La historia es de AJ Garcia y los personajes de Disney. Yo sólo traduzco manualmente.


Shang

Chapter 3

A la mañana siguiente, me levanté antes del amanecer, como siempre. Descarté el ponerme una camiseta para mi carrera matinal. El aire frío era un despertador muy eficiente, activando lo más fuerte de un hombre. Pasé a las orillas del campamento, y ví una tienda solitaria. Ni siquiera estaba bien montada. No dudé ni un segundo en que le pertenecía a Ping; ¿Quién más habría podido hacerlo?

La idea de ofrecerme a ayudarlo a arreglarla pasó por mi cabeza, pero rápidamente la deseché. Ahora era Capitán, no podía ir por ahí haciendo nuevos amigos, y menos de pestes.

No, me centré en mi rutina, atento para mantener mi mente limpia. Después de una rápida ducha, regresé a mi tienda para encontrarme con Chi-Fu husmeando entre mis cosas.

- ¿Puedo ayudarte?

Mi pregunta hizo que saltara, alejándose de mis documentos y pergaminos. Hizo un esfuerzo para parecer inocente mientras escribía algo en su pizarra.

- Hmm, limpieza de cuartos, espera - dijo.

Saltando una camiseta, pero dejándola tirada, alcancé un tazón con los alimentos que me había cocinado antes. Después de un rato de vergonzoso silencio, le eché un vistazo al consejal.

- Te necesito para traer las pesas de la sesión de la mañana, - dije.

- ¿Los vas a hacer recuperar la flecha?

Tragué antes de responderle:

- Los voy a hacer recuperar la flecha.

Resoplando en mi dirección, finalmente me dejó en paz. Después de mi desayuno, salí. Decidí hacer otro par de cientos de ejercicios sólo porque aún había tiempo.

Limpiándome el sudor de la frente, levanté mi tienda para salir a saludar a los hombres, quienes estaban haciendo ruido en el exterior. Me dije a mí mismo una y otra vez que las llamadas de auxilio de afuera de la tienda eran porque estaban frustrados, no porque Ping acababa de ser golpeado por Yao. Sólo era una coincidencia.

- ¡Soldados!

Caminé hacia ellos mientras me quitaba mi camiseta. El día era muy caluroso, y sólo era de mañana, bien podría perder mi fuerza ahora.

- Deberán formarse rápido y en silencio todas las mañanas - ordené con un tono un poco más alto. - El que no lo haga, responderá ante mí - me eché al hombro un carcaj de flechas y tomé el arco.

Caminé frente a mis hombres, escuchando un murmullo de una voz que no me molestaría silenciar.

-Ooooooh, me asusta - dijo.

Conocía a este hombre, o conocí a su padre. Ya había observado cada detalle de cada uno de mis hombres. Y además había tenido el privilegio de conocer al padre de este cuando mi propio padre era capitán, y eso fue hace muuuuuucho tiempo.

Ser un líder significaba mantener la cabeza fría cuando otros no, eso era lo que me hacía diferente. Sabiendo que mis hombres sólo me daban más poder.

- Yao - dije, apuntando mi flecha a su corazón.

La línea de hombres dió un paso atrás dejando solo a Yao, dándome un tiro perfecto. Sus ojos se asustaron cuando vió el arma hacia él.

En menos de dos segundos, apunté a la punta de un poste de madera y disparé. La flecha subió lo suficiente y ví a Yao suspirar con alivio cuando creía que nadie lo observaba.

- Gracias por ser voluntario - dije de forma agradable antes de ordenarle: - Baja la flecha.

Él masculló todo este tiempo, aunque pude escucharlo perfectamente. Después de darle el susto de su vida, estaba ignorando sus refufunfuños.

- Iré por la flecha, niño bonito, y eso va ser muy sencillo.

Avanzó hasta el pilar y estaba por empezar a escalar cuando dije:

- Un momento - la cara de Yao estaba esperando para ir a la carga, y no esperaba menos de él. - Parece que olvidas algo.

Chi-Fu avanzó con una pesada caja. Levanté la tapa y tomé lo que estaba dentro sin siquiera agradecerle.

Poniendo la gran medalla del primer peso en el brazo derehco de Yao, levanté el mismo.

- Esto, respresenta disciplina - dejé caer su brazo antes de levantar el izquierdo - y esto, representa fuerza - lo dejé caer con todo el peso. - Necesitan ambos para alcanzar la flecha.

Este ejercicio mental había pasado por muchas generaciones. El conocimiento era la clave, lo que te daba poder, pero sólo podrías saberlo si tenías disciplina.

Tener toda la fuerza del mundo no lo ayudará, pensé. Lo cual debería darle un poco de ventaja a los demás.

Yao estuvo cerca, pero no lo suficiente ¿Por qué pensó que sería un buen movimiento morder el poste? La vuelta a la Tierra de Ling lo tomó desprevenido. Chien Po, en particular, golpeó el suelo con su gran masa.

O no. Observé caer a las veintisiete personas. Me pregunté si Ping habría encontrado un loco modo de subir, pero él también cayó. Me masajeé el cuello mientras Ping caminaba frente a mí sobándose el trasero.

- Hay un largo camino por recorrer.


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