamada lo despertó.

— ¡Necesito que te despiertes! —Alzó un poco la voz haciendo notar que era serio el tema.

— ¡NO PUEDE SER! —Alejó un poco el teléfono al escuchar ese grito, era tan extraño escuchar su propia voz gritando de esa manera.

— ¡Pues sí, sí lo es! ¡¿Por qué sigo en tu cuerpo?! —Preguntó alterado, no entendía nada.

— ¡Yo que sé! —Notó que se quedó callado unos segundos. — ¡Como sea, no es momento para esto!

Tenía razón, no podían discutir, iba a decir algo cuando escuchó que lo llamaron.

— ¡Lovino el desayuno!

— Escucha. —Lovino habló, supuso que reconoció la voz de su abuelo. — Tienes que tomar el autobús y no tienes mucho tiempo, te hablaré cuando vayas de camino a la escuela, no te sientes cerca de Feliciano para que no escuche nada.

No dijeron nada más, ambos colgaron al mismo tiempo, se puso el uniforme lo más rápido que pudo, tomó sus cosas y fue al comedor tratando de peinarse un poco en el camino. Saludó y se dispuso a comer sin decir una sola palabra. Aún estaban a buena hora, creyó que se le había hecho tarde, pero no, tomaron el autobús a la misma hora que ayer e hizo lo que Lovino le dijo, aunque se sintió un poco mal, se sentó a unos dos asientos de su hermano para que no escuchara o sospechara algo, sacó el celular y vio que tenía un mensaje. Supuso que era mejor un mensaje a que lo escucharan.

— "¿Ya estás en el autobús?".

— "Sí".

— "Bueno, si Arthur te pregunta sobre el campamento le dices que si irás con él".

— "¿Quién es Arthur? —Por un momento se había olvidado de todo".

— "El cejotas".

— "Esta bien, ¿Francis y Antonio no te dijeron nada?". —Él también quería sentir que ayudaba, sentía que Lovino hacia todo, además Francis dijo que quería hacer algo en vacaciones.

— "Mencionaron que irían a la playa".

— "Di que irás. No quiero que piensen que me volví un asocial de un día para otro". —Quería ir a la playa, ansiaba ir a la playa. Pero no podía con ese cuerpo.

— "Esta bien… Saliendo de la escuela quédate en la entrada".

Iba a responder eso cuando notó que ya era momento de bajar; supuso que el otro quería que se vieran por sí tardaban en regresar a sus respectivos cuerpos, tener una idea de lo que deberían de hacer.

Al llegar a la escuela, específicamente a su salón vio a Arthur el cual lo esperaba ansioso, supuso que era para una respuesta a lo del campamento.

— Por favor, ¿dime que ya le dijiste a tu abuelo? —El rubio le dijo en cuanto el castaño se sentó frente a él.

— Ya, ya le dije, sí iré contigo no te preocupes. —Le dijo con algo de desinterés, pues no quería ir, él quería ir a la playa con sus amigos.

El rubio dió un muy largo suspiro aliviado, casi besaba a su amigo. — Gracias. —Lo dijo realmente agradecido, Gilbert no entendía porque acompañarlo a un campamento le aliviaba, ¿tan malo era ir solo? ¿O acaso sus hermanos eran realmente malos?

La campana sonó avisando el inicio a clases. Gilbert aún no se hacía la idea de que prácticamente estaba repitiendo el curso, lo que hacía que no prestara atención a las clases.
No supo ni cuando pero el timbre había sonado, el igual que ayer, Lukas se acercó con una silla a donde estaban ellos.

— ¿Si irás con Arthur, Lovino?

No sabía si le hablaba con sarcasmo o con desinterés, pues no parecía tener expresión alguna. — Sí…

En todo lo que restó de las clases sólo quería irse. Abrió el cuaderno de Lovino en la última hoja y se puso a dibujar, era pésimo dibujando pero estaba aburrido. Dibujó a esos dos amigos de Lovino y les puso etiquetas. A Arthur le puso etiquetas como:

- Gruñón.
- Cejón.
- Fastidioso.
- Metiche.
- Actúa como una chica de 15 años en pleno período.
- ¿Por qué sus cejas son tan gruesas?
- ¿Sus hermanos también tienen cejas gruesas?
- ¿Por qué es amigo de Lovino?
- ¿Qué le agrada Lovino de este tipo?

También dibujó a Lukas y también decidió ponerle etiquetas, estaba aburrido y no había mucho que hacer.

- Serio.
- Inexpresivo.
- ¿Conoce las emociones?
- Da algo de miedo.
- Seco.
- Aburrido.
- ¿Por qué es amigo de Lovino?
- ¿Qué ve Lovino en estos tipos?

Por último dibujó a Lovino, a ese sí le puso más empeño en dibujarlo que a los otros dos, tal vez porque estaba en su cuerpo; también iba a poner etiquetas pero se quedó en blanco, no sabía que podía escribirle. Mientras pensaba en algo que escribirle el timbre sonó; sí que pasó rápido el tiempo mientras hacía eso. Rápidamente guardó todas sus cosas y salió corriendo del salón. Arthur y Lukas no dijeron nada, se miraron entre ellos bastante confundidos, no necesitaban hablar para saber lo que pasó por sus mentes.

"¿Qué le pasa a Lovino?".

Mientras corría a la entrada vio a "su" hermano, no se detuvo, lo pasó de largo. Mientras corría a la entrada vio que también el otro también corría para llegar, era tan extraño ver su cuerpo desde otros ojos. Ambos llegaron algo jadeantes, trataban de recuperar el aliento, se miraban fijamente sin decir nada, estaban totalmente en trance, ninguno parecía procesar que estuvieran viendo su cuerpo desde otro. Ambos abrieron la boca, pero antes de que dijeran algo se escucharon unos murmullos que se acercaban. Gilbert reconoció esas peculiares risas, eran de sus amigos; no quería que lo vieran y estaba seguro que Lovino tampoco lo quería, aún estaban en la entrada era lógico que tenían que pasar por ahí. Gilbert reaccionó rápido jalando su propio cuerpo, se sorprendió mucho, no sabía si su cuerpo era pesado o si el cuerpo de Lovino era un debilucho, aunque le resultaba más fácil que Lovino fuera un debilucho. Lovino pareció comprender y ambos empezaron a correr nuevamente; corrieron hasta que Gilbert no pudo más, parecía que el cuerpo de Lovino no estaba en forma.

— Sabes… —Habló Gilbert entre jadeos tratando de reponerse un poco apoyando sus manos en sus rodillas encorvando la espalda. — No te vendría mal hacer algo de ejercicio.

— Cállate, bastardo. — Él también trataba de reponerse con las manos en su cintura mientras respiraba algo entrecortado, él también se había cansado pero no tanto.

Estaban como a tres o cuatro calles de la escuela, ninguno parecía alarmado de que uno de sus amigos fuera aparecer en cualquier momento, además de que ninguno pasaba por ahí, así que estarían seguros. Cuando ya controlaron sus respiraciones se reincorporaron mirándose de nuevo sin decir nada.

— Así que, Lovino, ¿eh? —El primero en romper el hielo fue Gilbert, era tan raro decir otro nombre para referirse a él mismo. — Al fin nos conocemos. —Dijo bastante animado y calmado, incluso podría decirse que algo juguetón.

Lovino en cambio hizo una expresión algo confusa, no podía acostumbrarse a escucharse a sí mismo, además la manera con el que Gilbert hablaba para nada quedaba con su tono de voz, pues Gilbert hablaba muy juguetón y animado, para nada quedaba con su cuerpo. — Y no es para nada un placer.

Gilbert tampoco parecía muy feliz de escuchar ese tono de voz en su cuerpo, pues la manera de hablar de Lovino era como si estuviera enojado y Gilbert siempre hablaba algo juguetón. — Para mí tampoco... —Dijo susurrando un poco. — Pero estamos juntos en esto. —Era verdad y no les quedaba de otra. — ¿Por qué no me cuentas algo de ti?

— ¿Para qué?

— ¿Acaso tengo que recordarte que estoy en tu cuerpo? — Gilbert no sólo lo dijo con sarcasmo, también lo miró con sarcasmo. No podía creer que en la situación en la que estaban Lovino aun fuera así de necio.

Lovino como odiaba tener que hablar de sí mismo o de su familia, pero ahora mismo no era Lovino, era Gilbert. Suspiró internamente, ¿por dónde empezar? Tampoco podía contarle toda su vida, pues ambos tenían que regresar a sus "casas" y no había tiempo para eso. —Por el momento sólo hay que enfocarnos en dudas que tengamos.

Gilbert pareció entender. — ¿No te llevas bien con tu hermano? —Por la manera en que ese tal Feliciano reaccionó en algunas cosas le daba a entender que su relación tal vez no era la mejor.

— No, no me llevo muy bien con él. Si le habló y nos hacemos algunos favores entre nosotros, pero no somos unidos y no preguntes porqué. —Respondió seco, él también tenía que preguntarle algo. — ¿Eres el payaso de la clase?

— Sí. —Dijo pareciendo recordar todo lo que hacía en clase muy orgulloso. — ¿No vives con tus padres? —Dijo algo serio, pues tal vez los padres de Lovino no estaban vivos y el entrometiéndose en lo que no debía; pero no los había visto, además escuchó decir a Feliciano algo de visitar a su mamá.

— Mis padres no están juntos, legalmente siguen casados pero están separados. Mi papá se la pasa trabajando todo el día por lo que llega muy tarde y se va muy temprano al trabajo y mi mamá está en Roma… Yo no… Yo no hablo con mi madre, me refiero a ella como "la señora". —Escuchó que dijo algo susurrante, lo cual hizo que Gilbert se sintiera un poco mal, pues algo debió suceder entre ellos, pero apenas y lo conocía, no podía entrometerse demasiado. "Así que ella es "La señora".

Siguieron preguntándose algunas cosas. Después de un rato decidieron que era momento de regresar, pues "sus" familias podían preocuparse por llegar tarde sin avisar.

Gilbert al llegar a "casa" vio que Feliciano estaba dibujando y que el abuelo dormía en el sofá, creyó que Feliciano lo interrogaría para saber dónde estuvo, se sorprendió mucho pues no le preguntó nada, sólo le sonrió muy calmado de que al fin llegara. No entendía porque Lovino no se llevaba bien con su hermano si era muy amable.
Tenía el estómago revuelto que ni tenía hambre, sólo subió a su supuesta habitación. Como quería que todo esto terminara.


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Como los capítulos por ahora son de como se acostumbran a los cuerpos, básicamente son los mismos capítulos en la versión de cada uno, por ahora.

Quiero agradecer a las personitas que se preocuparon, preguntando si estaba bien ya que soy de México. Sí, estoy bien. El terremoto fue en el sur del país y yo estoy hasta frontera, en el mero norte y orilla, por lo que a mí el temblor ni las lluvias no me afectan… Por ahora(?)

Lo que sí hace es un calor horrible, siento que me derrito DDDDDDD:

Para mañana estará el próximo capítulo, ya que me tomo mi tiempo corrigiendo faltas ortográficas y soy muy distraída y me pongo a ver videos o hacer otras cosas :v

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